SOBRE LIBROS PRESTADOS Y NO RETORNADOS

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SOBRE LIBROS PRESTADOS Y NO RETORNADOS

(Originalmente preparado para el programa “El Colador” del 25 de Septiembre 2007)

Julieta, hija de Richard Fox de Surrey (1931) por Alfred Lambart (1902-1970)

Julieta, hija de Richard Fox de Surrey (1931) por Alfred Lambart (1902-1970)

 Por Mario R. Montani

Arrumbada en algún extraño anaquel debe existir una copia de las poesías completas de Poe, en edición bilingüe, que presté y nunca me fue devuelta…

En otro arranque de generosidad perdí “La niña que encendió la noche”, parábola infantil de Bradbury, encuadernada en tapa dura y hoy probablemente agotada…

Con el paso de los años descubrí que mi animosidad hacia los “no devolucionistas” era compartida por otros.

Desde el muy realista pareado español:

Libro prestado,

perdido o estropeado

Hasta el moralmente ambiguo proverbio árabe:

Quien presta un libro es un idiota. Quien devuelve el libro es peor que un idiota.

Aprendí a disfrutar del cálculo mercantil de Steinbeck:

Los libros de tapa dura son destructores de amistades. Si prestamos un libro de tapa dura a un amigo y él no lo devuelve nos enojamos. Nos volvemos crueles y mezquinos. Pero con un libro de 25 centavos es diferente.

De la fina ironía de Anatole France:

Nunca prestes libros, pues nadie los devuelve; los únicos libros en mi biblioteca son aquellos que otros me han prestado a mi.

O de los furibundos epítetos de Charles Lamb:

Quienes piden libros prestados – esos mutiladores de colecciones, destructores de la simetría en los estantes, y creadores de volúmenes desiguales.

Pero también del reproche delicado, propio de otra época, en los versos de la Marquesa de Pardo Figueroa:
“Es el libro prestado
casi objeto sagrado;
y aunque parezca engorro,
le debes poner forro,
pues el que te lo envía,
si no lo puso, fue por cortesía.
Ábrase con esmero,
léase muy ligero,
y luego, empaquetado,
con bien escrito sobre y bien dictado,
haz la devolución,
pues por falta de buena dirección
un criado aturdido
deja un libro perdido.
Pero es lo preferente,
y te lo recomiendo eficazmente,
que aun siendo in folio, como puede ser,
no se eternice el libro en tu poder”

Amigos… Enviemos de regreso a casa los libros que no nos pertenecen… Hay huecos dolorosos en las bibliotecas… también compañeros encuadernados que esperan.

"Esposa del artista Leyendo", del pintor francés Albert Barholom (1848-1928)

“Esposa del artista Leyendo”, del pintor francés Albert Barholom (1848-1928)

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