EL PROBLEMA DEL MAL EN EL ARTE (Afilando las tijeras mormonas de la Censura) – Parte III

ARTE Y RELIGION

 

EL PROBLEMA DEL MAL EN EL ARTE

(Afilando las tijeras mormonas de la censura)

Parte III

Por Mario R. Montani

“¿Qué espíritu puede ser tan vacío y ciego como para no reconocer el hecho de que el pie es más noble que el zapato, y la piel más hermosa que la ropa con que se la viste?” Michelangelo Buonarroti

 Presentación1

Permítanme compartir la siguiente historia aparecida en el blog “By Common Consent” con fecha 18 de Junio de 2013. Me pareció altamente ilustrativa:

“Después de 10 meses de misión en Guatemala fui enviado a una de las áreas costeras de la Misión. Debo admitir que la falta de ropa de algunas de las chicas que veíamos allí me ponía bastante nervioso. Mi compañero y yo conversábamos ocasionalmente sobre las tentaciones que encontrábamos a diario, pero, mayormente, luchábamos contra ello en silencio. Un mes después de mi arribo, mi compañero fue transferido y recibí un “greenie” (un nuevito). Era su primer lugar de trabajo y estaba muy estimulado por servir tan lejos de la cabecera de la Misión. No quería hacerle perder su entusiasmo, pero, como su compañero mayor y su entrenador, sentí que debía advertirle sobre lo que iba a observar.  Me sonrió, se encogió de hombros y no dijo nada. Es joven y falto de experiencia, pensé,  ya va a ver con qué se enfrenta…

Pero, a medida que transcurrían las semanas, me sorprendí al ver que nada parecía afectarle. Después de encontrarnos con una atractiva mujer que nos abrió la puerta usando nada más que una bata semi abierta, esperé hasta alejarnos calle abajo y descargué todo mi enojo y frustración. Le conté a mi compañero que realmente me molestaba ver tantas mujeres en sus varias gradaciones de desnudez. Me costaba enfocarme en el trabajo, sintiéndome débil y desprovisto de poder cuando estaban a mi derredor. ¿Cómo podríamos mantenernos fuertes y fieles? Había orado y ayunado constantemente sobre el tema pero no sentía mucha fortaleza en retorno. Comencé a despreciar a muchas de las mujeres que encontraba por “hacerme” sentir así (conocía a otros varios misioneros que se sentían del mismo modo frente a estas “sirenas infernales”). Finalmente, volqué mi frustración en mi compañero, preguntándole cómo podía estar tan calmo y, en apariencia, indiferente. ¿Estaba actuando? Tal vez se encontraba al borde de la locura, a gatas soportando pero colocándose una máscara falsa de valentía en el rostro…

Como respuesta me contó que, cuando era más joven, vivió varios años en Hawai. Estaba todo el día en la playa rodeado de chicas en los más variados estilos de mallas de baño, desde las más o menos “modestas” a las casi inexistentes. Las madres de sus amigos normalmente usaban bikinis en la playa. Estaba acostumbrado a ver a todas las chicas que conocía de ese modo. Alguna de ellas fue, eventualmente, su novia, y con las otras permanecieron simplemente como buenos amigos. Estaba acostumbrado y realmente no le molestaba. Tenía sentido, pensé. Le dije que uno podía acostumbrarse a cualquier cosa y eventualmente perder la sensibilidad, aún hacia el mal y la tentación, pero ¿cómo puedes mirar a una mujer como la que acabábamos de encontrar y no tener deseos sexuales? …No estaba muy contento con mi forma de ver las cosas. Me dijo que acostumbrarse y perder la sensibilidad no era lo mismo. El aún pensaba que las mujeres eran deseables al igual que cualquier varón heterosexual, simplemente que no experimentaba ansiedad o pérdida de poder por lo que una mujer decidiese vestir. No necesitaba cantar un himno, imaginarse un partido de béisbol o mirar al piso. Se sentía libre e imperturbable. Por supuesto, a veces sentía la urgencia por mayor intimidad de la que sería apropiado, pero lo veía como un tema que afectaba a todos los seres humanos y creía que una vida virtuosa y una decencia básica aseguraban los límites apropiados aunque de vez en cuando tuviese que batallar con ellos. En otras palabras, sus deseos sexuales normales estaban disociados de la ansiedad abrumadora y de la sensación de perder el control, de estar rodeado de amenazas malignas. Le encantaban las chicas y siempre había deseado estar con ellas. Pero no se obsesionaba ni las veía como objetos destinados a su estimulación o de las cuales escapar hasta llegar al puerto seguro del matrimonio en alguna etapa futura. No creía que las chicas pudiesen directa e irrevocablemente producir pensamientos inapropiados, sino que tales pensamientos eran parte de la transformación en un ser humano adulto, y necesitaban ser reconocidos y manejados apropiadamente. Me dijo que se sentía libre y que lamentaba que no pudiese sentirme del mismo modo.

