“Serán recompensadas con ricas porciones…” – Cuarta Parte

DOCTRINA

     Feminismo

 

“Serán recompensadas con ricas porciones…” 

Cuarta Parte

“Cada tanto y repetidamente escuchamos a hombres hablar burlonamente sobre las mujeres y demasiado ligeramente sobre sus obligaciones públicas, en vez de apoyarlas y estimularlas… También hay algunos que observan celosamente los movimientos de las hermanas como si ellas pudieran venir a quitar algunos dones y se muestran temerosos de que vengan a arrebatar alguna bendición del evangelio que sólo los hombres deberían tener… Por causa de esta envidia, algunos no desean otorgarles nada que pueda elevarlas y hacer que sus talentos brillen como hijas de Eva y Sara.” (El Apóstol Franklin D. Richards, 1 de Septiembre 1888, Woman’s Exponent 17, pag. 53)

a-tall-dark-stranger

Por Mario R. Montani

Los celos, el temor, la envidia y la burla, según el Apóstol Richards en su discurso de hace más de 120 años, están en la base de la histórica actitud social mormona hacia la mujer. Si bien muchas cosas buenas y malas han ocurrido con nuestras hermanas entre esa época y la nuestra, creo que sus comentarios mantienen cierta vigencia…

Sobre Maala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa

El Antiguo Testamento tiene otro interesante ejemplo acerca de las mujeres; sobre la importancia de peticionar aunque el pedido parezca “contra la corriente” y de cómo la respuesta a ese pedido puede no sólo beneficiarlas a ellas sino a todas sus congéneres de allí en adelante. Las mujeres no solían recibir herencias de sus padres en los pueblos semíticos. Heredaban los varones, tradición social aún vigente en muchas regiones del globo. Pero, según nos relata Números en su capítulo 27: 1-8

 Y vinieron las hijas de Zelofehad hijo de Hefer, hijo de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manasés, de las familias de Manasés hijo de José, los nombres de las cuales eran Maala, y Noa, y Hogla, y Milca y Tirsa; y se presentaron delante de Moisés, y delante del sacerdote Eleazar, y delante de los príncipes y de toda la congregación, a la entrada del tabernáculo de reunión, y dijeron:

Imaginemos a estas audaces mujeres, contraviniendo todas las normas establecidas y reclamando frente a las autoridades políticas y religiosas de su pueblo.

“Nuestro padre murió en el desierto; y él no estuvo en el grupo de los que se reunieron contra Jehová en el grupo de Coré, sino que en su propio pecado murió, y no tuvo hijos. ¿Por qué será quitado el nombre de nuestro padre de entre su familia, por no haber tenido hijo? Danos heredad entre los hermanos de nuestro padre.”

¡Qué descaro! Insistir con algo que no les correspondía… Mas tenían frente a sí a un Profeta comprensivo (que quizás conservaba aún fresca su deuda de vida con Séfora)

 Y Moisés llevó su causa delante de Jehová. Y Jehová respondió a Moisés, diciendo: Bien dicen las hijas de Zelofehad. Les darás la posesión de una heredad entre los hermanos de su padre, y traspasarás la heredad de su padre a ellas. Y a los hijos de Israel hablarás, diciendo: Cuando alguno muera sin hijos, traspasaréis su heredad a su hija.

Si estas descendientes de Manasés no hubiesen insistido, ni ellas ni ninguna mujer en Israel jamás habría heredado… Sólo había que preguntar. Y cuando alguien pregunta hay que escuchar atentamente, no descartar la pregunta como impropia…¿Fueron  Maala, y Noa, y Hogla, y Milca y Tirsa proto feministas? Sin duda, lo fueron…

Las mujeres no son “hombres que salieron mal”, son perfectibles hijas de Dios, como los varones son perfectibles hijos del mismo Dios. Sin embargo por siglos se discutió si en realidad poseían alma. Por milenios aún las más importantes tradiciones religiosas diluyeron y suprimieron los aspectos femeninos en su ritual. El pueblo elegido, tan adelante como en la época de Jesús, no permitía que estudiaran la Torah.  En las oraciones matutinas y en el quórum necesario para dichas oraciones no eran tenidas en cuenta, con el mismo status que los niños, los esclavos y los locos.

