El Pregonero de Deseret 1.2

ARTE Y RELIGION

             Literatura

                         El Pregonero de Deseret 1.2

 

Estimados amigos lectores:

Ya se encuentra disponible el segundo número de “El Pregonero de Deseret”, boletín de la Cofradía de Letras Mormonas. Disfrútenlo y traten de sumarse a la propuesta. Escriban…

El Pregonero de Deseret 1.2

 

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“Cooperando con las obras del Espíritu”

ARTE Y RELIGION

                 Literatura

Cooperando con las obras del Espíritu

Hacia una lectura creativa y colaborativa del canon

 

Por Mario R. Montani 

“Ni siquiera la mitad, la centésima parte, o la milésima, de aquello que Joseph Smith reveló a la Iglesia ha sido aún develado, a la Iglesia o al mundo. La tarea de los encargados de expandirlo apenas ha comenzado. El Profeta sembró, al enseñar las verdades germinales de la gran dispensación de la plenitud de los tiempos. El riego y el desmalezamiento se están produciendo, Dios está otorgando el aumento y lo hará más abundantemente en el futuro, en la medida que obtenga un discipulado más inteligente. Los discípulos del Mormonismo, descontentos con los necesariamente primitivos métodos que han prevalecido hasta aquí para sostener la doctrina, tendrán una visión más amplia y profunda de las grandes doctrinas encomendadas a la Iglesia; y, apartándose de las meras repeticiones, las volcarán en nuevas fórmulas, cooperando con las obras del Espíritu, hasta que ayuden a dar a las verdades recibidas una expresión más potente, y llevándolas más allá de su etapa cruda e inicial de desarrollo” (B.H. Roberts, carta del 1 de Junio de 1906, publicada en Improvement Era 9 (1906), pag. 712)

Roberts escribió esto en 1906. No creo que hayamos leído nada parecido en 2006 o en 2016. ¿Será porque el abundante aumento ya ha ocurrido y no hay nada más que expandir? Yo no lo creo. Las palabras que escogió para ese texto son desafiantes y perturbadoras. Habla de la responsabilidad de expandir las verdades germinales que el Profeta sembró. Tiendo a pensar que es una obligación individual y comunitaria que no sólo recae en las Autoridades Generales. El Comité de Correlación ha sido más bien un instrumento de reducción y limitación que de expansión. El ideal de la especialización de aprender más y más sobre cada vez menos y menos parece habernos alcanzado, aunque lamentablemente la conclusión final de esa tendencia es que un día lo sabremos todo… sobre nada.

También señala que los miembros, los discípulos del mormonismo, deberíamos estar “descontentos” con los métodos utilizados hasta aquí para describir las verdades del evangelio y en permanente búsqueda de nuevas opciones. Reclama un discipulado más inteligente y el abandono del desarrollo “crudo” e “inicial”. Asegura que Dios dará más verdades en la medida que tengamos una visión más amplia y profunda. Amplitud significa abrir las mentes, rechazar viejos prejuicios, mirar a nuestro derredor, ver lo que ocurre en la sociedad, en la ciencia y en otras religiones. Profundidad implica revisar las cosas que creemos saber y entender pero con nuevos ojos, no quedarnos en la superficie, aplicar nuevos mecanismos y soluciones para resolver viejos problemas

B. H. Roberts

¿Nos estamos apartando de las “meras repeticiones” cuando las clases y discursos se basan únicamente en los mensajes de las Autoridades sin la necesaria adaptación y recodificación?

Cuando propone el desmalezamiento, implica que junto a las verdades han ido creciendo ciertas no-verdades de las que hay que deshacerse: tradiciones, leyendas, avances teológicos. ¿Estaría hablando de la doctrina de adopción y sellamientos que se cambió por completo a lo largo de su propia vida? ¿Sería aplicable a la “mal entendida” prohibición del sacerdocio a ciertas razas? ¿Habrá aún otras cosas que debemos desherbar?

Es posible que nuestra “cooperación con las obras del Espíritu” haya sido, hasta ahora, bastante limitada.

El pueblo judío tenía una clara propuesta en cuanto a su interacción con los textos sagrados:

“El Talmud declara que Dios mismo estudia la Biblia cada día. Dice que Dios se sienta en la betmidrash, la casa de estudio, con su redondo kipá negro en la cabeza, sosteniendo una Biblia y argumentando y luchando con su propio texto junto a los sabios rabinos de todas las épocas”.(Judith M. Kunst, TheBurning Word: A Christian Encounter with Jewish Midrash, Brewster, Massachussets, Paracletepress, 2006, pag. 4)

En nuestra tradición occidental, hablamos de hermenéutica, que es el “arte de explicar, traducir o interpretar”, especialmente las sagradas escrituras y otros textos filosóficos.

Los hebreos tenían el midrash, la hagadá y el pésher.

Beis Midrash (Boris Dubrov)

La palabra “midrash” proviene de una raíz que significa volver a contar, investigar, examinar y también interpretar. Se lo ha definido como “interpretación creativa” y como un proceso “que da nueva vida a la narrativa y le otorga sentido para otras generaciones”.

Este es el método que Nefi parece utilizar en 1 Nefi 19:23:

“… porque apliqué todas las Escrituras a nosotros mismos para nuestro provecho e instrucción”.

Una lectura “midráshica” de nuestros textos canónicos requeriría involucrarnos de un modo mucho más personal y creativo tanto para comprenderlos como para lograr su objetivo final que es acercarnos a Dios.

Muchos años antes de que las modernas teorías sobre la figura del lector entrasen en vigencia, Emerson señalaba de modo perspicaz:

“Existe tanto una lectura creativa como una escritura creativa. Cuando la mente se ha preparado para la labor y la invención, la página de cualquier libro que leamos se torna luminosa con múltiples alusiones. Cada frase es doblemente significativa, y el sentido de nuestro autor se vuelve tan amplio como el mundo” (Ralph Waldo Emerson, “The American Scholar,” en Ralph Waldo Emerson: Essays and Lectures, Joel Porte, editor (New York: Library of America, 1983) pag. 59)

En su obra “The Midrash: An Introduction”, el académico judío Jacob Neusner observa la importancia de distinguir entre exégesis textual y midrash:

“Pues los sabios escribieron con las Escrituras, por lo cual quiero significar que las Escrituras recibidas constituyeron una instrumentalidad para la expresión de escritos que portaban su propia integridad y contundencia, apelando a sus propias convenciones de intelegibilidad, y sobre todo, indicando sus propios asuntos… No escribían sobre la escritura, escribían con la Escritura, pues la Escritura proporcionaba la sintaxis y la gramática para sus pensamientos… Sino que cuando nuestros eruditos de bendita memoria componían sus declaraciones, si bien, por supuesto, apelaban a las Escrituras, lo hacían sirviendo a un propósito no definido por las Escrituras sino por una fe en construcción y sujeta a articulación” (Neusner, The Midrash,  Northvale, N. J., Jason Aronson, 1994, X – XI)

Jacob Neusner

Si la fe mormona se halla aún en construcción y, por tanto, sujeta a articulación, si la Restauración es un proceso y no un evento, como B.H. Roberts parece sugerir, deberíamos prestar atención a estas formas alternativas de lectura.

“El Midrash nos invita a estar en sintonía con los muchos sonidos que el texto produce en nuestras almas” (Rabi Eisenberg Sasso, God’s Echo: Exploring Scripture with Midrash, Brewster, Massachusets, Paraclete Press, 2007, pag. 27)

Los sabios judíos parecen haber descubierto algo en los textos sagrados que nosotros deberíamos intentar extender a nuestro canon ampliado. Abraham Heschel, refiriéndose a la Torá hebrea, declara:

“Es un libro que jamás podrá morir… De hecho, el significado total de su contenido apenas ha tocado el umbral de nuestras mentes. Como el océano en cuyo fondo yacen perlas incontables, esperando ser descubiertas, su espíritu aún debe ser develado. Aunque sus palabras parezcan sencillas y su idioma translúcido, significados no observados, insinuaciones ni siquiera soñadas, se abren paso constantemente. Más de dos mil años de lectura e investigación no han logrado explorar su sentido total. Hoy es como si jamás se lo hubiese tocado, jamás se lo hubiese visto, como si aún no hubiésemos comenzado a leerlo” (Abraham Joshua Heschel, God in Search of Man: A Philosophy of Judaism (New York: Farrar, Straus and Giroux, 1976) pag. 242)

¿Podremos ser tan soberbios como para asegurar que lo que el pueblo hebreo no ha logrado con sus textos (que también son nuestros) en más de 2000 años, nosotros lo hemos hecho con El Libro de Mormón y otros escritos modernos, en menos de 200?

