Los Tres Nefitas en el Texto y el Folklore – Segunda Parte

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LOS TRES NEFITAS

En el texto y el folklore

Segunda Parte

Por Mario R. Montani

De los seres trasladados

En 1700 el escritor inglés John Asgill escribió el panfleto An argument proving that according to the covenant of eternal life revealed in the Scriptures, man may be translated from hence into that eternal life, without passing through death (Argumento demostrativo de que, según el pacto de Vida Eterna revelado en las Escrituras, el Hombre puede ser trasladado a la Vida Eterna sin pasar por la Muerte). Aunque Coleridge gustaba de la ironía y lenguaje de la obra, en realidad su autor fue echado del Parlamento por considerársela “blasfema”, perdiendo propiedades y terminando sus días en la cárcel.

Sin embargo para los Santos de los Ultimos Días, el pueblo Judío y los primeros cristianos, la idea de la traslación corporal ha estado siempre presente en escrituras y tradición.

En Hebreos 11:5, Pablo nos recuerda:

“Por la fe Enoc fue trasladado para no ver la muerte, y no fue hallado, porque lo trasladó Dios. Y antes que fuese trasladado, tuvo testimonio de haber agradado a Dios”.

El texto hebreo medieval El Zohar, también describe al Elias trasladado como ‘un ángel entre los ángeles’ (The Zohar, Harry Sperling y otros, New York, Rebecca Bennet Publications, 1958, 4: 165-166)

En el Discurso del Abbaton, un texto cristiano del siglo IV, se confirma que:

“El Santo Apóstol San Juan, teólogo y virgen, no probará la muerte hasta que se hayan establecido los tronos en el Valle de Josafat…” (E. A. Wallis Budge, Coptic Martyrdoms (Londres: British Museum, 1914), pag. 475)

El Valle de Josafat, según las escrituras, es el lugar del Juicio.

Un poco más adelante, el propio Cristo le dice:

“En cuanto a ti, mi amado Juan, no morirás hasta que los tronos hayan sido preparados en el Día de la Resurrección… Enviaré a Abbaton, el Angel de la Muerte, que venga a ti en ese día… Estarás muerto por tres horas y media, sobre tu trono, y toda la creación te verá. Haré que tu alma regrese al cuerpo y te levantarás vestido con atavíos de gloria” (Ibid anterior, pag. 492-493)

Un texto cristiano siríaco incluye una visión dada al Apóstol Juan en la que el Señor le envía un mensajero:

“Juan, he aquí, has sido apartado por nuestro Señor para predicar el Evangelio de Salvación, junto a los tres que practican la verdad; pero vosotros no seréis privados de este don” (The Gospel of the Twelve Apostles Together with The Apocalypses of Each One of Them, J. Rendel Harris, Universidad de Cambridge, 1900, pag. 34)

El pasaje no es demasiado claro, pero muchos investigadores mormones han especulado sobre una referencia a los tres nefitas.

Otros textos sugieren la alternativa de que Melquisedec y su ciudad de Salem también hayan disfrutado de ese estado provisorio. El Libro de Mormón deja abierta las puertas para la posibilidad de que Alma y Nefi, hijo de Helaman, hayan sido trasladados

El Profeta Joseph Smith, Jr:

“Muchos han supuesto que la doctrina de la traslación era una doctrina mediante la cual los hombres eran llevados inmediatamente a la presencia de Dios y a una plenitud eterna, pero ésta es una idea errónea. El lugar donde habitan es según el orden terrestre, y a fin de que fuesen ángeles ministrantes a muchos planetas, Dios apartó un lugar preparado para estos individuos que todavía no han alcanzado una plenitud tan grande como los que han resucitado de los muertos” (Enseñanzas del Profeta José Smith, Salt Lake City, Utah, 1975, pag. 203)

Los Tres Nefitas en el folklore mormón

Eric Eliason, profesor de folklore y literatura de BYU razona:

“Los relatos son populares en cualquier cultura – parte de la necesidad humana de contar historias que hablen de sus preocupaciones y valores. Las de los Santos de los Ultimos Días no son muy diferentes de las que cuentan los demás. Pero por causa de nuestra cultura particular, tenemos nuestras versiones particulares de ciertas historias… La de los Tres Nefitas emerge del propio relato del Libro de Mormón, que deja abierta la posibilidad de que ellos aún se encuentran hoy por aquí. Lo cual lleva a la gente a preguntarse ¿Dónde están? ¿Qué están haciendo? Y todo hecho extraño o inusual es naturalmente atribuido a ellos, si cumple lo suficiente con el modelo… No he encontrado ningún lugar en el que Jesús aclare si las parábolas son verdaderas. Creo que asumimos que son historias – que no necesariamente existió un samaritano real. Pero El no lo aclara, lo cual creo que nos está diciendo algo – que lo realmente importante no es si ocurrieron de verdad. Pero, desgraciadamente, esa es la forma en que muchas personas se acercan al folklore mormón, como si eso fuese lo único a cuestionarle. Pienso que cuando escuchamos folklore mormón deberíamos preguntarnos ¿Es lo más importante de esta historia si es o no históricamente exacta o lo importante es lo que dice sobre nosotros, nuestra cultura y nuestros valores?”

George Albert Smith, respondiendo a una pregunta del recopilador Hector Lee, manifestó:

“Más aún, en cuanto al registro de manifestaciones se refiere, la doctrina de la Iglesia es que son dadas para la edificación del individuo a quien llegan y que no son para la exhibición o registro del público. Son mantenidas como sagradas por aquellos que las poseen, y, aunque en alguna ocasión puedan contarlas, en general, repito, son para los individuos que las recibieron”. (Carta del Presidente Smith a Hector Lee del 14 de Septiembre de 1949)

De modo que en las historias coexisten las utilizadas por las autoridades en diferentes momentos con los centenares que se han popularizado y transmitido sin que ninguna de ellas tenga certificado de autenticidad.

En Juvenile Instructor 9:224 se relataba como el jefe indio Tobruka recibió en su campamento la visita de un ser barbado quien le indicó que debía bautizarse en el arroyo cercano para lo cual era necesario acudir a los élderes mormones de Deep Creek. Luego del mensaje simplemente desapareció. Pero al buscarlo, Tobruka descubrió a otros dos personajes, uno más alto que el otro, quienes le repitieron el mismo mandato. Gracias a estas manifestaciones, el Elder William Lee y un intérprete terminaron bautizando y confirmando a más de un centenar de indios goshutes.

En una Conferencia del 5 de Enero de 1860, el Apóstol Erastus Snow declararía

“Leemos que ‘Enoc caminó con Dios, y desapareció, pues Dios lo llevó con El’. El Apóstol Pablo declara que fue trasladado. La revelación dada por intermedio de Joseph Smith enseña que muchos otros en los días de Enoc obtuvieron la misma bendición. Leemos en el Libro de Mormón sobe los Tres Nefitas, en quienes el Señor produjo un cambio, para que sus cuerpos no viesen corrupción; mas ese cambio era en sí mismo equivalente a la muerte y la resurrección. Si el cambio completo tuvo lugar en esa fecha, o si aún un cambio mayor aguarda para tener lugar en ellos, no tenemos una información certera. Pero Mormón, escribiendo sobre ello, da como su opinión, y dice que le es revelado por el Espíritu, que les aguarda un cambio mayor en el gran día en que todo será cambiado. Es suficiente decir que, por causa de la caída de Adán, los elementos de la tierra, de los cuales participamos, han sembrado las semillas de la mortalidad en nuestro tabernáculo terrenal, de modo que es necesario que reciban el mismo cambio, ya sea retornando al polvo y siendo nuevamente levantados, o por el cambio que se produce en un momento, en un abrir y cerrar de ojos” (Erastus Snow, Journal of Discourses 7:356)

Y, el 7 de Mayo de 1884, Franklin D. Richards agregaría:

“Si hay algo en el mundo que puede satisfacer el hambre del alma por conocimiento, son las revelaciones del Señor Jesucristo, que se abren continuamente línea sobre línea y precepto sobre precepto; un poco aquí y un poco allí; por cierto, nada más puede satisfacer las ansias del alma humana. Esto nos llevará a lograr las mismas bendiciones y glorias que el Profeta Joseph nos dijo que Enoc había obtenido. El nos enseñó que junto a su ciudad logró en su época una gloria terrestre, y que aún están gozando de esa gloria. Obtuvieron el poder de traslación, de modo de poder llevar sus cuerpos y su ciudad con ellos. La resurrección no sería hasta que llegara Cristo y se transformara en el primer fruto de aquellos que dormían. El análisis de este asunto me lleva a pensar y expresar unas palabras en relación a los Tres Nefitas. Ellos quisieron demorarse hasta la venida de Jesús, y para que pudieran hacerlo El los llevó consigo a los cielos y los invistió con el poder de traslación, probablemente en uno de los templos de Enoc, y los trajo de nuevo a la tierra. De ese modo recibieron el poder de vivir hasta la venida del Hijo del Hombre. Creo que los llevó a la ciudad de Enoc y les confirió sus investiduras allí. Supongo que en la ciudad de Enoc hay templos; y cuando Enoc y su gente regresen, lo harán con su ciudad, sus templos, bendiciones y poderes. El país del norte cederá su multitud, con el Apósto Juan, quien los cuida. Ellos también vendrán a Sión a recibir sus coronas de las manos de sus hermanos de Efraim (F.D. Richards, Journal of Discourses 25:236)

El Elder Legrand Richards, en la Conferencia General de abril de 1954:

“Hace poco, cuando el Presidente Truman envió un comité a Israel, el presidente Chaim Weizmann les habló sobre su creencia en una fuerza mística que trajo a los judíos a Israel y los ha mantenido con vida.

En la revista Jewis Hope, de septiembre 1950, hay un artículo de Arthur U. Michelson. No tomaré tiempo para leerlo completo, pero en él cuenta sobre su visita a Jerusalén, donde escuchó experiencias del ejército israelí. Tenían un solo cañón, y enfrentaban al ejército árabe bien equipado y entrenado, de modo que cada vez que usaban el cañón lo movían de lugar para que el enemigo pensara que tenían muchos… Deseo leerles lo que ocurrió cuando el ejército de Israel estaba a punto de rendirse: ‘Uno de los oficiales me contó cuánto habían sufrido los judíos. No tenían nada con qué resistir el fuerte ataque árabe. Tampoco tenían alimento ni agua, pues las líneas de abastecimiento estaban cortadas. En ese momento crítico… los árabes de pronto dejaron sus armas y se rindieron. Cuando llegó su delegación con la bandera blanca, preguntaron ¿Dónde están los tres hombres y las tropas que vimos? Los judíos no sabían nada acerca de tres hombres y ese pequeño grupo era toda la fuerza que existía. Los árabes insistieron en que habían visto a tres personas con largas barbas y vestimentas blancas quienes les advirtieron que dejaran de pelear o morirían. Se asustaron tanto que decidieron rendirse’… Ahora bien, yo no lo sé, pero el Señor dijo que haría algo por los judíos en los últimos días, y, cuando permitió a los Tres Nefitas permanecer sobre la tierra, declaró:

‘Y he aquí, se hallarán entre los gentiles, y los gentiles no los conocerán. También estarán entre los judíos, y los judíos no los conocerán. Y cuando el Señor lo considere propio en su sabiduría, sucederá que ejercerán su ministerio entre todas las tribus esparcidas de Israel, y entre todas las naciones, tribus, lenguas y pueblos; y de entre ellos llevarán muchas almas a Jesús, a fin de que se cumplan sus deseos, y también por causa del poder convincente de Dios que hay en ellos’.(3 Nefi 28: 27-29) (Elder Legrand Richards, Conference Report, Abril de 1954, Reunión de la Tarde, pag. 55-56)

También hay folklore más reciente. Respondiendo a una pregunta sobre el tema en el blog askgramps (https://askgramps.org/have-there-been-any-sightings-of-the-three-nephites/), Carl Jensen comenta:

“En 1975, al comenzar mi misión en Bogotá, Colombia, resolví leer un capítulo diario del Libro de Mormón, y al finalizar me quedaba de rodillas esperando recibir una manifestación espiritual (tenía 19 años entonces). Ocho meses después, estando en la ciudad de Cucuta el 15 de Marzo de 1976, terminé de leer Moroni 10. Esa noche, después de habernos fallado una cita para enseñar, caminábamos por la calle cuando un hombre pasó a nuestro lado. Después de un momento tuve la fuerte impresión de que necesitábamos volver y hablar con él. Después de correr una cuadra lo detuvimos y le preguntamos si podíamos establecer un horario para visitar a su familia. Nos dijo que no vivía en Cucuta, pero, viendo una mesa desocupada en un restaurant cercano, sugirió que nos sentásemos y le diésemos nuestros mensajes. En ese momento comencé a tener sensaciones en mi cuerpo como jamás había tenido. Nos dijo que su nombre era Jonas, sin usar un apellido. Cuando le preguntamos qué estaba haciendo en Cucuta, nos contó que viajaba por todo el mundo con su padre y su tío dando seminarios sobre matemáticas astronómicas y física, pero había venido a Cucuta para ‘visitar a sus ancestros’. Mientras le dábamos la primera charla continuó el ardor en mi pecho. Las lágrimas comenzaron a rodar por mis mejillas. Finalizamos la charla, él se despidió cortésmente y regresamos a nuestro departamento. Inmediatamente abrí el Libro de Mormón y leí los nombres de los discípulos: Nefi, su hermano Timoteo, y su hijo Jonas”.