Con la Restauración del evangelio, el Profeta Joseph Smith deseaba traer un alivio a las injusticias e inequidades sufridas por el género femenino.

Para quien aún conserve dudas sobre las verdaderas intenciones del Profeta a pesar de lo ya presentado previamente en este texto, una nueva cita. Esta vez de su diario privado, también denominado Libro de la Ley del Señor, refiriéndose a las instrucciones dadas a las hermanas el 28 de abril de 1842:

“Di un discurso sobre el sacerdocio, mostrando cómo las Hermanas tendrían posesión de los privilegios, bendiciones y dones del sacerdocio, y que las señales las seguirían, tales como sanar a los enfermos, echar fuera demonios, etc, y que alcanzarían estas bendiciones por una vida y conversación virtuosa así como diligencia en guardar los mandamientos”.(Book of the Law of the Lord, 28 de abril 1842, también Dean C. Jessee, The Papers of Joseph Smith, Vol. 2, pags. 378-379, Salt Lake City, Deseret Book, 1992)

En esa misma ocasión, Joseph prometió a las hermanas que “las llaves del reino estaban a punto de serles dadas para que pudieran ser capaces de detectar todo lo falso, así como los Elderes” (Minutas de la Sociedad de Socorro de Nauvoo, 28 de Abril 1842, pag. 38, también Ehat and Cook, Words of Joseph Smith, pag. 117)

No es mi deseo repetir innecesariamente citas sobre el mismo tema, pero quisiera dejar en claro que no se tratan de expresiones excepcionales o aisladas. Existen cientos de ellas y sólo he seleccionado las que me parecieron más representativas:

“Serás bendecida con el conocimiento de los misterios de Dios así como con la plenitud del Sacerdocio”  (Hyrum Smith, bendición patriarcal a Olive G. Frost, 17 de Septiembre 1843, Archivos de la Iglesia)

En la ordenanza de la segunda unción los participantes eran “ordenados Rey y Reina, Sacerdote y Sacerdotisa del Más alto Dios por el Tiempo y toda la Eternidad” (Phinehas Richards, diario, 22 de Enero 1846, Archivos de la Iglesia, también Juvenile Instructor 15, pag. 111, 15 de Mayo 1880)

La mención de “por el Tiempo” indica que no se refiere a una posterior época sino a esta etapa mortal en la que el “tiempo” existe.

Sobre estos eventos, el Primer Consejero de Joseph Smith, Sidney Rigdon, comentaría más adelante:

“Emma fue aquella a quien el sacerdocio femenino fue otorgado por primera vez”. (Junio 1868, Sidney Rigdon a Stephen Post, Archivos de la Iglesia)

Bathseheba W. Bigler Smith, una de las integrantes del Quorum de los Ungidos manifestó, refiriéndose a Joseph Smith: “Dijo que había dado instrucciones a las hermanas para que pudiesen administrar a los enfermos, y que él deseaba convertirnos, como a las mujeres en los días de Pablo, en un reino de sacerdotisas”. (Declaración de Bathsheba W. Smith del 9 de Junio 1905, minutas de la Sociedad de Socorro de la Estaca Pioneer, Archivos de la Iglesia)

En febrero de 1844 el patriarca John Smith (hermano menor de Joseph) estableció que algunas mujeres tenían derecho al sacerdocio por su linaje:

“Eres de la sangre de Abraham por los lomos de Manasés y una heredera legal del Sacerdocio” (Bendición Patriarcal de Louisa C. Jackson, 6 de Febrero de 1844, Archivos de la Iglesia Reorganizada de Jesucristo de los SUD)

John Smith continuó con la línea patriarcal que perteneció a Joseph Smith, padre, luego a Hyrum hasta su muerte en Carthage. Por un tiempo (hasta su excomunión) William, otro hermano del Profeta, fue el Patriarca. En 1849, siendo ya un patriarca o evangelista, John fue ordenado Patriarca de la Iglesia, con el status de Autoridad General. Las siguientes bendiciones corresponden a años posteriores a esa ordenación. Es decir, está hablando una Autoridad General…

