Don Bluth, la excelencia en forma de dibujo animado

ARTE Y RELIGION

        Cine y Teatro

                   Mormones en la Industria Cinematográfica

Don Bluth

La excelencia en forma de dibujo animado

DonBluth

Por Mario R. Montani

Donald Virgil Bluth nació en El Paso, Texas, el 13 de Septiembre de 1937. El segundo de siete hijos de Emalinee Pratt y Virgil Bluth. Su padre era policía aunque luego pasó a desempeñarse como investigador privado. Los Bluth tenian antepasados de origen sueco convertidos al mormonismo en su tierra natal y emigrados a Utah. Por otra vía, Don era también descendiente de Pocahontas, la princesa indígena que salvó la vida del colono puritano John Smith.

“Vi mi primer film de animación cuando tenía cuatro años. Creó en mí una sensación que no comprendía, sólo sabía que amaba eso y deseaba ser parte de ello. Conseguí un lápiz y comencé a dibujar, intentando duplicar lo que había visto”.

Cuando tenía seis años, la familia se mudó a Payson, Utah, donde vivió en una granja. A los siete, en una sala cinematográfica, tuvo su primera experiencia con Disney:

“La primera fue Blancanieves. Quedé absolutamente impresionado y cuando regresé a casa comencé a dibujarla a ella y a cada uno de los enanos. Me iba a caballo hasta el cine del pueblo, lo dejaba atado a un árbol, miraba los estrenos de Disney. Entonces me iba a casa con las últimas historietas que encontraba y las copiaba… ordeñaba 24 vacas cada mañana y cada noche al compás de las canciones de Disney…”

En 1954 se trasladaron a Santa Monica, California, donde terminó su secundario. Después de un año en BYU, Utah, apareció en los estudios Disney, en Burbank, con una muestra de sus trabajos y fue inmediatamente contratado como asistente de animación para La Bella Durmiente. El joven de 18 años, sin entrenamiento artístico formal, comenzó a escalar posiciones rápidamente, dejando atrás a otros dibujantes que habían pasado 20 años en los estudios, y antes del año, era asistente de animación de John Lunsbery, uno de los Nine Old Men (Los Nueve Viejos que habían acompañado a Disney desde casi sus comienzos)

Durante su primer año en Burbank, Walt Disney solía estar ausente elaborando en Anaheim el proyecto de lo que sería Disneylandia, algo que nadie creía posible. Don se había imaginado lo que sería poder encontrar cara a cara al ídolo de su niñez y que había influido tanto en su vida.

Algunos de los dibujantes solían ir, durante el receso del mediodía, a jugar al voleibol en un sitio adyacente y después se daban una ducha antes de retornar a la tarea. Un día, habiendo terminado el juego, se arrojaban la pelota unos a otros mientras regresaban. Don se dio vuelta para atraparla y chocó contra algo, quedando derribado en el piso. A pesar de que tenía el sol de frente reconoció la silueta de Walt, y también supo que su primer encuentro no sería lo elaborado e impresionante que él suponía.

“Me recordó inmediatamente la escena de Bambi donde el gran macho está parado observando al pequeño ciervo y él intenta decir algo pero pierde la oportunidad. No logra decir nada y el gran macho da la vuelta y se aleja. Pero Walt dijo algo, simplemente, ‘si se tranquilizan un poco, llegarán más lejos’, y se fue caminando…”

California, USA --- Disney Cartoonist --- Image by © Vince Streano/CORBIS

California, USA — Disney Cartoonist — Image by © Vince Streano/CORBIS

Sin embargo, Don abandonó los Estudios en 1957 para cumplir  una misión regular de la Iglesia, en Argentina, a pesar de los intentos de Lounsbery por retenerlo.

 Dos años y medio más tarde retornó a Los Angeles y (aunque trabajó como asistente para La Espada en la Piedra durante un año) se volcó al teatro.

Junto a su hermano menor Fred, crearon el Bluth Brothers Theater en un viejo supermercado de Culver City. Durante tres años produjeron obras musicales con talentos de la localidad, incluyendo títulos como The Music Man y The Sound of Music. En estas producciones, Don solía estar al piano.

