LOS MORMONES Y LA EVOLUCION ORGANICA

CIENCIA Y RELIGION

Los Mormones y la Evolución Orgánica

Mario R. Montani

En Diciembre de 1613, muy cerca de la Navidad, Galileo Galilei escribió una extensa carta a su amigo matemático Benedetto Castelli, por entonces Abad de la Orden Benedictina, para saludarlo. En algunos de sus párrafos seleccionados es posible leer:

“Dado, pues, que en muchos lugares las Escrituras no solamente pueden, sino que necesariamente requieren explicaciones distintas del significado aparente de las palabras, me parece que en las discusiones sobre cuestiones naturales habría que dejarlas en último término, porque, procediendo de igual modo del Verbo divino la Sagrada Escritura y la Naturaleza, aquélla por revelación del Espíritu Santo, y ésta como fidelísima ejecutora de las órdenes de Dios; y habiendo además, convenido que las Escrituras, para acomodarse a la comprensión de todos los hombres dicen muchas cosas, aparentemente y ateniéndonos al significado de las palabras, distintas de la verdad absoluta; y, por el contrario, siendo la naturaleza inexorable e inmutable, sin preocuparse para nada que sus ocultas razones y modos de obrar estén o no al alcance de la comprensión de los hombres, por lo que jamás transgrede los límites de las leyes que le son impuestas, parece que aquello de los efectos naturales que la experiencia sensible nos pone delante de los ojos o en que concluyen las demostraciones necesarias, no puede ser puesto en duda por pasajes de la Escritura que dijesen aparentemente cosas  distintas, ya que no toda palabra de la Escritura es tan inequívoca como lo es todo efecto de la naturaleza… En vista de esto, y siendo además manifiesto que dos verdades no pueden jamás contradecirse, es función de los sabios intérpretes esforzarse por encontrar los verdaderos sentidos de los pasajes sagrados, de forma que se revelen acordes con aquellas conclusiones naturales de las cuales la evidencia de los sentidos o las demostraciones necesarias nos hubiesen dado certeza y seguridad. Más aún, dado que las Escrituras, como he dicho, aunque inspiradas por el Espíritu Santo, por las razones alegadas admiten en muchos lugares explicaciones alejadas de su sentido literal, y, además, no pudiendo nosotros afirmar con certeza que todos los intérpretes hablen por inspiración divina, creo que se obraría prudentemente no permitiendo que nadie comprometa pasajes de la Escritura y en cierto modo les obligue a tener que defender como verdaderas algunas conclusiones naturales, que más adelante los sentidos y los razonamientos demostrativos y necesarios, pudiesen demostrar lo contrario”.

El 15 de Febrero de 1957, David O. McKay, por entonces Presidente de la Iglesia, escribió otra carta dirigida a William Lee Stokes, Jefe del Departamento de Geología de la Universidad de Utah, respondiendo una pregunta que éste último le había formulado:

“Sobre el tema de la evolución orgánica la Iglesia no ha tomado posición oficial. El libro “Man, His Origin and Destiny” (El Hombre, su Origen y Destino, de Joseph Fielding Smith) no fue publicado por la Iglesia y no ha sido aprobado por la Iglesia. El libro contiene expresiones propias de los puntos de vista del autor de los cuales es el único responsable”.  William Lee Stokes, “An Official Position,” in The Search for Harmony Essays on Science and Mormonism, ed. Gene A. Sessions and Craig J. Oberg (Salt Lake City: Signature Books, 1993), 291-94.

Ambas cartas, aunque separadas por casi 350 años y con estilos totalmente disímiles, dicen algo muy parecido: que la verdad es una sola y que los ámbitos científicos y religiosos tienen diferentes objetos de estudio y por tanto, diversos modos de abordarlos

DE UN DUDOSO RAZONAMIENTO A UNA DUDA RAZONABLE

Si bien el Presidente McKay parecía tener en claro que la Iglesia no había tomado una posición oficial al respecto, las opiniones de líderes eclesiásticos, científicos mormones y miembros, con el paso de los años, ha sido bastante cambiante y confusa, al punto que tanto los que niegan la Evolución como los que la aceptan creen tener el apoyo institucional para sostener sus respectivas ideologías. Un propósito del presente texto es analizar esas tendencias históricas y enmarcar apropiadamente la situación actual.

LA EVOLUCION DE LA EVOLUCION

Un par de meses después de que Joseph Smith, Jr cumpliese sus tres años, en Sharon, Vermont, nacía en Inglaterra Charles Darwin. Cuando Joseph tenía la Primera Visión en la arboleda sagrada, Charles ya contaba 11 años. Mientras Joseph traducía el Libro de Mormón, Charles se convertía en un inquieto biólogo que clasificaba variedades vegetales. Un año después de que se organizara la Iglesia, cuando los santos comenzaban a agruparse en Independence, Missouri, Charles se embarcaba en el Beagle para iniciar un importante viaje alrededor del mundo.

Dicho viaje lo traería de paso por la Argentina, acompañando al capitán Fitzroy en su misión científica como naturalista de a bordo. No debe extrañarnos, pues, que, en el cono sur, tengamos un Canal de Beagle y un monte Fitzroy.

Llegado a Bahía Blanca descubrió fósiles de enormes mamíferos extintos en Punta Alta y la costa de Monte Hermoso. Identificó a un megaterio y a un gliptodonte, no pudiendo descartar la similitud de este último con la actual “mulita” o “peludo”, una especie de armadillo de las pampas.

El viaje se extendió a otras regiones del planeta hasta octubre de 1836 y permitió a Darwin realizar importantes observaciones. Continuó recogiendo información de otros viajeros hasta que en 1859 publicó “El Origen de las especies por medio de la selección natural o la preservación de las razas favorecidas en la lucha por la vida”, obra que lo inmortalizaría como el padre de la Evolución, aunque un año antes, Alfred Russell Wallace, otro naturalista inglés había llegado a conclusiones parecidas. En este controvertido estudio, Darwin analizaba los siguientes elementos:

1)      La Variación: No existen en la naturaleza dos individuos exactamente iguales. “En Alemania se celebran concursos en los que algunos pastores ganan premios al reconocer cada oveja entre un rebaño de cien que les hubiera sido encomendado sólo quince días antes” – diría como ejemplo. Esto permite que, aún dentro de la misma especie, haya diferencias de conformación más o menos marcadas.

