Jo, Jo, Jo… Una helada brisa desde el Polo Norte

De la Vida Mormona

Jo, Jo, Jo…

Una helada brisa desde el Polo Norte

"Haciendo una Lista" por el pintor mormón Greg Olsen

“Haciendo una Lista” por el pintor mormón Greg Olsen

Por Mario R. Montani

San Nicolás, Santa Claus, Papá Noel o el Viejito Pascuero son algunos de los nombres que el personaje ha tomado en diferentes regiones y momentos.

Nicolas de Bari por Giaquinto Corradi

Nicolas de Bari por Giaquinto Corradi

El origen del personaje parece haber estado en la figura de San Nicola di Bari, obispo que vivió en el siglo IV. Nicola nació en Patara, región de Licia en Anatolia (actualmente territorio de Turquía). Desde niño se destacó por su generosidad y carácter piadoso. Al morir sus padres repartió su fortuna a los necesitados y se fue a Myra, donde sería consagrado obispo. Según la leyenda, San Nicolás repartía bienes entre los pobres y proporcionaba dotes a las jovencitas para que pudieran casarse y evitar el camino de la prostitución. Es conocido en oriente como San Nicolás de Myra (ya que allí murió) y en occidente como San Nicolás de Bari, pues con la invasión musulmana sus restos fueron trasladados a esa ciudad italiana. Se convirtió en patrono de varias causas: los niños, los pobres y las prostitutas.

Versiones antiguas de Papá Noel

Versiones antiguas de Papá Noel

Durante la Edad Media la gente comenzó a conmemorar su historia dando regalos a los niños el 6 de Diciembre. En los países protestantes, Nicolás fue perdiendo su calidad de obispo aunque mantuvo su rol de portador de regalos. Se lo llamó Sinterclaus o Santa Claus y su fecha se llevó al 25 de Diciembre.

tumblr_mxqu3dywpZ1qay553o1_500

En el norte de Europa, la figura fue modificada por su asimilación con deidades de la tradición germánica, en particular Odin, gobernante de Asgard. Odin solía ser representado con una larga barba blanca y dirigiendo una partida de caza por los cielos en su caballo de ocho patas, Sleipnir. Durante el invierno, los niños colocaban sus botas cerca de la chimenea, llenándolas de paja y zanahorias como ofrendas para Sleipnir y eran recompensados con regalos en esos calzados. La práctica se mantuvo aún con la llegada del cristianismo.

E.B.Smith, 1908, Santa Claus and all about him

E.B.Smith, 1908, Santa Claus and all about him

Cuando los holandeses arribaron al Nuevo Mundo y poblaron la zona de New Amsterdam, trajeron consigo a Sinterklaas y el hábito de dejar los zapatos para ser llenados de regalos.

Santa Claus por Norman Price, 1927

Santa Claus por Norman Price, 1927

El escritor Washington Irving en 1809 describió a este personaje en su versión holandesa, pero la verdadera popularidad llegó con el poema de Clement C. Moore, A Visit from St. Nicholas (Una visita de San Nicolás) que se hizo más conocido con el nombre del primero de sus versos, Twas the Night Befor Christmas (Era en Nochebuena). Eventualmente, Santa Claus se incorporó a la literatura. C.S. Lewis lo incluyó en sus Crónicas de Narnia y Ray Bradbury en Los Desterrados, una de las historias de su colección “El Hombre Ilustrado”.

Santa, Joseph C. Leyendecker

Santa, Joseph C. Leyendecker

El aspecto físico de Santa Claus fue variando con los años hasta adquirir los rasgos que hoy le conocemos, en buena parte gracias al trabajo de ilustradores como Joseph Lyendecker, Norman Rockwell y Haddon Sundblom. Después de la Segunda Guerra Mundial y en los años ’50 la figura de Papá Noel se internacionalizó.

Norman Rockwell, 1926

Norman Rockwell, 1926

En las últimas décadas ha surgido una controversia, fuera de los EEUU y los países nórdicos, sobre el uso comercial de la figura, también sobre su no existencia o la poca representatividad como símbolo cristiano. No han faltado quienes la objetan como intrusión cultural.

Haddon Sundblom, 1945

Haddon Sundblom, 1945

Para traer un poco de equilibrio a la discusión me permito presentar algunos párrafos de Autoridades Generales que se han ido acumulando con el paso del tiempo.