El Pésher (cuyo nombre deriva de una raíz que significa “interpretar”) es un tipo de midrash que propone que los textos sagrados se hallan escritos en dos niveles, uno para aquellos de conocimiento limitado, y otro, oculto, disponible sólo para los iniciados. Su característica es que interpreta los textos en referencia a la historia presente, subordinando el contexto original al actualizado. Propone que la letra contiene una información velada, cuyo verdadero sentido aparece al ser referido a acontecimientos históricos posteriores, generalmente el presente del grupo religioso que lo utiliza. Asume que quien escribió por primera vez el texto fue inspirado por Dios, pero no era consciente del significado futuro de sus palabras.

Por hagadá (del verbo hagad, contar, anunciar) se entiende la interpretación libre y actualizada de las Escrituras. Incluye una gran variedad de géneros literarios, juegos de palabras ingeniosos,  significados simbólicos, y gematría (asignación de valores numéricos a las letras del alfabeto). Se la ha definido como el aspecto artístico y literario de la Torá. Suele ser una reconstrucción de los hechos bíblicos vueltos a narrar de modos insospechados y siempre creativos.

Si observamos atentamente, descubriremos que muchos de los autores del Libro de Mormón utilizan estas formas, aplicando los contenidos de las planchas a nuevas y cambiantes circunstancias. Joseph Smith, tanto en sus textos canónicos como extra canónicos, hace una permanente relectura de los pasajes bíblicos.

Muchos cristianos (y quizás, muchos mormones) ven a las Escrituras como algo fijo, inmutable y sin errores, pero estas formas alternativas de lectura las ven no como algo cerrado, sino como el punto de partida para hallar nuevo significado.

Las propias escrituras contienen adaptaciones y reconstrucciones artísticas de sí mismas. Un ejemplo siempre mencionado por los estudiosos es la historia de Jael y Sísara registrada en los capítulos 4 y 5 de Jueces.

En el primer caso la historia narra:

“Y Sísara huyó a pie a la tienda de Jael, esposa de Heber el ceneo, porque había paz entre Jabín, rey de Hazor, y la casa de Heber, el ceneo. Y saliendo Jael a recibir a Sísara, le dijo: Ven, señor mío, ven a mí, no tengas temor. Y él fue hacia ella a la tienda, y ella le cubrió con una manta. Y él le dijo: Te ruego me des de beber un poco de agua, pues tengo sed. Y ella abrió un odre de leche y le dio de beber, y le volvió a cubrir…Y Jael, esposa de Heber, tomó una estaca de la tienda y, tomando un mazo en la mano, se acercó a él calladamente y le clavó la estaca en las sienes, y la enclavó en la tierra, pues él estaba cargado de sueño y cansado; y así murió”.  (Jueces 4: 17-21)

Estudio de Jael y Sísara, Carlo Maratti, 1695

Mientras que en la reelaboración poética del capítulo siguiente, conocida como el cántico de Débora y Barac, leemos

“Bendita sea entre las mujeres Jael,

esposa de Heber, el ceneo;

bendita sea entre las mujeres de la tienda.

Él pidió agua, y ella le dio leche;

en tazón de nobles le presentó cuajada.

Su mano tendió a la estaca,

y su diestra al mazo de trabajadores;

y golpeó a Sísara, hirió su cabeza,

horadó y atravesó sus sienes.

Cayó encorvado a los pies de ella, quedó tendido;

a los pies de ella cayó encorvado;

donde se encorvó, allí cayó muerto.

La madre de Sísara se asoma a la ventana,

y por entre las celosías a voces dice:

¿Por qué tarda su carro en venir?

¿Por qué las ruedas de sus carros se retrasan?

Las más sabias de sus damas le respondían,

y aun ella se respondía a sí misma:

¿Acaso no han hallado el botín y lo están repartiendo?

A cada uno una doncella, o dos;

el botín de tela para Sísara,

el botín de tela bordada de colores,

tela de colores bordada por ambos lados,

 para los cuellos de los que han tomado el botín.

Así perezcan todos tus enemigos, oh Jehová;

mas los que le aman sean como el sol cuando nace en su fuerza.”

(JUECES 5: 24-31)

Jael y Sísara por Willem van Mieris

Parece obvio decir que esta última versión tiene ingredientes poéticos que faltan en la primera. Para empezar, los versos están formados básicamente por bicola (que sería el plural correcto de bicolon, la repetición de la misma idea, con diferente fraseo, en dos versos contiguos), mientras que la descripción inicial de Jael y el cuadro de la muerte de Sísara a sus pies, son tricola, con los que el poeta pareciera intentar resaltar artísticamente esos momentos.

En la segunda versión hay detalles que no aparecen en la primera. ¿Quién podía conocer la reacción de la madre de Sísara? ¿Está allí para hacer más angustiante la noticia de su muerte? ¿Es dable manipular la verdad con fines artísticos sin que deje de ser verdad?

En las primeras estrofas del cántico también aprendemos que, en medio de las batallas, “la tierra tembló, los cielos destilaron, y las nubes gotearon agua” y “los montes se estremecieron”. Nada de eso menciona el capítulo anterior. ¿Estará el autor del texto haciendo participar a Jehová de la guerra, tomando partido, y convirtiéndola en un escenario del bien contra el mal? Es muy posible…

“Desde los cielos pelearon las estrellas, desde sus órbitas pelearon contra Sísara. Los barrió el torrente Cisón, el antiguo torrente…” La naturaleza toda, la Creación completa, se pone de parte del pueblo de Israel. Un ángel maldice a los moradores de las ciudades que no se aliaron con el pueblo escogido. ¿Ocurrió realmente todo eso? ¿Por qué no lo menciona el capítulo anterior? ¿Es posible una reconstrucción idealizada de los hechos con un fin poético? Pareciera que sí…

Un caso similar, muy bien desmenuzado por John Welch, es el relato de la conversión de Alma, hijo, tal como se encuentra en Mosiah 27 con su contrapartida en Alma 36, cuando la relata a su hijo, Helamán. La elaboración retórica y estructural que posee la segunda versión tiene un propósito pedagógico pero, además, artístico. No niega lo que dice la primera, pero la amplía, reelabora y pule.

Intertextualmente, también es productiva la comparación de Génesis 5:24 que, escuetamente menciona:

“Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque lo llevó Dios”

Para contraponerla a los expansivos Capítulos 6 y 7 del Libro de Moisés, en La Perla de Gran Precio, donde aprendemos sobre su vida, su ministerio y de la ciudad y sociedad de Sión, que fueron llevadas a los cielos.