2)      El Espacio Disponible: Un lugar físico definido no puede albergar más seres vivos de lo que permita su propia capacidad para mantenerlos.

3)      La lucha por la existencia: Como consecuencia de los dos primeros puntos, se da una permanente competencia por la vida, en la que tienen mayores probabilidades de triunfar aquellos seres cuyas características individuales les otorguen cierta ventaja sobre sus congéneres. Por ejemplo: las crías de los galápagos, al salir de su cascarón en la playa, deben recorrer el camino que las separa de la seguridad del mar. Durante este trayecto son presa fácil de las gaviotas y otras aves depredadoras que las atacan. Las tortugas que sean más veloces, o que de alguna forma pasen desapercibidas desde lo alto, tienen mayores posibilidades de sobrevivir que el resto.

Algunos presupuestos teóricos eran necesarios para la nueva teoría. Uno de ellos, el uniformitarianismo, la necesidad de larguísimos períodos para poder explicar ciertos fenómenos como la acumulación de procesos naturales. Otro, el azar creador, la idea de que la Naturaleza no tenía un Creador divino o una intencionalidad definida. Por supuesto que este último era un concepto más filosófico que una comprobación, y buscaba desplazar a Dios de la escena científica, ya que la religión, durante siglos, había resultado un freno para la investigación experimental.

Los profesores de la época aceptaban la teoría de las creaciones especiales, según la cual las distintas especies habían sido creadas separadamente, entendiendo que eso era lo que proclamaba la Biblia y estaban de acuerdo con el progresionismo, que admitía la aparición de formas de vida cada vez más complejas a lo largo  de la historia de la Tierra, pero sin un necesario encadenamiento entre unas y otras.

La Evolución disentía con esas ideas y proponía el parentesco entre todas las formas de vida.

“SI EN VERDAD DESCENDEMOS DEL MONO, HABRA QUE TOLERARLO; PERO, POR FAVOR… QUE LA SERVIDUMBRE NO SE ENTERE…”

Según cuenta la anécdota, ese fue el ruego de una dama de la aristocracia británica al propio Darwin.

Lo cierto es que las repercusiones sociales a las nuevas teorías no tardaron en llegar. Y la Iglesia no estuvo ajena a ellas. Para la época en que apareció “El origen de las Especies”, Joseph Smith había muerto y los Santos se habían desplazado hacia el gran Lago Salado conducidos por Brigham Young, su nuevo Profeta. En 1871 declaraba:

“En cuanto al relato de la creación podríamos decir que el Señor le dio a Moisés, o más bien que Moisés tomó la historia y tradiciones de sus padres, y de entre ellas escogió lo que consideró necesario, y ese relato pasó de época en época, y nosotros lo tenemos, sin importar si es correcto o no,  si  el Señor halló la tierra vacía y desolada, si la hizo de la nada o de los elementos en bruto;  si la hizo en seis días o en muchos millones de años, es y seguirá siendo un tema de especulación en la mente de los hombres a menos que se dé revelación sobre el asunto. Si entendiéramos el proceso de la creación no habría ningún misterio sobre él, todo sería razonable y claro, porque no hay misterios excepto para el ignorante”  Brigham Young, Journal of Discourses, vol. 14, pg. 116 (May 14, 1871).

Aquí, el Presidente Young parecía dejar abierta una puerta para la consideración de un proceso evolutivo, al hablar de “muchos millones de años”. Sin embargo, un par de años más tarde, era posible escucharlo decir:

“Tenemos en el presente, en estas montañas, más que suficientes escuelas donde los jóvenes son enseñados como infieles debido a que los maestros son tan débiles que no se atreven a mencionar los principios del evangelio a sus alumnos, pero no dudan en introducir en el salón de clases las teorías de Huxley, Darwin o Mill…Me opongo con resolución a esa actitud… Como comienzo (de un cambio) he aportado fondos a la Academia Brigham Young, en Provo…” Brigham Young, “Letter to his son Mr. Willard Young”, [Salt Lake City, Utah, 14 Abril 1873].

De modo que la polémica se instauró muy tempranamente.

“¿MONOS POR LADO PATERNO O MATERNO?”

La mención de Huxley por el Presidente Brigham Young tampoco es casual. Darwin era un hombre extremadamente tímido y nada afecto a la exposición pública. Sabía que su teoría enfrentaría una larga lucha con la ortodoxia política y religiosa de su tiempo. Quien ocuparía su lugar en los debates sería nada menos que Thomas Henry Huxley, otro imaginativo científico inglés. En Junio de 1860, durante una reunión de la Asociación Británica por el Avance de la Ciencia, en Oxford, Huxley se enfrentaría con el Obispo Samuel Wilberforce, famoso por su elocuencia y tácticas de debate, que le habían ganado el apodo “Soapy Sam” (algo así como “Sam, el jabonoso”). Después de media hora de defender el punto de vista conservador de la Iglesia Anglicana, Wilberforce preguntó abiertamente a Huxley: “¿Traza usted su línea ancestral hasta llegar a los monos por parte de su madre o por parte de su padre?”. A lo que el científico contestó que si le fuese dado a escoger como antecesor entre un mono y un hombre que torcía los hechos y se escondía tras una retórica vacía, preferiría al mono.

Tanto la pregunta como la respuesta pasaron a la Historia representando a dos grupos irreconciliables: creacionistas y evolucionistas.

La idea de que el hombre descendía del mono es una simplificación de lo realmente expuesto por el darwinismo: es decir, que ambos tenían un ancestro común. Dichos ancestros parecían reflejarse en los descubrimientos del hombre de Neandertal, de Cro-Magnon y de Java

En 1882, el mismo año de la muerte de Darwin, el presidente John Taylor comentó en su libro Mediation and Atonement (Mediación y Expiación)

“Las creaciones animales y vegetales están gobernadas por ciertas leyes y compuestas por elementos peculiares a ellas. Esto se aplica al hombre, a las bestias, aves, peces y seres que se arrastran, insectos y toda la naturaleza animada… Estos principios no cambian, como lo presentan los evolucionistas de la escuela darwiniana, sino que los organismos primitivos de todos los seres vivientes existen en la misma forma que cuando recibieron la huella del Hacedor…” John Taylor (1882). An Examination Into and an Elucidation of the Great Principle of the Mediation and Atonement of Our Lord and Savior Jesus Christ (Salt Lake City, Utah: Deseret News) p. 160.