No obstante, el Manual del Maestro de Doctrina del Evangelio sobre El Libro de Mormón sugiere prudencia:

“Señale que el Salvador dijo a los Tres Nefitas que estarían entre los Judíos y los Gentiles, quienes no los reconocerían (ver 3 Nefi 28:25-30). Por tanto, muchas de las historias que la gente escucha sobre los Tres Nefitas probablemente no son verdaderas…” (Doctrina del Evangelio- Libro de Mormón, Manual del Maestro, 2009, Cap.46 (3 Nefi 27-30)

Los Tres Nefitas y los estudios académicos

Permítanme compartir, antes de finalizar, la siguiente experiencia de James Faulconer, titular de la cátedra Richard L. Evans sobre Comprensión Religiosa en BYU, y que coloca a los relatos sobre los elusivos nefitas en un nivel de mayor respetabilidad y posibilidades:

“A fines de Agosto del 2007, asistí a una conferencia en Sibiu, Rumania: “Las Metáforas Religiosas y los Conceptos Filosóficos”. La conferencia continuaba con un curso de verano de una semana sobre el mismo asunto en el Monasterio Bancoveanu en el poblado de Sambata de Sus, en las Montañas Fagaras.

El tema era interesante. Las ponencias fueron excelentes, representando sitios como las Universidades de Nottingham y Cambridge. También alguien de quien jamás había escuchado antes: Jad Hatem, de la Universidad St. Joseph, de Beirut.

Después de dos días en Sibiu, un joven y formal estudiante de posgrado me condujo en su auto hasta el monasterio. Me registré y fui a la primera cena en el refectorio. La entrada al refectorio era estrecha, y requería que nos colocásemos en línea de a uno para poder ingresar, y mientras estaba en la fila, oí a alguien detrás de mí hablar sobre los mormones. No podía escuchar lo que decía, pero la palabra mormones sonó varias veces y comencé a prepararme para algún tipo de problema, al menos un momento de tensión cuando quedara claro que yo era Santo de los Ultimos Días. No soy por naturaleza paranoico, pero mi experiencia con otros académicos acerca del mormonismo muestra que raras veces comienza con una idea positiva acerca de él.

Al entrar, nos colocamos a ambos lados de unas largas mesas, y cuando establecí mi lugar, me hallé directamente enfrente de la persona a la que había oído hablar. ‘Bueno’, pensé ‘será mejor ocuparme de esto de entrada’. Entonces, de a uno, fuimos presentándonos, siguiendo el orden en que estábamos sentados. Cuando llegó mi turno y dije, ‘Soy de la Universidad de Brigham Young’, el hombre de enfrente se paró, dio la vuelta para abrazarme y decirme ‘¡BYU, amo a los mormones!’. No hace falta decir que yo estaba sorprendido. No esperaba una hostilidad abierta pero menos aún esa clase de respuesta.

La persona que me brindó tan entusiasta bienvenida era el Profesor Jad Hatem. Hablamos durante la cena y después de ella, y al hacerlo me contó de un libro que había publicado recientemente, Les Trois Nephites, le Bodhisattva et le Mahdi (Editions du Cygne, 2007) (Los Tres Nefitas, el Bodhisattva y el Mahdi). Me resultaba difícil cree que un filósofo del Líbano hubiese sabido tanto sobre los mormones como para escribir sobre nosotros, y mucho menos sobre un tema como los Tres Nefitas.

…La mayoría de los trabajos académicos sobre los Tres Nefitas son acerca de ellos como folklore – historias de extraños que aparecen de la nada para ayudar a los que se encuentran en necesidad. A veces cambian la rueda de un auto. En ocasiones entregan alimentos. A menudo aparecen haciendo dedo (autostop). Y tan pronto como concluyen su buena obra, desaparecen.

Este folklore es una extensión de las bendiciones prometidas. Jesús no dijo nada a los tres discípulos sobre cambiar neumáticos. Más que referirse a buenas obras cotidianas, les dice que trabajarán para traer almas a Cristo. A pesar de eso, lo primero en lo que la gente piensa cuando se mencionan a los Tres Nefitas es en ese folklore, y yo no me atrevería a negar que las buenas obras cotidianas podrían ser una parte importante de lo que significa traer almas a Cristo.

Pero el Profesor Hatem me dijo que él había realizado un análisis filosófico y teológico de la historia de los Tres Nefitas tal como aparece en el Libro de Mormón. Después de la cena me dio una copia de su pequeño volumen, y la combinación de jet lag y curiosidad – así como la necesidad de buscar a menudo en mi diccionario de francés – me mantuvo ocupado hasta el desayuno de la siguiente mañana.

No estuve demasiado vivaz durante las conferencias del día, pero estaba entusiasmado con el libro del Profesor Hatem. Sin ser un Santo de los Ultimos Días, el Profesor Hatem había leído el Libro de Mormón cuidadosamente. Lo comprendía y comprendía al mormonismo, ofreciendo un análisis original del pasaje del Libro de Mormón, argumentando que debíamos comprender a los Tres Nefitas como personas, que, al igual que el bodhisattva y el Mahdi, sacrifican su existencia no muriendo sino consagrándola a otros. Así como Cristo murió por los demás, haciendo posible que retornaran al Padre, los Tres Nefitas son preservados para llevar al resto de la humanidad hacia Dios.

Me complace decir que el Instituto de Estudios Religiosos Neal A. Maxwell de BYU planea publicar una traducción al inglés del libro del Profesor Hatem con el título de Postponing Heaven: The Three nephites, the Bodhisattva, and the Mahdi (Posponiendo el Cielo: Los Tres Nefitas, el Bodhisattva y el Mahdi). Esta siendo enviado a la imprenta y debería estar disponible para el otoño. También espero que muestre que el mormonismo es un tema que permite una sofisticada discusión académica. No creo que esas discusiones sean necesarias para el mormonismo como fe. La simplicidad del evangelio no requiere reflexiones filosóficas o teológicas, sólo la simple fe en Jesucristo y un cambio de corazón que emane hacia una vida nueva.

Pero debe haber lugar para la reflexión académica, y Jad Hatem nos muestra el modo de ver al Libro de Mormón como un texto con una profunda enseñanza ética y salvífica sobre la necesidad del auto sacrificio. El acercamiento del Profesor Hatem es original, especialmente por el hecho de que se enfoca en una historia que muchos mormones consideran marginal. Resalta esa historia como emblemática del mensaje del libro. Su análisis ha convertido esa historia de algo a lo que le prestaba poca atención en una metáfora central para la vida cristiana”. (James Faulconer, Maxwell Institute blog –

https://mi.byu.edu/forthcoming-postponing-heaven/)

 

Más Microrrelatos Mormones


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Más microrelatos mormones

Por Mario R. Montani

 

La Esfera

Nefi entró en la tienda de su padre con el flamante arco en la mano. Por supuesto que no sería tan eficaz como el roto, pero, con un poco de habilidad y ayuda divina podría compensar la diferencia. Lehi no se encontraba allí. Deseaba pedirle que consultara al Señor para saber a dónde dirigirse en busca de presas. Fue entonces cuando la vio… La esfera de bronce fino se hallaba sobre un tapete, cubierta por un lienzo. Su curiosidad pudo más que su prudencia. Después de todo, él también conocía algo de los misterios de Dios. La destapó. Las dos agujas se ajustaron y una palabra nueva comenzó a formarse…

Nefi salió de la tienda visiblemente atemorizado y mirando en derredor. Los caminos de Jehová eran misteriosos en extremo. Las palabras como de fuego estaban grabadas en su retina y en su mente. Posiblemente pasaría el resto de sus días intentando comprenderlas: “Recalculando… Recalculando…”

 

E Pluribus Unum

Jared reunió a sus tres hermanos en la playa. Muy cerca se veían las naves prestas a partir, mientras sus familiares llevaban a bordo los últimos enseres.

“Mahonri, Morian y Cumer – les dijo – Vuestra ayuda en proveer luz para los barcos ha sido inestimable. Nuestra descendencia os recordará siempre con respeto y veneración. Lamentablemente, las planchas no tienen espacio suficiente para poder nombraros en cada ocasión. Pero, en mi mente, siempre habéis actuado como uno”.

 

Humor Jaredita

Un currelom le dice a otro mientras pastan en la hierba:

“¿Sabes en qué se parece un cumom a un incendio en el bosque?”

“No, ¿en qué?”

“¡En que ambos deben extinguirse!”

(Se oyen risas currelómicas con onomatopeya intraducible)

Los Tres Nefitas en el Texto y en el Folklore – Primera Parte

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LOS TRES NEFITAS

En el texto y el folklore

Primera Parte

Por Mario R. Montani

Imagino que muchos preferirían la grafía castellanizada folclor o folclore, como hemos pasado del quórum a cuórum, pero, al menos en algo, permítanme ser conservador y mantener la palabra como la reconozco.

La historia de los Tres Nefitas aparece en el Libro de Mormón:

Y cuando les hubo hablado, se volvió hacia los tres y les dijo: ¿Qué queréis que haga por vosotros, cuando haya ido al Padre? Y se contristó el corazón de ellos, porque no se atrevían a decirle lo que deseaban. Y él les dijo: He aquí, conozco vuestros pensamientos, y habéis deseado lo que de mí deseó Juan, mi amado, quien me acompañó en mi ministerio, antes que yo fuese levantado por los judíos. Por tanto, más benditos sois vosotros, porque nunca probaréis la muerte; sino que viviréis para ver todos los hechos del Padre para con los hijos de los hombres, aun hasta que se cumplan todas las cosas según la voluntad del Padre, cuando yo venga en mi gloria con los poderes del cielo. Y nunca padeceréis los dolores de la muerte; sino que cuando yo venga en mi gloria, seréis cambiados de la mortalidad a la inmortalidad en un abrir y cerrar de ojos; y entonces seréis bendecidos en el reino de mi Padre. Y además, no sentiréis dolor mientras viváis en la carne, ni pesar, sino por los pecados del mundo; y haré todo esto por motivo de lo que habéis deseado de mí, porque habéis deseado traer a mí las almas de los hombres, mientras exista el mundo. Y por esta causa tendréis plenitud de gozo; y os sentaréis en el reino de mi Padre; sí, vuestro gozo será completo, así como el Padre me ha dado plenitud de gozo; y seréis tal como yo soy, y yo soy tal como el Padre; y el Padre y yo somos uno”. (3 Nefi 28: 4-10)

Teológicamente, entendemos este relato como un caso de seres trasladados, aquellos que, por algún motivo, reciben una transformación en sus cuerpos que les permite seguir viviendo para cumplir ciertos propósitos de Dios. A la lista podríamos agregar a Juan, el Amado, Elías, y probablemente, Moisés.

