“RICHARD GOLIGHTLY: UNA NOVELA” por Ryan Shoemaker

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Richard Golightly: Una Novela

Ryan Shoemaker

Concepción

“Están allí arriba ahora mismo”, canturrea el Obispo Gray desde el púlpito. Sus ojos se mueven hacia el cielorraso de la capilla. “Billones y billones de espíritus aguardando para habitar cuerpos mortales, guerreros reservados para estos últimos días, listos para enfrentar al adversario en su momento de fortaleza, y ellos nos necesitan, hermanos y hermanas, para que los traigamos a este mundo.”

Las palabras chisporrotean en los oídos de Jackie. Un ardor llena su pecho. Más tarde ese día, descarta su diafragma. John lo encuentra debajo de una flácida hoja de lechuga en el recipiente de la basura.

“¿Qué es lo que ocurre, Jackie?” pregunta él.

Aturdida, levanta su vista de la tabla de picar en la que rebana zanahorias. “Todos esos espíritus,” dice. “No quiero ser una madre vieja”.

“Pero Jackie” – él, todavía sosteniendo  el diafragma – “sólo tienes veinte años”

“Diez hijos”, dice ella. “¿Sabes cuántos años lleva eso? Piensa en nuestra posteridad. Están esperando por nosotros”

Posteridad. La palabra envía una onda de estremecimiento a la entrepierna  de John.

Nacimiento

4:30 de la mañana. Fluidos oscuros rezuman de Jackie. En algún lugar a la distancia, el sistema hidráulico de un camión de basura gimotea estridentemente. Ella confunde el sonido con el canto de ángeles.

John se siente al filo de la conciencia. Una y otra vez traga dificultosamente una acidez abrasadora en lo profundo de su garganta. La habitación se ladea y luego se endereza. Observa una incandescencia borrosa en los márgenes de las cosas.

“Un hermoso varoncito”, dice la enfermera, depositando un bulto blanco sobre el pecho de Jackie.

“Richard”, dice Jackie. “Así lo llamaremos.”

Pálido y con náuseas, John de pronto está lúcido. “Estás bromeando”, dice. “¿No es ese el antepasado que se cayó en el…?”

Jackie lo mira con fiereza. “En esa época, le ocurría a mucha gente”.

Un nombre inspirador

El niño recibe su nombre en honor de Richard Mordecai Golightly, su tatara-tatara-tatara-tatara-abuelo, un hombre que empujó un carro de mano a través de las planicies en el invierno de 1857, cultivó una granja de remolacha azucarera al sur de Utah con sus seis esposas, trajo hijos al mundo hasta entrado en sus setenta y falleció una noche sin luna cuando cayó en el pozo de agua mientras buscaba el excusado.

Extracto de la bendición infantil de Richard

John: Richard, te bendecimos para que nunca te apartes por senderos oscuros y pierdas el camino, que nunca tropieces y caigas en los abismos que el adversario ha cavado para los justos, que tus pies estén siempre plantados en el terreno del evangelio…

Hermanos

Kyle, Nick, Olivia, Katie, Curt, Cindy, Libby, Jack, y Jeffery.

Una vacación familiar en San Francisco

Con las mandíbulas caídas, los transeúntes miran llenos de asombro mientras los Golightlys salen en fila de su van Ford Econline. Sus ojos se dilatan a medida que más y más niños emergen. Una mujer toca a John en el hombro. Su dedo índice apunta al cielo. “El medio ambiente”, le dice.

Primeros Años

Para su octavo cumpleaños Richard recibe una pequeña plaqueta negra con la inscripción Futuro Misionero. La usa en la iglesia, en la escuela, para dormir, en el natatorio de la comunidad. Le regala un Libro de Mormón ilustrado a un chico Protestante de la escuela y lo invita a la Primaria.

Comidas favoritas

A Richard le encanta la gelatina, el asado a la cacerola, los caramelos de regaliz y el estofado de atún.

Primera Cita

Richard tiene dieciséis años. Plancha su camisa blanca y quita las hilachas de su saco. El nombre de la jovencita es Heather. Richard conduce la mini-van de su mamá. Sus padres se sientan en silencio en el asiento trasero mientras Richard se para en una entrada abovedada y estrecha la mano del padre de Heather, un hombre corpulento y de barba, un abogado.

“¿Te gusta la pintura?” pregunta el padre de Heather al ver los ojos de Richard dirigirse al cuadro en la pared.

“No está usando nada de ropa,” dice Richard, “y está parada sobre una almeja”.

“Es la Venus de Boticcelli”, dice el hombre observando los cremosos muslos de la mujer. “Encantadora. Sorprendente”.

Secretamente, Richard lo desaprueba.

Segunda cita

Galletas, jugo, Ludo, Uno, Ungame. Richard devuelve a Heather a su casa a las 21:30 hs. Esa noche duerme bien y se levanta rápidamente a las 6:30 de la mañana.

Intolerancia a la lactosa

Después de sobrepasarse en una actividad social de helados en el barrio, Richard descubre que padece intolerancia a la lactosa.

