HUGH W. NIBLEY: Un Gigante entre nosotros

Perfiles

HUGH W. NIBLEY

Un gigante entre nosotros

Gen 8312-9015 Hugh Nibley at home. December 1983 Photo by Mark Philbrick/BYU

Gen 8312-9015 Hugh Nibley at home. December 1983 Photo by Mark Philbrick/BYU

Por Mario R. Montani

Hugh Winder Nibley nació el 27 de marzo de 1910 en Portland, Oregón, siendo sus padres Alexander Nibley y Agnes Sloan. Su segundo nombre provino de John R. Winder, presidente del Templo de Salt Lake, quien había dado una bendición especial a su madre. Poco antes del nacimiento de Hugh (entre 1906 y 1907), Alexander había servido como Presidente de la Misión de los Paises Bajos para la Iglesia. Su abuelo paterno, Charles W. Nibley, converso escocés, fue Obispo Presidente y Consejero de Heber J. Grant. La madre de Alexander, una de las esposas plurales de Charles, era Rebecca Neibaur, hija de Alexander Neibaur, judío nativo de Alsacia, quien se convirtió al emigrar a Inglaterra, y, ya en Norteamérica, fue el primer dentista de la colonia mormona así como profesor de Joseph Smith en hebreo y alemán. Su tío, Preston Nibley fue un prolífico escritor y Asistente del Historiador de la Iglesia.

El pequeño Hugh

El pequeño Hugh

Hugh y sus tres hermanos asistieron a la escuela pública en Portland, pero los padres proveyeron tutores adicionales para instruirlos en música y lenguaje.

Cuando el joven Hugh contaba 11 años, la familia se trasladó a Glendale, California, donde Alexander ocupó un cargo ejecutivo en el negocio maderero. Sin embargo, el contacto con los boques convirtió a su hijo en un ambientalista que se opuso al corte de los árboles y a la matanza de la vida silvestre.

A partir de 1921, el futuro catedrático comenzó a estudiar en Los Angeles y su paso por la L.A. High School le dejó tres pasiones: la astronomía, el arte y el idioma inglés. Pintó las luces de la calle que daban a su cuarto para que no molestasen su observatorio. Cierta mañana, cuando bajó a desayunar, la familia le notaba algo diferente pero no podía determinar exactamente qué era: se había cortado las pestañas pues le molestaban para mirar por el telescopio…

Gracias al estímulo de sus maestras, para los 12 años había memorizado todas las principales tragedias de Shakespeare y las obras de muchos poetas. Su amor por el lenguaje lo llevó a aprender el antiguo anglo sajón, el latín y el griego.

Con 16 años pasó seis semanas viviendo sólo en los bosques cercanos a Crater Lake, Oregon, alimentándose de bayas y trigo. Conservó durante toda su vida la marca dejada por la mordida de un lobo.

Con su abuela, Margaret Reid Sloan

Con su abuela, Margaret Reid Sloan

En 1927, su padre escribiría al abuelo, preocupado por las habilidades sociales del hijo:

“El pobre muchacho ha estado tan rodeado de libros toda su vida que le falta experiencia en viajes y cuidado personal entre los seres civilizados. Es muy capaz de cuidarse en las montañas, sólo con los osos y gatos monteses”. (Carta de Alexander Nibley a Charles W. Nibley, Noviembre 1, 1927; L. Tom Perry Special Collections, Harold B. Lee Library, C. W. Nibley collection, Mss. 1523, box 1, folder 3)

Con 17 años partió a cumplir su misión en Alemania y Suiza, donde pasó dos años y medio, entre 1927 y 1930. A pesar del estricto curso de estudio de los misioneros (incluía sólo las Escrituras y muy pocos libros doctrinales), con un poco de culpabilidad, Hugh agregó por su cuenta el estudio del griego clásico.

Hugh Nibley durante su misión en Europa

Hugh Nibley durante su misión en Europa

Al retornar ingresó a la UCLA (Universidad de California en Los Angeles)  de donde se graduó summa cum laude en Historia, para pasar a Berkeley donde obtuvo su Doctorado en Clásicos en 1938.