El estudioso Robert A. Rees en su The Midrashic Imagination and the Book of Mormon (Dialogue Vol. 44 Nº 3, pags. 44-66) sugiere:

“Todo esto es un preludio para mi argumento de que los Santos de los Ultimos Días deberían considerar la escritura de midrashim basados en las escrituras de la Restauración, especialmente el Libro de Mormón. Ya que los SUD creen que el Libro de Mormón fue escrito por israelitas que comenzaron su larga historia de exilados en el Nuevo Mundo con la Ley y los Profetas hasta Jeremías, parece invitarnos a considerarlos una fuente, como la Torá, no sólo para interpretar, sino también para inventar, expandir e imaginar. Para lograrlo deberemos realizar algunos ajustes en nuestra actitud hacia las escrituras, ya que tendemos a hacer una interpretación literal y a enfocarnos más en las respuestas que en las preguntas, sin embargo, el cuestionamiento está en la raíz misma del encuentro de los rabinos con la sagrada escritura. El autor israelí Amoz Oz enfatiza la diferencia: “Los fundamentalistas viven la vida con un signo de admiración. Yo prefiero vivir la mía con uno de interrogación”. (citado en Sasso, God’s Echo, pag. 17). El propio Rabí Sando Sasso agrega, “Los rabinos le daban vueltas y vueltas al texto. Se deleitaban en leer la Biblia con signos de interrogación para descubrir no sólo lo que la Biblia significaba sino lo que continuaba significando. Entraban en diálogo con el texto y agregaban una nueva voz en el cuarto. Y a partir de estas voces y preguntas escribían midrashim” (idem anterior). En realidad, los Santos de los Ultimos Días deberíamos sentirnos cómodos con la idea de escribir midrash, ya que muchas de las escrituras de la Restauración podrían categorizarse de ese modo. Es decir, es posible considerar partes de los libros de Abraham y Moisés como extrapolaciones midráshicas o extensiones del Antiguo Testamento u otros textos antiguos, pasajes del Libro de Mormón o La Doctrina y Convenios como revisiones midráshicas del Antiguo y Nuevo Testamento,  la versión inspirada de la Biblia de Joseph Smith como un refinamiento midráshico de ciertos pasajes bíblicos. En su obra Understanding the Book of Mormon, el estudioso mormón Grant Hardy propone que las citas y comentarios de Nefi sobre Isaías, “ofrecen una especie de midrash (para utilizar un término anacrónico) sobre Isaías” (Grant Hardy, Understanding the Book of Mormon (New York: University of Oxford Press, 2010), pag. 69)

Una de las razones para mantener nuestras mentes e imaginaciones abiertas a los posibles significados del texto y de las posibles exploraciones de aquello que está apenas insinuado en el texto, o de lo que no está en absoluto, pero es, no obstante, relevante, es que cada generación no sólo posee las lecturas e invenciones del pasado, sino nuevas herramientas – tanto técnicas como críticas – a su disposición. También nuestra comprensión expandida tanto  de la naturaleza humana y divina así como el continuo despliegue de la historia nos abren nuevas visiones… Por ejemplo, una generación atrás, existía muy poca literatura midráshica feminista. Hoy es una de las más ricas vetas de la tradición en la medida que una nueva generación de escritoras y académicas sacan los textos sagrados a la luz para ver que nuevos significados surgen de ellos. En mi propuesta “Hacia un Midrash Mormón Feminista”, señalé varios modos en que las mujeres mormonas contemporáneas podrían comenzar a explorar posibilidades no sólo en los textos centrales de la tradición Judeo-Cristiana sino también en los textos de la Restauración, especialmente El Libro de Mormón. Sugiero, por ejemplo, que las mujeres mormonas nombre, vistan y otorguen vidas a los muchos personajes femeninos anónimos en el Libro de Mormón, cuya única referencia es la identidad genérica: esposas (80 veces), hijas (76), mujeres (55), madres (17), concubinas/rameras (15), viudas (7), con identidad femenina (5), siervas (3)… Es de esperar que las mujeres Santos de los Ultimos Días, como sus contrapartidas judías, despierten su imaginación a las posibilidades que yacen escondidas en los registros del pueblo de Lehi y Sariah…

¿Qué más podríamos imaginar que agregase algo a la escasa información que las primeras páginas del libro proveen? ¿Cuáles, por ejemplo, fueron  “las cosas grandes y maravillosas” que Nefi declara que su padre leyó en el libro que le fue dado) (1 Nefi 1:14) ¿Podría nuestra imaginación reconstruir la rivalidad entre hermanos que ya se encuentra totalmente desarrollada al momento en que la familia abandona Jerusalén? ¿Qué podría explicar el antagonismo de Laman y Lemuel hacia su hermano menor? ¿Era similar a otras rivalidades bíblicas – Cain y Abel, Jacob y Esau, José y sus hermanos?…

En ocasiones, los escritores de midrash, cuentan la historia desde otro punto de vista. Ya que Nefi es el único narrador de la odisea desde Jerusalén al Nuevo Mundo, necesitamos tener en mente que, como Wayne Booth y otros críticos textuales han argumentado, los narradores en primera persona (y yo añadiría, aún tales narradores de textos sagrados) pueden ser poco confiables, o al menos, limitados, en su modo de ver y reportar eventos…

¿Qué tal si la historia fuese contada desde el punto de vista de Lamán, Lemuel o Zoram? ¿O por la esposa de Nefi? ¿Cómo modificaría otro punto de vista el modo en que se desarrolla el drama? ¿Cómo experimentan Ismael y su familia el viaje desde Jerusalén, a través del desierto, y hacia el Nuevo Mundo?

De lo que considero una casi inagotable fuente de midrash del Libro de Mormón, permítanme considerar varias líneas de narrativa especialmente fructíferas: la excursión al Nuevo Mundo de los Mulekitas como se encuentra en Omni. Este es un pueblo sin libro y, por tanto, con una memoria histórica que se desvanece hasta que encuentran a la gente del Rey Mosiah. Proviniendo ambos del mismo lugar y período histórico, debe haber sido fascinante para ellos comparar historias de Jerusalén, la cambiante escena política que siguió a la partida de Lehi, sus respectivos viajes al nuevo continente, y sus experiencias después del arribo. Una vez asimilados ¿cuánto de su lenguaje, costumbres y memoria tribal retuvieron?… Los Mulekitas informaron a Mosiah que habían descubierto a Coriantumr, el solitario sobreviviente de la mutua aniquilación jaredita, quien vivió con ellos por “nueve lunas”, durante los cuales habló sobre sus padres, quienes habían venido de la gran Torre (Omni 1: 20-22). ¿Qué historias habrá contado Coriantumr sobre el violento fin de su civilización, su vagar solitario, y lo que debe haber sido contar con compañía humana nuevamente?

Cuando el profeta Abinadi es perseguido por los agentes asesinos del Rey Noe (Mosiah 11), se nos dice que se fue por el espacio de dos años, luego de los cuales volvió disfrazado para que no lo reconocieran y comenzó a profetizar ¿Podríamos imaginar qué hizo Abinadí durante esos dos años de exilio, viajando por el territorio, o probando diversos tipos de disfraces?…”

Robert A. Rees

El listado podría ser infinito. Descubro ahora que la Saga del Retorno de Orson Scott Card, que toma a los personajes y eventos del Libro de Mormón para rediseñarlos dentro de novelas de ciencia ficción, podría ser un excelente ejemplo de literatura midráshica mormona.

La oportunidad está allí. Sólo falta imaginar… y comenzar a relatar…

 

Brandon Sanderson, Nacido de la Bruma

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Brandon Sanderson, Nacido de la Bruma

 Por Mario R. Montani

Brandon Sanderson nació en Lincoln, Nebraska, el 19 de diciembre de 1975. Recuerda sobre su juventud:

“Mis inicios como escritor pueden quizás rastrearse hasta cuando tenía catorce años. Para decirlo sinceramente, yo no era un estudiante que se distinguiera: B y C eran las clasificaciones en todas las materias. Tampoco tenía una dirección muy clara hacia donde ir; no había nada que me encantase hacer. Era lo que se denomina un “lector reticente”. Mis habilidades de lectura no eran para nada fantásticas, de modo que, cuando intenté leer el Señor de los Anillos por primera vez, no entendí nada, por lo que asumí que todas las novelas de fantasía eran aburridas. Fue un profesor el que me entregó la primera novela de fantasía que realmente leí hasta el final. El libro era Dragonsbane de Barbara Hambly, y tenía esa hermosa portada de Michael Whelan que inmediatamente atrapó mi vista. Lo leí y me enamoré de él. Me convertí en un lector ávido, mayormente de novelas de fantasía, en los dos años siguientes. Pronto comencé a pensar “Bien, alguien está haciendo de esto su modo de vida, y pareciera algo que yo realmente disfrutaría”. Allí encontré cierto propósito y dirección a seguir…”

En 1994 se trasladó a Provo, Utah, para estudiar bioquímica en la Universidad de Brigham Young.

