La Revolución de los Pantalones – Hannah Jung

Doctrina

        Feminismo

De la Vida Mormona

La Revolución de los Pantalones

Hannah Jung

“Las mujeres empleadas por la Iglesia SUD pueden ahora utilizar pantalones en su trabajo” comenzaba el artículo del Deseret News que anunciaba cierto número de cambios en las políticas de empleo de la Iglesia, incluyendo licencia por maternidad de 6 semanas, una semana paga por paternidad, y un espacio para ejercicios físicos en el Edificio de Oficinas de la Iglesia. Aunque todos los cambios son importantes y merecen un serio análisis, este post trata sobre lo que el Deseret News escogió anunciar primero: pantalones.

Mi propio encuentro con el anticuado código de vestimenta de la Iglesia ocurrió en 2013, cuando comencé a trabajar como interna en la Biblioteca de Historia de la Iglesia. Algunas personas me habían advertido que era posible que debiera usar sólo vestidos o polleras, pero yo simplemente no les creí; después de todo, nada en mi contrato mencionaba esa regla. Incluso compré algunos pantalones de vestir como preparación para mi nuevo trabajo. Llegué en mi primer día utilizando un par de esos pantalones. Citaré a continuación de un blog que escribí la noche del día que comencé a trabajar.

“La primera cosa que observé al ingresar a mi inicial (de las cuatro que tuve) orientación laboral ese día fue que ninguna de las mujeres usaba pantalones. Aún el resto de las nuevas contratadas femeninas estaban con vestidos o polleras. Allí fue cuando comencé a darme cuenta de que, realmente, mi lugar de trabajo no permitía a las mujeres usar pantalones… Para que se entienda claramente, no odio a las polleras o los vestidos y no me molesta usarlos para ir a trabajar. Pero la idea de mujeres utilizando pantalones es algo simbólico. Hacia finales del siglo XIX las mujeres lucharon por el derecho a usar pantalones junto a su derecho a votar… A veces me quejo de que mi iglesia se quedó estancada en los años ’60 en lo que respecta a los asuntos femeninos. Pero, en realidad, durante los ’60, tanto las mujeres conservadoras como las feministas usaban pantalones. Quería escribir una carta a los líderes de la Iglesia para decirles cuán humillante era esa regla, y que, como miembro, me sentía avergonzada tanto por la Iglesia como por mí misma. Quería escribirle al Profeta sobre lo descabellada que era esa regla, pero no lograba formar un argumento en mi mente que no sonara totalmente ridículo. “Querida Iglesia ¿Por qué no permiten que las mujeres usen pantalones?” Simplemente no me parecía correcto”.

No podía sobreponerme al hecho de ser forzada a adoptar un particular tipo de exterioridad femenina mientras investigaba precisamente sobre la historia de la mujer.

Quería desesperadamente enfrentar al código de vestimenta de la Iglesia, pero también deseaba conservar mi trabajo. En su libro Bodies That Matter (Cuerpos que Importan), Judith Butler se pregunta ‘¿Qué significaría citar la ley para producir un resultado distinto?’. Ella rechaza la idea de que el albedrío proviene de rechazar las normas regulatorias para enfocarse en la libertad y creatividad de reformularlas de un modo diferente. En otras palabras, discute el potencial subversivo de actuar las normas o reglas de género de forma que sean tanto reconocibles como nuevas. Luce Irigaray también analiza esta actuación intencionada en su concepto de mimesis. Imitar es ocupar intencionalmente una posición femenina. Es cuando una mujer “se somete a ideas particulares sobre sí misma que son elaboradas por una lógica masculina, pero para hacer ‘visible’, por efecto de una repetición lúdica, lo que supuestamente debía permanecer invisible” (Luce Irigaray, This Sex Which Is Not One, Trans. Catherine Porter and Carolyn Burke, (Ithica, New York: Cornell University Press, 1985), pag. 76)

Si una mujer emplea mímesis para resaltar su femineidad en un modo que simultáneamente hace a esta lógica masculina visible, estará encarnando el proceso exacto al que Butler se refiere acerca de apropiarse de las leyes dentro de una estructura y repetirlas de una manera divertida. Necesitaba una forma de protesta que me permitiera simultáneamente continuar con mi empleo y parodiar las reglas.

Llamé a mi talentosa hermana, Katie, que es una artista textil y a quien le encanta trabajar en colaboración. Juntas formulamos el plan de crear una nueva clase de vestido. Continuaría utilizando un vestido para trabajar pero estaría cubierto con la palabra ‘pantalón’. Ella diseñó una impresión, la colocó en la tela y yo la convertí en un vestido.

A pesar de pertenecer a una cultura que desdeña la protesta, el vestido pantalón fue un éxito instantáneo tanto entre mormones como no mormones. Lo menciono no para presumir sino para desentrañar por qué mi vestido fue tan apreciado. ¿Por qué el vestido obtuvo apoyo mientras que el Día de Usar Pantalones para ir a la Iglesia de unos meses antes se convirtió en una especie de pararrayos de las críticas? Tal vez porque yo era una simple interna participando en esta lucha, y mi protesta no mencionaba explícitamente la preocupación por la igualdad de género en la Iglesia SUD, como la otra protesta sí lo hizo ¿Es que la política sobre pantalones es realmente una minucia? ¿O se trata de un ejemplo bastante útil de las ideas de Irigaray o Butler sobre simultáneamente cumplir y exponer una regla? Mi argumento es que mi protesta fue más aceptable pues, en la terminología de Butler, el vestido se allanaba a la ley (la restricción sobre qué tipo de ropa usar), pero al mismo tiempo la impresión sobre pantalones exponía de modo lúdico la equivocada lógica de esa regla.

No tengo idea de quién o por qué el código de vestimenta cambió. Muchos de estos procesos institucionales no son visibles para los que estamos afuera. Hace un año la Iglesia revirtió el código de vestimenta de las hermanas misioneras para acomodarse a la vulnerabilidad de las mujeres frente al virus Zika. Adicionalmente, a las empleadas de la Iglesia que realizan trabajo manual o deben usar escaleras se les pidió que usasen pantalones. Es sencillo ver cuando la Iglesia hace excepciones por razones de modestia o salud pública, pero la causa del nuevo cambio no es tan aparente (exceptuando el hecho de que estamos en 2017 y era ya más que tiempo de hacerlo)

Tal vez mi parte preferida del vestido pantalón fue que, por un breve momento, me otorgó una voz en una iglesia cuyas decisiones me resultan a veces opacas. ¿Por qué la Iglesia continuó con el código de vestimenta hasta ahora y no lo terminó antes? ¿Qué tuvo de especial Junio del 2017? Más importante ¿cómo pueden los individuos expresar desilusión o solicitar cambios en una iglesia que frunce el seño frente a la protesta? No declaro tener las respuestas a esas preguntas. Pero sí sé que me sentí llena de poder cuando descaradamente usé el vestido pantalón en mi último día de trabajo. No pretendo que haya tenido nada que ver con el cambio en la política, pero fue parte de la resistencia. El hecho de que mi próxima compañera de cuarto hubiese escuchado la historia de la pollera aún antes de conocerme significa que debe haber hecho sonreír a algunos a lo largo del camino.

Publicado en Juvenile Instructor el 1 de Julio 2017

Nota: los varones asiduos a ese blog están proponiendo llevar camisas de color a las reuniones con la inscripción “blanca”.

Traducción de Mario R. Montani

 

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“Una Rara Semejanza” – Revisión del dilema de la homosexualidad en la Iglesia – Tercera Parte

De la Vida Mormona

“Una Rara Semejanza”

Revisión del dilema de la homosexualidad en la Iglesia

Tercera Parte

Por Mario R. Montani

De Puentes y Dragones

Desde 2012 la Iglesia posee un blog oficial, “Mormons and Gay”, (existe versión en castellano en http://www.mormonesygays.org/) en el que analiza el tema, reconociendo que la orientación sexual no es una elección ni una enfermedad y que las sugerencias de contraer matrimonio con el sexo opuesto, tan frecuentes en el pasado, estaban equivocadas. Admite que es posible ser gay y mormón activo siempre que se mantenga el celibato.

En ese mismo año, Erika Munson, Kendall Wilcox y Bianca Morrison Dillard fundaron Mormons Building Bridges (Mormones Construyendo Puentes), cuya primer actividad oficial fue sumarse a la Marcha del Orgullo Gay en Salt Lake City. En enero de 2013 fueron nominados Ciudadanos de Utah del Año por el Salt Lake Tribune. Desde entonces, entre 300 y 400 mormones heterosexuales su suman cada año a la marcha en apoyo de sus hermanos diversos.

“Mama Dragons” (Madres Dragonas) es el nombre que las madres Santos de los Ultimos Días con hijos LGBT se han dado a sí mismas, en un proyecto de brindar apoyo a sus hijos y protegerlos de aquellos que no muestran cariño ni comprensión. El grupo reúne a unas 1000 mujeres (básicamente mormonas, incluyendo algunas menos activas y, recientemente, unas pocas no mormonas) que se dedican a: 1) amar a sus hijos LGBT, 2) prevenir los suicidios de los mismos, 3) Ayudar a los padres con hijos LGBT a amarlos y apoyarlos de mejores maneras. 4) Rescatar a jóvenes LGBT rechazados por sus familias de la situación de calle y abusos, y 5) Asistir a los funerales de jóvenes LGBT fallecidos para dar apoyo a las familias. El grupo tiene su sitio que puede consultarse en (http://mamadragons.org)

Recientemente Kimberly Anderson ha presentado su obra Mama Dragon Story Project: A Collection of Portraits and Essays from Mothers Who Love Their LGBT+ Children (Proyecto de Historias de las Madres Dragonas), una colección de 80 fotografías y testimonios de madres con hijos LGBT que puede consultarse en la editorial (http://www.magcloud.com/browse/issue/1105633)

En el lanzamiento, durante 2016, estuvo presente Tom Christofferson, hermano gay del Elder D. Todd Christofferson, del Quorum de los Doce, quien citó a su madre diciendo: “Me avergüenza decir que yo pensaba que teníamos una familia mormona perfecta. Pensé que ya teníamos todo resuelto. Pero entonces ocurre la vida, y me di cuenta de que no existen familias mormonas perfectas salvo que sean perfectas en su amor del uno por el otro”. También que ora por él y su pareja y que ha decidido dejar la resolución del futuro eterno de la familia en manos de Dios.

La falta de espacio no nos permite compartir muchos de los testimonios de las “Mama Dragons”, pero, al menos, escuchemos los dos siguientes:

Carla Brown – Atlanta, Georgia

“Mamá, soy gay”. Aún dos años después todavía puedo recordar ese momento. El sol estaba radiante y el pórtico de casa, cálido, pero de pronto, sentí que ya no podía percibir la calidez. Me recuerdo diciendo, como si observara desde fuera de mi cuerpo, “¿Estás seguro?”. Me arrepiento tanto de esas palabras; ¡por supuesto que él sabía que era gay! La siguiente hora la recuerdo sólo en fragmentos. Sé que le dije que lo amaba, sin importar nada y que todo estaría bien porque siempre estaría a su lado. Eso fue lo que salió de mis labios, y realmente lo sentía, pero en mi interior el corazón se estaba partiendo. Las preguntas comenzaron a llegarme a un ritmo feroz. ¿Yo lo había sabido siempre pero me negaba a reconocerlo? ¿Cómo reaccionaría mi familia? Son todos de ascendencia española e italiana y con una mentalidad no muy abierta. El ‘qué pensará la gente’ de la sociedad sureña de pronto parecía tremendo. Siempre me había visto a mí misma como una mujer moderna, pero me avergonzaba de lo que mis amigos, familia e iglesia pensarían de mi función como madre. ¿Me echarían la culpa por esto? ¿Por qué no, si yo misma me culpaba? ¿Qué había hecho o dejado de hacer para causarle esto a mi hijo? Apenas dormía. El dolor era mayor al que jamás hubiese sentido. Me dirigí a la única persona que pensé que podría darme el apoyo y las respuestas que necesitaba. Llamé a mi obispo y solicité una entrevista. Requería una guía, y él era la persona a quien había acudido en el pasado para hallar consuelo. El obispo fue amable pero lo hallé espantado y visiblemente incómodo con las novedades. Derramé mi dolor y temores pero no obtuve nada a cambio. De hecho, me dijo que no tenía nada para ofrecerme. No era algo que él supiera cómo tratar. Abandoné su oficina enojada y desilusionada. Fui a casa y le protesté a Dios ¿Por qué yo? ¿Por qué a mi hijo? ¿Cómo encajamos en tu plan? Pasé días de enfado y confusión. Me costaba dormir. Finalmente, agotada, me acerqué a Dios en humilde oración. Con agradecimiento recibí las respuestas que había estado buscando: que Austin había sido creado por su Padre Celestial tal como era, y que El lo amaba. Una ola de amor y consuelo me llenó por completo. Ahora sabía que no era Austin quien debía cambiar, era yo.

Shauna Jones – Idaho Falls, Idaho

Mi hija mayor, Annie, nos envió un e-mail, hace ya varios años, diciendo, “soy gay”. Mientras leía el mensaje, me sentí tan agradecida por la oportunidad de haber conocido a un hombre llamado Ben. Ben fue el padrino de bodas de nuestro sellamiento en el templo. Por aquel entonces no lo sabía, pero, además de ser un tipo considerado, protector y compasivo, Ben era también un gay sin salir del armario. Había sido amigo de mi esposo desde la secundaria y era una de nuestras personas favoritas. Sabía el tipo de persona que era Ben, amorosa, honesta, decente y maravillosa, y no concordaba con mis ideas de lo que era ser gay. Al saber de la sexualidad de Ben, tuve que revisar todo lo que creía conocer. Al leer el mensaje de Annie supe inmediatamente que necesitaba amarla incondicionalmente, enfatizar su dignidad, y tener en cuenta sus palabras y sentimientos. Después de recibir su mail fui a la habitación de Annie, me senté en su cama, la abracé, y le dije que todo estaría bien. Ya resolveríamos este nuevo camino. Pero admito, cuando más tarde estuve a solas en mi cuarto, lloré con desesperación. Querer y apoyar a un amigo gay es una cosa. Darte cuenta que tienes una hija gay es una realidad infinitamente más compleja. Tenía tantos conceptos erróneos sobre la homosexualidad que era muy difícil reconciliarlos.

A pesar de las tiernas misericordias y cambios en el corazón que experimenté hace años, el proceso de duelo es algo real. Me di cuenta de que los sueños que tenía de Annie yendo a una misión, asistiendo a BYU, casándose en el templo, un apuesto esposo, los adorables nietos, el mapa de la vida mormona que tenía en mi cabeza había desaparecido. Mi testimonio es que Dios conoce a cada uno de sus hijos. Creo sinceramente que El tiene un plan para cada uno de ellos. Cada. Uno. De ellos. El hecho de que no comprendamos cómo nuestros hermanos y hermanas LGBT entran en el plan no significa que El no lo haya sabido siempre. No temo por el lugar que ocupará Annie en los cielos. Sé que ella no ha escogido esta parte de sí misma. Tener una hija gay ha sido una de las más grandes bendiciones en mi vida, y estaré siempre agradecida por mi papel como su madre. Recuerdo la historia del Libro de Mormón en la que el ángel le pregunta a Nefi si comprende la condescendencia de Dios. La respuesta de Nefi es, “Sé que ama a sus hijos; sin embargo, no conozco el significado de todas las cosas”. Yo tampoco conozco el significado de todas las cosas. Pero sé que Dios ama a sus hijos, y yo también amo a mi hija. Y eso para mí es suficiente…”

Revisando nuestras doctrinas, creencias y suposiciones.

