Leonard Arrington, el Padre de la Historia Mormona

Perfiles

Leonard Arrington

El Padre de la Historia Mormona

images

Por Mario R. Montani

Los miembros de la Iglesia tenemos una deuda de gratitud hacia Leonard J. Arrington, de la cual no estamos conscientes e ignoramos en demasía. Sin Leonard en el siglo XX nuestro siglo XXI sería bastante distinto. Probablemente no tendríamos los “Joseph Smith Papers”, ni las aclaraciones doctrinales e históricas en Temas del Evangelio en LDS.org, ni muchos de los artículos en revistas oficiales que, con 40 años de atraso, reflejan su clara investigación.

Comencemos por el principio: Leonard James Arrington nació el 2 de Julio de 1917, en Twin Falls, Estado de Idaho. Sus padres, Noah y Edna, devotos Santos de los Ultimos Días, eran granjeros y dirigían una extendida familia de once hijos, de los cuales Leonard era el tercero.

Antes de cumplir los 4 años había sobrevivido a la fiebre tifoidea, la viruela, una neumonía, y la mortal epidemia de gripe española de 1918/19. Su madre, quien, junto a la enfermera que lo cuidaba, lo había ungido con aceite consagrado, estaba segura de que había sido preservado por algún motivo.

A los 10 años comenzó a llevar un diario personal, el que, hacia el final de sus días, ocupaba 50 grandes cajas.

Siendo él mismo un Boy Scout, el joven Leonard disfrutaba de la lectura de obras de Ernest Thompson Seton, naturalista y co-organizador del programa Scout. Durante los veranos, le gustaba dormir afuera, en la huerta familiar, para leer tranquilo y gozar de la naturaleza. En uno de esos atardeceres, observando la vida campestre, tuvo una experiencia trascendental de la que, años más tarde, diría:

“(pude sentir) un íntimo parentesco con el mundo físico, lo que hizo más fácil integrar mis intuiciones y experiencias religiosas personales con las afirmaciones formales, prácticas y ceremonias de la iglesia organizada” (Gary (2008). Leonard J. Arrington: A Historian’s Life. Norman, University of Oklahoma, pag. 29-30)

Destinado a ser un granjero más en la familia, y pasando por la Gran Depresión de los años ’30, realizó su primer experimento en economía. Dentro de las bolsas de papas que cultivaban en la granja (por las cuales recibían 5 centavos de dólar cada 45 Kg) colocó notas solicitando que le informaran a cuánto la compraban. Descubrieron que, en algunos casos, la venta llegaba a los u$s 2.

Con 17 años era ya muy activo en la National FFA Organization (Organización de Futuros Granjeros de América). Uno de sus proyectos, referido a la crianza de pollos, ganó un premio en la Feria Estatal de Idaho de 1934, lo cual le abrió las puertas a una beca de la Union Pacific Railroad.

Su padre podía pagarle una misión pero no sus estudios universitarios. Arrington consideró que la educación podría ser una forma de servicio a la Iglesia. En 1935, con una beca de la Universidad de Idaho, ingresó a la carrera de Ciencias de la Agricultura, para luego derivar hacia Economía de la Agricultura.

Arrington recibió de sus profesores la influencia del economista británico Alfred Marshall, quien estaba convencido de que la economía tenía que ver con el estudio de las relaciones humanas y no de las matemáticas y también veía a la religión como una fuerza positiva que ayudaba a la gente a comportarse de forma altruista.

Se graduó en 1939 con los máximos honores y como integrante de la Sociedad Phi Beta Kappa (prestigiosa organización que reconoce la excelencia académica). Con su Licenciatura en mano, pasó a iniciar un Doctorado en la Universidad de Carolina del Norte. Allí conoció a Grace Fort, una no miembro, con quien se casó en 1942, antes de partir hacia los frentes de batalla de la Segunda Guerra Mundial. Sirvió en la Armada durante todo el conflicto tanto en Africa del Norte como en Italia.