Antes de llegar a su graduación pudo ser testigo de los devastadores efectos de la Gran Depresión. Su familia había estado en buena posición económica por la mayor parte de los años ’30, pero, al llegar 1936 la fortuna familiar había desaparecido. Hugh recibió una beca en Berkeley que le permitiría cubrir los costos del último año de su doctorado. Una vez obtenido el premio en efectivo, su padre se lo solicitó para recuperar uno de sus negocios con la promesa de devolverlo en unas semanas. Eso nunca ocurrió, y el joven estudiante entró en un período depresivo, del que pudo salir gracias a unas providenciales tareas de traducción que le permitieron costear el final de su carrera. Aproximadamente por esa época tuvo que ser operado de apendicitis. Bajo los efectos de la anestesia, tragó su lengua y dejó de respirar. Durante esa experiencia cercana a la muerte, Hugh se sintió ligero como una pluma y con sus facultades expandidas, capaz de resolver cualquier problema matemático y de aprender con rapidez (Faith of an Observer). Ese hecho sin duda marcó su entendimiento de un mundo espiritual y de su propósito en la vida. Comprendió que la educación era muy importante, pero que también que existían otras formas superiores de obtener conocimiento.

Con su flamante diploma bajo el brazo, comenzó su carrera como profesor en el Claremont College. Ya por entonces comenzaron a tejerse algunas leyendas sobre Nibley, debido a sus pequeñas excentricidades y a su desprecio por los adornos y símbolos de la riqueza. La alimentación lo tenía sin cuidado. Durante la carrera de doctorado subsistió con zanahorias y leche condensada y en Claremont se las arreglaba sólo con naranjas.

Con el ingreso del país en la Segunda Guerra Mundial se alistó como soldado raso, pero debido a sus conocimientos de idiomas, particularmente el alemán, fue ascendido a sargento mayor en la inteligencia militar, desempeñándose en el famoso “Screaming Eagles”, la División Aérea 101 de la Armada de los EEUU. En la invasión del Día D condujo el primer jeep en tierra en la trágica Utah Beach. Como parte de la Operación Market Garden aterrizó en planeador en Eindhoven. También fue testigo de los horrores en los campos de concentración nazis.

El Sargento Nibley

El Sargento Nibley

Mientras se preparaban para la invasión, el profesor universitario había visitado las librerías de antigüedades en Londres, recogiendo todos los tesoros literarios en árabe y griego que pudo encontrar. También llevaba en su mochila un ejemplar del Libro de Mormón. Recordaría luego:

“Fue justamente allí, en la Playa Utah (Normandía), mientras estábamos un par de pies bajo el agua, que realmente me di cuenta cuán asombroso es el Libro de Mormón. Nunca antes se me había ocurrido, pero todo lo que podía pensar ese día era en lo maravilloso del Libro de Mormón” (Ensign Abril 1985, John W. Welch, “Hugh Nibley and the Book of Mormon”)

Algunas horas antes, Hugh había sido desplazado a último momento por un General de su asiento asignado en un planeador para ser redirigido a la 4º División que se acercaría por mar a la Utah Beach. Según supo más tarde, el General en su asiento murió y el resto de la tripulación del planeador fue capturada.

Las historias Nibley durante la Segunda Guerra Mundial fueron plasmadas por su hijo, Alex, en esta obra.

Las historias de Nibley durante la Segunda Guerra Mundial fueron plasmadas por su hijo, Alex, en esta obra.

Al regresar a su patria, y a petición del Apóstol John A. Widtsoe, se convirtió en profesor de Historia, Lenguas y Religión en la Universidad de Brigham Young, en 19 46.

En su recomendación, el Elder Widtsoe lo describiría como:

“Un traga libros de primer orden. Probablemente irritará a su esposa, cuando se case, a lo largo de toda la vida, llegando tarde a la noche, tarde para comer, y quedándose sin dormir por la lectura… Pero creo que debemos conservarlo para nuestro beneficio”. (Carta de John A. Widtsoe a Howard S. McDonald, Marzo 14, 1946, BYU Archives, Howard S. McDonald Presidential Papers, box 3, folder 7)

Algunas autoridades de la Universidad expresaron preocupación de que el nuevo catedrático, ya con 36 años, permaneciese soltero. Hugh prometió que se casaría con la primera chica que encontrase en el campus de BYU. Dos días después conoció a Phyllis Draper, de 21 años, quien trabajaba en la oficina de alojamientos, y cuatro meses más tarde estaban casados.