Más adelante, en el mismo capítulo, Mormón interpola sus comentarios sobre ellos:

Y ahora yo, Mormón, dejo de escribir concerniente a estas cosas por un tiempo. He aquí, estaba a punto de escribir los nombres de aquellos que nunca habían de probar la muerte, pero el Señor lo prohibió; por lo tanto, no los escribo, porque están escondidos del mundo.

Mas he aquí, yo los he visto, y ellos me han ministrado. Y he aquí, se hallarán entre los gentiles, y los gentiles no los conocerán. También estarán entre los judíos, y los judíos no los conocerán. Y cuando el Señor lo considere propio en su sabiduría, sucederá que ejercerán su ministerio entre todas las tribus esparcidas de Israel, y entre todas las naciones, tribus, lenguas y pueblos; y de entre ellos llevarán muchas almas a Jesús, a fin de que se cumplan sus deseos, y también por causa del poder convincente de Dios que hay en ellos. Y son como los ángeles de Dios; y si ruegan al Padre en el nombre de Jesús, pueden manifestarse a cualquier hombre que les parezca conveniente. Por tanto, ellos efectuarán obras grandes y maravillosas, antes del día grande y futuro, cuando todos ciertamente tendrán que comparecer ante el tribunal de Cristo; sí, aun entre los gentiles ejecutarán ellos una obra grande y maravillosa, antes de ese día de juicio”. (3 Nefi 28:24-32)

De modo que, aunque el Libro de Mormón provee los nombres de los doce discípulos escogidos en América, no sabemos exactamente cuáles son estos tres por causa de la prohibición recibida por Mormón, lo cual ha agregado algo de misterio adicional al asunto.

Comencemos por la entrada sobre el tema que William Wilson ha escrito para la Encyclopedia of Mormonism:

“Los relatos Santo de los Ultimos Días sobre los Tres Nefitas conforman uno de los ciclos de leyendas religiosas más sorprendente de los Estados Unidos. Si bien guardan cierta semejanza con las historias del profeta Elías en el folklore judío, o las de los santos cristianos en la tradición católica, las narraciones acerca de los Tres Nefitas son claramente mormonas. Formando parte de un cuerpo mayor de narrativas SUD tradicionales, estas historias no son doctrina oficial ni se publican en la literatura oficial. A medida que la recién fundada Iglesia aumentaba sus fieles, una creciente cantidad de historias comenzó a circular entre la gente, contando sobre amables ancianos, usualmente considerados los tres discípulos nefitas, que habían aparecido a individuos que se hallaban en peligro físico o espiritual, los ayudaron a resolver sus problemas, y entonces desaparecieron de repente.

Al cubrir un siglo y medio de historia SUD, estas narrativas reflejan muy bien los cambiantes entornos físicos y sociales en los cuáles los Santos de los Ultimos Días han encontrado sus pruebas de fe. Por ejemplo, en la sociedad agraria previa a la Segunda Guerra Mundial, las historias cuentas acerca de los nefitas guiando a carretas de pioneros hacia pozos de agua, salvando a un granjero de una tormenta de nieve, proveyendo remedios naturales para una enfermedad, arando un campo para que su propietario pudiese cumplir sus responsabilidades en la Iglesia, o entregando comida a misioneros hambrientos. En el mundo contemporáneo, las historias hablan de los nefitas conduciendo a genealogistas SUD a dificultosas fuentes en las bibliotecas, sacando a un joven de un lago después de un accidente en canoa y administrándole respiración artificial, deteniéndose para arreglar el horno de una viuda, guiando a motociclistas perdidos en una tempestad, consolando a una mujer que perdió a su esposo e hija en un accidente de aviación, y sacando a misioneros de un coche incendiado en la autopista.

Aunque el entorno de las historias más recientes ha cambiado de los pueblos pioneros con un camino vecinal serpenteante del pasado a un escenario urbano con autopistas ruidosas como fondo, algunas circunstancias han permanecido constantes. Los Tres Nefitas continúan bendiciendo a la gente y, al contar estas historias, los Santos de los Ultimos Días siguen testificando sobre la validez de las enseñanzas de la Iglesia y estimulando la obediencia a ellas. Las historias continúan proveyendo a los fieles con un sentimiento de seguridad en un mundo incierto, convenciéndolos de que así como Dios ayudó a los pioneros a vencer un mundo físico hostil, del mismo modo ayudará a los fieles a soportar las maldades de una sociedad urbana. En su conjunto, por tanto, las historias siguen brindando comprensión sobre los corazones y mentes de los Santos de los Ultimos Días y de las creencias que los mueven a la acción”.

Con el paso de los años se han acumulado varias colecciones de relatos y estudios sobre el tema:

The Three Nephites: The Substance and Significance of the Legend in Folklore, Lee, Hector, Publicación de la Universidad de New Mexico, Language and Literature, nº 2, Albuquerque, New Mexico, 1949.

The Three Nephites, Ogden Kraut, Salt Lake City, Utah, Kraut, 1969.

The Three Nephites, Glen W. Chapman, compilador

The Three Nephites and Other Translated Beings, Bruce E. Dana

Freeways, Parking Lots, and Ice Cream Stands: The Three Nephites in Contemporary Society. William A. Wilson, Dialogue 21 (Fall 1988):13-26.

About the Three Nephites, Douglas & Jewel Beardall, Provo, Utha, LDS Books, 1992.


Algunos de los recopiladores reclaman tener más de 1500 relatos sobre los elusivos nefitas.

Si bien ahora la Iglesia los descarta o, al menos, no los promueve, en el primer siglo de la historia de nuestra institución formaban parte tanto de los discursos como de las publicaciones oficiales

En 1909, E.D. Partridge, de la Universidad de Brigham Young, escribió un interesante artículo en la Improvement Era titulado ‘The Three Nephites: Did One of Columbus’s Sailor See Them?’ (Los Tres Nefitas: ¿Fueron Vistos por uno de los marinos de Colón?)

Basándose en el texto de “Vida y Viajes de Cristobal Colón” de Washington Irving, Partridge encontró varios párrafos que parecen coincidir con las profecías del Libro de Mormón (1 Nefi 13:12), pero hay uno especialmente llamativo. El relato tiene que ver con el segundo viaje del navegante genovés, cuando, al pasar por las costas de Cuba, ancló cerca de un hermoso grupo de palmeras:

“Aquí, una partida fue enviada a la playa en busca de leña y agua; y hallaron dos manantiales en medio del bosque. Mientras se encontraban ocupados cortando leña y llenando los barriles con agua, un arquero con su ballesta en busca de presa se topó con nativos, pero escapó con grandes muestras de terror, pidiendo ayuda a los gritos a sus camaradas. Declaró que, sin haber avanzado mucho, divisó en un claro a un hombre con larga vestimenta blanca, semejante a los frailes de la orden de Santa María de las Mercedes, el que a primera vista tomó por el capellán del Almirante. Otros dos le seguían con túnicas blancas que les llegaban hasta los tobillos, y los tres eran de tez blanca, como si fuesen europeos. Detrás de ellos aparecieron más, una treintena, armados con palos y lanzas. No dieron muestras de hostilidad sino que permanecieron tranquilos, y únicamente el hombre de las blancas vestiduras avanzó para abordarlo. Pero, alarmado por su número, él huyó al instante en busca de sus compañeros. Estos últimos, sin embargo, intimidados por el informe de nativos armados, no tuvieron el coraje de buscarlos o esperar su llegada, sino que se apresuraron a regresar a las naves”. (Washington Irving, Vol. 6, The Life and Voyages of Christopher Columbus, New York, Peter Fenelon Collier, 1897, pag.329)

Irving, reconociendo que Colón envió dos expediciones infructuosas en su búsqueda, se disculpa por incluir este asunto en su registro, ya que jamás se descubrió en Cuba una tribu que usase vestimentas, por lo que debía tratarse seguramente de un error o una mentira.

Partridge estaba convencido de que se trataba de los Tres Nefitas (Improvement Era 7:621-624)

Las historias relacionaban a los probables antiguos discípulos americanos con la guerra civil norteamericana, el establecimiento de la Constitución, el viaje al oeste, el descubrimiento de agua en el desierto y la prédica a los lamanitas.

“Las historias de los Tres Nefitas son de milagroso poder, profecía, o guía espiritual a personas en todo el mundo. Los tres hacen repentinas apariciones y desapariciones; realizan tareas hercúleas, más allá de las capacidades de los mortales; preanuncian e instruyen con divina guía; y otorgan diversos tipos de bendiciones sobre los justos en todo lugar”. (The Three Nephites: The Substance and Significance of the Legend in Folklore, Lee, Hector, Albuquerque, New Mexico, 1949, pag 7)

En el mes de septiembre de 1938, en Portland, Oregon, el Presidente William R. Sloan, relató el siguiente incidente:

“Era una fría noche, hacia fines de noviembre, y en el hogar de William Huntington la familia se reunió frente al fuego en la espaciosa cocina. Después de cenar y finalizar con las tareas, era habitual en la familia traer sus instrumentos musicales y sentarse frente a los troncos ardientes para ejecutar antiguas tonadas e himnos, incluso algunos aires más alegres, aunque no los bailaban.

El abuelo Huntington tocaba el contrabajo, su hija Zina, el cello, William, la corneta y Dimick, el tambor. Había cinco hijos y dos hijas; la mayor, Presenda, estando casada, vivía a cierta distancia de ellos. Era una feliz familia de Nueva Inglaterra, viviendo vidas puras y limpias al estilo Puritano. Cuando la música cesó y se hizo silencio en el grupo, se oyó un golpe en la puerta, y, al abrirla, un extraño y anciano caballero, de mediano peso, vestido con ropas antiguas y portando un bulto en sus brazos, apareció e ingresando al cuarto dijo: “Usualmente dirijo mis pasos hacia algún valle apartado. ¿Podría tener alojamiento aquí esta noche?”

Con una cordial bienvenida fue invitado y se le dio lugar junto al fuego en una vieja y cómoda silla de granja, y mamá Huntingon le preguntó si gustaría comer algo, a lo que, modestamente, contestó que sí. Entonces una buena cena de Nueva Inglaterra se desplegó ante él, con leche, miel, jarabe de arce, carne fría, delicioso pan casero y manteca. Cenó livianamente mientras la familia hablaba en voz baja. Era la costumbre leer una porción de las escrituras antes de ir a la cama. Nuevamente se unió al círculo, y papá Huntington comenzó a leer de la Biblia, un pasaje del Nuevo Testamento, que todos escucharon atentamente. La abuela Huntington hizo algún comentario sobre el hecho de que les gustaría escuchar el evangelio en su plenitud, como lo explicaba y enseñaba el Salvador. El extraño inmediatamente siguió con el tema y comenzó a explicar las escrituras y citarlas con una nueva luz y mayor belleza de la que jamás antes se les hubiese enseñado. Escucharon con suma atención cada una de sus palabras. Tanto mamá como papá Huntington estuvieron de acuerdo con sus explicaciones, mientras los muchachos intercambiaban miradas de admiración y la hija, Zina, estaba como hechizada observando desde su silla al extraño con reverencia. Después de una hora de conversación sobre estos temas sagrados, papá Huntington ofreció las oraciones, mamá Huntington preparó un confortable espacio de descanso para el forastero y se desearon las buenas noches, los jóvenes yendo escaleras arriba, papá y mamá Huntington a su dormitorio al que se llegaba desde la cocina, y Zina, en su pequeña cama escuchó a los padres hablando bajo sobre el maravilloso extraño y las cosas que había dicho. El forastero los había colmado de asombro y reverencia, a un grado que jamás habían sentido. En la mañana estaban todos animados y en horas tempranas, como es usual en una granja cuando hay tanto para hacer, adentro y afuera.