Mientras se hallaba estacionado en un campamento de prisioneros italianos en Africa, y leía Los Hermanos Karamazov de Dostoyevski, tuvo otra epifanía trascendental para su vida. Sintió que debería dedicarse a la enseñanza y escribir sobre religión y economía. Hallándose en esa etapa, y de paso por Roma, tuvo un encuentro casual aunque significativo con el Papa Pio XII.

Finalizado el conflicto, la pareja se estableció en Logan, Utah, donde Grace se convirtió al Evangelio Restaurado. Allí, Arrington enseñó como profesor por los siguientes 26 años en el Utah State Agricultural College (que en 1957 pasaría a ser de la Utah State University). En 1952 obtuvo finalmente su Doctorado de la Universidad de Carolina del norte en Chapel Hill.

Su disertación doctoral, Políticas Económicas Mormonas y su Implementación en las Fronteras del Oeste, 1847-1900, fue la base para su primer libro, publicado por la prestigiosa Harvard University Press en 1958: Great Basin Kingdom: An Economic History of the Latter-day Saints, 1830-1900 (El Reino de la Gran Cuenca: Una Historia Económica de los Santos de los Ultimos Días, 1830-1900)

Carl y Susan Arrington detrás de su padre en una ceremonia de graduación

Carl y Susan Arrington detrás de su padre en una ceremonia de graduación

Consciente de cierta hostilidad a las investigaciones académicas por parte de los responsables de los archivos de la Iglesia, Arrington siguió el consejo de John A. Widtose de comenzar con material que ya estuviese publicado para luego dedicarse a lo inédito. El tramo final se realizó en los archivos de la Biblioteca de la Iglesia, donde el investigador debía copiar sus notas a máquina con papel carbónico, dejando una copia en la Administración y llevando otra a su casa. Entre 1956-1957 Arrington tomó un año sabático para terminar su obra, gracias a una beca otorgada en la Biblioteca Huntington de San Marino, California.

Mientras realizaba este trabajo tuvo una tercera experiencia de conexión con lo divino. Registró en su diario:

“Un sentimiento de éxtasis me sobrevino, un regocijo que me transportó a un nivel más alto de conciencia. Inesperadamente me vi absorbido en el universo del Santo Espíritu, presumiblemente, un don del Espíritu Santo”.

La publicación de Great Basin Kingdom se realizó mediante una subvención de la Fundación Rockefeller que subsidiaba libros sobre historia económica. Bajo esas condiciones, el autor no recibiría regalías, las que volvían a la Fundación para continuar apoyando otros emprendimientos. Recién en 1993, cuando la Universidad de Utah decidió reimprimir el texto, comenzó a recibir dividendos por ella.

Great Basin Kingdom fue recibida con beneplácito por la comunidad académica y elevó el nivel de los Estudios Mormones serios. Hoy es considerado el primer texto de la denominada “Nueva Historia Mormona”

Durante 1958-1959 fue profesor del Programa Fulbright en Economía Americana en la Universidad de Génova, Italia.

En 1965 colaboró activamente en la formación de la Mormon History Association (Asociación de Historia Mormona) y fue su primer presidente durante 1966-1967. En el mismo período fue profesor visitante de Historia en la Universidad de California, Los Angeles. Creó el Western Historical Quarterly y sirvió como presidente de la Western History Association durante 1968-1969, de la Agricultural History Society entre 1969-1970 y de la División Costa del Pacífico de la American Historical Association (1981-1982)

El establecimiento de “Camelot”

Durante la administración del Presidente David O. McKay, en 1963, N. Eldon Tanner, el Segundo Consejero de la Primera Presidencia, se reunió con el Director de la Biblioteca de BYU para coordinar la investigación de historiadores SUD en los archivos de la Iglesia. Arrington comenzó a asistir a esas reuniones y en 1967 solicitó un acceso irrestricto a los archivos para escribir una ambiciosa historia del mormonismo. Dicho acceso le fue concedido en Enero de 1968.