Discurso de Graduación de la Secundaria de Penrose

La primera frase del discurso de Richard: “el infinito no es un número, sino una dirección. Del mismo modo nuestro potencial humano…”

Hay un sonido, como el traquetear de una cortadora de césped moviéndose en pasto espeso, cada vez más fuerte. Richard hace una pausa, levanta la vista de la pila de hojas sobre el podio y echa una ojeada al cielo radiante. Un pequeño Cessna aparece de pronto desde el norte y vuela muy bajo sobre el estadio repleto. El piloto, de cabello muy corto y lentes de sol, ríe histéricamente en los comandos, y su pasajera, una rubia, presiona sus pechos desnudos contra el vidrio de la cabina. El Superintendente Abbott aparta a Richard del podio. “Ahh. Sí” – Abbott mira al micrófono como a algo que le han pedido que se tragase. Una sirena ulula – “Gente, Sí. No se alarmen. El jefe de policía piensa que deberíamos evacuar el estadio. Desalojen de manera ordenada, por favor”.

Llamado a servir

Un extracto del llamamiento misional de Richard: Ha sido asignado a trabajar en la Misión de San Pedro Sula, Honduras. Usted debe prepararse para predicar el evangelio en Español…

Jackie saca un mapa del armario de los abrigos y lo despliega sobre la mesa del comedor. Ahora está al teléfono con la Abuela Golightly.

“Sí, acaba de recibir su llamamiento” grita en el teléfono. “Honduras. Lo estoy viendo en el mapa. Está al sur de Mexico… Por supuesto que sí… En esta época todos tienen lavarropas y microondas”.

Richard desempolva sus antiguas tareas de Español de la preparatoria. Para la cena, Jackie prepara tacos. John compra una piñata que la familia se encarga de pulverizar con un palo después de comer.

Discurso de Despedida

Richard, extracto de su discurso: Hago mías las palabras de ese primer gran profeta de esta dispensación, Joseph Smith, cuando mirando a su amada Nauvoo por última vez, dijo: “Voy como un cordero al matadero, pero me hallo tan tranquilo como una mañana veraniega. Tengo la conciencia limpia de pecados y ofensas ante Dios y ante todos los hombres. Moriré inocente, y se dirá de mi – fue muerto a sangre fría”.

Richard llora, Jackie llora, John llora, Grandma y Grandpa Golightly lloran. Tíos, tías, primos, sobrinos lloran. Heather llora, los amigos lloran, los bebés lloran. Presbíteros y Sumos Sacerdotes duermen. El Obispo Sanders mira su reloj y nerviosamente juguetea con los cordones del zapato. Un diácono trae una nueva caja de Kleenex

Centro de Entrenamiento Misional: Provo, Utah

Filete Salisbury saborizado, spaghetti con salsa de carne enriquecida. Richard sube de peso. Se dedica devotamente a aprender Español. De hecho, jamás pronuncia una palabra en Inglés. Brian Holland, su compañero, ocasionalmente olvida el nombre del Elder Golightly.

Aeropuerto

Richard musita adioses en Español. “Voy a convertir al mundo”, dice en castellano. Abraza a Jackie, abraza a John, afectuosamente da la mano a Heather. Mientras él esté lejos, ella promete planear su casamiento.

Primer Noche en Honduras

Pulgas, garrapatas, naguas, gusanos del oído, jejenes, cucarachas, ratas. Murciélagos, cascarudos, ratones, ácaros, piojos. Arañas escupidoras, arañas saltadoras, arañas ladradoras, arañas voladoras. Hormigas de fuego, hormigas aztecas, hormigas de sombrilla, hormigas de traje. Monos aulladores. Excavadores, acanaladores, picadores, punzadores, apuñaladores. Iguanas. Mosquitos.

Regresa con honor

Carta de John, un extracto: Richard, una misión honorable es el fundamento de una vida exitosa. Realmente creo en eso. Muchos desperdician esta experiencia. Quizás pienses que no es parte de mi carácter lo que te diré a continuación, pero permíteme compartir el consejo que mi padre me dio cuando salí a mi misión. “Hijo” me dijo “Mantén el cierre relámpago cerrado”

Primer bautismo de Richard

Richard y Pedro Sanchez vadean el río oscuro y meandroso. Las pirañas pellizcan sus talones, en la orilla opuesta los cocodrilos desmiembran el cadáver de un yak, golpeteos de tambores primitivos y salvajes en la distancia.

Subiendo del agua, Pedro abraza a Richard y entona un agudo y ceceante Gracias en su oído. Richard siente la mano de Pedro fuertemente aferrada a su nalga derecha. “Qué extraña costumbre”, piensa Richard.