No conforme con su actividad decidió regresar a la universidad donde obtuvo un título en Literatura Inglesa. En 1967 decidió volver a la animación en Filmation, una productora de dibujos animados para TV. Allí se especializó en pintar los fondos. En su tiempo libre organizó “The New Generation”, un grupo de cantantes con los que organizó giras por los EEUU y México.

THE SECRET OF NIMH, PRODUCER/DIRECTOR DON BLUTH GOING OVER CHARACTER DESIGN OF MRS. BRISBY, 1982, (C) UNITED ARTISTS

Aunque sus ingresos eran buenos dibujando para series como Sabrina y The Archies, no estaba satisfecho artísticamente.

“Me di cuenta que en esta industria se estaba haciendo un tipo de arte basura que no era bueno para los chicos… Todo era por dinero, no por arte. Me harté y me dije que si me iba a dedicar a esto para vivir por qué no volver a Disney, pues ellos al menos lo hacían bien…”

Pero los Estudios Disney no eran ya lo que solían ser. Inmediatamente después de terminar La Bella Durmiente habían reducido su staff de 500 colaboradores a sólo 125. Los Nueve Viejos se habían retirado sin trasmitir demasiado de sus técnicas a las nuevas generaciones. La muerte de Disney en 1966 había dejado un vacío creativo difícil de llenar y el tema de los altos costos amenazaba la industria. Para tomar una idea, entre 1970 y 1977 únicamente se contrataron 21 dibujantes.

Para abril de 1971 Don se encontraba nuevamente en los Estudios Disney siguiendo un programa de entrenamiento que solía durar un año, en el que logró graduarse como animador en sólo dos meses. El primer proyecto en el que trabajó fue Robin Hood (1973), luego Winnie the Pooh and Tigger Too (1974), para terminar como Director de Animación en The Rescuers (Bernardo y Bianca) (1977).

the-rescuers-cover

Realizó Pete’s Dragon (1977) como Director y The Small One (1978) como Productor/Director.

120d25980d800b98012d3ab46d1d02fe

Llegado a estas instancias, Don intentó cambiar la calidad de las producciones del Estudio, retornando a los esquemas de trabajo de la época en que Walt vivía pero se encontró con una rígida y mezquina corporación. Ya no se entintaba a mano cada cuadro sino que se utilizaba un sistema automático de Xerox, los reflejos en el agua habían desaparecido y en algunos personajes ni se rellenaba el blanco de sus ojos.

“Todo era muy diferente desde la partida de Walt. Había un comité dirigiendo el lugar. Las películas no se veían bien. Ya no me estorbaba la visión romántica. Podía ver un poco más claro…”

Don BluthGroup0001

Don, junto a sus compañeros Gary Goldman y John Pomeroy compartían el proyecto de revivir las viejas técnicas de animación sin agregar demasiado costo, por lo que comenzaron a trabajar de noche y los fines de semana en el garaje de Bluth y algunos años más tarde crearon un corto de 26 minutos: Banjo, the Woodpile Cat (Para la cual Don incluso compuso las canciones)

“Muchos pensaron que utilizábamos el garaje a propósito – pues Walt Disney había comenzado en un garaje. Pero no éramos tan astutos. Simplemente no podíamos costear otro lugar. Mi living tenía cortinas de modo que era el cuarto de proyección. La sala de estar se transformó en el cuarto de cámaras. Mi dormitorio tuvo por años el equipo de edición y la cocina y el patio eran el depósito de materiales. Todo dinero que lográbamos lo invertíamos en equipos de filmación o algo que pudiésemos mostrar en la pantalla”.

Bluth, Pomeroy y Goldman

Bluth, Pomeroy y Goldman

El día de su cumpleaños 41, Don y otros 16 dibujantes abandonaron los Estudios Disney para formar Don Bluth Productions. Estrenaron The Secret of Nimh en 1982 y en el mismo año fueron contratados para una secuencia animada en el film Xanadu.