leonard-arrington

Con el fallecimiento del Presidente McKay en 1970, Joseph Fielding Smith pasó a ser el nuevo Presidente, dejando vacante el puesto que tenía como Historiador de la Iglesia. Tradicionalmente, un miembro del Quorum de los Doce ocupaba ese puesto, de modo que Howard W. Hunter fue escogido como el siguiente Historiador. Como parte del accionar del Elder Hunter, se formó un comité de notables historiadores mormones para discutir la reorganización del Departamento Histórico de la Iglesia. Como parte de esa reorganización, Leonard J. Arrington fue llamado como Historiador de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días en 1972. Era la primera vez que tal llamamiento recaía en un profesional competente y no en una Autoridad eclesiástica. Simultáneamente se lo llamó como Profesor de Historia de Occidente y Director Fundador del Centro Charles Redd de Estudios Occidentales en la Universidad de Brigham Young, de modo que su posición como historiador quedaba cubierta en parte por la Iglesia y en parte por BYU.

La Oficina del Historiador de la Iglesia se transformó en el Departamento Histórico de la Iglesia con Arrington funcionando como Director de la División Histórica, dedicada a la investigación. Contrató a Jim Allen y David Bitton, como Asistentes, cuyas posiciones también fueron solventadas por la Iglesia y BYU en partes iguales. También contaban con un equipo de editores, asistentes administrativos, investigadores, expertos en historia oral y estudiantes que colaboraban.

Se pensó en una Historia de la Iglesia de varios volúmenes escrita principalmente por profesionales que no formaran parte del equipo. Se inició un programa de historia oral financiado por los descendientes de James Moyle. Eugene England, padre, donó dinero para algunos proyectos y se inició el Mormon History Trust Fund con donaciones individuales.

En una entrevista que le realizara la revista Ensign en Julio de 1975, declararía:

Hermano Arrington: La historia de la Iglesia consiste tanto de la vida de las personas como de la vida de la institución. Incluye aspectos de la familia, la vida de individuos, su religión, y la historia de regiones y naciones. También incluye aspectos de historia divina, ya que registra los tratos del Señor con sus hijos en los últimos días. Además de un registro de eventos, es también una interpretación de su importancia.

Ensign: Entonces pareciera que existe una conexión cercana entre historia y teología.

Hermano Arrington: Es correcto. Nuestra religión nos dice que deben guardarse registros. Más aún, sabemos que lo que cada individuo realiza es significativo para el Señor en el esquema cósmico. Obviamente, el registrar, estudiar e interpretar la historia es importante al intentar comprender nuestra teología

Ensign: ¿Cuál es la diferencia, entonces, entre el modo en que un historiador vería la Primera Visión, por ejemplo, y el modo en que lo haría un teólogo?

Hermano Arrington: Creo que el historiador evitaría editorializar sobre el evento. Intentaría describir exactamente lo que ocurrió y la importancia de este evento en la vida de Joseph Smith y los que lo rodeaban. El teólogo extraería de ello ciertas enseñanzas sobre la naturaleza de la Deidad y de la experiencia religiosa. Por supuesto, ambos estarían básicamente interesados en lo que ocurrió exactamente. Los historiadores buscan ayudar a las personas a entender los tratos del Señor con su pueblo en el pasado sin intentar deliberadamente que aprueben una doctrina en particular.

Ensign: Cuando las personas estudian la historia de la Iglesia ¿Hay ciertas áreas que parecieran causarles problemas teológicos?

Hermano Arrington: Algunas preguntas surgen bastante a menudo. Al hablar en charlas fogoneras y seminarios, la pregunta número uno es casi siempre la poligamia. ¿Cómo era? ¿Cuándo comenzó? ¿Cuántos estuvieron involucrados? También desean saber cómo respondieron los Santos a la Palabra de Sabiduría con el paso del tiempo. Si los Archivos de la Iglesia están disponibles para la investigación de catedráticos y estudiantes, y casi siempre si la Iglesia estaría interesada en el diario de su abuelo, aunque nunca fue una Autoridad General o un obispo. Otras preguntas incluyen la historia de la gente de raza negra en la Iglesia, y cuán exacta es la traducción del Libro de Abraham.