“La historia es verdadera. ¡Ella fue la primera chica que vi!” – aseguró Nibley al Salt Lake Tribune en una entrevista que le realizaron en el 2000.

La pareja permaneció unida por casi 60 años (hasta la muerte de él) y tuvo ocho hijos. La relación con BYU también fue extensa. Si bien se jubiló en 1975, continuó enseñando hasta 1994, y después de eso, mantuvo una pequeña oficina en la Biblioteca Harold B. Lee de la Universidad, donde proseguía sus investigaciones.

Su fama de “profesor distraído” tenía válidos motivos. Toda su vida utilizó vehículos con unos 30 años de antigüedad, ropa de segunda mano y sombreros abollados (según algunas fuentes, el desaliño de Hugh tenía que ver también con que no deseaba recibir llamamientos de responsabilidad). Se cuenta que, en cierta ocasión, en la Iglesia, donó dinero para ayudar en la compra de un abrigo para un necesitado: resultó que era para él… Vivió por más de 50 años, hasta su muerte, en la misma pequeña casa color verde de Provo.

Su yerno, Boyd Peterson, describió en What I learned from Life, the Church and the Cosmos from Hugh Nibley (Lo que aprendí sobre la Vida, la Iglesia y el Cosmos de Hugh Nibley):

“Algunas cosas sobre la vida las aprendí por sus malos ejemplos. Quiero decir, asegúrense de que sus zapatos son del mismo par antes de irse de casa. Si van a utilizar tiradores para las medias, será mejor visto que lleven ambos y no uno sólo. Que su diario sea legible, por si alguien desea leerlo alguna vez. No esperen que mucha gente se ría si rematan el chiste con una frase en griego. Pongan atención adónde dejan el auto. No se olviden que están manejando cuando decidan disfrutar del paisaje. No hace falta utilizar lentes de sol para mirar la TV. A diferencia de los quesos y el vino, los sombreros no mejoran con el paso del tiempo y las plantas no se preocupan demasiado cuando uno las poda…Pero las cosas realmente importantes las aprendí de su buen ejemplo…”

La familia Nibley, alrededor de 1959

La familia Nibley, alrededor de 1959

Uno de los primeros trabajos en defensa de su fe, bajo el título “No, Ma’am. That’s Not History” (No, Señora. Eso no es Historia), fue una dura respuesta a la publicación del año anterior de la historiadora Fawn Brodie, “No Man Knows my History”, una biografía crítica de Joseph Smith, Jr.

Hugh Nibley podía hablar y leer unos 14 idiomas, incluyendo el griego, el latín clásico, hebreo, egipcio, copto, árabe, alemán, francés, inglés, italiano, español, neerlandés, noruego y ruso. También dominaba el inglés y el búlgaro antiguos así como las lenguas nórdicas de las sagas.

Publicó trabajos de erudición en revistas especializadas como Classical JournalWestern Political QuarterlyWestern SpeechJewish Quarterly ReviewChurch HistoryRevue de QumranVigililae ChristianaeThe Historian,  The American Political Science Review, y la Encyclopaedia Judaica. Su ensayo, “The Passing of the Church: Forty Variations on an Unpopular Theme,” publicado en la revista Church History, desató un corto pero enfurecido debate dentro de las páginas de la revista en 1961.

Sin embargo, decidió prioritariamente utilizar sus conocimientos en defensa de la Iglesia. Publicó numerosos artículos en The Improvement Era y The Ensign. Su trabajo Baptism for the Dead in Ancient Times (Bautismo por los Muertos en la Antigüedad), de 1950, dio lugar a un prolongado debate en la Catholic Biblical Quarterly.

