EMMA LOU THAYNE ¿Dónde hallo el Solaz?

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EMMA LOU THAYNE

¿Dónde Hallo el Solaz?

“En su prosa o poesía, Emma Lou tiene la habilidad de hacernos reír y al mismo tiempo llorar – pero siempre la habilidad única de ayudarnos a entender la vida un poco mejor”.

Olene S. Walker (primer mujer Gobernadora de Utah)

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Por Mario R. Montani

Emma Lou Warner nació el 22 de Octubre de 1924 en Salt Lake City. Su padre, Homer C. Warner fue vendedor de automóviles y su madre, Grace Richards Warner, artista. A los 11 años ya escribía excelente poesía, al punto que una maestra del cuarto nivel la acusó de haber copiado los poemas de algún otro autor. Durante los años de la Segunda Guerra Mundial estudió en la Universidad de Utah y se diplomó con una Licenciatura en Inglés, en 1945. Recuerda que, al finalizar la guerra, el campus de su Universidad pasó de tener 2.500 estudiantes a 25.000, por lo que se les ofreció trabajo a los recién graduados y allí comenzó su carrera como profesora en la “U” que se extendería por los próximos 30 años.

El 27 de Diciembre de 1949 se casó con Melvin E. Thayne, un corredor de bienes raíces y tuvieron cinco hijas: Becky, Rinda, Shelley, Diane y Megan.

Buena deportista (En 1980 llegó a ocupar el tercer lugar en el ranking nacional de dobles para mayores de 50 en tenis), entre 1966 y 1971 fue la entrenadora del equipo femenino de tenis de la “U” para las competencias interuniversitarias. Durante el mismo período continuó sus estudios, obteniendo un Master en Escritura Creativa.

En 1971, mientras Emma Lou servía en la Mesa General de las Mujeres Jóvenes, junto a Jolene Meredith, se les pidió escribir un número musical para el cierre de la Conferencia de Mujeres Jóvenes de Junio. Esa asignación culminó con la creación de “Where Can I Turn for Peace?” (¿Dónde hallo el solaz?). La autora declaró luego: “Las palabras de ese himno vinieron a mí en una época particularmente difícil para la familia. Teníamos una hija enferma, yo enfrentaba una posible cirugía de fusión espinal en mis vértebras y la interrupción de mis cursos de enseñanza en la Universidad de Utah. Mi esposo acababa de ser llamado como Obispo de un Barrio de estudiantes, y cuatro de nuestras hijas tenían menos de 17 años. ‘Ora a la noche y planea a la mañana’ había sido el lema de nuestra familia. Ahora se había transformado en ‘Ora todo el tiempo’”. Cuando en 1985 se publicó el nuevo himnario de la Iglesia, el himno fue incluido (Nº 69 en el himnario en castellano).

Para entonces había alcanzado fama mundial con su libro de poemas “How much for the Earth?”, en los que adoptaba posiciones sobre la guerra y el medio ambiente. La obra recibió el premio de poesía de la Asociación Mormona de Letras en 1985. Dicha Asociación ya la había premiado en 1982 por “For Once in Israel”.

Los poemas sobre la paz que luego se incorporaron a “How much for the Earth?” fueron originalmente publicados por Uthans United Against the Nuclear Arms Race (Residentes de Utah Unidos Contra la Proliferación de Armas Nucleares). Se tradujeron al ruso y al alemán. En uno de sus viajes a Moscú, la severa inspectora de equipajes encontró la traducción rusa de los poemas y comenzó a leerlos en voz alta. A medida que los leía se dulcificó y con una sonrisa la dejó pasar sin buscar nada más.

Si bien ha sido conocida mayormente por su poesía, Thayne ha escrito prosa en forma de novela, guiones cinematográficos y una variedad de ensayos. Ha colaborado en libros con otros escritores mormones como Lowell Bennion y Laurel Thatcher Ulrich. Esta última ha declarado: “Emma Lou es una inspiración, con la capacidad de brindar atención absoluta a otros. Mientras algunos se quejan de un tránsito congestionado desde el aeropuerto, Emma Lou se hace amiga del taxista. Ella vive sintonizada con la gente, las palabras y lo divino”.

