Islam y Mormonismo – Segunda Parte

Otras Religiones

Islam y Mormonismo

Segunda Parte

Por Mario R. Montani

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Diferencias y Similitudes entre el Islam y el Mormonismo

Como se ha visto en los comentarios anteriores, ambas religiones comparten la idea de un profeta fundador que recibe visitas angélicas, las que desembocan en un nuevo libro de escrituras. También se ha señalado la práctica de la poligamia y la división, a la muerte del profeta fundador, en dos grupos principales, uno reclamando el liderismo de los descendientes sanguíneos y otro, rechazándolo.

Si bien sería mejor indicar primeramente las similitudes y luego las diferencias, en muchos casos las primeras son sólo aparentes, ya que encierran profundas divergencias, por lo que iremos mencionándolas en cada caso:

Dios: Si bien ambos grupos rechazan las doctrinas trinitarias, el Islam considera que Alá es un ser absoluto, único, no divisible en tres. Su creación ha surgido ex nihilo (de la nada). Alá no es un Dios diferente al del cristianismo o el judaísmo. Es una contracción del árabe al-ilah, que literalmente significa “el Dios”. Es la palabra que emplean los musulmanes y los árabes cristianos para referirse a Dios, y que también se emplea en las Escrituras y las prácticas de los Santos de los Últimos Días del mundo de habla árabe.

Los Mormones, por otra parte, creen en una deidad de tres seres separados e individualizables (Padre, Hijo y Espíritu Santo) con una unidad de propósito. También creen que la materia y las inteligencias son co-eternas con Dios y que la Creación consistió en la organización de materiales preexistentes. Para el islámico estas creencias constituyen una forma de shirk, una seria blasfemia.

Profetas: Ambas creencias comparten la idea de que la comunicación con Dios no se detuvo con los profetas del Antiguo Testamento ni con Jesucristo. La teología islámica habla de 124.000 profetas, de los cuales el Corán identifica a 25 por nombre, la mayoría de ellos aceptados por el mormonismo y el cristianismo en general. Tanto mormones como mahometanos sienten una especial reverencia por sus profetas fundadores, pero no los adoran ni se dirigen a ellos como intermediarios. Sin embargo, los Santos de los Ultimos Días consideran que Joseph Smith inauguró una nueva dispensación profética que continúa hasta nuestra época, mientras el Islam acepta a Mahoma como el último de los Profetas. El mormonismo podría considerar a Mahoma como un inspirado enviado de Dios, pero el Islam no mantiene esa reciprocidad en relación a Joseph Smith.

Apostasía: musulmanes y mormones por igual creen que su fe representa la verdadera religión de Adán y todos los profetas posteriores. Creen que la Biblia en su formato actual ha sido tergiversada y que el Cristianismo tradicional se ha apartado de las enseñanzas de Jesús, por lo que no reconocen doctrinas conciliares como la del Pecado Original o la Trinidad.

Jesucristo: En el Islam, Jesús es considerado un Profeta de Dios de características humanas. Acepta que nació por una concepción virginal decretada por Dios y que en su ministerio tuvo el poder de realizar muchos milagros. Su muerte no tuvo un propósito expiatorio y algunas tradiciones creen en su retorno antes del Juicio Final. Para el mormonismo en cambio, es el Hijo de Dios, Unigénito del Padre en la carne y nuestro Salvador.

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Satanás: El mormonismo cree que Satanás fue un hijo espiritual de Dios identificado como Lucifer cuyo plan de negar al hombre el libre albedrío fue rechazado, lo que condujo a su rebelión. Para el Islam era Iblis, un jinn o djin (origen de nuestra palabra “genio” aplicada a personajes como el de la lámpara de Aladino) que se rehusó a postrarse ante Adán después de que Alá se lo mandase. Fue excluido de Su presencia y se transformó en Shaytan.

Angeles: El Islam cree que los ángeles son seres creados a partir de la luz divina (nur), que sirven incesantemente a Dios y no poseen libre albedrío. También creen en otro tipo de seres inteligentes, los jinn, mencionados anteriormente. Los Mormones en cambio creen que los ángeles son hijos de Dios que pueden servir en tal calidad antes del nacimiento, después de la muerte o con cuerpos ya resucitados.

Escrituras: Ambas religiones creen que el canon bíblico no estaba cerrado, pero los musulmanes lo sellan con la aparición del Corán. No puede haber escrituras posteriores al mismo. Los mormones, en cambio creen en un canon ampliado (Libro de Mormón, Doctrina y Convenios, Perla de Gran Precio) y aún abierto (nuevas escrituras pueden llegar a agregarse).

Proselitismo: Los dos grupos son activos en invitar a los que no pertenecen a su religión a unirse a ella. Algunos gobiernos musulmanes invierten en la construcción de mezquitas, distribución del Corán y financiamiento a misioneros en el exterior. Sin embargo, ciertos países de origen islámico no permiten que otras religiones prediquen abiertamente dentro de sus fronteras. La Iglesia de Jesucristo posee su conocido sistema misional.

Imágenes: Ni mormones ni islámicos permiten imágenes en sus lugares de adoración. En las capillas mormonas podrán hallarse cuadros y fotografías en el hall y los pasillos pero no en el Salón Sacramental. También se permite el uso de láminas y otros materiales audiovisuales con fines didácticos. El Islam prohíbe cualquier intento de representar artísticamente a Alá, lo cual constituye un serio pecado. La variante suní (que representa el 85% de los mahometanos en el mundo) hace extensiva esta prohibición a los profetas. Por este motivo, películas que representan a Moisés, por ejemplo, no han podido estrenarse en países como Egipto, Malasia e Indonesia.

Educación: Ambas religiones ponen un especial énfasis en la educación, tanto secular como religiosa. Mahoma realizó declaraciones como: “La búsqueda de conocimiento es un acto de adoración”, “Buscad conocimiento desde la cuna hasta la sepultura” y “Obtened conocimiento aunque sea en la China”. La mayoría de los países islámicos proveen educación gratuita en todos los niveles. La Iglesia Mormona ha tenido históricamente una actitud pro educativa creando una prestigiosa Universidad, con extensiones en varias partes del mundo. Más recientemente ha establecido el Fondo Perpetuo para la Educación, un sistema que permite la capacitación de aquellos que de otro modo no podrían hacer frente a su proceso de aprendizaje.