Su libro An approach to the Book of Mormon (Un acercamiento al Libro de Mormón) fue seleccionado como manual de estudio para los quórumes del sacerdocio en 1957. El Presidente David O. McKay estaba consciente de la dificultad de comprensión de la obra para muchos santos sin preparación académica, pero al mismo tiempo no deseaba que perdieran la oportunidad de captar algo de ese rico material. Joseph Fielding Smith recalcó:

“Todos los poseedores del Sacerdocio de Melquisedec deben interesarse profundamente en estas lecciones, que apoyan el registro del Libro de Mormón desde un nuevo e interesante punto de vista”. (Prefacio de la obra)

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Por ejemplo, los amplios conocimientos de Nibley permitieron analizar la época de Lehi no sólo como la de un habitante del desierto, sino junto a sus contemporáneos, a quienes él denominó “los titanes del siglo sexto A.C”: Solón, Tales de Mileto, Buda, Confucio, Lao Tse y Zaratustra. Demostró plausiblemente el estatus económico y comercial de Lehi, su capacidad de viajar adquirida en el comercio con Egipto y las ciudades fenicias.

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Su destreza con los idiomas y las fuentes antiguas le permitieron detectar comparaciones insospechadas. Una historia de Irán cuenta de un herrero llamado Kawe quien tomó su delantal de cuero y lo colocó sobre un mástil como símbolo de liberación en su lucha contra Dahak, “el hombre de mentiras y rey de locos”. Algo similar a lo que Alma 46 relata sobre Moroni y el Estandarte de la Libertad en su lucha contra el inescrupuloso Amalickiah. Por muchos siglos el estandarte de Isfahan fue el emblema nacional de los Persas.

Otro relato recogido por Mohammed ibn-Ibrahim ath-Tha’labi, un erudito musulmán en el siglo X contiene una leyenda ‘no hallada en ninguna otra parte’ sobre la ropa de José de Egipto, rota en varias partes, pero una de ellas preservada, y su significado. Esa misma historia aparece en Alma 46:23-25.

“Cosas como estas en el Libro de Mormón ilustran las amplias ramificaciones de la  cultura, y la reciente declaración de los estudiosos sobre que los antiguos hebreos tenían raíces culturales con todas las civilizaciones del Cercano Oriente. Esta es una prueba de ácido que ninguna falsificación podría pasar; no sólo abre una ventana a un mundo del que ni soñábamos, sino que brinda a nuestras mentes poco iniciadas la vislumbre del verdadero alcance y vastedad de un libro al que casi nadie conoce” (Nibley, An Approach… pag. 177-180)

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El hermano Nibley fue alabado por académicos no mormones como Jacob Neusner, James Charlesworth, Cyrus Gordon, Raphael Patai y Jacob Milgrom. Los investigadores evangélicos Mosser y Owen también lo elogiaron por su habilidad para recurrir a fuentes históricas proporcionando evidencias que apoyaban las creencias de los santos de los últimos días.

Hugh, quien nunca aceptó llamamientos eclesiásticos de importancia, era, sin embargo, consultado extraoficialmente por las Autoridades en muchos aspectos. Se lo consideró el más importante apologista mormón y en ocasiones se lo declaró ‘defensor de la fe’, un título que únicamente había sido otorgado a B.H. Roberts, historiador y líder en la Iglesia. No hubo tema que no abordase en sus obras, las cuales continúan teniendo influencia y resonancia en el pensamiento mormón. Un detalle de sus obras publicadas por Deseret Books (aparecen las fechas de las ediciones más recientes)