“Tuve algunas influencias en mi vida, primeramente mi madre, quien me convenció de que ser un escritor era difícil, y tenía razón. Es uno de esos trabajos en que no todos lo que lo intentan lo logran. Ella me convenció de inscribirme en química en la Universidad porque las ciencias se me habían dado bien en la secundaria, pensando que podría escribir en mi tiempo libre, teniendo un trabajo real y sólido. No era un consejo demasiado terrible, pero no estoy seguro si era lo que necesitaba en esa época…”

Entre 1995 y 1997 Brandon cumplió una misión para la Iglesia en Seúl, Corea. Al regreso, si bien obtuvo una Licenciatura en Química, decidió cambiar su orientación a Idioma Inglés, obteniendo más adelante una Maestría en Redacción Literaria.

“Serví una misión y durante esa época estaba muy contento de hallarme en otro continente, lejos de la química. Sin embargo, extrañaba escribir, pues lo había estado haciendo por diversión durante todo el primer año en la universidad, antes de partir. En realidad comencé mi primera novela a los quince años, pero no iba muy lejos con ella. Se había tornado derivativa y tenía todos los defectos que se pueden atribuir a un estudiante de la secundaria. Pero el saber que podía producir algo me entusiasmó. Por supuesto, no se la mostré a nadie. La escondí detrás de un cuadro en mi cuarto, pues no quería que nadie la viese y se burlase de mí. Al regresar de mi misión pensé en darle una nueva oportunidad. De modo que cambié mi orientación principal a Idioma Inglés, pues asumí que debía hacer eso si deseaba convertirme en escritor. Con el tiempo aprendí que no es el camino que todos siguen, pero funcionó bien para mí. Me otorgó un conocimiento más profundo de los grandes clásicos…”

Para pagar sus estudios, nuestro autor trabajó como recepcionista en un hotel, lo cual le brindaba ciertas ventajas:

“Conseguí un trabajo nocturno en un hotel, lo que funcionaba perfectamente para mí, pues estaba allí los días de semana desde las 11 de la noche hasta las 7 de la mañana, y el único requisito que me pusieron fue, “No te duermas. Haz lo que quieras, pero no te duermas. Te necesitamos despierto en caso de una emergencia o si alguien quiere ingresar”. De modo que pasaba la mayor parte del tiempo trabajando en mis novelas a esas horas de la madrugada, así que pude pagar mis estudios, asistir a clases, y aún tener tiempo para escribir. Continué haciendo eso por casi cinco años, hasta que eventualmente decidí obtener mi maestría…”

En 2003, cuando ya se encontraba bastante avanzado en su programa de graduación, recibió un llamado de la Editorial Tor, que estaba interesada en comprar una de sus obras:

“Por ese entonces, ya había escrito 12 o 13 novelas a las que intentaba insertar en el mercado editorial. Recibí un mensaje de voz en mi teléfono. Era de un editor al que había enviado uno de mis libros 18 meses atrás. Para entonces yo lo había dado por perdido…Se lo había entregado a un agente en una convención, quien finalmente logró leerlo y enviarlo a la editorial. Pero para entonces todos los datos para contactarme estaban mal. Me había mudado y AOL había dado de baja mi e-mail pues dejé de pagarlo. También había comprado un celular, de modo que el teléfono que tenían ya no existía. Afortunadamente había mantenido actualizada mi página en BYU y allí me encontraron a través de Google. La voz decía: “Hola, no sé si usted es el Brandon Sanderson correcto, pero si es así, recibí un manuscrito suyo hace 18 meses atrás, y anoche comencé a hojearlo. Ya llevo varios cientos de páginas y quise asegurarme de que aún esté disponible, pues creo que quiero comprarlo”. Lo llamé, y también al agente que había conocido. El llevó adelante las negociaciones del contrato y me convertí en un autor…”

Brandon dejó su trabajo en el hotel y comenzó a enseñar composición a los alumnos ingresantes en la Universidad de Brigham Young para mantenerse. En mayo de 2005 recibió la copia de “Elantris”, su primera novela publicada. Finalizando los estudios, se casó con su novia, Emily Bushman, el 7 de Julio de 2006. Para entonces, los dos primeros tomos de su serie Mistborn (Nacidos de la bruma) estaban ya en proceso de publicación. El primero de ellos, El Imperio Final, produjo una profunda impresión en Harriet McDougal, viuda del popular escritor de fantasía Robert Jordan, quien deseaba encontrar un escritor que continuase la obra de su esposo, la serie épica The Wheel of Time (La Rueda del Tiempo). El anuncio fue hecho por la Editorial Tor en 2007 y los dos primeros libros de la saga compartida, The Gathering Storm (2009) y Towers of Midnight (2010) alcanzaron el primer puesto en la lista de bestsellers del New York Times. El final de la serie, A Memory of Light (2013), también lograría el número uno en ventas.

En 2010 comenzó la publicación de su saga The Stormlight Archive, con el que sería el primero de 10 volúmenes, Way of Kings. Hasta ahora le han seguido Words of Radiance (2014) y Oathbringer (noviembre 2017).

 

Estos tres últimos libros tienen portadas de Michael Whelan, el ilustrador que atrajo la atención de Brandon en la Secundaria

Brandon ha sido nominado dos veces para el Premio John W. Campbell, al mejor escritor novel de ciencia ficción o fantasía. Ha escrito para jóvenes (El Rithmatista) y niños (su serie Alcatraz) y se ha consolidado como uno de los más versátiles e innovadores autores de fantasía.

En 2016, DMG Entertainment compró los derechos de su universo Cosmere con la idea de llevarlo al cine, en lo que fue una de las noticias literarias más importantes del año.

Sanderson tiene tres hijos con su esposa, Emily, quien funciona también como su gerente de ventas. También enseña un curso anual sobre literatura fantástica en BYU. En un trabajo catedrático sobre el Síndrome de Campbell (el estudioso que describió el camino del héroe en su reconocido trabajo El héroe de las mil Caras) pidió una mayor flexibilidad en los patrones narrativos:

“Muchos escritores contemporáneos, algunos de ellos muy buenos, se han restringido a sí mismos al estándar asumido de la fantasía. Escriben relatos sobre jóvenes héroes que son llamados a una búsqueda misteriosa, ambicionan el poder y llegan a la madurez al superar sus tribulaciones. Siguen el Síndrome de Campbell paso a paso, e intentan estar seguros de que no dejan nada al margen.

El movimiento ha ganado tal impulso (en parte por Tolkien, cuya obra exhibe el Mito del Héroe pero no lo sigue) que se ha convertido en sinónimo de fantasía. Y, a causa de ello, el género está amenazado de estancamiento”.

Con relación a la influencia de la religión en su obra, ha declarado:

“Como autor, lo más importante para mi es la historia. El tema y el mensaje son secundarios. No comienzo un libro pensando ‘voy a escribir sobre este tema’. En otras palabras, no intento predicar con mis libros. Lo que deseo es tener personajes realistas e irresistibles que estén preocupados por cosas diferentes. Para algunos la religión es importante, para otros no. Al describir personajes convincentes a los que les importan ciertos asuntos, me doy cuenta de que tienden a estar influenciados por aquellos asuntos que me importan a mí. En cuanto a mi fe, es la primera influencia ya que me hace interesar en ciertos tópicos. Por tanto, la religión tiende a ser un tema en mis obras. Sin embargo, si leen Elantris, mi primera obra publicada, la figura religiosa era el principal antagonista. Muchos me han preguntado, “Brandon, tu eres una persona religiosa ¿por qué describes tan pobremente a la religión en ese libro?”. Mi respuesta ha sido que no he dibujado pobremente a la religión. El mal uso de la religión es una de las cosas que más me aterra en la vida. Alguien que toma la fe para torcerla y manipularla realiza uno de los actos de mayor maldad que puedan cometerse, en mi opinión.