Reglas Dietarias y de Salud: Los dos grupos prohíben el uso de bebidas alcohólicas. Los mormones y algunos grupos islámicos prohíben el tabaco. Los mahometanos se abstienen de ciertos tipos de carne y la que consumen debe haber pasado por un ritual prescripto, en cierto modo similar al del judaísmo. Los mormones no tienen tal prohibición, aunque se aconseja la prudencia en el uso de la carne. Los Santos de los Ultimos Días agregan el té y el café a su Palabra de Sabiduría, así como cualquier otra sustancia que pueda ser nociva para el cuerpo. Ambas religiones practican el ayuno como forma de adoración y purificación.

Sacerdocio Laico: En el mormonismo los sacerdotes surgen de entre los miembros, sin necesidad de un entrenamiento especial en seminarios u obtención de títulos. Esto es verdad también para la variante suní del Islam.

Matrimonio y Familia: Mormonismo e Islam comparten la creencia de que el matrimonio puede potencialmente continuar en la vida venidera, dependiendo de la fidelidad a su respectiva religión. La unión familiar es altamente promovida en ambas comunidades. Mahoma declaró: “El Paraíso yace bajo los pies de las madres”. El mormonismo también pone a la familia en primer lugar. El programa de la Noche de Hogar tiende a ello, así como los sellamientos eternos que se realizan en los Templos. Ninguna de las dos religiones acepta el matrimonio entre personas del mismo sexo. El Islam acepta la poligamia bajo ciertas condiciones y el mormonismo la practicó entre 1833 y 1904, fecha a partir de la cual fue abandonada, aunque grupos fundamentalistas desprendidos del mormonismo continúan efectuando matrimonios plurales.

Dibujo de 1842 representando un supuesto harem mormón buscando la identificación con el Islam.

Dibujo de 1842 representando un supuesto harem mormón buscando la identificación con el Islam.

Fe y Obras: Ambas religiones creen que para la salvación se requieren tanto la fe como las buenas obras. Como bien lo expresa el Libro de Mormón: “Es por la gracia que nos salvamos después de hacer todo lo que podamos” (2 Nefi 25:23). Para los mormones, ciertas ordenanzas también son esenciales para la salvación.

Salvación y Vida Venidera: Común a ambos grupos es la creencia en una vida después de la muerte. Mahoma declaró: “La vida es un puente. Usenlo para llegar al paraíso, pero no construyan sus casas sobre él”. La aceptación de un Juicio Final y una Vida Venidera forma parte de uno de los Seis Artículos de Creencia del Islam. Se comparte la idea de múltiples grados espirituales en los cielos (para los musulmanes también existen múltiples niveles en el infierno) y la posibilidad de reencontrarnos con nuestros familiares que han sido fieles.

Para el Islam la Salvación consiste en entrar a alguno de los niveles del Cielo (Jannah). La otra posibilidad es el Infierno (Jahannam). Aquellos que mueran creyendo sinceramente en el Islam serán finalmente salvos, a pesar de sus hechos, Deberán pasar una etapa en el Infierno hasta ser admitidos en el Jannah.

El mormonismo, por su parte cree en tres reinos de gloria: el Reino Celestial, el Reino Terrestre y el Reino Telestial. El Celestial recibirá a todos los justos que hayan llevado vidas correctas en la Tierra, sin importar si hayan sido mormones o no, pero que hayan aceptado la expiación de Cristo y las ordenanzas salvadoras, ya sea en esta vida o, en forma vicaria, en la venidera. Los que no logren ingresar a ninguno de estos tres Reinos, deberán morar en “las tinieblas de afuera”, un sitio sin gloria.

Lavamientos: Si bien con ciertas diferencias entre los grupos Chiitas y Sunitas, los musulmanes antes de la oración realizan un lavamiento ritual que incluye las manos, dientes, bocas, nariz, orejas, rostro, cuello, los brazos por encima de los codos y los pies hasta los tobillos. También una mano mojada sobre el cabello. Dichas abluciones no guardan demasiada relación en forma ni propósito con el bautismo mormón o las ordenanzas realizadas en los Templos.

Islam y Occidente

Me gustaría citar algunos párrafos del trabajo ya mencionado de Orin D. Parker:

“Los Musulmanes poseen una fe profunda que en Occidente en ocasiones se malinterpreta como fatalismo, la creencia de que los eventos ya están fijados con anterioridad y que no poseemos el poder de cambiarlos. Tuve una memorable experiencia sobre este aspecto de la fe islámica cerca de mi arribo al Medio Oriente. Fui enviado a Bagdad, Irak, para hacerme cargo de una oficina que había estado descuidada pro varios años. Como un joven norteamericano que era, estaba determinado a ir y ponerla en funcionamiento de manera eficiente. Cuando daba las órdenes y sugerencias a mi equipo de musulmanes, constantemente recibía la respuesta “Insha’Allah” que significa “si es la voluntad de Dios”. Yo tendía a interpretar la respuesta como algo similar a “mañana” o “tal vez” o “Quizás lo haga”. De modo que un día decidí que ya había recibido suficientes “Insha’Allah” y llamé a mi farrash, Zeydan, a la oficina (un farrash es una combinación de mensajero, conserje y portero). Zeydan me enseñó algo ese día que jamás olvidaré. Primeramente le di un discurso sobre la necesidad de que cuando en la oficina el jefe pide hacer algo, debe estar seguro de que se llevará a cabo. Cuando terminé mi plática en el mejor árabe en el que me pude expresar, él comenzó a darme un discurso sobre su fe. Me explicó que todo lo que se haga debe hacerse de acuerdo a la voluntad de Dios, que nada se hace sin o en contra de esa voluntad, y que yo siempre debería esperar que su respuesta fuese “Insha’Allah” porque estaría mal que él dijese que podía hacer algo por sí mismo. No estaba expresando falta de deseo de trabajar sino más bien una real humildad que reconocía que los resultados estaban en las manos de Dios. Finalmente comprendí”.

“Como alguien que ha recibido la hospitalidad musulmana, he observado con tristeza que los islámicos que vienen a las sociedades occidentales a menudo se sorprende de la ignorancia sobre el Islam que los rodea. Se sienten especialmente desilusionados cuando se los considera no creyentes. La fe Islámica ha dominado el mundo de Oriente por siglos y continúa haciéndolo. Cualquier intento de definir la cultura en esa parte del mundo deberá reconocer al Islam como su fundamento. Aún aquellos que ya no observan todos sus preceptos permanecen fieles a sus conceptos básicos y brindan al Islam su apropiado respeto”. 