Don AAF

“Se nos había ocurrido que tal vez, haciendo ésto, los Estudios Disney fuesen nuestros competidores. La competencia es generalmente lo que nos hace esforzar. Necesitábamos que Disney se esforzara para tener una competencia. Quizás era una pomposa actitud de nuestra parte, pero en nuestra mente creíamos que la competencia podía despertar al gigante dormido…”

Desafortunadamente, The Secret of Nimh no tuvo demasiado éxito en las recaudaciones y Don Bluth Productions debió cerrar sus puertas.

dragonslairposter

En 1983 Don, John y Gary formaron el Bluth Group para trabajar en el video juego Dragon’s Lair para Cinematronics, al cual siguió Space Ace. A pesar del éxito de las series, el negocio de video juegos entró en bancarrota y también el nuevo emprendimiento.

Don-Bluth-MORMONSUD.ORG_

Durante esta etapa difícil Don conoció a Morris Sullivan, un empresario que creía en el estilo clásico de dibujos animados. Juntos crearon Sullivan Bluth Studios y lograron negociar con Steven Spielberg la realización de An American Tail (Un Cuento Americano) (1986). También iniciaron tratativas con el gobierno de Irlanda para trasladar los Estudios a ese país, en busca de mejorar los costos de producción.

AnAmericanTail(1).jpg

Spielberg había dejado en claro que, si bien la historia de An American Tail trataba sobre una familia de ratones inmigrantes, en realidad debía mostrar la experiencia, emociones y dificultades de los inmigrantes reales. Esto coincidía con la óptica de Bluth para quien siempre los animales humanizados representaron seres humanos. El nombre original del personaje principal era Mousky Mousekewitz pero Spielberg decidió cambiarlo a Feivel, pues tal era el nombre de su abuelo de origen ruso emigrado a América.

An American Tail (Un Cuento Americano)

An American Tail (Un Cuento Americano)

La película se transformó en el éxito comercial más importante para un largometraje de animación no perteneciente a los Estudios Disney, obteniendo 47 millones en los EEUU y 87 millones en el resto del mundo. Se vendieron, además 2 millones de copias del video sólo en EEUU. La canción “Somewhere out there” recibió una nominación al Oscar.

Con la producción ejecutiva de  Steven Spielberg y George Lucas, el próximo proyecto fue The Land Before Time (Pie Pequeño en busca del Valle Encantado) con la financiación y distribución de Universal Pictures. En su estreno obtuvo u$s 7.5 millones con un ingreso total de 48.1 millones en EEUU y 73 millones en el resto del mundo, con una venta de 4.1 millones de videocasetes.

Para esta etapa, los Estudios Sullivan Bluth ya operaban permanentemente en Irlanda, en un moderno edificio de seis pisos y 4000 m2, a orillas del Rio Liffey y adyacente al Phoenix Park. Más de 350 empleados trabajaban en 21 departamentos desde animación a administración.

Don-Bluth-et-al-All-Dogs-Go-to-Heaven-poster

Don firmó entonces un acuerdo con la compañía europea Goldcrest y realizó All Dogs go to heaven (Todos los perros van al cielo) que se estrenó en 1989. Durante su estadía en Irlanda, Bluth se involucró con la Iglesia allí, aunque siempre intentó mantener sus creencias religiosas para sí mismo:

“No predico. No intento ser didáctico ni creo que las películas deban serlo. Pero sí me gustan los films que nos llenan de esperanzas. Me gustan las cosas que nos liberan de nuestros males, nuestros prejuicios, y las demás cosas que nos mantienen en la obscuridad espiritual. Si uno logra que la gente crea que tiene el poder para superarse a sí misma y ayudar al mundo, creo que se ha hecho un bien. Las películas tienen el poder de hacer eso…”.

2744391840_e2a348f272

Como en toda actividad, también hubo momentos de frustraciones y tragedias. Por ejemplo, cuando Steven Spielberg decidió cortar 80 pies de una escena ya terminada con un Tiranosaurio Rex porque le pareció que asustaría a los más pequeños. O cuando Judith Barsi (quien había realizado las voces de Ducky en Pie Pequeño y la de Anne-Marie en Todos los Perros van al Cielo) fue asesinada por su padre (antes de que el último de los films estuviese terminado). Debían escuchar las grabaciones que había dejado para terminar la animación:

“No podíamos escuchar su voz. Todos comenzaban a llorar… de modo que tuvimos que detener el trabajo por un tiempo”.