Francamente, yo estaba devastado, avergonzado y envidioso. Sentía una constante ansiedad cada vez que una chica que “no vestía de acuerdo a las normas” entraba en mi campo visual. Y me sentía victorioso cuando lograba “desterrarla” de mi presencia o mis pensamientos (lo cual no era tan a menudo como me hubiese gustado), creyendo que había ganado una batalla a Satanás. Lo cual, por supuesto, convertía a esas chicas inmodestas en literales agentes satánicos que ponían a prueba mi fe y virtud, y, simbólicamente, la virtud y fidelidad de todo hombre. No era justo, pensaba, que mi compañero nunca parecía librar ninguna batalla, que ni siquiera notara que había una guerra en curso. No era sexualmente promiscuo ni tampoco un eunuco. Era un hombre, me pareció, verdadera y positivamente poderoso…”

La Universidad de Brigham Young organiza tours educativos por Florencia y otras ciudades europeas. No me imagino a los tutores y acompañantes utilizando taparrabos para cubrir El David de Miguel Angel y otras estatuas desnudas que hallarán en las giras. En el blog hemos leído sobre Avard Fairbanks (Avard Fairbanks (Dando forma a los ideales e idealizando las realidades)), a quien la Iglesia comisionó para realizar varios Angeles Moroni y mucha de la estatuaria de la Manzana del Templo. Pero también creó hermosas figuras de mujeres desnudas. No creo que las haya diseñado de memoria. Sin duda utilizó modelos…

¿La desnudez puede ser aceptable en el mármol y en el bronce pero no en otros medios artísticos?

Il David Censurad

El pintor mormón Thomas Wheeler (para quien desee ver su obra y compartir ideas lo puede hacer en art.wheelercreek.com) ha planteado el tema en su blog en un post denominado ‘¿Está bien que un artista mormón conservador dibuje figuras desnudas?’ con fecha 2 de Septiembre de 2012

“Soy un Santo de los Ultimos Días y muy Santo de los Ultimos Días… cumplí una misión regular, estudié en BYU, y estoy sirviendo por cuarto año como maestro de seminario a la mañana temprano… También soy muy serio con respecto al arte. He enseñado por los últimos 12 años en el Instituto de Arte de Portland. Unos meses atrás, un compañero del Instituto que enseña clase de anatomía, sabiendo que soy mormón, me envió el siguiente mail:

Hola, Tom: Una cosa interesante ocurrió esta semana en mi clase de anatomía. Por primera vez en más de diez años de enseñanza de dibujo de la figura humana, un estudiante abandonó el aula. Se escabulló cuando terminé mi lección de anatomía e inmediatamente antes de que la modelo se despojase de su bata. Regresó una hora y media más tarde, después de que la clase había terminado, y explicó por qué se había ido. ‘Mi religión no me permite ver desnudez”. Al no estar muy seguro sobre qué decirle le sugerí que hablase con su consejero. Resultado: el director del departamento me consulta sobre la posibilidad de alguna sesión en la que el estudiante pueda aprender anatomía sin tener que estar en el aula cuando hay una modelo. Como profesor, siento que se perderá muy significativamente el contenido del curso. Quizás ya has adivinado por qué te estoy contando esto… Aunque soy totalmente ignorante sobre las creencias mormonas ¿me equivoco al suponer que la desnudez es totalmente ‘desalentada’, mucho más que en mis círculos metodistas, donde a nadie se le movería un pelo si yo mencionase anatomía y dibujo en vivo?… Quiero hacer lo correcto con este estudiante, pero obviamente preferiría que asistiera a clase con los demás. Si alguien de tu iglesia estuviese iniciando la universidad y encontrase un conflicto al tomar un curso de dibujo con modelaje en vivo ¿Qué le dirías?”