Ensign: ¿Es la serie de biografías uno de los proyectos más importantes en los que trabajan?

Hermano Arrington: Sí, pero es simplemente uno entre muchos. Las Autoridades han autorizado varios importantes proyectos, y el mayor es la preparación de una historia de la Iglesia en varios volúmenes. Pensamos en 16 volúmenes, y están propuestos para 1980, el aniversario 150 de la Iglesia. El primero será la historia de lo que ocurrió en new York, relacionado con Joseph Smith, por supuesto, pero estamos planeando volúmenes separados para la Iglesia en diferentes regiones – uno para la Iglesia en Latinoamérica, otro en Europa y Africa, otro en Asia y el Pacífico.

Ensign: ¿Qué desean lograr con estas historias?

Hermano Arrington: Deseamos que sean algo más que historias de la Iglesia. Queremos que sean historias de los Santos de los Ultimos Días, de modo que la investigación incluye los diarios y correspondencia personal de personas que estuvieron conectadas con los eventos. Hemos hecho algunos descubrimientos emocionantes. Al realizar investigaciones sobre la Cárcel de Liberty, descubrimos un diario de puño y letra de Hyrum Smith. Jamás se publicó. Ni siquiera sabíamos que existía.Contiene el sólido testimonio de ese temprano patriarca y mucho de interés para los Santos…”

Los proyectos eran muy ambiciosos y de alto nivel académico, incluyendo dos obras diferentes de varios volúmenes cada una. La primera estaría dedicada principalmente a los miembros y la otra a los investigadores en general. Se catalogaron y sistematizaron los archivos y se permitió el libre acceso a ellos a miembros y no miembros. Los integrantes del staff se refirieron a esta época como Camelot, la idealizada sociedad de las leyendas arturianas… No duró mucho.

La caída de Camelot

Arrington no deseaba que el Departamento estuviera sujeto al recientemente establecido Programa de Correlación. Opinaba enfáticamente:

“No creo que podamos determinar la verdad de lo que ocurrió en la historia si el Quorum de los Doce tiene que votar sobre ello” (Gary (2008). Leonard J. Arrington: A Historian’s Life. Norman, University of Oklahoma, pag. 117)

Lamentablemente, muchos integrantes del Quorum y muchos miembros tradicionalistas no comprendían la envergadura de los cambios que se estaban produciendo. Les preocupaba que algunas investigaciones mostraran que Brigham Young utilizaba el tabaco frecuentemente, que uno de sus hijos tenía adicción a la morfina, o que Edward Partridge no había sido en realidad el primer Obispo Presidente. También les molestaba que cuando se mencionaba la llegada de las gaviotas que salvaron las cosechas de los Santos no se especificara que las había enviado Dios (lo cual dependía más de la interpretación de fe de los receptores que de un hecho demostrable históricamente). En resumen, no querían escuchar nada que se apartara de la versión tradicional y color de rosa que se había construido sobre nuestro pasado, aunque estuviese muy alejada de la verdad.

adventures-church-historian-leonard-j-arrington-hardcover-cover-art

Mark E. Peterson se transformó en una de las figuras que más combatió el nuevo enfoque. Joseph Anderson y luego G. Homer Durham, que eran los supervisores inmediatos del Departamento, no lograron o no supieron defender el proyecto. Se colocaron espías dentro de la división para informar sobre las investigaciones y se comenzaron a armar carpetas  para los Doce y para los Obispos de quienes eran considerados “poco ortodoxos”. En 1973, Harold B. Lee, el nuevo Presidente de la Iglesia, rechazó la propuesta de un premio para estudiantes investigadores y de una Organización de Amigos de la Historia de la Iglesia. Estableció también que las investigaciones sobre temas sensibles (poligamia, sacerdocio a los negros y a las mujeres en el pasado, etc) requiriesen de la aprobación explícita de la Primera Presidencia.