“… el Sacerdocio que Abraham selló sobre sus hijas…” (Bendición Patriarcal  de Caroline Cottam, 26 de Marzo 1853, Archivos de la Iglesia)

“Sello sobre ti todas las bendiciones de Abraham, Isaac y Jacob, y todo el sacerdocio que fue sellado sobre las hijas de José en la tierra de Egipto…” (Bendición Patriarcal de Elizabeth Bean, 1 Mayo 1853, Archivos de la Iglesia)

Estas citas, junto a muchas otras del mismo período, abren una nueva dimensión al tema, pues descubrimos que el Profeta no estaba inaugurando una etapa novísima sino realmente “restaurando” un poder que existió desde antiguo.

De acuerdo con Heber C. Kimball, Primer Consejero de B. Young:  “¿Estaba cualquier mujer calificada para criar a ese niño (Jesús)? No. Ustedes encontrarán que María pertenecía al Real Sacerdocio, que es según el orden de Dios…” (Journal of Discourses 6:125, 1857)

En 1845, Kimball registró los nombres de 23 hombres y 19 mujeres que eran “miembros del Santo Orden del Santo Sacerdocio, habiéndolo recibido durante la vida de Joseph y Hyrum, los Profetas”.

De las mujeres mencionadas, tres de ellas no habían recibido la Segunda Unción, una ordenanza aún existente aunque mucho menos utilizada que en el pasado, y que muchos han interpretado como la ocasión en que las hermanas recibían finalmente la plenitud del Sacerdocio.

Son interesantes algunas bendiciones del Patriarca John Smith a mujeres cuyos esposos no eran miembros:

“Tú tienes derecho al Sacerdocio por herencia de tus Padres y si tu compañero se rehúsa a tomar su lugar y a recibir el evangelio, y tu permaneces fiel, no serás privada del privilegio de que te sea sellado en plenitud en el debido tiempo” (Bendición Patriarcal de Nancy Howd, 16 de Diciembre 1845, Biblioteca Lee, BYU)

“El Sacerdocio en su plenitud te será conferido en el debido tiempo… tendrás  poder sobre tus parientes y amigos, tu esposo e hijos, para conducirlos donde desees si buscas verdadera y fielmente conservarlos en los lazos del nuevo y sempiterno convenio” (Bendición patriarcal de Mehitable Duty, 27 de Diciembre 1845, Archivos Iglesia Reorganizada)

Durante toda la segunda mitad del siglo XIX será posible hallar declaraciones similares por Autoridades Generales y locales en todos los rangos.

Por ejemplo Charles W. Hyde, patriarca de Estaca y último integrante admitido en el Quorum de los Ungidos de Nauvoo en una bendición especial a Mary Ann Dowdle, el 22 de Noviembre 1875 declaró que “eres una hija de Efraim y tienes derecho a la plenitud del Sacerdocio así como tus hijos hasta la cuarta generación”. (Diario de John Clark Dowdle, Archivos BYU).

En 1889 el patriarca Ola N. Liljenquist dio la bendición patriarcal a la misma hermana, en la cual amplió los conceptos doctrinales al reconcer: “Has sido escogida en los mundos eternos para recibir la plenitud del Sacerdocio con coronas y principados y poderes. Eres del linaje de Efraim y heredera de todas las bendiciones por nacimiento y elección” (Diario de John Clark Dowdle, pags. 73-74, Archivos BYU).

my-darling-bride

Esta última declaración plantea algunos cuestionamientos teológicos. En Abraham 3:22-23 se nos explica que el Señor escogió de “entre todas las inteligencias” (sin especificar si eran inteligencias masculinas o femeninas, aunque nuestra tradición y condicionamiento nos hace otorgarles un único género) aquellas que serían sus gobernantes. De Alma 13:3 y otras enseñanzas de Joseph Smith aprendemos que quienes reciben el Sacerdocio en esta vida han sido preordenados para ello en la vida anterior.

