CIENTIFICOS MORMONES Y EVOLUCION ORGANICA

CIENCIA Y RELIGION

CIENTIFICOS MORMONES Y LA EVOLUCION ORGANICA

 

Por Mario R. Montani

Si bien la posición oficial de la Iglesia con respecto a la Teoría de la Evolución ha sido de neutralidad (es decir, ni la aprueba ni la condena), con el paso del tiempo han aparecido más artículos hostiles al tema que a su favor en las revistas oficiales de acceso general, mientras que otras publicaciones, como BYU Studies y FARMS, han sido bastante liberales al respecto. Intentando poner al alcance del lector de habla hispana algunas de estas ideas alternativas nos hemos permitido el siguiente muestreo:

Bertrand F. Harrison

Profesor de Botánica en BYU, con un Doctorado por la Universidad de Chicago. Debido a un artículo sobre la edad de la Tierra aparecido en Octubre de 1964 en Improvement Era que provocó muchas críticas, se le pidió a Harrison que escribiera un artículo con sus puntos de vista. El ensayo (en forma de diálogo y demasiado extenso para el propósito de este texto) apareció en The Instructor (órgano oficial de la Escuela Dominical) en Julio de 1965 bajo el título “The Relatednes of Living Things” (El Parentezco de las Formas de Vida). Fue aprobado por la Mesa Directiva de la Escuela Dominical y el propio Presidente McKay y constituye, hasta hoy, el artículo más pro-evolucionista aparecido en una publicación oficial de la Iglesia.

Howard C. Stutz

Profesor de Biología, quien dictó el primer curso para graduados sobre Biología Evolutiva en BYU declaró en 1966:

“El concepto de evolución orgánica no sólo es totalmente compatible con el evangelio tal como se encuentra en las escrituras, sino que es el corazón mismo de ese evangelio”

Henry Eyring

Henry Eyring (1901-1981) fue un importante químico teórico y padre del actual Apóstol e integrante de la Primera Presidencia que lleva su mismo nombre. Simultáneamente era cuñado de Spencer W. Kimball, quien se casó con su hermana Camilla. En 1963 fue elegido Presidente de la Sociedad Americana de Química y en 1965 de la Asociación por el Avance de la Ciencia. Eyring recibió la Medalla Nacional de Ciencias en 1966 por su teoría de Absolute Rate o Estado Transitorio que incluye la denominada Ecuación de Eyring. En 1980 logró el Premio Wolf de Química y fue candidato al Premio Nobel. Constituyó una verdadera sorpresa que no lo obtuviera y las especulaciones van desde que la Real Academia Sueca de Ciencias no comprendió la importancia de sus estudios (ya que en años posteriores premió a científicos que se basaron en la propia teoría de Eyring) o que la religión del científico fue una barrera difícil de superar. Como compensación le otorgó la medalla Berzelius en 1977. Escribió más de 600 artículos científicos, 10 libros sobre ciencia y algunos sobre el tema de la ciencia y la religión. Fue Presidente de Rama y Distrito e integrante de la Mesa General de la Escuela Dominical. Póstumamente se imprimió su obra “La Fe de un Científico”, de donde provienen las siguientes citas:

“A mi entender, cualquiera que niega la ordenada acumulación de sedimentos con sus relojes radioactivos incorporados se coloca en una posición científicamente insostenible. De hecho, la edad de la tierra no fue un problema para dos de nuestros más grandes científicos y líderes, John A. Widtsoe y James E. Talmage…Estoy completamente satisfecho de que en la Iglesia haya espacio para los que creen que los períodos de la creación fueron de veinticuatro horas, mil años, o millones de años…El Señor hizo el mundo de una manera maravillosa que apenas puedo comenzar a comprender. Me parece sacrílego presumir de que entiendo realmente cómo lo hizo” (Pag. 57)

“Los animales me parecen maravillosos. Estaría encantado de descubrir que comparto una herencia común con ellos, siempre que Dios haya estado en los controles “ (Pag. 59-60)