Buscando unanimidad y consenso en el anuncio sobre la extensión del Sacerdocio a todo hombre digno sin importar su raza, color o nacionalidad, en 1978, el Presidente Kimball tuvo la brillante y estratégica idea de pedirle al Elder Bruce McConkie que hallase antecedentes en las Escrituras para este nuevo enfoque. Probablemente no había nadie tan versado en la doctrina como el Elder McConkie, pero, simultáneamente, era alguien que había escrito abundantemente sobre la imposibilidad de conceder el poder a la gente de color. Con esa comisión, el Profeta lo atrajo a su causa y lo eliminó como posible objetor.

Creo que, con respecto al tema de la homosexualidad en la Iglesia, todos deberemos hacer algo similar, revisando nuestros prejuicios y suposiciones semi doctrinales. Ciertamente creemos en una vida anterior y que en esa preexistencia ya ostentábamos las características de “hijos e hijas” de Dios. ¿Pero qué significa exactamente eso? La verdad es que el modo en que diferenciamos en la Tierra a hombres de mujeres es por sus características sexuales primarias y secundarias. ¿Por qué tendrían los espíritus órganos, capacidades de atracción y emociones que no podrían utilizar en su estado primordial? ¿En prefiguración de los propósitos terrenales? Tendemos a creer, y hay declaraciones de Autoridades al respecto, que los cuerpos espirituales son “a semejanza” de los terrenales o viceversa. La economía de la naturaleza nos muestra que nada existe sin un propósito práctico. Por supuesto, en las pinturas y filmaciones que intentan presentar la vida anterior, vemos espíritus femeninos con siluetas de mujer, pero, por ejemplo ¿por qué deberían tener órganos para amamantar si no está en su capacidad engendrar hijos? Creemos, y lo confirma la experiencia, que cuerpos terrenales engendran hijos físicos mortales. Creemos también que cuerpos exaltados engendran hijos espirituales, aunque desconocemos el proceso y lo que queremos significar en la práctica con eso. Pero, que sepamos, espíritu con espíritu no tienen capacidad de engendrar nada ¿Por qué, pues, deberían estar revestidos de características sexuales definidas…?

Existe en la actualidad cierta tensión entre la teología y los deseos de avanzar socialmente de una parte de la membresía, tensión que la Iglesia deberá intentar aliviar.

El más allá, dentro de la soteriología mormona, es comprendido en términos reproductivos. Quienes alcancen la gloria más alta mantendrán esa capacidad. Los de los reinos menores, por una supuesta modificación corporal, la perderán. Según esa visión, las relaciones homosexuales no pueden ser eternas por su incapacidad de engendrar. Para la mayoría de los miembros de la Iglesia, la reproducción divina y celestial entre los dos sexos es un dogma central, aunque carece de un mínimo apoyo canónico.

Doctrina y Convenios 93: 29 nos dice:

“También el hombre fue en el principio con Dios. La inteligencia, o sea, la luz de verdad, no fue creada ni hecha, ni tampoco lo puede ser”.

Aparentemente, para Joseph Smith, Jr, la inteligencia y el espíritu eran sinónimos. El pasaje de inteligencias a espíritus por medio de un “nacimiento espiritual” es una elaboración o especulación doctrinal posterior a él.

Para reconciliar esa posible divergencia se desarrolló una antropología progresiva de cuatro etapas: de inteligencias a espíritus, de allí a cuerpos mortales y, finalmente, a cuerpos glorificados. El método por el que las inteligencias eternas pasan a ser espíritus corporizados y denominados “hijos e hijas de Dios” no está especificado en las escrituras. Proyectando hacia adelante nuestra situación actual nos gusta imaginar que son engendrados mediante una relación heterosexual exaltada. Sin embargo, muchas mujeres no encuentran para nada atractiva la idea de una eternidad colmada de preñeces y partos. Por supuesto, quienes sí adhieren a la idea, imaginan que no existirá dolor y los plazos de espera serán acortados, pero esa es una mera especulación voluntarista para ocultar que simplemente no sabemos cómo será. Hay otros “pasajes” de un estado a otro, como la muerte y la posterior resurrección, que no requieren de un “nacimiento” real, aunque así podrían denominarse simbólicamente. ¿Por qué el “pasaje” de inteligencias a espíritus no podría ser algo similar?

Taylor G. Petrey en Toward a Post-Heterosexual Mormon Theology (Dialogue 44.4, 2011, pag.111) se plantea:

“Así como los relatos de las escrituras afirman que los cuerpos divinos pueden realizar funciones tales como comer y beber, también sugieren que no es un requisito necesario el hacerlo para sostener la vida. ¿Por qué, pues, imaginar que la unión sexual, como la conocemos en la mortalidad, es una función necesaria para la producción de vida en los cuerpos divinos cuando estos cuerpos son diferentes de tantas maneras a los cuerpos mortales? ¿No podría la unión sexual ser una posibilidad para los cuerpos celestiales pero no estrictamente necesaria para la creación, como las funciones alimentarias son una posibilidad pero no una necesidad?”

Tanto en los relatos canónicos de la creación como en la versión ritual del templo, la formación de Adán y Eva ocurre sin la presencia de una figura femenina. De hecho, ven la luz por la intervención de dos personajes masculinos. De modo que, aunque la creación de la primer pareja es citada a menudo como ejemplo de la divinamente sancionada heterosexualidad, en su propia formación esa heterosexualidad no interviene. Por supuesto, muchas Autoridades han hablado del carácter simbólico de los relatos creativos, pero sin adentrarse en cuáles detalles son literales y cuáles no lo son. Brigham Young creía que Adán había sido traído de otro planeta con una de sus esposas. Pero yo no lo mencionaría en una clase de la Escuela Dominical…

En cuanto a la creación espiritual previa, Moisés 3:7 dice:

“Y yo, Dios el Señor, formé al hombre del polvo de la tierra, y soplé en su nariz el aliento de vida; y el hombre fue alma viviente, la primera carne sobre la tierra, también el primer hombre; sin embargo, todas las cosas fueron creadas con anterioridad; pero fueron creadas espiritualmente y hechas conforme a mi palabra”.

El pasaje destaca que la creación espiritual, incluyendo al hombre, fue hecha conforme a Su palabra. Si cada vez que la frase “de acuerdo a mi palabra” o “conforme a mi palabra” aparece en las escrituras debemos entender que es un eufemismo para referirse a la unión sexual, creo que estaríamos en serios problemas.

Adán, con la ayuda de seres divinos masculinos, produce a su compañera de su propio cuerpo por una especie de partenogénesis edénica (es decir la formación de un nuevo individuo sin que se produzca fecundación)

En nuestra limitada experiencia mortal, los seres engendran a otros seres ontológicamente similares a ellos. En la visión del evangelio, los padres mortales ayudan a dar vida a espíritus que se encuentran en la etapa de progreso inmediatamente anterior. En cambio, los padres exaltados dan cuerpo a seres que están tres niveles por debajo de ellos en la escala del plan eterno.

El nacimiento virginal de Cristo también provee otro abanico de posibilidades. Si bien algunos líderes del pasado hablaron de la unión del Padre con María, hoy la Iglesia reconoce oficialmente la virginidad de la madre de Cristo durante su concepción y preñez. (Encyclopedia of Mormonism, Vol. 2 pag. 863-64, ‘Mary, Mother of Jesus’, 1992)

El Elder James E. Talmage, en “Jesús, el Cristo” reconoce que fue:

“… un milagro efectuado por la operación de una ley mayor, y de naturaleza tal, que la mente humana ordinariamente no llega a comprenderlo o considerarlo posible” (Jesús el Cristo, 1968, pag. 84)

Si se trata de algo que no podemos llegar a comprender o considerarlo posible, sin duda es algo que excede la simple heterosexualidad.

Nuevamente, regresando a DyC. 93, pero ahora al versículo 22, el Salvador nos dice:

“…y todos los que por medio de mí son engendrados, son partícipes de esa gloria, y son la iglesia del Primogénito”.

No creo que debamos entender ese “engendrados” en el sentido natural.

De modo que las Escrituras presentan varios ejemplos interesantes de modos no convencionales de comprender la procreación pero que nosotros teñimos de heterosexualidad, pues no tenemos, por el momento, otra forma de incorporarlos a nuestra experiencia.

Sexualidad y Género

El texto de “La Familia: Una Proclamación al Mundo” nos dice que:

“El ser hombre o el ser mujer es una característica esencial de la identidad y del propósito premortales, mortales y eternos de la persona”.

En la versión en inglés (para algunos, la más ‘perfecta’) no se utiliza la frase ‘El ser hombre o el ser mujer’ sino simplemente ‘Gender’, es decir, ‘el género’.

Pero, cualquier estudiante de ciencias biológicas o sociales nos diría que así como el sexo está definido por una combinación de cromosomas en nuestro ADN (y la genética moderna ha hallado múltiples combinaciones posibles que superan el simple xx/xy), el género es una construcción social. Es decir, el género representa lo que una sociedad determinada espera que se cumpla como rol. Es algo que debe aprenderse. Si algo debe aprenderse, no es innato.

La frase “el hombre trabaja, la mujer está en la casa y cuida a los niños” es una asignación social de roles. No es universalmente válida. En regiones donde prospera un matriarcado, tanto en el pasado como en el presente, por ejemplo, esas premisas no son necesariamente válidas. Poseen otras asignaciones de roles. Otra concepción de género.

Aquellos varones de nosotros que preferimos la lectura o la comedia musical a la práctica de algún deporte sabemos que existe una cierta tendencia social a poner en duda la ‘masculinidad’ del individuo. Supongo que lo mismo ocurre con las mujeres cuando se apartan del ‘rol ideal’ asignado por su entorno.

La Iglesia ha sido y es una asignadora social de roles. Un varón debe ser sacerdote, cumplir una misión, casarse en el Templo, desarrollar una carrera eclesiástica y tener una familia lo más numerosa posible. Los estudios, el éxito profesional y sus gustos personales son un puede pero no un debe. Algo similar ocurre con la mujer mormona. Sus características de género están pautadas y si se aparta mucho de ellas, aunque no haga nada doctrinalmente incorrecto, será criticada por la misma sociedad en que se originaron las pautas. En otras épocas hasta el modo de vestir estaba totalmente reglamentado. En comunidades plenamente mormonas un hombre podía perder su trabajo si era visto en un club jugando al billar. La Iglesia ha aprendido mucho del contacto con otras culturas y el concepto de género ha cambiado o, al menos, se ha ampliado. De hecho, es posible que la declaración oficial “La familia…” sea un paso en ese sentido, aunque confuso, porque hay que leerlo entre líneas. De modo que, creo yo, algo que deberemos lograr es no usar ‘sexo’ y ‘género’ como sinónimos sino como dos conceptos bastante diferenciados para poder comprender mejor el tema que nos ha convocado.

Como dije al comienzo de este artículo, éste es un tema difícil, controversial y sensible. Defender la posición de la Iglesia en el asunto debería ser también estar conscientes de que esa posición ha cambiado cuatro o cinco veces en los últimos 50 años y que, probablemente, seguirá cambiando. Los cambios han tenido que ver con los descubrimientos científicos y con la percepción de la sociedad, no con ninguna revelación. No hubo revelación cuando la Iglesia decidió que la homosexualidad era una enfermedad que podía curarse con un matrimonio heterosexual ni cuando resolvió lo contrario. Lo que hubo fue una toma de conciencia de la cantidad de nuestros hermanos afectados y de que no los estábamos ayudando. Nuestro Padre sin duda conoce todas las respuestas. Nosotros aún estamos en el proceso de hacernos y hacerle las preguntas adecuadas.

En 1998, Eugene England, en su ensayo “On Living the Gospel”, propondría:

“A mediados de los ’90, al darme cuenta de que la cultura mormona, quizás sin darse cuenta, era bastante homofóbica, rasgo que parecía intensificarse, comencé a revisar las declaraciones de la Iglesia, especialmente la carta de la Primera Presidencia del 14 de Noviembre de 1991, y me permití un cierto optimismo. Esa declaración distingue claramente entre pensamientos y sentimientos homosexuales y conducta homosexual, la que es inmoral por estar fuera de los lazos matrimoniales y, por tanto, contra el mandato de Dios. Comencé a pensar que en la Iglesia podríamos trabajar para vencer nuestra, mayormente norteamericana, cultura homofóbica y reducir de manera importante el dolor y la alienación que estábamos creando si simplemente nos manteníamos fieles a esa distinción, aplicando la misma regla que usábamos para los deseos heterosexuales en oposición a las conductas. Podríamos razonablemente predicar el celibato como el ideal, tanto para gays como para quienes no lo fueran, hasta que pudieran realizar un compromiso de fidelidad duradera a un compañero, y esperar pacientemente a que el Señor aprobara esas asociaciones del mismo sexo como la mejor alternativa para los gay en esta vida, y manteniendo el ideal del matrimonio eterno heterosexual para todos en algún punto del lejano futuro en la próxima vida. Realmente creí que si podíamos evitar encerrarnos en un rincón, mientras nuestra cultura aceptara gradualmente a los gay, ya fuese por la evidencia científica relacionada a las causas de la homosexualidad, o la actividad de la Suprema Corte, podríamos hallar una salida a este difícil período. Podríamos tanto mantener a los gays mormones en la Iglesia como reducir la homofobia al ver cómo los gay pueden vivir moralmente fieles en una asociación legal, dejando de lado la cuestión de porqué Dios hizo a algunos de esa manera y cuál es su plan eterno para ellos”

England falleció sin ver que algunas de sus sugerencias fueron llevadas a la práctica. Otras se encuentran todavía en un lejano futuro…

 

“Una Rara Semejanza” – Revisión del dilema de la homosexualidad en la Iglesia – Segunda Parte

De la Vida Mormona

“Una Rara Semejanza”

Revisión del dilema de la homosexualidad en la Iglesia

Segunda Parte

Por Mario R. Montani

En su carta al Elder Packer, David Hardy continuaría exponiendo:

En ‘To the One’ usted predica que la homosexualidad no es innata sino una condición curable. Su prueba fundamental: Dios no podría cometer un error como ese. Al predicar esto, usted establece la meta imposible de una ‘cura’ como la regla por la que mi hijo, su familia y los demás miembros de la Iglesia deben regirse. La homosexualidad no es una ‘condición’ que se puede ‘curar’. Mis pruebas: jamás he conocido a un venerable abuelo con una linda posteridad que pueda decirme que una vez fue homosexual pero hace mucho se curó – y mi propia experiencia como padre, observando a mi hijo desde su nacimiento.

Tal vez el aspecto más doloroso de ‘To The One’ es su revelación de que la razón fundamental por la que mi hijo no se ha ‘curado’ es por causa de su egoísmo. Cuando les digo a otras personas que eso es lo que se predica en el panfleto, no me creen (miembros incluidos). Responden, ‘Obviamente no has leído bien o has malinterpretado lo que dijo el Elder Packer’. Usted está bien consciente de que eso es lo que dice. Su doctrina de ‘elección’ y ‘curación’ está también en el centro de porqué la Iglesia y sus miembros en realidad ven a mi hijo y a otros iguales a él como leprosos de los últimos días… El lugar común de ‘odia el pecado pero ama al pecador’ no puede disfrazar el hecho de que, en la práctica, los miembros de la Iglesia son enseñados a odiar y temer a nuestro hijo y a otros como él… Hace una semana, un querido amigo (quien ha sido obispo) nos aseguró que él ama a nuestro hijo ‘aunque él haya elegido ser así’. Mi hijo no eligió ser así. Este tipo de ‘amor’ nacido del deber y la lástima por sus abominables elecciones actúa como un lento pero virulento cáncer en la auto estima de nuestro hijo. Es por esto que decidimos enviarlo lejos de la comunidad de los ‘Santos’.

