Harry Anderson, un Adventista entre nosotros

Arte y Religión

           Artes Plásticas

Harry Anderson

Un Adventista entre nosotros

picexxon

Por Mario R. Montani

Harry Anderson ha sido mi artista predilecto de pintura religiosa, y también el de mi esposa. Por años hemos coleccionado imágenes de sus obras, tanto comerciales como las comisionadas por la Iglesia Adventista y la Iglesia Mormona. El hecho de que no se trataba de un pintor mormón me hizo descartarlo, en un primer momento, del espacio creado en este blog. La reciente muestra retrospectiva llevada a cabo por la Iglesia en 2016, en la que se exhibieron bosquejos importantes, (noticia que agradezco tanto a mi amigo Mauro Rosell como a mi sobrino Julian Mansilla) me hicieron dar cuenta del enorme impacto que su obra tuvo entre los Santos de los Ultimos Días, particularmente en los de mi generación, lo cual lo instala definitivamente en nuestra cultura.

a7e29352573fc4820ad2e882823917c4

Joseph Harry Anderson nació en Chicago, Illinois, el 11 de Agosto de 1906. Como su padre también se llamaba Joseph, utilizó durante toda su vida el segundo nombre. Desde pequeño fue un excelente estudiante, destacándose en gramática y, principalmente, en matemáticas. Su familia, de origen sueco, asistía a la Iglesia Congregacional, aunque su madre era Luterana.

Con el paso de los años, el hermano, Clarence, se recibió de ingeniero y pasó a diseñar turbinas hidroeléctricas para agencias gubernamentales. El otro hermano, William, trabajó para la IRS (Oficina Impositiva) diseñando sistemas computarizados de impuestos para países extranjeros que lo requerían. Finalmente, su hermana, Josephine, serviría como Tesorera del Sistema Escolar de Denver, Colorado.

5fe7ab6b24d8948098da15b9edb95456

Mientras terminaba el secundario, Harry entró a trabajar para una gran librería comercial de Chicago. Originalmente fue contratado como repositor de las mercaderías. Quien había recibido la asignación de confeccionar los carteles publicitarios de la empresa no lograba cumplir con los plazos, de modo que Harry le pidió al gerente si podía completar el trabajo. Quedaron tan impactados por la calidad de su obra que pasó a ser el dibujante permanente de los carteles de la librería, con un estudio para él en el cuarto piso del comercio.

En 1925 ingresó a la Universidad de Illinois para estudiar matemáticas. Por esa época había dejado de asistir a cualquier tipo de reunión religiosa, centrándose en lo académico y trabajando como mozo, lavaplatos o cortador de césped para costear sus estudios.

Teniendo que escoger alguna materia optativa dentro de su carrera, se decidió por un curso de arte, pues le resultaría fácil y no le quitaría demasiado tiempo.

Harry Anderson, 1944

Harry Anderson, 1944

Hacia el final del segundo semestre, los trabajos de Harry mostraban una habilidad superior a la del resto de sus compañeros, por lo que su profesor le preguntó si no había considerado seriamente la posibilidad de una carrera artística. Sumando a eso el disfrute que el curso le había proporcionado y lo poco rentables que veía sus perspectivas como matemático, la decisión no fue difícil.

Siendo su instructor un egresado de la Syracuse School of Art, le sugirió que se inscribiese en esa institución, por lo que, para el otoño de 1927, Harry ya era un estudiante de arte tiempo completo. La educación allí era de tipo clásico. En el primer año los estudiantes eran enfrentados a un busto u otra pieza escultórica bajo diferentes iluminaciones y debían presentar sus tareas con variadas técnicas y materiales. Era un método repetitivo y aburrido pero les inculcaba las habilidades de dibujo que requerirían los años siguientes.

El segundo año incluía figuras en vivo y clases de anatomía tan intensas como las de un estudiante de medicina. Era una instrucción fundamental. Anderson diría más tarde:

“Es realmente imposible que una figura vestida tenga apariencia realista sin el conocimiento de lo que el cuerpo está haciendo debajo. No sólo la ropa dejará de lucir apropiadamente sino que los gestos y las posturas estarán, probablemente, desbalanceados”.

harry-anderson-033

En el tercero y cuarto año, Harry estudiaría teoría del color y pintura, dando crédito a su instructor en ilustración, Hibbard Kline, por sus éxitos académicos.