El extraño se sentó plácidamente observando a esta notable familia, con quienes desayunó. Lo invitaron a quedarse con ellos, pero dijo que tenía otros lugares  para visitar y los abandonó cerrando la puerta suavemente. Cuando papá Huntington vio partir al forastero, envió a Dimick tras él para pedirle que regresase. Abrieron la puerta para llamarlo a voces, pero no se encontraba a la vista. Cuando observaron el umbral en el que se había acumulado la nieve de la noche anterior, no encontraron rastros de huellas, y los muchachos, corriendo en todas las direcciones dijeron que se había desvanecido. Papá Huntington observó que era la persona más extraña que había conocido, que no podía entender adónde había ido, pero que les había mostrado el evangelio bajo una nueva luz.

Mamá Huntington sintió que el extraño era algún tipo de mensajero de los cielos, y toda la familia quedó profundamente impresionada con su maravillosa influencia y la hermosa manera de explicar las escrituras.

Cuando el Evangelio de vida y salvación les fue traído por Hyrum Smith y otros Elderes, parecía coincidir con lo que el forastero les había dicho sobre la Biblia y la restauración del Evangelio. Toda la familia, con excepción de uno, aceptó el Evangelio y se preparó para emigrar a Kirtland en algunos años; allí conocieron al Profeta de Dios, Joseph Smith, y se transformaron en sus fieles amigos y leales seguidores.

En cierta ocasión en que el Profeta Joseph se encontraba hablando sobre los Tres Nefitas, el hermano Huntington le contó este incidente. Puso las manos sobre su cabeza y le dijo:  ‘Mi querido hermano, ese hombre era uno de los Tres Nefitas, quien vino a prepararlo para la restauración del Evangelio y su aceptación’” (Assorted Gems of Priceless Value, by N.B. Lundwall, pp. 20-22)

Años más tarde, uno de los hijos de ese matrimonio, Oliver B. Huntington, escribiría en su diario personal:

“Desearía declarar que los nombres de los Tres Nefitas, que no duermen en la tierra, son Jeremías, Sedecías y Kumenoni”. (Diarios de Oliver B. Huntington, 2:367)

De dónde obtuvo esa información, no está claro. Pero, como veremos más adelante, hay otras propuestas de identificación…

Muy recientemente, el Elder Jeffrey Holland se ha referido a ellos:

“Estos tres Nefitas continúan en su estado trasladado hoy, como cuando viajaban por las tierras de Nefi. En cierto momento, Mormón está a punto de revelar sus nombres a los lectores de los últimos días, pero un mandato del Señor le prohíbe hacerlo. Sin embargo, ellos tres ministraron a Mormón y Moroni, y aún deberán ministrar entre los judíos, los gentiles, y las tribus dispersas de Israel, sí, toda nación, tribu, lengua y pueblo”. (Jeffrey R. Holland, Christ and the New Covenant: The Messianic Message of the Book of Mormon, p.307)

Continuará en la Segunda Parte///

Documentos Artículo Norteamérica por Gabriel González Núñez

Arte y Religión

             Literatura

                             Ficción Mormona

La ucronía es un género literario que se basa en hechos posibles pero que no han ocurrido en la realidad. Su premisa básica es el cuestionamiento ‘¿Qué habría ocurrido si…?’. Algunos la han denominado relato histórico alternativo, ya que se trata de una reconstrucción de momentos con carácter lógico pero que no han sucedido. Así como la utopía describe lugares no existentes, la ucronía define líneas temporales inexistentes. El género ha tenido amplio desarrollo dentro de la fantasía y la ciencia ficción, así como en la novela histórica especulativa. Un ejemplo clásico es “El Hombre en el Castillo”, donde Philip K. Dick describe un mundo en el que Alemania y Japón han ganado la Segunda Guerra Mundial y se dividen el territorio de los EEUU. Los especialistas han denominado ‘punto Jonbar’ al momento específico en que la realidad ucrónica comienza a diverger de la histórica, en honor a John Barr, un personaje creado por Jack Williamson en los años ’30 y que debe enfrentar estas alternativas.

Recientemente, la aparición de la antología States of Deseret, permitió a ocho autores mormones (William Morris, Lee Allred, Anneke Garcia, David J. West, D. J. Butler, Marion Jensen, Inari Porkka y Lori Taylor) especular sobre realidades históricas alternativas: ¿Qué tal si Brigham Young hubiese continuado su viaje hasta California? ¿o si el territorio de Deseret hubiese formado una nación autónoma?¿Qué hubiese ocurrido si Leon Tolstoi o Nicolas Tesla se hubiesen unido a los Santos de los Ultimos Días? Las posibilidades están abiertas…

Gabriel Gonzélez Núñez es un escritor mormón nacido en Montevideo, Uruguay. Posee una Licenciatura en Traductorado de la Universidad de Brigham Young (2001), una Licenciatura en Leyes (Juris Doctor) también de BYU (2007), un Master en Traducción de la Universitat Rovira i Virgili, de Cataluña, España (2011) y un Doctorado en Estudios de Traducción por la KU Leuven, Bélgica (2014). Es actualmente profesor de la Universidad de Texas en el valle de Rio Grande, donde entrena a traductores e intérpretes. Vive en Brownsville, Texas, con su esposa y dos hijos. Recientemente ha publicado “Estampas del Libro de Mormón”, que puede consultarse en su excelente blog (https://gabrielgonzaleznunez.wordpress.com/)

Es un orgullo presentar en nuestro espacio a Gabriel y a su brillante alternativa ucrónica epistolar…

Mario R. Montani

Documentos artículo Norteamérica

-Gabriel González Núñez-

Remitente: Cristalina Lloyd Chehda
Momento: lunes 19 de noviembre de 2009, 14:57
Destinatario: Jorge Curbelo Ventura
Asunto: Documentos artículo Norteamérica

Estimado anciano Jorge Néstor:

Le escribo por causa del artículo que, según lo acordado en la última reunión de concilio, vamos a publicar en papel y también en el sitio de la Iglesia en FDP a propósito del septuagésimo quinto aniversario del inicio de la predicación en Norteamérica.

He recabado los materiales que me pidió para que pueda escribir con la tranquilidad de saber que no errará en lo que redacte. También le comunico que, si bien hay constancia en el Archivo Apostólico de que hacia 1851 un misionero fue enviado rumbo a alguna parte de Norteamérica, no se recoge ningún dato más, ni siquiera su nombre y mucho menos la suerte de su expedición. Seguiré buscando, pero de momento tal vez no quede otra opción que omitir esa información.

Ante cualquier inquietud, quedo a las órdenes.

Hna. Cristalina

Secretaria Ejecutiva

Departamento de Historia

Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Días Postreros

***

[Del diario personal del hermano Enrique Marcelo Resek Ríos]

4 de mayo de 1936

Hoy celebramos una misa de despedida aquí en Washington, en casa de la familia Aguilar. ¡Cuesta creer que ya llevamos seis meses en esta tierra! ¡Cuesta creer que ya nos vamos! A pedido del anciano Domingo Antonio oficié yo mismo la misa, que me resultó agridulce puesto que por una parte me sentía colmado del Espíritu por la comunión con los santos, y por otra me agobiaba el peso del viaje que mañana hemos de emprender, primero en tren hasta Nueva York, luego en barco hasta Montevideo y finalmente, en tren, hasta Navú. Me esmeré por oficiar de la forma más excelente para dejar un ejemplo duradero a los hermanos Aguilar, Monroy y Echo Hawk tras nuestra partida. Hice el saludo de bienvenida, entonamos juntos el Gloria, invité al hermano Rafael a hacer la oración, entonamos juntos el Kyrie, bendije y repartí el pan, bendije y repartí la copa de vino, hice una lectura del Nuevo Testamento (Apocalipsis 14:6) cuyo cumplimiento expliqué, di la palabra al anciano Domingo Antonio y después concluí la misa con la bendición de despedida. Me impactaron grandemente las palabras del anciano Domingo Antonio, quien fue movido por el Espíritu, ya que no de otro modo se puede explicar esta solemne profecía, de la cual siento que es importante dejar constancia:

«La obra del Señor es ahora poco más que un puñado de semillas en esta tierra tan lejana de la luz de las promesas del Libro de Mormón, pero llegará el día en que estos pueblos hallarán la luz de la verdad. La obra crecerá aquí como con la forma del ombú, al principio en un mismo lugar pero luego las ramas se extenderán hacia afuera como raíces en busca de agua. De esta ciudad llegaremos a todo este país y a los países vecinos. La Misión Norteamericana será una potencia en la Iglesia».

[De la Enciclopedia del Mormonismo; lema “Expansión misional”]

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Días Postreros fue fundada el 6 de abril de 1825 en Misiones Orientales, Paraná, bajo la guía del profeta Omar Ibayú. Meses antes él había sido expulsado por los vecinos de su pueblo por haber recibido el Libro de Mormón, y ahora organizaba una iglesia conforme a la manera de los santos de los días antiguos. Los primeros misioneros se pusieron ese mismo día las ahora características sotanas negras e iniciaron la labor de la predicación en los pueblos de Misiones Orientales, incluso incursionando en otras provincias. En 1838 se mandó los primeros misioneros al Paraguay, el Brasil y el Tahuantinsuyo. Asimismo en 1841 se mandaron misioneros a la Argentina, y para 1845 los había en Colombia. Mediante los esfuerzos de estos primeros misioneros, un gran número de conversos se unió a la Iglesia en las provincias del resto de Paraná y en otras partes de Sudamérica. El crecimiento de la Iglesia en ciudades como Purificación y Buenos Aires dio pie a cierta controversia en el seno de la Iglesia en cuanto a si se debía predicar a quienes no tenían sangre lamanita. La voz de Jehová se manifestó al respecto en el año 1847 cuando el profeta Omar tuvo un sueño en el que el Señor le confirmaba que las naciones de los gentiles también debían recibir el evangelio, así como los romanos lo habían recibido en los días de los antiguos apóstoles.

[De un informe del Principal de los Doce preparado para los Tres, enero de 1934]

Como es de su conocimiento, hemos recibido de manos del hermano César las dos cartas procedentes de Washington, Estados Unidos, que ustedes nos hicieron llegar. En nuestra última reunión del Concilio las leímos, primero la del hermano Jorge Aguilar y después la del hermano Rafael Monroy. Lo hicimos en espíritu de oración. Nos impresionó de sobremanera que coincidan en la capital de una nación gentil dos familias de conversos de México. Si sólo los Aguilar o sólo los Monroy se hubiesen mudado allí, no nos resultaría tan impactante, pero son dos las familias de conversos dejan todo en su tierra natal, sin coordinarlo, y terminan encontrándose en la capital de un país lejano. También nos impresionó saber que muchos indios se mudan del estado de Oklahoma a la ciudad de Washington en busca de oportunidades económicas. Tras leer las cartas, nuevamente hicimos oración. Sentimos la confirmación inequívoca del Santo Espíritu de que Jehová Dios está gestando las condiciones para iniciar la prédica del evangelio restaurado en Norteamérica. Estas condiciones no parecían dadas hasta ahora.

