Los Tres Nefitas en el Texto y el Folklore – Segunda Parte

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LOS TRES NEFITAS

En el texto y el folklore

Segunda Parte

Por Mario R. Montani

De los seres trasladados

En 1700 el escritor inglés John Asgill escribió el panfleto An argument proving that according to the covenant of eternal life revealed in the Scriptures, man may be translated from hence into that eternal life, without passing through death (Argumento demostrativo de que, según el pacto de Vida Eterna revelado en las Escrituras, el Hombre puede ser trasladado a la Vida Eterna sin pasar por la Muerte). Aunque Coleridge gustaba de la ironía y lenguaje de la obra, en realidad su autor fue echado del Parlamento por considerársela “blasfema”, perdiendo propiedades y terminando sus días en la cárcel.

Sin embargo para los Santos de los Ultimos Días, el pueblo Judío y los primeros cristianos, la idea de la traslación corporal ha estado siempre presente en escrituras y tradición.

En Hebreos 11:5, Pablo nos recuerda:

“Por la fe Enoc fue trasladado para no ver la muerte, y no fue hallado, porque lo trasladó Dios. Y antes que fuese trasladado, tuvo testimonio de haber agradado a Dios”.

El texto hebreo medieval El Zohar, también describe al Elias trasladado como ‘un ángel entre los ángeles’ (The Zohar, Harry Sperling y otros, New York, Rebecca Bennet Publications, 1958, 4: 165-166)

En el Discurso del Abbaton, un texto cristiano del siglo IV, se confirma que:

“El Santo Apóstol San Juan, teólogo y virgen, no probará la muerte hasta que se hayan establecido los tronos en el Valle de Josafat…” (E. A. Wallis Budge, Coptic Martyrdoms (Londres: British Museum, 1914), pag. 475)

El Valle de Josafat, según las escrituras, es el lugar del Juicio.

Un poco más adelante, el propio Cristo le dice:

“En cuanto a ti, mi amado Juan, no morirás hasta que los tronos hayan sido preparados en el Día de la Resurrección… Enviaré a Abbaton, el Angel de la Muerte, que venga a ti en ese día… Estarás muerto por tres horas y media, sobre tu trono, y toda la creación te verá. Haré que tu alma regrese al cuerpo y te levantarás vestido con atavíos de gloria” (Ibid anterior, pag. 492-493)

Un texto cristiano siríaco incluye una visión dada al Apóstol Juan en la que el Señor le envía un mensajero:

“Juan, he aquí, has sido apartado por nuestro Señor para predicar el Evangelio de Salvación, junto a los tres que practican la verdad; pero vosotros no seréis privados de este don” (The Gospel of the Twelve Apostles Together with The Apocalypses of Each One of Them, J. Rendel Harris, Universidad de Cambridge, 1900, pag. 34)

El pasaje no es demasiado claro, pero muchos investigadores mormones han especulado sobre una referencia a los tres nefitas.

Otros textos sugieren la alternativa de que Melquisedec y su ciudad de Salem también hayan disfrutado de ese estado provisorio. El Libro de Mormón deja abierta las puertas para la posibilidad de que Alma y Nefi, hijo de Helaman, hayan sido trasladados

El Profeta Joseph Smith, Jr:

“Muchos han supuesto que la doctrina de la traslación era una doctrina mediante la cual los hombres eran llevados inmediatamente a la presencia de Dios y a una plenitud eterna, pero ésta es una idea errónea. El lugar donde habitan es según el orden terrestre, y a fin de que fuesen ángeles ministrantes a muchos planetas, Dios apartó un lugar preparado para estos individuos que todavía no han alcanzado una plenitud tan grande como los que han resucitado de los muertos” (Enseñanzas del Profeta José Smith, Salt Lake City, Utah, 1975, pag. 203)

Los Tres Nefitas en el folklore mormón

Eric Eliason, profesor de folklore y literatura de BYU razona:

“Los relatos son populares en cualquier cultura – parte de la necesidad humana de contar historias que hablen de sus preocupaciones y valores. Las de los Santos de los Ultimos Días no son muy diferentes de las que cuentan los demás. Pero por causa de nuestra cultura particular, tenemos nuestras versiones particulares de ciertas historias… La de los Tres Nefitas emerge del propio relato del Libro de Mormón, que deja abierta la posibilidad de que ellos aún se encuentran hoy por aquí. Lo cual lleva a la gente a preguntarse ¿Dónde están? ¿Qué están haciendo? Y todo hecho extraño o inusual es naturalmente atribuido a ellos, si cumple lo suficiente con el modelo… No he encontrado ningún lugar en el que Jesús aclare si las parábolas son verdaderas. Creo que asumimos que son historias – que no necesariamente existió un samaritano real. Pero El no lo aclara, lo cual creo que nos está diciendo algo – que lo realmente importante no es si ocurrieron de verdad. Pero, desgraciadamente, esa es la forma en que muchas personas se acercan al folklore mormón, como si eso fuese lo único a cuestionarle. Pienso que cuando escuchamos folklore mormón deberíamos preguntarnos ¿Es lo más importante de esta historia si es o no históricamente exacta o lo importante es lo que dice sobre nosotros, nuestra cultura y nuestros valores?”

George Albert Smith, respondiendo a una pregunta del recopilador Hector Lee, manifestó:

“Más aún, en cuanto al registro de manifestaciones se refiere, la doctrina de la Iglesia es que son dadas para la edificación del individuo a quien llegan y que no son para la exhibición o registro del público. Son mantenidas como sagradas por aquellos que las poseen, y, aunque en alguna ocasión puedan contarlas, en general, repito, son para los individuos que las recibieron”. (Carta del Presidente Smith a Hector Lee del 14 de Septiembre de 1949)

De modo que en las historias coexisten las utilizadas por las autoridades en diferentes momentos con los centenares que se han popularizado y transmitido sin que ninguna de ellas tenga certificado de autenticidad.

En Juvenile Instructor 9:224 se relataba como el jefe indio Tobruka recibió en su campamento la visita de un ser barbado quien le indicó que debía bautizarse en el arroyo cercano para lo cual era necesario acudir a los élderes mormones de Deep Creek. Luego del mensaje simplemente desapareció. Pero al buscarlo, Tobruka descubrió a otros dos personajes, uno más alto que el otro, quienes le repitieron el mismo mandato. Gracias a estas manifestaciones, el Elder William Lee y un intérprete terminaron bautizando y confirmando a más de un centenar de indios goshutes.

En una Conferencia del 5 de Enero de 1860, el Apóstol Erastus Snow declararía

“Leemos que ‘Enoc caminó con Dios, y desapareció, pues Dios lo llevó con El’. El Apóstol Pablo declara que fue trasladado. La revelación dada por intermedio de Joseph Smith enseña que muchos otros en los días de Enoc obtuvieron la misma bendición. Leemos en el Libro de Mormón sobe los Tres Nefitas, en quienes el Señor produjo un cambio, para que sus cuerpos no viesen corrupción; mas ese cambio era en sí mismo equivalente a la muerte y la resurrección. Si el cambio completo tuvo lugar en esa fecha, o si aún un cambio mayor aguarda para tener lugar en ellos, no tenemos una información certera. Pero Mormón, escribiendo sobre ello, da como su opinión, y dice que le es revelado por el Espíritu, que les aguarda un cambio mayor en el gran día en que todo será cambiado. Es suficiente decir que, por causa de la caída de Adán, los elementos de la tierra, de los cuales participamos, han sembrado las semillas de la mortalidad en nuestro tabernáculo terrenal, de modo que es necesario que reciban el mismo cambio, ya sea retornando al polvo y siendo nuevamente levantados, o por el cambio que se produce en un momento, en un abrir y cerrar de ojos” (Erastus Snow, Journal of Discourses 7:356)

Y, el 7 de Mayo de 1884, Franklin D. Richards agregaría:

“Si hay algo en el mundo que puede satisfacer el hambre del alma por conocimiento, son las revelaciones del Señor Jesucristo, que se abren continuamente línea sobre línea y precepto sobre precepto; un poco aquí y un poco allí; por cierto, nada más puede satisfacer las ansias del alma humana. Esto nos llevará a lograr las mismas bendiciones y glorias que el Profeta Joseph nos dijo que Enoc había obtenido. El nos enseñó que junto a su ciudad logró en su época una gloria terrestre, y que aún están gozando de esa gloria. Obtuvieron el poder de traslación, de modo de poder llevar sus cuerpos y su ciudad con ellos. La resurrección no sería hasta que llegara Cristo y se transformara en el primer fruto de aquellos que dormían. El análisis de este asunto me lleva a pensar y expresar unas palabras en relación a los Tres Nefitas. Ellos quisieron demorarse hasta la venida de Jesús, y para que pudieran hacerlo El los llevó consigo a los cielos y los invistió con el poder de traslación, probablemente en uno de los templos de Enoc, y los trajo de nuevo a la tierra. De ese modo recibieron el poder de vivir hasta la venida del Hijo del Hombre. Creo que los llevó a la ciudad de Enoc y les confirió sus investiduras allí. Supongo que en la ciudad de Enoc hay templos; y cuando Enoc y su gente regresen, lo harán con su ciudad, sus templos, bendiciones y poderes. El país del norte cederá su multitud, con el Apósto Juan, quien los cuida. Ellos también vendrán a Sión a recibir sus coronas de las manos de sus hermanos de Efraim (F.D. Richards, Journal of Discourses 25:236)

El Elder Legrand Richards, en la Conferencia General de abril de 1954:

“Hace poco, cuando el Presidente Truman envió un comité a Israel, el presidente Chaim Weizmann les habló sobre su creencia en una fuerza mística que trajo a los judíos a Israel y los ha mantenido con vida.

En la revista Jewis Hope, de septiembre 1950, hay un artículo de Arthur U. Michelson. No tomaré tiempo para leerlo completo, pero en él cuenta sobre su visita a Jerusalén, donde escuchó experiencias del ejército israelí. Tenían un solo cañón, y enfrentaban al ejército árabe bien equipado y entrenado, de modo que cada vez que usaban el cañón lo movían de lugar para que el enemigo pensara que tenían muchos… Deseo leerles lo que ocurrió cuando el ejército de Israel estaba a punto de rendirse: ‘Uno de los oficiales me contó cuánto habían sufrido los judíos. No tenían nada con qué resistir el fuerte ataque árabe. Tampoco tenían alimento ni agua, pues las líneas de abastecimiento estaban cortadas. En ese momento crítico… los árabes de pronto dejaron sus armas y se rindieron. Cuando llegó su delegación con la bandera blanca, preguntaron ¿Dónde están los tres hombres y las tropas que vimos? Los judíos no sabían nada acerca de tres hombres y ese pequeño grupo era toda la fuerza que existía. Los árabes insistieron en que habían visto a tres personas con largas barbas y vestimentas blancas quienes les advirtieron que dejaran de pelear o morirían. Se asustaron tanto que decidieron rendirse’… Ahora bien, yo no lo sé, pero el Señor dijo que haría algo por los judíos en los últimos días, y, cuando permitió a los Tres Nefitas permanecer sobre la tierra, declaró:

‘Y he aquí, se hallarán entre los gentiles, y los gentiles no los conocerán. También estarán entre los judíos, y los judíos no los conocerán. Y cuando el Señor lo considere propio en su sabiduría, sucederá que ejercerán su ministerio entre todas las tribus esparcidas de Israel, y entre todas las naciones, tribus, lenguas y pueblos; y de entre ellos llevarán muchas almas a Jesús, a fin de que se cumplan sus deseos, y también por causa del poder convincente de Dios que hay en ellos’.(3 Nefi 28: 27-29) (Elder Legrand Richards, Conference Report, Abril de 1954, Reunión de la Tarde, pag. 55-56)

También hay folklore más reciente. Respondiendo a una pregunta sobre el tema en el blog askgramps (https://askgramps.org/have-there-been-any-sightings-of-the-three-nephites/), Carl Jensen comenta:

“En 1975, al comenzar mi misión en Bogotá, Colombia, resolví leer un capítulo diario del Libro de Mormón, y al finalizar me quedaba de rodillas esperando recibir una manifestación espiritual (tenía 19 años entonces). Ocho meses después, estando en la ciudad de Cucuta el 15 de Marzo de 1976, terminé de leer Moroni 10. Esa noche, después de habernos fallado una cita para enseñar, caminábamos por la calle cuando un hombre pasó a nuestro lado. Después de un momento tuve la fuerte impresión de que necesitábamos volver y hablar con él. Después de correr una cuadra lo detuvimos y le preguntamos si podíamos establecer un horario para visitar a su familia. Nos dijo que no vivía en Cucuta, pero, viendo una mesa desocupada en un restaurant cercano, sugirió que nos sentásemos y le diésemos nuestros mensajes. En ese momento comencé a tener sensaciones en mi cuerpo como jamás había tenido. Nos dijo que su nombre era Jonas, sin usar un apellido. Cuando le preguntamos qué estaba haciendo en Cucuta, nos contó que viajaba por todo el mundo con su padre y su tío dando seminarios sobre matemáticas astronómicas y física, pero había venido a Cucuta para ‘visitar a sus ancestros’. Mientras le dábamos la primera charla continuó el ardor en mi pecho. Las lágrimas comenzaron a rodar por mis mejillas. Finalizamos la charla, él se despidió cortésmente y regresamos a nuestro departamento. Inmediatamente abrí el Libro de Mormón y leí los nombres de los discípulos: Nefi, su hermano Timoteo, y su hijo Jonas”.

No obstante, el Manual del Maestro de Doctrina del Evangelio sobre El Libro de Mormón sugiere prudencia:

“Señale que el Salvador dijo a los Tres Nefitas que estarían entre los Judíos y los Gentiles, quienes no los reconocerían (ver 3 Nefi 28:25-30). Por tanto, muchas de las historias que la gente escucha sobre los Tres Nefitas probablemente no son verdaderas…” (Doctrina del Evangelio- Libro de Mormón, Manual del Maestro, 2009, Cap.46 (3 Nefi 27-30)

Los Tres Nefitas y los estudios académicos

Permítanme compartir, antes de finalizar, la siguiente experiencia de James Faulconer, titular de la cátedra Richard L. Evans sobre Comprensión Religiosa en BYU, y que coloca a los relatos sobre los elusivos nefitas en un nivel de mayor respetabilidad y posibilidades:

“A fines de Agosto del 2007, asistí a una conferencia en Sibiu, Rumania: “Las Metáforas Religiosas y los Conceptos Filosóficos”. La conferencia continuaba con un curso de verano de una semana sobre el mismo asunto en el Monasterio Bancoveanu en el poblado de Sambata de Sus, en las Montañas Fagaras.

El tema era interesante. Las ponencias fueron excelentes, representando sitios como las Universidades de Nottingham y Cambridge. También alguien de quien jamás había escuchado antes: Jad Hatem, de la Universidad St. Joseph, de Beirut.

Después de dos días en Sibiu, un joven y formal estudiante de posgrado me condujo en su auto hasta el monasterio. Me registré y fui a la primera cena en el refectorio. La entrada al refectorio era estrecha, y requería que nos colocásemos en línea de a uno para poder ingresar, y mientras estaba en la fila, oí a alguien detrás de mí hablar sobre los mormones. No podía escuchar lo que decía, pero la palabra mormones sonó varias veces y comencé a prepararme para algún tipo de problema, al menos un momento de tensión cuando quedara claro que yo era Santo de los Ultimos Días. No soy por naturaleza paranoico, pero mi experiencia con otros académicos acerca del mormonismo muestra que raras veces comienza con una idea positiva acerca de él.

Al entrar, nos colocamos a ambos lados de unas largas mesas, y cuando establecí mi lugar, me hallé directamente enfrente de la persona a la que había oído hablar. ‘Bueno’, pensé ‘será mejor ocuparme de esto de entrada’. Entonces, de a uno, fuimos presentándonos, siguiendo el orden en que estábamos sentados. Cuando llegó mi turno y dije, ‘Soy de la Universidad de Brigham Young’, el hombre de enfrente se paró, dio la vuelta para abrazarme y decirme ‘¡BYU, amo a los mormones!’. No hace falta decir que yo estaba sorprendido. No esperaba una hostilidad abierta pero menos aún esa clase de respuesta.