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  • Old Testament and Related Studies (El Antiguo Testamento y Estudios Relacionados), 1986
  • Enoch the Prophet (Enoc, el Profeta), 1986
  • The World and the Prophets (El Mundo y los Profetas), 1987
  • Mormonism and Early Chistianity (El Mormonismo y el Temprano Cristianismo), 1987
  • Lehi in the Desert/The World of the Jaredites/There Were Jaredites (Lehi en el Desierto/El Mundo de los Jareditas/Hubo Jareditas), 1988
  • An Approach to the Book of Mormon (Un Acercamiento al Libro de Mormón), 1988
  • Since Cumorah (Desde Cumorah), 1988
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  • The Prophetic Book of Mormon (El Profético Libro de Mormón), 1989
  • Approaching Zion (Acercándonos a Sión), 1989
  • Ancient State: The Rulers & the Ruled (Estado Antiguo: Los Gobernantes y los Gobernados), 1991
  • Tinkling Cymbals and Sounding Brass: The Art of Telling Tales about Joseph Smith and Brigham Young (Metal que resuena y Címbalo que retiñe: El Arte de Contar Historias sobre Jose Smith y Brigham Young), 1991
  • Temple and Cosmos: Beyond this Ignorant Present (Templo y Cosmos: Más allá de este Presente Ignorante), 1992
  • Brother Brigham Challenges the Saints (El Hermano Brigham desafía a los Santos), 1994
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  • Abraham in Egypt (Abraham en Egipto), 2000
  • Apostles and Bishops in Early Cristianity (Apóstoles y Obispos en el Cristianismo Temprano), 2005
  • The Message of Joseph Smith Papyri: An Egyptian Endowment (El Mensaje de los Papiros de José Smith: una Investidura Egipcia), 2008
  • Eloquent Witness: Nibley on Himself, Others, and the Temple (Testigo Elocuente: Nibley acerca de si mismo, Otros y el Templo), 2008
  • An Approach to the Book of Abraham (Un Acercamiento al Libro de Abraham), 2009
  • One Eternal Round (Un Giro Eterno) (Obra póstuma), 2010

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A pesar de su constante defensa de la doctrina e historia mormonas, Hugh Nibley no fue un miembro de la Iglesia típico. Ferviente Demócrata, no dudó en criticar decisiones de los gobiernos republicanos y el aparente apoyo o silencio de los Líderes. Se opuso terminantemente a la Guerra de Vietnam en un período en que no era muy popular hacerlo en los ámbitos mormones. Su obra Approaching Zion es una dura crítica a los excesos del Capitalismo y un apoyo a la Ley de Consagración como solución a los problemas mundiales. Criticó sin reparos a los miembros por su conformismo y materialismo, su ambición por hogares costosos, los hábitos de cacería y su gusto por el arte kitsch en vez del gran arte. También le molestaba la dogmática aplicación de los códigos de vestimenta y peinados en la Universidad de Brigham Young, a los que consideraba parte del mundo de las apariencias y poco centrales al Evangelio.

En 1960 incomodó a alumnado y Autoridades Generales cuando en la oración de apertura del inicio de clases en BYU se refirió al “uso de las togas negras de un falso sacerdocio”.

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Hugh Nibley afectó a muchas personas y cambió el modo de ver los estudios mormones. Daniel Peterson, Profesor de Estudios Islámicos en BYU y luego Director del Maxwell Institute, recuerda:

“Las habilidades lingüísticas del Profesor Nibley eran legendarias. En ocasiones respondía preguntas de sus alumnos citando extensamente de una ópera de Wagner en alemán o de uno de los poemas homéricos en su griego original. Durante un año se lamentaba de que su clase sobre Egipcio Medio estaba progresando muy lentamente; luego supimos que una clase similar de otra universidad en el mismo semestre, utilizando el mismo libro de texto, llevaba la mitad de su velocidad.

La memoria del Profesor Nibley era prodigiosa. Una vez nos propusimos, con un amigo graduado, memorizar tanta poesía como nos fuese posible (éramos jóvenes por entonces). Nuestra primera elección, sin ningún motivo particular, fue una pieza de John Milton, titulada “Lycidas”. Nos encontrábamos sentados en la sala de lectura de Estudios Antiguos en BYU, tarde por la noche. Le habíamos dedicado un tiempo considerable a nuestra tarea, y ahora tratábamos de probarnos entre nosotros recitando el poema. Me encontraba por la mitad y me trabé, no pudiendo recordar la próxima línea. El Profesor Nibley había ingresado a la sala un par de minutos antes para consultar un diccionario griego y, cuando se dio cuenta de mis dudas, mientras caminaba hacia la puerta recitó los seis versos que seguían. Era suficiente para hacerlo desesperar a uno.