Ciertamente, en Septiembre de 1978 había hombres viviendo sobre la Tierra  preordenados para recibir el Sacerdocio, pero por una política existente de la Iglesia no lo podían recibir. ¿Cómo lo sabemos? Porque a partir del mes siguiente comenzaron a ser ordenados y nadie puede serlo, según las escrituras antes mencionadas, sin haber sido ordenado antes de esta vida para ello. ¿Estará ocurriendo algo parecido con las hermanas? ¿Tendremos mujeres que han sido preordenadas y no están teniendo la oportunidad de recibir su ordenación? ¿Será esa una de las razones porque insisten con el tema y anhelan algo que tuvieron y hoy les es negado?

La Declaración Oficial 2 afirma: “La expansión de la obra del Señor sobre la tierra… nos ha inspirado el deseo de extender a todo miembro digno de la Iglesia todos los privilegios y bendiciones que el evangelio proporciona”.

El Presidente Kimball anunció luego: “Oramos a Dios para que nos revele su parecer y siempre lo haremos, pero no esperamos ninguna revelación con respecto a la mujer y el sacerdocio”. (Salt Lake Tribune, 13 de Junio 1978)

¿Será posible que el “no esperar” ninguna revelación condicione una respuesta, a diferencia del “deseo de extender”?

Los muy tradicionalistas Joseph Fielding Smith y Bruce R. McConkie explicaron en Doctrinas de Salvación que:

“Las mujeres no poseen el sacerdocio, pero si son fieles y verídicas llegarán a ser sacerdotisas y reinas en el reino de Dios, y eso implica que se les dará autoridad”. (Joseph Fielding Smith, Doctrinas de Salvación, Compilada por Bruce R. McConkie, Salt Lake City, Bookcraft, 1956, Vol. 3 pag. 178)

Si decididamente tendrán autoridad en el futuro ¿significa que fueron preordenadas para tenerla?

Hay una interesante experiencia relatada en los evangelios. Los Apóstoles, celosos de la autoridad que les ha sido concedida, reprenden a alguien que ni siquiera es un discípulo por arrogarse ese poder. La respuesta de Jesucristo es interesante:

“No se lo prohibáis, porque ninguno hay que haga milagro en mi nombre que luego pueda decir mal de mí. Porque el que no está contra nosotros, por nosotros está.” (Marcos 9: 38-41)

¿Deberíamos comenzar a leer también “porque la que no está contra nosotros por nosotros está”?

A pesar de la prohibición de ungir e imponer las manos para la bendición de los enfermos surgida a mediados del siglo XX, muchas hermanas fieles han continuado haciéndolo.

Después de publicar su artículo “A Gift Given, a Gift Taken” (Un Don otorgado, un Don Quitado), en 1981, Linda King Newell recibió decenas de relatos de activas mujeres SUD contándole sus experiencias espirituales con relación a sanar enfermos en su familia y entre sus allegados. Por supuesto que no comunicaban esas experiencias en la Iglesia, en parte por considerarlas sagradas y en parte por la prohibición. Si un hombre contara en una Reunión Sacramental una experiencia personal de ese tipo, sería bien recibida, si lo hiciese una mujer, no…

Para traer un poco de equilibrio al tema, escuchemos las palabras de Spencer W. Kimball:

“El hombre y la mujer son complementarios… En su sabiduría y misericordia, nuestro Padre hizo al hombre y la mujer mutuamente dependientes para el desarrollo completo de su potencial. Al ser sus naturalezas un poco diferentes, pueden complementarse el uno al otro; porque son de muchos modos iguales, pueden comprenderse el uno al otro. Que ninguno envidie al otro por sus diferencias; que ambos puedan discernir qué es superficial y qué es hermosamente básico en esas diferencias y actuar de acuerdo a ello. Y que puedan la hermandad del sacerdocio y la hermandad de la Sociedad de Socorro ser una bendición en las vidas de todos los miembros de esta gran Iglesia, mientras nos ayudamos unos a otros a lo largo del sendero hacia la perfección.” (The Teachings of Spencer W. Kimball, pag. 315)

3ar0039

 

 Las ilustraciones son de Robert Berran

 

8 comentarios el ““Serán recompensadas con ricas porciones…” – Cuarta Parte

  1. jpietropaolo dice:

    Muy enriquecedores todos sus comentarios, creo que sobre esta situacion (ordainwomen.org) la Iglesia a traves de sus Profetas y Apostoles ha definido una posicion, en la ultima conferencia esto fue notorio. Seguir insistiendo es no aceptar la palabra del Señor a traves de su Profeta Actual.
    Algo mas… el equivalente de la Preordenacion es la Predesignacion de las hermanas….