Con la muerte del Presidente Lee, Spencer W. Kimball pasó a presidir la Iglesia. Aunque él, personalmente, veía a la Historia de los Santos de los Ultimos Días como una “gran obra”, muchos de sus allegados no pensaban lo mismo. En una reunión de instructores de Instituto, Ezra Taft Benson, Presidente del Quorum de los Doce, criticó la obra. Después de la publicación de Cartas de Brigham Young a sus Hijos de Dean C. Jesse, Boyd K. Packer se quejó de que apareciese mencionada la desilusión de los descendientes de Brigham por el trato que se dio a la herencia de su padre, expresando su voluntad de que el Departamento quedase bajo la supervisión del Programa de Correlación. En 1977, cuando Durham, miembro del Primer Quorum de los Setenta, se hizo cargo de la supervisión, requirió que todos los manuscritos pasasen por sus manos antes de publicarse. Intentó integrar los fondos del Departamento Histórico al presupuesto general pero Arrington logró bloquear su propuesta.

Para entonces, muchos de los historiadores, viendo que se limitaban sus posibilidades y su integridad académica, buscaban nuevos horizontes. Pero Durham impidió que se contratase nuevo personal para reemplazar al saliente. El proyecto de una historia en varios volúmenes debió abandonarse y sus autores liberados de buscar otros editores, pues Deseret Book no los publicaría. De hecho, la mayoría de ellos lograrían publicarse con el paso del tiempo, por editoriales universitarias, y se constituyen hoy en una reserva imprescindible de construcción de la Nueva Historia Mormona.

Para 1982 la División Histórica fue transferida a BYU y se acabó la consulta irrestricta a los Archivos. Camelot estaba sitiada y su caída era inminente…

Los restos de Camelot…

Mientras por un lado Arrington recibía el reconocimiento de sus pares y de la comunidad intelectual por la rigurosidad de sus trabajos (su alma mater, la Universidad de Idaho, le otorgó un Doctorado Honorario en Humanidades y Letras en 1977 y lo mismo haría la Universidad de Utah en 1982, obtendría un premio de la Western History Association en 1984 y la Society of American Historians lo haría uno de sus miembros en 1986), dentro de la Iglesia no ocurría lo mismo. En Febrero de 1982 se lo relevó privadamente de sus funciones como Historiador de la Iglesia y como Director de la División Historia. Durham asumió esas posiciones, de acuerdo a sus declaraciones, para evitarle al equipo la creciente hostilidad de los Doce. En Marzo de 1982, Grace, la esposa de Arrington, falleció (Según sus propios hijos, el dolor por el mal trato que recibía su esposo, aceleró el proceso de su enfermedad). En la Conferencia General de Abril de 1982 el relevo del Historiador no fue anunciado y, por tanto, jamás recibió el tradicional voto de agradecimiento de la congregación que, en realidad, ignoraba lo que ocurría.

Leonard sí mantuvo un puesto como Director del Instituto Joseph Fielding Smith de Historia de la Iglesia, hasta su retiro en 1987. En Noviembre de 1983 volvería a casarse con Harriet Horne.

Con la aparición de Leonard Arrington and the writing of Mormon History de Gregory A. Prince en mayo de 2016, una obra basada en la lectura de sus diarios personales así como entrevistas a más de 100 familiares, amigos y asociados, uno comienza a comprender un poco mejor lo que ocurrió en esa obscura etapa. Arrington estaba convencido de que las Autoridades actuaban por prudencia y desconocimiento. Las evidencias muestran algo un poco más profundo que eso. Por ejemplo, sus observaciones sobre la situación de la mujer en 1976. La escritora Carol Lynn Pearson había provisto un guión para una película sobre la Primera Visión.