A partir de 1977 fue la única mujer formando parte de la Junta Directiva del Deseret News. También integró el Consejo de Artes de Utah y el Utah Endowment for the Humanities. Entre los numerosos premios recibidos se encuentra el Distinguished Alumna de la Universidad de Utah, el Premio David O. McKay de Humanidades de la Universidad de Brigham Young, el Premio a las Artes de la Cámara de Comercio (por lo cual su retrato cuelga en el Salón Abravanel)

El 28 de Junio de 1986, una palanca de hierro ingresó por el parabrisas del auto en que viajaba, golpeándole en el rostro y llevándola cerca de la muerte. Luego de una extensa operación del rostro y el ojo (el golpe, a velocidad de autopista, le destruyó seis piezas dentales, sus senos frontales, la mandíbula, y provocó otras ocho fracturas) y siete meses de recuperación en los que no pudo leer, volvió lentamente a su actividad. Más tarde, en 2004, reflejaría sus experiencias cercanas a la muerte en “The Place of Knowing: A Spiritual Autobiography”

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En 1992 escribió junto a su hija mayor, Becky Markosian, Hope and Recovery (Esperanza y Recuperación) en la que describieron la enfermedad de Becky que incluyó depresión, bipolaridad, anorexia y bulimia. El libro relata la lucha de tres años y medio en busca de tratamientos y medicación apropiada. Las regalías por la venta de la obra se donaron al Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Utah. Se estableció el Emma Lou Thayne and Becky Markosian Development Fund en ese Departamento para proveer becas a los estudiantes, residentes o facultades que realizarab investigaciones en el área de desórdenes afectivos y de alimentación.

Teniendo en cuenta el ejemplo de servicio a la comunidad desarrollado por Emma, el Salt Lake Community College ha formado el Emma Lou Thayne Community Service Center, a través del cual los estudiantes pueden involucrarse en diferentes actividades de ayuda.

En el 2000 fue honrada con un Doctorado Honorario en Letras de la Universidad de Utah. De sus cinco hijas casadas, tiene 18 nietos y 8 bisnietos.

Sus posicionamientos han sido claros:

“La mayor parte de mis escritos han surgido de mis orígenes en la montaña dentro de la camaradería de una familia con intereses atléticos y estéticos. Filosófica y culturalmente unida al Mormonismo…inadvertidamente me he transformado en la vocera de la mujer mormona moderada… mi escritura trata con las dicotomías, frustraciones, placeres y armonías enredados en la cotidianeidad de esperar que ser mujer sea algo más que dogma y ritual.”

La situación de la mujer siempre ha estado presente:

“En los días de los pioneros, la estimada poetisa mormona Eliza Snow era bien aceptada en su comunidad. Aún se la denominaba “sacerdotisa”. Pero era una excepción. No tenía obligaciones familiares ni hijos, aunque gozó de ciertos favores como esposa de Joseph Smith y luego, de Brigham Young. Tenía libertad para seguir su musa. Pero la mayoría de las mujeres mormonas existen en una red, un laberinto de expectativas.

Mi cultura hace un ídolo de la mujer simplificada, ardiente y singular, dedicada al conjunto y determinada a servirlo. La idea de una madre radiante, de la cual he sido parte por casi cuarenta años, no es algo que abandonaría. Pero un llamado urgía la vida de esas poetisas. Es uno de los grandes dilemas humanos: ¿cómo puedo vivir ambas vidas y ser plena sin descuidar una u otra en algunas ocasiones? Generalmente, estando agotadas en la mañana. Afortunadamente, siempre poseo más energía que tiempo.

He tenido cinco queridas hijas. Ser parte de sus vidas ha sido, por mucho, mi más trascendente experiencia. Al mismo tiempo, me doy cuenta… Mi sangre corre con miles de intereses y gozos. He amado mi vida. Pero, como con toda ama de casa, las demandas pueden en ocasiones ser sofocantes… siempre he creído que es más importante la calidad que la cantidad, y que podría amar a mis hijas con todo mi corazón, aunque no con todo mi tiempo. Una de mis niñas, poeta, cuando tenía diez años, finalizó un poema con la frase: “Cuando ella está escribiendo/ Contéstate tus propias preguntas”. Aunque lamento eso, creo que aprendieron a reírse de tal situación, especialmente a medida que fueron madres ellas mismas con similares conflictos de interés. Nos hemos mantenido cerca entre grandes diversiones y agonizantes tragedias, en salud y enfermedad.  Nunca hubo tiempo suficiente. Y para ellas, tener una madre ocupada no siempre fue fácil. Pero cuando me necesitaron, sabían que allí estaría. Las cosas ocurren y se resuelven. Vienen y suceden, no permanecen”.