LA DECLARACION OFICIAL DE 1909

Una vez que la Academia Brigham Young de Provo obtuvo el estatus de Universidad, en 1903, su flamante rector, George H. Brimhall intentó incorporar a los más prestigiosos académicos mormones a su plantel de profesores. Esto incluyó a Joseph Peterson, primer erudito con un Doctorado en Filosofía, para dirigir el Departamento de Psicología; a su hermano, Henry Peterson, con un título de Harvard, para supervisar el College of  Education, a Ralph V. Chamberlin, jefe del departamento de biología de la Universidad de Utah, y a su hermano William Henry Chamberlin, entrenado en teología e idiomas antiguos. Los cuatro recibieron además una asignación de tiempo parcial en la facultad de teología de la institución.

Tanto los Petersons como los Chamberlins eran académicamente superiores al resto de sus colegas y trajeron a la Universidad un entusiasmo contagioso por los más modernos desarrollos intelectuales. Nada escapaba a sus temas de debate controversial, desde el comunismo y la eugenesia hasta recientes descubrimientos de la ciencia.

En 1909, conmemorando el centenario del natalicio de Charles Darwin y los cincuenta años del Origen de las Especies, Ralph Chamberlin declaró al biólogo británico una de las más notables mentes científicas de nuestra era. También lo hizo el diario de los estudiantes de BYU, el White and Blue.

Siete meses más tarde de dichas celebraciones y quizás como respuesta a inquietudes allí surgidas, la Primera Presidencia de la Iglesia (Joseph F. Smith, John R. Winder y Anthon Lund) pidieron al Apóstol Orson Whitney esbozar una declaración oficial sobre el “origen físico del hombre”. Un comité especial de Apóstoles revisó y corrigió el texto de Whitney, que luego fue sancionado por la Primera Presidencia y el Quorum de los Doce como la posición oficial de la iglesia y apareció en el número de Noviembre de 1909 de Improvement Era, órgano oficial de la Iglesia.

“La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, que basa su creencia en la revelación divina, antigua y moderna, proclama que el hombre es progenie directa de la Deidad. Dios mismo es un ser exaltado, perfecto, entronizado y supremo. De tanto en tanto surgen preguntas respecto a la actitud de la Iglesia de Jesucristo en cuanto a temas que, aunque no son vitales desde el punto de vista doctrinal, están estrechamente relacionados con los principios fundamentales de salvación. La última pregunta de esta índole que nos ha llegado, es acerca del origen del hombre…El hombre comenzó su vida como ser humano, a semejanza de nuestro Padre Celestial. Es verdad que el cuerpo del hombre comienza como un pequeño germen o embrión que se convierte en un infante, y este tabernáculo es avivado o recibe en cierto momento la vida mediante el espíritu que llega a él; luego, después de nacer, se desarrolla hasta llegar a ser hombre. Sin embargo, en esto no hay nada que nos indique que el hombre original, el primero de nuestra raza, haya sido menos qué un hombre o menos que un embrión o germen de vida humano que creció hasta llegar a ser hombre. El hombre no puede encontrar a Dios por medio de investigaciones. Sin ayuda, nunca descubrirá la verdad sobre el origen de la vida humana. El Señor es quien debe revelársela, de lo contrario quedará oculta; y lo mismo pasa con los hechos relativos al origen de la raza humana sólo Dios puede revelarlos. Sin embargo, algunos de estos hechos ya se conocen, y es nuestro deber recibir y retener lo que ya se ha dado a conocer. La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días, que basa su creencia en la revelación divina, antigua y moderna, proclama que el hombre es progenie directa de la Deidad. Dios mismo es un ser exaltado, perfecto, entronizado y supremo. Mediante su poder omnipotente tomó espíritu y elemento, que coexisten eternamente con El, y organizó la tierra y todo lo que en ella hay. Formó cada planta que crece y cada animal que respira, cada uno según su especie, espiritual y temporalmente aquello que es espiritual a semejanza de lo que es temporal, y aquello que es temporal a semejanza de lo que es espiritual. Él hizo al renacuajo y al mono, al león y al elefante, pero no los hizo a su propia imagen ni les invistió de la razón y la inteligencia divinas. No obstante, la creación animal será perfeccionada en el más allá, cada uno en su “destinado orden o esfera” y gozará de “felicidad eterna”. Este hecho se ha dado a conocer en esta dispensación (D. y C. 77:3). El hombre es el hijo de Dios, formado en la imagen divina e investido de atributos divinos, y así como un hijo de madre y padre terrenales puede llegar a ser un hombre a su debido tiempo, así la progenie aún sin desarrollar y que viene de padres celestiales, puede, mediante el aprendizaje a través de las épocas y siglos, evolucionar hasta llegar a ser un Dios. (Improvement Era, noviembre de 1909, pág. 75-81.)

La declaración total, que es muy extensa para el propósito del presente texto, puede leerse completa en castellano, on line en http://ramaapurimac.blogspot.com.ar/2009/01/el-origen-del-hombre.html

EL AGREGADO DE 1910 Y LOS CONFLICTOS EN BYU

La Declaración Oficial de 1909 fue muy clara con respecto a la trayectoria eterna del hombre, que su espíritu es preexistente a esta condición mortal, nació de padres eternos y vivió en las mansiones celestiales antes de venir a la tierra. También declaraba a Adán el padre de nuestra raza. Sin embargo, no trajo demasiada luz a lo que era su propósito inicial: la creación física. Tampoco analizó la edad de la Tierra o la mutabilidad de las especies.