La persona que me brindó tan entusiasta bienvenida era el Profesor Jad Hatem. Hablamos durante la cena y después de ella, y al hacerlo me contó de un libro que había publicado recientemente, Les Trois Nephites, le Bodhisattva et le Mahdi (Editions du Cygne, 2007) (Los Tres Nefitas, el Bodhisattva y el Mahdi). Me resultaba difícil cree que un filósofo del Líbano hubiese sabido tanto sobre los mormones como para escribir sobre nosotros, y mucho menos sobre un tema como los Tres Nefitas.

…La mayoría de los trabajos académicos sobre los Tres Nefitas son acerca de ellos como folklore – historias de extraños que aparecen de la nada para ayudar a los que se encuentran en necesidad. A veces cambian la rueda de un auto. En ocasiones entregan alimentos. A menudo aparecen haciendo dedo (autostop). Y tan pronto como concluyen su buena obra, desaparecen.

Este folklore es una extensión de las bendiciones prometidas. Jesús no dijo nada a los tres discípulos sobre cambiar neumáticos. Más que referirse a buenas obras cotidianas, les dice que trabajarán para traer almas a Cristo. A pesar de eso, lo primero en lo que la gente piensa cuando se mencionan a los Tres Nefitas es en ese folklore, y yo no me atrevería a negar que las buenas obras cotidianas podrían ser una parte importante de lo que significa traer almas a Cristo.

Pero el Profesor Hatem me dijo que él había realizado un análisis filosófico y teológico de la historia de los Tres Nefitas tal como aparece en el Libro de Mormón. Después de la cena me dio una copia de su pequeño volumen, y la combinación de jet lag y curiosidad – así como la necesidad de buscar a menudo en mi diccionario de francés – me mantuvo ocupado hasta el desayuno de la siguiente mañana.

No estuve demasiado vivaz durante las conferencias del día, pero estaba entusiasmado con el libro del Profesor Hatem. Sin ser un Santo de los Ultimos Días, el Profesor Hatem había leído el Libro de Mormón cuidadosamente. Lo comprendía y comprendía al mormonismo, ofreciendo un análisis original del pasaje del Libro de Mormón, argumentando que debíamos comprender a los Tres Nefitas como personas, que, al igual que el bodhisattva y el Mahdi, sacrifican su existencia no muriendo sino consagrándola a otros. Así como Cristo murió por los demás, haciendo posible que retornaran al Padre, los Tres Nefitas son preservados para llevar al resto de la humanidad hacia Dios.

Me complace decir que el Instituto de Estudios Religiosos Neal A. Maxwell de BYU planea publicar una traducción al inglés del libro del Profesor Hatem con el título de Postponing Heaven: The Three nephites, the Bodhisattva, and the Mahdi (Posponiendo el Cielo: Los Tres Nefitas, el Bodhisattva y el Mahdi). Esta siendo enviado a la imprenta y debería estar disponible para el otoño. También espero que muestre que el mormonismo es un tema que permite una sofisticada discusión académica. No creo que esas discusiones sean necesarias para el mormonismo como fe. La simplicidad del evangelio no requiere reflexiones filosóficas o teológicas, sólo la simple fe en Jesucristo y un cambio de corazón que emane hacia una vida nueva.

Pero debe haber lugar para la reflexión académica, y Jad Hatem nos muestra el modo de ver al Libro de Mormón como un texto con una profunda enseñanza ética y salvífica sobre la necesidad del auto sacrificio. El acercamiento del Profesor Hatem es original, especialmente por el hecho de que se enfoca en una historia que muchos mormones consideran marginal. Resalta esa historia como emblemática del mensaje del libro. Su análisis ha convertido esa historia de algo a lo que le prestaba poca atención en una metáfora central para la vida cristiana”. (James Faulconer, Maxwell Institute blog –

https://mi.byu.edu/forthcoming-postponing-heaven/)

 

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Un comentario el “Los Tres Nefitas en el Texto y el Folklore – Segunda Parte

  1. Tero dice:

    Muy bueno tu trabajo Mario, no conozco otro latino como vos que indague y compagine como lo haces siempre. Creo que un tema pendiente podria ser “Cuál fue la oración de todos los profetas del Libro de Mormón ? y nosotros los mormones que estamos haciendo ???

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