Altercado

Carta del compañero de Richard, el Elder Parker, a Guadalupe Rancho de la Lengua, un párrafo traducido del Español: Qué no daría para poner cierta distancia entre este nuevo Elder y yo. ¿Cómo se llama? Golightly. Eso es. ¿Qué clase de nombre es ese? Cada mañana debo despertarme al son de su voz jovial y esa estúpida y falsa sonrisa de felicidad. Quiero que deje de lustrar mis zapatos. Creo que gritaré si me dice una vez más con ese aspecto soñador en sus ojos, “Elder, estos son nuestros días en la historia de la Iglesia”. Lo único que me lo hace soportable es verte en la capilla los Domingos y recibir tus cartas. Cuando regrese a Utah, te enviaré el dinero para un pasaje en avión. Viajaremos a Provo Canyon en mi Mustang. Almorzaremos sobre la hierba de una colina. Podrás preparar esas empanadas de queso que me encantan.

Richard confronta con el Elder Parker por causa de una carta que encuentra en el lavamanos. Parker niega todo. Richard también expresa preocupación por la falta de interés de Parker en el estudio matinal. “Nunca comprenderás nuestro amor”, dice Parker, y entonces, justo antes de patear a Richard en la ingle, grita, “¡Anota esto en tu diario personal!”.

Más problemas con compañeros

Resumen de la carta de Richard a John: Acabo de recibir un traslado a una ciudad de la Costa Mosquito llamada Trujillo. Ahora soy compañero del Elder Ramirez. El es de Caracas y me cuenta que solía ser luchador, pero lo abandonó al unirse a la Iglesia.

Creo que no entiende bien lo que se supone que debemos hacer. Está siempre intentando vender a nuestros investigadores unos Rolex en oferta. Lleva un montón de ellos en una cuerda atada al forro de su saco y, al terminar una charla, abre su saco y comienza su propaganda. Es bastante extraño. ¿Crees que debería hablar con el Presidente Hurley?

Una noche Richard despierta en medio de un sueño ligeramente erótico con Heather. Están en una ciudad que no reconoce, sentados en un taxi que atraviesa calles desiertas. Inexplicablemente, ambos llevan ropa deportiva púrpura. Heather masajea delicadamente el cuello de Richard.

Hay un sonido de pies desnudos moviéndose sobre baldosas de terracota, un libro que cae, el roce de una tela. A través de la pálida oscuridad, Richard observa a Ramirez hurgando en su billetera, extrayendo crujientes dólares y mirando insinuante la foto de Heather.

“Elder,” pregunta Richard. “¿Qué estás haciendo?”

“Amigo,” sisea Ramirez, y luego, en un inglés femenino y entrecortado, dice, “lo único en el mundo que da órdenes son las pelotas”. Su cabello se eriza. Sus ojos se tornan salvajes. “Silenzio, Elder”

Querido John

Heather no ha escrito en meses. Richard asume que la causa debe ser la carga horaria del curso de ciencia familiar que está tomando en BYU, y entonces un día una carta llega. En vez de emanar el placentero aroma del Chanel Nº 5 de Heather, la carta apesta a pañales sucios.

Heather, cita de su carta: Ocurrió tan rápido con Phil. Quiero decir, éramos un grupo mirando La Historia sin Fin, y Phil y yo llorábamos durante las mismas escenas, como al final, cuando Bastian y la Emperatriz están sentados y ella sostiene en su palma el último grano de arena de Fantasia. Todos se cansaron de la película y se fueron, dejándonos solos, y yo decía “Esta es mi película favorita de todos los tiempos”, y él, “Sí, la mía también”. Fue como si debiera ocurrir. Quiero decir, amamos la misma película. Era una señal. De todos modos, ya que había planeado nuestra boda, todo lo que tuve que hacer fue reemplazar tu nombre por el de Phil en las invitaciones. Por eso ocurrió tan rápido. Fue una locura. Olvidé escribir. Perdóname. Espero que tengas una buena mission. Hay alguien para ti seguramente. Me gustaría escribir más pero debo alimentar a Lizzy. Ha estado molesta últimamente. Creo que tiene un sarpullido.

Esa noche Richard llora silenciosamente sobre su almohada.

Una carta del Presidente Hurley

Un resumen: Elder Golightly, la semana próxima estaré enviando un nuevo misionero hacia allí, el Elder Casper de Vernon, Utah, recién llegado del MTC. Espero que usted lo entrene bien. Enséñele a predicar el evangelio con valor. Enséñele español. Con grandes responsabilidades vienen grandes bendiciones.

Releyendo su última carta, veo que está considerando ingresar en la escuela de leyes cuando regrese a BYU. Como abogado le aconsejo en contra de esa decisión.  Verá que soy tan grande como una casa. Ocurrió de golpe al cumplir los treinta. Demasiado tiempo sentado en salones y cortes, demasiados almuerzos en Essex House y Jean Georges, todas esas horas produciendo honorarios para ser asociado en la firma. Me dejé ir. Ya no puedo comprar pantalones normales. Mis rodillas están destruidas. Si pudiera retroceder, sería un leñador o pescador o granjero. Aprendería a remendar zapatos. ¡La Ley es la muerte, Elder! Muerte, dolor y soledad. Soy un alma tierna y sin embargo todos me creen un monstruo. Encuentre el éxito sirviendo al Señor, Elder. Ese es el secreto.