La siguiente fue mi respuesta:

“Aha! Un tema interesante – y de vez en cuando surge en mi propio mundo. Me encantaría hablar con él si desea hacerlo. Obtuve mi título en Bellas Artes en BYU que es una universidad sostenida por la Iglesia, de modo que entiendo de dónde viene… Primero, no existe una política oficial mormona sobre el modelaje desnudo para un curso de arte académico. Se enseña la modestia y también sobre evitar la pornografía. Es un tema importante para nosotros pues creemos que no debe existir sexo premarital y lo enfatizamos a los jóvenes. BYU no permite que los modelos en vivo estén completamente desnudos, como una política, no necesariamente como doctrina de la Iglesia. Los modelos deben usar trajes de baño en nuestros cursos de anatomía. Pero es una cultura única, diferente al resto del mundo. Habrá gente muy joven retornando de sus misiones y comenzando a salir seriamente con chicas por primera vez. Muchos de ellos son muy inocentes y no verán un cuerpo desnudo en la vida real hasta después de casarse. Pero, a medida que avanzaba en mi carrera, el tema surgía reiteradamente. Mis profesores, muchos de ellos artistas e ilustradores consagrados, solían decirnos ‘no hay nada malo con el modelaje desnudo académico’ y nos estimulaban a asistir a sesiones fuera del campus, en museos y otros sitios. Uno de mis mejores profesores fue James Christensen, quien no sólo es un renombrado pintor de arte fantástico sino que ha servido como Obispo Mormón. Y él nos contaba sobre sesiones de modelaje en su propia casa compartidas con artistas amigos”.

Otro artista Santo de los Ultimos Días, J. Kirk Richards, también se ha referido al tema en su blog   (http://jkirkrichards.wordpress.com/2012/09/02/why-are-you-painting-those-naked-ladies-or-what-makes-me-think-i-can-go-to-a-nude-drawing-session-on-saturday-and-then-go-to-church-on-sunday/)

Recibí un mensaje:

“Hermano Richards, me encanta su maravilloso trabajo. Pero debo preguntar ¿por qué diablos pinta mujeres desnudas? ¿Quizás está tratando de captar la atención del mundo secular? ¿Qué hay en su cabeza?”

Aquí hay otro mensaje similar de hace meses atrás, después de subir lo que consideraba una inocua figura al blog:

“Hola. No me gusta este post. Por favor, quítelo. Puede ser que esté pasándome de la raya, pero no me gusta la desnudez en ninguna de sus formas. Intentamos tanto luchar contra la pornografía, y, como mujeres en la Iglesia, se nos pide constantemente que mantengamos nuestros cuerpos cubiertos y que no utilicemos ropa ajustada o reveladora. Pero, aparentemente está bien que un hombre mormón suba la pintura de una mujer desnuda a su muro…He escuchado llamar al arte del desnudo ‘pornografía suave’. En lo que a mí concierne la pornografía es pornografía…”

 

