Giovanna Raccosta: Pinceles, cocina y amor al prójimo…

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Giovanna Raccosta

Pinceles, cocina y amor al prójimo…

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Por Mario R. Montani

Giovanna Raccosta comenzó a pintar al óleo a la temprana edad de nueve años en el pequeño poblado de Paceco, Provincia de Trapani, en el extremo occidental de Sicilia. Al cumplir los 14 años e impulsada por su pasión artística logró convencer a los padres de que le permitiesen ir a estudiar al prestigioso Liceo Artístico de la ciudad de Palermo. Allí, con un pequeño presupuesto, debió aprender a ser autosuficiente, a hacer sus compras en el mercado, cocinar saludablemente, invitar a comer a nuevos amigos y empaparse del ambiente cultural. Se asoció con grupos artísticos de la época y viajó por Italia estudiando a los grandes maestros del Renacimiento. Se las ingeniaba también para ahorrar lo suficiente como para asistir a conciertos sinfónicos y a la ópera. Cada fin de semana por medio regresaba a su ciudad natal para visitar a familiares y amigos hasta graduarse con honores a los 17 años y comenzar estudios avanzados en la Universidad.

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Un viernes de su último año en Palermo, mientras esperaba el ómnibus que la llevaría a Paceco, otro vehículo se detuvo llevando en su interior a un grupo de jóvenes con camisas blancas y corbatas, rubios y con el cabello corto, lo cual era algo extraño de ver en Sicilia. Sin pensarlo dos veces cambió sus planes y subió al otro colectivo. Deseaba saber quiénes eran ellos y qué hacían en Italia.

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Descubrió que se trataba de misioneros mormones, mayormente norteamericanos, quienes, en la charla, la invitaron a asistir a un baile para jóvenes en la capilla de la localidad. Ella llevó a varios amigos y disfrutaron del momento. Recordaría más tarde:

“Aunque la mayoría de mis amigos eran hippies liberales y vestidos muy poco apropiadamente para un baile de la iglesia, los jóvenes SUD nos hermanaron cálidamente”.

A los pocos días dos hermanas misioneras llegaron a su departamento con un libro de tapas azules.

“Siempre que me pedían que lo leyese mi respuesta era NO. Les dije que podían visitarme como amigas y disfrutar de mi comida casera (para entonces ya me había convertido en una muy buena cocinera) pero que no estaba interesada en religión. De modo que las hermanas me visitaban semanalmente para comer y medir el progreso que yo no hacía de la lectura del Libro de Mormón”.

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Por varios meses esa fue la rutina, y en cada ocasión los diferentes misioneros dejaban un pequeño mensaje y una oración. Al terminar el año escolar y volver a casa para las vacaciones, una nueva pareja de misioneras recibió la asignación de visitarla. No sabiendo qué principios le habían sido ya enseñados, decidieron darle un curso intensivo.

“La Hermana Hill, de Ogden, Utah, era muy nueva en su misión. Aún no hablaba fluidamente el italiano, pero estaba armada de fe y decisión. Sugirió que yo debería escuchar todas las charlas misionales en una semana”.

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Giovanna, tomada por sorpresa y un poco intrigada, decidió ir el domingo a la capilla y comenzar a recibir las lecciones. Al llegar al Plan de Salvación, la Hermana Hill le pidió que ofreciese una oración. Era la primera vez que lo hacía, usando sus propias palabras:

“Dios, si estás aquí, yo deseo saber. Deseo saber si estás vivo, si realmente existes y si lo que las hermanas me enseñan es verdad”-

“Tuve un hermoso y abrumador sentimiento de gozo en mi interior. Fue una sensación dulce y fuerte. Me sentía llena de felicidad. No podía dejar de sonreír. Cuando abrí mis ojos, fue como si estuviese rodeada de una nubosidad blanca y clara. El Espíritu, como lo llamó la Hermana Hill, era tan dulce y sin embargo poderoso. Parecía que un gran regalo me había sido dado desde los cielos. Nunca he olvidado esa experiencia”.

Cuatro días más tarde fue bautizada.

“Salí del agua sintiendo que la anterior persona había sido desalojada de mi; mis pecados habían desaparecido! Mi peso se había aligerado! Había sido perdonada! Me hallaba pura, nueva. Se me había dado un nuevo comienzo, un lienzo en blanco para comenzar a pintar del modo que quisiera, del modo que fuese correcto. Todos los miembros que asistieron percibieron ese gozo. Ni un solo ojo permaneció seco en esa habitación durante la confirmación. ¡Qué día glorioso!”

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A partir de allí, Giovanna no perdió ocasión de compartir su experiencia. Trabajó con las misioneras, los líderes de la Rama y testificaba en reuniones con amigos de los miembros. Sin embargo, no se atrevía a contarles a sus padres sobre la conversión. Creía que no le entenderían, sobre todo por su compromiso con la fe Católica. Esperaba que ellos viesen los resultados del bautismo, su nueva felicidad, ver que se había convertido en una mejor hija. Previamente no habían tenido una relación demasiado buena. Solían discutir bastante.