El éxito de Todos los perros van al Cielo fue relativo en los cines aunque generó más ganancias cuando se distribuyó en video. De todos modos el Estudio debió disminuir su equipo de animadores.

1994 Thumbelina

No demasiado convencido de su experiencia con Amblin, Bluth decidió no participar en el próximo proyecto de Spielberg, “¿Quién engañó a Roger Rabbit?” y pasó a realizar Thumbelina (Pulgarcita) y A Troll in Central Park (1994). En 1997 produjo Anastasia para la 20th Century Fox que deseaba competir con Disney, y en 1999 Bartok the Magnificent, una precuela de Anastasia que se distribuyó directamente en video.

1993 A troll in Central Park

Don 640_szagB2Jdd5ZFYZiLUjlztw

Don Anastasia-don-bluth-leading-ladies-30774076-780-435

Para entonces el “gigante dormido” había despertado. Muchos creen que la excelencia artística de Bluth ayudó en ese proceso. Los éxitos de Disney como La Sirenita, Aladin y la Bella y la Bestia arrasaron en las boleterías.

 

En el 2000 los estudios Bluth realizaron Titan A.E. La producción fue muy alabada por su innovación combinando la animación tradicional con la generada por computación. Sin embargo, los altos costos no fueron compensados con el suficiente éxito.

2000 Titan AE 001

2000 Titan AE 023

Se esperaba que Bluth dirigiera Ice Age (La Edad de Hielo) en 2002 pero, cuando se decidió que la animación sería por computación, abandonó el proyecto.

En el 2005, Don (quien ya había ganado el OFTA por su labor en Anastasia) recibió el Winsor McCay Award por su trayectoria de toda una vida.

Si bien en los últimos años la actividad con el dibujo tradicional ha disminuido, Don Bluth, a pesar de su edad, ha estado bastante activo. Continuó trabajando para la industria de video juegos, incluyendo historietas basadas en ellos. Ha realizado secuencias animadas para videos musicales. Publicado varios libros sobre el arte de la animación. En 2009 lanzó su propio sitio en la web, DonBluthAnimation.com, en el cual desarrolla seminarios y tutoriales educativos.

Don 51w51eBnO4L._SX258_BO1,204,203,200_

También retornó a otro de sus amores y creó el Don Bluth Front Row Theatre, en Arizona, donde dirige sus producciones.

Don Bluth y Gary Goldman en una entrevista televisiva

Don Bluth y Gary Goldman en una entrevista televisiva

“Observando a los personajes animados, muchas veces veremos que son animales…pero el símbolo dibujado representa, en realidad, a un ser humano. Cuando vemos a Bambi, no es realmente un ciervito, es un muchacho. Transferimos nuestros sentimientos humanos al ciervo y nos identificamos con él porque sus experiencias son humanas. De modo que es muy fácil ver dibujos y recibir enseñanzas pues no nos damos cuenta de que hablan sobre nosotros… Sé que tendrán un efecto. Llegarán a la gente e influirá en sus vidas, de modo que me gusta expresarlo dulcemente. El mayor mandamiento es amar a Dios… y el segundo, si deseamos probar a Dios que lo amamos, sirvamos a otros. Perdamos nuestro egoísmo. Si uno puede darse cuenta de aquellas cosas con las que ha sido bendecido y ayudar a curar las heridas de los que están alrededor para que tengan gozo en la vida… ese será nuestro propio gozo…”

Con respecto a su propia vida espiritual:

“…afecta todo lo que hago. Intento hacer todo por Jesucristo y Su gloria, pues nunca podré pagar lo que El ha hecho…”

El niño que creció admirando los dibujos animados hasta formar parte de ellos ayudando a elevarlos a altos grados de excelencia aún tiene muchas lecciones para enseñarnos…

donBluth

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s