“Dentro del Islam, Cristianos y Judíos han tenido desde el comienzo un especial sitio de respeto como “gentes del libro”, el Antiguo Testamento. El término en árabe es ahl al-kitab, que también puede interpretarse como “familia del libro”. Desde el punto de vista Islámico, Judíos, Cristianos y Musulmanes comparten el mismo Dios y la misma herencia religiosa inicial. Los musulmanes ven su religión como la culminación de un proceso que va del Judaismo al Cristianismo y al Islam. Los Profetas del Antiguo Testamento son reconocidos como tales, y Cristo es reverenciado como profeta, maestro, y un hombre perfecto. De modo que es sorprendente y perturbador para los musulmanes de Medio Oriente descubrir que se los considera por fuera de la tradición Judeo-Cristiana. Mi experiencia me muestra que si deseamos interactuar con los musulmanes como vecinos mutuamente respetuosos, deberemos comprender y apreciar sus creencias, filosofía y cultura. Deberemos llegar a conocerlos y amarlos si esperamos que hagan lo mismo con nosotros”.  

El Iman Muhammed Shoayb Mehtar ofrece la oración de despedida en un evento multirreligioso en el Centro de Conferencias de Salt Lake City.

El Iman Muhammed Shoayb Mehtar ofrece la oración de despedida en un evento interreligioso en el Centro de Conferencias de Salt Lake City.

Hugh Nibley también ha escrito sobre la estrecha relación del Islam con la cultura judía:

“Una tarde de marzo del año 620 D.C, Mahoma caminó hasta el valle de Mina en las afueras del sector oeste de su ciudad, La Meca, donde acampaban algunos peregrinos. Muchos de ellos eran judíos – Chasraj de Yathrib en el norte – que se habían separado del resto de su gente, según la inmemorial costumbre de los sectarios del desierto. Buscaban a un profeta, y aceptaron a Mahoma como su líder inspirado; al año siguiente retornaron y entraron en un convenio secreto con él para apoyarlo. De modo que el primer sostén sólido del Profeta provino de los sectarios de mentes verticales del desierto. Al mismo tiempo había tenido su famoso sueño de subir al cielo desde el templo de Jerusalén, y allí encontrar a Moisés, Cristo, Abraham, Juan el Bautista, Enoc y Aarón y haber visto a Adán presidiendo como juez sobre la gran asamblea de todos sus hijos. Estas son las figuras dominantes en los escritos apócrifos de Judíos y Cristianos – no es extraño que los parientes árabes de Mahoma sacudieran sus cabezas con perplejidad y dudas. Y cuando él mismo tuvo dudas sobre la divinidad de su llamamiento, fue una de las sectarias que había leído tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento, Maraka, la tía de su esposa, quien le aseguró que sus visiones eran genuinas y que sería un profeta especial para su pueblo”.

 

Mujeres y jóvenes mahometanas expresan su fe en el Tabernáculo Mormón.

Mujeres y jóvenes mahometanas expresan su fe en el Tabernáculo Mormón.

Islam y Santos de los Ultimos Días en la actualidad

Sería bueno recordar que, ya en Marzo de 1841, el Concejo Municipal de Nauvoo (del cual Joseph Smith formaba parte) aprobó la siguiente ordenanza:

“Sea ordenado por el Concejo Municipal de la Ciudad de Nauvoo, que los Católicos, Presbiterianos, Metodistas, Bautistas, Santos de los Ultimos Días, Cuáqueros, Episcopales, Universalitas, Unitarios, Mahometanos y toda otra secta religiosa o denominación existente posean libre tolerancia e iguales privilegios en esta ciudad…”

En años recientes, el respeto por el legado espiritual de Mahoma y por los valores religiosos de la comunidad islámica ha conducido a un incremento en el contacto y en la cooperación entre los Santos de los Últimos Días y los musulmanes de todo el mundo. Esta cooperación se debe en parte a la presencia de congregaciones de Santos de los Últimos Días en zonas como las costas orientales del Mediterráneo, el norte de África, el Golfo Pérsico y la zona sudeste de Asia. La Iglesia ha respetado las leyes y las tradiciones islámicas que prohíben la conversión de los musulmanes a otras religiones, adoptando para ello una política no proselitista en los países islámicos de Oriente Medio.

Aún así, abundan los ejemplos de diálogo y cooperación, incluso las visitas a las Oficinas Generales de la Iglesia en Salt Lake City por parte de dignatarios musulmanes; el uso de las plantas de envasado de la Iglesia por parte de musulmanes para la elaboración de alimentos halal (purificados mediante un ritual); el envío de ayuda humanitaria a zonas predominantemente musulmanas como Jordania, Kosovo y Turquía; acuerdos académicos entre la Universidad Brigham Young y diversas instituciones académicas y gubernamentales del mundo islámico; la existencia de una Asociación de Estudiantes Musulmanes en BYU; y la creciente colaboración entre la Iglesia y las organizaciones islámicas para salvaguardar los valores tradicionales de la familia en todo el mundo. El inicio reciente del Programa de Traducciones Islámicas, patrocinado conjuntamente por BYU y la Iglesia, ha derivado en una serie de intercambios importantes entre dirigentes musulmanes y líderes Santos de los Últimos Días. Un embajador musulmán de las Naciones Unidas predijo que este programa de traducciones “jugará un papel positivo en el deseo de los países occidentales de tener una mejor comprensión del Islam” (Islamic Diplomats Hosted in New York, Church News, 3 de abril 1999, pag. 6)

Estos ejemplos de interacción entre Santos de los Últimos Días y musulmanes, junto con el establecimiento en 1989 de dos importantes centros de la Iglesia para el intercambio educativo y cultural en el Medio Oriente (Jerusalén y Amman), reflejan el respeto tradicional que los líderes de la Iglesia han demostrado desde tiempos antiguos por el Islam. Esas actividades son evidencia palpable de la empresa de los Santos de los Últimos Días por promover un mayor entendimiento del mundo musulmán y son evidencia del papel emergente que juega la Iglesia a fin de salvar las distancias que históricamente han existido entre musulmanes y cristianos. Un ministro de gobierno de Egipto, consciente de lo que los musulmanes y los Santos de los Últimos Días tienen en común, dijo en una ocasión al élder Howard W. Hunter, en aquel entonces miembro del Quórum de los Doce Apóstoles, que “si alguna vez se edificara un puente entre el cristianismo y el Islam, lo debería construir la Iglesia Mormona” (All Are Alike unto God, Ensign, junio 1979, pag. 74). Las actividades relacionadas con la familia se han coordinado a través del World Family Policy Center (Centro Mundial de Política Familiar) en la Universidad Brigham Young. Este centro patrocina una coalición internacional e interconfesional, el World Congress of Families (Congreso Mundial de las Familias), integrado entre otros por representantes de muchos países islámicos.