Muchos la consideraron anti-evolucionista, tomando a Adán como el padre de la humanidad y descartando la posibilidad de una evolución. Sin embargo, el tema del origen del cuerpo físico del hombre se mantenía latente, lo que quedó en evidencia al año siguiente:

“Si los cuerpos mortales del hombre evolucionaron en un proceso natural hasta la perfección actual, mediante la dirección y el poder de Dios; o bien los primeros padres de nuestras generaciones, Adán y Eva, fueron transplantados desde otra esfera con cuerpos inmortales que por medio del pecado se transformaron en mortales, o si nacieron aquí como seres mortales, al igual que el resto de los humanos, son preguntas que el Señor no ha revelado en su plenitud (Improvement Era Abril. 1910 p. 570)

Esta nueva declaración dejaba abierta la posibilidad de la evolución como “mecanismo divino de la Creación”.

El propio Joseph F. Smith reconocería en un editorial posterior a la declaración oficial que “la Iglesia misma no tiene una filosofía sobre el modus operandi empleado por el Señor en Su creación del mundo” Improvement Era vol. 13, p. 570 (Abril 1910)

Mientras tanto, en BYU, los Peterson y Chamberlins continuaban compartiendo la teoría evolutiva y los últimos descubrimientos de la denominada “crítica bíblica”, lo cual causó preocupación en las altas esferas de la Iglesia, la que fue trasladada al Rector Brimhall, en 1911. Se inició así un proceso conflictivo que abarcó a toda la Universidad, al alumnado y parte del cuerpo de profesores, quienes consideraban la interferencia como un recorte a la libertad académica de la institución. Provocó la renuncia paulatina de los cuatro profesores cuestionados y su incorporación a otras universidades del país.

En una carta de Chamberlin a Brimhall, defendiendo su postura puede leerse claramente: “si puede traerme a un solo estudiante cuya fe en el mormonismo yo haya dañado, yo le llevaré cinco que usted, con su estrechez mental, ha conducido fuera de la Iglesia…” (Un extenso detalle de los pormenores y alcances de este conflicto puede encontrarse en The 1911 Evolution Controversy at Brigham Young University por Gary James Bergera, en el cap. 3 de The Search for harmony, edit. Gene A. Sessions y Craig J. Oberg)

1925 – LA GUERRA DE LOS MONOS

Después de terminada la Primer Guerra Mundial, varios estados sureños de Norteamérica iniciaron una campaña para excluir el estudio de la Evolución de la enseñanza pública. Este movimiento era conducido por los fundamentalistas, cristianos que sostenían la veracidad literal de cada párrafo de la Biblia.

Varios conflictos suscitados en esta época son conocidos históricamente como la “guerra de los monos”; tal vez el más conspicuo de estos episodios sea el “Scopes Trial” o Caso Scopes, desarrollado durante 1925 en el Estado de Tennessee. La legislatura estatal había sancionado: “Es ilegal que un profesor universitario, de instituto, o de cualquier otra escuela pública enseñe una teoría que niega la creación divina del hombre tal y como se nos enseña en la Biblia, para sostener en su lugar que el hombre desciende de un orden animal inferior”.

Algunos liberales, principalmente enrolados en la “American Civil Liberties Union”, se encargaron de organizar un juicio espectacular en el cual pensaban derrotar a los fundamentalistas.

El lugar: Dayton, Tennessee.

El “chivo expiatorio”: John Thomas Scopes, joven profesor del pueblo.

Se planeó culpar a Scopes (con el conocimiento y aprobación de éste) por sus enseñanzas sobre la evolución, para evaluar hacia dónde se orientaba la opinión pública y, si era posible, modificarla.

Se nombró como defensor de las ideas evolucionistas a Clarence Darrow, abogado ya famoso por el tratamiento que daba a sus casos; los creacionistas presentaron a Jennings Bryan, férreo representante del protestantismo y candidato a la Presidencia de los EEUU en tres oportunidades.

Durante los diez días de Julio que duró el juicio, el pueblo de Dayton vivió una gran actividad con la llegada de periodistas, predicadores y patrocinadores del “eslabón perdido”. Toda la nación estaba pendiente.

En el duelo de agudezas, Darrow parece haber vencido (de hecho, Bryan no logró reponerse de la derrota y falleció pocos días después de concluido el juicio). Sin embargo, el juez determinó que Scopes era culpable de violar la ley existente y se le multó con el pago de 100 dólares. En enero de 1927 el Tribunal Supremo del Estado dejó sin efecto la pena. Varias décadas más tarde, la historia fue llevada al teatro y a por lo menos dos versiones cinematográficas bajo el nombre de “Heredarás el Viento”.

En 1925 la Iglesia volvió a emitir otra declaración oficial que aseguraba la paternidad de Dios y su mano en la Creación así como la preexistencia de los individuos pero no agregaba nada al tema de la creación corporal del hombre.

1930 – ROBERTS VS. SMITH VS. TALMAGE

En ese año de 1930, B.H. Roberts uno de los Presidentes del Primer Consejo de los Setenta fue asignado para crear un manual de estudio para el Sacerdocio de Melquisedec. Bajo el nombre The Truth, The Way, The Life (La Verdad, el Camino, la Vida) el proyecto de manual, que se envió a la Primera Presidencia y al Quorum de los Doce para su aprobación, declaraba que la muerte se había estado produciendo millones de años antes de la caída de Adán y que seres denominados pre-Adanitas habían vivido antes que él. En uno de sus capítulos se leía:

“Por otro lado, limitar e insistir en que toda vida y muerte ocurrió después del advenimiento de Adán a la tierra, entre seis y ocho mil años atrás, como proponen algunos, sería ir en contra de hechos indiscutiblemente sacados a la luz por los investigadores de la ciencia en tiempos modernos, y ésto logrado por hombres del más encumbrado tipo en lo moral e intelectual, no por hombres inferiores, o de temperamentos sensuales y diabólicos, sino hombres que deben enumerarse entre los más dignos y sacrificados de entre los hijos de los hombres – del tipo de donde provienen los más nobles hijos de Dios, ya que ‘la gloria de Dios es la inteligencia’ (DyC 93:36), y también la gloria del hombre. Estos buscadores de la verdad son de ese tipo. Prestar atención y dar credenciales razonables a sus investigaciones y hallazgos es ligar la Iglesia de Dios con el más alto incremento en el esfuerzo y pensamiento humano. De este lado se encuentra el desarrollo, del otro, la reducción. Es en el primer sector que el trabajo de investigación se está llevando a cabo y seguirá haciéndolo; la investigación y los descubrimientos continuarán allí en el futuro y nada los detendrá. Del otro lado, nada crecerá. Uno conduce al estrecho sectarismo, el otro mantiene el espíritu abierto a un movimiento mundial con el cual comenzó nuestra Nueva Dispensación. De entre ambos ¿cuál debería ser nuestra elección”. [Brigham H. Roberts, “The Truth, the Way, the Life: An Elementary Treatise on Theology”, 1930 (publicado por SRA in 1994), pg. 363-364.]