  2. fernando vega dice:

    interesante paolo……hay tanto sobre las hermanas que no sabemos, recuerdo que elder packer dijo en una conferencia general que nuestro sexo se decide en el momento de nacer, o sea que, QUE SOMOS ANTES DE NACER? espiritus sin sexo? eso parece es lo que enseñó elder packer…saludos

  3. Tenemos que recordar que ni en las Escrituras ni en los discursos, diarios… se define bien lo que es el sacerdocio a la muer. Cierto es que lo recibe en la segunda unción, no antes, pero sacerdotisa para su marido no a Dios. Por lo que las labores sacerdotales no está bien definida. Por mucha plenitud del sacerdocio que una hermana tenga, no podrá bendecir la santa cena, ni bautizar o confirmar. Es algo extraño pero hasta que los Hermanos no lo aclaren, no podemos afirmar que las mujeres reciben el sacerdocio como los hombres ya que las funciones que conlleva, ellas no las pueden hacer

  4. Monica P dice:

    y de una manera u otra, inberomormonidadesJose… vamos delimitando lo que no “aparece”
    delimitado..” por ninguna parte del lado del Señor ni en las Escrituras, ni en las revelaciones del profeta JS.?? De una forma u otra no es caer en lo mismo?
    Fantástica recopilación de antecedentes HISTÓRICOS que desconocía absolutamente y es que entre tanto para leer y estudiar el tiempo escasea, el desanimo golpea… si n embargo el Espíritu se manifiesta de maneras impensadas… se repiten patrones, se “doctrinizan” (si es posible llamarlo de esta forma) políticas e ideas que es posible no tengan fundamento divino… es lo más triste de pensar… y surgen cuestionamientos al propio juicio… y a un respeto teñido de silencio, o de silencio teñido de respeto mal aprendido o bien enseñado.
    El sentimiento constante de estar supeditada al arbitrio y supervisión de “un varón” lo experimenté como misionera, mientras sentía que no había razón si nuestro llamamiento era el mismo. Pero bastaba que fuera varón, sin importar si era menor en edad para que su “consejo” o correción fuera “superior y más inspirado”
    Mi amor por el Evangelio no tiene nada que ver, porque sé de donde proviene mi testimonio. Pero claro que siempre ha habido un gustillo a que algo no cuadra, algo falta, vamos lento, demasiado lento mientras esperamos que los varones por sí solos den el ancho y la carga se hace cada vez más grande.

    • Ibero dice:

      Lo curioso Mónica es que en el templo ellas ofician en ordenanzas que son exclusivamente del sacerdocio y es curioso que en todas las ordenanzas se declaran la autoridad o bien se declara que se hace la ordenanza por la autoridad del sacerdocio de Aarón o bien por la de Melquisedec pero en el templo solo se dice teniendo autoridad. Y un varón si no es élder no puede oficiar en ninguna de esas ordenanzas. Es curioso esto que las ordenanzas que hacen las mujeres se tenga que decir bajo la debida autoridad o teniendo autoridad. Algo las mujeres que están investidas tienen que tener porque si no, no tienen sentido el templo. Además se les autorizó a bendecir a las hermanas en bendiciones de salud con imposición de manos y las sanaciones eras milagrosas y abundantes. Quizás tengan la autoridad del sacerdocio para realizar ciertas tareas pero la ordenación a los oficios no creo que se lleve a cabo. Creo que al final la Iglesia retomará el pensamiento de José Smith y los santos del XIX que las hermanas reciben el sacerdocio (sin ordenación y en ningún oficio) al recibir sus investiduras que le dan esa autoridad y poder para poder oficiar como sacerdotisas en el nombre del Señor

      • Monica P dice:

        Ja!… Y ahí habría que comenzar por definir, explicar y llegar a la cabal comprensión de (que honestamente todavía no es parte de mis fortalezas) llaves, autoridad, poder y la delgada pero gruesa… línea entre lo administrativo, lo sagrado y etc., etc.
        Y por otro lado lo de los oficios del sacerdocio es otro punto (deberes y funciones). En fin, como señaló Elder Oaks ” como han recalcado varios líderes de la Iglesia, los hombres no son “el sacerdocio” y de esto los hermanos se olvidan.
        Y citando a Elder Ballard “Cuando el hombre y la mujer van al templo, ambos son investidos con el mismo poder, a saber, el poder del sacerdocio… el acceso al poder y a las bendiciones del sacerdocio está al alcance de todos…” (Las llaves y la autoridad del sacerdocio, Conferencia General, abril 2014) y… sin embargo nada clarifica el cuándo o mejor dicho el por qué… las cosas han cambiado tanto. Lo que era, ya no es y nadie dice el por qué.
        Desde mi perspectiva creo sinceramente que las cosas no pasan por asumir deberes y funciones que desempeñan los varones… pero que tanto mal haría si en otras tantas circunstancias pudiésemos obrar con más independencia, por decirlo de alguna manera?
        Y .. como mencionas en tus ultimas palabras, creo también que (si esto es según el orden divino) que “al final la Iglesia retomará el pensamiento de José Smith y los santos del siglo XIX…”, pero creo, siento que nos falta tanto… en tantos aspectos, como faltó para los hermanos de raza negra. Luego ya no era por negros, sino por ser mujeres.

        Como sea por algo el Señor dijo:

        32 “Mas todas las cosas tienen que acontecer en su hora.
        33 Por tanto, no os canséis de hacer lo bueno, porque estáis poniendo los cimientos de una gran obra. Y de las cosas pequeñas proceden las grandes.
        34 He aquí, el Señor requiere el corazón y una mente bien dispuesta:”

        Como que en algún punto perdimos algo y no sé que es, pero creo que lo tenemos en nuestra nariz. Un constante “se dice… pero no se dice”, “puede hacerse.. pero no se puede”. ¿O perdimos como decimos en Chile “la enjundia” para volvernos soporífera-mente predecibles?
        Sólo sé que el Señor, que sabe todas las cosas porque Él es La Verdad en Sí mismo, restaurará Su Evangelio y Sus promesas hechas a Sus hijos. Todas.
        Si estoy viva para verlas… quedaría inmensamente satisfecha.

      • Creo que con la cita que das del Elder Oaks, la Iglesia está preparándonos para el cambio. Ahí lo dice bien claro que ambos tienen el poder del sacerdocio. Algo que siempre me ha llamado la atención es que una chica con 12 años puede ir sin más al templo pero el el chico debe ser diacono como mínimo. ¿por qué? Además no se si lo sabes pero los lavamientos del las hermanas en el templo son completamente diferentes a lo de los hombres. Ustedes reciben una bendición que el varón no recibe en ese momento y pocos son los que en el futuro la reciben y se igualan a las mujeres en esa bendición. Creo que en unos pocos años cuando el consejo de los 12 esté repleto de apóstoles más jóvenes despues del elder Scott, se anunciará el cambio de las mujeres y se adoptará la idea original de José Smith, una nación de sacerdotisas como en los días de Enoc o los de Pablo

      • Monica dice:

        Estimado Ibero;
        Ha sido un verdadero agrado leer tus comentarios y confieso que con lo de los lavamientos de las hnas…eso de que recibimos algo que ustedes no, sino hasta después, parece que con cierta(s) condicionante(s) ??? Me encantaría, si te parece, pero NO por este medio si pudieras comentar algo más al respecto, porque he quedado sencillamente así: ?!
        Si te parece apropiado y si quieres también, mi e-mail es pcmonica70@hotmail.com
        Creo con respecto a la renovación que se viene, sin olvidar a nuestro amado profeta a quien su parte física al parecer ya no le acompaña mucho y revisando las palabras de los apóstoles “más jóvenes” quizás algo se viene preparando, quizás…
        Saludos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s