DE NADIE A ALGUIEN – Parte 2

Deidad

DE NADIE A ALGUIEN – Parte 2

(La Restauracióny el reintegro de la Divina Corporalidad)

Por Mario R. Montani

“Cuando el énfasis sobre la trascendencia de dios llega a un extremo en el que no se puede decir nada sobre El, ni tan siquiera metafóricamente, entonces Dios se convierte, como le gustaba decir a Schopenhauer, en algo prácticamente indistinguible de nada… no hay nada que decir sobre una deidad tan distante… si no podemos hablar de ello, ni siquiera con nuestros pobres símbolos humanos ¿cómo nos puede servir de algo, o consolarnos? (Matin Gardner – Los porqués de un escriba filósofo, 1989, Barcelona, Tusquets, pag. 199)

De las virtudes de la Esfera

Ya Platón en el Timeo había declarado que “La esfera es la figura más perfecta porque todos los puntos de la superficie equidistan del centro”. No es de extrañar, pues, que muchos filósofos cristianos de la antiguedad (la mayor parte de ellos neoplatonistas) hayan visto esa esfera como la más probable y perfecta forma de la divinidad.

Para Orígenes, los muertos resucitarían como esferas y, según Fechner, los ángeles son esféricos. En el Corpus Hermeticum, Alanus de Insulis descubrió la fórmula: “Dios es una esfera inteligible cuyo centro está en todas partes y su circunferencia en ninguna”. Como bien lo señala Borges en “La esfera de Pascal”, Rabelais copiará el formato en el último libro de Pantagruel, “esa esfera intelectual, cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna, que llamamos Dios”.

No me cabe duda de que la idea se filtró también en el cuento de Ray Bradbury “Los globos de fuego”, en el que un grupo de sacerdotes viaja a Marte para evangelizar a los pobladores originales y descubre que éstos han llevado vidas tan espirituales que terminaron abandonando por completo sus cuerpos para transformarse en unos bienhechores globos azules de luz. Pero, al menos la esfera era un Algo y no una Nada…

De la trascendencia antropomórfica y el kabod

Los dioses del antiguo Cercano Oriente eran trascendentemente antropomórficos: poseían cuerpos de forma humana pero supremos en santidad y substancia. En sus literaturas estaba entendido que las características zoomórficas o teriomórficas eran “atributos animales” con los que se representaba alguna de sus características, no su forma, que continuaba siendo básicamente humana. Dios era también trascendentemente antropopático. Tenía sentimientos humanos engrandecidos. En las escrituras hebreas se lo llama permanentemente hombre, aunque no siempre se lo ha traducido así. En hebreo existen al menos cuatro formas de denominar al hombre:

Ish – hombre, macho de la especie humana

Adam – humano, individuo, persona

Ben Adam – persona, hombre, mortal

Enosh – hombre, mortal

Gueber – hombre, valiente

Las tres del medio poseen una connotación de debilidad y fragilidad humana y jamás aparecen en los textos bíblicos refiriéndose a Dios. Ish y Gueber, en cambio, expresan fortaleza, realeza y espiritualidad y son los términos que se aplican en las escrituras. Las teofanías (apariciones de Dios a los humanos) también lo presentan de ese modo.

“Existe una teofanía en el ciclo de Abraham en la que Yavé se le aparece con otros acompañándole… Yavé aparece aquí como hombre… lo que no debe confundirse con un mero antropomorfismo metafórico. Mientras Dios se presenta como un hombre y habla y come como tal, no hay ningún intento de describir la forma de Dios o su apariencia externa… Es la aparición humana en la teofanía lo que es esencial, y existe consistencia y cohesión en el Antiguo Testamento al presentar estas historias sistemáticamente. Dios desea aparecer, y lo hace, en forma humana” (Letellier, Day in Mamre, pag. 39)

Los profetas de la antigüedad no acusaban a los dioses paganos por su aparente antropomorfismo sino por su antropomorfismo insuficiente:

“Sacan oro de la bolsa, y pesan plata con balanzas, alquilan un platero para hacer un dios de ellos; se postran y adoran. Se lo echan sobre los hombros, lo llevan, y lo colocan en su lugar; allí se está y no se mueve de su sitio. Le gritan, y tampoco responde, ni libra de la tribulación” (Isaías 46:7-8)

 

“Tienen bocas, mas no hablan;

Tienen ojos, mas no ven;

Orejas tienen, mas no oyen

Tienen narices, mas no huelen;

Manos tienen, mas no palpan;

Tienen pies, mas no andan…”    (Salmos 115:5-7)

Como se puede ver en estos pasajes, el reclamo no tiene que ver con la apariencia humana de los ídolos, sino con sus incapacidades humanas. No pueden hacer siquiera lo que los hombres comunes hacen, por tanto, mucho menos lo que el Hombre Divino, el Gueber trascendente, puede lograr.