El 5 de abril de 1930, Joseph Fielding Smith, por entonces un joven miembro del Quorum de los Doce, defendió vigorosamente el punto de vista opuesto en un discurso que se publicó en revistas de la Iglesia. Enseñó que no había habido muerte antes de la caída de Adán y que no habían existido pre-Adanitas.

En 1931, tanto a Roberts como a Smith se les permitió presentar sus interpretaciones a la Primera Presidencia y al Quorum de los Doce y finalmente se emitió un memo a todas las Autoridades Generales que declaraba:

“Sobre las doctrinas fundamentales de la Iglesia estamos todos de acuerdo. Nuestra misión es llevar el mensaje del evangelio restaurado al mundo. Dejemos a la Geología, Biología, Arqueología y Antropología, ninguna de las cuales tiene que ver con la salvación de las almas de la humanidad, hacer la investigación científica… No vemos ninguna ventaja en continuar la discusión… sino que, al contrario, tenemos la certeza de que conducirá a la confusión, división y mala interpretación si sigue adelante. Sobre un punto todos deberíamos estar de acuerdo, es esto, que los Presidentes Joseph F. Smith, John R. Winder y Anthon H. Lund estaban en lo correcto cuando dijeron: ‘Adán es el primer padre de nuestra raza’.”

James Talmage, otro Apóstol y geólogo experimentado, simpatizaba en gran medida con el trabajo de Roberts. Señaló a las Autoridades que existía el riesgo de que los miembros interpretaran la postura de Joseph Fielding Smith como la posición oficial de la Iglesia ya que habían circulado ampliamente en publicaciones mientras que la de Roberts se había limitado a documentos de circulación restringida. Como resultado de ello, la Primera Presidencia autorizó a Talmage a dar un discurso en el Tabernáculo en el cual contradijo las ideas de Smith y luego (a pesar de la oposición de Smith) autorizó también la publicación de ese discurso del 9 de Agosto de 1931 en formato de panfleto como La Tierra y el Hombre

En 1943, John Widtsoe, otro Apóstol, en su artículo “Evidencias y Reconciliaciones”, afirmaba que la aceptación de la teoría de la evolución, aun a costa de contener “verdades interesantes”, debía ser contemplada como una más de las muchas hipótesis científicas que el hombre había desarrollado para explicar multitud de hechos empíricos.  Sin embargo, esta aseveración no resultaba suficiente como para hacer de ella el fundamento de una filosofía de vida. Al igual que Talmage, creía en los pre-Adanitas, y coincidía con él en que la creación de Adán y Eva aún no había sido revelada.

1950 Y MAS ALLA (McKay vs. Smith, Kimball vs. McConkie)

En 1946, David O.McKay, pronunció algunas palabras en los funerales de Mary Anderson, mencionando aspectos positivos de la teoría de la evolución:

“De entre las generalidades de la ciencia, la evolución ocupa un lugar preponderante. Declara: “El hombre es una criatura de desarrollo, que ha provenido de un origen más bajo a través de eras incontables ‘¿Para qué este vasto derroche de tiempo, dolor y sangre? ¿Por qué pudo llegar hasta aquí si está destinado a no poder seguir?. Una criatura que ha viajado tales distancias, luchado semejantes batallas y ganado iguales victorias merece, uno se ve compelido a decir,  conquistar la muerte y robar a la tumba su victoria. Darwin dijo… ‘Creyendo como yo que el hombre en un distante futuro será una criatura más perfecta de lo que es hoy, es un pensamiento intolerable que él y todas las demás criaturas sensibles estén condenadas a la completa aniquilación después de un progreso tan lento y continuado. Para aquellos que admiten la inmortalidad del alma humana, la destrucción de nuestro mundo quizás no parezca tan terrible.’” David O. McKay, remarks at the Funeral of May Anderson, Gregory A. Prince and Wm. Robert Wright, David O. McKay and the Rise of Modern Mormonism, pg. 46.

Quizás por ello el enojo reflejado en la carta mencionada en la introducción por la publicación del libro de Joseph Fielding Smith, que en su página 194 declaraba:

“Se ha dicho acertadamente que la evolución orgánica es la principal arma de Satanás en esta dispensación en su intento de destruir la misión divina de Jesucristo”.

Más adelante, en 1975, el Presidente Spencer W. Kimball diría: “no sabemos exactamente cómo se produjo la llegada al mundo de Adan y Eva, y cuando podamos entenderlo el Señor nos lo dirá”. Spencer W. Kimball“The Blessings and Responsibilities of Womanhood,” Ensign, Mar. 1976, pp. 70–72.

Pero en 1980, Bruce R. McConkie rescataría las ideas de su suegro ya fallecido al expresar en una charla al alumnado de BYU que: “Existen aquellos que dicen que la religión revelada y la evolución orgánica pueden armonizarse. Esto es tanto falso como diabólico” (Stephens & Meldrum, Evolution and Mormonism, p.52)

Cuanto más investigo asuntos relacionados con el Evangelio, las figuras de David O.McKay, su discípulo Spencer W. Kimball y varios de sus consejeros (Hugh B. Brown, Stephen L. Richards y J. Reuben Clark) parecen estar siempre algunos años luz más adelante que el resto de nosotros.

Desde el horizonte científico, los muchos descubrimientos de restos homínidos, los nuevos métodos y aparatologías disponibles, la denominada “síntesis moderna” de la evolución, en la que biología, genética, paleontología y otras ciencias confirman los presupuestos de Darwin y corrigen levemente otros, ha hecho que la Evolución deje de ser una simple teoría para transformarse en algo más concreto.