Allí, en Syracuse, Anderson estableció una duradera amistad con Tom Lovell, quien llegaría a ser otro importante ilustrador. Asistían juntos a clase y compartían un estudio de trabajo en el ático del alojamiento de Harry. El tomaba algunos trabajos como letrista, mientras que Tom diseñaba portadas para algunas de las revistas “pulp” del momento. Ambos se graduaron con honores para 1931 y se mudaron a New York a compartir un estudio y ganarse la vida. Desgraciadamente, la Gran Depresión estaba en su apogeo, y le llevó a Harry más de un año lograr la primera venta a una revista.

harry-anderson

Su estudio se hallaba cerca de Washington Square en la McDougall’s Alley, un lugar que originalmente se destinaba a establos y estacionamiento de carruajes, pero que, con el tiempo, se había ido transformando en asentamiento de estudios de arte. Para mantenerse, obtuvo un empleo nocturno en la Mirror Candy Company, lo que le permitía continuar dibujando en las horas diurnas.

En abril de 1932 la revista Collier’s le comisionó una ilustración a dos colores para un cuento corto, que describiría a un soldado francés que llegaba a visitar a su novia. La reproducción de la misma sólo ocuparía dos columnas, pero fue su primera venta profesional como ilustrador.

Harry Anderson, 1932, Colliers (Primera pintura vendida a una revista)

Harry Anderson, 1932, Colliers (Primera pintura vendida a una revista)

Entusiasmado, dejó su empleo nocturno, y comenzó a trabajar en encargos de Collier’s y Ladies’ Home Journal, por lo que en dos años pudo ahorrar lo suficiente como para cancelar sus deudas y retornar a su ciudad natal.

Ya en Chicago, entró a trabajar en la Stevens-Gross Art Agency, la más exitosa agencia de arte comercial del medio oeste. Allí tenían espacio suficiente para los artistas, reposición de los materiales, así como modelos y fotógrafos cuando los necesitaban. A cambio, la firma se quedaba con el 50% de la facturación

En 1937 realizó una serie de ilustraciones para la campaña publicitaria de Cream of Wheat. Ford, Ovaltine, American Airlines y Buster Brown Shoes también requirieron sus pinceles. Harry daba preferencia a la ilustración artistica antes que a la publicitaria. Para 1940 estaba recibiendo comisiones de las revistas más populares: Collier’s, Redbook, Saturday Evening Post, Woman’s Home Companion, Ladies’ Home Journal y Cosmopolitan.

Harry Anderson, 1937, Cream of Wheat

Harry Anderson, 1937, Cream of Wheat

cw_fight_web

cw_licked_web

Harry Anderson, 1940, The Kiss

Harry Anderson, 1940, The Kiss

Woman’s Home Companion necesitaba la ilustración de una hermosa mujer para una de sus historias. La recepcionista de la revista Esquire, que trabajaba en el piso 36 del mismo edificio, parecía tener los requisitos necesarios. De modo que convenció a Ruth Huebel para que fuera la modelo de su pintura. Un año más tarde, en 1940, estaban casados.

Al año siguiente el artista dejó la agencia y se unió al estudio de Haddon Sundblom (famoso por sus pinturas de Santa Claus para la Coca-Cola).

Harry Anderson, 1958 Aviso comercial

Todo parecía favorable para los Anderson, con un empleo bien remunerado y la compra de su casa propia. Si bien demasiado mayor para el servicio militar, contribuyó al esfuerzo bélico con un poster.

Poster de la Segunda Guerra Mundial

Poster de la Segunda Guerra Mundial

La aparición de calambres estomacales y nauseas comenzaron a interferir con sus planes de trabajo. Al principio los doctores no pudieron encontrar el motivo del malestar por lo que Harry se alimentó por más de un año con productos para bebés. Finalmente el diagnóstico fue claro: padecía de una reacción alérgica a la trementina, que era el principal solvente para la pintura al oleo. Trató de encontrar un medio acuoso que le permitiera continuar pintando. Probó varias cosas, entre ellas la tempera, el acrílico y gouache, para terminar utilizando caseína.

