Del Parson, de la profunda oscuridad al dorado resplandor

ARTE Y RELIGION

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              Artistas Plásticos Mormones

 

Del Parson

De la profunda oscuridad al dorado resplandor

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Mario R. Montani

Delwin Oliver Parson nació en Ogden, Utah, en 1948, si bien se crió mayormente en Rexburg, Idaho, donde su padre ejercía como profesor de arte en Ricks College y su madre como maestra de segundo grado. Compartiendo su vida familiar con otros 8 hermanos, 3 de ellos decidieron seguir el ejemplo paterno.

Del Parson - Enfrentando la Eternidad

Del Parson – Enfrentando la Eternidad

“Mientras crecía, jamás consideré la posibilidad de ser un artista, aunque mis cuadernos de notas estaban llenos de dibujos. Terminé el secundario sin haber tomado jamás una clase de arte. En el primer año de estudios terciarios escogí biología animal. Pero mi sueño secreto era convertirme en un domador profesional de toros, de modo que me uní al equipo de rodeo de la Universidad. En cierta ocasión, nuestro preparador me asignó pintar un enorme cartel anunciando el próximo rodeo. Estaba muy desilusionado por la asignación. No deseaba ser un artista por aquel entonces, y creía que el único motivo por el que me lo asignaron era que mi padre era un artista. Para mi sorpresa, disfruté mucho más pintando el cartel que siendo tirado del caballo o corneado por un toro…No estaba muy seguro de lo que haría con mi vida y terminé construyendo cercas en el desierto. Era un trabajo agotador, y sentí que estaba siendo castigado. Estaba muy lejos de la civilización y, por falta de algo mejor que hacer, comencé a leer la Biblia en mis ratos libres. Acabé leyéndola de punta a punta. Disfruté al leer sobre Jesucristo y comencé a desarrollar un testimonio de El. La Biblia tuvo un profundo efecto en mí, y su influencia me dio el deseo de mejorar mi vida”.

Del Parson - La Infancia de Jesucristo

Del Parson – La Infancia de Jesucristo

Delwin inició sus estudios en Ricks y luego pasó a BYU donde recibió una Licenciatura en Ciencias Naturales en 1972 y un Master en Bellas Artes, especializado en dibujo y pintura, en 1975.

Del Parson - Adan y Eva en el altar

Del Parson – Adan y Eva en el altar

“Papá era un artista. De modo que estuve rodeado de arte siempre. Cuando comencé la Universidad, originalmente me inscribí en ciencias naturales porque amo la naturaleza y deseaba convertirme en un guardabosque o trabajar para el servicio forestal. Pero inicié cursos de arte y los disfrutaba tanto al mismo tiempo que me iba mejor en ellos que en ningún otro curso. Un poco más adelante – bien avanzados mis veinte años – recibí una bendición patriarcal que confirmó a que me dedicaría. Después de ella, simplemente dije: ‘Eso es lo que haré’”.

Del Parson - La Visión (DyC 110)

Del Parson – La Visión (DyC 110)

“Una noche fui a un baile en la Universidad y vi a la joven más hermosa que había visto en mi vida. Aunque parecía estar ya acompañada, la saqué a bailar. Su nombre era Joycel. Al poco tiempo estábamos saliendo juntos. Luego me di cuenta de que estaba enamorado y deseaba casarme con ella. Pero a medida que pensaba en el casamiento me preguntaba ‘¿Cómo voy a sostener a mi familia siendo un artista?’

Del Parson - Cristo sanando a un ciego

Del Parson – Cristo sanando a un ciego

“Por buena parte de mi carrera, la mayoría de mis obras no eran de carácter religioso. De hecho, sólo un pequeño porcentaje lo era. Principalmente pintaba para galerías – temas del oeste, paisajes, retratos – y no eran para nada religiosos”.