A medida que la Iglesia ‘progresa’ en este asunto, escuchamos más y más de nuestros líderes la idea de que nuestro hijo es aceptable siempre que practique una castidad de por vida. Eso, de hecho, se llama celibato, y aunque es una idea conveniente para proponer, en la práctica es casi imposible de vivir. La diferencia entre castidad y celibato parece ser pasada de largo por los líderes de la Iglesia. Abiertamente apoyamos y amamos a nuestros hermanos y hermanas solteros. Les damos llamamientos importantes – especialmente con nuestros niños y jóvenes. Los estimulamos a salir, cortejar, enamorarse y casarse. Creamos actividades y bailes de Barrio y Estaca para que puedan estar juntos y lograr esto. Les pedimos que sean castos – hasta que encuentren alguien con quien compartir su vida e intimidad. Les damos algo muy importante – esperanza – esperanza de que, sin importar cuán difícil sea esta soledad emocional y física, es temporal.

A aquellas con menor control sobre su situación, nuestras hermanas solteras, les damos un estímulo especial y la esperanza de que hallarán el amor, la intimidad emocional y la realización en esta vida – y si no, seguramente en la próxima.

A los homosexuales no les damos, a sabiendas, llamamientos importantes – menos con nuestros jóvenes o niños que estarían en riesgo de ser infectados o reclutados. Les prohibimos cortejar, tener citas, enamorarse o tener una relación monógama legalmente reconocida. La imagen de un Baile de Oro y Verde de Tres Estacas para Gays y Lesbianas es una broma. Les pedimos que sean castos – para siempre. Sin esperanza.

Tenemos al menos un ejemplo histórico para observar. La Iglesia Católica ha intentado estimular el celibato en sus clérigos por siglos con bastante éxito. ¿Con qué han reemplazado el vacío emocional? Tienen el amor y adulación de los miembros de su iglesia, autoridad y poder. De hecho, han sido los Obispos, Presidentes de Estaca y Autoridades Generales. Se los ha tenido cerca de la deidad – y sus registros son casi estelares. Imagine el grado de éxito de un celibato para el grupo definido por una ‘condición’ repugnante y abominable.

Imagine también, por un momento, que usted se parara frente al grupo de ingresantes a BYU y anunciara que a todos los presentes se les daría el llamamiento especial de vivir una vida de celibato de allí en adelante ¿Cuántos cree usted que tendrían la capacidad de hacerlo?¿Cuánto vidas vacías y culposas?¿Cuántos suicidios resultarían? La Iglesia nunca ha enseñado el principio de celibato. Como padre, no tengo la menor idea de cómo empezar a enseñarlo. No hay manuales, ni cursos, ni tarjetas de ‘Por la Fortaleza de la Juventud Célibe’ para llevar. No hay lecciones del Sacerdocio, la Sociedad de Socorro, la Escuela Dominical o la Primaria sobre el celibato. Por otro lado, siguiendo las enseñanzas de la Iglesia, hemos criado a nuestros hijos en un hogar lleno de un amor abierto, intimidad, lealtad, y compromiso dentro de la pareja. Nuestros hijos saben que Carlie y yo nos adoramos el uno al otro, y desean y necesitan lo mismo en sus vidas.

Jamás pensé decir esto, pero si como padre se me diera la opción entre (a) el suicidio de mi hijo, (b) su completo abandono de la Iglesia y su acercamiento a la extrema cultura gay con sus prácticas emocionalmente debilitadoras y físicamente peligrosas de sexo anónimo y casual, o (c) vivir en una relación monógama comprometida por el resto de su vida, practicando las virtudes del evangelio de amor y fidelidad que le hemos enseñado en nuestro hogar, yo tendría que elegir esta última. La Iglesia, sin embargo, está haciendo todo lo posible para impedir eso. Presumo que tiene una mejor alternativa – una que funcione en algún otro nivel que no sea el dogmático y teórico.

Nuevamente, tal vez mi hijo es simplemente una baja de la guerra – un aceptable ‘daño colateral’ en una lucha y plan eterno en el que, por una falla de diseño, él no tiene relevancia o un lugar apropiado. Ha sido siempre sencillo tener fe y seguir en el Evangelio porque tiene sentido y funciona en nuestras vidas. Esto no tendría sentido. Quisiera que alguien con autoridad tuviese el coraje y la compasión de simplemente reconocer públicamente que este es un tema difícil sobre el cual no tenemos demasiadas respuestas.

Quisiera que alguien con autoridad alentara públicamente a los miembros a retener su juicio y condena, a aceptar a aquellos como mi hijo en medio de ellos, y a tener verdadera compasión y amor por aquellos que, sin una elección propia, deberán lidiar con el tema de la homosexualidad toda su vida.

Desearía que alguien con autoridad asegurara públicamente a los miembros que, al acabar con su prejuicio y condena y mostrar aceptación y verdadero amor, no se contagiarán de lepra, ni sus hijos estarán en riesgo – que el divino concepto de Familia no se verá comprometido o debilitado, sino que en las familias reales, con problemas reales, se verá, de hecho, fortalecido.

Desearía que alguien con autoridad reconociese que ‘To The One’ fue un esfuerzo hecho hace veinte años por un buen hombre para encarar un asunto difícil en el contexto de la época en que fue escrito, y lo saque de circulación.

Respetuosamente. David Eccles Hardy”.

El folleto del Elder Packer dejó de imprimirse hace tiempo.

Durante los ’90 se producen varios cambios internos en la Iglesia: 1) Se acepta que el sexo tiene el propósito de fortalecer a la pareja, además del fin reproductivo (y aquí se hace fructífero el análisis sincrónico de lo que ocurría en otras iglesias) 2) Se desaconseja a los obispos preguntar a las parejas sobre su intimidad. 3) Se considera a la planificación familiar como un asunto a resolver entre el matrimonio y Dios. En caso de decidir restringir los nacimientos, no hay métodos sugeridos ni prohibidos para alcanzar ese fin. 4) Se comienza a reconocer que los sentimientos de atracción por el mismo sexo no son una elección individual pecaminosa, pero sí lo es la realización práctica de esas tendencias.

También existió un cambio drástico en el discurso terapéutico. Hasta iniciados los años ’70, la Universidad de Brigham Young recomendaba tratamientos de electroshock para aquellos con tendencia gay. Los homosexuales mormones eran impulsados a tener citas con mujeres y casarse, con la esperanza de que las funciones de esposo y padre modificasen sus sentimientos. Los resultados fueron desastrosos, lo cual quedó evidente cuando Carol Lynn Pearson publicó en 1986 su libro Good-bye, I Love you, en los que relataba la experiencia con su ex esposo, quien falleció de SIDA.

Al año siguiente, Gordon B. Hinckley, Consejero en la Primera Presidencia, reconocería:

“El matrimonio no debe verse como un paso terapéutico para resolver problemas tales como las inclinaciones o prácticas homosexuales” (Ensign, Junio 1987, pag. 45)

En esa misma década, el debate académico nature/nurture (naturaleza/nutrición), es decir, cuánto de la inclinación homosexual era debido a la tendencia natural del individuo o a la influencia del medio y la crianza, se vio solapado, en el ámbito de la Iglesia, por un cambio en su paradigma social. Las familias mormonas habían adoptado el sexo no necesariamente procreativo, con una disminución en el número de nacimientos, lo que también aportó un sentido de existencia a las parejas que no podían tener hijos.

Frente a esta nueva realidad, una de las principales objeciones de la homosexualidad, la de no poder procrear, comenzó a resquebrajarse.

El mito de que aquellos con tendencia gay eran inexorablemente libertinos e impúdicos también cayó al constatarse la estabilidad y fidelidad en muchas parejas no heterosexuales.

Matrimonio Igualitario

Los representantes de la Iglesia trabajaron activamente entre 1972 y 1982 para la no aprobación de una Enmienda constitucional por Igualdad de Derechos de las mujeres conocida como ERA (Equal Rights Amendment), que había sido aprobada por el Congreso pero jamás ratificada por las legislaturas estatales. Los debates al respecto polarizaron las opiniones de la sociedad norteamericana en general y también entre los Santos de los Ultimos Días.

En los ‘90, la Iglesia fue una fuerza importante para impedir las leyes de matrimonio igualitario en Hawai y Alaska. En 1995, la Proclamación sobre la Familia, un documento oficial emitido por la Primera Presidencia y el Consejo de los Doce, declaraba únicamente válido el matrimonio entre un hombre y una mujer. Su exhortación final: “HACEMOS UN LLAMADO a los ciudadanos responsables y a los funcionarios de gobierno de todas partes para que fomenten aquellas medidas designadas a fortalecer a la familia y a mantenerla como la unidad fundamental de la sociedad”, parecía estimular a miembros y autoridades públicas hacia futuras batallas.

Eso quedó claro en la Proposition 22 o Knight Initiative del Estado de California en el año 2000. La Iglesia apoyó institucionalmente la iniciativa, que terminó ganando, aunque en el 2008 la Suprema Corte de California la declararía inconstitucional.

Durante los debates por la Proposition 22, Stuart Matis, un joven mormón gay, se suicidó en el ingreso de la capilla del Barrio Los Altos, California. En una carta que dejó a su primo, expresaba su preocupación:

“La noche del 7 de marzo, muchas parejas californianas se irán a la cama emocionadas por haber colaborado para que la Iniciativa Knight prosperara. De lo que no se dan cuenta es de que, en el cuarto contiguo, su hijo o hija, estará llorando en su propia cama y probablemente, algún día, será víctima de la homofobia de la sociedad. La Iniciativa Knight ciertamente no salvará a ninguna familia. Es productora de odio. Va en contra de la familia, en contra del amor, y está equivocada”.

En el 2008 nuevamente la Iglesia estimuló a sus miembros en California a apoyar la Proposition 8 que definía al matrimonio como una unión únicamente entre hombre y mujer. Los mormones proporcionaron entre el 80 y 90 % de los voluntarios para esa campaña, aportando unos u$s 20.000.000 y repartiendo 25.000 folletos explicativos por semana, aunque la Iglesia intentó mantener un bajo perfil en la actividad para que no se considerara una intromisión en la política del Estado. Sin embargo, Fred Karger, un activista de los derechos LGBT, logró rastrear los aportes para la campaña y descubrió que, mayormente, eran de hogares SUD que habían sido estimulados por sus líderes religiosos a efectuarlos. Se organizó una contra campaña que, en una de sus publicidades, mostraba a falsos misioneros mormones golpeando la puerta de una pareja lesbiana, ingresando a la fuerza al interior y revolviendo sus cajones para destruir su licencia matrimonial.

La Proposition 8 tuvo éxito, pero la victoria fue efímera. La imagen de la Iglesia quedó terriblemente afectada y produjo una gran e inesperada división interna. Muchos miembros pidieron que sus nombres fuesen quitados de los registros, incluyendo a Matthew Lawrance, de 28 años, hijo de Gary Lawrence, uno de los conductores de la campaña de la Iglesia en California. La imagen de aceptación de la Iglesia en las encuestas nacionales pasó de un 42% a un 37% al año siguiente de los hechos de la Prop.8. Las diferencias hacia el interior de la religión también fueron notables. Mitch Mayne, líder mormón abiertamente gay de San Francisco, explicó:

“La Iglesia probablemente merecía el ‘ojo morado’ que recibimos en la Prop.8. Lo que el mundo no mormón no alcanzó a ver fue cuán destructivo había sido hacia el interior de la fe”.

Un documental que criticó la participación de la Iglesia en la Proposition 8

El Presidente de la Estaca de Oakland comenzó a organizar encuentros de sus miembros hetero y homosexuales para intentar crear un puente de comprensión entre ellos. En septiembre de 2010, el Elder Marlin Jensen recibió en una audiencia privada a muchos de los afectados por la situación. Escuchó conmovedoras historias de jóvenes echados de sus hogares, ridiculizados y perseguidos por una intensa homofobia social. El Elder Jensen pidió disculpar por el dolor causado por las actividades que rodearon a la Proposición 8.

A partir de ese momento, la institución dejó de involucrarse tan directamente en campañas similares en el exterior. De hecho, pareció que las definiciones políticas por las luchas domésticas en los EEUU se trasladaban a los demás países (a través de la línea de autoridad) sin tener en cuenta lo que había ocurrido en ellos. Es interesante la lectura de algunos párrafos de la carta de un miembro de origen belga, aparecida en el blog Times and Seasons, el 1 de Julio de 2015, bajo el título The Perversity of Orthodoxy, con la firma de Wilfried Decoo. Después de describir un excelente discurso previo de una hermana, el texto se centra en el mensaje del miembro del sumo consejo visitante:

“Todo fue bastante bien por los primeros siete minutos. Pero un escalofrío recorrió a algunos de la audiencia cuando el hermano P. declaró que el matrimonio es “entre un hombre y una mujer”. Pronunció esas palabras con tal énfasis que instantáneamente se comprendió como un juicio sobre las parejas homosexuales en general, incluso las de fuera de la Iglesia. Un individuo, que fue obispo, se paró y abandonó la capilla. Otros se encogieron, agachando sus cabezas. Un grupo se internó en sus iPads como silenciosa señal de protesta. Se que lo mismo ocurre en los barrios estadounidenses, como se cuenta en las charlas de blogs y Facebook cada semana. Pero ¿cómo se ve desde la perspectiva belga?

Primero, el matrimonio entre personas del mismo sexo no es un tema presente en Bélgica: ha sido legal desde el 2003 y es un aspecto aceptado y parte del tejido social (al cual sólo pertenecen el 2,5% de los matrimonios). La ley jamás produjo controversias y se aprobó fácilmente con un importante apoyo de miembros del ala cristiana. Los políticos comprendieron desde el principio que insumiría gran cantidad de energía y dinero ponerse en contra de una causa básicamente correcta, vital para la realización emocional y los derechos legales de las parejas LGBT, pero trivial en sí misma, y que finalmente triunfaría. Los matrimonios gay tampoco son una preocupación para las iglesias en Bélgica, ya que no son compelidas a celebrar matrimonios del mismo sexo si no lo desean. La reprobación del matrimonio igualitario (o el pérfido eufemismo de que ‘es sólo entre un hombre y una mujer’) es considerada hiriente y estigmatizante, y, por lo tanto, no se hace. Por el contrario, los que no pertenecen a una religión no atacan a las iglesias por mantener posiciones de inequidad, tales como no realizar matrimonios del mismo sexo o restringir el sacerdocio sólo a los hombres. En Bélgica, un complejo y pequeño país que prospera debido a compromisos y cooperaciones, la tolerancia y aceptación de la diversidad son prioridades políticas, éticas y educativas. Se espera que las iglesias contribuyan a esa paz social, aunque establezcan reglas para sus propios feligreses. Si el hermano P. hubiese querido calmar las aguas, podría haber declarado tranquilamente que, en nuestra Iglesia el matrimonio es entre un hombre y una mujer. ¿Para que ser provocativo y crear malos sentimientos sobre un tema que no se discute? Todos conocemos ya la posición de la Iglesia.

Segundo, la mayoría de los mormones en Bélgica tienen claro que forman una pequeña minoría, frecuentemente mal presentada en los medios: como un culto, insular, secreta, rara, practicante de la poligamia y racista. La percepción de los medios une a la Iglesia con una extrema derecha cristiana intolerante. Lentamente los encargados de Relaciones Públicas de la iglesia intentan cambiar esa imagen. De modo que no ayuda cuando un líder local, en una reunión sacramental con investigadores presentes, proclama implícitamente que la Iglesia está en contra de la ley belga del 2003 y que desea la discriminación de gays y lesbianas también fuera de la Iglesia. Como pequeña minoría la iglesia necesita de protección y derechos básicos para poder funcionar. ¿Cómo puede esperar derechos si desea negar tales derechos a otros?