“¡Hay personas que tienen objeciones sobre Santa Claus porque él no existe! Tales personas necesitan anteojos para lograr ver que Santa Claus es un símbolo; un símbolo del amor y gozo de la Navidad y el espíritu navideño. En mi tierra natal no había Santa Claus, pero se empujaba una pequeña cabra en el cuarto, portando una cesta con juguetes y regalos navideños. La cabra en sí misma no significaba nada; pero el espíritu de la navidad, que representaba, significaba muchísimo”. John A. Widtsoe (El Elder Widtsoe nació en Noruega)

Clara M. Burd, Niños visitando a Santa

Clara M. Burd, Niños visitando a Santa

“Es glorioso tener al Viejo San Nicolás en nuestros corazones y hogares hoy, ya sea que ingrese por la puerta abierta o se deslice por la chimenea en la Nochebuena. Llevar felicidad a otros sin buscar honores o reconocimiento personal es una virtud muy loable… El buen San Nicolás hace mucho que siguió el camino de todos los mortales, pero el gozo que experimentó al realizar actos de bondad es ahora compartido por millones, que están aprendiendo que la verdadera felicidad viene únicamente por hacer a otros felices – la aplicación práctica de la doctrina del Salvador de perder la vida propia para realmente ganarla. En resumen, el espíritu de la Navidad es el espíritu de Cristo, que hace que nuestros corazones resplandezcan con amistad y amor fraternal y nos induce a actitudes amables de servicio”. (David O. McKay)

A. Michalik, 1976

A. Michalik, 1976

“Deseo enfatizar que no tengo ningún conflicto con el caballero bien alimentado, del traje rojo y blanca barba. Fue muy generoso conmigo de niño, y anhelamos con gran expectación su visita a nuestro hogar. Todas las cosas relacionadas con la Navidad son buenas y apropiadas, y son todas para los niños – con excepción, supongo, del muérdago”. Boyd K. Packer, 1962, Devocional en BYU (La referencia al muérdago tiene que ver con la tradición de que, bajo sus hojas, los varones pueden robar un beso a las jóvencitas)

Scott Gustafson, San Nicoals en su estudio

Scott Gustafson, San Nicolas en su estudio

“¿Cómo observamos hoy la Navidad? La leyenda de Santa Claus, el árbol de Navidad, los decorados de oropel y muérdago, y la entrega de regalos, todo expresa el espíritu del día que celebramos; pero el verdadero espíritu de la Navidad yace mucho más profundo que todo eso. Se encuentra en la vida del Salvador, en los principios que enseñó, en Su sacrificio expiatorio – que han llegado a ser nuestra mayor herencia.” (Howard W. Hunter – Devocional de 1972 en BYU)

Scott Gustafson, 1993 La Historia de Santa Claus

Scott Gustafson, 1993 La Historia de Santa Claus

“El recuerdo de esa primer Nochebuena nos traerá a Santa Claus a Frosty y a Rudolph – y todos serán bienvenidos. Pero al comienzo y para siempre jamás había sólo una pequeña familia, sin juguetes ni árboles ni oropel. Con un niñito – así comenzó la Navidad”. (Jeffrey R. Holland, Without Ribbons and Bows, Ensign Diciembre 1994)

Scott Gustafson 1993 La Historia de Santa Claus

Scott Gustafson 1993 La Historia de Santa Claus

“Como niño, me encantaba ir a la cañada a cortar un árbol de navidad, y siempre intentaba conseguir uno que llegase hasta el cielorraso. Aunque recibíamos pocos regalos, nuestras medias se llenaban con frutas, nueces y dulces, y Santa siempre nos dejaba algo. Como todos los niños, sufríamos con nerviosa anticipación la época navideña, hasta que encontramos el disfraz de Santa Claus en el fondo de un viejo arcón. De pronto el secreto se había develado. Esa era la razón por la que nuestro papá se encontraba fuera cumpliendo algún encargo cuando Santa llegaba la mañana de Navidad”. (Ezra Taft Benson, The Joys of Christmas)

Scott Gustafson, 1993 La Historia de Santa Claus

Scott Gustafson, 1993 La Historia de Santa Claus

Agreguemos una voz femenina en la presencia de Ardeth G. Kapp, Presidenta General de las Mujeres Jóvenes:

“Nuestra familia ha establecido ciertas tradiciones familiares. Cada Nochebuena, nos reunimos en derredor del árbol de Navidad. Con las luces bajas y el fuego ardiendo en el hogar, nos hacemos la pregunta nuevamente, la pregunta más importante del año, “¿Es posible que creamos por un año más?” – no sólo creer en las tradiciones de la niñez con Santa Claus y los renos, sino mucho más importante, en el mensaje del nacimiento de nuestro Señor y Salvador, Jesucristo, cuyo cumpleaños celebramos”. (Christmas Remembered, New Era, Diciembre 1988)

No es difícil distinguir que todas las citas corresponden a personas que se han criado en el hemisferio norte, por lo que las tradiciones navideñas provienen de su sociedad en la que han estado inmersos desde temprana edad.