De modo que aquí va. Intentaré explicar mi punto de vista de una vez y para siempre. No estoy interesado en discutir…Siempre he amado crear obras de arte – arte que describe personas. Una de las cosas más difíciles de dibujar son, justamente, las personas. Debido a ello, muchas de las formas de arte que lo intentan son bastante pobres. Por la misma razón, uno de los principales intereses del artista serio es el estudio de la figura humana. Dibujé mi primer ‘desnudo’ en noveno grado. Fascinado por el gesto y la anatomía de la antigua escultura griega, el Discóbolo, lo copié de un libro de arte. Orgulloso de mi dibujo, con sus buenas proporciones y fidelidad, se lo mostré a uno de mis mejores amigos. Me asombré de su reacción de disgusto y vergüenza ante la desnudez. Me pregunté ‘¿de dónde proviene esa reacción?’. Más adelante, en la secundaria, mi profesor de arte organizó un taller especial de escultura de figuras y trajo a un escultor profesional. Esculpimos en arcilla, observando a una modelo que llevaba puesta una malla. Pensé que mi escultura había quedado bastante bien, pero el profesor visitante la criticó: los pechos estaban mal. En vez de ser paralelos debían ubicarse en un ángulo de casi 90º, me dijo. Y esa relación angular se repetía en todo el cuerpo. ¿No es fascinante? Pero, como no podía ver lo que ocurría debajo de la malla, no podía entender cómo funcionaba la figura humana. A medida que intentaba realizar arte figurativo más preciso, esta limitación se volvió frustrante. Cuando asistí a BYU tomé cursos de dibujo de figuras. Amaba esos cursos. Eran desafiantes. Mis habilidades comenzaron a refinarse… Mi única queja era que las modelos usaban bikinis, y los modelos masculinos, shorts de baño. ¿Cuál era el problema? He aquí el problema: el ocultamiento cuidadoso de la figura humana produce una respuesta sexual. De allí el mercado de lencería femenina. La mayoría de los hombres les dirán que una vez que el cuerpo de una mujer está totalmente desprovisto de ropa y quieto, las respuestas sexuales decrecen significativamente. Una práctica común entre los médicos es que los pacientes se desvistan antes de que ingrese el doctor, evitando de ese modo la sexualizada experiencia visual de desvestirse. En otras palabras, descubrí muy pronto que las clases de arte en la Universidad con sus bikinis eran mucho más sexuales que las sesiones con figuras desnudas a las que asistiría más adelante como artista profesional.

Mi primera sesión de desnudos fue conducida por un artista e instructor SUD, quien nos visitaba desde la costa este. Había estudiado profundamente, como los doctores, pero en varias escuelas de arte. ¿En qué se enfocaban en esas escuelas? En aprender a dibujar la figura humana, sin vestimenta, sin sombras, algo fundamental para los artistas…

Más adelante en mi carrera, conocí a una encantadora dama quien luego compraría varias de mis pinturas. Ella era también una artista. Su casa estaba, y continúa estándolo, plena de obras de arte con desnudos. De pronto fue llamada a servir como Presidenta de la Sociedad de Socorro de la Estaca. Le explicó al Presidente de Estaca que le extendía el llamamiento, “Esto es parte de lo que soy. Una artista, y la figura humana es importante para mí”. Le expresó su preocupación de que algunas mujeres bajo su dirección pudiesen no entender. No deseaba ser una piedra de tropiezo para ellas. El Presidente de Estaca le expresó su confianza de que podría servir de todos modos – que no veía en su hogar nada que lo ofendiese, y que si alguien se ofendía sería probablemente porque en su pasado había algo desagradable. ¿Estaba ese Presidente en lo correcto al hacer tal presunción generalizada? No lo sé. Pero sí sé que mi amiga sirvió fielmente y es una de las personas más caritativas que conozco. Desde mi perspectiva, su amor por la forma humana no la privó de su espiritualidad o la habilidad para servir. ¿Qué cosa sí la hubiera privado de ellas? Ser forzada a un rechazo puritano de las buenas cosas que hablaban a su alma…

¿Por qué pinto desnudos y ocasionalmente los muestro? ¿Por qué cuelgo algunos en mi casa?

  1. Pues deseo ser un artista de excelencia.

En el mail se expresaba esta idea “Me encanta la mayoría de su trabajo, PERO…”. Para mí, es similar al siguiente comentario: “Bien, me encanta todo sobre ustedes, los Mormones, pero no puedo creerme lo de Joseph Smith”. Joseph Smith es fundamental para los Santos de los Ultimos Días. El dibujo de figuras humanas es fundamental para un artista. Deseo ser un artista excelente. Mis amigos artistas al leer esto aprobarán con la cabeza. Otros, se rascarán las suyas incapaces de reconciliarlo con sus convicciones espirituales. ¿Debe un joven mormón que desea hacer una carrera como artista modificar su orientación si no está dispuesto a dibujar un modelo desnudo? No. No lo creo. Sólo diré esto: Si un joven mormón desea producir obras clásicas o realistas dignas de describir las grandes doctrinas del evangelio y las historias de la experiencia humana, él o ella, necesitarán inevitablemente estudiar la figura humana en gran profundidad.

