Retorno a “Diverso, non Adverso”

DOCTRINA

Retorno a “Diverso, non Adverso”

Por Mario R. Montani

Hace cuatro años atrás escribí un texto bajo el título de “Diverso, non Adverso” en el que abogaba por una amplitud de criterios dentro de la Iglesia y un mayor reconocimiento de las diversidades culturales e ideológicas. Recibió algunos comentarios en su momento, pero varios de ellos de forma externa al blog, mediante mails personales. Respeté la idea de no publicarlos, pues era obvio que sus autores no deseaban exponerse. Pero, revisando días atrás algunos archivos en mi computadora encontré este texto junto a la respuesta que en su momento envié. Debido a que se trata de alguien muy querido y que goza de mi mayor respeto y admiración he eliminado las referencias personales o identificatorias. Me pareció que era un debate importante y que ayudaba a reflejar que en el blog no sólo se aprueban los comentarios a favor sino aquellos que disienten. Estos diálogos son enriquecedores… De modo que en este retorno al tema presento en primer lugar el mail recibido y luego mi respuesta:

Comentarios al artículo

Espero que éste sea un aporte crítico y no me pongan en la lista negra de los lectores del blog. Creo que el texto publicado no representa los conocimientos teológicos en su plenitud, y aunque concuerdo con la visión del choque cultural, no tanto con la interpretación causal de la prédica de la doctrina en la actualidad.

El llamado a la obediencia

¿El llamado a la obediencia actual es consecuencia  de un alineamiento  político individual, institucional, ideológico,  o de la falta de humildad y el aumento de  la infelicidad en buena parte de la población mundial?

 ¿La enseñanza y la insistencia en  la obediencia no van  de la mano con el concepto de albedrío? ¿no se nos dio a elegir  obedecer o no hacerlo, desde Adán y Eva en adelante?

¿Existieron líderes ‘halcones y palomas’ o eran hombres, profetas, videntes, insertos en un complejísimo marco político económico y cultural mundial? Por momentos el tono hiere, pareciera tomar partido y negar credibilidad eclesiástica a algunos porque sus opiniones no fueron tan universales. ¿Cuándo hablan como hombres y cuándo como profetas? ¿Es relevante debatirlo? ¿Fue siempre fácil distinguirlo? ¿La iglesia como institución censuró a algunos, para lavarnos el cerebro o se apiadaron del maestro de la escuela dominical sin preparación académica para manejar un debate pluricultural, en cualquier parte del mundo?

¿Los líderes de la iglesia no se nutren acaso de intelectuales, no estudian, son ciegos que prefieren la ignorancia para guiarnos como ganado hacia sus tendencias y lineamientos? ¿O fundaron universidades, el fondo perpetuo, etc, etc?.

Las diferencias y contextos histórico-culturales y generacionales existieron siempre.

Quiero decir que el texto,  “diverso, non  adverso”  tiene un límite, y este es el de la supuesta acentuación en los discursos doctrinales actuales de cierto alineamiento a un modelo  político de una nación o un modelo cultural  ideológico de poder, no sé. Vigilar y Castigar. Amoldar,  ¿o liberar y bendecir?

En la revista Liahona de diciembre 2011, en la sección de los niños, una niña toma una importante decisión. Ella la toma, y eso es siempre lo que se destaca en las clases de la Primaria. Es bueno el artículo porque tiene que ver con la libertad de elegir y la nena le hace una pregunta genial a la madre ¿Por qué debe molestarme si otros dicen malas palabras si no soy yo quién las dice? La madre le explica como eso ofende a Dios y afecta su capacidad personal al presenciarlo de tener libremente el Espíritu; y sólo después que el argumento le convence y de recordar una noche de hogar muy espiritual, nota la diferencia y se anima a pedir amablemente a su compañerita de colegio que en su presencia no las diga.

Cuando Cristo nos pide que seamos como niños, no dice que seamos tontos, sino que seamos capaces de hacernos todas las preguntas. La obediencia absoluta en la iglesia nunca fue ciega.

No sé si la relación entre los líderes de la IGLESIA de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días es tan íntima  o sumisa con el gobierno de EEUU o de otra nación o grupos de poder como sugiere el artículo. Cristo estaba rodeado de fariseos y de impuestos injustos, como guerras injustas y ¿qué dijo?: Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios…

La libertad de expresión y opinión dentro de la Iglesia es buena porque “a la libertad fuimos llamados pero no uséis la libertad como ocasión  para la carne (Gálatas 5:13) sino servíos con amor unos a otros”. “Mirad que esta libertad vuestra no sea tropezadero para los débiles” (1 Corintios 8:9)

En cuanto a la Iglesia y sus programas de normas, creo que son consejos, nunca las consideré como una intromisión en mi estilo de vida, pero es cierto que, en especial algunos jóvenes, las interpretan como imposiciones. Sus amigos, el mercado, los grupos de música, escuelas y otras costumbres sociales y familiares, grupos de moda y otras creencias también les imponen vestimenta, modismos, hábitos y horarios. Los jóvenes las aceptan. Sólo cuestionan las normas del evangelio; parece que son las únicas que les quitan el albedrío.