¿Hace esto que los miembros de la Iglesia debamos automáticamente incorporar a Santa Claus en nuestros festejos?… La respuesta es un rotundo NO

Cada pueblo ha desarrollado su propia variante de esas tradiciones, como tan claramente lo dejaba traslucir el Elder Widtsoe, y está bien que nos sumemos a ellas en la medida que se mantengan dentro de los límites morales y de buenas costumbres a los que aspiramos.

Hace exactamente 60 años atrás, en 1945, el novelista y ganador del Pulitzer, Booth Tarkington, escribió una reflexión sobre su relación con cierta obra de arte, a la que denominó Christmas This Year.

Ocurrió que varios años antes había adquirido en New York una pintura del Renacimiento Florentino subastada a un precio por debajo del real. Pertenecía a Sebastiano Mainardi (1460-1513), artista italiano, y representaba a la virgen con el niño acompañada por dos santos. Una vez colgada la obra en su casa, decidió investigar sobre la identidad de esas personas del pasado. La figura femenina, sosteniendo un libro, era Santa Justina, pero no le resultó fácil identificar al otro, anciano, de barba, delgado, y portando hogazas de pan. Con el paso del tiempo y la ayuda de especialistas, pudo determinar que se trataba de Nicolás de Bari.

Mainardi 51-58-v01

En palabras del propio Tarkington:

“Una cosa era segura: este antiguo caballero poseía una inmensurable compasión. Estaba marcada en su expresión. Una profunda tristeza por el mundo subyacía tras su piadosa mirada; era visiblemente alguien que sufría menos por sus propias angustias que por las de otros… Se trataba de San Nicolás de Bari, y sus cuatro hogazas de pan representaban su generosidad, su capacidad de dar. Con el paso del tiempo, y a medida que las leyendas crecen y cambian, de esta figura triste y preocupada surgió un símbolo jocoso y hogareño. Nicolás de Bari se transformó en el Viejo San Nick, Kris-Kringle y Santa Claus.

Aquel preocupado e infeliz, ahora baja riendo por la chimenea, gordo y alegre, para ser la inspiración jovial de nuestra más festiva época del año. Decimos que el tiempo lo cambió, logró la metamorfosis; pero fuimos nosotros – la gente – quien lo hizo. El tiempo sólo nos hizo olvidar que San Nicolás era un hombre apenado. Mainardi colocó una fecha en la pintura. Se ve muy clara en uno de los escalones del trono de la virgen – 1507. En la larga marcha de la humanidad, los cuatrocientos treinta y ocho años que han transcurrido desde que el pintor toscano finalizó su pintura es sólo un suspiro. San Nicolas, tal como lo conocemos hoy, nuestro alegre y resonante amigo, una diversión para los niños, puede volver a transformarse en el más triste de los santos, algún día. Lo que nos hizo convertirlo en un resplandeciente Santa Claus fue el conocimiento de que el mundo se había tornado más amable que en 1507. San Nicolás de Bari conoció un mundo cruel. La Navidad de este año necesita su imagen transfigurada – la del alegre que es feliz porque el mundo ha aumentado en sabiduría, y amabilidad”.

Es posible que Booth Tarkington, quien murió al año siguiente de ese escrito, haya sido demasiado optimista. La Segunda Guerra Mundial acababa de terminar y se esperaba un nuevo comienzo … que aún tarda en llegar.

La forma que decidamos darles a nuestras celebraciones es lo de menos siempre que tengamos en claro que son un símbolo de otra cosa, la verdaderamente importante.

Santa Claus, 1959

Santa Claus, 1959

Finalmente, ni Santa Claus, ni el árbol ni los adornos tienen mucho que ver con el nacimiento de Cristo, a menos que decidamos que sí tienen que ver, y los convirtamos en una metáfora de esos festejos.

Algunos han supuesto que utilizar una figura ficticia e insistir en su real existencia hará que los niños pierdan confianza en los padres, al descubrir la verdad. Personalmente, creo que la niñez posee una habilidad especial para distinguir, discernir e interactuar con los mundos reales e imaginarios sin que eso afecte su crecimiento y desarrollo emocional. Todo lo contrario. Es posible que tal habilidad sea imprescindiblemente necesaria para ese desarrollo.

Crecí con la figura del anciano rollizo y jocoso formando una parte importante de mi vida y recuerdo con cariño las navidades pasadas en la magia expectante de su visita. Sin embargo, tengo en claro que es sólo una opción…

Greg Olsen, "El Espíritu de la Navidad"

Greg Olsen, “El Espíritu de la Navidad”

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s