  1. Porque el arte celebra la figura humana, la      mayor creación de Dios, de un modo no sexual.

Les enseño a mis niños a apreciar el cuerpo humano. Si ven arte desnudo, les enseño a no decir “Ah, qué grosero”. Les enseño a tener respeto.

Escucho todo el tiempo decir: “Pero yo tengo varones adolescentes”.

¿Qué mejor forma de enseñar a varones adolescentes que la figura humana es hermosa, no necesariamente sexual, que teniendo una obra de arte en casa? O, al menos, llevarlos a un museo de arte de vez en cuando. La alternativa es enseñarles a apagar el control remoto, cerrar la revista, escapar del cine, a la menor aparición de un trozo de piel. ¿Qué es lo que eso les enseña? Que el cuerpo es malo. Que el cuerpo es sexual. Que deben huir de la desnudez a cualquier precio. Creo que eso es poco saludable…

Entonces, ¿dónde podremos trazar la línea entre desnudez y pornografía, o entre arte y pornografía? Puede ser difícil, especialmente cuando hemos condicionado a nuestros adolescentes a descartar toda desnudez como pornografía. A menudo deseamos que las cosas nos vengan ya determinadas para no tener que tomarnos el trabajo de hacer juicios. Pero yo digo, utilicemos nuestro juicio. Eso es parte del plan de Dios, que usemos nuestro juicio: ¿Es la obra de arte respetuosa del cuerpo humano? Tal vez no es pornografía ¿Está la obra de arte diseñada para estimular conductas sexuales inapropiadas? Tal vez es pornografía, y puedo alejarme de ella como un adulto maduro. No enseñemos a nuestros hijos a tener una visión poco saludable, puritana y de rechazo a la figura humana, o será más posible que las tentaciones les lleguen cuando sus padres no están, algo que ciertamente ocurrirá.

En la Iglesia, busqué escrituras sobre el tema. He aquí algunas de las conclusiones:

1.Adan y Eva estaban desnudos y eran inocentes.

2.Satanás les señaló su desnudez y les dijo que deberían avergonzarse.

3. El conocimiento del bien y el mal nos hace dar cuenta de nuestra desnudez.

4. Nuestro cuerpo es un templo, creado a la imagen de Dios.

5. Isaias caminó desnudo y descalzo por el lapso de tres años.

6. La acción de cubrir la desnudez es un acto espiritualmente simbólico.

7.La desnudez es a menudo igualada a la pobreza.

8.El Apóstol Pedro se encontraba desnudo en su barco de pesca justo antes de ver a Jesús resucitado en la costa de Tiberias.

 

Voy a la iglesia los domingos. Sirvo en la Iglesia. Tengo un testimonio del Evangelio. Tengo un testimonio del poder del buen arte. Deseo hacer buen arte. Creo que el mundo será mejor si existe buen arte – y que Dios desea que los artistas hagan su parte para que el mundo sea mejor. Creo que hemos sido creados a imagen de Dios – imagen que debe ser respetada. No tengo problemas en reconciliar mi fe con la desnudez. Mi esposa es una artista. A veces me acompaña a pintar figuras desnudas. Jamás he tenido problemas con la pornografía. Jamás he tenido un problema de infidelidad. Puedo estar meses sin asistir a una sesión de desnudos. No soy adicto. Hay modos saludables de ver a la figura humana y modos que no lo son. Una manera poco saludable es caer en una adicción a la pornografía. Otra manera poco saludable es evitar la figura humana como si se tratase de la plaga…”

Claudia Bushman en su análisis de People of Paradox: A History of Mormon Culture de Terry L. Givens ha dicho:

“Los Santos de los Ultimos Días se ven a menudo a sí mismos viviendo en un universo malvado que debe ser atenuado mediante un inmenso acopio de optimismo mormón. Como me gusta decir, creemos en la Expiación pero no en el pecado original. Celebramos la Resurrección más que la Crucifixión. Miramos hacia la inmortalidad pero nos apartamos de la muerte. Estos puntos de vista contradictorios nos ayudan a que nuestros sufrimientos tengan sentido…”

No obstante, deberemos hallar nuestro lugar en el mundo, no fuera de él.  Es muy probable que un musulmán devoto vea a una mujer mormona, vestida modestamente, como una libertina, mientras que esa misma mujer mormona observará a una devota Bautista, vestida aceptablemente para su religión y la considerará inmodesta. La modestia se define de modos muy diferentes en cada cultura y religión. Deberemos hallar el modo de compensar esas diferencias sin sentir que los demás son enviados de Satanás para corromper al pueblo elegido. Creo que el campo artístico es un buen lugar para ensayar esas diferencias y compensaciones.

Después de escuchar estas múltiples voces mormonas en las que no observo mala intención, me pregunto si no hay cosas que mejorar en la forma de relacionarnos con el mundo. Me pregunto también si no estamos ayudando a trasladar a las próximas generaciones algunas de nuestras poco saludables inhibiciones culturales. En realidad, cuando le decimos a un joven que no vea o lea algo porque le hará daño le estamos confesando “no lo hagas porque a mí me hace daño”, pues finalmente somos nosotros mismos la única unidad de medida de la cual disponemos. Y ese “daño” puede ser una pesada herencia cultural revestida de religiosidad que nos convendría revisar… como parece sugerirlo Deja Earley, premiada poetisa mormona, en su

Charla Dominical sobre Sexo

Me siento en una virginal clase de veintitantas alumnas.

Filas de polleras a lunares, zapatos lustrados, cabellos prolijos

 

Esperando que el severo y nervioso obispo

nos de su charla semianual sobre sexo.

 

El se para, abotona su saco, y desenvuelve

delicadamente una galleta de chocolate recién horneada.

 

Se la entrega a la primer jovencita de la fila

delantera y le dice: “Pásenla”.

 

Mientras va hacia atrás, predica sobre el gozo

de la unión matrimonial, los peligros de estar solos

 

en lugares oscuros con varones, de quedarnos tarde

viendo películas, horizontalmente.

 

Cuando la galleta retorna, se inclina y baja la voz

“¿Ven?”, nos dice, “¿Quién la querrá ahora?”

 

Y yo pienso que no se ve tan mal,

que nada me gustaría más que apartar al obispo

 

y lamer lentamente esa galleta de chocolate. O mejor, morderla.

 

3 comentarios el “EL PROBLEMA DEL MAL EN EL ARTE (Afilando las tijeras mormonas de la Censura) – Parte III

  1. Iván Franco dice:

    A veces se encuentra lo que más se teme, en el camino donde tratas de evitarlo. La ignorancia puede ser muy peligrosa y no solo en la comprensión del arte, sino además en la comprensión de la vida. El arte es maravilloso, es un don, negarlo es negar nuestra propia existencia y creación.

  2. rdelalanza dice:

    Ese poema es más que hermoso. Su carga estética está potenciada en el sentido semántico y hermenéutico también. ¿Dóndelo puedo ver en lengua original?

  3. David Ospina dice:

    Soy un joven de 17, que comparte esta forma de vivir y ver el arte, y en realidad he vivido lo que ocurre y acontece cuando el arte es bombardeado de una manera poco crítica y más por decirlo de una manera “fanática”, sin dejar explicar o mostrar cuál es el fin de aquel arte.

    Me encantan estás cosas, que debemos instruirnos en todo conocimiento y no privarnos de nada, pero de la misma manera saber absorberlo y utilizarlo.

    Todo tiene su belleza, y si uno mira con los ojos apropiados puede encontrarse con un arte inimaginable. Mente abierta, eso nos dara mucho entendimiento.

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