En mi serie de Mistborn, no estaba siquiera intentando mostrarme abiertamente como Santo de los Ultimos Días. Sin embargo, mis valores dan forma a lo que soy y a lo que determino que es importante. Por tanto termino describiendo personajes que enfrentan esas cosas, y pienso que ocurre allí mucho que podría considerarse SUD. Por supuesto, también hay mucho de budismo. Serví una misión en Corea y tengo mucho respeto por la religión budista. Creo que algunos elementos aparecen en mi escritura. No porque planee “Bien, voy a utilizar algo de budismo aquí” sino porque simplemente ocurre al desarrollar cierto personaje…

Una de mis metas principales es que, al incluir personajes cuyas creencias son diferentes a las mías, debo asegurarme de hacerlo de forma realista, pudiendo describir sus ideas y filosofía de un modo apropiado. Creo que es importante que los autores logren que sus personajes se sientan reales y no meras cabezas parlantes puestas para aprender una lección. Otro autor, Robert Jordan, dijo en cierta ocasión que le encantaba cuando sus libros lograban que la personas se hicieran preguntas, pero que él no deseaba darles las respuestas – creía que ellos deberían encontrar sus propias respuestas. Eso es lo que intento hacer, yo también”.

 

Bibliografía de Brandon Sanderson 

Novelas cortas

  • Legión y El alma del Emperador: Publicados conjuntamente en España por la editorial Fantascy en abril de 2014. Cuentan ambos con un total de 240 páginas.

Novelas autoconclusivas

  • Elantris(2005), publicada en España en la colección NOVA en 2006.
  • El aliento de los dioses(2009) – Fue publicada en tapa dura en  UU. en junio de 2009. Sanderson fue publicando avances de este libro bajo una licencia de Creative Commons, capítulo a capítulo. También están disponibles borradores de varios capítulos.

El Rithmatista

        El Rithmatista(2016), publicada en España en la colección NOVA en 2016.

La Espada Infinita (Infinity Blade)

  • La Espada Infinita: El Despertar (Infinity Blade: Awakening) (2011) publicada en España en la colección NOVA
  • La Espada Infinita: Redención (Infinity Blade: Redemption) (2013) publicada en España en la colección NOVA

Alcatraz

  • Alcatraz Versus the Evil Librarians(2007), publicada en España por la editorial B de Books en 2016.
  • Alcatraz Versus the Scrivener’s Bones(2008), publicada en España por la editorial B de Books en 2016.
  • Alcatraz Versus the Knights of Crystallia(2009)
  • Alcatraz Versus the Dark Talent, publicación prevista en 2010.

Nacidos de la bruma

La rueda del tiempo

  • La tormenta(2009), publicado en España por Timun Mas en 2010.
  • Torres de medianoche(2010), publicado en España por Timun Mas en 2011.
  • Un recuerdo de Luz(2013), publicado en España por Timun Mas en 2013.

El archivo de las tormentas (The Stormlight Archive)

  • El camino de los reyes(The Way of Kings) (2010), publicada en España en la colección NOVA en 2012.
  • Palabras radiantes(Words of Radiance) (2014), publicada en España en la colección NOVA en 2015.
  • “Oathbringer” se publicó en inglés el 14 de noviembre de 2017.

Trilogía de los Reckoners

  • Steelheart(2014).
  • Firefight (2015 en inglés)(2016 en español)
  • Calamity (2016 en inglés)(2017 en español)

Los Mormones y “El Péndulo de Foucault” – Umberto Eco

Arte y Religión

        Literatura

                   Los mormones en las obras literarias

Los Mormones y El Péndulo de Foucault

(No, Umberto, los Mormones no desaparecieron)

Por Mario R. Montani

Umberto Eco (1932-2016) fue un importante semiólogo y escritor italiano. Se doctoró en filosofía en la Universidad de Turín en 1956. A partir de 1971 ejerció como docente en la Universidad de Bolonia, en la cátedra de Semiótica.

Sus obras teóricas y de análisis cultural incluyen Obra Abierta (1962), Apocalípticos e Integrados (1964),  La Estructura Ausente (1968), Tratado de Semiótica General (1975), El superhombre de masas (1976), Lector in Fabula (1979), Semiótica y filosofía del lenguaje (1984)

En 1980 dio a conocer su primera novela, El nombre de la rosa, con ambientación medieval y encuadrada en el género policial, donde logró una ingeniosa combinación de sus presupuestos teóricos, con una perfecta reconstrucción histórica y una narración imaginativa. La obra fue llevada al cine debido a su popularidad.

Le siguieron El péndulo de Foucault (1988), La isla del día antes (1994), Baudolino (2000), La misteriosa llama de la Reina Loana (2004), El cementerio de Praga (2010) y Número Cero (2015)

Por las páginas de El Péndulo… desfilan los Templarios, la cábala judía, los alquimistas, los rosacruces, masones, jesuitas y muchas otras tendencias secretísimas y ocultas.

Tres intelectuales que conforman una editorial en Milán se proponen una colección sobre las ciencias ocultas y las sociedades secretas. Casaubon, el más joven, es el narrador en primera persona. Lo secundan Belbo y Diotallevi. Al profundizar sus estudios creen descubrir un Plan Maestro que, con ciertas interferencias, se ha ido llevando a cabo a lo largo de los siglos.

En cierto momento, Diotallevi recibe de Francia un supuesto catálogo de las sociedades existentes.

Hojeaba:

Aquí está: Absolutistas (que creen en la metamorfosis), Aetheriús Society de California (relaciones telepáticas con Marte), Astara de Lausana (juramento de secreto total), Atlanteans 178 de Gran Bretaña (búsqueda de la felicidad perdida), Builders of the Adytum de California (alquimia, cábala, astrología), Círculo E. B. de Perpiñán (dedicado a Hator, diosa del amor y guardiana de la Montaña de los Muertos), Círculo Eliphas Levi de Maule (no sé quién es este Levi, debe de ser ese antropólogo francés, o como se llame), Caballeros de la Alianza Templaria de Tolosa, Colegio Druídico de las Galias, Convent Spiritualiste de Jericó, Cosmic Church of Truth de Florida, Seminario Tradicionalista de Econe, Suiza, Mormones (con éstos ya me topé una vez en una novela policíaca, pero quizá hayan desaparecido-), Iglesia de Mitra en Londres y en Bruselas, Iglesia de Satanás en Los Angeles, Iglesia Luciferiana Unificada de Francia, Iglesia Rosacruciana Apostólica en Bruselas, Hijos de las Tinieblas u Orden Verde de Costa de Oro (éstos quizás no, vaya usted a saber en qué idioma escriben), Escuela Hermetista Occidental de Montevideo, National Institute of Kabbalah de Manhattan, Central Ohio Temple of Hermetic Science, Tetra-Gnosis de Chicago, Hermanos Ancianos de la Rosa-Cruz de Saint Cyr-sur-Mer, Fraternidad de Seguidores de San Juan Crisóstomo para la Resurrección Templaria en Kassel, Fraternidad Internacional de Isis en Grenoble, Ancient Bavarian llluminati de San Francisco, The Sanctuary of the Gnosis de Sherman Oaks, Grail Foundation of America, Sociedade do Graal do Brasil, Hermetic Brotherhood of Luxor, Lectorium Rosacrucianum en Holanda, Movimiento del Grial en Estrasburgo, Orden de Anubis en Nueva York, Temple of Black Pentacle en Manchester, Odinist Fellowship en Florida, Orden de la Jarretera (ahí debe de estar metida hasta la reina de Inglaterra), Orden del Vril (masonería neonazi, sin dirección), Militia Templi de Montpellier, Soberana Orden del Templo Solar en Montecarlo, Rosacruz de Harlem (ya ven, ahora hasta los negros), Wicca (asociación luciferina de obediencia celta, invocan a los 72 genios de la Cábala)… 9 bien, ¿quieren que lea más?

¿Realmente, existen todas? –preguntó Belbo.