2012 – ¿QUE OCURRE HOY? “EVOLUCION, DINOSAURIOS Y FE: NAVEGANDO UN MUNDO DE DESCUBRIMIENTOS”

Bajo ese título apareció un artículo en el Deseret News del 16 de Junio de 2012. Su lectura es más que productiva, teniendo en cuenta que el diario es propiedad de la Iglesia:

“PROVO – Dos calaveras están situadas frente a los estudiantes del Dr. Michael Whiting, en el laboratorio de biología evolutiva de la Universidad de Brigham Young.

“Descubran cuál es chimpancé y cuál humano”, les dice Whiting.

Los estudiantes eligen una y se les provee una lista de items a comparar entre ambas, que incluye dentadura, tamaño del cerebro y nariz.

Con una camisa azul sin corbata y las mangas levantadas, Whiting deambula por la clase señalando las diferencias entre ambas piezas a los estudiantes.

“Ustedes olvidarán muchas cosas”, les dice. “Pero tengo la esperanza de que recordarán lo que aprendan aquí hoy”.

El tema: Evolución. Es una materia en la que Whiting debe mantenerse al día a medida que nuevos fósiles se descubren y proveen un conocimiento más completo del mundo en que vivimos. Su clase también permite vislumbrar la intersección entre ciencia y fe y cómo los que saben y los que aprenden en una Universidad basada en la fe desarrollan las habilidades para balancear ciencia y religión en su búsqueda de verdades.

“Lo que intentamos hacer al enseñar la evolución es dar un curso muy sólido en ciencia evolutiva”, dice Whiting. “Hay espacio en la doctrina SUD para creer en un Dios que utiliza la evolución”.

Los nuevos descubrimientos arqueológicos son festejados por Whiting, un hombre religioso que enseña en una universidad cuyas clases pueden comenzar con una oración. Y este año los descubrimientos continúan viniendo:

  • En Marzo, el fósil de un pie encontrado en Etiopía datado como de 3.4 millones de años de antiguedad fue anunciado por la revista Nature. El fósil, aseguran los científicos, sugiere una especie de homínido que trepaba a los árboles y coexistía con homínidos que caminaban erectos.

  • La revista también notificaba de herramientas de piedra descubiertas en Salado, Texas, restos de campamentos en Chile y excrementos fósiles de Oregon, toda evidencia que desafía las creencias previas sobre la época y origen de las primeras culturas americanas.

  • En este mismo mes, el New York Times dio detalles del Proyecto Abierto del Arbol de la Vida. Biólogos de la evolución, con un presupuesto de u$s 5.7 millones de la National Scienc Foundation, intentan dar forma a un árbol de la vida que incluya a cada especie conocida. La primer versión, que estará disponible en 2013 incluirá cerca de dos millones de ramas.

Whiting dice que no le sorprenden los esfuerzos y descubrimientos y considera que los nuevos hallazgos se han hecho más comunes.

“La evidencia sobre el antiguo origen del hombre se incrementará”, declara, señalando mejores herramientas y nueva tecnología. “Hemos estado buscando huesos con más intensidad que nunca antes, y los estamos encontrando”.

Whiting comenta que, aunque algunos estudiantes tienen problemas para aceptar la evolución humana, los de su laboratorio no enfrentan mayormente esta situación. Muchos de sus discípulos comienzan a ver la evolución no como una teoría que amenaza sus creencias, sino como una herramienta que Dios utiliza para cumplir sus propósitos.

“Dejan la clase pensando ‘¿no es fantástico? ¿no es el Creador muy inteligente?’” nos dice.

Whiting, quien estudió biología en BYU durante los ’80, cuenta que la evolución era un tema de mayor controversia cuando él era estudiante. Los profesores solían entregarles apuntes con citas de líderes de la Iglesia que apoyaban sus creencias.

“Teníamos una especie de batalla de ‘mi autoridad general puede ganarle a tu autoridad general”’, dice.

La controversia desapareció en 1992, cuando la universidad distribuyó comentarios de la Primera Presidencia y la Enciclopedia del Mormonismo.

“Las escrituras nos dicen por qué fue creado el hombre, pero no cómo, aunque el Señor prometió revelarlo cuando regrese” dice William Evenson en la Enciclopedia del Mormonismo, una declaración que se reimprimió en el paquete para profesores y estudiantes de la Universidad. Whiting cree que ese paquete ayudó a minimizar el estigma de que la evolución es algo que contradice a la religión. Hoy, dice, muchos estudiantes ven a la evolución como una explicación lógica de la diversidad biológica y totalmente compatible con nuestra fe.

Scott Trotter,  vocero de la Iglesia, ofreció una ampliación: “La ciencia y la religión no están enfrentadas en nuestra fe. Aceptamos la verdad dondequiera que se encuentre y tenemos la visión pragmática de que cuando la religión y la ciencia parecen colisionar, es simplemente porque no tenemos suficiente información para reconciliarlas”.

Para Rodney Scheetz, curador del Museo de Paleontología de BYU, los misterios que surgen en la intersección de religión y ciencia son los que realmente despertaron su interés en la religión.

“En cierto sentido, lo dinosaurios me trajeron a la iglesia” reconoce Scheetz.

Scheetz, quien creció en Colorado, encontró huesos de un dinosaurio bebé cuando tenía 12 años, lo cual lo llevó a conocer a Jim Jensen, un paleontólogo de BYU que recibía el sobrenombre de “Dinosaurio Jim”. Jensen se transformó en mentor de Scheetz, quien lo acompañó a excavaciones en Colorado, durante los veranos. Con el tiempo Scheetz se convirtió a la Iglesia, y declara que ver el deseo de miembros fieles a plantearse preguntas fue una de las razones para hacerlo.

“Es ese tipo de mentalidad abierta lo que me condujo a la iglesia”, dice. “La verdad es la verdad. Sin temor a lo que se encontrará”.

El museo ocupa sólo una parte del edificio. Los visitantes transitan entre réplicas de esqueletos de allosaurios y apatosaurios, pero una puerta adyacente conecta con un gigantesco depósito que alberga hileras de fósiles. Del otro lado del estacionamiento hay una capilla que funciona para múltiples congregaciones de Santos de los Ultimos Días cada domingo.