[Del texto publicado en historia.ijspd.org sobre la primera misión a Estados Unidos]

En 1860 los apóstoles Daniel Fernando Hortal González y Víctor Santiago Vásquez Arredondo viajaron de la sede de la Iglesia en Navú, Misiones Orientales, a Richmond, Carolina de Norte, que entonces quedaba en Estados Unidos, para iniciar la predicación. Estos misioneros no lograron establecer la Iglesia, ni siquiera convertir a nadie. La suya fue una labor plagada de rechazos y desánimos, en gran medida por sus escasos conocimientos del idioma inglés y por la guerra independentista que se desató por aquellos días en su campo de prédica. Consideraron que traducir el Libro de Mormón al inglés no era una tarea viable para ellos y que dar a conocer la postura de la Iglesia de que la esclavitud debía ser abolida gradualmente en todo el mundo no suponía una opción segura en aquellos tiempos de violencia. Consecuentemente, los dos ancianos regresaron tras tres meses infructíferos a Navú. Allí presentaron un informe al pleno del Concilio de los Doce Apóstoles y posteriormente al Concilio de los Tres Pontífices recomendando esperar un tiempo prudente hasta que existiesen condiciones más favorables en Norteamérica. En palabras del anciano Daniel Fernando: «Siento el comprometimiento en que me pone el servicio que presté en la América del Norte, y asimismo me encuentro en un conflicto por no poder llegar a una conclusión que de modo alguno sea diferente a la que he llegado. Recién cuando el Libro de Mormón fuere traducido al inglés, y con dicho libro en nuestras manos, se dará vuelta a la llave que el profeta Omar dio vuelta cuando puso el libro en nuestro castellano».

[De una carta del anciano Domingo Antonio Roda Martínez a su esposa, 25 de noviembre de 1935]

Mi bien amada Cata:

Por fin puedo sentarme a escribirte, eterna esposa mía, y son tantas las cosas que quiero contrate, tantas las cosas que a tu lado hubiese querido vivir. Tal vez llegue el día en que los enviados del Señor desempeñemos el santo apostolado acompañados de nuestras compañeras. Mas por el momento, todo es conforme a la voluntad del Santo de Israel, que me envió a estos pagos que jamás creí que conocería. Y aunque todo es emocionante, te extraño.

            Ojo, no me quejo de la compañía de mi hermano Enrique ni de Teófilo. Bien sabés que son sumamente agradables, especialmente Enrique, con quien los lazos que me unen como apóstoles de Nuestro Señor son inquebrantables. Sin mis dos compañeros la travesía a bordo del Camões me hubiese sido una carga harto difícil de llevar, sobre todo por eso de que no me gustan los viajes en barco.

En fin, desembarcamos en el puerto de Nueva York el 18 de noviembre. Había que ver aquello. La ciudad es grande, y desde la cubierta del barco me impresionó la gran cantidad de rascacielos. Así como a mí me llamaba la atención todo lo que veía (los barcos, la muchedumbre, el movimiento de personas), me parece que nosotros de igual manera llamábamos la atención de mucha gente. En el tren rumbo a Washington, por darte un ejemplo, varias veces me di cuenta que uno que otro pasajero se nos quedaba mirando. El anciano Teófilo cree que es por los hábitos que llevábamos, y puede que tenga razón, ya que en la semana que llevo aquí he visto que los sacerdotes de este país visten de traje y corbata, lo que les da presencia de empresarios.

            Llegamos a Washington ese mismo día, y en la estación nos esperaban los dos misioneros que hace unos meses enviamos a esta ciudad. Con ellos nos recibió un joven indio de nombre Echo Hawk, que según los misioneros quiere decir halcón con eco. Habla un español bastante extenso, que aprendió cuando en su natal Oklahoma comerciaba con los mexicanos. Se trata del único prosélito que tenemos por el momento en estas tierras. Lo bautizaron el 29 de octubre en un río llamado Potomac. Aquí hace un otoño muy frío en esta época del año, así que la fe de este joven de trenzas y sombrero que no quiso esperar ni un día para ser enterrado a fin de tener nueva vida en Cristo el Señor nos inspira a todos.

            Conocimos esa noche también a las dos familias que escribieron pidiendo misioneros, apellidadas Monroy y Aguilar. Son gente joven, con hijos chicos, y la luz del testimonio ilumina sus rostros. Su trato para con nosotros es sumamente servicial, incluso invitándonos a quedarnos en sus casas. De hecho, es en casa de los Monroy que estamos pernoctando. Nos hemos sentido muy a gusto con ellos, y hemos impuesto las manos en todos y cada uno para invocar bendiciones de lo alto sobre sus cabezas.

¡Ojalá pudieras conocer a los santos aquí! ¡Y si tan solo vieras esta pintoresca ciudad! […]

[Del diario del profeta Teófilo, cuando era setenta]

24/XII/35

Hoy 24 de diciembre de 1935, más o menos a las 6 de la tarde, en una arboleda de arces deshojados y con vista del río Potomac, tuve el privilegio de unir mi fe a la del anciano Enrique Marcelo cuando nuestro hermano, el anciano Domingo Antonio, se puso de rodillas y con las manos entrelazadas dedicó las tierras de Norteamérica para la predicación del evangelio. Ya oscurecía y soplaba una brisa fría que nos hería el rostro, pero pese a ello el fuego del Santo Espíritu descendió sobre nosotros. Tras la plegaria dedicatoria irrumpimos en cantos en latín, conforme a nuestra costumbre en ocasiones tan solemnes, y también en español, como se usa cada vez más.

[Del discurso “Omar Ibayú y el Libro de Mormón”, pronunciado por el anciano Eduardo Raimundo en la Convención General de la Iglesia de enero de 1995.]

Cuando hice la misión de muchachito descubrí lo importante que fue la visión profética de Omar al poner el Libro de Mormón en un idioma moderno. Fui uno de los primero misioneros que prestaron servicio en Estados Unidos. En toda la misión no conseguí más que tres prosélitos. Al principio éramos solo mi compañero y yo, con la ayuda de dos familias de conversos mexicanos. Después llegaron otros misioneros, pero por varios años fue más o menos así para todos. Ahora, comparemos esto con el año pasado, donde vimos casi cuarenta mil conversos en ese país. ¿Qué cambió? Bueno, mi compañero y yo teníamos solo la Biblia en inglés, así que podíamos usar el Libro de Mormón únicamente con la poca gente que hablaba nuestro idioma. Los que hablaban el inglés no tenían interés en un libro que no podían leer, así que más que nada teníamos acogida entre los sudamericanos y mesoamericanos que había por allá. Esto cambió años después, una vez que dos prosélitos nuestros, los hermanos Echo Hawk y Eduardo Raimundo Balderas Ibáñez terminaron la traducción del Libro de Mormón al inglés. Entonces empezó la gran cosecha, primero en el resto de Estados Unidos y después en Estados Confederados y en Canadá.

[Del Libro Estadístico de la Iglesia 2008, entrada “Norteamérica”]

… En la actualidad, la Iglesia tiene en estos tres países una presencia de tres millones y medio de miembros, casi setecientas diócesis y dieciocho templos…

***

Remitente: Jorge Curbelo Ventura
Momento: lunes 19 de noviembre de 2009, 17:14
Destinatario: Cristalina Lloyd Chehda
Asunto: Res.: Documentos artículo Norteamérica

Estimada hermana Cristalina:

¡Gracias por hacerme llegar este material! Le acabo de dar una leída muy somera y me va a servir mucho cuando me ponga a escribir el artículo.

Curiosamente ayer hablé por teléfono con los hermanos del Sector Norteamérica Este. Por lo que  me comentaron hoy en día no es posible localizar el lugar exacto donde se realizó la dedicatoria de Norteamérica. Como sea, parece que el sitio aproximado se conoce gracias a las descripciones que hay en los diarios de los ancianos. El historiador de la Iglesia allá ha trabajado bastante para dar con el lugar aproximado, que ahora viene a ser en una especie de parque en las afueras de Washington. Si bien el sitio en sí no es tan importante como el cumplimiento de la profecía del anciano Domingo Antonio, cuando viaje a Estados Unidos el mes que viene vamos a colocar en ese parque una placa conmemorativa.

Como siempre, quedo su seguro servidor,

Anciano Jorge Néstor

Concilio de los Doce

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Días Postreros

 

Harry Anderson, un Adventista entre nosotros

Arte y Religión

           Artes Plásticas

Harry Anderson

Un Adventista entre nosotros

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Por Mario R. Montani

Harry Anderson ha sido mi artista predilecto de pintura religiosa, y también el de mi esposa. Por años hemos coleccionado imágenes de sus obras, tanto comerciales como las comisionadas por la Iglesia Adventista y la Iglesia Mormona. El hecho de que no se trataba de un pintor mormón me hizo descartarlo, en un primer momento, del espacio creado en este blog. La reciente muestra retrospectiva llevada a cabo por la Iglesia en 2016, en la que se exhibieron bosquejos importantes, (noticia que agradezco tanto a mi amigo Mauro Rosell como a mi sobrino Julian Mansilla) me hicieron dar cuenta del enorme impacto que su obra tuvo entre los Santos de los Ultimos Días, particularmente en los de mi generación, lo cual lo instala definitivamente en nuestra cultura.

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Joseph Harry Anderson nació en Chicago, Illinois, el 11 de Agosto de 1906. Como su padre también se llamaba Joseph, utilizó durante toda su vida el segundo nombre. Desde pequeño fue un excelente estudiante, destacándose en gramática y, principalmente, en matemáticas. Su familia, de origen sueco, asistía a la Iglesia Congregacional, aunque su madre era Luterana.

Con el paso de los años, el hermano, Clarence, se recibió de ingeniero y pasó a diseñar turbinas hidroeléctricas para agencias gubernamentales. El otro hermano, William, trabajó para la IRS (Oficina Impositiva) diseñando sistemas computarizados de impuestos para países extranjeros que lo requerían. Finalmente, su hermana, Josephine, serviría como Tesorera del Sistema Escolar de Denver, Colorado.

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Mientras terminaba el secundario, Harry entró a trabajar para una gran librería comercial de Chicago. Originalmente fue contratado como repositor de las mercaderías. Quien había recibido la asignación de confeccionar los carteles publicitarios de la empresa no lograba cumplir con los plazos, de modo que Harry le pidió al gerente si podía completar el trabajo. Quedaron tan impactados por la calidad de su obra que pasó a ser el dibujante permanente de los carteles de la librería, con un estudio para él en el cuarto piso del comercio.

En 1925 ingresó a la Universidad de Illinois para estudiar matemáticas. Por esa época había dejado de asistir a cualquier tipo de reunión religiosa, centrándose en lo académico y trabajando como mozo, lavaplatos o cortador de césped para costear sus estudios.

Teniendo que escoger alguna materia optativa dentro de su carrera, se decidió por un curso de arte, pues le resultaría fácil y no le quitaría demasiado tiempo.

Harry Anderson, 1944

Harry Anderson, 1944

Hacia el final del segundo semestre, los trabajos de Harry mostraban una habilidad superior a la del resto de sus compañeros, por lo que su profesor le preguntó si no había considerado seriamente la posibilidad de una carrera artística. Sumando a eso el disfrute que el curso le había proporcionado y lo poco rentables que veía sus perspectivas como matemático, la decisión no fue difícil.

Siendo su instructor un egresado de la Syracuse School of Art, le sugirió que se inscribiese en esa institución, por lo que, para el otoño de 1927, Harry ya era un estudiante de arte tiempo completo. La educación allí era de tipo clásico. En el primer año los estudiantes eran enfrentados a un busto u otra pieza escultórica bajo diferentes iluminaciones y debían presentar sus tareas con variadas técnicas y materiales. Era un método repetitivo y aburrido pero les inculcaba las habilidades de dibujo que requerirían los años siguientes.