“La evolución orgánica es el honesto resultado de gente capaz intentando explicar la evidencia con lo mejor de sus habilidades. Por mi limitado estudio del tema diría que la evidencia física que apoya la teoría es importante desde un punto de vista científico…” (pag. 61)
“Si en sus especulaciones el Profeta enseñó que había habitantes en la luna, eso no afecta mi creencia de que, en otras ocasiones, cuando el Señor lo quiso, él expresó las ideas que el Señor le inspiró a declarar” (Pag. 97)

“Finalmente, quizás el peor servicio que un creyente pueda hacer a la religión es apoyar la verdad con malos argumentos…” (Pag. 100)

Michael Whiting

Profesor de biología evolutiva en BYU. Debido a una discusión surgida on line en el año 2000, en la que alguien objetó que si la teoría de la evolución fuese verdadera se enseñaría en la Universidad mormona, el Profesor Whiting respondió que la asignatura Biología Evolutiva se enseñaba en BYU cada semestre, y que se había impartido durante los últimos quince años, habiendo dado la Primera Presidencia su autorización para ello. El grupo de biólogos evolucionistas de BYU había crecido en los últimos años y la Universidad contaba con uno de los más extensos y activos programas de Filogenética Sistemática del país. Recientemente el Departamento había recibido un gran apoyo económico por parte de la administración de la Universidad para extender el programa y promover la colaboración con expertos en estadística e informática.  De hecho, el programa de Biología Evolutiva era uno de los más importantes y de mayor éxito de BYU, habiendo recibido dos millones de dólares en concepto de becas de investigación por parte de fondos externos a la Universidad y, lo que es más importante: numerosos miembros de la Iglesia no se sentían en absoluto incómodos con la idea de una creación que siguiese los principios de la naturaleza.

Marisa Rosado Samitier

Doctora en Química Orgánica de la Universidad Complutense de Madrid:

“Personalmente, como miembro de la Iglesia con una clara formación en el ámbito científico, no tengo ningún problema en aceptar la teoría de la evolución. Está suficientemente demostrado que la historia del hombre empieza hace unos 3,5 millones de años, y que entre el austrolopiteco y el hombre de Cro-Magnon, se produjo una evolución constatada de múltiples HomosHabilis, Erectus, Sapiens y de Neandertal-. De igual forma, considero que la teoría de la evolución resulta una hipótesis plausible del mecanismo que Dios pudo seguir en la creación de la vida sobre la tierra. ¿Por qué no pudo el Creador ser el artífice que combinó todos los elementos a su alcance en esa probeta experimental sobre el magnífico laboratorio de la tierra en que vivimos? Soy plenamente consciente de que aún carecemos de la suficiente información que nos permita contestar todas las preguntas que nos quedan pendientes. Sin embargo, estoy profundamente convencida de que cuando alcancemos ese grado de conocimiento no habrá ninguna controversia entre lo que afirma la ciencia y lo revelado en las Escrituras, pues no debemos olvidar que el mayor y más sabio científico de todos es, sin lugar a dudas, nuestro Creador.

Steven Peck

Es profesor de Biologia en BYU donde enseña Historia y Filosofía de la Biología y Bioética. Es investigador de matemáticas teórica aplicada a la ecología y filosofía de la biología. Vive en Pleasant Grove, Utah, con su esposa Lori y cinco hijos. Participa en varios blogs sobre Fe y Ciencia.

“Soy Mormón. Y un simio. Poner juntas ambas palabras no es habitual,  a pesar de que la mayoría de los mormones, como miembros de la raza humana, son ambas cosas. No hay nada terriblemente excepcional o inusual sobre mi “simiedad”, pero creí necesario señalarlo, ya que quiero hablar un poco sobre eso. Como la mayoría de los mormones, tengo una gran genealogía. Aunque, debo admitirlo, mis ancestros recientes han capturado menos mi atención que los de mi herencia más profunda. Sin embargo, no vayamos demasiado atrás, no deseo hablar sobre mi pasado invertebrado, como pez o aún como reptil. Solo quiero charlar un poco sobre dos de mis abuelas de la línea simiesca.