Y muchas más. A trabajar. Prepare la lista definitiva y después se les envía el folleto. Aunque sean extranjeras. Entre esa gente las noticias vuelan. Ahora sólo queda una cosa por hacer. Hay que ir a las librerías estratégicas y hablar, no sólo con los libreros, sino también con los clientes. Decir como si nada que existe esta colección, así y asá.

(Eco, Umberto, El Péndulo de Foucault, Primera Parte, Geburah (Cap.5), Buenos Aires, Sudamericana, 2012, pag. 342-343)

Eco es un hábil productor de esas listas interminables con un fin estético, habilidad compartida con Borges, a quien admira.

La extraña inclusión de los mormones va acompañada de una referencia intertextual a Estudio en Escarlata de Arthur Conan Doyle, primera novela de Sherlock Holmes, cuya interpretación es imposible sin ingresar al mundo decimonónico de los Santos de los Ultimos Días, y a la cual el autor hace un homenaje como cultor del género policial.

Quizás la novela sea un extenso corolario a esta idea genial de Eco:

“Cuando los hombres dejan de creer en Dios, no quiere decir que creen en nada: creen en todo”.

Espíritu y Música – Carta Nº 11 – Merrill Bradshaw

Arte y Religión

           Música

Espíritu y Música

Cartas a un joven compositor mormón

Carta Nº 11 Merrill Bradshow

Traducción: Julián Mansilla

Carta número Once

Querido amigo/a,

Estas cartas han tocado muchos de los temas que debemos enfrentar en nuestra actividad cotidiana como compositores. La forma en que lidies con ellos en tu propio desarrollo probablemente determinará qué tipo de compositor seas. Pero tal vez el asunto más importante de todos no ha sido tocado todavía.

Estás comprometido a aprender lo que necesitas saber para convertirte en un ser humano exitoso y un compositor. Al final de cuatro años, si tú persistes hasta ese entonces, obtendrás un certificado que dice que has completado el curso de estudio. Esto es un engaño. La exigente tarea de dominar los materiales musicales no puede lograrse en cuatro cortos años. La habilidad técnica necesaria para controlar tu expresividad para que el Espíritu pueda hablar a través de ti crece a lo largo de su vida. Cuando la descuides, tardarás algún tiempo en recuperar tu antigua habilidad y fluidez para eso. Esto no tiene lugar de manera lineal. Crece aquí un poco, allí un poco, poco a poco, pero casi siempre en relación con una composición en la que estés trabajando.

Aun así, creo que la competencia técnica tiende a alcanzar una meseta donde en la que el desarrollo técnico adicional se vuelve dependiente de otra cosa: tu desarrollo espiritual. Sería demasiado fácil describir este desarrollo en términos de diezmo completo, visitas al templo, horas de servicio de bienestar, genealogía, etc., y éstas son suficientemente importantes en sí mismas. Pero son sólo manifestaciones externas de lo que estoy hablando: el crecimiento de tu espíritu y tus ideas para que ames profundamente, percibas misericordiosamente y actúes con motivos puros. En la medida que éstas magnifiquen tu alma tú serás capaz de proyectar ese crecimiento espiritual en tu  música. Incluso me atrevería a decir que no podrías ocultarlo, aunque quisieras hacerlo. Este tipo de crecimiento técnico y espiritual es promovido por el estudio cuidadoso, no sólo de la música (que es importante), sino de las escrituras y otros materiales espirituales; y de la gran literatura, drama, pintura y danza; de historia y psicología, política y economía, actualidad y entretenimiento. Cuando estás trabajando en una composición importante, el depósito de tus recursos -intelectual, espiritual, musical e instintivo- estará lleno de las riquezas que has almacenado a través de lo que has vivido y a a través de tu estudio.

Tu crecimiento también es promovido por la actividad. No es suficiente leer sobre amor o compasión, o ayudar. Debes amar, y perdonar, y asistir para que tus experiencias sean de primera mano. Los herejes han dicho que los mormones nunca producirán un gran arte porque no experimentan la vida: no fornican, no se emborrachan, ni beben café. Pero para nosotros los materiales del gran arte no se encuentran en la maldad (“la maldad nunca fue la felicidadAlma 41:10), sino en lo que es correcto. En aquellas cosas que realmente cuentan – amor profundo de la familia, verdadero servicio al prójimo, compartir, ayudar, cuidar, bendecir a la humanidad por nuestras vidas – debemos estar a la cabeza. Para nosotros, el arte verdadero no consiste en una sórdida experiencia, sino en la riqueza de la imaginación, en la solidez de la técnica, en la vivacidad con que capturamos el fuego oculto que proviene del Espíritu.

A menudo hemos citado el decimotercer artículo de la fe como una justificación de la actividad en áreas relacionadas con las sensibilidades estéticas: “Si hay algo virtuoso, o bello, o de buena reputación, o digno de alabanza,(que cubre casi cualquier actividad que valga la pena) a esto aspiramos”. Pongo énfasis en “buscar” porque tantas veces tendemos a pensar que con la música podemos revolcarnos en nuestros propios prejuicios y cortar todo lo demás. Pero les digo que tales ilusiones están peligrosamente cerca de ser duras y rígidas, y producen ofensas por las cuales todos tendremos que responder el día del juicio. Muchos de nuestros músicos dan todo lo que tienen libre e intensamente, tratando de expresar su amor por el Señor y el Evangelio y todo esto para que sus compañeros de la Iglesia sólo encuentren prejuicios ciegos y estrechez mental que impiden a los miembros recibir el beneficio del esfuerzo de ese músico. Cuando escuchas algo que está sobre tu cabeza, el secreto no es cerrar tus oídos: es levantar la cabeza y descubrir la belleza, el espíritu y el amor que hay, para que seas edificado y deleitado con las profundas bellezas de la música, sea cual sea el estilo, tempo, medio o edad de la música.

Puedo sugerirte que te mantengas cerca de sus líderes espirituales. Probablemente no ayudarán en tu técnica, pero tienen la responsabilidad de ayudarte con el Espíritu. Y cuando llegan esas grandes crisis en tu vida donde las reevaluaciones fundamentales de la vida se están sacudiendo hasta las raíces – ayuno, oración, sesiones en el templo y un compromiso profundo para hacer la voluntad de Dios, te permitirán atravesar por ellas. Después de todo, si sabes que estás haciendo Su voluntad, el resto se acomodará.

Espíritu y Música – Carta Nº 10 – Merrill Bradshaw

Arte y Religión

           Música

Espíritu y Música

Cartas a un joven compositor mormón

Carta Nº 10 Merrill Bradshow

Traducción: Julián Mansilla

Carta número Diez

Querido amigo/a,

Me preguntaba cuánto tiempo me dejarías seguir sin conseguir información específica sobre lo que necesitas aprender a medida que te prepararas para una carrera como compositor. Debería ser obvio para todos que tienes que poseer algunos dones muy específicos y desarrollarlos intensamente de diversas formas o si no, quedarás siempre paralizado en tus esfuerzos por componer.

La primera cosa que quiero destacar para todos los que quieren componer: no hay sustituto para un buen oído. La música es ante todo un arte del sonido y tu oído debe aprender a discriminar y relacionar los sonidos en todos los sentidos y con un grado de agudeza que la mayoría de la gente piensa que es imposible. Hay que escuchar intervalos, acordes, líneas, densidades, intensidades, cualidades y discriminar con extrema sutileza entre las gradaciones más finas de todas éstas. Tienes que ser capaz de oír sonidos en tu imaginación y transferirlos de tu imaginación a la realidad, tanto escribiéndolos como realizándolos. No hay sustituto para esto y si tu oído no es capaz de este tipo de escucha, siempre tendrás dificultades con la música.