Según los estudiosos bíblicos, la misma idea está presente en el Nuevo Testamento:

“La idea de Jesús sobre Dios es bastante simple y antropomórfica, y no hay señales de que estuviese preocupado por problemas o dificultades especulativas… Dios era estrictamente una persona – Rey, Juez, Señor, Padre. Cristo pensaba en El en términos antropomórficos, no metafísicos o místicos.” A. McGriffert, The God of the Early Christians (New York: Charles Scribners Sons, 1924, pags. 3, 17)

Dios posee un cuerpo claramente antropomórfico pero demasiado sagrado para los ojos humanos. Su calidad humana es de un grado diferente al de los mortales, de allí la definición de antropomorfismo transcendente, cuyas imágenes están ausentes en el lugar de culto (Aniconismo) y sólo puede ser enfrentado después de una especial protección (Moisés, los Setenta Ancianos de Israel, el hermano de Jared, Joseph Smith). Una de las evidencias que ayuda a establecer tal creencia es el concepto hebreo de Kabod, un sustantivo que se traduce como “Gloria” en la mayor parte del Antiguo Testamento. El Kabod es una antigua creencia que declara que la forma física de Dios está rodeada por una túnica de luz y, en ocasiones, por un velo de nubes o humo, que se consideran manifestaciones visibles de la presencia física de Dios.

Humo subió de su nariz

Y de su boca fuego consumidor…

Puso tinieblas por su escondedero,

Por cortina suya alrededor de sí;

Oscuridad de aguas, nubes de los cielos

Por el resplandor de su presencia, sus nubes pasaron (Salmos 18: 8, 11-12)

 

Nubes y oscuridad alrededor de él;

Justicia y juicio son el cimiento de su trono.

Fuego irá delante de él. (Salmos 97:2-3)

 

El que se cubre de luz como de vestidura

El que pone las nubes por su carroza

Y a las flamas de fuego sus ministros. (Salmos 104:2-4)

 

Y la apariencia de la gloria de Jehová era como un fuego abrasador en la cumbre del monte, a los ojos de los hijos de Israel. Y entró Moisés en medio de la nube, y subió al monte…(Exodo 24:17-18)

 

Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor. (Lucas 2:9)

 

“Y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz… Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube…” (Mateo 17: 2,5)

 

“… cuando hubieron llegado al valle de Nimrod, descendió el Señor y habló con el hermano de Jared; y estaba en una nube, y el hermano de Jared no lo vio”. (Eter 2:4)

 

“el Señor extendió su mano y tocó las piedras, una por una, con su dedo. Y fue quitado el velo de ante los ojos del hermano de Jared, y vio el dedo del Señor; y era como el dedo de un hombre…” (Eter 3:6)

 

“precisamente en este momento de tan grande alarma vi una columna de luz, más brillante que el sol, directamente arriba de mi cabeza; y esta luz gradualmente descendió hasta descansar sobre mí” (José Smith – Historia 1:17)

 

“Y mientras meditábamos en estas cosas, el Señor tocó los ojos de nuestro entendimiento y fueron abiertos, y la gloria del Señor brilló alrededor…” (DyC 76:19)

Los ejemplos podrían multiplicarse, pero he intentado una recorrida por el Antiguo y Nuevo Testamento, el Libro de Mormón, la Perla de Gran Precio y la Doctrina y Convenios. Todos nos cuentan la misma historia: que la gloria (el Kabod hebreo) oculta en la luz, el fuego y nubes la presencia de la Deidad. El pilar de fuego y de nubes que acompaña a Israel por el desierto, la zarza ardiendo sin consumirse, la columna de luz de la Restauración, son indicativos de la compañía real de un Dios antropomórfico que se muestra sólo ocasionalmente y que protege a los humanos de su propio poder…

Importante información adicional sobre el tema puede hallarse en Thomas S. Mann, Divine Presence and Guidance in Israelite Traditions: The Typology of Exaltation  (John Hopkins, Baltimore, 1977) 217-218. ; Frank Moore Cross, Canaanite Myth and Hebrew Epic, Essays in the History of the Religion of Israel (Cambridge, Massachusetts: Harvard University Press, 1973), 30, 164.

El retorno a Alguien

La experiencia de la Primera Visión marcó una división con respecto a las creencias religiosas y teológicas del momento. Provenía de la praxis y no del pensamiento filosóficamente elaborado:

“Ni la lectura de las experiencias de otros, ni las revelaciones que ellos reciben, podrán jamás darnos a nosotros un concepto comprensible de nuestra condición y nuestra verdadera relación con Dios. El conocimiento de estas cosas sólo se puede obtener por la experiencia, mediante las ordenanzas que Dios ha establecido para ese propósito. Si por cinco minutos pudiéramos ver lo que hay en el cielo, aprenderíamos más que si leyésemos todo lo que se ha escrito sobre el asunto.” (Enseñanzas del Profeta José Smith, pág. 400).