Entrenador

Advertencias de Richard al Elder Casper: No beba agua, no acaricie a los perros, no crea a ninguna chica que le confiese su amor, no ande a caballo, no coma pescado deshidratado, y jamás comparta la cama con su compañero.

Escalan colinas boscosas, vadean arroyos, golpean puertas. Sonríen. Entregan panfletos y Libros de Mormón a los no creyentes. Oran por los pobres y necesitados. Imploran a los miembros inactivos que regresen a la iglesia.

Cierto día, un niño los detiene. Está escarbando una pila de basura. Sus mejillas y dedos están negros como el hierro y lleva una remera extra grande con la frase “Don’t Piss me off, Butt-Munch” impresa sobre el pecho.

(Conversación traducida del Español)

El niño señala la plaqueta negra de Richard. “Ese es también mi nombre”

“¿Tu nombre?” Richard está desconcertado. Siente que algo no está bien.

“Elder,” dice el niño. Sonríe. Extrañamente sus dientes son blancos y prolijos. “Elder es mi primer nombre”.

Richard se ríe y apoya una de sus rodillas en el suelo, frente al niño. “Elder. ¿Y dónde obtuviste semejante nombre?”

El chico contempla sus sucios pies descalzos, de pronto avergonzado. “Mamá dice que era el primer nombre de papá, como el suyo. Usted y mi papá tienen el mismo nombre. ¿Saben dónde está él? Yo nunca lo conocí”.

El Elder Casper sonríe tontamente mientras manipula con torpeza un diccionario Inglés/Español de bolsillo. “¿Qué está diciendo? Sólo capto una tercera parte. Su padre. ¿Está su padre interesado?”

“Vayámonos de aquí” dice Richard

El Triunfante Retorno a Casa

Richard aparece al final de la manga de abordaje. Su traje está destrozado. Tiene hongos en la ingle y un parásito intestinal. Conserva en derredor suyo el aroma de la jungla. Los flashes de las cámaras lo ciegan. Alcanza a divisar un estandarte de papel que dice Bien hecho buen siervo fiel. Todos lloran

Compromiso

BYU. Ambos se encuentran hacienda cola en Taco Bell. Richard ordena un burrito relleno grillado. Ella pide tres tacos suaves con queso extra y porotos pinto para acompañar. Su nombre es Linda Slack. Tres meses más tarde se casan.

Casamiento

… Por tiempo y toda la eternidad, dice el acartonado obrero del templo

Richard se inclina sobre el altar, los labios temblando, recogido, inseguro. Contacto.

Recién Casados

Richard y Linda viven en un departamento ubicado en un sótano en las afueras de Center Street. De noche escuchan a la pareja de arriba haciendo el amor estrepitosamente.

Toman juntos un curso de cerámica en el Centro Recreacional de Orem. Richard siente algo profundamente espiritual mientras modela la arcilla. Está confeccionando una estatua del Cristus para el cumpleaños de Linda.

“¿El Monte Timpanogos?” pregunta el instructor

Richard pasa un cincel sobre el montón de arcilla. “No, la estatua del Cristus en miniatura. Está casi lista”.

El instructor se adelanta. Observa la arcilla por sobre sus lentes. “Sí, el Cristus. Sí” – su boca abierta de par en par – “sí … una interpretación muy moderna”

Un párrafo de la carta del Departamento de Parques y Recreación de la Ciudad de Orem: Queridos estudiantes, lamentamos informarles que durante el proceso de horneado se produjo una explosión imprevista que dañó toda la cerámica. Ninguna pudo recuperarse. Lo sentimos profundamente. Por favor reciban el cheque adjunto por veinte dólares para cubrir este inconveniente. Esperamos verlos nuevamente, tal vez este otoño para nuestras clases de pintura o acolchados.

Representante de Ventas Farmacéuticas para Logan y Este del Valle de Lago Salado

Lipitor, Zithromax, Simvastatin, Ambien, Allegra. Richard los vende todos. En la iglesia, siente una extraña incomodidad cada vez que un sumo sacerdote ya mayor le pregunta al pasar si su compañía no vende Viagra y si por casualidad no tendrá algunas muestras gratis en el auto.

Primer Hogar

Richard y Linda compran una casa en Nibley. Hay un sauce en el patio delantero, un juego de barras infantiles atrás, la vista de las montañas nevadas.

“Niños, un perro” dice el agente inmobiliario, su voz haciendo eco en las paredes desnudas. “Un lugar en el cual se puede envejecer”.

El nacimiento de Scott Richard Golightly

Nausea, el sabor amargo a bilis, un vientre que crece, una vida extraña que se retuerce debajo de la piel estirada, fatiga permanente, un pequeño calambre en la parte baja de la columna, treinta y seis horas de trabajo de parto, una cesárea de emergencia a las 3 de la mañana.