El segundo año incluía figuras en vivo y clases de anatomía tan intensas como las de un estudiante de medicina. Era una instrucción fundamental. Anderson diría más tarde:

“Es realmente imposible que una figura vestida tenga apariencia realista sin el conocimiento de lo que el cuerpo está haciendo debajo. No sólo la ropa dejará de lucir apropiadamente sino que los gestos y las posturas estarán, probablemente, desbalanceados”.

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En el tercero y cuarto año, Harry estudiaría teoría del color y pintura, dando crédito a su instructor en ilustración, Hibbard Kline, por sus éxitos académicos.

Allí, en Syracuse, Anderson estableció una duradera amistad con Tom Lovell, quien llegaría a ser otro importante ilustrador. Asistían juntos a clase y compartían un estudio de trabajo en el ático del alojamiento de Harry. El tomaba algunos trabajos como letrista, mientras que Tom diseñaba portadas para algunas de las revistas “pulp” del momento. Ambos se graduaron con honores para 1931 y se mudaron a New York a compartir un estudio y ganarse la vida. Desgraciadamente, la Gran Depresión estaba en su apogeo, y le llevó a Harry más de un año lograr la primera venta a una revista.

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Su estudio se hallaba cerca de Washington Square en la McDougall’s Alley, un lugar que originalmente se destinaba a establos y estacionamiento de carruajes, pero que, con el tiempo, se había ido transformando en asentamiento de estudios de arte. Para mantenerse, obtuvo un empleo nocturno en la Mirror Candy Company, lo que le permitía continuar dibujando en las horas diurnas.

En abril de 1932 la revista Collier’s le comisionó una ilustración a dos colores para un cuento corto, que describiría a un soldado francés que llegaba a visitar a su novia. La reproducción de la misma sólo ocuparía dos columnas, pero fue su primera venta profesional como ilustrador.

Harry Anderson, 1932, Colliers (Primera pintura vendida a una revista)

Harry Anderson, 1932, Colliers (Primera pintura vendida a una revista)

Entusiasmado, dejó su empleo nocturno, y comenzó a trabajar en encargos de Collier’s y Ladies’ Home Journal, por lo que en dos años pudo ahorrar lo suficiente como para cancelar sus deudas y retornar a su ciudad natal.

Ya en Chicago, entró a trabajar en la Stevens-Gross Art Agency, la más exitosa agencia de arte comercial del medio oeste. Allí tenían espacio suficiente para los artistas, reposición de los materiales, así como modelos y fotógrafos cuando los necesitaban. A cambio, la firma se quedaba con el 50% de la facturación

En 1937 realizó una serie de ilustraciones para la campaña publicitaria de Cream of Wheat. Ford, Ovaltine, American Airlines y Buster Brown Shoes también requirieron sus pinceles. Harry daba preferencia a la ilustración artistica antes que a la publicitaria. Para 1940 estaba recibiendo comisiones de las revistas más populares: Collier’s, Redbook, Saturday Evening Post, Woman’s Home Companion, Ladies’ Home Journal y Cosmopolitan.

Harry Anderson, 1937, Cream of Wheat

Harry Anderson, 1937, Cream of Wheat

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Harry Anderson, 1940, The Kiss

Harry Anderson, 1940, The Kiss

Woman’s Home Companion necesitaba la ilustración de una hermosa mujer para una de sus historias. La recepcionista de la revista Esquire, que trabajaba en el piso 36 del mismo edificio, parecía tener los requisitos necesarios. De modo que convenció a Ruth Huebel para que fuera la modelo de su pintura. Un año más tarde, en 1940, estaban casados.

Al año siguiente el artista dejó la agencia y se unió al estudio de Haddon Sundblom (famoso por sus pinturas de Santa Claus para la Coca-Cola).

Harry Anderson, 1958 Aviso comercial

Todo parecía favorable para los Anderson, con un empleo bien remunerado y la compra de su casa propia. Si bien demasiado mayor para el servicio militar, contribuyó al esfuerzo bélico con un poster.

Poster de la Segunda Guerra Mundial

Poster de la Segunda Guerra Mundial

La aparición de calambres estomacales y nauseas comenzaron a interferir con sus planes de trabajo. Al principio los doctores no pudieron encontrar el motivo del malestar por lo que Harry se alimentó por más de un año con productos para bebés. Finalmente el diagnóstico fue claro: padecía de una reacción alérgica a la trementina, que era el principal solvente para la pintura al oleo. Trató de encontrar un medio acuoso que le permitiera continuar pintando. Probó varias cosas, entre ellas la tempera, el acrílico y gouache, para terminar utilizando caseína.

Harry Anderson, Good Housekeeping Agosto 1941

Harry Anderson, Good Housekeeping Agosto 1941

Harry Anderson, Women's Home Febrero 1942

Harry Anderson, Women’s Home Febrero 1942

Harry Anderson, Good Housekeeping 1943

Harry Anderson, Good Housekeeping 1943

En 1944, ya con dos hijos varones y una pequeña niña, los Anderson se convirtieron en Adventistas del Séptimo Día. Esto trajo cierta paz espiritual a su vida, pero algunos cambios en el estilo de vida, ya que era fumador y, ocasionalmente, tomaba bebidas alcohólicas. Dejó ambos hábitos y también se planteó resignar nuevas asignaciones que no coincidieran con su recién adquirida fe, como los lucrativos anuncios de cerveza. Esta última decisión lo afectaría financieramente.

Los directores de las publicaciones adventistas, The Review and Herald Publications, le hicieron la propuesta de trabajar para ellos, la cual fue aceptada por Harry. En los 35 años siguientes produjo más de 300 ilustraciones religiosas para ellos, a valores ínfimos comparados con los que podía obtener en el mercado de las revistas importantes. Antes de su ingreso a la ilustración religiosa las imágenes se representaban en su contexto histórico. Anderson las modificó agregando fondos y personas modernas, lo cual para algunos fue casi blasfemo, aunque la calidad de la producción logró imponerlas.

Su pintura What Happened to your hand?, (¿Qué le ocurrió a tu mano?) realizada para un libro infantil, tocó inmediatamente el corazón de su audiencia.

Harry Anderson, 1945, ¿Qué le ocurrió a tu mano?

Harry Anderson, 1945, ¿Qué le ocurrió a tu mano?

“Pinto a Cristo del modo en que me gusta, no para complacer a otros. La Biblia dice que El no resaltaría en una multitud, pero también sugiere que no era feo. Sé que fue carpintero, que caminó mucho, de modo que lo visualizo fuerte, tanto física como emocionalmente. Intento mostrar eso”.

En 1946, la familia se mudó a Washington D.C. para estar cerca de The Review and Herald. No obstante, Harry continuo trabajando para revistas importantes como Woman’s Home Companion para quien realizo todas las cubiertas de 1949, utilizando ocasionalmente a sus hijos como modelos.

Sin embargo las condiciones de trabajo en The Review no eran las ideales. Se le asignó un pequeño estudio sin aire acondicionado lo que exigía que retocara permanentemente las pinturas por el calor y la humedad. El ventilador que le colocaron terminaba volando sus materiales. Todo esto ayudó a que perdiera el ritmo en su tarea.

A instancias de Tom Lovell, los Anderson acabaron mudándose al área de New York, donde terminaron comprando una propiedad con un terreno de más de dos hectáreasen Danberry, Connecticut, cerca de Lovell y otros artistas como Ken Riley y John Scott (Veremos en otros artículos que estos tres vecinos también terminaron recibiendo comisiones de La Iglesia de Jesucristo de los S.U.D)

En 1956 Harry Anderson fue objeto de un artículo especial en la revista American Artist.

En la década del ’60 comenzó a ilustrar calendarios para Esso (luego Exxon Oil) con imágenes basadas en la temática Grandes Momentos en la Historia Americana y Grandes Momentos del Automovilismo Americano. Por esa época era uno de los pocos grandes ilustradores que continuaba trabajando comercialmente (Norman Rockwell era el otro), ya que las revistas habían pasado a utilizar fotografías y no arte ilustrativo en sus ediciones.

Ruth raramente aparecía por el estudio para no interrumpir su rutina pues no podía concentrarse si alguien lo observaba trabajar. Diría ella misma:

“La prueba del coraje a menudo puede ser el modo de encarar la desgastante rutina diaria. He visto a Harry soportar lo que en ocasiones era una brutalmente monótona existencia. Me he maravillado con su dedicación y fidelidad al trabajo en el solitario estudio, año tras año”

Harry y Ruth

En 1962, poco después de recibir el premio Obrig de la National Academy of Design de New York, lo visitó su amigo, Wendell Ashton. El hermano Ashton era el Director de Comunicaciones Públicas de la Iglesia en ese momento. Lo acompañaban J. Willard Marriott, gerente de una extensa cadena de hoteles, y Hobart Lewis, editor en jefe de Reader’s Digest.  Le ofrecieron la oportunidad de pintar momentos culminantes de la vida del Salvador, incluyendo su Segunda Venida, iniciando la muestra en el Pabellón Mormón de la Feria Mundial de New York que se llevaría a cabo en 1964.

 

Harry Anderson, Cristo ordena a sus Apóstoles (detalle)

Anderson aceptó la comisión de buen grado, aunque significaría retornar a la pintura al óleo que había abandonado 20 años antes. Para entonces, nuevos solventes se habían desarrollado que le permitieron cumplir con la tarea. Cristo ordenando a sus Apóstoles se expuso como mural en la Feria Mundial de 1964, y, a partir de allí, el reconocimiento del público y de las Autoridades no se hizo esperar.

El Pabellón Mormón en la Feria Mundial de 1964

Harry Anderson, Abraham en la llanura de Mamre

Harry se sintió motivado por el nuevo desafío. Jamás había realizado obras de ese tamaño. También veía ciertas similitudes con sus propias creencias que lo hicieron sentir cómodo: la importancia de la vida familiar, el desagrado con el alcohol y el tabaco y la esperanza en una Segunda Venida.

Harry Anderson, Isaías profetiza

Con el transcurso del tiempo, el artista pintó para la Iglesia 14 escenas de la vida de Cristo y 6 del Antiguo Testamento. Además, la Iglesia adquirió otras 19 obras suyas adicionales de la Iglesia Adventista del Séptimo Día con temas bíblicos.

Harry Anderson, El Bautismo de Jesucristo

Jay Todd, quien fuese editor en jefe de Ensign, declaró:

“El era un Adventista del Séptimo Día comprometido, verídico y honorable. Tenía su propio sentido del compromiso y declinó pintar escenas del Libro de Mormón y la Restauración. Siempre que fuesen comisiones bíblicas, algo en lo que él creía profundamente, las aceptaba y estaba dispuesto a adaptarse a las interpretaciones visuales que le proponían los Líderes”.

Harry Anderson, Cristo y los niños

El artista Bill Whittaker mencionó que Anderson solía debatir con las Autoridades sobre cómo debía interpretarse la figura de Cristo.

“Por ejemplo, cuando se le pidió que pintase ángeles sin alas, cumplió con el pedido, pero jamás perdió oportunidad de intentar convencer a los Líderes de lo correcto de su interpretación personal”.

Harry Anderson, Cristo llama a sus discípulos

Cuando la propuesta no le interesaba, solía recomendar a sus vecinos y amigos, como Tom Lovell o John W. Scott.

Harry Anderson, La Crucifixión

Según Walter Rane, parte de una nueva generación de pintores mormones:

“Anderson no hacía sus obras como un trabajo. El tenía que creer en ellas”.

Harry Anderson, Getsemani

Muchas de sus pinturas se utilizaron en los Centros de Visitantes, las Oficinas de la Iglesia en Salt Lake y otros edificios prominentes. Copias de sus obras se encuentran en casi toda capilla y templo alrededor del mundo, así como en los manuales y materiales de estudio.