El Profesor Nibley era famoso por su ingenio. Constantemente requerido para autografiar libros, pareciera que jamás escribió dos veces la misma dedicatoria, las cuales solían ser graciosas y autodevaluatorias. ‘Este libro es biodegradable. H.Nibley’, o ‘H.Nibley. Escritorzuelo del Demonio’”.

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Muchos individuos han recibido la influencia de la obra y personalidad del Profesor Nibley, entre ellos Avraham Gileadi, especialista judío del Libro de Isaías, Truman G. Madsen, Director del Centro BYU en Jerusalén, John Gee, egiptólogo, John Welch, analista del quiasma en el Libro de Mormón y el catedrático ecuatoriano Benjamin Urrutia.

Otras relaciones fueron insospechadas. Kresimir Cosic, era un jugador profesional de baloncesto de Croacia que representó en torneos internacionales al equipo de Yugoeslavia. También medallista de oro olímpico. Finalmente, embajador adjunto de Coracia en los EEUU.

Intentando continuar sus estudios, Ćosić llegó a Provo, Utah, para jugar al baloncesto en la Universidad Brigham Young. No sabía que iba a estar rodeado por un grupo de mormones y aislado de cualquier tienda de licores. A pesar de que tenía una gran cantidad de seguidores y un lugar destacado jugando para los Cougars, decidió que ya era hora de regresar a su tierra natal. Fue por esa época que se hizo muy amigo de Christina Nibley Mincek, la hija de Nibley, quien era una estudiante en la Universidad Brigham Young y la novia del compañero de cuarto de Ćosić. Con el tiempo ella lo condujo a su padre.

Nibley se reunía con Ćosić frecuentemente y, finalmente, lo bautizó. Durante ese tiempo se logró la formación de un vínculo único y una amistad que duraría el resto de sus vidas. El propio Cosic recordaría:

 “No puedo decir acerca del primer día, pero sí sé que vine aquí (al hogar de los Nibley) muchas veces con Christina y la mayoría de nuestras conversaciones, que tuvieron lugar en su oficina, eran algo personal y agradable. Hablábamos de todo –– en su mayoría respecto a la religión, de la vida pre-mortal, la Resurrección. No creo que alguna vez hayamos hablado de cómo hacer ciertas cosas. En realidad, yo estaba preguntando lo que estaba bien y lo que estaba mal. Y una vez que se establecieron esas cosas, entonces cada uno tenía su propia manera de hacerlo. Creo que hemos tenido una especie de relación única porque él se tomaba todo el tiempo que necesitaba para explicar acerca de la iglesia. Cada vez que yo quería saber algo, él se tomaba el tiempo. No hablamos de la religión hasta que me sentí cómodo con las respuestas que pude conseguir. El tiempo que pasamos juntos fue el momento más útil que he tenido – en el sentido de la religión”.

La relación entre Nibley y Ćosić no terminó después de que él fue bautizado y se convirtió en miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, sino que continuaron reuniéndose con regularidad y disfrutaban de la compañía del otro inmensamente. Más tarde, en 1995, Cosic fue diagnosticado con linfoma no Hodgkin. Después de un trasplante de médula y cuando fue evidente que no viviría mucho, Nibley y su esposa lo visitaron en el Hospital Johns Hopkins.

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Nibley dedicó sus últimos 20 años al estudio de los papiros perdidos después de la muerte de Joseph Smith y reencontrados en el New York’s Metropolitan Museum of Art en la década de 1960 y devueltos a la Iglesia en 1967.

FARMS (The Foundation for Ancient Research and Mormon Studies, hoy el Neal Maxwell Insitute) puede ser considerada un legado de Hugh, ya que todos aquellos que la organizaron en sus comienzos reconocen la influencia que recibieron de él.

Entre los muchos consejos que dejó con el paso de los años, podríamos destacar:

Escriban cartas.

Tómense las Escrituras seriamente, pero no den por sentado que lo que aprendieron en la Primaria es correcto.

Amen el aprendizaje.

Los títulos, rangos y grados significan muy poco; presten atención a los amateurs.

Busquen los milagros en la vida diaria.

Aprovechen los fortuitos momentos de serenidad.

Asuman que el Señor está al mando de su vida.

No se tomen a sí mismos demasiado en serio.