Quiero cerrar diciendo que las diferencias culturales para enfrentar los mismos problemas sociales pueden ser distintas para las naciones y culturas, e incluso cambian en el tiempo; pero los problemas son los mismos y el llamado a la obediencia del profeta puede brindar solución a cualquiera de esas personas.

En nuestros artículos de fe se afirma que debemos obedecer honrar y sostener la ley. Pues que cada nación haga lo que pueda con eso para pagarle al César  porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este mundo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes (Efesios 6:12)

Los principios que se consideraban correctos ya no se enseñan  de manera generalizada en la sociedad y por eso no todos se gobiernan. La filosofía se ocupó de que sólo existan principios y no principios correctos. El eterno dilema ético.

En esto, la doctrina, presenta a la sociedad mormona que busca ser Sion, los puros de corazón, una subcultura que se enfrenta con toda la cultura occidental. Quizás todavía no tenemos nuestro Enoc, pero creo que las motivaciones de los líderes al enseñar la obediencia es guiarnos para que el albedrío nos eleve a las alturas, y que creemos nuestra propia cultura aún en pañales. Desesperadamente se invita a los jóvenes a que avancen intelectualmente y la verdad sobre su identidad como hijos de Dios los hará libres.

En Mateo aprendemos que existe un perfecto uso del albedrío y esto no niega al albedrío en sí, sino que lo eleva a  su máxima expresión, es la mejor elección, porque queremos ser perfectos aún como Él es , y Él no hizo su propia voluntad sino la del Padre. La mejor elección  consiste en unir nuestros deseos  voluntariamente con los de Dios consagrándole nuestro servicio, “porque el que halle su vida, la perderá, y el que pierda su vida a causa de mí la hallará.”

DIVERSO, NON ADEVERSO. Mi Respuesta a la Respuesta.

Agradezco muchísimo tus pensamientos y también que puedas plasmarlos y enviármelos. Como dice el epígrafe de “Mormosofía”, se trata de un espacio para el diálogo, no un monólogo. De modo que toda idea que tenga un miembro, o un no miembro que entienda algo de nuestra cultura, será siempre bien recibida. Puedo asegurarte que no existe ninguna lista negra de lectores del blog, pero antes de analizar tu texto en particular, quisiera establecer algunos límites dentro de los cuales movernos.

Ambos somos miembros de la Iglesia. Para mí eso supone aceptar que hubo una Restauración, que Joseph Smith fue un Profeta, que el Libro de Mormón es verdadero, y que tenemos un Profeta viviente que recibe revelaciones cuando el Señor así lo dispone, no cuando él o los miembros lo dispongan. De modo que esas certezas están fuera de la discusión. También creo que al bautizarnos hacemos convenios con Dios de cumplir ciertos principios que significan una forma elevada de vida y nos esforzamos por incorporarlos de manera permanente. Yo lo logro de modo parcial. Hay aspectos en los que soy “casi perfecto” y otros en los que “me faltan muchas millas a recorrer”. Pero he descubierto, con el paso del tiempo, que ésta es una situación universal de la que no escapa nadie, ni Autoridades Generales, ni Profetas, ni miembros a secas. Todos somos imperfectos. Algunos menos que otros. Algunos en diferentes aspectos que otros, pero todos lo somos. Tratamos de serlo un poco menos cada día. Creo que eso también está fuera de la discusión.

Finalmente, aspiro a sentarme en medio de una comunidad en la que haya lugar para las diferencias. De eso trataba mi texto “Diverso, non adverso”. De aquellas áreas en las que hay espacio para las diferencias. Que es posible tener sentado a mi derecha a alguien que crea en una “geografía amplia” del Libro de Mormón”, mientras yo creo un una “geografía reducida”, y que, tal vez, a mi izquierda haya otro que no acepta que algún proceso evolutivo tuvo lugar en la Creación, mientras yo opino que sí. Que todos podamos convivir en el mismo banco de la capilla sin llamarnos “retrógados” o “liberales” mutuamente. Sin necesidad de que las comparaciones de “más fiel” o “mejor miembro” se establezcan. De hecho, las recomendaciones para el Templo no inquieren sobre tecnicismos doctrinales o dogmatismos teológicos.

Espero que, sobre estos tres asuntos, estemos más o menos de acuerdo.