“Están los literalistas de las Escrituras y los ateos” dice Scheetz. “Ambos expresan que uno debe creer en la ciencia o en Dios. Pero hay muchos otros que no ven ese conflicto”.

Ese enfoque ha alentado un crecimiento en el número de recursos diseñados para estimular ideas sobre religión y ciencia. BioLogos.org, por ejemplo, es promovido por cristianos evangélicos para explorar “la compatibilidad entre la creación evolutiva y la fe bíblica”.

Aún en las escuelas estatales seculares, los alumnos en 2012 buscan solución a aparentes conflictos. Heath Ogden, un Santo de los Ultimos Días que enseña evolución en la Universidad de Utah Valley, expresa que tuvo que reevaluar su visión universitaria para enfrentar la abrumadora evidencia científica que él pensaba que chocaba contra sus creencias religiosas. Hoy, ayuda a muchos de sus estudiantes en el mismo tema. “La mayoría de las preocupaciones tienen que ver con la evolución humana”, dice.

Ogden afirma que aquellos estudiantes que son activos en su fe se sienten a menudo tranquilizados al descubrir que él es religioso pero aun así cree en la ciencia.

Apenas un 30 por ciento de sus estudiantes acepta la noción de evolución humana al comenzar el semestre. Pero al finalizar, salta hasta aproximadamente el 70 por ciento. Parte del desafío es comprender lo que se quiere decir por evolución…

Para profesores como Whiting existe un nivel de incertidumbre tanto en la ciencia como en la religión. El desea que los estudiantes busquen información..

“No sabemos demasiado sobre la mecánica de la creación por las escrituras”, nos dice “¿Cómo encajan Adan y Eva en esos mecanismos? No lo sé. Pero no me preocupa. Algunos estudiantes tienen dificultades con la incertidumbre. Quieren saber dónde entra Adan en la línea de homínidos… No entendemos todo sobre cómo funciona la evolución, pero tampoco sabemos todo sobre el Evangelio”.

ALGUNAS REFLEXIONES FINALES

1) Los miembros de la Iglesia no somos fundamentalistas literales. Si bien ha habido posiciones que se acercaron a esa línea de pensamiento entre los líderes del pasado, la verdad es que José Smith asombró al mundo al declarar que la Biblia no estaba completa, había sido traducida incorrectamente en muchos pasajes y algunos de los libros de su canon actual no deberían formar parte de ella. Además inició una Versión Inspirada con innumerables cambios y aclaraciones. Yo no llamaría a eso una actitud literalista. De hecho, de los grupos fundamentalistas han venido los más duros ataques históricos contra la Iglesia. Encolumnarnos junto a ellos en una cruzada perdida no pareciera una buena estrategia.

2) La Ciencia nunca ha podido explicar cómo Moisés (o quienes antes que él hayan guardado memoria de las tradiciones hebreas), proviniendo de una sociedad pastoril 4000 años antes de nuestra era, pudiese tener tan claro que la vida se inició en los océanos (“Produzcan las aguas seres vivientes…” Génesis 1:20), que hubo un orden en la aparición de los animales (Gen.1:22-25) y que el Hombre fue una creación tardía (Gen 1:26), todos elementos fundamentales en las ideas evolucionistas. ¿Casualidad o revelación?

3) Nuestra propia doctrina deja espacios en blanco para la inserción de la evolución como modus operandi del Creador. Por ejemplo Abraham 4:18 (“Y los Dioses vigilaron aquellas cosas que habían ordenado hasta que obedecieron”)

4) Deberemos comprender mejor nuestro pasado histórico y desarrollar un mayor sentido de la autocrítica. ¿Por qué está bien que se enseñe Evolución en BYU en 2011 y no estaba bien que se lo hiciera en 1911? ¿Es la Evolución la más potente arma de Satanás o un instrumento de la ciencia para ayudarnos a entender nuestro pasado? ¿Merecerían los descendientes de los Peterson y Chamberlin una disculpa oficial por el maltrato que recibieron sus ilustres progenitores? ¿Deberían seguir siendo las declaraciones oficiales de 1909 y 1925, escritas en medio de y como respuesta a circunstancias sociales muy definidas, nuestro estándar con respecto a la Evolución? Toda idea sobre estos asuntos será bien recibida…

Ya hace algunos años, Carl Sagan, el famoso astrónomo no creyente, declaró:

“¿Cómo puede ser que casi ninguna religión importante haya mirado los avances científicos y llegado a la conclusión: ‘¡Esto es mucho mejor de la que pensábamos! El universo es aún más grande que lo declarado por los profetas, más sutil, más elegante. Dios debe ser aún mayor de lo que soñamos’? En vez de eso dicen, “¡No,no, no! Mi Dios es un dios pequeño, y quiero que permanezca así”. Una religión, nueva o antigua, que ponga el acento en la magnificencia del Universo tal como la revela la ciencia moderna tendría la capacidad de producir reservas ilimitadas de reverencia y asombro difícilmente igualadas por los credos convencionales. Tarde o temprano tal religión deberá surgir.”

Carl Sagan, Pale Blue Dot: A Vision of the Human Future in Space (New York: Random House, 1994), p. 52.

Personalmente, ansío que seamos esa religión…

10 comentarios el “LOS MORMONES Y LA EVOLUCION ORGANICA

  1. Guillermo Italia dice:

    Mario, la Iglesia solo defiende su posición con el argumento de la revelación. Revelación aveces a favor y otras veces en contra de la evolución. La iglesia se acomoda a la ciencia cuando ya no tiene escusas para tapar sus antiguas creencias. Muy bueno el artículo. te felicito. Guillermo.

  2. Diana Pérez dice:

    Buen artículo el tuyo, me lo he devorado y me ha parecido sensacional. Amigo o amiga, sinceramente yo también deseo que la IJSUD sea esa religión que Sagan mencionó.
    No soy miembro (aún) pero, tras leer tu exhaustiva investigación, creo que no me he equivocado al mirar hacia esta religión… La Iglesia SUD tiene mucho que aportar al mundo, sólo necesitan escuchar a los profetas de Dios.