Con respecto a sus viajes a Sun Valley para poder escribir en soledad un par de veces al año, ha dicho:

“Los poemas provienen del tiempo. Nunca podría haberlos escrito desde mi conciencia normal. Poemas que expanden mi capacidad de ver, y vislumbrar, como dice Yeats, “ esa diminuta, infinita, vacilante y eterna llama que denominamos nosotros mismos”. Regresar a mi vida normal es un desafío, como lo sería mantenerme alejada demasiado tiempo.”

Me he permitido la osadía de traducir algunos textos de Emma Lou, con el pleno conocimiento de que toda traducción implica una traición y de que los poetas deberían ser únicamente traducidos por otros poetas (cosa que no soy)

ORACIONES DE ANHELO Y AGRADECIMIENTO

“A los 86, encuentro mi nutrido archivo rotatorio lleno de paréntesis. Es lo que agrego a los nombres de las tarjetas de aquellos que han muerto. Es tanto un gozo como una pena ver esos nombres mientras busco otros para llamar por teléfono. No tacho a aquellos que se han ido – continúan siendo parte de mí y de las cosas que quiero. Pero los paréntesis están avanzando. Una de las tarjetas, abarrotada de nombres, tiene por título “Club”. Al menos por 60 años he recurrido a ella para llamar a las viejas amigas de la secundaria, con las que, junto a nuestros esposos, nos reuníamos a cenar una vez al mes. Cuando contábamos entre 40 y 50 años, las mujeres cocinábamos abundantemente para 18 o 20 personas. Colocábamos la mejor vajilla, los mejores cubiertos, manteles y servilletas, extraíamos las copas de nuestros ajuares, y junto a recetas intensivamente elaboradas,  brindaban a nuestra agradable convivencia un ambiente festivo, aunque dejaban a una anfitriona agotada.

De a poco, los esposos comenzaron a fallecer, y nosotras, las amigas, iniciamos reuniones de almuerzo en vez de cenas. Hoy retorno a las tarjetas para llamar a las tres que, junto conmigo, son el remanente de aquella íntima multitud. Una proviene de un centro de atención donde se ha caído tan a menudo como para que me atemorice cuando no contesta el teléfono. Otra era la directora educativa de un programa nacional para el tratamiento de abuso de sustancias. Hoy, su falta de certeza sobre el día en que vive significa que debo llamar a una hija para que le escriba fecha y hora y prometerle que pasaré a buscarla para el almuerzo. La tercera aún conduce, haciendo 40 millas dese el sur. Las cuatro tendremos mucho para rememorar y ponernos al día por una hora en un restaurant conveniente.

A menudo me duele no escuchar la voz o sentir el toque de algunos de esos amados entre paréntesis. Pero, hace varios años ya, tuve una espeluznante, aunque gentil, experiencia con la muerte que me enseñó a ser paciente y no asustarme, y me afectó de un modo aún más profundo que las creencias que profeso por haber crecido como Mormona. En la autopista, una palanca de hierro de 3 Kg ingresó por el parabrisas y chocó en mi sien, muy cerca del ojo. Por siete meses no pude leer, mirar hacia abajo o vivir el tipo de vida a la que estaba acostumbrada. Aprendí a prestar atención a una música interior que había estado demasiado ocupada para escuchar. Esa experiencia fue el inicio de “The Place of Knowing: A Spiritual Autobiography” (“El Lugar de Conocimiento: Una Autobiografía Espiritual”). He estado en ese lugar y retornado con la promesa de contar sobre él.

Ahora cuando extraño a aquellos que he perdido – los que están entre paréntesis – los imagino donde sé que se encuentran.  No me siento llena de pérdida sino con la continuidad y el poder del afecto y la fe.