En mayo de 2006, la Iglesia donó u$s 1.6 millones en suministros de emergencia para las áreas afectadas por el terremoto en Java, Indonesia, trabajando en conjunto con la Islamic Relief Worldwide y la Islamic Medical Association, quienes proveyeron el transporte.

De modo que compartimos muchísimos valores y verdades con nuestros hermanos musulmanes a pesar de que existen diferencias teológicas. Podemos respetar y aprender de su visión particular.

El Elder Holland en una de sus visitas a Medio Oriente.

El Elder Holland en una de sus visitas a Medio Oriente.

Mormones, Islam y Política Internacional

Buena parte del conflicto que afecta Medio Oriente desde hace décadas tiene que ver con el asentamiento de pobladores judíos después de la Primera Guerra Mundial y la organización del Estado de Israel, después de la Segunda. Los palestinos de religión islámica debieron ceder parte de sus territorios a la nueva nación y desde entonces reclaman ante las autoridades internacionales la correspondiente restitución y reconocimiento.

Un simplista y grosero error, aunque muy común entre los cristianos, es identificar al actual Estado de Israel y su desarrollo con las promesas al Israel bíblico. Judá es sólo una de las tribus de Israel y los árabes, como descendientes de Abraham, también tienen derecho a muchas de esas promesas, recordando siempre que las promesas de Dios son condicionales y dependen de la obediencia.

Bruce R. McConkie escribió hace años: “Que no haya confusión sobre este punto en ninguna mente con capacidad de discernir. Este recogimiento de los Judios en su patria y la organización de su nación y reino no es el recogimiento prometido por los profetas. No da cumplimiento a las antiguas promesas” (The Millennial Messiah, pag. 229)

El Presidente Howard W. Hunter recordó enfáticamente: “… tanto los Judios como los Arabes son hijos de nuestro Padre. Ambos son hijos de la promesa, y como Iglesia no tomamos partido. Mostramos interés y amor por ambos. El propósito del Evangelio de Jesucristo es proveer amor, unidad y hermandad del más alto orden”. (“All are alike unto God”, Charla Fogonera en BYU, 4 de Febrero 1979)

El interminable conflicto surge del hecho de que muchos descendientes de Abraham, los árabes palestinos, han tenido larga y continua presencia física en el territorio, lo cual apoya sus reclamos de un título justo y legal. Para ellos, la presencia judía no está basada en “derecho divino” ni “título legal” sino en la ocupación por fuerza militar.

Muchos Santos de los Ultimos Días en el pasado han apoyado incondicionalmente las medidas tendientes a proteger al Estado de Israel, creyendo que de ese modo están haciendo avanzar la causa del Señor. Debemos tener en claro que no es así. La Iglesia no toma partido en conflictos internacionales. Si lo hacemos individualmente será por nuestras preferencias políticas y no por nuestra afiliación religiosa.

Este artículo se ha beneficiado con la lectura de los siguientes trabajos:

Green, Arnold H., “The Muhammad–Joseph Smith Comparison: Subjective Metaphor or a Sociology of Prophethood?” en Mormons and Muslims: Spiritual Foundations and Modern Manifestations, ed. Spencer J. Palmer (Provo, UT: Religious Studies Center, Brigham Young University 2002), pags.111–33.

Nibley, Hugh, Islam and Mormonism – A Comparison, Ensign Marzo 1972, pags. 55-64.

Parker, Orin D. “A Life among Muslims” Ensign Marzo 2002, pag. 50

Peterson, Daniel C., Abraham Divided: An LDS Perspective on the Middle East, 1995,

Stewart, David, 2003, A Message of Friendship: Muslims and Latter-day Saints.

Toronto, James A., Mormonismo e Islam, punto de vista de los Santos de los Últimos Días sobre Mahoma.

 

Islam y Mormonismo – Primera Parte

Otras Religiones

Islam y Mormonismo

Primera Parte

Por Mario R. Montani

El Islam tiene en la actualidad más de 1600 millones de creyentes y se estima que para el 2050 superará al Cristianismo, es decir, a la suma de todas las religiones cristianas en sus diversas variantes.

La palabra Islam deriva del verbo árabe aslama que significa aceptar, rendirse o someterse, por lo tanto representa la sumisión y sometimiento ante Dios (o Alá). Debemos recordar que los idiomas semíticos no poseen vocales en su forma escrita aunque las mismas se agregan en el habla. De la raíz de tres consonantes s-l-m se deriva no sólo islam sino también salam, el término con el que se designa ‘paz’, y que se ha convertido en el saludo tradicional de los pueblos árabes.

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¿Quién fue Mahoma?

En el año 575 nació en La Meca (actual Arabia Saudita) Abu l-Qāsim Muhammad ibn Abd Allāh al-Hāšimī al-Qurayšī, que se ha traducido en Occidente como Muhammad, Mohammed, Mahomet, y en su simplificación castellana de Mahoma (el alabado). Criado dentro de una familia pobre de la noble tribu de los Quraish, quedó huérfano a los seis años y fue recogido por Abu Talib, su tío, a quien acompañó en sus viajes como comerciante. A los 25 años se casó con Jadiya, una rica viuda para quien había trabajado como mercader.

Con ya 40 años, Mahoma comenzó a retirarse al desierto, donde permanecía por días enteros. Allí recibió revelaciones de Alá a través del arcángel Gabriel (Gibril) con relación a la verdadera fe. Animado por su esposa, comenzó a predicar en su ciudad, declarándose un continuador de los profetas anteriores, Abraham, Moisés y Jesucristo. Con muchos adeptos entre las masas más pobres comenzó a ser perseguido por lo que debió huir a Medina. Dicho viaje en el año 622, llamado la Hégira, se considera como la fundación del Islam.