“Al completarse la película la presentaron a un grupo de personas entre las que se hallaban tres Apóstoles, uno de los cuales dijo: ‘Creo que es equivocado darle en la película la misma atención a Joseph, Padre que a Lucy Mack Smith – le prestan demasiada atención a Lucy. Después de todo Joseph era el padre, el patriarca, la cabeza de la familia, y deberían concentrarse en él. Era el poseedor del sacerdocio en la familia. No deberían darle tanta importancia a las mujeres ya que no poseen el sacerdocio’. Parece que era irrelevante que, durante la infancia y juventud de Joseph, hijo, Joseph, padre fuese un Universalista que se rehusaba a participar en cualquier religión organizada, no poseía el sacerdocio y presionaba a Lucy para que no asistiese a ninguna reunión” (Leonard Arrington and the writing of Mormon History, Gregory A. Prince, pag. 234-235)

Otro pasaje revelador del libro es una carta que le enviara Alice Colton Smith, miembro de la Mesa General de la Sociedad de Socorro, en la que enlistaba una serie de derechos y privilegios que las mujeres de la Iglesia habían perdido en los años recientes y requiriéndole “aunque fuese un solo ejemplo de alguna acción reciente que se hubiese tomado para elevar la posición de la mujer” (Idem, pag. 238)

El bien intencionado y simple Arrington nunca había esperado encontrar este tipo de oposición en su trabajo. Diariamente debía tratar con líderes eclesiásticos muy acostumbrados a recibir muestras de respeto pero con falta de experiencia para analizar información y ceder a una argumentación, ya que sus posiciones encumbradas les permitían evitar las discusiones.

Cuando Ezra Taft Benson asumió como Presidente de la Iglesia, vetó una propuesta de que Arrington sirviese como Presidente de Misión en Italia, cuando conocía el idioma y poseía contactos, pues había servido allí en la guerra y como profesor universitaria. El motivo del veto parece haber sido el apoyo que el historiador daba a la publicación independiente Dialogue, a Journal of Mormon Thought.

En una carta a sus hijos diría:

“El intento de suprimir problemas y dificultades, el intento de intimidar a aquellos que presentan un problema, expresan dudas, o tratan de reconciliar hechos dificultosos, es muy poco efectivo e inútil. Lleva a la sospecha, la desconfianza y a la condescendiente información tendenciosa…Cuanto más los mormones neguemos o demos la apariencia de negar ciertos hechos demostrables, más abrigaremos serias dudas y tendremos más cosas para ocultar”

La actividad de Arrington se vio cada vez más restringida. Manteniéndose siempre como un fiel miembro de la Iglesia, sus convicciones religiosas jamás se vieron conmovidas por el material sensible con el que debía trabajar, aunque tal vez sí por las actitudes de la jerarquía eclesiástica sobre él.

thumb

Spencer W. Kimball sugirió que escribiese una biografía seria de Brigham Young y el historiador pagó de su bolsillo a los asistentes que ayudaron en el proyecto antes que quedar sometido a las influencias de algún donante. Así surgió Brigham Young: American Moses (1985). Otras familias de miembros le comisionaron la historia de sus antepasados, entre ellos los Eccles, los Silver y los Redd. También trabajó en la biografía de Alice Merrill Horne, bisabuela de su esposa, una patrocinadora del arte y primera mujer en el Congreso de Utah.

Sus obras Building the City of God (1976) y The Mormon Experience (1979) recibieron ambos el premio al mejor libro del año de la Mormon History Association.

Ultimos años y legado

Antes de someterse a una operación del corazón, Leonard recibió una bendición de salud de manos de su esposa, Harriet, su amiga y colaboradora Maureen Beecher y Michael y Jan Quinn, no sólo remedando la que había recibido de su madre en la infancia, sino estableciendo categóricamente cuál era su posición con respecto a la mujer en la Iglesia.