Tercero, para los heterosexuales, la forma de percibir la homosexualidad puede ser muy diversa. Hay algunos que parecen enfocarse directamente en lo sexual y su naturaleza ‘poco natural’ o ‘desagradable’. En el otro extremo están los que conocen y han aprendido a apreciar a gays y lesbianas, como amigos, colegas o familiares. En Bélgica, casi todos pertenecen a esta segunda categoría. Nadie con un poco de decencia pronunciaría jamás una frase que pudiera entenderse como degradante para el grupo LGBT. Más aún, cuando se conoce a parejas LGBT, algunos con hijos, el respeto aumenta debido a sus esfuerzos por formar familias estables. Por supuesto ‘la iglesia continuará enseñando y promoviendo el matrimonio entre un hombre y una mujer como parte de nuestra doctrina y práctica’. Los mormones fieles continuarán aceptando esa doctrina. Pero en los discursos y lecciones de nuestros barrios en Bélgica, es innecesariamente ofensivo repetirlo – especialmente si se lo hace con una insistencia que puede ser percibida como perversa por intentar lastimar a los LGBT y sus hijos.

Resumiendo, la reacción negativa de aquellos que escucharon al hermano P. sobre ‘hombre y mujer’ no fue un rechazo a la doctrina marital de la Iglesia, sino una expresión de desaprobación por la ruptura con el consenso nacional de respeto por la diversidad, por transmitir el temor de que los visitantes perciban al mormonismo como dispuesto a discriminar aún a los no miembros, en vez de mostrar empatía hacia los hermanos y hermanas LGBT que deben soportar otro aguijón”.

Interesante ¿no? Siempre he creído que el colocar el evangelio en el contexto de otras culturas, además de la norteamericana, nos ayudará a descubrir la verdadera esencia de ese evangelio.

En 2009 la Iglesia dio su apoyo a una ordenanza en Salt Lake City que protegía a los miembros de la comunidad LGBT en contra de la discriminación en cuanto a empleo y habitación, aunque manteniendo el derecho de las instituciones religiosas de contratar y permitir el acceso discriminado en sus universidades. El Hno. Otterson, vocero de la Iglesia, diría en esa ocasión

“Yo represento a una iglesia que cree en la dignidad humana, en el tratamiento de los demás con respeto, incluso cuando no estamos de acuerdo – de hecho, sobre todo cuando no estamos de acuerdo”.

Sin embargo, en noviembre de 2015, la Iglesia actualizó sus políticas con respecto a las uniones legales del mismo sexo, declarando que quienes las practican son apóstatas e impidiendo a sus hijos, biológicos o adoptados, recibir bendiciones, bautismo, ordenaciones o llamamientos misionales hasta ser mayores de edad, dejar de vivir con sus padres y obtener permiso de la Primera Presidencia.

La decisión provocó la protesta y alejamiento de miles de miembros que pidieron ser borrados de los registros. También un acomodamiento en la práctica doctrinal, ya que el bautismo que era ‘escencial para la salvación’ pasó a ser ‘no tan escencial’ en algunos casos.

El tema no está resuelto. En los diferentes Manuales de Instrucción, cuyas copias fueron destruídas cada vez que uno nuevo entró en vigencia, la homosexualidad pasó de ser una perversión, a una enfermedad que debía curarse, de una tendencia no deseada y confusión de género, hasta el reconocimiento de que esos impulsos existen y no son un pecado en sí mismos, salvo si son llevados a la práctica.

En su discurso de la Conferencia de Octubre 2010, Limpiemos el vaso interior, el Elder Packer diría:

“Algunos suponen que fueron programados con anterioridad y que no pueden superar lo que consideran tentaciones innatas hacia lo impuro y antinatural. ¡No es así! ¿Por qué le haría eso a alguien nuestro Padre Celestial? Recuerden, Dios es nuestro Padre”.

En todas las versiones escritas y grabadas de ese discurso la pregunta retórica ‘¿Por qué le haría eso a alguien nuestro Padre Celestial?’ fue editada y elminada… ¿Será indicativo de dejar puertas abiertas hacia el futuro?

Hoy, los miembros con ‘inclinaciones’ homosexuales pueden participar activamente junto a los demás siempre que permanezcan célibes o corran el riesgo de entrar en un matrimonio heterosexual, aunque esto último ha sido desaconsejado por las autoridades como una solución. También se reconocen la soledad y aislamiento dentro de las unidades. En la Conferencia General de Octubre 1995, el Elder Oaks diría:

“Todos debemos comprender que las personas (y los miembros de sus familias) que luchan con la carga de atracción por el mismo sexo tienen especial necesidad de amor y estímulo que son una clara responsabilidad de los miembros de la iglesia, los que han manifestado por convenio su disposición de llevarse las cargas unos a otros y de ese modo cumplir con la ley de Cristo”.

En 2011 Mitch Mayne recibió un llamamiento como oficial en su Barrio de San Francisco, diciendo:

“Todos son bienvenidos aquí. Nadie está bajo la amenaza de ser excomulgado”

Por supuesto, debió dejar a su pareja de varios años y convertirse en soltero célibe para recibir el llamamiento

Tasa de Suicidio

Sin duda que uno de los motivos que ha llevado a los cambios de actitud tiene que ver con el incremento de los suicidios en los grupos donde se solapan la pertenencia al mormonismo y las inclinaciones LGBT. Con el paso de los años fácilmente superan el centenar, a los que habría que agregar otros cientos de intentos fallidos. Así como los grupos activistas de los derechos gays tratan de aumentar la tasa, la Iglesia ha intentado disminuirla. La obtención de datos fidedignos no es sencilla. Muchos organismos llevan estadísticas de los suicidios adolescentes pero no más allá de los 19 años. Los registros policiales no consideran suicidios a las muertes por sobredosis o accidentes automovilísticos, aunque son dos métodos que los suicidas suelen utilizar. A pesar de esa falta de información, las estadísticas oficiales reconocen que los suicidios juveniles se duplicaron en Utah entre 2011 y 2014, lo que no ocurrió a nivel nacional. Una altísima proporción de los mismos son LGBT, al igual que los jóvenes en situación de calle en Salt Lake City, pues han abandonado sus hogares o directamente fueron echados de ellos. Otras fuentes hablan de 34 suicidios de jóvenes mormones con posterioridad a los anuncios del 2015. Un extenso y profundo tratamiento del tema lo han dado Michael Barker, Daniel Parkinson y Benjamin Knoll en “The LGBTQ Mormon Crisis: resondingo to the empirical research on suicide” y su conjunto estudio estadístico “Youth suicide rates and mormon religious context…”  publicados en Dialogue: a Journal of Mormon Thought 49.2 Verano 2016, pags. 1-43.

De allí se deduce que la tasa de suicidios se incrementa no por la pertenencia religiosa sino por la forma en que la familia y las unidades eclesiásticas deciden actuar. Cuando apoyan y protegen a los individuos con tendencias LGBTQ las estadísticas bajan, cuando hay condena y aislamiento, suben.

El fenómeno se ha constatado también en gays mormones fuera de los Estados Unidos a pesar de que no hay datos precisos disponibles. Aunque socialmente se ha considerado al suicidio como un acto de supremo egoísmo que no tiene en cuenta los sentimientos de familiares y amigos, la realidad de muchos de estos jóvenes, según lo expresan en sus cartas y a su entorno cercano, tiene que ver con una solución desinteresada en bien de sus comunidades, ya que se sienten excluidos por los grupos LGBTQ al ser mormones y también por sus unidades religiosas debido a su atracción por el mismo sexo.

Continuará en la Tercera y última parte///

“Una Rara Semejanza” – Revisión del dilema de la homosexualidad en la Iglesia – Primera Parte


De la Vida Mormona

“Una Rara Semejanza”

Revisión del dilema de la homosexualidad en la Iglesia

Primera Parte

Por Mario R. Montani

Estoy consciente de estar ingresando en el tratamiento de un tema altamente sensible, muy poco comprendido y que ha provocado divisiones en la propia Iglesia. Sin embargo, como en otras ocasiones, confío en ampliar mi entendimiento, quitar algunas barreras y acercar algo del “amor puro de Cristo” a la cuestión. Como tantas veces nos recordó Hugh Nibley, “el prejuicio consiste en tener una opinión antes de examinar toda la evidencia”.

Primeramente, me parece importante explicitar desde que lugar me expreso, para evitar las confusiones. Soy un varón, heterosexual, en mis 60’s, latinoamericano y mormón. Todos ellos son parámetros sociales condicionantes y, aunque trataré de que no influyan demasiado en mi estudio, no puedo asegurarlo totalmente. Creo que mencionarlo es un acto de sinceridad intelectual indispensable.

En la sociedad de mi época, cualquier apariencia o rumor sobre afinidades gay eran automáticamente calificados con una serie de epítetos no muy agradables y objeto de la consiguiente burla y desprecio.

Cuando llegué a mi misión, con un inglés limitado y de origen británico, tuve que aprender a desterrar la palabra ‘queer’ (raro, extraño) y reemplazarla por “weird”, ya que de otro modo me preguntaban permanentemente qué era con exactitud lo que quería decir. Algunos de mis compañeros me contaban que, en su adolescencia, una actividad que solían practicar en grupo de varones era ir a golpear a los ‘gay guys’ en los parques donde se reunían, pues no solían oponer mucha resistencia. He meditado, con el paso de los años, en que, independientemente de si sus padres conociesen o no tal actividad, algo había en sus hogares que los predisponía a pensar que eso “no era tan malo, después de todo”.

He tomado el título de mi propuesta de un excelente cuento de Ray Bradbury llamado “El viento frío y el viento caliente” de su colección Fantasmas de lo Nuevo (I sing the body electric, en inglés). Como muchas de las risueñas historias de Bradbury sobre los irlandeses, la acción comienza en Dublin, con la llegada de un grupo de seis varones gays, provenientes de Taormina, al Royal Hibernian Hotel. El arribo no pasa desapercibido para los asiduos concurrentes a la taberna de Finn ni para el padre Leary, cura de la parroquia, quienes observan el deambular del grupo con horror y sorpresa. Al darse cuenta de que se dirigen al parque de la ciudad, envían a Timulty, uno de los regulares consumidores de cerveza del lugar, a espiarlos…

Cuando finalmente regresa y crea la expectativa del buen cuentista, tomando un trago para aliviar el frío al que estuvo sometido en el exterior, tiene el siguiente parlamento:

“Al cabo de una vida de viajes y reflexiones, llego a la conclusión de que entre las gentes como ellos y las gentes como nosotros hay una rara semejanza”.

El inesperado comentario crea tensión, ofensa, y hasta un intento de golpear al mensajero, pero terminan pidiéndole que se explique. Vio a los extraños visitantes en el Parque de Saint Stephen, reunidos en un círculo, contemplando cómo las primeras hojas del otoño van cambiando de color, mientras cantan y recitan poemas.

‘¿No se parecen a los irlandeses?’ razona Timulty. Les gusta estar en grupo, como a ellos en la taberna. Adoran escribir poesía, cantar canciones y bailar. En cuanto a las mujeres ¿no prefieren también ellos mismos estar en el pub, lejos de esposas y suegras?

El relato culmina con una invitación a los viajeros a la taberna y una tierna despedida en el muelle donde, por primera vez, los irlandeses tienen verdaderos sopranos en sus cantos…

La historia (a la cual no hago justicia en este apretado resumen), independientemente de sus giros irónicos y costumbristas, es una profunda reflexión sobre la condición humana. De cómo un grupo rústico, cerrado y homofóbico puede llegar a abrir la mente en base a las similitudes más que a las diferencias… Cualquier parecido con nuestra situación mormona, es pura casualidad…

De Historia y Nomenclaturas

Las relaciones entre personas de un mismo sexo no son un descubrimiento de la modernidad. Han existido siempre y de manera bastante abundante. Eran una práctica común en la antigua Grecia y en la Roma imperial. Estaba presente en los ejércitos tebanos y en la vida de los hoy famosos filósofos y poetas.

La homosexualidad ha existido en Oriente y Occidente, tanto en el Norte como en el Sur. Se practicó en Africa y entre chinos y japoneses. Aparece en las crónicas de Aztecas, Mochicas y Quechuas. Se ha constatado documentalmente entre los piratas y bucaneros.

En la Edad Media, la Iglesia cristiana persiguió “la sodomía” que, junto con la herejía, se pagaba con la vida. Las acusaciones no siempre podían constatarse y en muchos casos eran una simple artimaña para deshacerse de rivales políticos.

Los homosexuales fueron perseguidos y destruidos por la Inquisición, el movimiento nazi y el régimen comunista. En otras regiones se los castigó penal y culturalmente.

La palabra homosexualidad fue creada en 1869 por Karl Maria Kertbeny (es una construcción que incluye homo=igual, del griego antiguo y sexus=sexo, del latín) y define a la atracción romántica o comportamiento sexual entre miembros del mismo género. El vocablo ‘gay’ (originalmente ‘alegre’ en inglés) se universalizó para identificar a los homosexuales independientemente de su género. Con el paso del tiempo, específicamente en las últimas décadas del siglo XX, el análisis de otras orientaciones sexuales e identidades de género promovió el uso de la sigla LGBT, que corresponde a Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales o Transgenéricos. Algunos agregan la letra Q aplicada tanto a Queer como a Questioning, es decir, todos aquellos que se cuestionan su identidad sexual pero no logran sentirse incluidos en ninguna de las otras denominaciones. Me detengo en estas nomenclaturas pues seguramente las utilizaremos en las páginas siguientes. La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días no las utiliza en la actualidad  (aunque sí lo ha hecho en el pasado) y prefiere sintetizar todo en la frase “aquellos que experimentan atracción hacia los de su propio sexo”. Por ‘homofobia’ se entiende la antipatía, odio o aversión hacia los homosexuales.

Diacronía y Sincronía en el tratamiento de la diversidad sexual.

Mi intención es analizar cuáles han sido las posturas y políticas de la Iglesia sobre el tema a lo largo del tiempo (análisis diacrónico), pero, simultáneamente, qué ocurría en cada uno de esos momentos con el tratamiento de la sexualidad general en la Iglesia y en el mundo (análisis sincrónico)

Para comenzar, deberíamos señalar que no existe escritura moderna sobre el tema. Es decir, ni el Libro de Mormón, La Doctrina y Convenios o La Perla de Gran Precio se expiden sobre el particular. Tampoco los extensos escritos no oficiales de Joseph Smith. Por lo tanto debemos tornar a la Biblia para una referencia canónica.

Antiguo Testamento

No te acuestes con un hombre como si te acostaras con una mujer. Eso es un acto infame. (Levítico 18:22)

Si alguien se acuesta con un hombre como si se acostara con una mujer, se condenará a muerte a los dos, y serán responsables de su propia muerte, pues cometieron un acto infame. (Levítico 20:13)

Los problemas que presentan estos pasajes son varios. Uno de ellos es que, aparentemente, si obedecemos el mandato de Dios, deberíamos estar eliminando a todos los homosexuales practicantes en el mundo. Si tales mandatos rigen en la actualidad, eso es lo que nos están diciendo. Tampoco parecen condenar la homosexualidad femenina, tan sólo la de los varones. Por supuesto podemos utilizar algunos artilugios y decir que rigen parcialmente o que, si hubiese una verdadera teocracia, esa sería la ley. Pero la verdad es que hace más de 100 años que estamos intentando alejarnos de la doctrina de ‘expiación por sangre’ y negando que haya sido practicada en algún momento, por lo que no parece una buena idea.

No es difícil hallar, muy cerca, otros mandamientos que no son exigibles en la actualidad. Por ejemplo, en el capítulo intermedio de los dos anteriores, Levítico 19:

23 Y cuando entréis en la tierra y plantéis toda clase de árboles frutales, consideraréis incircunciso lo primero de su fruto; tres años os será incircunciso; su fruto no se comerá.