En tanto, mi esposo por 61 años y yo nos despertamos sintiendo la suerte, primero, de tenernos el uno al otro, luego, de poder levantarnos y vestirnos y continuar con nuestras abreviadas listas de quehaceres, esperando planear una siesta en algún lugar. El punto en que nos fatigamos se hace cada día más corto. Estamos conscientemente agradecidos de no tener Alzheimer, cáncer o degeneración muscular, enfermedades contra la que muchos de nuestros seres queridos luchan, las siempre presentes amenazas de aquellos que nos acercamos a los 90.

La luna inundará nuestra cama en el rincón de la habitación de la cabaña esta noche. Nada ha cambiado mucho en las laderas de las montañas o en el bosque del cañón donde he vivido todos los veranos de mi etapa de crecimiento, intrépida junto a mis hermanos y primos, tantos de ellos ahora entre paréntesis.

Mientras las cerezas silvestres y los frutales florecidos se disuelven en un rollizo y cálido Agosto, yo también aguardo por el otoño y luego el invierno. Despertaré al sonido de los pájaros y el viento en los árboles,  a un cielo lejano pleno de clima, jamás ignorando el tiempo, el tiempo, el tiempo.

Mi esposo Mel preparará nuestro desayuno, su bebida exclusiva de cinco frutos y copos mágicos en la licuadora para mantenernos al menos por un día más alejados de cualquier tipo de paréntesis.  Mis oraciones consisten casi exclusivamente en “gracias”. Gracias por la generosidad, por relaciones para atesorar, y por la continuidad de las estaciones. Quiero estar involucrada en buenas causas y observar la belleza mientras Dios lo permita. Lo único que deseo es transitar dulcemente hacia algún tipo de paréntesis, y sólo cuando lo inevitable diga “Ahora”.

HACIENDO LA CAMA CON MI ESPOSO, AMBOS DE 86

Un día de estos alguno de nosotros se irá.

El otro, titubeando en irrelevancias,

hundiéndose en tareas de marioneta,

traicionado por la memoria

que acecha en armar una cama,

en el rocío de la ducha, el teléfono,

algún otro, la cortadora de césped del vecino,

el auto ocioso en la entrada,

el cereal desabrido con leche descremada,

El CD del coro, las fotos mezcladas

en la heladera, el aire.

El propio aire.