“Es su útero, Sra. Golightly” – es la mañana posterior al nacimiento. El Dr. York está parado junto a Linda. Suspira profundamente – “el útero está dañado, demasiado delgado para soportar otro embarazo. No les aconsejaría tener otro bebé”.

Richard está en la ventana del hospital y mira hacia abajo al parque donde entrena una liga infantil de fútbol. “Un Isaac”, piensa Richard, tamborileando sobre el vidrio. “Al menos tendré un Isaac”.

Competencia Culinaria de Chili del Quorum de Elderes

Reunión de Presidencia previa a la Competencia Culinaria Anual de Chili del Quorum de Elderes del Tercer Barrio de Nibley, un extracto:

Presidente Golightly: “No sé acerca de este volante. No estoy seguro de sentirme cómodo con él”.

Primer consejero: “¿es por el pimiento chili? ¿por el sombrero que usa? ¿por su bigote negro y rizado? ¿es por el acordeón inmenso que toca?”

Presidente Golightly: “No, no es eso”

Segundo consejero: “¿Es por el caldero de chili ardiente junto al pimiento? ¿Es el color de las llamas? ¿Son demasiado rojas?”

Presidente Golightly: “No es el pimiento ni las llamas. Es con el texto con lo que tengo problemas, esa parte debajo del pimiento sobre que la velada seguramente terminará con una explosión. Es… es grosera.”

Obsipo Golightly

Se propone que sostengamos a Richard Mordecai Golightly como Obispo del Tercer Barrio de Nibley. Todos aquellos a favor manifestarlo levantando su mano derecha. Cualquiera que se oponga, por la misma señal.

“¿Qué es esto?” pregunta Richard a su primer consejero Chuck Pendleton.

“Verá, Obispo, esa es la cuenta de cable de la hermana Verken. El Barrio la ha estado pagando por los últimos cinco años”

“¿Hemos estado pagando por el paquete premium? Ciento veinte por mes para que ella pueda ver HBO y Showtime?”

“Tiene noventa años, Obispo. Ya no puede salir afuera. No tiene familia”.

“Ciento veinte por mes. Díganle que pagaremos el paquete básico de cable. No hay nada malo con PBS y el Discovery Channel. Justamente creo que Destructores de Mitos y Cash Cab son los mejores programas de TV en este momento.”

Trigésimo tercer cumpleaños

Una nota de Scotty abrochada a una tarjeta de cumpleaños para Richard: Aquí está tu tarjeta de cumpleaños. Dentro hay un cupón por un abrazo. Le pegué un imán detrás. Puedes ponerlo en la heladera para que no se pierda. Usalo cuando necesites un abrazo. Te ama. Scotty.

Un gran honor: Premio de Ventas Sederberg

Hank Tudor, Vicepresidente de ventas de Seabrook Pharmaceuticals. Un párrafo de su discurso en la entrega de premios de la cena anual de ventas Seabrook en Indianapolis: Aunque no puedo decir que conozco a Richard demasiado bien, tengo un inmenso respeto por él. No lo he visto demasiado “on line” o en las reunions sociales, pero todos saben que no recuerdo nada una vez que abren el bar o que alguien con un carrito de golf comienza a ofrecer bebidas (pausa para risas). Seriamene, gente, es un honor otorgar a Richard el premio Sederberg como nuestro representante de ventas más exitoso.

Cena de Aniversario en Fredrico’s

“¿Qué será?” Pregunta Linda recibiendo la caja enorme envuelta para regalo de Richard y sacudiéndola. “¿Tal vez ese equipo de Pilates del que he estado hablando?”

“¿Equipo de Pilates?” dice Richard. “Esto es cien veces mejor. Mil veces”.

Jocosamente, Linda rompe el papel. Su risa se detiene. Observa lo que tiene en sus manos: una caja metálica negra con manijas, cuatro platos de acero inoxidable, un termómetro. “¿qué es esto?” pregunta.

“Un horno solar” Richard corta un trozo de su calzone y lo pincha con el tenedor. “Puedes cocinar un pavo en esa cosa. Confía en mi” – se acerca. Su voz es un susurro – “cuando la economía se derrumbe y retornemos a la Edad de Piedra, no estarás haciendo Pilates”.

Problemas Laborales

Una carta para Richard de Sal Rose, Gerente General de la Región Oeste de Seabrook Pharmaceuticals, un párrafo: El jueves pasado recibí una llamada telefónica de su cliente, el Dr. Gupta, cerrando su cuenta con nosotros. No quería decir por qué, pero después de inquirir el Dr. Gupta admitió que en los últimos meses ha sentido que usted trataba de imponerle su religión. Mencionó una serie de panfletos que recibió de usted así como visitas cuyo propósito, así lo sintió él, tenían más que ver con la religión que con los negocios. Si bien valoro y respeto sus creencias personales, su trabajo en Seabrook no es una plataforma desde la cual hacer proselitismo. Por favor, desista de hacer tal cosa. Cordialmente, Sal Rose.