26 No comeréis cosa alguna con sangre…

27 No cortaréis el cabello de vuestras sienes, ni dañaréis la punta de vuestra barba.

Si deseamos reactualizar las prohibiciones del pentateuco deberemos hacerlo en su totalidad. Los miembros de la Iglesia solemos ser literalistas selectivos, pero si observamos en detalle veremos que los NO son tan categóricos para un caso como para el otro.

También ha sido una interpretación tradicional que la maldad por la que Sodoma y Gomorra fueron destruidas era la práctica homosexual. Del texto mismo no es tan sencillo determinar eso:

Llegaron, pues, los dos ángeles a Sodoma a la caída de la tarde; y Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma. Y al verlos Lot, se levantó a recibirlos, y se inclinó hacia el suelo y dijo: Ahora, pues, mis señores, os ruego que vengáis a casa de vuestro siervo y os hospedéis, y lavéis vuestros pies; y por la mañana os levantaréis y seguiréis vuestro camino. Y ellos respondieron: No, sino que en la plaza nos quedaremos esta noche. Mas él les insistió mucho, y fueron con él y entraron en su casa; y les hizo banquete, y coció panes sin levadura y comieron. Pero antes que se acostasen, rodearon la casa los hombres de la ciudad, los hombres de Sodoma, todo el pueblo junto, desde el más joven hasta el más viejo; y llamaron a Lot y le dijeron: ¿Dónde están los varones que vinieron a ti esta noche? Sácalos, para que los conozcamos. Entonces Lot salió a ellos a la puerta, y cerró la puerta tras sí y dijo: Os ruego, hermanos míos, que no hagáis tal maldad. He aquí ahora yo tengo dos hijas que no han conocido varón; os las sacaré afuera, y haced con ellas como bien os pareciere; solamente que a estos varones no hagáis nada, pues vinieron a la sombra de mi tejado. Y ellos respondieron: ¡Quítate de ahí! Y añadieron: Vino este aquí para habitar como extranjero, ¿y habrá de erigirse en juez? Ahora te haremos más mal que a ellos. Y hacían gran violencia al varón, a Lot, y se acercaron para romper la puerta. Entonces los dos varones extendieron la mano, y metieron a Lot en casa con ellos y cerraron la puerta. E hirieron con ceguera a los hombres que estaban a la puerta de la casa desde el menor hasta el mayor, de modo que se fatigaban por hallar la puerta. (Génesis 19:1-11)

Es más que evidente que las intenciones de los habitantes de Sodoma no eran buenas. El eufemismo ‘conocer’ para indicar una relación sexual es abundante en la Biblia. Pero hay una gran diferencia entre una violación (que es lo que intentaban los sodomitas) y una relación homosexual consentida. Para Lot, el atentado tenía que ver con la violación de las sagradas reglas de la hospitalidad en la antigüedad. De allí que no tiene empacho en ofrecer a sus hijas, lo cual hoy nos parece moralmente reprobable.

John Martin – Destrucción de Sodoma y Gomorra

De hecho, cuando Ezequiel enumera las maldades de Sodoma, no menciona la homosexualidad sino la falta de atención a los necesitados y su orgullo excesivo:

«He aquí que esta fue la maldad de Sodoma tu hermana: soberbia, saciedad de pan, y abundancia de ociosidad tuvieron ella y sus hijas; y no fortaleció la mano del afligido y del menesteroso» (Ezequiel 16:49).

Nuevo Testamento

Pablo de Tarso es el Apóstol que más enérgicamente condena las relaciones con el mismo género:

Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas, pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza.  Del mismo modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en sus concupiscencias los unos con los otros, cometiendo actos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución correspondiente a su extravío” (Romanos 1:26-27)

“¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os dejéis engañar: ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores heredarán el reino de Dios” (1 Corintios 6: 9-10)

En estos pasajes por primera vez se habla de la homosexualidad femenina.

Algunos capítulos más adelante, en 1 Corintios 14: 34-35, Pablo nos dice:

“Vuestras mujeres callen en las congregaciones, porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como dice también la ley. Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos, porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación”.

Nuevamente, la costumbre nos ha hecho lectores selectivos y descartamos el último pasaje como no aplicable a nuestra época, o un reflejo de las costumbres e idiosincrasias antiguas. Pero, para Pablo, parece ser tan importante una cosa como la otra.

No estoy intentando defender la atracción homosexual como tampoco atacarla. Simplemente entenderla. Y para ello hace falta poner en duda nuestros modos tradicionales de lectura. Por 130 años creímos leer en las Escrituras algo con relación a la gente de color que en realidad no decían. No deberíamos volver a cometer ese error…

La Restauración y más allá.

Hasta el Siglo XIX la homosexualidad era reconocida como “sodomía”. Durante esa época regía la teoría de la “fuerza vital masculina” que era limitada, no debía malgastarse, y usarse exclusivamente con fines reproductivos. Este concepto estaba muy ligado a la idea de “pecado original”. Los padres, mediante el acto sexual, transmitían ese pecado a su descendencia. La Iglesia fue restaurada en ese medio social, aunque rápidamente se distinguió por sus ideas propias. Los mormones no creían en el pecado original, pero sí en el fin puramente reproductivo. El sexo con un objetivo de placer se consideraba una “indulgencia peligrosa”. La solución social planteada fue la poligamia: no sólo cumplía el precepto de “fructificar y multiplicar”, utilizando al máximo la fuerza vital masculina, sino que evitaba los males de la prostitución y prometía a sus practicantes una salud brillante por obedecer el mandamiento divino.

Una de las pocas referencias en el Siglo XIX es la de George Q. Cannon en la Conferencia General de Octubre 1897 en la que, refiriéndose a la prisión del poeta irlandés Oscar Wilde, condenó a la tendencia como abominable, sucia y crimen innombrable.

A comienzos del siglo XX, Freud habló de una “protosexualidad”, una sexualidad no totalmente definida hasta cierta edad, la que podía llegar a invertirse produciendo hombres afeminados o mujeres masculinizadas. De allí la denominación de “invertidos”, que en el uso coloquial también portaba una fuerte connotación negativa. Pero, con el paso de las décadas, la teoría dejó de tener vigencia, al constatarse que en muchos casos de atracción por el mismo sexo no existían afeminados o masculinizados.

Para 1920 la teoría de la fuerza vital se demostraba científicamente errónea y la práctica de la poligamia socialmente inaceptable (aún por sus anteriores defensores).

Desde 1940 en adelante, los líderes parecen tomar nota de varios casos de homosexualidad en la Iglesia pues el apóstol Charles Callis es asignado a tener entrevistas con miembros involucrados en esa actividad. Quizás el caso más notorio sea el del Patriarca Presidente, Joseph Fielding Smith (homónimo de quien sería Apóstol y luego Presidente de la Iglesia), quien sirvió en tal calidad sólo cuatro años y fue relevado en 1946 “por razones de salud”, aunque en la práctica se demostró su conducta homosexual al menos en tres ocasiones.

Probablemente la primera Autoridad General en utilizar el término ‘homosexualidad’ en público fue el Consejero de la Primera Presidencia, J. Reuben Clark. En un discurso presentado en la Conferencia de la Sociedad de Socorro en 1952 expresó:

“o la persona que enseña o acepta los crímenes por los que Sodoma y Gomorra fueron destruídas – hemos acuñado un término más suave que el que nos llegaba de la antigüedad; ahora hablamos de homosexualidad, la que, es trágico decirlo, se encuentra entre ambos sexos” (J. Reuben Clark, Diciembre 1952, Home and the Building of Home Life, Relief Society Magazine 39, pags. 793-794)

En la década de los ’60 se inició en buena parte del mundo occidental la denominada ‘revolución sexual’, estimulada por la disponibilidad de los anticonceptivos y una ‘segunda ola’ feminista. Los líderes comenzaron a hablar en forma frecuente sobre las relaciones dentro del mismo sexo, calificándolas de pecaminosas e ilegítimas.

En la Iglesia Católica, primero con Pio XII y luego con el Concilio Vaticano II se reconoció el propósito ‘unitivo’ de la pareja, además del puramente ‘reproductivo’.

Durante esa etapa, los líderes SUD demonizaban cualquier forma de relación sexual que no tuviese un fin reproductivo y, en las entrevistas personales y de pareja, preguntaban específicamente sobre algunas de ellas.

En 1976 se produce un conflicto con la aparición de To Young Men Only (Sólo para Hombres Jóvenes) de Boyd K. Packer, en el cual se relataba el ejemplo de un misionero que había golpeado a su compañero por hacerle insinuaciones románticas. Packer se mencionaba a sí mismo diciéndole: ‘Bien, gracias. Alguien tenía que hacerlo…”. Varias voces, incluyendo algunos historiadores y obispos, consideraron que el panfleto promovía la violencia anti gay y que la Iglesia la estimulaba al continuar publicando ese folleto.

En 1978, Packer repetiría muchos de sus conceptos en una charla fogonera en BYU, la que también circularía entre los miembros como To the One. Citaré sólo algunos párrafos de la carta que David Hardy le enviaría bastante tiempo después:

“Querido Elder Packer: Aunque sólo nos hemos conocido brevemente, es a través del contexto de mi familia que usted podrá ubicarme.  Soy el hermano más joven de Ralph W. Hardy, Jr y Clare Hardy Johnson, y el hijo de Ralph W. Hardy, Sr y Maren Eccles Hardy. Recientemente serví como Obispo en el Barrio 29 de la 5º Estaca de Salt Lake University. Mi esposa, Carlie, es la nieta del fallecido Elder Franklin D. Richards y la bisnieta del Presidente Heber J. Grant. Le proveo del contexto de nuestra familia y tradición con el único propósito de establecer la sólida crianza en el Evangelio y la Iglesia que tanto yo como mi esposa hemos tenido… Escribo esta carta al darme cuenta de que, para mantener mi propia integridad personal, necesito informarle del dolor y el daño de los que usted ha sido hasta cierto punto responsable como autor de ‘To the One’… Espero que usted se tome el tiempo de leerla, pues he colocado en ella mi propia alma…

Una temprana mañana de domingo, hace seis semanas, observé como nuestro auto, conducido por mi esposa, se llevaba a nuestro hijo a una nueva ciudad, una nueva comunidad y un nuevo colegio para terminar su último año de secundario. Desde esa mañana, he sentido un enojo creciente a causa de que, para proteger la vida y auto valoración de nuestro hijo, nos hayamos visto impulsados a enviarlo lejos de nuestro hogar y familia. Verá usted, esta comunidad de ‘Santos’ en la que vivimos está tan inmersa en la ignorancia, temor, aversión, prejuicio y supuesto ‘amor’ hacia nuestro hijo y todos aquellos que como él enfrentan el desafío de la homosexualidad, que en dos ocasiones llegó al punto, sintiendo que no tenía esperanzas ni alternativas, de quitarse la vida. Afortunadamente, no tuvo éxito. Mi hijo no es maníaco depresivo ni jamás antes tuvo intentos de suicidio. Es simplemente que él entiende el Evangelio demasiado bien, y cree lo que sus maestros de Seminario y líderes del Sacerdocio le han enseñado sobre la homosexualidad, basado en la doctrina presentada en ‘To the One’.

Mi esposa y yo somos padres de seis hijos – dos mujeres y cuatro varones – entre las edades de veintitrés y ocho. Nuestro hijo mayor, cuando tenía trece años tuvo el coraje de venir a nosotros para presentarnos su creciente temor de que no sentía ningún tipo de atracción hacia las chicas – de hecho, el sólo pensarlo le disgustaba – pero que se sentía atraído hacia los que eran de su propio sexo. Que hubiese venido a nosotros sin temor o vergüenza, que confiara en nosotros y buscara nuestro consejo, atestigua de la fuerte relación que hemos mantenido con él.

Este hijo fue siempre muy maduro espiritualmente para su edad. Es el mejor joven que he conocido – amoroso, honesto, confiable, entregado. Definitivamente desinteresado y poco egoísta. Un líder entre sus pares en la escuela, la primaria y en sus quorums del sacerdocio. Desde que pudo hablar y caminar nos dimos cuenta de algunas diferencias que nos preocuparon. Se conducía de modo diferente al caminar y correr. Cuando logramos que jugara con una pelota, la arrojaba de manera diferente. No le interesaban los deportes. Le gustaban las muñecas y las casitas. Amaba la música, la literatura, el drama y la poesía. Se hacía fácilmente amigo de las niñas, pero le costaba con los muchachos. Carlie y yo escuchamos esperanzados a profesionales SUD y líderes quienes descartaron o minimizaron todo como meramente una ‘fase’. Les creímos y confiamos en ellos. Los años pasaron, pero la ‘fase’, no… Una tarde de 1997, mientras yo estaba fuera de la ciudad y mi esposa recibía la seguridad de nuestro bien intencionado Presidente de Estaca, en su oficina, de que ‘si manteníamos todo en calma – como si alguien en la familia hubiese cometido adulterio (cuando nuestro hijo no había hecho nada), todo estaría bien’, nuestro hijo se abría las venas en su cuarto, en casa. Esa mañana había tenido la lección sobre Sodoma y Gomorra en Seminario…

Como obispo de un Barrio de estudiantes en la Universidad de Utah, trabajando con misioneros homosexuales ya retornados, llegué a la dolorosa pero real conclusión de que la ‘terapia reparadora’ practicada por LDS Social Services y organizaciones como Evergreen (en cuya mesa directiva yo servía por entonces) era no sólo ineficaz sino terriblemente destructiva. En cada ocasión descubrí que lo que esa ‘terapia’ lograba era llevar a estos honestos hermanos y hermanos, desesperados por creer que podrían ‘cambiar’, a un profundo desaliento y auto rechazo.

El fracaso en poder ‘cambiar’ como les fue prometido por usted y otros líderes del sacerdocio – un fracaso al que finalmente llegó cada uno de estos jóvenes y mujeres que fueron honestos con sus situaciones – les dejó sólo tres alternativas realistas: (1) Engañar tanto tiempo como fuera posible para estar en buenas relaciones con la Iglesia y la familia, (2) Desistir, abandonando Iglesia y familia, y dirigiéndose a la única comunidad que los aceptaría – la comunidad gay, o (3) cometer suicidio.

Por su propia admisión, es obvio que ni usted ni la Iglesia han llegado a ‘una mejor comprensión de la ley moral fundamental’… En ‘To the One’, usted hace la declaración ‘algunas formas de este tratamiento (terapia reparadora) son una ayuda sustancial en alrededor del 25% de los casos’, sin ofrecer ninguna fuente autorizada para esa estadística. ¿De dónde proviene esta sorprendente (aunque descorazonadora) estadística? Sin duda de los expertos de LDS Social Services. Desgraciadamente, ellos no realizan un seguimiento de los pacientes a lo largo del tiempo. Mi experiencia como obsipo de un Barrio de estudiantes, padre de un hijo homosexual, y amigo y confidente de muchos homosexuales SUD con los que me he relacionado desde entonces, me indica que en algunos pocos casos la terrible culpa asociada a la terapia reparadora y el fuerte deseo de permanecer en buenos términos con la Iglesia y la familia ha producido la habilidad de reprimir los deseos homosexuales – por una temporada. Generalmente lo suficiente larga como para casarse y arruinar una familia. Tal vez éste es el 25% del que usted habla…

En el centro del tema de la homosexualidad y la Iglesia hay tres creencias interrelacionadas: (1) que hay un elemento de elección involucrado en ser y permanecer como homosexual, (2) que puede ser curada, y (3) nuestros niños y jóvenes pueden ser reclutados o estimulados hacia la homosexualidad. Cada vez que hemos buscado ayuda para nuestro hijo y nuestra familia sobre este asunto por intermedio de líderes del sacerdocio o Autoridades Generales, invariablemente fuimos trasladados a los expertos de LDS Social Services. Ya que las vidas y bienestar de tantos individuos y familias están aquí en cuestión, pareciera que se está dando un crédito excesivo a la capacidad de LDS Social Services en el tema. ¿No es obvio que los ‘expertos’ en los que se basan en LDS Social Services para corroborar y sostener la doctrina y política de la Iglesia apoyarán cualquier posición que ustedes les hayan mandado como la única correcta? Tal es el respeto y la fe en el oficio que ustedes poseen. Honestamente, estar en desacuerdo con un miembro de los Doce en asuntos de doctrina es equivalente a la herejía. Estoy seguro de que usted estará al tanto de que la Asociación Americana de Psiquiatría ha denunciado que la ‘terapia reparadora’ para tratar a homosexuales es tanto ineficaz como dañina. Encuentro irónico que cuando un grupo fundamentalista rechaza como doctrina el apropiado consejo médico, lo hallamos espantoso y retrógrado – sin embargo, cuando el sano consejo médico denuncia la práctica de la ‘terapia reparadora’, lo llamamos falsa doctrina ‘mundana’.