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Obras de Emma Lou Thayne 
Año Genero
The Guilty Guión Cinematografico
Clarice Short: Earthy Academic 1994 Biografía/Memorias
It’s About God 2000 Carta
Where Can I Turn For Peace? 1985 Letra de Himno
A Woman’s Place 1977 Novela
Never Past the Gate 1975 Novela
On Slim Unaccountable Bones: Poems 1974 Novela
The Place of Knowing 2004 Ensayo Personal
The Gift 1999 Ensayo Personal
Purple Scars for Mary Jane 1999 Ensayo Personal
All God’s Critters Got A Place in the Choir 1995 Colección de Ensayos
A Great Sea of Support 1992 Ensayo Personal
As for Me and My House 1989 Ensayo Personal
Just On Time Is All 1987 Ensayo Personal
Applause 1986 Ensayo Personal
The Landing 1986 Ensayo Personal
Models and Heroes 1986 Ensayo Personal
An Understanding Heart 1986 Ensayo Personal
Everything is Beautiful at the Ballet 1985 Ensayo Personal
To Be Or Not To Be – That is the Question 1985 Ensayo Personal
What Time Is It? 1985 Ensayo Personal
Time for the Inner Music 1984 Ensayo Personal
Confessions of a Once Neurotic Mormon 1983 Ensayo Personal
East and West: The Landing 1983 Ensayo Personal
Chiaroscuro 1982 Ensayo Personal
The Getting There Ensayo Personal
Let Me Count the Why’s Ensayo Personal
Millenial Light 2000 Poesía
Plenty: A Morning Poem at 75 2000 Poesía
Grandma Comes for Me 1999 Poesía
About a Dead Friend 1991 Poesía
Awaiting Siberian Silence 1991 Poesía
Baby Horse Birthday 1991 Poesía
Christmas Vigil of Mothers at the Gates of the Pershing Missile Site, Mutlangen, Germany 1991 Poesía
Come to Pass 1991 Poesía
Coming Up on Lake Powell 1991 Poesía
Currency 1991 Poesía
For My Child in Pain 1991 Poesía
Galloping Through Your Own Backyard 1991 Poesía
I am Delighted 1991 Poesía
Interlude on the Trans-Siberian Railway 1991 Poesía
In the Cemetery of Heroes: The Morning After Bucharest 1991 Poesía
Journal Impressions 1991 Poesía
Last Child Going to Bed 1991 Poesía
Legend: The Map of the World 1991 Poesía
Margaret at 94 Refuses a Retirement Center 1991 Poesía
Meditations on the Heavens 1991 Poesía
Morning is My Time 1991 Poesía
Nirvana 1991 Poesía
Nurse Log 1991 Poesía
One to Get Ready 1991 Poesía
On the Birth of My 11th Grandson as American Troops Amass 8,000 Miles Away 1991 Poesía
Planting Wildflowers in September at the Cabin 1991 Poesía
Poet 1991 Poesía
Remembering Five Daughters Grown Out of Home in Utah 1991 Poesía
Sailing at 54 with a Big Brother 1991 Poesía
Speak for Reverence for Being 1991 Poesía
Things Happen 1991 Poesía
Things Happen: Poems of Survival 1991 Poesía
Tourist 1991 Poesía
Traveling 1991 Poesía
The Tree Comes Down 1991 Poesía
War 1991 Poesía
When I Died 1991 Poesía
Woman of Another World, I am with You 1991 Poesía
You Heal 1991 Poesía
Assuagement 1989 Poesía
Considering–the End 1989 Poesía
Massada 1989 Poesía
There is in Children 1989 Poesía
To a Daughter about to Become a Missionary 1989 Poesía
Where Can I Turn for Peace? 1989 Poesía
Woman of Another World, I Am with You 1989 Poesía
Meditations on the Heavens 1987 Poesía
About Differences 1986 Poesía
Mothering 1986 Poesía
The Candy Palace 1985 Poesía
A Romantic Poem for the Night Before Turning Fifty-Six 1985 Poesía
Born Again 1984 Poesía
Chopping Wood at the Cabin 1984 Poesía
How Much for the Earth? A Suite of Poems: About Time for Considering 1983 Poesía
The Dancer and I 1981 Poesía
Old Woman Driving 1981 Poesía
Once In Israel 1980 Poesía
Love Song at the End of Summer 1979 Poesía
The Question of Old Trees 1979 Poesía
To the Bedouin Woman 1979 Poesía
Until Another Day for Butterflies 1978 Poesía
Late Waiting 1977 Poesía
Here I Love You 1975 Poesía
Mother, December 23rd 1975 Poesía
Survival 1975 Poesía
With Love, Mother 1975 Poesía
First Loss 1974 Poesía
Heretic 1974 Poesía
On Slim Unaccountable Bones 1974 Poesía
Pruning the Sage 1974 Poesía
Sunday School Picture 1974 Poesía
And He Became 1973 Poesía
Spaces in the Sage 1971 Poesía
Aftermath Poesía
Bedouin Lullaby Poesía
The Catfight and What Matters Most Poesía
For Mt. Air Poesía
For My Child in Pain Poesía
From the Uninformed Naturalist Poesía
Glen Campbell at Harrah’s Poesía
One to Get Ready Poesía
Psalm Poesía
Renunciation Poesía
To Blush Unseen Poesía
War Poesía
You Heal Poesía
The Matchup: A Christmas for the New Year 1997 Cuento Corto
The Rose Jar Cuento Corto
Introduction of Laurel Thather Ulrich: Association of Mormon Letters Visiting Scholar Lecture Discurso

Un comentario el “EMMA LOU THAYNE ¿Dónde hallo el Solaz?

  1. patricia. dice:

    Gracias por compartir la historia de esta hermosa mujer!! que lindo conocer a las autoras de nuestros himnos y sobre todo, a una persona que transmite dulzura a traves
    de su mirada y de sus palabras…

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