Intuyo que las diferencias mayores entre ambos surgen de una diversa apreciación de las relaciones entre Plan de Salvación – Evangelio – Iglesia. Para muchos miembros (y no puedo asegurar que ese sea tu caso) estos tres conceptos son una sola cosa. Están unidos de tal modo que se hacen inseparables. Para mí, son tres aspectos independientes que se interrelacionan de muy distinto modo dependiendo de los individuos, las épocas y algunas otras variantes.

El Plan de Salvación funciona para cada espíritu, hijo de Dios, que viene a la Tierra (Teóricamente, también funciona para otras formas de vida, como animales y vegetales y la propia Tierra en cuanto ente vivo. Teóricamente también, es el mismo que opera en otros mundos y con otros hijos de Dios, nuestros infinitos hermanos del cosmos). Es el más abarcativo, pues Nuestro Padre Celestial se ha encargado de que opere para todos y en cualquier circunstancia, sin importar si saben qué es el Evangelio o si alguna vez han escuchado hablar de la Iglesia. Muchos miembros (confío en que sean cada vez menos) se han convencido de que el Plan de Salvación es una especie de “gran invento mormón” y que los únicos que lo dominan y se benefician con él son los Santos de los Ultimos Días.

Lo que llamamos Evangelio, en cambio, es un grupo de principios y ordenanzas. En realidad es la traducción, a lenguaje humano, de principios y leyes eternas que nos ayudan a transitar por el estado probatorio que nos propone el propio Plan de Salvación. Esos principios han existido, en mayor o menor grado, con distintos ropajes, en toda cultura y época de la familia humana. De eso hablan las Escrituras cuando dicen que Dios distribuyó esas verdades entre toda nación, tribu, lengua y pueblo, en su propio idioma. El Evangelio existió con Adán, con Moisés y Jesucristo. Parte de sus verdades están entre los islámicos, los judíos y los hindúes, quienes serán juzgados de acuerdo a la porción que les tocó conocer. Los primeros líderes de la Iglesia entendían ésto muy claramente y así lo predicaban: que Dios operaba a través de muy diversos brazos, y que la salvación de la humanidad era una tarea demasiado grande para la Iglesia como única organización. La idea del monopolio de la verdad por parte de nuestra Iglesia es una distorsión bastante moderna que no hubieran entendido Joseph Smith ni Brigham Young ni Orson Pratt. Me agrada más el concepto del Presidente Hinckley de que la Iglesia sólo posee un “plus” de esas verdades y eso es lo que intenta compartir.

Lo que hoy llamamos Evangelio no es exactamente lo mismo que identificaban como tal los miembros de hace 150 años. Ellos creían en principios que nosotros hoy no creemos y viceversa. También participaban en ordenanzas totalmente diferentes de las nuestras en esencia y en praxis. Es posible que dentro de 100 años los miembros tampoco reconozcan muchas de las creencias actuales.

La Iglesia, por su parte, es la institución administradora de las ordenanzas salvadoras y de ese “plus” de verdades que le han sido concedidas. Es perfecta en su concepción ideal. En la práctica, no puede tener más perfección que la que poseen sus imperfectos miembros. Construir algo perfecto con materiales imperfectos es una imposibilidad lógica y también religiosa. Además, los miembros de la Iglesia no creemos en la infalibilidad de nadie como dogma.

Para contestar algunas de las preguntas que me haces (o te haces): “¿Es relevante debatir cuándo los líderes hablan como hombres y cuándo como profetas?” Sí, lo es. El no tener claro ese concepto ha provocado cismas en la historia de la Iglesia y también que incorporásemos prácticas e ideologías que no tenían nada que ver con el Evangelio.

“La Iglesia censura para apiadarse de los maestros de la Escuela Dominical” ¡¿?! Una verdad a medias es una mentira a medias. Brigham Young creía que el Evangelio era la suma de las verdades que existían en todos los campos del conocimiento. Nuestra doctrina nos enseña que la Verdad “es el conocimiento de las cosas como son, como fueron y como han de ser”. “Como fueron” no significa “como nos gustaría que hubieran sido”. Si el fin (no alterar el testimonio débil de alguien) justifica los medios (censura, silencio, excomunión) estábamos frente a un esquema maquiavélico de serias proporciones del cual, afortunadamente, comenzamos a salir.

La Iglesia, institucionalmente, ha sido funcional con relación al gobierno de EEUU después de 1904 (Escándalo del Manifiesto y negación a permitir que un senador mormón, Reed Smoot, asumiera su banca) con muy pocas excepciones (David O. McKay – Spencer W. Kimball) Tienes todo el derecho de disentir con esta apreciación y de abrumarme con pruebas de que no ha sido así.

Es cierto que Cristo dijo: “Dad al Cesar lo que es de Cesar y a Dios lo que es de Dios”. Lo que nunca dijo, ni hubiera dicho, es: “Yo doy mi apoyo personal al Cesar” (¿Pte. Hinckley?)