Del Parson - Rebeca

Del Parson – Rebeca

“Después de recibir mi bendición, le pedí a Joycel que nos casáramos. Aunque me había vuelto más religioso, aún no me sentía preparado para el templo. Joycel simplemente dijo: ‘Del, tú no tienes que  casarte en el templo, pero yo voy a casarme en el templo’. De modo que nos casamos en el templo. Después de terminar mis estudios, obtuve un trabajo de enseñanza en Wyoming. Era un buen trabajo. Me gustaba. El único problema era que si me dedicaba a la enseñanza nunca sería un gran artista. Hablándolo con mi esposa, decidimos que intentaría vivir del arte aunque nos muriésemos de hambre. Dejé el trabajo, y no estuvimos muy lejos de morir de hambre. Las pinturas no se vendían. Nos movilizamos por tres o cuatro estados buscando un nicho donde mi arte vendiese. Eventualmente comencé a ganarme la vida en las galerías bosquejando retratos de los paseantes. A medida que mis habilidades aumentaban, las filas se hicieron más largas. Me transformé en un estudioso del rostro humano…”

Del Parson - Cristo y la hija de Jairo

Del Parson – Cristo y la hija de Jairo

“Cierto día mi papa llamó para notificarme sobre una vacante en las oficinas de la Iglesia de un ilustrador de tiempo completo. Pensé que sería perfecto. Mi bendición patriarcal se cumpliría y yo recibiría una paga. Tomé un montón de pinturas para mostrarlas como portafolio y me dirigí a Salt Lake. Fui directamente con el jefe de personal.

‘Vine para solicitar el puesto de ilustrador de tiempo completo’.

El director me explicó que debía estar mal informado, pues tal puesto no existía. Sin embargo, al ver mi rostro ensombrecido y mi montón de pinturas bajo el brazo, me puso en contacto con los directores artísticos, para que hicieran una crítica. Ellos dijeron ‘si continúas trabajando puedes llegar a ser un buen artista algún día’. Dejaron la habitación, y yo sentí que había viajado en vano. Junté mis pinturas y estaba a punto de irme cuando un hombre entró en el cuarto. Era el director artístico de la revista Ensign. Me dijo que necesitaban un par de ilustraciones para futuros artículos y me las encargó. Luego el director de arte de la revista The Friend también me ofreció algunos trabajos…Más adelante le pregunté a mi padre dónde había escuchado sobre el puesto y porqué me lo había dicho. Es extraño… pero él ni recordaba haberme llamado”.

 

Del Parson - Jesús a la puerta

Del Parson – Jesús a la puerta

El estilo de Del es realista tradicional por lo que se adaptaba perfectamente para temas del oeste norteamericano y paisajes panorámicos, por tanto, en los años subsiguientes, se dedicó a ese género para ganarse la vida.

Del Parson - Cristo y sus Apóstoles

Del Parson – Cristo y sus Apóstoles

“En un momento determinado se me pidió realizar una pintura que se convirtió en algo precioso para mí. Era una pintura del mundo de los espíritus para la Ensign. La directora artística sugirió que delinease a los habitantes del mundo espiritual como adultos, de alrededor de 25 años. Y agregó, ‘aparte de eso, nunca hemos estado allí, por lo que tus opciones están abiertas. Pinta lo que sientas que está bien’. Cuando pinto, trato de visualizarme en el lugar. Pensé, ‘Si fuera a morir y entrar al mundo de los espíritus, ¿qué me encantaría ver más que nada?’ Rápidamente imaginé a mi esposa dándome la bienvenida. Eso sería el cielo para mí. De modo que decidí pintar a mi esposa recibiéndome al entrar al mundo espiritual. Por aquella época yo utilizaba modelos que posaban para mí. Cierto día, mientras Joycel se encontraba posando, preguntó ‘¿Qué harías si muriese antes que tú?’.

Del Parson - El amor de una madre

Del Parson – El amor de una madre

‘¿Por qué me preguntas eso?’, respondí, ‘¿es por causa de la pintura?’. Me dijo que tenía el sentimiento de que moriría antes que yo. Conversamos sobre esa posibilidad y finalmente le dije que, probablemente, volvería a casarme, y ese fue el fin de la conversación”.

Del Parson - A los pies del Maestro

Del Parson – A los pies del Maestro

Tiempo después, ocurrió el accidente…

“Una mañana, alrededor de un año después de culminar esa pintura, una estudiante del programa de ubicación indígena que se quedaba en casa perdió el autobús escolar. Mi esposa se ofreció para acercarla al colegio. También llevó consigo a nuestros hijos para que yo pudiese continuar con mi trabajo. Teníamos tres pequeños, Chancy, una niña de cinco años, Broc, un varón de tres y Sara, de sólo nueve meses.

Joycel había tardado mucho más de lo esperado, y comencé a preocuparme. Justo cuando me convencía a mi mismo de que habría ido de compras, el teléfono sonó. Era la policía, notificándome que un oficial se dirigía a mi puerta. Pronto llegó y me dijo, ‘Tengo malas noticias. Su esposa acaba de fallecer en un accidente automovilístico’.