Harry Anderson, Id a predicar a todas las naciones

En 1975 fue invitado por el Presidente Spencer W. Kimball a visitar Salt Lake City, junto a su esposa, y pudo disfrutar del aprecio que su trabajo había cosechado.

Hacia fines de la década del ’70 y parte de la del ’80, Harry se dedicó a las pinturas con tema del Oeste americano, que se vendían muy bien en las galerías de arte, siguiendo una tendencia de la mayor parte de los ilustradores de décadas pasadas.

Harry Anderson, Jesús en el Templo

En 1976, Review and Herald Publishing lanzó Harry Anderson, The Man Behind the Paintings, una retrospectiva que lo muestra como una humilde persona con grandes talentos y convicciones sobre las que no le gustaba hablar demasiado. A quien, en sus pocos tiempos libres, le gustaba trabajar en el hogar, confeccionar modelos de barcos y carruajes antiguos así como otras habilidades manuales.

Harry Anderson, La Entrada Triunfal en Jerusalén

 

Harry Anderson, el Sermón del Monte

Harry Anderson, Jacob bendice a sus hijos.

En 1994 fue incorporado al Salón de la Fama de la Society of Illustrators, para unirse a otros como Norman Rockwell, James M. Flagg o N.C. Wyeth.

Harry Anderson, María y el Señor Resucitado.

Harry Anderson falleció el 19 de Noviembre de 1996 a los 90 años, quizás el último de los grandes ilustradores de la Era Dorada de las revistas ilustradas.

Harry Anderson, Moisés confiere el sacerdocio a Aarón.

Harry Anderson, Noé construye el Arca.

“No hay una sola pintura que haya hecho a la que no he querido regresar y mejorar un poco. Mis pinturas nunca estaban terminadas, simplemente eran abandonadas”, declaró en cierta ocasión. “La concepción, la composición, la valorización, la línea y la destreza al pintar deben trabajar en conjunto. Y son importantes en ese orden preciso. Pero, con el tiempo, todas ellas se hacen automáticas”.

Según Anderson ninguna pintura era aceptable si se dejaba de lado uno de esos elementos. En muchas ocasiones, los autores le escribían para comentarle que había captado en una sola imagen la esencia de sus relatos.

Harry Anderson, La Segunda Venida (detalle)

En el 2004, la prestigiosa revista Illustration Magazine publicó un artículo de 19 páginas sobre el pintor escrito por Matt Zimmer (Illustration Nº 12, pags 44-62).

En el 2014, Jim Pinkoski creó una extensa página web a la que se puede visitar en http://www.HarryAndersonArt.com

Otros dibujantes modernos como Steve Rude y James Gurney han expresado también su admiración por Anderson en sus respectivos sitios.

Harry Anderson, Joseph Smith

Haddon Sundblom, el maestro ilustrador del que ya hemos hecho mención dijo de él:

“Siempre se mantuvo adelante del resto. La diferencia entre Anderson y otros artistas es que Harry poseía el conocimiento”

Harry Anderson, Descubrimiento (con la imagen de Cristo en la naturaleza)

En el año 2015, los descendientes del pintor encontraron una serie de estudios previos que había realizado para la Iglesia en su estudio de Connecticut e hicieron contactos para ofrecerlos.

Laura Allred Hurtado, la curadora del Museo de Arte de la Iglesia, relata lo ocurrido:

“En mayo de 2015 recibí un llamado de Kristin Geddis . Me dijo ‘Soy la hija de Harry Anderson, y tengo algunos bosquejos que tal vez les gustaría ver’.

Como ya se encontraba en New York por su trabajo, la Hermana Hurtado hizo los arreglos para trasladarse a Richfield, Connecticut, y encontrarse con Kristin.

“No estaba segura de lo iba a encontrar. Pensé que tal vez algún diseño. Quedé pasmada por esos estudios preparatorios de pinturas que conocemos tan bien. Eran hermosos, fantásticos e íntimos. Nos permiten ver imágenes familiares con nuevos ojos. Son expresivas, los colores brillantes; es como poder ver un bosquejo de la Mona Lisa”.

Los 25 estudios preparatorios donados al Museo por la familia de Anderson dieron lugar a la  muestra “A Legacy in the Making: The Paint Studies of Harry Anderson” que se inició en Septiembre de 2016 y se extenderá hasta Abril de 2017. Dichos estudios preparatorios, realizados principalmente en caseína, eran presentados por el artista a las autoridades para su aprobación.

Kristin Geddis, con seis integrantes de su familia asistieron a la apertura de la muestra y compartieron sus recuerdos y sensaciones con las obras de arte presentadas.

Descendientes de Harry Anderson en la reciente muestra

 

Espíritu y Música – Carta Nº 5 – Merrill Bradshaw

Arte y Religión

           Música

Espíritu y Música

Cartas a un joven compositor mormón

Carta Nº 5 Merrill Bradshow

Traducción Julián Mansilla

Querido amigo/a,

La cuestión del estilo es una de las más difíciles, ya que implica pensar claramente en un área en la que todas las herejías sobre las artes te seducen para apartarte de tu posición inicial. El problema suele aparecer más claramente cuando trabajas con la llamada “música moderna”.

Al menos desde la época del antiguo Egipto, la gente ha relacionado la nueva música con la inspiración del demonio. Esos estilos en boga eran, ya sea hace un par de décadas o un par de siglos, considerados irreverentes, rebeldes o toscos. Parece que siempre ha sido así.

Pero hay un cuchillo que corta a través de esta densa selva: tu tarea como compositor es encontrar el fuego oculto, comprender sus contornos, y corporizarlos en sonido, para que puedan ser comunicados a tu audiencia. De alguna manera, cuando el alma de un hombre está en contacto con ese fuego, no se preocupa mucho por el estilo.

El factor de complicación es tu relación con tu audiencia, y las preguntas aquí son de nivel espiritual. ¿Qué opinas de tu público? ¿Son inteligentes o “tontos”? ¿Desean edificación o entretenimiento? ¿Estás dispuesto a operar en su nivel de expresión? ¿En qué afectará hacer eso a tu propio sentido de lo que es bueno? ¿Son abiertos o cerrados? ¿Cuáles son los requisitos de tu mensaje? ¿Puedes decir lo que tienes que decir en un estilo que van a entender?

La respuesta fácil, snob, a estas y otras preguntas similares es el “hacer tu propia cosa” y dejar que las fichas caigan donde caigan. Pero recuerda que tú estás tratando de encarnar al Espíritu para que se comunique con los demás. Un estilo, tomado de una fuente ajena e injertada en tu encarnación del Espíritu, no hará que tu música sea mejor. Probablemente dé como resultado una expresión rebuscada y artificial que puede comunicar algo sólo a los devotos de ese estilo.

Lo que estoy diciendo en realidad es que si tu principal preocupación es la  exquisita expresión… el estilo surgirá de ella con una intensidad y convicción que será cautivante para todos los que escuchen. Cualquier cosa más o menos que esto me parece  artificial y condenada al fracaso.

Pero tengo también una palabra para el oyente. (Tú puedes decírsela por mí.) Si el oyente se está esforzando junto a ti para adquirir la experiencia del Espíritu, no fallarás. Si él está contendiendo contigo por el estilo, sólo puedes tener éxito capitulando (que no es un éxito en absoluto) De alguna manera tenemos que salir de la situación en la que “ellos” están en un lado y “nosotros” estamos en el otro. Los dos queremos (o deberíamos querer) la misma cosa: una vital experiencia espiritual.

Ahora ¿qué he dicho? Sé fiel al Espíritu. Deja que te dicte ambos: estilo y contenido. Búscalo cuando lo escuches.

¿Ves? ¡El estilo no es tan difícil después de todo!

 

Howard Lyon, Dragones y Templos

Arte y Religión

           Artes Plásticas

                            Aristas Plásticos Mormones

Howard Lyon

Dragones y Templos

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Por Mario R. Montani

Howard Lyon nació y se crió en Mesa, Arizona, una ciudad originalmente fundada por pioneros mormones. El menor de cinco hermanos, sus padres, Gary y Rita Lyon, siempre pudieron proveerle los elementos para que desarrollara sus talentos. Desde muy pequeño le atrajeron los libros ilustrados, particularmente los clásicos trabajos de Arthur Rackham y N.C. Wyeth. Más tarde, los juegos de cartas coleccionables también llamaron su atención.

Seldarine para Dungeons & Dragons

Seldarine para Dungeons & Dragons

“Al poco tiempo mi mamá me llevó a visitar el estudio de un artista, y él fue tan amable como para hacerme sentir importante y decirme que si quería ser un artista yo mismo, no sólo podría hacerlo sino que debía hacerlo. Su nombre era Greg Olsen. Fue inspirador. Ver que alguien podia realmente lograrlo. Mi visión de un artista provenía de las caricaturas que los hacía parecer un poco locos y pobres. Aquí estaba un artista que trabajaba y era normal y amable. Me entregó un juego de diapositivas con unas 60 de sus pinturas. Aún las tengo”.

Goblin Attack

Goblin Attack

Siempre asistió a alguna clase de arte que le ayudaba a ir mejorando sus capacidades. Al cumplir los 12 años decidió que quería ser artista. Jugando con las cartas y los videojuegos en compañía de sus amigos descubrió que alguien realizaba todo ese trabajo creativo.

Crusade

Crusade

Antes de terminar la secundaria, había conocido a quien sería su esposa, Shari Lunt. Después de graduarse, Howard cumplió una misión regular para la Iglesia por dos años y retornó para casarse e iniciar su carrera universitaria en BYU como ilustrador. Allí recibió la benéfica influencia de otros artistas mormones como Robert Barrett, Don Seegmiller, James Christensen, y su ya admirado Greg Olsen.

Seek the Horizon

Seek the Horizon

Shari recuerda que luego de su boda, algunos de sus familiares le comentaban:

“Es fantástico que le guste dibujar, pero ¿cómo van a vivir?”

A lo que ella respondía:

“Es realmente bueno en lo que hace, de modo que viviremos con su trabajo”

Valeran Wardens

Valeran Wardens

Howard aceptó una inesperada oportunidad de trabajar para la industria de video juegos y se transformó en el creador de cientos de personajes, desde héroes de capa y espada hasta dragones y elfos. Sobre esa etapa recuerda:

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“Lo que más disfrutaba era la oportunidad de bucear en mi propia imaginación. Algunas comisiones me otorgaban total libertad creativa, para diseñar personajes y criaturas que nunca antes se habían visualizado. Era muy enriquecedor y desafiante”

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Después de unos 13 años como artista de texturas, artista conceptual y, finalmente, director artístico, el ilustrador decidió recomenzar como dibujante freelance.

Rise of Eldrasi

Rise of Eldrasi

Su esposa, Shari, sintió que un cambio importante se produciría en sus vidas y decidió contribuir al mantenimiento de la familia, por lo que comenzó a tomar un curso de masoterapia, aunque jamás había hecho algo parecido en su vida. El día que se encontraba dando el examen final del curso, recibió un llamado de su esposo comunicándole que la compañía de video juegos para la que había trabajado tanto tiempo estaba cerrando. De modo que, por una temporada, la familia Lyon debió mantenerse con las habilidades recién adquiridas de Shari, a las que luego anexó una práctica de nutrición holística.

The Great Seal

The Great Seal

Howard sintió que, en vez de buscar un trabajo tradicional, debía enfocarse en su arte. A sus cursos de perfeccionamiento en Francia e Italia sumó los de la Grand Central Academy de New York.

Angel of Flight Alabaster

Angel of Flight Alabaster

A los trabajos que ya había realizado para Blizzard Entertainment y Electronic Arts adicionó las publicaciones de Dungeons & Dragons, entre 2004 y 2008, y las cartas coleccionables de Warcraft, Magic, the Gathering y Star Wars.

También ilustró libros para niños como Of Mice and Magic de David Farland, 2005.