Se cometieron contra él varias acciones poco dignas. El pedido de un cambio de alfombra para su oficina había sido rechazado en varias oportunidades por falta de presupuesto. El día después de que dejara definitivamente su trabajo, el equipo de colocación llegó…

“Nuestro gran experimento de historia apoyado por la Iglesia ha demostrado ser, si no un fracaso, al menos no un absoluto éxito. Un aspecto particularmente mortificante para mi serán las bromas de mis amigos no mormones y anti mormones: ‘¡Te lo dije!’” – escribiría en su diario.

Arrington se mantuvo activo como investigador hasta el fin de sus días. En 1994 la University of Idaho Press publicaría su History of Idaho en dos volúmenes y en 1998 la University of Illinois Press su Adventures of a Church Historian (Aventuras de un Historiador de la Iglesia)

Después de las excomuniones de intelectuales en 1993, Arrington pensó que podría estar próximo en la lista, pero su edad y prestigio lo mantuvieron alejado de tal posibilidad.

En un listado de cosas que le gustaría ver desaparecer de la Iglesia institucional, incluyó:

  • Llamar a posiciones de liderismo a los mayores pagadores de diezmos en vez de a los más capaces y dignos.
  • El mantenimiento de una sospecha de deslealtad por parte de los liberales. La suposición de que los liberales están para destruir o avergonzar a la Iglesia es totalmente falsa.
  • La insistencia de que existe unanimidad entre los Doce.
  • La insistencia en escoger al miembro más antiguo de los Doce como Presidente (cuando no hay una revelación al respecto). Significa que siempre tendremos presidentes fuera de su período enérgico y creativo de la vida.
  • Las mujeres deberían estar asociadas a los Doce y sentarse en sus reuniones. La Sociedad de Socorro debería estar en las reuniones de Obispados y las madres obtener el permiso de formar parte del círculo al bendecir niños y confirmar nuevos bautismos.
  • La cuasi adoración de los Líderes es poco saludable para los miembros y evita que se den cuenta de que debemos buscar el Espíritu y la Luz.

El 11 de Febrero de 1999, a los 81 años, Leonard Arrington murió en su casa de Salt Lake City por un ataque cardíaco. Después de su muerte la Asociación de Historia Mormona creó el premio anual Leonard J. Arrington para distinguir trabajos meritorios en el estudio de la historia mormona. En 2002 recibió póstumamente el primer Premio por Logros de Toda una Vida de la John Whitmer Historical Association.

En 2005, la Utah State University creó la Cátedra Leonard J. Arrington de Historia y Cultura Mormona, con 45 donantes que aseguran su continuidad. También en 2005 el Instituto Joseph Fielding Smith cerró sus puertas y el remanente de historiadores volvió a las Oficinas Centrales de la Iglesia.

El legado de Leonard Arrington permanece vivo. Cientos de jóvenes estudiantes para los que fue un mentor y consejero, hoy escriben libremente sobre lo que a su profesor le fue tan difícil. La Nueva Historia Mormona se ha impuesto lentamente como la actual Historia de la Iglesia. Los Estudios Mormones en las más prestigiosas universidades han dejado descolocadas a las Autoridades del pasado. Camelot parece estar volviendo a construirse, aunque lentamente…

Ganó pocas batallas. Perdió muchas más. Pero, finalmente, ha ganado la guerra”, afirmó recientemente su hijo, Carl Arrington, “Si está mirando hacia aquí abajo, y estoy seguro de que lo está haciendo, estará sonriendo de oreja a oreja”.

 

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Perfiles.

3 comentarios el “Leonard Arrington, el Padre de la Historia Mormona

  1. Edwin Ticona dice:

    Estimado Mario, como siempre, es muy satisfactorio visitar su Blog y leer los artículos que presenta. Gracias.

  2. Me llamo la atención la frase ” La cuasi adoración de los Líderes es poco saludable para los miembros y evita que se den cuenta de que debemos buscar el Espíritu y la Luz”. Me hizo acordar a el articulo : De Líderes a Gerentes: el cambio fatal” – Hugh W. Nibley

  3. Very good blog,thank you very much for your effort in writing the posts.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s