Como bien la expresara el Presidente Stephen L. Richards:

“La primera visión aportó claridad, definición y certeza a esta situación, no como producto del razonamiento o del argumento sofisticado sino como la seguridad plena de la experiencia. Cuando José salió de la arboleda, no tuvo necesidad de inventar una teoría, él conocía los hechos. Dios tiene semejanza con el hombre, tiene voz, habla. Es considerado y bondadoso. Contesta las oraciones. Su Hijo es semejante a El pero es una persona distinta. Es obediente con el Padre y es el mediador entre El y los hombres. La suposición de Dios como simple esencia o principio de poder y fuerza en el universo fue derribada para siempre. Este testimonio es directo, positivo e irrefutable. Muchos no han creído en él pero nadie ha tenido jamás el suficiente conocimiento para refutarlo.” (Stephen L. Richards – Las contribuciones de José Smith)

La Restauración también proveyó importantes conceptos adicionales sobre la naturaleza de Dios, de sus hijos, y de la relación entre ambos.

“Los elementos son eternos; y espíritu y elemento, inseparablemente unidos, reciben una plenitud de gozo…” (D.y C. 93:33)

“El Dios verdadero existe tanto en el tiempo como en el espacio, y tiene tanta relación con ellos como el hombre o cualquier otro ser” Orson Pratt, citado en Thomas F. O’Dea, TheMormons (Chicago: University of Chicago Press, 1963), 122.

“Lo que es sin cuerpo, partes y pasiones no es nada. No hay otro Dios en los cielos sino el Dios que tiene carne y huesos. Juan 5:26 “El Padre tiene vida en sí mismo, así dio también al Hijo que tuviese vida en sí mismo”… (Enseñanzas del Profeta José Smith, pag. 216)

“Siguiendo el asunto hasta su fundamento, y considerándolo filosóficamente, hallaremos una diferencia muy notable entre el cuerpo y el espíritu. Se supone que el cuerpo es materia organizada, y el espíritu, según muchos, es inmaterial y sin substancia. Nos permitimos impugnar esta última declaración, y diremos que el espíritu es una substancia; que es materia, pero materia más pura, elástica y refinada que el cuerpo; que existió antes que el cuerpo, puede existir en el cuerpo, y existirá separado del cuerpo cuando el cuerpo se esté convirtiendo en polvo; y que en la resurrección los dos serán unidos de nuevo” (Enseñanzas del Profeta José Smith, pag. 51)

Conclusiones

De modo que, como parte de “la restauración de todas las cosas”, el conocimiento de la personalidad del Dios Verdadero, que originalmente formaba parte de las creencias judías y de los primitivos cristianos, ha vuelto a la Tierra. Es una idea de la que no debemos avergonzarnos y en la que tenemos el apoyo de muchos pensadores modernos, aunque no, quizás, de las religiones organizadas.

Permítaseme cerrar esta serie de reflexiones con las ideas de dos creyentes no mormones. El primero de ellos C.S. Lewis, apologista cristiano y autor de los ciclos de Narnia y Perelandra, así como de Mero Cristianismo y el Problema del Dolor:

“No creo en un Dios impersonal – dice uno, sino que creo en una gran fuerza espiritual”. De lo que no se ha percatado es de que la palabra “fuerza” se ha empleado en toda clase de imágenes del viento, la marea, la electricidad y la gravitación. “No creo en un Dios personal”, dice otro, “sino que todos formamos parte de un gran Ser que se mueve y actúa a través de nosotros” – sin darse cuenta de que simplemente ha cambiado la imagen de un hombre que parece un rey y un padre por la imagen de algo que lo ocupa todo, como un gas o fluido… Si un hombre observa su propia mente encontrará, creo, que lo que se presenta como concepciones filosóficas de Dios especialmente avanzadas va siempre acompañado, en su pensamiento, de unas imágenes vagas que, si se miran más detenidamente, resultan ser más absurdas aún que las imágenes humanoides de la teología cristiana. Pues al fin y al cabo, el hombre es la más elevada de las cosas que nos encontramos en nuestra experiencia sensible”. (C.S. Lewis, Miracles 1947)

El segundo, Martin Gardner, filósofo, matemático y divulgador científico:

“Creo, como Soren Kierkegaard, que un politeísta primitivo, orando honesta y piadosamente ante un ídolo de madera de entre varios, está más cerca de Dios, expresando un sentimiento religioso más verdadero, que un monoteísta filosófico que intente orar, o que no puede orar, a una deidad impersonal abstracta”  Martin Gardner (Los porqués de un escriba filósofo, 1989, Barcelona, Tusquets, pag. 190)

De modo que los miembros de la Iglesia creemos en un Alguien, un Dios trascendentemente antropomórfico y divinamente corporal así como en un ser humano teomórfico, hijo de ese Dios. Además de la palabra revelada, tenemos el cúmulo del pensamiento de varios milenios para apoyar esa creencia…

La Segunda Venida – Harry Anderson

Esta entrada fue publicada en Deidad.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s