Decimos “oído” cuando lo que realmente queremos decir, por supuesto, es que la mente usa los datos del oído para emitir juicios. Obviamente, todo el mundo oye alturas, timbres, duraciones e intensidades, o no podrá reconocer quién está hablando, o qué canción es el himno nacional, u otras cosas tan sencillas que todos escuchamos regularmente y aparentemente muy bien. Así que es realmente la mente la que estamos entrenando. La capacidad de discriminar parece, sin embargo, ser una que depende en gran medida de las experiencias de la primera infancia para su establecimiento. Los niños que nunca tratan de discriminar el sonido o imitar las alturas o timbres cuando son jóvenes, a menudo tienen gran dificultad para conseguir que sus cerebros funcionen de la misma forma en que funcionan los oídos bien entrenados. Así que escucha atentamente y entrena siempre tu oído para escuchar lo más posible. Es un capital muy importante para cualquier compositor.

Los fundamentos de una buena conducción de voces y armonización deben convertirse en parte de uno para ser un compositor. Los cursos de armonía del primer año introducen las técnicas, pero a menudo se quedan colgados en los detalles de las reglas y descuidan en hacer que las técnicas se conviertan en una parte significativa de su pensamiento musical. A menudo esto significa pensar dos o más partes a la vez, es decir, hacer que las relaciones entre las partes sean un ingrediente tan fluido de su atención que perciba el todo al mismo tiempo, tanto mental como auditivamente.

Necesitas ser sensible a la “línea”, es decir, a la forma en que fluye una idea musical. Necesitas ser sensible a cómo las mínimas alteraciones en la tonalidad, el ritmo o la intensidad, o incluso el timbre, afectan su significado. Entonces necesitas aprender cómo utilizar esa sensibilidad para dar forma a las líneas de tu música, para darles el impacto “justo y necesario” en el oyente. Tienes que ser sensible al equilibrio entre las secciones de una pieza para que puedas moldear la forma de tu música.

Todas estas habilidades son interdependientes. Cada una afecta a la otra. A medida que aumente tu sensibilidad, aprenderás las sutilezas de esa interdependencia. Pero los aumentos sólo se llevarán a cabo a medida que escribas pieza tras pieza tras pieza. Demasiados jóvenes compositores esperan que lo primero que escriban sea de alguna manera rival de las obras maestras de los grandes compositores que escribieron sólo después de muchos años de refinar sus habilidades y dirigir sus vidas para producir la espiritualidad y profundidad que finalmente expresan. Se paciente y sigue trabajando para refinar tus propias sensibilidades hasta que lleguen a ser lo más agudas posible, a medida que madures, podrás expresarte con la seguridad y la convicción de un maestro.

Hay otra dimensión a la que debes prestar la atención, y es el contexto global de la música. Es necesario conocer una gran cantidad de obras de gran calidad producidas por los grandes compositores del pasado y del presente. De hecho, yo diría que necesitas amar tales obras, en todas las clases de estilos y modismos. Necesitas familiarizarte con la música de muchas culturas y países diferentes. Necesitas conocer la música de otras iglesias en la más profunda intensidad con la que sus almas se acercan a la adoración de Dios. Necesitas conocer la música de nuestra propia historia, los himnos, los materiales folclóricos, etc., etc., etc.

Tienes que dar todos los pasos que puedas para entender tu carrera en los principios del Evangelio. Necesitas comprender las relaciones entre el evangelio y los principios de tu carrera. El Evangelio debe ser el centro de tu vida y el faro que no sólo le muestra los arrecifes y rocas, sino que ilumina tu actividad profesional y enriquece todo lo que haces como compositor.

Las cosas que he enumerado aquí no son fáciles. Muchos no tienen el oído incluso para tratar de escuchar música seriamente, y mucho menos tratar de escribir música que es tan intensa. Pero si quieres ser un verdadero compositor mormón, no tienes elección. ¿Cómo podemos dar el ejemplo al mundo si estamos detrás de ellos en cada aspecto? Sólo adelantándonos en todas las cosas con la ventaja que nos proveen las intuiciones del evangelio y el espíritu. ¡Así que, consíguelo!

Al Rounds, Contemplando el Pasado desde el Presente

Arte y Religión

           Artes Plásticas

                          Artistas Plásticos Mormones

AL ROUNDS

Contemplando el pasado desde el presente

Por Mario R. Montani

Al Rounds nació en Utah, en 1954, pero se crió en la pequeña comunidad de Walnut Creek, California. Desde pequeño tuvo el deseo de dibujar y convertirse en un artista, lo cual ya fue señalado por sus maestros.

Al rememora:

“Mi recuerdo más temprano es del tercer grado. Tuvimos una reunión con los padres en el colegio. Una de las niñas en mi curso me señaló, diciendo ‘Allí está el artista de nuestra clase’. Esa fue la primera vez que me nombraron artista. Tenía problemas por estar dibujando en la Iglesia. Mis padres habían puesto la regla de que no se dibujaba hasta después del sacramento, pero me costaba mucho esperar tanto”.

Al Rounds, The Journey (una pareja de pioneros entierra a su hijito en viaje a la Tierra Prometida)

Sus padres, si bien no tenían conocimiento sobre arte, fueron un estímulo importante para que continuara su carrera. Su mamá le ayudó con la venta de la primera de sus obras.

“Conociendo a mi madre, creo que ella compró la pintura y se la regaló a una amiga pero me dijo que la amiga la había comprado. Yo estaba en la secundaria y se vendió por veinticinco dólares. En los años ’70 eso era para mí mucho dinero”.

“Tenía una profesora de inglés, Miss Hildegard Beuquette, quien vio mi talento y me dijo que no asistiese a las clases de inglés y dedicase ese tiempo a pintar. Recuerdo sus palabras: ‘si no te dedicas a pintar, estarás desperdiciando tu vida’. Yo creía todo lo que esa mujer me decía”.

“Me gradué en la secundaria Del Valle High School, en Walnut Creek… Era el verano de 1972, y uno de mis amigos iba a ir al Dixie College al sur de Utah. Quería que lo acompañase. Le pregunté a Miss Beuquette y ella dijo: ‘Ve’. Yo ni siquiera sabía dónde quedaba St. George, pero tres semanas más tarde estaba asistiendo a clases…”

Al Rounds, Cabaña de Peter Whitmer en 1829

Allí, Al recibiría la influencia de Jerry Olsen, quien, como mentor, le ayudó a mejorar sus habilidades y a desarrollar el arte de la acuarela.

En un baile universitario conoció a Nancy, quien se convertiría en su esposa:

“(Al) tenía el cabello largo y se vestía de modo extraño, con muchos colores brillantes. Sobresalía. Pintaba mucho por entonces. Temas abstractos como una gran bola roja con una línea negra sobre el lienzo blanco. No me gustaban esas pinturas”

A la familia de Nancy, tradicionales mormones de Utah, no le resultó fácil aceptar a este hippie californiano que se paseaba en su moto y sólo deseaba convertirse en artista, pero, finalmente, aprendieron a quererlo.

Al Rounds, Templo de Kirtland en 1836

Al y Nancy se casaron en 1974, cuando aún estaba en la Universidad de Utah, y los bebés comenzaron a llegar. De hecho, 5 de ellos en los próximos 6 años (más dos que adoptarían años más tarde). Compraron una casa en Sandy, y él solía pintar en la mesa de la cocina mientras arrullaba algún bebé en sus rodillas. Luego pasó a pintar en el sótano, con la máquina del lavado. No todo era sencillo. Al dar a luz su tercer hijo, el hospital informó a Nancy que no le darían de alta hasta que pagara u$s 100. Rounds realizó rápidamente algunas acuarelas en su casa, se dirigió a Trolley Square y en el transcurso de la tarde logró venderlas. La llamó por teléfono ‘Tengo los cien dólares. Voy a buscarte’.

Al Rounds, Hogar de Brigham Young en Nauvoo

Después de su graduación en 1977, Al decidió que sería artista de tiempo completo, a pesar de las advertencias en contra de sus allegados. Se reunió con Nancy, que es la persona práctica dentro del matrimonio, y calcularon que necesitaría vender 3 pinturas diarias de u$s 25 (incluyendo los marcos, eso les dejaría una ganancia de u$s 15 c/u) para cubrir sus necesidades financieras. Esta premura definió el uso de acuarela, ya que con el óleo las obras llevan más tiempo de producción y secado.