“Después de mi bautismo comencé a observar a mis padres de modo diferente. Los veía como hijos de Dios, mis hermanos y hermanas, y aprendí a sentir compasión y amor por ellos. En realidad habían intentado hacer lo mejor que podían para enseñarme… Sabían que había algo diferente; veían a los nuevos amigos con los que salía, y cuando finalmente les dije, mi mamá estaba muy complacida. Fui la primer miembro en mi tenazmente católico pueblo… y probablemente lo sea hasta el día de hoy! Nunca me asustó ir en contra de la corriente. Estaba haciendo lo correcto, y al menos tenía la bendición de mi madre”.

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Giovanna siempre continuaba pintando, pero deseaba servir al Señor en una misión de tiempo completo. Para juntar los fondos dedicó un año a pintar paisajes y naturalezas muertas que presentó en una gran subasta de arte. Todos se vendieron rápidamente.

Recibió su llamamiento a la Misión Italia – Roma donde, junto a sus compañeros, trabajó con miembros e investigadores en la calle, en los colectivos, en las casas y en lugares públicos, logrando mucho éxito. Cinco de sus conversos sirvieron misiones de tiempo completo; muchos otros llegaron al templo y continúan activos hasta el día de hoy.

“Fue la mejor época de mi vida – sirviendo sin descanso y estableciendo amistades duraderas con los misioneros y los miembros locales”.

Mientras se hallaba en el campo misional, su mamá y su hermana se convirtieron al Evangelio restaurado. En ese mismo período su padre contrajo cáncer y falleció, por lo que luego realizó la obra vicaria por él.

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Después de la misión, Giovanna se mudó a Roma. Sus amigos de la misión la invitaban a visitar los Estados Unidos, de modo que viajó a California. Allí descubrió que no había demasiado mercado para su arte.

“Todo el mundo colocaba posters en sus paredes, o compraban algo de arte chino barato, de modo que decidí dejar los pinceles a un lado y conseguirme un trabajo que me ayudase a pagar el alquiler”.

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Trabajó como camarera por un par de años en Pasadena y luego por otros seis en un restaurant italiano en Florida. Afortunadamente, unos de los dueños le hizo saber que estaba a punto de abrir un nuevo restaurant para el que necesitaba murales y le preguntó si conocía a alguien que pudiera hacerlos. Giovanna se lanzó de lleno al proyecto y realizó varios murales realistas de pared a pared. El propietario y los clientes quedaron asombrados. Comenzaron a contratarla, de modo que jamás volvió a servir un plato. Sus ingresos crecieron considerablemente y decidió ampliar sus técnicas del retrato con relación a perspectivas, reconocimiento de colores y la captura de la personalidad de los individuos que retrataba.

Su traslado a las Las Vegas le permitió trabajar para celebridades y magnates y obtener reconocimiento internacional. Algunos de sus retratos aparecieron en los sets de las series “The Bold and the Beautiful” y “The Real Housewives of Beverly Hills”. A menudo ha pintado niños y mascotas de importantes personajes.

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Para entonces había conocido a su esposo, Bardia Nezhati, de origen iraní.

“Sentí que era alguien con mis mismos principios. Me encantaba la agradable conexión que tenía con él”.

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En un principio, sus diferentes orígenes y religiones no parecían un problema, pero cuando llegaron los hijos y se planteó qué religión se les enseñaría, las cosas comenzaron a complicarse. Finalmente Bardia, con temor de perder su propia identidad, le prohibió hablar sobre el evangelio con sus hijos o con otras personas. Por diez años Giovanna obedeció a su esposo, pero, aunque de ese modo evitaron las discusiones, algo se había perdido por el camino.

“Lo que se había perdido era yo. La completa Giovanna, quien yo era, lo que creía, la alegría, la chispa se había extinguido”

Finalmente, en 2009, algunos de sus amigos italianos miembros de la Iglesia la contactaron por Facebook:

“Ellos lograron sacar a Giovanna de la oscuridad. Me recordaron quién era yo. Fue un renacimiento”

Sus hijas de 9 y 11 años se bautizaron en la misma fecha en que ella lo había hecho en Italia, tantos años atrás.

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Su esposo ha comentado sobre ese renacimiento:

“Ella se enciende cuando está sintonizada con su fe. Veo a una persona diferente. Se lo puede ver en sus ojos. Está radiante, brillante. Y cuando se comunica con la gente es eficaz, está viva. Es atrapante cuando habla sobre ello. Ahora sé lo suficiente como para darle su espacio y apoyarla.”

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Unos tres años después de esas experiencias renovadoras, Giovanna tuvo un sueño:

“El sueño fue tan claro que me levanté y comencé a escribir todo lo que recordaba. La información venía con muchos detalles. No tenía la menor idea previa de que iba a ayudar a los necesitados. Era como otra misión encomendada por Dios ¿Quién más me iba a despertar en medio de la noche para hacer el bien?… Aún me cuesta explicarlo y ponerlo en palabras. Desperté a mi esposo y me dirigí a la cocina. Era algo para tomarlo muy seriamente”.