Transformándose en el Presidente Golightly

Sábado a la mañana. Suena el teléfono de la cocina.

“Hola,” dice Scotty. “Hola. Hola”

La voz es baja y jadeante, prácticamente inintelegible, quebrada por sollozos y lloriqueos. “Quieren que sea presidente de Estaca. Oren por mí. Oren por mí.”

Scotty traslada el auricular al otro oído. “¿Quién es?” pregunta

Tiempo de Padre-Hijo

“Ves, Scotty, este era un verdadero hombre” dice Richard, sopesando una copia bastante usada de la autobiografía de Richard Mordecai Golightly, Dando coces contra los aguijones: una vida en la planicie. “Un hombre que podía levantar un carromato o caminar cincuenta millas por día. Y teniendo setenta años. En una ocasión peleó con un indio salvaje por un pote de miel en las afueras de Omaha.”.

“¿No tenía un montón de esposas?” pregunta Scotty

“Bueno, eran épocas diferentes”, dice Richard

“¿No cayó en un pozo de agua o algo así y se murió? dice Scotty.

Richard se mueve incómodo en su silla. “Era una noche oscura. Alguien movió el excusado. Tal vez fue una broma. Algunos de los muchachos vecinos tratando de reírse barato”. Richard suspira y mira por la ventana del living. Observa a su vecino, Rob Munson, aplicar otra capa de cera en su nuevo Mercedes. “Realmente una pena”, dice Richard, colocando su mano sobre el hombro de Scotty. “Podría haber vivido otra década. Sí, entonces era cuando un hombre era verdaderamente un hombre, uno podía saber de qué estaba hecho al tener que enfrentarse con los elementos. ¿Nunca piensas eso?” pregunta Richard “¿probarte enfrentando a los elementos?”

“No sé” dice Scotty pasando su pulgar por la nariz y luego por sus jeans.

Richard masajea los bíceps de Scotty. Se asombra de la flojedad suelta que hay allí, del  temblor gelatinoso bajo sus dedos. Mira la cara redonda de su hijo. Su piel tan pálida, casi traslúcida. Richard tiene una idea repentina, una revelación. Se restriega las manos

“¿Qué te parece, Scotty? Este sábado. Diez millas subiendo el Pico Box Elder. ¿Enfrentarnos a los elementos? Llevaremos algo de carne salada”.

Preocupación Creciente sobre la Salud

Richard, un párrafo de su diario: ¡Los chicos de estos días! Caminan dificultosamente con sus entrañas colgando por sobre los cinturones. Toda esa grasa y azúcar que palean hacia adentro. No hay autocontrol. No pueden hacer nada que requiera cierta incomodidad. Al menor indicio de dolor abandonan. Es una lástima que no podamos tirar de un carro de mano por las planicies cada diez años, enfrentarnos a la tierra dura como el acero y a los fieros vientos. Eso sería vida. Entonces era cuando un hombre era un hombre.

El Presidente Golightly escoge un Campamento

Campamento de Supervivencia Pale Horse, párrafo de su folletería: Nada de tejer canastas en este campamento scout, ninguna cafetería repleta de Fruity-Pebbles y creme-brulee. Si desea que su hijo coma, él deberá afilar un palo y meterse en el bosque. Así es como vivimos aquí: de la grosura de la tierra.

Su hijo pasará la semana viviendo en refugios primitivos. Se deleitará con espadañas, ortigas, pasto, bellotas, y una variedad de juegos silvestres. Rastreará pumas, trepará a la cima de Bald Mountain, y fabricará su ropa de animales que perseguirá y matará.

Cuando la falta de alimento finalmente llegue, cuando los gobiernos colapsen, cuando la educación formal ya no valga nada, esto es lo que usted querrá que su hijo tenga: el conocimiento y la confianza para sobrevivir.

Una pobre decisión

Un memo interno de Mark Bailey, asesor legal de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días, a la Primera Presidencia, un párrafo: en Agosto, recibimos cierto número de quejas de parte de miembros de la Estaca Nibley de Utah, cuyos hijos asistieron al Campamento de Supervivencia Pale Horse, en las cercanías de Ketchum, Idaho, un campamento escogido, según declaran, por Richard Golightly, presidente de la Estaca Nibley, Utah, quien sintió que el Campamento Grizzly, la opción tradicional para acampar por los cinco años anteriores, se había tornado excesivamente derrochador y costoso, y había perdido el espíritu austero y el enfoque en la supervivencia del antiguo escautismo. Después de ver las tarifas de registración de Pale Horse, estos padres coincidieron con el Presidente Golightly.

Cuando los scouts retornaron de Pale Horse a fines de Julio, muchos padres declararon que no podían reconocer a sus hijos. Algunos habían perdido peso significativamente. Sus caras estaban pintadas de negro y la mayoría usaba taparrabos de piel de liebre o zarigüeya. Además, todos portaban lo que parecían ser armas primitivas como lanzas y hachas confeccionadas con madera y piedra.