Harry Anderson, Good Housekeeping Agosto 1941

Harry Anderson, Good Housekeeping Agosto 1941

Harry Anderson, Women's Home Febrero 1942

Harry Anderson, Women’s Home Febrero 1942

Harry Anderson, Good Housekeeping 1943

Harry Anderson, Good Housekeeping 1943

En 1944, ya con dos hijos varones y una pequeña niña, los Anderson se convirtieron en Adventistas del Séptimo Día. Esto trajo cierta paz espiritual a su vida, pero algunos cambios en el estilo de vida, ya que era fumador y, ocasionalmente, tomaba bebidas alcohólicas. Dejó ambos hábitos y también se planteó resignar nuevas asignaciones que no coincidieran con su recién adquirida fe, como los lucrativos anuncios de cerveza. Esta última decisión lo afectaría financieramente.

Los directores de las publicaciones adventistas, The Review and Herald Publications, le hicieron la propuesta de trabajar para ellos, la cual fue aceptada por Harry. En los 35 años siguientes produjo más de 300 ilustraciones religiosas para ellos, a valores ínfimos comparados con los que podía obtener en el mercado de las revistas importantes. Antes de su ingreso a la ilustración religiosa las imágenes se representaban en su contexto histórico. Anderson las modificó agregando fondos y personas modernas, lo cual para algunos fue casi blasfemo, aunque la calidad de la producción logró imponerlas.

Su pintura What Happened to your hand?, (¿Qué le ocurrió a tu mano?) realizada para un libro infantil, tocó inmediatamente el corazón de su audiencia.

Harry Anderson, 1945, ¿Qué le ocurrió a tu mano?

Harry Anderson, 1945, ¿Qué le ocurrió a tu mano?

“Pinto a Cristo del modo en que me gusta, no para complacer a otros. La Biblia dice que El no resaltaría en una multitud, pero también sugiere que no era feo. Sé que fue carpintero, que caminó mucho, de modo que lo visualizo fuerte, tanto física como emocionalmente. Intento mostrar eso”.

En 1946, la familia se mudó a Washington D.C. para estar cerca de The Review and Herald. No obstante, Harry continuo trabajando para revistas importantes como Woman’s Home Companion para quien realizo todas las cubiertas de 1949, utilizando ocasionalmente a sus hijos como modelos.

Sin embargo las condiciones de trabajo en The Review no eran las ideales. Se le asignó un pequeño estudio sin aire acondicionado lo que exigía que retocara permanentemente las pinturas por el calor y la humedad. El ventilador que le colocaron terminaba volando sus materiales. Todo esto ayudó a que perdiera el ritmo en su tarea.

A instancias de Tom Lovell, los Anderson acabaron mudándose al área de New York, donde terminaron comprando una propiedad con un terreno de más de dos hectáreasen Danberry, Connecticut, cerca de Lovell y otros artistas como Ken Riley y John Scott (Veremos en otros artículos que estos tres vecinos también terminaron recibiendo comisiones de La Iglesia de Jesucristo de los S.U.D)

En 1956 Harry Anderson fue objeto de un artículo especial en la revista American Artist.

En la década del ’60 comenzó a ilustrar calendarios para Esso (luego Exxon Oil) con imágenes basadas en la temática Grandes Momentos en la Historia Americana y Grandes Momentos del Automovilismo Americano. Por esa época era uno de los pocos grandes ilustradores que continuaba trabajando comercialmente (Norman Rockwell era el otro), ya que las revistas habían pasado a utilizar fotografías y no arte ilustrativo en sus ediciones.

Ruth raramente aparecía por el estudio para no interrumpir su rutina pues no podía concentrarse si alguien lo observaba trabajar. Diría ella misma:

“La prueba del coraje a menudo puede ser el modo de encarar la desgastante rutina diaria. He visto a Harry soportar lo que en ocasiones era una brutalmente monótona existencia. Me he maravillado con su dedicación y fidelidad al trabajo en el solitario estudio, año tras año”

Harry y Ruth

En 1962, poco después de recibir el premio Obrig de la National Academy of Design de New York, lo visitó su amigo, Wendell Ashton. El hermano Ashton era el Director de Comunicaciones Públicas de la Iglesia en ese momento. Lo acompañaban J. Willard Marriott, gerente de una extensa cadena de hoteles, y Hobart Lewis, editor en jefe de Reader’s Digest.  Le ofrecieron la oportunidad de pintar momentos culminantes de la vida del Salvador, incluyendo su Segunda Venida, iniciando la muestra en el Pabellón Mormón de la Feria Mundial de New York que se llevaría a cabo en 1964.