En su nuevo destino, el líder religioso estableció contacto con la comunidad judía, que no aceptó su interpretación de las Escrituras. Entonces supo que debía comenzar una nueva religión y cambió la orientación de las oraciones de los fieles de Jerusalén a La Meca.

Mahoma se convirtió en un caudillo político y militar así como espiritual, unificando y convirtiendo a tribus politeístas, sellando en ocasiones esos pactos con nuevos matrimonios polígamos. Poco antes de morir realizó una peregrinación a La Meca que sirvió de modelo para el rito que todo musulmán debe cumplir una vez en su vida.

Para los siglos VIII y IX el Islam se había extendido desde la Península Arábiga hasta España en el Oeste y la India en el Este. Durante la Edad Media, mientras occidente languidecía en una cierta obscuridad intelectual, la civilización islámica, con su cabecera en Damasco y luego en Bagdad, preservaba el conocimiento clásico en filosofía, literatura y las ciencias, contribuyendo a su avance.

Según National Geographic, para el 2002, las naciones con mayor población Mahometana eran Indonesia (181 millones), Pakistan (141 millones), India (124 millones), Bangladesh (111 millones) Turquía (66 millones), Egipto (66 millones), Iran (65 millones), Nigeria (63 millones) y China (38 millones). Además existen grandes asentamientos islámicos tanto en Europa como en América

¿Qué es El Corán?

El Corán (Quran, recitación), la última revelación de Dios, es la fuente primordial de la fe, y práctica de cada musulmán. Está formado por la recopilación de las revelaciones del ángel Gabriel y trata todos los temas que se relacionan con los seres humanos: sabiduría, doctrina, adoración, transacciones, leyes, etc., pero su tema básico es la relación entre Dios y sus criaturas.

Transmitido en forma oral en sus inicios, comenzó a ser copiado en hojas de palmera y cueros de oveja hasta su recopilación textual definitiva.

El Corán incorpora las historias de muchos personajes y eventos judíos y cristianos que aparecen en la Biblia, el Midrash y los libros apócrifos. Adán, Noe (Nuh), Abraham (Ibrahim), Isaac, Jacob, Moisés (Musa), Juan el Bautista y Jesucristo (Isa) son mencionados como Profetas del Islam. Tampoco falta Maryam, la madre de Jesús

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El origen del Corán ha generado mucha controversia porque los especialistas islámicos parten de la presunción que el Corán es un texto incorrupto y divino, mientras que los especialistas laicos lo ven como un texto humano semejante a cualquier otro.Nótese que el Corán fue revelado en árabe al profeta Mahoma por lo tanto cualquier traducción del mismo, ya sea en castellano o en cualquier otro idioma, no es el Corán, ni una versión del mismo; es tan solo una traducción de los significados del Corán. El Corán como tal, existe tan solo en árabe clásico tal y como fuera revelado.

Las variedades más extendidas de la teología musulmana consideran que el Corán es eterno y que no fue creado, ya que el original se halla en el seno de Dios.

Este último aspecto merece una interesante reflexión para aquellos críticos del Libro de Mormón que dudan de su autenticidad por no poder constatar el original de las planchas de oro “que fueron llevadas al cielo por un ángel de Dios”. ¡Intentemos decirles a 1600 millones de musulmanes que su Libro no es verdadero por el mismo motivo!

Las enseñanzas del Islam

Si bien la civilización occidental ha construido una imagen de Mahoma como enemigo de la cristiandad, sus adeptos lo han representado siempre como un hombre humilde, amable, generoso y de buen humor.

Sonreía mucho pero reía poco. Según un famoso hadith (dichos del Profeta): “Si supierais lo que yo sé, lloraríais mucho y reiríais poco”. Su naturaleza amorosa se hace evidente en el siguiente relato: “Un día se le acercó una ancianita para preguntarle si las mujeres viejas y maltrechas también irían al Paraíso. ‘No’, contestó él. ‘¡No hay mujeres viejas en el Paraíso!’, y volviéndose a la cara de consternación de la mujer, dijo con una sonrisa: ‘¡Todas se transformarán en el Paraíso, pues allí todos disfrutan por igual la flor de la edad!’”.

Islam MEZQUITA DE LA ROCA

Daba sabiduría y consejos prácticos a sus seguidores. Cuando un hombre le preguntó si debía atar su camello, dado que confiaba en la protección y la ayuda de Dios, Mahoma respondió: “Primero amárralo y luego confía en Dios”. Lo cual se acerca mucho al consejo de nuestros líderes de que cuando oramos lo hagamos como si todo dependiera de Dios y cuando trabajemos, como si todo dependiera de nosotros.

La vida islámica gira en torno a cinco pilares básicos expresados de forma general en el Corán y expuestos en las enseñanzas y las costumbres (sunna) del Profeta. Estos cinco pilares son el testimonio de la fe, la oración, la limosna, el ayuno y la peregrinación a la Meca.

El principio de la limosna tiene por objeto cuidar de los pobres y fomentar la compenetración en la comunidad de creyentes. En el Corán se establece que la caridad y la compasión, y no la observancia mecánica de los rituales, es lo que define la dignidad de la persona a la vista de Dios. Los dichos de Mahoma enseñan claramente la práctica de la caridad:

“Ninguno de vosotros cree de verdad sino hasta que desee para su hermano lo mismo que desea para sí”.

“Con todo su ser, toda persona debe hacer un acto de caridad cada día que salga el sol: actuar con justicia entre dos personas es caridad; ayudar a un hombre con su montura, ayudándole a montar o sujetándole sus pertenencias al animal es caridad; una buena palabra es caridad; cada paso que da para orar es caridad; y retirar algo dañino del camino es caridad”.

“La caridad extingue el pecado tal como el agua apaga el fuego”.

“El sonreír a otra persona es un acto de caridad”.