Hogar de Wilford Woodruf en Nauvoo

Uno de sus primeros trabajos fue “Eagle Gate”:

“Imprimí 700 copias de ella y las vendí a u$s 100… Me tomó seis años vender esa primera impresión. Entonces pinté la Beehive House vista desde South Temple con el templo al fondo. Esa fue mi primera experiencia de intentar ver las cosas como habían sido en el pasado…”

Al Rounds, Eagle Gate en 1920

En 1979, Al tuvo el sentimiento de seguir el camino histórico realizado por los mormones, de modo que comenzó en Vermont hasta regresar a Utah. Aunque realizó diez pinturas con el material recogido, no las veía por entonces como sitios históricos sino como paisajes que deseaba plasmar. Su familia se acostumbró a viajar por la carretera y de pronto salirse del camino para que tomase las fotos que deseaba.

Algunos años más tarde comenzó a dedicarse a realizar paisajes históricos. Con mucha investigación sobre situaciones y personas logró visualizar cómo eran las cosas cuando Joseph Smith o Brigham Young las vieron, o antes de que el Templo de Salt Lake se terminase.

Al Rounds, Jardin trasero de la Beehive House en 1890

En búsqueda del ángulo correcto para sus pinturas, Rounds ha escalado montañas con nieve hasta sus rodillas, subido a lo alto de los árboles, resbalado en las heladas aguas de lagos y arroyos, traspuesto letreros de “prohibido pasar” e incluso caminado por territorio minado.

Al Rounds, Tabernáculo de Provo en 1898

En Nauvoo estuvo bajo temperaturas tan bajas que su cámara se congelaba, por lo que debía ingresar al auto y calentarla para tomar una foto y volver a repetir el proceso.

Al Rounds, Calle Principal, Nauvoo

Tanto sacrificio y dedicación dieron sus frutos y Al llegó a establecerse como el más conocido paisajista histórico de temas mormones. Sus obras han comenzado a aparecer frecuentemente en la Ensign y otras publicaciones oficiales de la Iglesia, así como en las paredes de varios templos. También en edificios públicos como el Salt Lake City-County Building y el Abravanel Hall.

Al Rounds, la Nauvoo de Joseph

Dice Jay Todd, por muchos años editor de Ensign:

“Es el más importante paisajista de lugares históricos. Ha hecho una gran contribución a la comunidad artística de Utah y de los Santos de los Ultimos Día. Ha establecido una verdadera marca y su nombre quedará de modo permanente en la comunidad SUD”.

Al Rounds, Cárcel de Liberty

Al Rounds ha pintado la Arboleda Sagrada, el Cerro Cumorah, el río Susquehanna, el Templo de Kirtland, la Cárcel de Liberty, entre otros. También ha plasmado lugares no necesariamente pertenecientes a la historia de la Iglesia, particularmente en sus varios viajes a Inglaterra y Palestina.

Al Rounds, Cabaña de John Price en Inglaterra (tatarabuelo de Al)

Con respecto a su forma de investigar sobre el pasado:

“Leo muchísimo. Leo diarios personales, periódicos, biografías, escrituras. Nunca busco algo demasiado específico, sólo un sentimiento acerca de esa pintura. En una ocasión tuve la sensación de que debía viajar a Hawaii. Mientras leía comencé a encontrar menciones sobre Hawaii y las primeras edificaciones de la Iglesia en las islas. Leí que hacia fines de 1870, había más capillas mormonas en Hawaii que en cualquier otro Estado fuera de Utah. Volé a Hawai y comencé a entrevistar a personas mayores que me llevaron a los lugares a donde se hallaban esos edificios, mayormente ya inexistentes. Me sentaba con ellos y hacía bosquejos de lo que me describían. A medida que hablaban sus recuerdos mejoraban. A pesar de sus más de 90 años me decían ‘No, las escaleras estaban del otro lado. Allí había una roca. Siempre teníamos la Escuela Dominical en la roca porque estaba más fresco’. Siempre escucho lo que dice la gente mayor. Ellos piensan que no es importante, pero allí encuentro mis pinturas”.

 

Al Rounds, Capilla del Primer Barrio de Draper

Rounds, quien ha sido Obispo y Maestro Scout, es un hombre agradable, de hablar pausado y gentil. Como muchos artistas, es sensible y vulnerable y necesita de cierta protección. En el hogar es famoso por sus distracciones. Perdía sus llaves constantemente hasta que Nancy compró un astronauta de goma para agregar al llavero. No obstante, volvió a extraviarlas en varias ocasiones. Dice su esposa:

“Al tiene un serio problema con la realidad. Es olvidadizo. A veces es exasperante y quisiera acogotarlo… Es como un astronauta flotando en el espacio, mientras pinta. De vez en cuando lo hago descender a la Tierra…”

Al Rounds, Tabernáculo de Brigham City en 1890

Al se dedica a una cosa: pintar. Nancy maneja las finanzas y la logística. Cuando viajan, ella hace los arreglos de los hoteles, los vuelos, los alquileres de autos y controla los mapas de ruta. En una ocasión, Al se aventuró sólo en Boston y, aunque llevaba instrucciones muy específicas de Nancy, se perdió. Además había olvidado su licencia de conductor. Nunca más lo intentó.

Una de sus pinturas favoritas es Mount Olympus:

Al Rounds, Mount Olympus

“La pinté para mí. Estaba entrevistando a Merle Pugh, y ella me contaba acerca del carnicero que llevaba los pedidos puerta a puerta. Resulta que ese carnicero era mi abuelo. Mientras pensaba en ese carro, y en el caballo con cascabeles avisando que el carnicero llegaba, la pintura se armó en mi mente. Jamás había pensado en mi abuelo como alguien con 18 años comenzando su negocio. Fue una conexión con mis ancestros que jamás había sentido antes. Cuando la obra tomó cuerpo, tal como la había visualizado, decidí conservarla”.

Ese trabajo le llevó cuatro meses, por lo que Nancy tuvo que realizar milagros con el presupuesto. Pero Al está interesado en otras cosas y no tanto en el dinero.

Al Rounds, City Creek, 1893

“Quiero mejorar, no ser más rápido. Para hacer dinero hay que pintar muy rápido. Nuestra meta fue siempre la calidad, y eso lleva más tiempo… Cuando estuve en Nauvoo, el verano pasado, me encontraba firmando copias y una mujer vino a decirme. ‘Su obra ha afectado a nuestra familia. Yo era una mamá sola, criando cinco varones y tenía su pintura de la Beehive House y el Templo de Salt Lake colgando en el living. Cada vez que uno de ellos se metía en problemas, lo hacía ir al living y observar detenidamente la pintura. Hace muchos años de eso y todos ellos ya han ido a la misión. Pero aún hablan sobre ir a mirar el cuadro’.

Cuando uno pinta, trata de comunicar sus sentimientos sobre esos maravillosos lugares en nuestra historia compartida. Esos edificios requirieron tanto sacrificio para ser levantados. Por tanto, que alguien venga años después a decirte que tus esfuerzos hicieron una diferencia en su vida es un sentimiento que no se puede olvidar. Te hace desear volver al pincel y al lienzo para crear”.

Al Rounds, Hogar de la afamada ilustradora Beatrix Potter en Inglaterra

Hoy, ya con un reconocimiento internacional, Al produce unas 10 o 12 pinturas al año.

Al Rounds, El “Times & Seasons”

Larry Miller, amigo personal, y poseedor de siete originales de Rounds en su hogar:

“El ve a sus pinturas como un llamamiento en la iglesia. Pero hay espacio para más. Posee un gran don”.

Al Rounds, Vista de la Calle Principal

Al Rounds, La última colina

Al Rounds, la Casa de mi Padre

El presente artículo se ha beneficiado con información de las siguientes fuentes:

Meridian Magazine, 26 mayo 2004, Window to Our Past: an interview with Al Rounds por Steevun Lemon,

Deseret News, 4 Nov 2001, Al Rounds: Utah painter’s ‘calling’ is a stroke of wonder, por Doug Robinson