Nada podría haberme pegado con mayor fuerza. Era la mujer que adoraba, quien había atravesado conmigo momentos increíblemente duros, y quien me apoyó todo el tiempo. Era la esposa y madre perfecta. ¡Ahora estaba muerta! Casi colapsé. Deseaba estar solo. Dejé al official parado en la puerta, fui al cuarto y me largué a llorar. Después de un momento, el oficial me dijo, ‘Hey, repóngase. Tiene algunos de los niños seriamente heridos’.

No recuerdo cómo llegué al hospital, pero me llevaron a ver a mi esposa. Yacía allí, un cuerpo sin vida. Ella se había ido. Me llevaron con los niños. Dos estaban inconscientes y el tercero tenía rota una pierna. De toda la experiencia, esta era la parte más difícil, ver allí a mis hijos, inconscientes y con espasmos. Fue extremadamente doloroso, la experiencia más horrible que he tenido. Les di una bendición del sacerdocio, bendiciendo a Chancy, de cinco años, la más lastimada, para que pudiera vivir. Supe que era erróneo hacerlo, pero era lo que más deseaba con intensidad. Acababa de perder a mi esposa, y aquí estaba esa niña a la que quería más que nada – deseaba que viviese.

Del Parson - Sea hecha tu voluntad

Del Parson – Sea hecha tu voluntad

Mi padre vino a verme y cuando llegó supe que debía dar a Chancy otra bendición. En esta ocasión dije, ‘que sea hecha Tu voluntad’. Ella murió pocas horas después.

La muerte de mi esposa y mi hija fue el momento más terrible de mi vida. Pero inesperadamente, también tuve la más maravillosa experiencia de mi vida. Tras la muerte de Chancy, abandoné el hospital. Mientras caminaba solo, de pronto todo comenzó a tornarse dorado – como con una luz submarina. Sentí amor – simplemente puro amor. Sentí como si el Espíritu Santo me hubiese abrazado. Nunca he experimentado nuevamente tal amor en mi vida. Todo mi cuerpo estaba como en llamas, y jamás he vuelto a sentir tamaña felicidad. El Santo Espíritu estaba allí para mí. Es llamado el Consolador, y sé que es verdad. Por un cierto tiempo pareció que estaba lleno del Espíritu de Dios, y se me enseñaron muchas cosas. Muchas preguntas que siempre había tenido sobre la iglesia fueron contestadas plenamente. Pero, más que nada, conocí al Consolador y el gran amor que el Señor tiene por mí. Conocí el amor puro de Cristo. También me di cuenta lo agradecido que estaba por el Templo. Mi matrimonio en el templo significaba más que ninguna otra cosa en todo el mundo, e intenté guardar los convenios que había hecho. Pensé en la pintura de Joycel en el mundo de los espíritus e imaginé que un día sería real, tal como la había pintado…”

Con la muerte de su esposa, Joycel, y su pequeña hija, en el accidente automovilístico de 1978, Del comenzó a replantearse su carrera. Habiendo sentido la influencia del Espíritu ayudándole en esos difíciles momentos, decidió dedicarse a la pintura religiosa para transmitir a otros el sentimiento de esperanza que había encontrado y compartir su amor por la vida.

Del Parson - Cristo con manto rojo

Del Parson – Cristo con manto rojo

En 1983, recibió la comisión, de parte de la Iglesia, de pintar un “Cristo con Manto Rojo”.  Esta pintura se convirtió en un ícono dentro de las publicaciones oficiales SUD y no faltaron los relatos de “folklore mormón” asegurando que había trabajado con las Autoridades Generales para que le transmitieran la imagen correcta de Cristo. El artista niega esos relatos y cuenta que fue una comisión para el Departamento de Arte curricular de la Iglesia y trabajó bajo sus directivas. En sus propias palabras:

Del Parson - En su gloria

Del Parson – En su gloria

“Para mí, lo verdaderamente importante es que había perdido a mi hija y a mi esposa en un accidente automovilístico. La razón por la que lo menciono es que cuando comencé la pintura fue después de ese accidente, y en esa particular época de mi vida yo era el individuo más humilde y enseñable que podía existir, y no creo que uno pueda dejar de considerar eso. Entonces la Iglesia me pidió realizar tres pinturas del Salvador. Eran para reproducir en diferentes publicaciones, de modo de tener una disponible cuando hiciese falta. Una era lavando los pies de los discípulos, otra golpeando una puerta, y la tercera, un retrato. Me reuní con un grupo de diseñadores y algunas Autoridades – no era la Primera Presidencia ni nada parecido – y hablamos sobre lo que deseaban en las pinturas. Supongo que eran parte del comité de correlación. Me dijeron: ‘Deseamos una imagen intensamente mormona del Salvador, una imagen más masculina’.