En las semanas que siguieron, parece que la mayoría de los muchachos presentaron dificultades para readecuarse a sus vidas anteriores. Uno de ellos mató al conejo mascota de su vecino. Otros prefirieron  un hoyo en el patio trasero antes que retornar a sus camas. Algunos pocos únicamente hablaban con frases cortadas y gruñidos. Sus sicólogos, sin embargo, creen que están progresando maravillosamente y podrán regresar a la escuela en Enero.

En múltiples oportunidades he intentado contactar al dueño del campamento, un tal Sargento Silko, pero los de su equipo me comunican que está involucrado en algún tipo de proyecto gubernamental en Jalalbad. No están seguros cuándo regresará.

Si bien el Presidente Golightly, cuyo hijo Scotty también asistió al campamento, jamás indujo a error a los padres en cuanto al propósito de este campamento de supervivencia, él admite que omitió algunos detalles, tal como el enfoque en rastreo y caza. La mayoría de los padres asegura que, si hubiesen sabido esto no habrían permitido a sus hijos asistir. Más aún, muchos padres están enojados porque sus hijos no trajeron a casa más insignias de mérito.

Linda cambia las cerraduras

Las puertas trasera y delantera no se abren. Las llaves de Richard no entran en la cerradura. Empuja la puerta, ruega a través del sólido roble en un susurro, disca el móvil de Linda y observa las ventanas oscuras mientras el teléfono suena y pasa a la grabadora de mensajes. Hay un sobre blanco bajo la maseta de los geranios de Linda.

Extracto de la carta de Linda: ¿Te vas todo el tiempo tratando de construir tu pequeño cielo en la tierra y no ves que tu propia casa se cae en pedazos? ¿Acaso todavía me conoces? ¿Acaso conoces a tu hijo? Ni quería ir a tu estúpido campamento, pero lo hizo para que estuvieras feliz. Míralo ahora. Todo lo que hace es sentarse en el sótano atando ramitas y golpeando ese horrible tambor.

Estás siempre tan preocupado por el mundo malvado, siempre advirtiendo que si no observamos y escuchamos nuestras vidas se destruirán, siempre tan rápido para juzgar. Tu familia se está destruyendo y ni siquiera lo ves.

Viviendo en la Capilla: Día 1

Richard no puede mudarse al Holiday Inn. Habría muchos rumores, habladurías. Vive en el centro de estaca.

Están la incomodidad del piso duro, el picor de la alfombra, una cama hecha de ropa olvidada que tomó de la caja de objetos perdidos en la biblioteca. Un abrigo infantil de piel sintética está encajado bajo su barbilla, sus pies se hallan arropados por una remera de basquetbol maloliente que, equivocadamente, usó primero como almohada. Afuera el viento mueve ramas frente a las ventanas. El edificio cruje y se lamenta.

Viviendo en la Capilla. Día 3

Richard compra un pequeño colchón inflable en una tienda deportiva. Se baña en la pila bautismal y se seca con un mantel azul que alguien dejó en el aula de la Sociedad de Socorro. Lava los cuellos de sus camisas en la pileta del baño. De un modo extraño, esta vida primitiva le recuerda a su misión, menos la malaria, los monos, las erupciones tropicales y parásitos intestinales. Se siente veinte años más joven.

Noches Largas

Richard yace allí, los dientes castañeteando, la noche como una incomodidad sin fin mientras piensa en Linda y Scotty. ¿Quiénes son sus más cercanos amigos, cuáles son sus hobbies, sus libros favoritos, sus aspiraciones, esperanzas, deseos? El no lo sabe. ¿Qué es lo que temen? ¿A la oscuridad, la niebla, el viento, los rayos? ¿A qué le temen más? De pronto Richard lo sabe. El darse cuenta es como un golpe de agua fría. A la soledad y la separación –  a esto es lo que más temen.

Atrapado

La Hermana Grover, quien regresa a la iglesia tarde en la noche para recuperar una partitura de piano olvidada, descubre a Richard caminando por el pasillo, desnudo y ligeramente húmedo, envuelto sólo por un mantel azul. Ella se congela, su rostro tan blanco como una pared de bloques, su boca un orificio oscuro y profundo.  Ella huye. Richard considera perseguirla por la playa de estacionamiento para explicarle. En cambio, se retira rápidamente a su oficina.

Relevo

Carta de renuncia de Richard a la Primera Presidencia de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días, un párrafo: ¿De qué le aprovecha a alguien tener la alabanza de los hombres sin tener la de su propia familia? Fui a realizar el trabajo del Señor pero teniendo a la vista mis propios fines. Di de menos a aquellos que estaban más cerca de mí. Me convertí en un extraño para mi familia. Estaba desesperado porque me recordaran extraños y relaciones circunstanciales. Perdí la perspectiva.

Nuevo Llamamiento

Richard enseña la clase de la Escuela Dominical a jóvenes de catorce y quince años. Un cuestionario que Richard da a sus estudiantes el primer domingo juntos:

1)      Nombra dos de tus amigos más cercanos

2)      Nombra uno de tus hobbies

3)      ¿Cuál es tu grupo musical favorito?