Expandables para el escritor mormón Orson Scott Card

Expandables para el escritor mormón Orson Scott Card

Otro rubro se abrió con la revista online de fantasía y ciencia ficción Inter Galactic Medicine Show (IGMS), fundada por el galardonado autor mormón Orson Scott Card.

Dreamer de Brandon Sanderson, otro autor SUD.

Dreamer de Brandon Sanderson, otro autor SUD.

“Me di cuenta de que había trabajado muy duro para otros productos y personas, y pensé que si trabajaba tan duro para mí mismo no podía irme mal. Jamás miré hacia atrás”.

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Los trabajos de Lyon han aparecido en varios números de la publicación Spectrum, que reúne lo mejor del arte fantástico cada año. También fue nominado para el Chesley Award en el 2011, galardón otorgado por la Asociación de Artistas de Fantasía y Ciencia Ficción, a los mejores exponentes del género.

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Pero otro cambio se avecinaba en su enfoque artístico. La pintura religiosa.

The Herald Angels

The Herald Angels

“Fue algo que siempre quise hacer. Muchos de los artistas que he admirado desde mi juventud han producido obras religiosas. Mi fe es una parte importante de mi vida, de modo que tiene sentido expresarlo mediante mi trabajo artístico… El mundo necesita más luz y bondad, y yo puedo sumar creando hermosas imágenes que inspiren”.

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Su primera pintura religiosa, luego premiada y ampliamente conocida por los miembros de la Iglesia, surgiría como un pedido de su hermano Grant. Se llamó “From Fear to Faith” (Del Temor a la Fe) y mostraba al Salvador en la barca con sus discípulos calmando la tempestad.

Del Temor a la Fe

Del Temor a la Fe

“Fue una obra importante y muy personal de algún modo. El discípulo que se encuentra a la izquierda del barco saca el agua por la borda. Está enfocado en la tormenta a la distancia. Se sienta en la obscuridad y no puede ver a Cristo. Está tan ocupado tratando de salvarse que no nota al Salvador ni se vuelve hacia El. Sus acciones están dictadas por el temor. Los siguientes dos discípulos están recogiendo el aparejo e intentando enderezar el mástil. Uno sube sogas del agua y el otro se inclina hacia atrás, ambos aún confiando en su propia fuerza, sin desear abandonarse y acercarse al Cristo.

El discípulo detrás del mástil acaba de soltar el larguero de la vela. Ha hecho todo lo posible, y ahora se torna hacia Jesús. La fe comienza a conducir ahora sus acciones.

Los tres siguientes se encuentran sentados en el bote, mirando hacia Cristo. Tienen la fe para hacer eso, pero aún no se han acercado a El. Se hallan un poco vacilantes pero mayormente su fe ha logrado apartar sus temores. Los dos que se sientan juntos, uno apoyando su brazo sobre el otro, representan la idea de que, en ocasiones necesitamos abrazar a nuestro hermano o saber que está bien apoyarnos en otro por un tiempo.

El último de los discípulos, Pedro, está en el frente de la barca. Ha tenido la fe, en medio de la prueba, como para arrodillarse a los pies de Cristo y rogar por su salvación. En ese momento, oye y siente las gloriosas palabras “Paz, cálmense”. En medio de la prueba, su fe fue completa y supo que podía tornarse a Cristo para la salvación”.

Ven, Sígueme

Ven, Sígueme

La obra de Lyon obtuvo un Premio al Mérito en la 26º Annual Spiritual and Religious Art en la Utah Exhibition. De unas 1200 obras enviadas, se seleccionaron menos de 200 y de entre ellas, 6, incluyendo “From Fear to Faith”, recibieron el Choice Award como parte de la 9º muestra internacional de arte religioso en el Museo de Historia y Arte de la Iglesia. En 2012 también fue seleccionada como finalista en la categoría de arte figurativo en el Art Renewal Salon.

María meditaba estas cosas en su corazón.

María meditaba estas cosas en su corazón.

En 2011, su “María meditaba estas cosas en su corazón” ganó una Mención de Honor en la Oil Painters of America Online Showcase Competition. Ese mismo año “Agua Viviente” ganaba el Premio por Mérito Excepcional en la Competencia Internacional de Arte de la Wee Gallery de Bellas Artes.

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Agua Viviente

Agua Viviente

En 2012 “Hilo de Fe” también obtuvo una mención honorífica.

Un Hilo de Fe

Un Hilo de Fe

“Pasar del arte fantástico al religioso ha sido casi como cambiar de carrera, pues uno posee una clientela totalmente diferente. Tenía un montón de contactos y relaciones personales y es como comenzar de nuevo, pero no llevó tanto tiempo”

Alfa y Omega

Alfa y Omega

Entre 2012 y 2015 las obras de Howard aparecieron en por lo menos 10 números de Ensign, ya fuese en sus portadas o en las páginas interiores, así como en otras publicaciones religiosas, incluyendo la portada de Catholic Digest de Diciembre 2012.

Getsemani

Getsemani

El artista trabaja en su estudio hogareño donde, junto a su esposa, crían a tres hijos. Cuando va a crear una nueva obra normalmente trabaja con bosquejos para obtener un sentido de la composición. Luego produce una versión más detallada y de mayor tamaño y prepara una sesión de fotografía para algunos elementos que quiere reproducir. Entonces utiliza Photoshop para combinar todos los elementos en una sola composición y con esa muestra elabora la pintura final, generalmente del tamaño del lienzo. La tarea puede llevarle entre una semana a un mes, dependiendo de la complejidad del tema, el tamaño de la obra y el tipo de pintura a utilizar.

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Cuando los compromisos de Howard comenzaron a intensificarse, se hizo obvio que necesitaría la ayuda de un coordinador. Shari decidió cerrar su práctica de masoterapia y dedicarse tiempo completo a colaborar con su esposo, antes que contratar a un desconocido. De ese modo le ayuda con su agenda y pueden viajar juntos a diferentes eventos en los que es requerido.

Howard y Shari Lyon

Howard y Shari Lyon

Una de sus obras recientes más apreciadas por el público ha sido “Soy un Hijo de Dios”.

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“Mientras crecía, una pintura que siempre atrajo mi atención fue “La Regla de Oro” de Norman Rockwell. Me encantaba ver toda esa gente de diferentes regiones y culturas en sus trajes típicos. Pensé que si alguna vez tuviese la oportunidad de hacer algo parecido, trataría de hacerlo. Allí nació esa pintura. Mi esposa puso un aviso en Facebook, a través de amigos, de que buscábamos niños de diferentes orígenes como modelos para una pintura. La única condición era que poseyesen un atuendo que fuese auténtico y representase la cultura de donde provenían. Los niños que iban llegando al estudio eran niños normales, algunos tímidos y otros plenos de energía. Les hablaba y les comentaba que estarían en una pintura con Cristo, parados muy cerca de El y brindando testimonio de que eran hijos de Dios. La conducta cambiaba. Los más salvajes se calmaban y los más tímidos se paraban erguidos. Algunos sonreían, otros se mostraban orgullosos y otros más estaban serios. Ese es mi recuerdo favorito de esa pintura. También incluí en ella a mis tres hijos. Son los dos varones al fondo, detrás de Cristo, y la niña en el extremo superior derecho con un pañuelo en la cabeza”.

 

Soy un Hijo de Dios

Soy un Hijo de Dios

 

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Con relación a los artistas que más lo han influenciado, suele mencionar a Caravaggio, Rafael y Carl Bloch, William Bouguereau, John W. Waterhouse y Lawrence Alma Tadema. También al pintor mormón Arnold Friberg y a los ilustradores N.C. Wyeth y Arthur Rackham. Es posible estudiar el análisis que realiza de sus obras en el blog  www.muddycolors.blogspot.com.ar  que comparte con otros ilustradores de primera línea.

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Lyon ha desarrollado también una extraordinaria habilidad como retratista, lo cual puede verse en innumerables encargos y estudios personales.

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También ha establecido su propia academia, la Lyon Art School:

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“La respuesta de la escuela de arte ha sido excelente. Tomamos a un pequeño grupo de estudiantes, no más de 10, y trabajamos con ellos en cuanto a sus habilidades como pintores, pero también les presentamos el aspecto comercial. Les enseñamos a usar los medios sociales, a fotografiar modelos y objetos, obtener buenas impresiones y cómo llegar a la audiencia que les interesa. No deseo que la escuela se convierta en algo muy grande. Disfruto de poder dar suficiente tiempo a cada estudiante. Llevamos un ritmo lento pero continuo, aprendiendo el valor de cada paso en el proceso de composición y pintura. Creo que al terminar mis estudios, y tratando de convertirlo en mi forma de vida, lo hice de un modo más complicado de lo que realmente es. Una meta principal del curso es ayudar a cada estudiante a que pueda ver su sendero al éxito con mayor claridad”.

"Un Hijo nos es dado"

“Un Hijo nos es dado”

Recientemente, Howard ha sido contratado para realizar dos murales de aproximadamente 5 metros para el baptisterio del nuevo Templo de Gilbert, Arizona, muy cerca del hogar de su infancia. Ha trabajado en ellos por siete meses, entre 10 y 12 horas diarias. Además de ser una experiencia nueva para él, saber que adornaría la Casa del Señor y sería observada por miles de visitantes puso una presión adicional al proyecto.

Baptisterio del Templo de Gilson, Arizon

Baptisterio del Templo de Gilbert, Arizona

“Son las pinturas de mayor tamaño que jamás haya hecho. Podemos distraernos fácilmente al sentirnos inadecuados o pensar que nuestro trabajo no reúne la calidad esperada. La única solución es ponerse a trabajar y sentir que he brindado todo el tiempo y la habilidad como para que sea óptimo. Escuchar “El Cordero de Dios” de Rob Gardner me hizo sentir más cerca del espíritu mientras trabajaba… Ha sido una tremenda experiencia tenerlas en nuestro hogar. Ha convertido al templo en algo más personal. Los niños están unidos a ese templo de un modo que no sería posible lograr de otra forma”.

Templo de Provo City Center

Templo de Provo City Center

También ha recibido comisiones para el Templo de Provo City Center

"Rey de Reyes"

“Rey de Reyes”

“Confío en que lo que soy, en buena parte influido por el Evangelio, aparezca en mis obras, del modo que sea. Intento crear arte que eleve, ya sea por la belleza o el mensaje que comparte. Dedico mucho tiempo antes de comenzar a pintar evaluando el mensaje de esa propuesta. En ocasiones requiere investigación y estudio… Desearía que cuando un observador contempla mi obra haga una pausa y ponga atención en lo que está sintiendo. Si la imaginería es de suficiente calidad espero que sientan paz o bienestar. Algo que les diga que existen cosas más grandes en el universo, algo por lo que vale la pena vivir”.

Cristo en America

Cristo en America

Los consejos para quienes comienzan la carrera artística:

“Trabajen duro. Vale la pena. El arte, como cualquier disciplina, requiere mucho trabajo hasta poder lograrlo. Aunque no trabajen profesionalmente, dibujen y pinten como si estuvieran haciéndolo para su cliente más importante. Sean humildes y acepten la crítica… No se pongan a la defensiva, y vean cada comentario, aún los negativos, como algo crucial para el desarrollo. Dibujen cada día, especialmente en vivo. Trabajen duro y lo lograrán”.

"Aunque tus pecados fuesen rojos como la grana..."

“Aunque tus pecados fuesen rojos como la grana…”

Su sobrina, Lexi Lyon, graduada en el Departamento de Arte de BYU, ha reconocido que si no hubiese sido por el éxito de Howard en perseguir sus sueños, sus padres no la hubiesen apoyado tanto en sus propios sueños como artista, música y chef de repostería.

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El blog personal de Howard Lyon se encuentra en http://www.howardlyon.com/