“El que duerme con el estómago lleno sabiendo que su vecino pasa hambre [es un incrédulo]” 

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Lo que los Líderes de la Iglesia han dicho sobre el Islam

A continuación, una muestra de algunas ideas que las Autoridades han compartido con el paso de los años, comenzando por el propio Joseph Smith: 

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“Pero mientras una parte de la raza humana juzga y condena a la otra sin compasión, el Gran Padre del universo vela por toda la familia humana con paternal cuidado y consideración; y sin ninguno de estos sentimientos mezquinos que influyen en los hijos de los hombres, ‘hace que su sol salga sobre los malos y los buenos, y llueva sobre justos e injustos’. Él tiene el timón del juicio en sus manos; es un sabio Legislador, y juzgará a todos los hombres, no de acuerdo con las estrechas y contraídas ideas de los hombres, sino ‘según lo que hubiere hecho por medio del cuerpo, ahora sea bueno o malo’, sea que se hagan estas cosas en Inglaterra, América, España, Turquía o la India. Juzgará al hombre ‘por lo que tiene, no por lo que no tiene’, y los que hayan vivido sin ley, serán juzgados sin ley; y los que tuvieren una ley, serán juzgados por esa ley. No hay razón para dudar de la inteligencia y el juicio del Gran Jehová. Él impartirá juicio y misericordia a todas las naciones de conformidad con lo que respectivamente merezcan: sus maneras de obtener inteligencia, las leyes por medio de las cuales se gobernaron, las facilidades que se les dieron para obtener información correcta y sus inescrutables propósitos con relación a la familia humana; y cuando se manifiesten los propósitos de Dios y se despliegue la cortina de lo futuro, todos nosotros finalmente tendremos que confesar que el Juez de toda la tierra ha obrado con justicia” (Enseñanzas del Profeta José Smith, pág. 265), 

George Q. Cannon

George Q. Cannon

“Han existido hombres, sin duda muchos, en las diferentes épocas del mundo, que han recibido luz y contado con un cierto grado del Espíritu de Dios. Yo creo que Mahoma, a quien los Cristianos ridiculizan y llaman falso profeta, estigmatizándole con diversos epítetos – yo creo que se trató de un hombre levantado por el Todopoderoso, e inspirado hasta cierto punto por El para efectuar las reformas que llevó a cabo en su tierra, y en las naciones vecinas. Atacó la idolatría y restauró la gran y suprema idea de que existe un solo Dios. Enseñó tal idea a su gente, rescatándola del politeísmo y las prácticas paganas en las que habían caído. Creo que muchos otros hombres fueron inspirados, quienes vivieron antes y después que él, los que, a pesar de no tener el Santo Sacerdocio, fueron guiados por el Espíritu de Dios procurando mejores condiciones y viviendo una vida más pura y elevada que las de aquellos que los rodeaban”. (George Q. Cannon, Journal of Discourses Vol. 24, pag. 371)

Ya en 1855, en una época en la que la literatura cristiana solía ridiculizar a Mahoma, los élderes George A. Smith (1817–1875) y Parley P. Pratt (1807–1857), del Quórum de los Doce Apóstoles, pronunciaron largos discursos que demostraban un entendimiento exacto y equilibrado de la historia del islamismo, y ensalzaban su liderazgo. El élder Smith señaló que Mahoma era descendiente de Abraham y no había duda de que había sido levantado por Dios con el propósito” de predicar en contra de la idolatría. El élder Pratt expresó su admiración por las enseñanzas de Mahoma, afirmando que “por lo general… [los musulmanes] tienen mejores normas morales y mejores instituciones que muchas naciones cristianas” Deseret News, 10 de octubre de 1855, págs. 242, 245)

Orson F. Whitney

Orson F. Whitney

“Dios se vale no sólo de los del pueblo del convenio, sino también de otras personas, para realizar esta obra asombrosa, maravillosa y, en realidad, demasiado ardua para que este pequeño puñado de santos la realicen por sí solos” (Orson F. Whitney, Conference Report, abril 1921, pags. 32-33)

B.H. Roberts

B.H. Roberts

“Aunque La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días se ha establecido para la instrucción de los hombres y es uno de los instrumentos de Dios para dar a conocer la verdad, Él no está limitado a esa institución para llevar a cabo tales propósitos, ni en tiempo ni en lugar. Dios levanta a hombres sabios y a profetas aquí y allá entre todos los hijos de los hombres, de su propia lengua y nacionalidad, que les hablan a través de medios que pueden comprender… Todos los grandes maestros son siervos de Dios, en todas las naciones y en todas las épocas. Son hombres inspirados, designados para instruir a los hijos de Dios de acuerdo con las condiciones del tiempo y del lugar en los que se encuentren” (B.H. Roberts Defense of the Faith and the Saints, 2 tomos, 1907, tomo I, págs. 512–513)

“Los grandes líderes religiosos del mundo como Mahoma, Confucio y los Reformadores, al igual que los filósofos como Sócrates, Platón y otros, recibieron una porción de la luz de Dios. Dios les concedió verdades morales para iluminar a naciones enteras y para llevar un mayor nivel de entendimiento a las personas” (Carta de la Primera Presidencia, Spencer W. Kimball, Marion G. Romney, N. Eldon Tanner, 15 de Febrero 1978)

En una reunión con dignatarios musulmanes, el élder Neal A. Maxwell, del Quórum de los Doce Apóstoles, tras citar un versículo del Corán, señaló: “Dios es la fuente de luz en el cielo y en la tierra. Compartimos esa creencia con ustedes. Nos oponemos al mundo secular. Al igual que ustedes, creemos que la vida tiene significado y propósito… Reverenciamos la institución de la familia… Les rendimos homenaje por la preocupación que tienen hacia la familia… El respeto, la amistad y el amor mutuos son cosas preciadas en el mundo actual. Eso es lo que sentimos por nuestros hermanos y hermanas musulmanes. El amor jamás necesita visado; cruza todas las fronteras y vincula a las generaciones y a las culturas”  (Church News, 3 de abril de 1999, pág. 6)

Lo que otros mormones han opinado

David Stewart, M.D. es un médico miembro de la Iglesia graduado summa cum laude en biología molecular en BYU y con su título en medicina por la University of Colorado School of Medicine en 1999. Es miembro de la sociedad honorífica médica Alpha Omega Alpha y ha recibido numerosos premios por su actividad como médico en ayudas internacionales. En su juventud sirvió una misión en Rusia y escribe sobre temas relacionados con la Iglesia:

“Los Santos de los Ultimos Días aceptamos toda verdad, dondequiera que se halle, como parte de nuestra religión – ya sea que venga del Corán o de otros buenos libros… Los SUD reconocen a los mahometanos como hermanos y hermanas, hijos de nuestro Padre Celestial, en quienes podemos encontrar muchas cosas en común. El Profeta y Apóstol Gordon B. Hinckley declaró: ‘valoramos a nuestros vecinos musulmanes en todo el mundo’. Los Santos de los Ultimos Días respetan los fuertes valores familiares y logros morales de los musulmanes así como la contribución islámica a la ciencia, la literatura, la historia, filosofía y las artes.