 

Este artículo continuará en su Segunda Parte///

 

 

 

Fisuras óptimas y arreglos pésimos

De la Vida Mormona

 Fisuras óptimas y arreglos pésimos

“Los optimistas tienen razón. Los pesimistas también”

Por Mario R. Montani

Las siguientes reflexiones tienen como origen una conjunción de eventos. Por un lado, la preparación de la clase para el Grupo de Sumos Sacerdotes de mi Barrio y, por el otro, el arreglo de algunas pequeñas fisuras en nuestra casa de veraneo. Permítanme explicar.

En la lección del Sacerdocio consideramos algunas enseñanzas del Presidente Gordon B. Hinckley sobre el optimismo y el pesimismo, tales como:

“Hay una terrible enfermedad de pesimismo en la tierra que es endémica. Constantemente se nos alimenta una dieta regular y amarga de difamación, de crítica, de maledicencia de uno en contra del otro…”

“Tenemos todos los motivos para ser optimistas en el mundo. Cierto es que nos rodea la tragedia y que hay problemas por doquier, pero… no se puede edificar algo con pesimismo ni con cinismo. Se ven las cosas con optimismo, se trabaja con fe, y las cosas suceden” (Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Gordon B. Hinckley, 2016, pags. 74 y 75)

Analizamos varias frases que se han acumulado con la sabiduría de los siglos:

“Si miramos hacia el sol nunca veremos nuestra sombra”

“Un pesimista ve la dificultad en cada oportunidad; un optimista ve la oportunidad en cada dificultad” Winston Churchill

“Nos podemos quejar porque los rosales tienen espinas o alegrarnos porque tienen rosas” Abraham Lincoln

Optimismo deriva de óptimo, que a su vez proviene del latín optimuus adjetivo que significa muy bueno o buenísimo. Es el superlativo de bonuss, bueno, aunque muy irregular, ya que su raíz op- es la misma de opulento y opíparo.

Por otra parte, pesimismo deriva de pésimo, en latín pessimus, muy malo. Es el superlativo de peior (peor). Muchos lo asocian a la raíz indoeuropea ped (pie), ya que en sus orígenes se refería a los que tropezaban y caían.

De cualquier modo, tomamos nota de que existe una amplia gama de optimismos así como de pesimismos.

“Los únicos interesados en cambiar el mundo son los pesimistas, porque los optimistas están encantados con lo que hay”.

“El pesimista se queja del viento, el optimista espera que cambie, el realista ajusta las velas” W. J. Ward

Todos estamos de acuerdo en que el pesimismo no es un rasgo muy bueno. Pero tampoco lo es el tipo de optimismo que simplemente acepta las cosas tal como son sin creer que haya que cambiarlas.

Cuando mencionamos que el vaso está medio lleno podemos querer decir “No nos quejemos, al menos tenemos eso” o “Todo está bien, arreglémonos con esto el resto de nuestras vidas”. Por otra parte, cuando nos referimos al vaso medio vacío podemos significar “¡Qué lástima, nada más que eso!” o también “¿No sería bueno intentar llenarlo del todo?”

El primer tipo de optimismo puede llegar a fundirse con el conformismo, mientras que el segundo tipo de pesimismo parece acercarse a la practicidad realista.

Hace muchos años ya, estuve en una conferencia del escritor Ray Bradbury, una de mis principales referencias literarias. En muchas de sus historias presenta un futuro de la humanidad un poco sombrío, pero, al mismo tiempo, algún personaje que suele ver una luz en medio de la oscuridad. Allí le escuché decir:

“Muchas veces me preguntan si soy optimista o pesimista. En realidad no soy ninguna de las dos cosas. Soy un optimizador de las conductas, alguien que cree que siempre hay espacio para hacer las cosas un poco mejor”.

Lo cual me lleva al segundo tópico: nuestra casa en las sierras. La construimos con bastante esfuerzo a lo largo de varios años con la idea de que sea un lugar de refugio o quizás de habitación permanente en el futuro. Yo la amo. Me encanta. Estoy orgulloso de ella. Para mi es perfecta, aunque mi esposa siempre planea alguna modificación a la que suelo oponerme dulcemente.

Pasé varios días de nuestras últimas vacaciones sellando algunas pequeñas fisuras en los zócalos exteriores (mi espalda aún lo recuerda) para evitar el ingreso de humedad hacia el interior, debajo de algunas ventanas.

Alguien que me haya visto en esa tarea muy bien podría haber pensado: “Ese hombre, en vez de disfrutar de su hermosa casa, está concentrado en unas pequeñas fisuras que casi ni se ven”. Y yo podría haber respondido: “Porque amo esta casa y porque quiero que siga siendo hermosa es que estoy arrodillado sellando las fisuras. No dejo de apreciar su belleza y tal vez la ame más por lo que estoy haciendo”.

Pensemos por un momento que la casa en las sierras es la Iglesia. Muchos de nuestros hermanos en ella piensan que no hay nada que deba modificarse en sus estructuras, tradiciones o políticas. Que si se señala alguna “fisura” en nuestra historia, pasada o presente, o en nuestra aplicación práctica de ciertas doctrinas, estamos actuando en contra de la belleza total del edificio. En mi caso particular, creo todo lo contrario.

Por supuesto que es más fácil colocar un mueble debajo de la ventana que tape la humedad que tomarnos el trabajo de reparar. Pero no sólo no estaremos resolviendo el problema sino que lo haremos más grave. Algo parecido ocurrió por mucho tiempo en la Iglesia.

Debido a que por un largo período los únicos que se atrevían a señalar fisuras eran los críticos despiadados de la institución, se hizo fácil descartar los defectos como inexistentes o como intentos de destruir la belleza del resto (o sea, pintamos sin reparar o colocamos muebles para ocultar). Pero cuando miembros fieles comenzaron a indicar las mismas fisuras y que algo debía hacerse al respecto, las cosas no fueron tan sencillas.

Desde hace algún tiempo se nos indica que si en una capilla deja de funcionar una cerradura, no le llevemos el problema al Oispo o avisemos a las Oficinas de Mantenimiento para que contraten a una empresa que la repare. La próxima vez que visitemos las instalaciones, llevemos un destornillador, y reparémosla nosotros mismos.

En otros aspectos “menos materiales” no está bien visto que opinemos o que hagamos sugerencias. Las cosas deben “venir desde arriba” indefectiblemente. Nuestros líderes locales han sido desestimulados a decir cosas como “Elder… esto no está funcionando bien en nuestra zona pero podría adaptarse de tal y tal modo” porque temen que la respuesta de manual será “Hermano, si no funciona es porque no lo están haciendo bien o no lo suficiente, o les falta fe”. Con lo cual la responsabilidad le vuelve a ser transferida con una carga adicional y sus sugerencias anuladas.

De modo que sí, es cierto. Los que ven el vaso medio lleno tienen razón. Los que ven el vaso medio vacío, también. Yo prefiero tratar de llenarlo del todo…

Hace cuatro años atrás hablábamos en este blog sobre Joseph Smith ordenando hermanos de color al sacerdocio, hoy ese hecho aparece reflejado en la página oficial de la Iglesia. Hace tres años mencionamos las piedras de vidente y a Joseph Smith traduciendo el Libro de Mormón desde el interior de su sombrero. Actualmente la Liahona y publicaciones oficiales de la Iglesia lo mencionan como una realidad. Las hermanas no podían orar en las Conferencias Generales, hoy pueden. Estaba fuera de discusión que las hermanas misioneras usaran pantalones, hoy los usan.

Pretender que este humilde blog haya tenido algo que ver con esos cambios sería de una insoportable soberbia. Pero me alegra haber sumado la mía a otras voces que creo que sí, han sido escuchadas.

Ya lo dijo el eminente rabino Jacob Neusner:

“No necesitas justificarte por hacer preguntas. Pero si crees haber hallado respuestas, no tienes el derecho de permanecer en silencio”

Para quienes sinceramente opinan que, como la nuestra es la Iglesia de Cristo, todas las indicaciones deben provenir de El, me permito reflexionar que el Salvador siempre supo que el Profeta había ordenado gente de color o el modo en que tradujo el Libro de Mormón. También que las mujeres eran dignas de orar en nuestras congregaciones.

El Señor ayuda en la construcción del Edificio. Las fisuras debemos arreglarlas nosotros…

Podemos ser optimizadores de las conductas.

 

¡Bienvenidos al Blogernáculo!

De la Vida Mormona

¡Bienvenidos al Blogernáculo!

Por Mario R. Montani

El término Blogosfera se ha acuñado para representar el conjunto de todos los blogs que proliferan en la web. El Blog o bitácora web es un sitio web actualizado periódicamente por uno o varios autores, casi en la forma de un diario, con un contenido de interés para sus lectores que se presenta con una cronología inversa (lo escrito recientemente aparece primero). Puede recibir comentarios sobre esos contenidos. El término Weblog comenzó a utilizarse a partir de 1998 y su abreviatura, en 1999.

La sección de la Blogosfera que comenzó a tratar temas relacionados con el Mormonismo, a partir del 2002, se denominó, con el transcurso de los años,  Blogernáculo (como obvia referencia al Tabernáculo Mormón)

Uno de los primeros blogs de ese tipo fue The Metaphysical Elders (Los Elderes Metafísicos) con la aclaración adicional: Ideas sobre el Mormonismo de algunos fieles y peculiares élderes en pos de fama, fortuna y educación (al menos hasta que sus esposas les digan que deben encontrar un trabajo en serio). Como muchos de los primeros blogs, tuvo corta duración (2002-2004), pero sus contenidos aún pueden consultarse en http://elders.blogspot.com.ar/

En los últimos 10 años, blogs de variada naturaleza han proliferado abundantemente por lo que es difícil seguirles el ritmo. Los hay de todo tipo: oficiales, personales, históricos, culturales, doctrinales, apologéticos, críticos, reflexivos, etc, etc.

El propósito de este artículo es dar una somera visión de las posibilidades de elección que cada uno resolverá de acuerdo a sus sensibilidades e intereses.

Blogs oficiales

LDS.org (https://www.lds.org/?lang=spa) Es el blog oficial de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días. Anotamos aquí su versión en español, que a su vez nos puede redirigir a otros varios sitios.

LDS org

Deseret News (http://blogs.deseretnews.com/) Es la versión on line del diario propiedad de la Iglesia.

Universidad de Brigham Young (https://home.byu.edu/home/) con diferentes derivaciones.

Blogs Apologéticos

FAIR, The Foundation for Apologetic Information & Research (Fundación para la Información Apologética e Investigación) es una organización sin fines de lucro que se especializa en la defensa de la doctrina e historia mormona, respondiendo a las críticas que surgen desde diferentes fuentes. Organizada a fines de 1997, está formada por miembros de la Iglesia voluntarios que responden a preguntas enviadas al blog. En 2013 decidió cambiar su nombre de FAIR a FairMormon. La Fundación realiza una Conferencia anual, mantiene una publicación electrónica mensual (The FairMormon Journal) y una actualización diaria con novedades (The FairMormon Front Page). FairMormon no es una organización oficial de la Iglesia. Tiene la ventaja de poseer en la actualidad una versión en castellano que puede consultarse en http://es.fairmormon.org/

FairMormon

Interpreter: A Journal of Mormon Scripture

(http://www.mormoninterpreter.com/) es una publicación académica de la Interpreter Foundation dedicada a la apología y los Estudios Mormones. Se estableció en 2012 cuando su director, Daniel C. Peterson, fue desplazado de la publicación Mormon Studies Review, originalmente FARMS Review, cuando la Universidad de Brigham Young (que para entonces había absorbido FARMS bajo el Neal A. Maxwell Institute for Religious Scolarship) decidió quitar los aspectos apologéticos y centrarse en los puramente académicos.

Daniel C. Peterson

Daniel C. Peterson

Mormon Scholars Testify (http://mormonscholarstestify.org/) Mensajes de fe de científicos y eruditos que pertenecen a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días.

Mormanity es mantenido por el bloger Jeff Lindsay, actualmente viviendo en Shangai. http://mormanity.blogspot.com.ar/ Con el subtítulo Conversaciones sobre los Mormones y la vida mormona, temas y evidencias del Libro de Mormon y otros tópicos Santos de los Ultimos Días.

Jeff Lindsay

Jeff Lindsay

The Millenial Star (http://www.millennialstar.org/) Es otro blog que rememora en su título el desaparecido periódico mormón editado en Inglaterra (1840-1970)

Blogs Históricos

M.H.A (https://mormonhistoryassociation.org/) Es el blog oficial de la Asociación de Historia Mormona.

Mormon History

The Juvenile Instructor (http://juvenileinstructor.org/) es otro blog histórico que toma su nombre de una publicación impresa en Salt Lake City entre 1866 y 1930.

Keepapitchinin es un blog de historia creado por Ardis Parshall, historiadora independiente y columnista del Salt Lake Tribune, nombrado en recuerdo de un diario humorístico que apareció entre 1867 y 1871, escrito bajo seudónimo por los hijos de tres Apóstoles de la época. (http://www.keepapitchinin.org/)

Ardis Parshall

Ardis Parshall

Blogs Culturales

Meridian Magazine, Santos de los Ultimos Días dando forma a su mundo (http://ldsmag.com/), es un blog que comparte noticias, ayudas para las clases y consejos para las familias mormonas. Tiene buena calidad y provee una actualización casi diaria vía mail. En la época de la guerra de Afganistan, sus editores parecían creer que cualquier declaración del Presidente de su país tenía la misma relevancia que si fuese del Profeta, por lo que me di de baja. Puede ser interesante para quien no le moleste esa tendencia.

Meridian

Times & Season, An Onymus Mormon Blog (T&S)

(http://www.timesandseasons.org/) Fue fundado en 2003 por Nathan Oman, Matt Evans, Adam Greenwood y Kaimipono Wenger y lleva el nombre de un periódico SUD del siglo XIX.

Nathan Oman

Nathan Oman

By Common Consent (http://www.bycommonconsent.com) (De Común Acuerdo). Es un blog de múltiples autores lanzado en Marzo 2004 en el que se conversa sobre la cultura mormona y el pensamiento religioso contemporáneo. Antes del título actual funcionó como Rameumptom y se analizó la posibilidad de cambiarlo a Zeezrom,Esq y Cureloms & Cumoms.

A Motley Vision (http://www.motleyvision.org/) (Una Visión Variopinta) Es un blog sobre literatura mormona fundado en 2004 por William Morris.

Dawning of a Brighter Day (http://associationmormonletters.org/blog/) Es el blog oficial de la Asociación Mormona de Letras.

Blogs Feministas

Mormon Women’s Forum

(http://66.147.244.239/~girlsgo6/mormonwomensforum/).

Parte de un movimiento no apologético feminista, sin fines de lucro, fundado en 2010 por Neylan McBain, egresada de Julliard y Yale, hija de Ariel Bybee (a quien hemos dedicado un artículo en este blog). Su intención es promover equidad de género y estimular una discusión abierta y honesta de los temas femeninos en el contexto del mormonismo contemporáneo. Desarrolla paneles, debates, conferencias y documentos de investigación.