 

Harry Anderson, Cristo ordena a sus Apóstoles (detalle)

Anderson aceptó la comisión de buen grado, aunque significaría retornar a la pintura al óleo que había abandonado 20 años antes. Para entonces, nuevos solventes se habían desarrollado que le permitieron cumplir con la tarea. Cristo ordenando a sus Apóstoles se expuso como mural en la Feria Mundial de 1964, y, a partir de allí, el reconocimiento del público y de las Autoridades no se hizo esperar.

El Pabellón Mormón en la Feria Mundial de 1964

Harry Anderson, Abraham en la llanura de Mamre

Harry se sintió motivado por el nuevo desafío. Jamás había realizado obras de ese tamaño. También veía ciertas similitudes con sus propias creencias que lo hicieron sentir cómodo: la importancia de la vida familiar, el desagrado con el alcohol y el tabaco y la esperanza en una Segunda Venida.

Harry Anderson, Isaías profetiza

Con el transcurso del tiempo, el artista pintó para la Iglesia 14 escenas de la vida de Cristo y 6 del Antiguo Testamento. Además, la Iglesia adquirió otras 19 obras suyas adicionales de la Iglesia Adventista del Séptimo Día con temas bíblicos.

Harry Anderson, El Bautismo de Jesucristo

Jay Todd, quien fuese editor en jefe de Ensign, declaró:

“El era un Adventista del Séptimo Día comprometido, verídico y honorable. Tenía su propio sentido del compromiso y declinó pintar escenas del Libro de Mormón y la Restauración. Siempre que fuesen comisiones bíblicas, algo en lo que él creía profundamente, las aceptaba y estaba dispuesto a adaptarse a las interpretaciones visuales que le proponían los Líderes”.

Harry Anderson, Cristo y los niños

El artista Bill Whittaker mencionó que Anderson solía debatir con las Autoridades sobre cómo debía interpretarse la figura de Cristo.

“Por ejemplo, cuando se le pidió que pintase ángeles sin alas, cumplió con el pedido, pero jamás perdió oportunidad de intentar convencer a los Líderes de lo correcto de su interpretación personal”.

Harry Anderson, Cristo llama a sus discípulos

Cuando la propuesta no le interesaba, solía recomendar a sus vecinos y amigos, como Tom Lovell o John W. Scott.

Harry Anderson, La Crucifixión

Según Walter Rane, parte de una nueva generación de pintores mormones:

“Anderson no hacía sus obras como un trabajo. El tenía que creer en ellas”.

Harry Anderson, Getsemani

Muchas de sus pinturas se utilizaron en los Centros de Visitantes, las Oficinas de la Iglesia en Salt Lake y otros edificios prominentes. Copias de sus obras se encuentran en casi toda capilla y templo alrededor del mundo, así como en los manuales y materiales de estudio.

Harry Anderson, Id a predicar a todas las naciones

En 1975 fue invitado por el Presidente Spencer W. Kimball a visitar Salt Lake City, junto a su esposa, y pudo disfrutar del aprecio que su trabajo había cosechado.

Hacia fines de la década del ’70 y parte de la del ’80, Harry se dedicó a las pinturas con tema del Oeste americano, que se vendían muy bien en las galerías de arte, siguiendo una tendencia de la mayor parte de los ilustradores de décadas pasadas.

Harry Anderson, Jesús en el Templo

En 1976, Review and Herald Publishing lanzó Harry Anderson, The Man Behind the Paintings, una retrospectiva que lo muestra como una humilde persona con grandes talentos y convicciones sobre las que no le gustaba hablar demasiado. A quien, en sus pocos tiempos libres, le gustaba trabajar en el hogar, confeccionar modelos de barcos y carruajes antiguos así como otras habilidades manuales.

Harry Anderson, La Entrada Triunfal en Jerusalén

 

Harry Anderson, el Sermón del Monte

Harry Anderson, Jacob bendice a sus hijos.

En 1994 fue incorporado al Salón de la Fama de la Society of Illustrators, para unirse a otros como Norman Rockwell, James M. Flagg o N.C. Wyeth.