Los Santos de los Ultimos Días reconocen que los términos Dios y Alá son referencias al mismo personaje en diferentes idiomas” (David Stewart, 2003, A Message of Friendship: Muslims and Latter-day Saints, págs.. 1-2)

James A. Toronto es profesor de Lengua Arabe y Religión Islámica en BYU. Sirvió como misionero en Italia y ha sido Presidente de la Estaca Sharon East de Provo, Utah así como Presidente de la Misión Catania, Italia. Recibió su Doctorado en Estudios Islámicos y Arábigos en la prestigiosa Universidad de Harvard y fue Director del Center for Cultural and Educational Affairs de BYU en Amman, Jordania.

Hace unos años recibí una llamada telefónica de dos miembros de la Iglesia de los Estados Unidos que habían trabado amistad con un vecino musulmán paquistaní. Cuando compartieron con él el relato de la Primera Visión de José Smith, su reacción les sorprendió. Tras dejar claro que los musulmanes no aceptan a ningún profeta después de Mahoma, dijo que el relato de José Smith tenía ciertas semejanzas con el de Mahoma. Él dijo: “Creemos que Mahoma se encontró con un mensajero divino que le informó de su nuevo llamamiento como profeta. Recibió revelaciones de una nueva Escritura que contiene la palabra de Dios para la humanidad y estableció una comunidad de creyentes que llegaron a formar una religión de gran importancia para el mundo”. Como sabían poco sobre los musulmanes, el Islam y Mahoma, aquellos miembros de la Iglesia no estaba seguros de cómo responder… El ver el papel de Mahoma en la historia de las religiones desde el punto de vista del Evangelio restaurado nos proporciona una gran comprensión de la historia de uno de los líderes espirituales más influyentes de la historia. También nos permite apreciar el amor de nuestro Padre Celestial por Sus hijos en todas las naciones y nos da principios para guiarnos en la edificación de relaciones positivas con amigos y vecinos de otras creencias.

Un amigo musulmán, Nabil, nos invitó a mi familia y a mí a participar de la cena con la que ponen fin al ayuno. Al entrar en su modesto apartamento situado en uno de los sectores más pobres de El Cairo, me percaté de que uno de los cuartos estaba ocupado por un buen número de mujeres con sus hijos; todos estaban sentados en el suelo, con comida ante ellos sobre un mantel, aguardando en silencio el llamado a orar que cada día señala el fin del ayuno. Cuando le pregunté si eran parientes suyos, Nabil contestó: “No, no conozco a ninguno de ellos. Tenemos por costumbre invitar a desconocidos que encontramos en la calle que no tienen los medios para comprar buenos alimentos, a fin de compartir con ellos nuestra comida del Ramadán; lo hacemos porque era una de las prácticas de nuestro profeta, Mahoma”.

La generosidad y la compasión de mi amigo hacia los pobres me conmovieron enormemente, y aprendí una lección de humildad a través de su buen ejemplo de observar un principio de la Biblia que yo había aprendido años atrás, pero que rara vez había llevado a la práctica”.

Orin D. Parker, un miembro de la Iglesia de Vista, California, quien ha desarrollado sus actividades en Medio Oriente:

“Durante 19 años, mi esposa, Rita, yo, y nuestros cinco hijos vivimos y trabajamos en comunidades musulmanas del Medio Oriente, desarrollando amistades cercanas y duraderas con esta gente sensible y amorosa. Hallamos que teníamos muchas cosas en común y ciertamente muchísimas para aprender de ellos. Yo había leído poesía e historia del Islam y, por supuesto, el Corán. Pero al estudiar a las personas es cuando aprendimos sobre esta fe notable.

Nos dimos cuenta de que nuestros amigos musulmanes estaban especialmente interesados en el concepto Santo de los Ultimos Días de la familia y el gobierno familiar, así como en los códigos de conducta y reglas de alimentación y salud similares a las propias. Nosotros, a su vez, estábamos muy interesados en sus costumbres, particularmente las familiares. Nos impresionó el uso de lenguaje religioso en todos sus saludos. También el modo en que las familias musulmanas piden a Dios que las bendiga al partir para sus actividades diarias. Las reuniones públicas a las que asistimos igualmente abren con una oración: ‘En el nombre de Dios, el munificente y compasivo’. Esta oración también es pronunciada antes de que una familia musulmana se siente a comer, y en otras ocasiones. Aún se encuentra inscripta en edificios gubernamentales e incluida en las formalidades de la política, la educación y la cultura, al menos en aquellos países con los que estoy familiarizado. Muchos de sus saludos informales invocan a Alá, el nombre de Dios, a quien siempre expresan su agradecimiento. A pesar de ser una religión no estructurada en el sentido occidental, el Islam es una religión viva, una forma de vida que invade todo… Su casa de Dios es cualquier lugar donde puedan extender su tapete de oración. Es una experiencia maravillosa del Medio Oriente ver cómo, cinco veces al día, en medio de la actividad, todo se detiene y las personas extienden sus pequeñas mantas para dirigirse a Dios. Es una hermosa experiencia visitar en sus hogares a los amigos musulmanes a la hora de la oración y verlos pedir permiso y trasladarse a otra habitación para orar. Me sentí altamente reconocido cuando un vecino musulmán me pidió que lo acompañara, si deseaba hacerlo” (Orin D. Parker, “A Life among Muslims”, Ensign, Marzo 2002, pag. 50)

Mahoma y Joseph Smith

“El Islam debe su impacto en el mundo y el atractivo para sus seguidores al electrizante anuncio de que Dios había hablado nuevamente desde los cielos y a que, después de 600 años de silencio, nuevamente se escuchaba la voz de un profeta en la tierra. Fue este anuncio el que hizo surgir el desdén y la burla del mundo y trajo una tormenta de denuncias y persecuciones sobre ese profeta. Hay aquí sin duda un cercano paralelo con el caso de Joseph Smith; de hecho, los primeros líderes mormones no veían razón por la que Mahoma no debería ser considerado un profeta verdadero, ya que ha habido muchos profetas, grandes y pequeños, en el pasado cuyas palabras no se encuentran en la Biblia” (Hugh Nibley, “Islam and Mormonism – a comparison”, Ensign, Marzo 1972)

Las comparaciones entre Mahoma y Joseph Smith comenzaron entre los detractores de ambos. El estudioso calvinista holandés Christiaan Snouck Hurgronje acuñó el nombre de “cryptomahometanismo” para aplicarlo a la polémica táctica utilizada por los católicos contra los protestantes y luego, en América, por los protestantes contra otros grupos, como los mormones, consistente en comparar los nuevos surgimientos con el Islam con fines despectivos.