Neylan McBain

Neylan McBain

Feminist Mormon Housewives

 http://www.feministmormonhousewives.org/ (Amas de Casa Mormonas Feministas) Fue fundado en 2004 por Lisa Butterworth, una activa miembro de la Iglesia, esposa, madre de tres niños, maestra de la Escuela Dominical y ferviente Demócrata, junto a cuatro amigas. Butterworth, oriunda de Boise, Idaho, se encontró con que no podía conversar sobre las preocupaciones liberales y feministas en su círculo de mormones locales por lo que el ciberespacio pareció una posibilidad alternativa. Con el subtítulo inicial de Activistas Enojadas con Pañales para Cambiar se cambió luego a Un lugar seguro para ser feminista y fiel. Proveyó un interesante lugar para conversar sobre temas como maternidad, educación, poligamia y nuestra Madre Celestial. Hoy los colaboradores abarcan todos los EEUU, Australia e Inglaterra  y ha incluido a importantes figuras dentro de los Estudios Mormones como Laurel Tachter Ulrich, Todd Compton y Margaret Toscano.

Lisa Batterworth

Lisa Batterworth

The Exponent  (http://www.the-exponent.com/) Representa a un amplio grupo de blogers enfocados en el feminismo SUD y la historia. Su nombre proviene de The Women’s Exponent, un periódico femenino mormón que existió entre los años 1872 y 1914.

Zelophehad’s Daughters (http://zelophehadsdaughters.com/)

A Well Behaved Mormon Woman.

(http://wellbehavedmormonwoman.blogspot.com.ar/) por otro lado, desarrollado por Kathryn Skaggs, presenta una defensa de los roles tradicionales de la mujer en la Iglesia.

Kathryn Skaggs

Kathryn Skaggs

A ellos pueden sumarse cientos de blogs personales, de variada índole, como el de Jill Strasburg, Mormon Housewife Blog (El Blog del Ama de Casa Mormona)

Mormon Housewife Blog

Jill Strasburg

Jill Strasburg

Blogs de Investigación

Muchos de ellos representan la derivación on line de publicaciones preexistentes.

Dialogue, A Journal of Mormon Thought.

(https://www.dialoguejournal.com/) Probablemente la más importante de esas publicaciones. Está cumpliendo sus 50 años y participan en ellas reconocidas figuras

Dialogue, A Journal of Mormon Thought

Dialogue, A Journal of Mormon Thought

Sunstone, Faith seeking Understanding.

(https://www.sunstonemagazine.com/) Publicada desde 1974 por la Sunstone Education Foundation, Inc.

Sunstone Magazine

Sunstone Magazine

Euro Mormon Studies

(https://euromormonstudies.wordpress.com/) Es el portal de la Asociación Europea de Estudios Mormones (EMSA)

Portales de Blogs

Son sitios que presentan una gran variedad de blogs afiliados (aggregator) y a los que se puede tener acceso a través del portal. Son útiles para saber los temas que se están tratando en los sitios más populares e interesantes de la red.

Mormon Archipelago (http://www.ldsblogs.org/)

Mormon Archipelago

Nothing Wavering (http://www.nothingwavering.org/)

Mormon Blogosphere (http://mormonblogosphere.blogspot.com.ar/)

Los Niblets

A partir de 2005, la comunidad de bloggers mormones creo los Premios Niblet para reconocer las más importantes contribuciones en el blogernáculo (el nombre formaba un juego de palabras ya que “niblet” significa una semilla o algo pequeño pero en realidad se otorgó en memoria de Hugh Nibley, uno de los más distinguidos y amados eruditos mormones). El huésped de la campaña era el sitio Mormon Matters y las categorías incluían Grandes Blogs, Blogs Individuales, Mejor Post, Mejor Post Humorístico así como varias más. No era fácil ponerse de acuerdo sobre los resultados en una comunidad tan extendida y variada, de modo que los premios se discontinuaron después de 9 temporadas. En 2013 el blog Wheat and Tares (Trigo y Cizaña) creó los Premio Wheaties & Tareific y continuó con la tradición.

El impacto de los blogs en la comunidad mormona

El 15 de diciembre de 2007, el élder M. Russell Ballard habló en la graduación de BYU-Hawaii. Instó a los estudiantes a compartir sus creencias en la Internet:

“El surgimiento de la nuevos medios está facilitando una conversación mundial sobre casi cada tema incluyendo la religión, y casi todos pueden participar…

“Las conversaciones continuarán ya sea que escojamos o no participar en ellas.  Pero nosotros no podemos permanecer al margen mientas otros, incluyendo a nuestros críticos, tratan de definir lo que la Iglesia enseña…

“El desafío es que hay demasiada gente participando en conversaciones acerca de la Iglesia como para que el personal de nuestra Iglesia converse con ellos o les responda individualmente.  No podemos contestar a cada pregunta, satisfacer cada solicitud, y responder a cada inexactitud que existe. …algunos que buscan respuestas desean que éstas vengan directamente de un miembro de la Iglesia, como lo son cada uno de ustedes…

“Permítanme pedirles que se unan a la conversación participando en la Internet, particularmente en los nuevos medios, para compartir el evangelio y explicar en términos claros y simples el mensaje de la Restauración.  La mayoría de ustedes ya sabe que si tiene acceso a la Internet,  pueden iniciar un blog en minutos y comenzar a compartir lo que saben que es verdad”.

Desde entonces, miles de miembros se han sumado al proyecto en blogs personales con diferente orientación. Los hay sobre arte,  definición sexual,  temas controvertidos  y  experiencias espirituales. Todos ellos forman parte del blogernáculo y representan a diferentes sectores de nuestra comunidad.

En marzo de 2012 se desarrolló en el campus de la Utah Valley University, en Orem, la duodécima UVU Mormon Studies Conference, cuyo tema fue “Mormonismo en Internet”. Muchas de las ponencias dieron cuenta de la variedad e intensidad con la que ha crecido el blogernáculo. En una encuesta realizada a través de algunos de los más populares blogs mormones se dieron las siguientes respuestas al motivo de por qué eran seguidores de ciertos sitios. Los que intervinieron en la encuesta eran todos estudiantes de posgrado.  Creo que vale la pena escucharlos:

“Para llenar necesidades de otro modo insatisfechas, explorar la relación entre intelecto y espíritu”.

“Por sentirse aislado en una estructura congregacional que valora el consenso y la certeza más que los cuestionamientos y la crítica”.

“Pues son un puente entre la mente y el espíritu que permite la conexión integral con el mormonismo dentro de un marco intelectual”.

“Una intersección entre los ámbitos intelectuales y devocionales”.

“Permiten contactar a una comunidad de individuos con similares actitudes e intereses, lo cual no es tan fácil de lograr en un Barrio Santo de los Ultimos Días geográficamente definido”.

“Por los deseos de hallar una comunidad dentro de la comunidad que comparte la sensación de que la Iglesia institucional no está llenando todas las necesidades espirituales e intelectuales de ese segmento”.

“Los blogs ensanchan el relato discursivo de lo que significa ser un fiel miembro SUD”.

“Han abierto un espacio para formas alternativas de fe, estudio y práctica mormonas”.

Según los estudiosos, los blogs no representan a la completa comunidad SUD pero ayudan a tomar el pulso y medir la profundidad de los debates que se dan dentro del mormonismo. Representan la heterogeneidad dentro de esa comunidad, a la vez que la validan y comparten.

Hay infinidad de blogs personales. Ya es imposible dar cuenta de todos ellos. Como siempre, tenemos la responsabilidad de “examinarlo todo y retener lo bueno”. Ese “bueno” puede variar en cuanto formato, calidad o gustos personales. Pero lo que es cierto es que el blogernáculo ha venido para quedarse. Bienvenidos.

 

 

 

 

La Ley de Común Acuerdo (Cantando todos al unísono)

De la Vida Mormona

La Ley de Común Acuerdo

(Cantando todos al unísono)

Por Mario R. Montani

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Los miembros de la Iglesia participamos semanalmente de reuniones en las que se sostienen y relevan oficiales del Barrio o de la Estaca a los que pertenecemos y una vez al año tenemos la oportunidad de hacer lo mismo con las Autoridades Generales. Es posible que, en esas ocasiones sagradas, pensemos que estamos dando cumplimiento a lo establecido por el Señor en los comienzos de la Restauración:

Y todas las cosas se harán de común acuerdo en la iglesia, con mucha oración y fe, porque recibiréis todas las cosas por la fe. Amén”. (DyC. 26:2)

Sin tener yo mismo una opinión definitiva sobre el particular, me interesa indagar sobre lo que pensaban los miembros que recibieron esa revelación. Quizás un buen punto para comenzar sea el propio nombre de la Iglesia. Todos sabemos que el 6 de abril de 1830, cuando fue organizada oficialmente, lo hizo bajo el título de La Iglesia de Cristo. Debido a que varias otras iglesias del período comenzaron a nombrarse del mismo modo, en Mayo de 1834, se propuso a la congregación el cambio a “La Iglesia de los Santos de los Ultimos Días”. No hubo mención a ninguna revelación, ni la imposición de que ese sería el nombre de allí en adelante. Fue una propuesta que los miembros, democráticamente, votaron positivamente por mayoría. No por unanimidad, ya que, por ejemplo, David Whitmer se apartó pues opinaba que El Libro de Mormón proponía muy claramente que debería ser la Iglesia de Cristo. Recién en Abril de 1838 (4 años después) el Señor estableció el nombre completo de “La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días”. El hecho de que aparezca en DyC 115:4 otorga sanción divina a lo propuesto y decidido por los miembros y también, en cierta forma, reconoce el punto de vista de los que se opusieron. A partir de entonces, el nombre de la Iglesia indica una doble pertenencia. Es la Iglesia de Jesucristo y también la Iglesia de los Santos (es decir los miembros de la Iglesia). Tal doble pertenencia no siempre ha estado claramente presente en los asuntos de la Institución.

Hay un caso paradigmático que da cuenta de lo que Joseph Smith y los primeros santos pensaban sobre la Ley de Común Acuerdo: Nauvoo, 1843. El Profeta planeaba llamar a Amasa Lyman para reemplazar a Sidney Rigdon como su Consejero en la Primera Presidencia. En la Conferencia General más cercana hizo la propuesta a la congregación y fue rechazada. Según los registros, Joseph, bastante disgustado, dijo algo como “He tratado de quitármelo de los hombros y me lo habéis vuelto a poner encima. Vosotros lo cargaréis, no yo” (B.H. Roberts, Succession in the Presidency of the Church of Jesus Christ of Latter Day Saints, 1894, Salt Lake City, Deseret News Publishing Company).

Nunca estuvo en duda el derecho de los miembros a opinar y votar en algo que les concernía, ni al Profeta parece habérsele cruzado por la mente que podía hacer el cambio sin consultarlo y recibir aprobación. Durante la administración de los primeros Profetas de esta Dispensación lo normal era que hubiese votos en disenso y las opiniones personales eran expresadas públicamente antes de que se procediera a votar. Lo único que se necesitaba para analizar una propuesta era que fuese apoyada por otros miembros. Un voto unánime de una Conferencia era algo tan raro que se tomaba nota de ello como una ocasión extraordinaria. Los diarios personales son una prueba histórica irrefutable de hermanos fieles que votaban en negativo u oponiéndose a alguna consideración propuesta por las Autoridades.

Tal como lo sugirió en su discurso “Counseling the Councils” Howard W. Hunter, en el Gran Concilio en los Cielos el Padre utilizó el principio del Común Acuerdo con las multitudes de espíritus presentes. A pesar de tener todo el conocimiento y sabiduría no impuso el Plan de Salvación. Dio la opción. La necesidad fundamental de ejercer el libre albedrío comenzó desde entonces. Y ese es el modelo que debemos seguir.

“No se ordenará a ninguna persona a oficio alguno en esta iglesia, donde exista una rama de ella debidamente organizada, sin el voto de dicha iglesia”. (DyC. 20:65)

“Porque es preciso que todas las cosas se hagan con orden y de común acuerdo en la iglesia, por la oración de fe” (DyC. 28:13)

Esto parece muy similar a lo que El Libro de Mormón identifica como “la voz del pueblo” en asuntos políticos o religiosos de interés comunitario.

Los Líderes no siempre estuvieron de acuerdo sobre lo que implicaba esta Voz del Pueblo, pero ciertamente el antiguo proverbio de Vox populi, vox dei no opera dentro del mormonismo desde hace largo tiempo.

Wilford Woodruf declaró:

“La Iglesia tiene el derecho de rechazar o aprobar las revelaciones… Antes de que una revelación sea aceptada por la Iglesia, como ley, debe de una forma u otra ser presentada a la Iglesia y aceptada por la Iglesia” (The Lectures on Faith: a case study in de-canonization, Von Wagoner y otros, Dialogue Vol 20 Nº 3, pag. 74 (1987)

Sin embargo, George Q. Cannon opinaba de modo diferente:

“Pareciera sin sentido que el Profeta de Dios no pueda considerar auténticas las revelaciones que ha recibido hasta que tengan la aprobación de los diferentes quorumes de la Iglesia” (Gospel Truth: Discourses and Writings of President George Q. Cannon, editados por Jerreld L. Newquist, Salt Lake City, 1987, Deseret Book Co, pag. 258)

Creo que ese contraste de ideas muestra un conflicto aún no resuelto totalmente en la Iglesia.

Bruce R. McConkie:

“Los asuntos administrativos de la Iglesia se manejan bajo la ley del común acuerdo. Esta ley consiste en que en el reino terrenal de Dios, el Rey aconseja lo que hay que hacer, pero luego permite que sus súbditos acepten o rechacen sus propuestas. A menos que el principio del libre albedrío se ponga en práctica con justicia, el hombre no progresará hasta lograr la salvación en el reino celestial. En consecuencia, los oficiales de la Iglesia se eligen por el espíritu de revelación que reciben los que son llamados para elegirlos; pero antes de que aquéllos puedan servir en sus puestos, deben recibir un voto formal de sostenimiento de parte de los miembros sobre quienes van a presidir (Mormon Doctrine, pag. 149-150)

En el Manual del Alumno del Curso de Doctrina y Convenios, Sección 26, pag. 51, después de analizar la anterior cita del Elder McConkie, se comenta:

“No sólo se sostiene a los oficiales de la iglesia mediante el común acuerdo, sino que este mismo principio se aplica también a las normas, las decisiones importantes, la aceptación de nuevas Escrituras y otros asuntos que afecten la vida de los santos”. 

Creo que lo anterior es una expresión de deseo muy interesante, no un reflejo de la realidad. ¿Alguno de ustedes fue consultado con respecto al cambio del horario consolidado o la edad de los jóvenes para salir a la misión? ¿Tuvieron oportunidad de votarlo? ¿Afectaban la vida comunitaria de los santos?