La libertad de expresión y opinión en la Iglesia ha sido bastante limitada porque la postura oficial ha consistido en un discurso único y vertical que no admite divergencias. Si esa situación ha ido cambiando es porque los miembros han comenzado a exigir el cambio.

Para tu conocimiento, yo tampoco veo el cumplir normas morales como una intromisión en la vida privada. Son compromisos personales que establecemos con Dios y tendremos que rendir cuenta de ellos ante el Señor. Pero, por ejemplo, ¿qué tienen que ver las normas morales con las preguntas sobre ciertos tipos de relaciones íntimas dentro del matrimonio que realizaban los obispos hace sólo 30 años atrás? Si eran esenciales para la moralidad de los miembros ¿por qué dejaron de preguntarlas? ¿Qué pasó? ¿La Iglesia flexibilizó sus normas? ¿El Señor cambió? ¿Los obispos cambiaron? ¿La sociedad cambió? Podrás dar la respuesta que quieras, pero puedo asegurarte que muchas cosas seguirán cambiando. Las Autoridades están mucho más pendientes del pensamiento de los miembros de lo que creemos y de lo que ellos mismos reconocen públicamente.

Uno puede creer en el “circuito corto” (Por ejemplo: muchos miembros comienzan a expresar molestia por las formas de ciertas ordenanzas del Templo – La Iglesia modifica esas ordenanzas) o en el “circuito largo” (Los miembros expresan sus molestias – Las Autoridades lo conversan y lo elevan al Señor – El Señor no tiene impedimentos en que se modifiquen – Se modifican). El resultado es el mismo: comienza con los miembros y termina con la modificación. De modo que creo que los miembros no sólo pueden expresar sus divergencias sino que deben hacerlo y muy enfáticamente.

Eso no significa, en mi caso, incapacidad de ver los aspectos “luminosos” de la Iglesia, que son muchos y muy importantes (algunos los señalabas explícitamente y con todo derecho en tu nota). Lo que ocurre es que, si quiero ver nada más que los aspectos “luminosos”, leo la Liahona, escucho la Conferencia General o asisto a la Escuela Dominical. En mi blog, entre otras cosas, se analizan los aspectos “un poco más sombríos” o “menos luminosos” (ya que están, de todos modos, disponibles en cientos de espacios de internet tanto pro como con) para intentar comprenderlos, darles luz y, cuando se puede, modificarlos (o al menos, nuestra percepción de ellos). Como la Iglesia no me proporciona un ámbito donde hacerlo, yo lo he creado, al igual que lo han hecho miles de miembros en la blogosfera a lo largo de todo el mundo (La mayoría de sus blogs bastante más duros que el mío). Y, aunque te cueste creerlo… las Autoridades escuchan atentamente…

Esta entrada fue publicada en Doctrina.

4 comentarios el “Retorno a “Diverso, non Adverso”

  1. Reblogueó esto en herculesantonioy comentado:
    El tratado es muy denso.Comence a leer pero me aburre tanta palabreria como pregunta o como respuesta.-Parece ser que de a poco te van insertando en el canal de ideas disentistas de la Doctrina de Cristo y te mrten en la cabeza la duda, la contención. Claro; muy de a poco pero el resultado es ese.- NO ME GUSTA

    • mormosofia dice:

      Estimado H. Antonio:
      Agradezco su participación en el foro de discusión. Le aclaro que no es una condición que el artículo le guste para participar. Todos tenemos nuestras ideas y la libertad para expresarlas del mejor modo que podemos (descontando que siempre será imperfecto). De todas formas espero que nuestras diferencias sean sólo “diversas” y no necesariamente “adversas”.
      Lo que sí le agradecería son algunos ejemplos de por qué. a su entender, el artículo es disidente con la Doctrina de Cristo.
      Gracias por su tiempo. M. Montani

  2. Edwin Ticona dice:

    Estimado Mario, no puedo menos que agradecerte, éste junto con varios artículos no solo me ayudaron a resolver alguna duda, o tener mas información de la historia de la iglesia, no solo eso, también me ví muy fortalecido y animado a hacer que mis lecturas de libros varios puedan ser más minuciosos. Sin lugar a dudas, ésta página es una bendición.

  3. Uruguayo dice:

    Hola Mario : valoro mucho tu sinceridad. Hay que ser abierto y no cerrado, me refiero a no ser dueño de la verdad. Cuando uno se cree dueño de la verdad sensura a los demás, y los menosprecia y puede llegar a tildar al otro de “contencioso”. El ser sincero con las dudas y preguntas que uno tiene, no significa ser anticristo o contencioso. Yo tengo muchas opiniones adversas con la administración de la Iglesia y con la BYU y lo digo luego de muchos años de sacrificio personal que me dan una solida base para opinar.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s