Así, ya en 1834, el Reverendo E.D. Howe relacionó la “extrema ignorancia y aparente estupidez de Joseph Smith”  a utilizar la conocida capa del “ropero de los impostores. La que fue puesta sobre los hombros del gran príncipe de los engañadores, Mahoma, a fin de llevar en pos de sí a las huestes de ignorantes y supersticiosos de su época” (E. D. Howe, History of Mormonism (Painesville, New York, 1834, pag. 12).

Dos décadas más tarde, el Anglicano W.S. Simpson observó que “el Mormonismo posee en muchos aspectos un sorprendente parecido con el Mahometanismo, especialmente en su carácter sensual, su fundador y sus pretendidas revelaciones” (William Sparrow Simpson, Mormonism: Its History, Doctrines and Practices (London: A. M. Pigott, 1853, pag 57)

Varias publicaciones protestantes de la época utilizaron los motes de Mahoma Yankee y Rústico Mahoma en sus referencias crípticas al Profeta.

Para comienzos del siglo XX, la táctica continuaba en plena vigencia, como lo demuestran la aparición de The Mohammedanism of the West (El Musulmanismo del Oeste) de Jennie Fowler Willing (1906, Luisville, Ky, Pickett Publishing Co.) y Mormonism: The Islam of America (Mormonismo: El Islam de America) de Bruce Kinney (1912, New York, Revell.)

Otros, en cambio, mantenían un interés más profundo en las semejanzas. Richard Francis Burton, el explorador inglés, conocido por su traducción de las Mil y Una Noches y por haber visitado La Meca disfrazado de mahometano, atravesó Utah en 1860 como parte de su viaje a California. Escribiría al año siguiente en su “La Ciudad de los Santos”: “El Mormonismo declara, al igual que El Islam, ser la restauración, por revelación de la religión pura y primitiva del mundo…Los Mormones son Musulmanes en su creencia de una resurrección literal, la práctica de la poligamia y su visión de un status inferior para la mujer…” (Richard F. Burton, The City of the Saints and Across the Rocky Mountains to California (1861); Reimpresión, New York: Knopf, 1963, pag. 428)

D.S. Margoliouth, un orientalista de la Universidad de Londres escribió en 1906 Mohammed and the Rise of Islam, y allí estableció dos puntos de comparación: primero, que la experiencia inicial de Mahoma, al igual que la de Joseph Smith siguió a un período de dudas producido al observar a sectas que rivalizaban entre sí, segundo, que las revelaciones fueron dadas poco a poco, según las circunstancias requirieran orientación divina.

Eduard Meyer, el políglota e historiador alemán visitó Salt Lake City en 1904 y nuevamente en 1911. Al año siguiente publicaría Ursprung und Geschichtge der Mormonen (Origen e Historia de los Mormones). El erudito en estudios clásicos Werner Jaeger, diría que las únicas ocasiones que Meyer lograba llenar el salón de conferencias de la Universidad de Berlín era cuando hablaba sobre los Mormones:

“La solución fue la misma en ambos casos… Joseph Smith produjo una Biblia para América; una Biblia para los Arabes era lo que Mahoma deseaba y recibió palabra por palabra…” 

“Así como Arabia sería la herencia de los Musulmanes, América sería la herencia de los Mormones, pero más adelante, todo el mundo…”. 

“De los muchos y nuevos movimientos religiosos originados en nuestro tiempo, el Mormonismo concitó mi interés desde muy temprano, especialmente por su cercano y sorprendente parecido con el desarrollo histórico del Islam. Los impulsos básicos y formas bajo los cuales apareció dan motivos de esperanza para llegar a importantes conclusiones acerca de Mahoma y su religión. Esta nueva religión creció durante el siglo XIX, de modo que podemos trazar su origen e historia por medio de las ricas tradiciones contemporáneas, obtenidas tanto de sus adherentes como de sus enemigos, y un cuerpo de documentos bien datados que han ido creciendo en número día a día. Por tanto, aquello que generalmente es inaccesible para los estudiantes de otras religiones reveladas, aquí está directa y confiablemente documentado. El origen y crecimiento del Mormonismo se ha tornado de gran valor para los historiadores de religión; este valor se ve incrementado por el hecho de que, entre las religiones reveladas, es una de las menos sofisticadas e intelectuales. Sin miedo a exagerar, podemos designar a los Mormones como los Mahometanos del Nuevo Mundo, de acuerdo a sus orígenes y modo de pensar. Difícilmente habrá otro paralelo histórico tan instructivo como éste; y por medio del análisis comparativo ambos reciben tanta luz que un estudio de uno a través del otro es indispensable (Meyer, Origin and History of the Mormons, i, 44)

Otros puntos de contacto entre los dos líderes religiosos ha sido la persecución por parte de clérigos locales y su relocalización en ciudades teocráticas fundacionales (Medina y Nauvoo respectivamente)

Continuará en la Segunda Parte…

Este artículo se ha beneficiado con la lectura de los siguientes trabajos:

Green, Arnold H., “The Muhammad–Joseph Smith Comparison: Subjective Metaphor or a Sociology of Prophethood?” en Mormons and Muslims: Spiritual Foundations and Modern Manifestations, ed. Spencer J. Palmer (Provo, UT: Religious Studies Center, Brigham Young University 2002), pags.111–33.

Nibley, Hugh, Islam and Mormonism – A Comparison, Ensign Marzo 1972, pags. 55-64.

Parker, Orin D. “A Life among Muslims” Ensign Marzo 2002, pag. 50

Peterson, Daniel C., Abraham Divided: An LDS Perspective on the Middle East, 1995,

Stewart, David, 2003, A Message of Friendship: Muslims and Latter-day Saints.

Toronto, James A., Mormonismo e Islam, punto de vista de los Santos de los Últimos Días sobre Mahoma.