No se me malinterprete. He puesto como ejemplos dos casos relativamente cercanos en el tiempo y que afectaron la vida de la membresía y con los que estoy plenamente de acuerdo. Estoy muy feliz de que hayan ocurrido esos cambios. Pero lo de que las normas, las decisiones importantes y que afectan nuestra vida forman parte del común acuerdo es en la actualidad una simple enunciación retórica. De acuerdo al esquema de McConkie, el Rey últimamente toma decisiones pero los súbditos no son consultados…

John A. Widtsoe:

“Cada oficial del Sacerdocio o las organizaciones auxiliares, aunque nombrado apropiadamente, mantiene su posición en la Iglesia sólo con el consentimiento de la gente. Los oficiales pueden ser nombrados por la Presidencia de la Iglesia, pero, a menos que el pueblo los acepte como oficiales, no pueden ejercer la autoridad de los oficios a los que han sido llamados. Todas las cosas en la Iglesia deben hacerse por común acuerdo. Esto convierte a la gente, hombres y mujeres, bajo Dios, en los gobernantes de la Iglesia. Aún el Presidente de la Iglesia, antes de cumplir plenamente sus obligaciones, o continuar en su oficio, debe ser sostenido por las personas… Esto da a cada miembro la oportunidad de votar a favor o en contra de los oficiales…” (Priesthood and Church Goverment, pag. 238)

Uno escucha relatos, sobre todo de las comunidades rurales de fines del siglo XIX y comienzos del XX, en los que Autoridades Generales que viajaban a Conferencias de Estaca veían sus propuestas sobre Obispos o Presidencias de Estacas rechazadas una y otra vez y cómo negociaban con los miembros hasta hallar al indicado que, en ocasiones, ni siquiera estaba presente. Por ese entonces se aceptaba que esa era una de las muchas alternativas por las que se “manifestaban los misteriosos caminos del Señor”.

Alguien podría decirme que, obviamente, hemos aprendido a tener más obediencia en la actualidad. Yo lo negaría. No me atrevería a compararme a la fe de los granjeros que luchaban contra una tierra árida y que habían llegado a esos lugares dejando atrás el desprecio de muchos familiares y sus propios muertos por el camino. No, no creo que seamos más obedientes. Sí creo que somos más indiferentes. Y que hemos sido moldeados bajo algunas normas sociales internas según las cuales el levantar una mano en contra está visto como una deslealtad, un oprobio y una puesta en peligro de nuestra salvación por “oponernos a los ungidos del Señor”. No me cabe duda de que es más sencillo conducir a un rebaño que está convencido de eso y no a otro que cree que lo que dice Doctrina y Convenios sigue teniendo vigencia.

No se me escapa el hecho de que con el crecimiento y la diversidad cultural dentro de la Iglesia sería muy difícil consultar a los miembros y obtener su aprobación para cada pequeña medida que se desee promover. Sin embargo, creo que hay un amplio margen de opciones, con los actuales medios de comunicación, para que eso fuese viable en los temas de verdadera importancia.

Hemos pasado de una participación activa y directa a una en la que delegamos toda responsabilidad a las Autoridades sin que nadie nos haya explicado cómo y cuándo fue ocurriendo ese proceso.

La Enciclopedia del Mormonismo, en su referencia al tema, declara:

“La evidencia de relatos sobre las primeras reuniones y conferencias indica que muchos de los líderes de la Iglesia de Nueva Inglaterra sentían que los miembros deberían estar directamente involucrados en reuniones en las que se tomaban decisiones, incluyendo mociones sobre políticas, siguiendo los procederes parlamentarios estándar para reuniones públicas, y votar para decisiones finales. Los miembros individualmente a veces ejercían la prerrogativa de llamar a reuniones, y una vez en sesión, cualquiera tenía el derecho de dirigirse al grupo. La conducción de sus reuniones seguía el modelo congregacional que les era familiar…”.

Esta explicación histórica intenta mostrar que los primeros líderes utilizaron ese método por razones culturales, y no es algo que debamos desestimar, pero entre esos líderes de Nueva Inglaterra estaba Joseph Smith, el Profeta, el cual entendía mejor que nadie los propósitos de Dios, quien parece ser muy claro en DyC 28:10

No has de partir de este lugar sino hasta después de la conferencia; y por la voz de dicha conferencia mi siervo José será nombrado para presidirla, y lo que él te diga, eso dirás”.

En castellano la palabra conferencia puede significar disertación o reunión (y con cierta connotación de pasividad por parte de los asistentes), pero en inglés expresa: a) reunión para consultar o discutir, b) intercambio de puntos de vista, c) reunión de comités para resolver diferencias entre cuerpos legislativos, d) una asamblea de clérigos o clérigos y laicos en un distrito particular dentro de las iglesias Protestantes.

Nuestras conferencias se han ido castellanizando, pues ya no hay en ellas consulta, discusión o intercambio de ideas, más bien reuniones y disertaciones. Los miembros deberíamos estar activamente involucrados en el crecimiento y perfeccionamiento de la Iglesia, y la ley de Común Acuerdo es una de las herramientas más poderosas para lograrlo, cuando opera y no es acallada por la costumbre y la indiferencia.

Los líderes locales deberían tener más participación en la definición de políticas internas que afectan a los miembros. Después de todo, si bien su llamamiento proviene del Señor, no han podido asumirlo plenamente sin el voto de los fieles, por tanto también representan a ellos. He observado con el paso de los años que un creciente verticalismo se ha apoderado de las estructuras eclesiásticas mormonas. Las sugerencias que vienen de arriba hacia abajo (y todos sabemos que tales sugerencias suelen tener las características de mandatos) deben ser cumplimentadas, informadas, medidas y registradas. Mientras que cualquier sugerencia desde abajo hacia arriba suele ser obstaculizada u olvidada por un aparato burocrático acostumbrado a operar en una sola dirección. Algunos han denominado a esta situación Profetocracia o propuesto que el nombre de la institución se cambie a La Iglesia de Jesucristo de las Autoridades Generales. No me sumo a esas iniciativas pero sí reconozco que son indicadoras de los sentimientos de una parte de los miembros.

Finalmente, el ejemplo del Salvador mostró que los Líderes están para servir. Es muy difícil poder servir sin escuchar y es difícil poder escuchar cuando nos cubren las demandas formales de programas y actividades exigidas y cuando no hay un ámbito donde se pueda hablar de temas que no aparezcan en la curricula oficial de la Iglesia.

Algo similar ha ocurrido con los informes sobre las finanzas. Desde 1959 en adelante la Iglesia ha dejado de compartir sus estados financieros (En Canadá y el Reino Unido debe hacerlo pues así lo establece la ley y supongo que en los demás países se ajustará a la legislación que rige).

Pero los miembros, en el Informe del Departamento de Auditorías, sólo sabemos que “se han registrado de acuerdo con los presupuestos, las normas y las prácticas de contabilidad de la Iglesia”. Por supuesto que todos confiamos básicamente en que eso es suficiente. Pero analicemos un par de cuestiones. Cuando se organizó la Orden Unida no podía tocarse una sola moneda sin que todos los integrantes de la Orden diesen su aprobación mediante voto. Se podrá argumentar que siendo la Ley de Diezmos una ley menor, también los procesos administrativos son menores…

El 8 de Julio del 2000, el Deseret News mencionaba que Farm Management Company (una subsidiaria perteneciente a la Iglesia para administrar las propiedades agrícolas) estaba estableciendo reservas de caza en algunas de esas propiedades con la idea de obtener dividendos adicionales cobrando a cazadores pudientes. Si bien la Iglesia no posee ninguna doctrina oficial condenando la caza deportiva es conocido que, a lo largo de un siglo, Profetas como Lorenzo Snow, Joseph F. Smith y Spencer W. Kimball han sido muy duros con respecto a esta práctica. Parecía haber aquí un problema ético irresuelto. El tema se agravaba pues la Iglesia estaba utilizando misioneros regulares para administrar estos sitios. Gracias a la acción de grupos defensores de los derechos del animal, para el 2001 se habían eliminado a los misioneros y contratado administradores pagos, limitado la cantidad de piezas a cobrar y abandonado la práctica de liberar aves enjauladas con la llegada de los cazadores. Primer pregunta: ¿Se podría haber evitado esa situación si los miembros de la Iglesia hubiésemos tenido la oportunidad de votar al respecto?. Segunda pregunta: ¿Cómo se revirtió, aunque sea parcialmente, el daño? Pues porque, además de los activistas de la naturaleza, los propios miembros comenzaron a escribir a sus Obispos y a las Autoridades Generales expresando su disconformidad. La respuesta a ambas preguntas está en un solo lugar: los miembros.

Cuando hace muy poco las Autoridades decidieron invertir u$s 1.500 millones (lo que ellos expresan como 1.5 billions) en un complejo comercial en el centro de Salt Lake para embellecer y promover ese sector, hubo muchas voces locales en contra.  No me cabe duda de que los miembros extranjeros (es decir el 60% de la población actual de la Iglesia) también podrían haber sugerido proyectos alternativos para esos fondos, pero tal oportunidad no existió. En Salt Lake y sus regiones inmediatas viven menos de 500.000 mormones, lo que representa hoy el 3% del total de miembros. Por supuesto que es la capital religiosa y administrativa de la Iglesia, allí viven las Autoridades y es visitada anualmente por millones de otros mormones y turistas. No estoy en contra del emprendimiento en sí, sino de la poca oportunidad que los miembros tienen para opinar.

Tampoco tienen demasiada oportunidad de saber. Todos hemos escuchado hablar de Deseret Books Co. y de Deseret News Publishing Co., las empresas editoriales de la Iglesia o del ala educativa de BYU en Utah, Idaho y Hawai. Quizás también de Beneficial Financial Group, a cargo de Seguros e Inversiones y de Bonneville International Corporation, en el área de Comunicaciones. Pero ¿Han oído hablar sobre Deseret Management Corporation, AgReserve  o el Polynesian Cultural Center? Es posible que si le preguntan a su Obispo o Presidente de Estaca tampoco les pueda responder. No es información que esté disponible. Hace falta la consulta a un periodista de investigación especializado como Caroline Winter, de Bloomberg, para comenzar e entender la compleja organización de negocios de la Iglesia.

Hawaii Reserves, por ejemplo, posee más de 3.000 hectáreas en Oahu, donde mantiene edificios residenciales y comerciales, parques y dos cementerios. El PCC (Polynesian Cultural Center) es un parque temático tropical de 17 hectáreas en las costas de Oahu con luaus, paseos en canoa y visitas a siete aldeas polinesias simuladas. El ticket general cuesta u$s 49,95 y el Vip u$s 228,95. En 2010 el Centro colectó unos u$s 70 millones.

No es el propósito de este artículo analizar las finanzas de la Iglesia ni los métodos gerenciales para administrarlos, los que a partir del programa de Correlación comenzaron a “aplicar prácticas gerenciales que eran comunes en el mundo de negocios norteamericano” (Edward L. Kimball – hijo del Presidente Kimball – en su biografia, Lengthen Your Stride: The Presidency of Spencer W. Kimball, Salt Lake City, 2005, Deseret Book, pag. 249). Sólo señalar que los Santos de los Ultimos Días no tienen participación activa en ellas. Es una repetida frase en la iglesia que cuando alguien delega autoridad en otro no debe interferir con esa delegación pero sí debe supervisar y controlar. Los miembros no tenemos forma de hacer eso con el poder que delegamos a las autoridades superiores.

En un folleto publicado en 1971 bajo el título de Common Consent por Bruce R. McConkie sobre el tema, en el punto 4 puede leerse:

“Los asuntos generales de la Iglesia no pueden tramitarse en secreto. Ningún hombre, por lo tanto, puede ser designado para conducir la Iglesia o llevar adelante ningún supuesto gran programa para la salvación del hombre. El Señor lo ha decretado de otro modo. Las Conferencias deben tramitar los asuntos de la Iglesia”.

Nos advierte DyC 121:39

“Hemos aprendido por tristes experiencias, que la naturaleza y disposición de casi todos los hombres, en cuanto reciben un poco de autoridad, como ellos suponen, es comenzar inmediatamente a ejercer  injusto dominio”.

Joseph está hablando sobre “casi todos los hombres” de la Iglesia. ¿Qué nos hace creer que la naturaleza y disposición humana ha cambiado tanto entre el siglo XIX y el XXI?

Las Autoridades deberían estar brindándonos “conocimiento puro” sobre estos menesteres con “mansedumbre, benignidad, persuasión, longanimidad y amor sincero” pues son los únicos métodos por lo que se puede mantener “cierto poder o influencia en virtud del sacerdocio” (DyC 121:41-42). No ocultándolo.

El propio Joseph Smith lo tomó en cuenta hace años:

“El hecho es que debe existir un balance o equilibrio de poder entre el Obispo y la gente, y de ese modo la armonía y la buena voluntad podrán preservarse entre ustedes” (History of the Church, 1:364)

Ese equilibrio debe existir no sólo entre obispos y miembros sino también entre Presidentes de Estaca y Autoridades Generales. El nuestro no es un sistema parlamentario por el que elegimos a nuestros representantes y de allí en adelante únicamente ellos toman las decisiones. El hecho de que casi semanalmente se nos planteen relevos y sostenimientos  muestra que no es así. Cuando un miembro de un obispado o de un sumo consejo propone un nombre no nos está diciendo que ya fue elegido, nos está haciendo una propuesta, una nominación por la cual deberemos votar.

Tengo en claro que La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días es dirigida por Jesucristo y también por los miembros. Con respecto a La Corporación del Obispado Presidente tengo en claro que no le corresponde a los miembros saber, ser informados o preguntar sobre su accionar. Sólo confío en que a Jesucristo se le permita…

Las sutiles sugerencias de que sólo “faltas muy graves” de los candidatos admiten un voto negativo o de que tal manifestación pone en peligro nuestra propia salvación, además de acarrearnos el ostracismo social de nuestra comunidad, parecen formas sofisticadas de modificar, transformar y recortar el principio del Común Acuerdo. Según lo poco que sabemos de nuestra vida anterior, el Padre otorgó ese don y beneficio y el único que intentó quitarlo fue Lucifer.

Como lo expresé al iniciar el artículo, éstas son sólo reflexiones personales. No tengo una definición al respecto. Dejar de pagar los diezmos, inactivarnos o comenzar a votar todas las propuestas en negativo no me parecen actitudes conducentes ni maduras. Cuando me bauticé (hace ya 55 años) contraje algunos compromisos con mi Padre Celestial. Es mi intención cumplir con ellos hasta donde mis fuerzas y debilidades me lo permitan, aunque no esté de acuerdo con cada detalle y política de la institución que nos engloba.

El himnario que utilizamos en nuestras reuniones ha sufrido algunos cambios a lo largo del tiempo. Una de las más notables fue en 1948 cuando el registro se bajó un semitono. Otra en 1985 cuando descendió un tono entero. En términos de la voz humana un tono y medio es un intervalo muy importante. La explicación dada incluía el facilitar el canto ya que las melodías eran muy agudas. En realidad, el objetivo del Comité de Música de la Iglesia era otro, con el visto bueno de algunas Autoridades: colocar los himnos en una tesitura en la que se hiciese más difícil el canto a cuatro voces. Tanto en 2002 como en 2011 hubo intentos de confeccionar himnarios para que el canto fuese al unísono. Afortunadamente, desde mi punto de vista, no prosperaron. ¿Por qué no? Porque en 2004 se creó el Unison Hymn Singing Pilot Project para evaluar entre la población universitaria de BYU la posibilidad de cantar a una sola voz. Los resultados fueron contundentes: los mormones no queremos hacerlo. Preferimos cantar en armonía. Esto hizo dar marcha atrás con los proyectos de una nueva modificación del himnario.

Me parece un caso paradigmático, no sólo porque de algún modo se consultó a los miembros, sino porque simbólicamente revela que nos gusta la diversidad, el enriquecimiento y la armonía. No deseamos marchar al sonido de una sola voz…

Entre las muchas historias de J. Golden Kimball existe una en la que, al participar de una Conferencia de Estaca y efectuar los sostenimientos, observó que los miembros respondían a las propuestas de forma automatizada. Entonces propuso el traslado de una montaña de las cercanías a otro lugar. Algunas manos distraídas se levantaron a favor… por lo que la Autoridad aprovechó para dar un sermón sobre la importancia del común acuerdo. Es posible que, a partir de entonces, haya nacido el dicho “Recuerde que al levantar la mano usted no se está desperezando, está votando…”

Los que creen que todo está bien en Sión sírvanse expresarlo levantando la mano derecha…

Por la negativa, mediante la misma señal…