Una de ellas era pequeña, con una cabeza del tamaño de la de un chimpancé. Pero esto es lo increíble – caminaba erecta. De ese modo sus manos quedaban libres y le permitían dar forma a las rocas y convertirlas en algo útil. Saltando un pedacito de roca aquí. Limando un poco allá. Y, sorpresa! De pronto tienes lo necesario para partir un hueso de modo un poco más elegante. Mi abuela era una amorosa mujer, y aunque ella y yo no somos de la misma especie, le debo mucho de lo que soy.

Otra abuela, un poco más reciente, se parecía mucho a mí Tengo sus ojos y nariz. Y su caja craneana. Los antepasados de esta mujer, totalmente humanos por cerca de 600.000 años, construían notables artefactos de piedra. Un acto de artesanía funcional y manufactura sorprendentemente brillante comparado con el de mi (y su) muy distante tatara-tatara-abuela. A pesar de eso, desgraciadamente, nada cambió demasiado por algunos pocos cientos de miles de años. Siempre la misma parafernalia con piedras. Entonces, alrededor de 50.000 años atrás, algo asombroso ocurrió. Los parientes de mi abuela, que vivían por allí cerca, inventaron el arte!! Su gente comenzó a decorar cosas. Se construyeron engranajes sin una función práctica, con esa forma simplemente porque era elegante. Se comenzaron a pintar las paredes de las cuevas. Se establecieron rituales. Se hizo música y muy probablemente se danzó (la danza no ha fosilizado muy bien). Los muertos se honraron de nuevos y elaborados modos. Las observaciones de la abuela de pronto fueron ampliamente inventivas! Qué mujer!

Su tabernáculo, creo, estaba casi listo para algo extraordinariamente especial que Dios tenía en mente para sus hijos espirituales.

Las creencias mormonas están posicionadas de modo particular para abrazar una teología basada en la evolución. El primer motivo es que creemos en la revelación continua. Creemos en actualizar nuestros textos. Dios continúa expandiendo nuestros puntos de vista, profundizando nuestro entendimiento, y reformulando y aun cambiando radicalmente nuestra actual comprensión. En una temprana revelación a Joseph Smith, el Señor reveló:

“He aquí, soy Dios, y lo he declarado; estos mandamientos son míos, y se dieron a mis siervos en su debilidad, según su manera de hablar, para que alcanzasen conocimiento.” (DyC 1:24). Por lo tanto, estamos abiertos a nuevos pensamientos y puntos de vista, pues Dios varía el modo de sus mensajes de acuerdo a nuestras circunstancias, comprensión y perspectiva. Adicionalmente, el mormonismo posee una historia de profunda amistad con la ciencia. De hecho, Joseph Smith era visto por algunos de sus seguidores más pensantes como “un científico”.

La evolución por selección natural es el descubrimiento científico de mayor importancia de los tiempos modernos. La evidencia a su favor es abundante, detallada y científicamente innegable. Nuestra perspectiva de un canon abierto nos permite aceptar esta nueva revelación del libro de la naturaleza sin trabarnos en pantanosos argumentos pre-darwinianos del pasado. El mormonismo es sobre la continuidad de la revelación. Es lo que mejor defendemos.