4)      ¿Cuál es tu deporte favorito?

5)      ¿Cuál es tu canción favorita?

6)      ¿Cuáles son tus aspiraciones, esperanzas y deseos?

Eritrofobia (Rhodophobia)

Richard presenta un profundo e inexplicable temor al color rojo. Observando el carmesí intenso de la mermelada de frambuesa que Linda prepara cada año, siente un trastorno de indisposición en el bajo vientre.

Higiene Dental

Richard se cepilla tres veces al día y utiliza hilo dental regularmente. Visita al dentista dos veces al año. Sus dientes son blancos, duros como el granito.

Jubilación

La genealogía consume a Richard. Traza su linaje hasta Adán, desilusionado por no poder ir más atrás. Habla orgullosamente del largo viaje de Richard Mordecai Golightly a través de las planicies pero se vuelve reticente cuando Linda le recuerda que está emparentado lejanamente con Benedict Arnold * por su lado paterno.

*Nota del traductor: Benedict Arnold fue un general norteamericano que, en medio de la guerra por la independencia, se pasó al bando inglés. A partir de esos hechos, para el imaginario colectivo estadounidense, su nombre es sinónimo de traición, no confiabilidad y toda bajeza humana concebible.

Un Vicio Secreto

Escondida en la despensa, detrás de una bolsa de cincuenta libras de porotos negros, Richard guarda una caja de Dr. Pepper**. No lo puede evitar. Le encanta el sabor.

**Nota del Traductor: Dr. Pepper es una antigua gaseosa americana. Algunos miembros cuestionan su contenido de cafeína, similar al de las bebidas cola.

Segunda Misión

Agobiado, encogido, la mitad de lo que solía ser, Richard inicia y culmina el día con un gran vaso de Metamucil. Pero aún acepta el llamamiento de trabajar en la enlatadora de la estaca. Por causa de las muchas quejas se le prohíbe manejar el grifo del pimiento jalapeño durante la producción de salsa.

Richard trata de explicarle a Linda que él creía que a todos les encantaba la salsa picante.

Años Dorados

Richard no puede recordar los nombres de todos sus nietos y bisnietos. En las reuniones familiares preside sobre la gran congregación y sonríe para sí mismo, preguntándose cómo se habrá sentido Abraham al contemplar las arenas del mar.

Ayuda Internacional

Una carta de Richard a Edward Magugavi, un párrafo: Me enviaron una foto tuya. En verdad, estás demasiado delgado para tener ocho años. Pero es comprensible. He visto Comidas Bizarras en el Canal de Viajes. Tengo una idea aproximada de lo que se come en Zimbawe. En Honduras, comí una vez vejiga de cabra rellena con cierta especie de calabaza. No fue agradable. ¿Te conté que viví en Honduras por dos años? Conozco algo de enfermedades tropicales.

Espero que los veinte dólares que te envío cada mes lleguen a tu plato. Si no, házmelo saber. Te los enviaré directamente a ti.

Sonríe, Eddie. Espero que no te moleste que te llame así. La vida mejorará. Pronto el gran Jehová declarará su obra terminada e introducirá mil años de paz. Será el paraíso, con mucho para comer. Nada de gusanos y disentería. El paraíso te espera, pero no te confíes en ello. Vive la vida al máximo. Abraza a tu hermano. Besa a tu madre. Encuentra el paraíso ahora.

Muerte

La sensación de flotar, el tañido de campanas, un largo túnel de luz que conduce hacia arriba. Richard se desliza entre las oleadas de neblina blanca. Un hombre con túnica blanca suelta lo recibe

“Hermano, sígame”, dice el hombre. “Tanto trabajo para hacer, tan poco tiempo”.

“Usted me resulta familiar” dice Richard “¿Lo conozco?”

El hombre se detiene. “Olvidé presentarme” Adelanta su mano. “Somos familares por el lado de tu padre. Arnold fue mi nombre, Benedict Arnold”.

Del otro lado del velo, del otro lado de la ciudad, Baxter, el nieto de Richard de ocho años está frente al espejo probándose una plaqueta negra con las palabras Futuro Misionero inscriptas en ella.

Publicado en Dialogue: A Journal of Mormon Thought, Abril 1, 2011

Traducido por Mario R. Montani

 

Nota:

En mi correspondencia personal con Ryan Shoemaker se mostró complacido y halagado de que una de sus historias fuese traducida y compartida por este medio. Ryan vive en Burbank, California, con su esposa y dos hijos. Ha publicado en The MacGuffin, Irreantum, Santa Mónica Review, Natural Bridge y Dialogue. Sirvió su misión en Italia, pero las muchas historias de sus amigos que lo hicieron en Sudamérica le ayudaron en la construcción de Richard Golightly

Un comentario el ““RICHARD GOLIGHTLY: UNA NOVELA” por Ryan Shoemaker

  1. Raul dice:

    no entiendo nada.

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