Del Parson - Esperanza en la Segunda Venida

Del Parson – Esperanza en la Segunda Venida

Después de eso, comenzó un proceso de bosquejos. Yo confeccionaba un boceto y lo enviaba a la Iglesia. Realmente no sé quien veía esos bocetos, yo los enviaba a Warren Luch, uno de los directores artísticos. El los mostraba y se escribían comentarios y me los regresaba. Por lo menos realicé cinco bosquejos diferentes. Han transcurrido ya más de veinte años, de modo que no lo recuerdo exactamente. A veces me desanimaba. Confeccionaba un bosquejo y me escribían ‘No, éste no nos gusta’. Y yo trataba de hacer lo mejor que podía.

Del Parson - Maria Magdalena

Del Parson – Maria Magdalena

Había enviado un bosquejo a la Iglesia. A la noche tuve un sueño en el que alguien me decía: ‘Por la mañana la Iglesia te llamará y te dirá que el bosquejo no funciona, pero no te preocupes porque todo saldrá bien’. Entonces, a la mañana, Warren llamó y me dijo ‘El bosquejo no funciona. Debes preparar otro’. Yo estaba mentalmente preparado para realizar otro, pero el bosquejo regresó por correo a los tres o cuatro días con una nota que decía ‘No te preocupes en hacer un nuevo boceto. Desarrolla éste en una pintura pero teniendo en cuenta lo siguiente – más intensidad, más amor, que parezca un poco mayor y su aspecto judío, que su barba no sea partida, sus hombros más anchos’. Decía algunas cosas de ese tipo. De modo que realicé la pintura y la envié a la Iglesia. No sé quién la vio, aunque sí estoy consciente de que las pinturas del Salvador necesitan la aprobación de la Primera Presidencia. Y eso es todo lo que ocurrió.

Del Parson - La Primera Visión

Del Parson – La Primera Visión

Después Warren Luch llamó y dijo ‘Vamos a entregar impresiones de tu pintura a las Autoridades Generales, ¿podrías firmar esas copias?’ Dije ‘Por supuesto’ y eso fue todo. Nadie me llamó para decirlo, pero era obvio que estaba aprobado”.

Del Parson - Joseph Smith

Del Parson – Joseph Smith

La Iglesia ha encargado a Del más de 240 obras, muchas de las cuales tienen a Jesucristo como figura central y cuyas copias se encuentran en las capillas alrededor del mundo.

Del Parson - De los tales es el reino de los cielos

Del Parson – De los tales es el reino de los cielos

Desde 1988 Del Parson se ha desempeñado como profesor de arte en el Dixie College. En 1990 fue premiado por el Utah College Council con el Teaching Excellence Award. Sus obras se han expuesto en la National Academy of Design, Knickerbocker Artist, American Artists Professional League, Amarillo Rotary Show, Springville Museum of Art, LDS Church Art Museum y el National Centre for Constitutional Studies.

Del Parson - La oveja perdida

Del Parson – La oveja perdida

Del Parson vive actualmente en Cedar City, Utah, con su esposa, Lynette (con quien tuvo otros cuatro hijos) y once nietos. En el 2011 BYU tv presentó un documental sobre su vida y obra denominado Del Parson: Portraits of Love.

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Del Parson - Getsemani

Del Parson – Getsemani

Del Parson - El Cristo resucitado

Del Parson – El Cristo resucitado

Del Parson - Cristo y las jóvenes

Del Parson – Cristo y las jóvenes

Del Parson - He orado por ti

Del Parson – He orado por ti

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Un comentario el “Del Parson, de la profunda oscuridad al dorado resplandor

  1. Tito Falvy dice:

    Realmente cada vez que miro las pinturas de Del Parson, Ken Corbatt y de otros artistas plásticos mormones me quedo admirado del tremendo arte que salen de sus manos.Tienen la bendición de haber recibido ese Don de Dios Padre.Un abrazo para ellos.

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