Alguien indudablemente señalará que hubo apóstoles que declararon que la evolución era del diablo y todo eso. Esos hombres fueron, por supuesto, hijos de su cultura. El fervor anti-darwiniano atravesó toda Norteamérica en la época en que vivían, y los cristianos fundamentalistas pelearon una guerra contra la ciencia que continúa hasta hoy. Que se encontraran en medio de esta disputa no es sorprendente ni vergonzoso. Todos somos víctimas de nuestros tiempos. ¡Hola! Por eso el Señor nos habla en nuestro propio idioma. Supongo que, si por el contrario, el apostolado hubiese estado compuesto mayormente por científicos, los expertos en finanzas y negocios estarían señalando hoy qué poco informados estaban sobre las modernas prácticas corporativas, y la historia sería por qué la Iglesia se tornó ineficaz y cercana a la bancarrota. Ya saben cómo son los científicos. Pero no tenemos por qué preocuparnos. Las cosas se están enderezando. El pensamiento evolucionista está penetrando y el antiguo y estático creacionismo está en retirada. Adios. ¿Qué ocurre con Adan y Eva? ¿La Caída? Bien. Mantendremos nuestras doctrinas esenciales. Por supuesto, llevará un tiempo. Pero somos gente paciente.

El segundo motivo por el cual el mormonismo está cercano a la teoría evolucionista, es porque es profundamente materialista – en el sentido respetable del término. Me refiero a que hay algo esencialmente maravilloso con la materia. Vinimos a la Tierra de una existencia material preexistente, para ser hechos de este tipo de elementos – de la clase que vemos vagar por el universo. Había algo vital sobre nuestra conexión con esta masa de protones y neutrones; necesaria al grado de que queríamos tenerla eternamente. Como Dios. Nosotros, como entes materiales, queríamos la oportunidad de cambiar, crecer y convertirnos en algo nuevo y asombroso. Como lo hicieron mis abuelas.

Por supuesto, he hecho un bosquejo muy general, y hay montones de detalles en los que trabajar, pero en resumen, los mormones creen en el sabor de la evolución eterna. Qué maravilloso que esto tenga un paralelo en la historia de la Tierra. Me une físicamente a todas las criaturas de la Tierra. Mi cuerpo físico, formado en un proceso evolucionario, es parte de la historia de la Tierra. Esta Tierra que, creo, será mi destino final. Los mormones creemos que será nuestro hogar definitivo, junto a las criaturas que vivieron aquí. Las mismas criaturas que evolucionaron y emergieron sobre el planeta. Círculos dentro de círculos. Mundos sin fin. Qué pensamiento que corta el aliento, saber que estoy conectado al proceso físico de la Tierra en la profundidad de los tiempos – pasados y futuros. Soy un mormón. Y un simio. En camino hacia algo maravilloso.”

 

 

 

 

9 comentarios el “CIENTIFICOS MORMONES Y EVOLUCION ORGANICA

  1. Luis Herrera dice:

    Excelente recopilación, Sonny. Muchas gracias!!

  2. edelmontani9 dice:

    Muy Bueno, pá! Justo hace unos días estaba buscando algo de esto….

  3. joavig dice:

    Que increíble blog. Una vez más encuentro un lugar donde la cultura, la ciencia e historia, y los argumentos (los buenos) están disponibles. Muchas veces me siento desilusionado con ciertos sitios SUD donde se discuten con frases que comienzan “una vez leí” (pero no dicen donde) o “un hermano que sabe mucho” o “mi Pdte de Estaca o Mision” y no llegan a ningun lugar. Por más que pueda considerarse no-oficial todo esto, debo indicar que es un gran aporte lo que se lee en este lugar.

  4. Mencía dice:

    Hola. He leído con interés este revelador artículo sobre una cuestión a la que llevo dándole vueltas algún tiempo. ¿Sería posible tener las referencias de las citas?
    Muchas gracias

  5. Ricardo dice:

    Por, fin, leer algo sensato, que compatibilice la fe y la ciencia. Estupendos los comentarios de los Srs. Eyring y Steven Peck. Me llenan completamente, estoy acercándome a la fe mormona y esto me satisface completamente. saludos

  6. Víctor Vargas Mainou dice:

    Ya era hora!! Leer éste documento fue como poesía para lo mas fundamental del intelecto, muchas felicidades y sigamos adelante en ésta búsqueda eterna del saber, aún hasta el día perfecto. Soy mormon, soy Físico Matemático y definitivamente… también un simio.

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