Al día siguiente nació “Dinner on Us”, un proyecto para alimentar a los desposeídos y sin hogar. Comenzando con sus contactos de Facebook logró reunir a unos 200 voluntarios. Mensualmente preparan una cena gourmet con alimentos saludables y agasajan a unos 500 beneficiarios, resaltando en cada ocasión una cultura culinaria y artística diferente.

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“Es como una inmensa fiesta de casamiento mensual, con decoraciones temáticas, flores frescas y mesas con manteles, suntuosas presentaciones musicales provistas por talentos locales. Todo lo merecen aquellos menos afortunados. Me gusta celebrar diferentes culturas y acerco gente de diferentes religiones, edades, antecedentes y nacionalidades. Juntos servimos y compartimos nuestros talentos con otros que no han tenido tantas oportunidades, y nos divertimos ¡Todos lo adoran!”

Teniendo como base la organización e instalaciones de Las Vegas Rescue Mission y las muchas donaciones que logró obtener, casi milagrosamente, Giovanna Raccosta Nezhati y su grupo han servido ya más de 25.000 cenas. Los comensales del Día de Acción de Gracias suelen superar los 2.000, por lo que mantener el sistema funcionando no es nada sencillo.

Giovanna en medio de los preparativos para una de sus cenas.

Giovanna en medio de los preparativos para una de sus cenas.

Como lo explicara una publicación de Las Vegas:

Dinner on Us hace mucho más que alimentar a los desposeídos. Los mima con un festejo que celebra la cocina internacional – y nutre el espíritu”

La primera de las cenas, por supuesto, tuvo un tema italiano, con su respectiva decoración y música. Luego siguieron la comida china con danza de dragones, el sushi japonés, la cocina mexicana con sus mariachis y las delicias de la India.

La familia completa.

La familia Nezhati completa.

“De a poco estamos realizando una fantástica obra maestra. Todo se ha hecho con milagros”

Mientras continúa cumpliendo sus labores de esposa y madre de tres hijos, Giovanna nunca se detiene. Siempre tiene comisiones de pintura y además escribe un libro de cocina.

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Recientemente, su grupo de voluntarios ha trabajado junto a otra organización caritativa local, Boys Town, remodelando los espacios de niños en adopción y convirtiendo sus dormitorios en lugares muy agradables y a la moda.

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La publicación Distiguished Women of Nevada (Mujeres Distinguidas de Nevada) ha decidido incluir la historia de su vida.

La artista también encuentra tiempo para servir en su Barrio local de la Iglesia, particularmente en el comité de JustServe.org, que ayuda a los miembros a encontrar modos de servir en la comunidad.

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Pero, infaltablemente, cada primer sábado del mes, Dinner on Us, junta las donaciones, contacta cantantes y bailarines y prepara una cena gourmet para 500 o 600 personas.

Bardia, su esposo, quien se ha sumado gustoso al emprendimiento, declara:

“No es simplemente alimentarlos. Casi cualquiera puede alimentar, traer comida y entregarla a la gente. Lo que ella hace es brindarles dignidad, les otorga clase. Una vez al mes les hace sentir que son importantes. Que existe toda esta gente que los ama, que se preocupa por ellos, que desean organizar un evento total para ellos”.

Giovanna recoge una cosecha de damascos junto a los misioneros locales.

Giovanna recoge una cosecha de damascos junto a los misioneros locales.

Michael, uno de los incontables beneficiarios de las cenas, expresa:

“Ni en un millón de años hubiese imaginado que esto ocurriría aquí, en la misión. Es como caminar por el aire”.

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Pero una de las retribuciones que Giovanna recuerda con mayor emoción fue la de una mujer mayor:

“Giovanna, realmente disfruto de tu comida, es sorprendente. Pero no es sólo comida lo que veo aquí. Siento amor. Siento el amor de Dios. Me siento feliz”.

En marzo de 2015, dentro de la serie “Meet the Mormons” (Conozca a los mormones) se incluyó una secuencia de 15 minutos, bajo el título “The Artist” (La Artista), que contó la historia de Giovanna.

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Cuando el equipo de filmación estaba dejando su casa, Bardia decidió bautizarse. El Elder Craig Cardon de los Setenta, quien fuera el Presidente de Misión de Giovanna, viajó especialmente a Las Vegas para bautizarlo.

“Yo no podía creerlo. Ha pasado más de un año. Vamos todos a la Iglesia y nos sentamos juntos. Antes era yo y mis hijas. Ahora es la familia completa… Ha cambiado por completo mi vida”.

Desde la volcánica Sicilia a la desértica Nevada, la historia de Giovanna Raccosta es un ejemplo de talento, humildad y deseos de servir para tener en cuenta.

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Un comentario el “Giovanna Raccosta: Pinceles, cocina y amor al prójimo…

  1. Fefo dice:

    Muy buen ejemplo de fe y de desarrollar nuestros talentos. Feliz año nuevo Mario.

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