Estén en contacto con la naturaleza.

Gánense el derecho a criticar.

No se preocupen de ofender a la gente con sus opiniones.

Las personas pueden estar en desacuerdo y aún así ser amigos.

Que su rostro sea conocido en el Templo.

Adoren a los niños pequeños.

Proclamen la paz.

Consagren todo lo que tienen a la edificación de Sión.

 

Recuerden que hay sólo dos cosas en las que podemos ser muy buenos, cosas que los ángeles envidian: nuestra habilidad para perdonar y para arrepentirnos.

El Profesor Nibley falleció a los 94 años, en su casa, el 24 de febrero de 2005, luego de una enfermedad que lo tuvo postrado desde el 2003. Lo sobrevivieron su esposa, ocho hijos, 24 nietos y 2 bisnietos.

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Cuando el hermano Nibley vino al mundo, la Iglesia contaba con 398.000 miembros y 4 templos (todos en Utah). Al morir, la membresía era de 13.000.000 y más de 130 templos se distribuían sobre la faz de la tierra. Tuvo mucho que ver con la redefinición de lo que significa ser un miembro de la Iglesia y con el uso de esos templos.

Permítanme cerrar esta reseña con una frase de Boyd Petersen, su yerno y único biógrafo autorizado:

“Hugh Nibley tocó mi vida de muchas maneras. Siempre le estaré agradecido de haberme dado a Zina, su hija, como esposa; por haberle salvado la vida cuando era pequeña; por haberla nutrido con una gran riqueza de libros, cultura e ingenio. Pero en la medida en que fui conociendo a Hugh Nibley, se transformó en algo más que mi suegro. Fue un padre, el padre de mi yo espiritual. Desde temprana edad tuve un hambre profundo por las experiencias religiosas. Recuerdo desde mis días como Rayito de Sol, en la Primaria, haber aprendido sobre la visión de José en la Arboleda Sagrada y orar para verla yo también. Anhelaba lo sagrado. Sin embargo, mis padres, por varias legítimas razones, no se sentían cómodos hablando de religión. Esa parte mía se nutrió con significativas experiencias personales y luego con líderes de la juventud y maestros de seminario. Pero cuando conocí a Hugh Nibley, tanto personalmente como por sus escritos, finalmente hallé a alguien con quien podía hablar honestamente sobre mi búsqueda espiritual. Nunca era condescendiente ni repetitivo, tampoco le sorprendían las dudas. Sus palabras, su ejemplo personal, y su historia de vida me enseñaron muchas cosas que me han hecho lo hoy soy y me mostraron lo que tengo la esperanza de llegar a ser…”

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El presente artículo se ha beneficiado con información de las siguientes fuentes:

Kevin L. Barney, Hugh Winder Nibley, Sunstone Mayo 2005, pag. 10 a 20.

Daniel C. Peterson y William J. Hamblin, In Memoriam: Hugh W. Nibley (1910-2005)

Boyd J. Peterson, Hugh Nibley: A Consecrated Life, Salt Lake City, Kofford Books, 2002.

Boyd J. Peterson: What I learned about life, the Church and the Cosmos from Hugh Nibley.

Boyd J. Peterson: Hugh Nibley, a life of Faith, Learning, and Teaching.

John M. Lundquist y Stephen D. Ricks, By Study and Also by Faith: Essays in Honor of Hugh W. Nibley on the Occasion of his Eightieth Birthday, Salt Lake City, Deseret Book & FARMS, 1990

John W. Welch, Hugh Nibley and the Book of Mormon

 

 

Esta entrada fue publicada en Perfiles.

Un comentario el “HUGH W. NIBLEY: Un Gigante entre nosotros

  1. Edwin Ticona dice:

    Conocí a Hugh Nibley por las muchas referencias bibliográficas que se incluían en los manuales del S&I. Por mucho tiempo traté de aprender el inglés solamente por leer sus escritos. Es estimulante saber que él pudo dominar muchos idiomas, a lo mejor, será como un honor para mí el decir en esta vida o en el mas allá que aprendí el ingles por la influencia del hermano Nibley.
    Gracias hno. Mario por compartir este material.

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