Harry Anderson, María y el Señor Resucitado.

Harry Anderson falleció el 19 de Noviembre de 1996 a los 90 años, quizás el último de los grandes ilustradores de la Era Dorada de las revistas ilustradas.

Harry Anderson, Moisés confiere el sacerdocio a Aarón.

Harry Anderson, Noé construye el Arca.

“No hay una sola pintura que haya hecho a la que no he querido regresar y mejorar un poco. Mis pinturas nunca estaban terminadas, simplemente eran abandonadas”, declaró en cierta ocasión. “La concepción, la composición, la valorización, la línea y la destreza al pintar deben trabajar en conjunto. Y son importantes en ese orden preciso. Pero, con el tiempo, todas ellas se hacen automáticas”.

Según Anderson ninguna pintura era aceptable si se dejaba de lado uno de esos elementos. En muchas ocasiones, los autores le escribían para comentarle que había captado en una sola imagen la esencia de sus relatos.

Harry Anderson, La Segunda Venida (detalle)

En el 2004, la prestigiosa revista Illustration Magazine publicó un artículo de 19 páginas sobre el pintor escrito por Matt Zimmer (Illustration Nº 12, pags 44-62).

En el 2014, Jim Pinkoski creó una extensa página web a la que se puede visitar en http://www.HarryAndersonArt.com

Otros dibujantes modernos como Steve Rude y James Gurney han expresado también su admiración por Anderson en sus respectivos sitios.

Harry Anderson, Joseph Smith

Haddon Sundblom, el maestro ilustrador del que ya hemos hecho mención dijo de él:

“Siempre se mantuvo adelante del resto. La diferencia entre Anderson y otros artistas es que Harry poseía el conocimiento”

Harry Anderson, Descubrimiento (con la imagen de Cristo en la naturaleza)

En el año 2015, los descendientes del pintor encontraron una serie de estudios previos que había realizado para la Iglesia en su estudio de Connecticut e hicieron contactos para ofrecerlos.

Laura Allred Hurtado, la curadora del Museo de Arte de la Iglesia, relata lo ocurrido:

“En mayo de 2015 recibí un llamado de Kristin Geddis . Me dijo ‘Soy la hija de Harry Anderson, y tengo algunos bosquejos que tal vez les gustaría ver’.

Como ya se encontraba en New York por su trabajo, la Hermana Hurtado hizo los arreglos para trasladarse a Richfield, Connecticut, y encontrarse con Kristin.

“No estaba segura de lo iba a encontrar. Pensé que tal vez algún diseño. Quedé pasmada por esos estudios preparatorios de pinturas que conocemos tan bien. Eran hermosos, fantásticos e íntimos. Nos permiten ver imágenes familiares con nuevos ojos. Son expresivas, los colores brillantes; es como poder ver un bosquejo de la Mona Lisa”.

Los 25 estudios preparatorios donados al Museo por la familia de Anderson dieron lugar a la  muestra “A Legacy in the Making: The Paint Studies of Harry Anderson” que se inició en Septiembre de 2016 y se extenderá hasta Abril de 2017. Dichos estudios preparatorios, realizados principalmente en caseína, eran presentados por el artista a las autoridades para su aprobación.

Kristin Geddis, con seis integrantes de su familia asistieron a la apertura de la muestra y compartieron sus recuerdos y sensaciones con las obras de arte presentadas.

Descendientes de Harry Anderson en la reciente muestra

 

Anuncios

4 comentarios el “Harry Anderson, un Adventista entre nosotros

  1. Ricardo dice:

    Que precioso el artículo, muchas gracias.

  2. Miguel Leandro Adobatto dice:

    Muchas gracias por el artículo! Aún no siendo miembro de nuestra Iglesia que inspirado ha sido en la elaboración de sus cuadros!! Siempre me impacto en especial el de la segunda venida. Refleja como ningún otro ese “gran suceso por acontecer”

  3. Rosa Bolivar dice:

    Qué hermoso conocer más sobre el autor de esas hermosísimas obras. Gracias por este excelente artículo. Como Cristiana Adventista del Séptimo crecí viendo sus lindas obras. Lindo conocer sobre el autor de esas maravillosas pinturas.Mil gracias otra vez.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s