    Saludos.

    • mormosofia dice:

      Estimada Diana: Gracias por contactarte y por tu estímulo. Las mías son las opiniones de un simple miembro que ama la Iglesia y cree que debemos ayudarla a que alcance el potencial que el Señor desea de ella. La Iglesia nunca será más perfecta de lo que somos sus imperfectos miembros y ese es nuestro desafío. Creo que el Evangelio Restaurado tiene la capacidad de brindarnos gran felicidad y espero que entre nosotros la encuentres. Un cariño. Mario Montani

      • Glenn dice:

        Disculpa pero estoy en desacuerdo con “debemos ayudarla a que alcance el potencial que el Señor desea de ella”. Dios no requiere a la ciencia para desarrollar su iglesia.
        Nunca he visto conflicto alguno entre Dios y la ciencia. El conflicto es entre la ciencia y las doctrinas de algunas religiones, pero eso no tiene nada que ver con los SUD.

      • mormosofia dice:

        Estimado Glenn: Gracias por comunicarte. Estoy básicamente de acuerdo contigo, sin embargo, no puedo dejar de lado las declaraciones de muchos líderes del siglo XX de que todo adelanto en las ciencias y la tecnología han sido impulsados por Dios para permitir la mejor difusión del evangelio. Es cierto que Dios no “necesita” de la ciencia (ciertamente El es un gran Científico) pero la “utiliza” bastante. Un saludo…

      • Glenn dice:

        De acuerdo, pero no me queda claro eso de “Dios es un gran científico” y “pero la utiliza bastante”
        Al leer eso me da la idea de que “Dios es uno más de esos grandes científicos” y “que depende de ella en cierta medida”.
        Es claro que Dios sabe toda la ciencia porque Él es el creador de sus leyes y es claro que la utiliza siempre porque así determinó que se hicieran las cosas.
        La ciencia no es paralela a Él sino parte de su creación. Él jamás a hecho algo por magia como argumentan los defensores de la ciencia en general.
        Dios no depende de la ciencia en ningún grado, por el contrario la ciencia está sujeta a Él completamente y la utiliza siempre.
        Ningún conocimiento científico es requisito para la salvación pero es bueno para mejorar el bienestar temporal de la humanidad.
        Saludos desde Chile

      • mormosofia dice:

        Querido Glenn: Un importante propósito original de este blog era que pudiésemos conversar y aún disentir sobre aspectos de nuestras creencias. De modo que aprecio tus aportes como muy enriquecedores. No obstante, no deseo ser citado fuera de contexto. Lo de que Dios es “uno más” de esos científicos y “que depende de la ciencia” son agregados tuyos que no comparto ni estaban en la elaboración de mi texto original.

        “Nuestra religión abraza la química, abraza todo el conocimiento del geólogo, y va un poco más allá que sus sistemas de argumentación, pues el Dios Todopoderoso, su autor, es el más grande químico que existe”
        Brigham Young, Journal of Discourses, v. 15, p. 127

        “Si uno de los Elderes nos diese una conferencia sobre astronomía, química o geología, nuestra religión lo abarca todo. No importa cuál sea el asunto, si tiende a mejorar la mente, exaltar los sentimientos o acrecentar las capacidades. La verdad que se halla en todas las artes y ciencias forma parte de nuestra religión. La fe no es más parte de ella que cualquier otro principio de filosofía”
        Brigham Young, Journal of Discourses, v. 1, pp. 334-335.

        Tanto B. Young como Orson Pratt y otros líderes de la primera etapa veían a Dios como un gran científico, un gran artista y un gran ejecutor. No creo que el asignarle esas características para enfatizar Su dominio del conocimiento menoscabe su divinidad.
        Es cierto que nuestros primeros líderes poseían una visión expansiva del Evangelio que creo que hemos perdido. Pero esa es una idea personal que no necesita ser compartida ni rebatida. Es mi opinión.
        Con respecto a las leyes que rigen el Universo sabemos en realidad muy poco. Si creemos lo que enseñó Joseph Smith en su discurso de King Follet, Dios ya progresó a su estado actual utilizando muchas de esas leyes, de modo que no es su creador en un sentido literal sino su “sabio utilizador”. Pero eso daría para otra larga charla…
        Gracias nuevamente por tus opiniones. Un cariñoso saludo.
        M. Montani

      • Glenn dice:

        Mario
        No te cité fuera de contexto. Lo que dije es que al usar las frases que usaste “da la idea” y por eso comenté acá.
        Con quién sea que hablo de estos temas trato de ser muy cuidadoso en no dar la impresión de que la ciencia corre por su cuenta a la par de Dios.
        Es muy importante para mi dejar siempre en claro la absoluta subordinación de la ciencia a Dios y creo que Él nos estregó los conocimientos y ha inspirado a hombres a través de todas las generaciones a hacer descubrimientos que Él considera oportuno que tengamos.
        Creo que ningún científico tiene su inteligencia como una parte intrínseca de él sino que es un don de Dios y Él podría transformar al más ignorante de todos los seres humanos en el mayor científico de todos los tiempos si así conviniera a sus planes.
        Creo que los científicos como todas las otras cosas buenas que Dios nos ha dado han corrompido el noble propósito de la ciencia (como ha pasado con todo lo bueno que Él nos ha dado) y esa es mi preocupación ya que mucha gente ha llegado a pensar que la ciencia está en contra de la fe en Dios. Creo que las revelaciones de Dios son verdades absolutas y creo que la ciencia va descubriendo cosas mayormente con prueba y error y que una teoría reemplaza a otra constantemente y si bien amo la ciencia (y probablemente el próximo año empiece mi doctorado en energía) no olvido sus limitaciones.

        Saludos

      • mormosofia dice:

        Glenn: Aclarado el punto. Creo que estamos más o menos de acuerdo en todo lo demás. Exitos en tus estudios y siempre bienvenido… Mario

  3. Juan dice:

    en lo personal siempre me había basado en el principio de doble verdad de Averroes por eso nunca había entrado en conflicto mis creencias y la ciencia a la cual soy aficionado, sin embargo creo que este articulo me ha dejado satisfecho, saludos desde Guatemala

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