DOCTRINA (Una introducción)

DOCTRINA (Una introducción)

Dadas las consultas frecuentes a este blog, los lugares insospechados del globo a donde ha llegado y la diversidad de personas que lo investigan, me parece oportuno hacer algunas aclaraciones en beneficio de los que no son miembros o de los que, por ser neófitos, no se han enfrentado previamente al debate de ideas religiosas. La Doctrina de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días no se establece por consenso ni por debate teológico. La única fuente de Doctrina son los denominados Libros Canónicos; a saber: la Biblia, el Libro de Mormón, la Doctrina y Convenios y la Perla de Gran Precio. En un segundo nivel, tienen carácter vinculante las Declaraciones Oficiales de las Autoridades.

Los Líderes han aclarado una y otra vez que no todo lo que dicen las Autoridades Generales es Doctrina, ni el lugar u ocasión en que se dice algo (p.ej: las Conferencias Generales) hace que se convierta en tal. No existe reserva de infalibilidad para el Profeta o los Apóstoles. (ver mi escrito “DE LA INEFABLE INFALIBILIDAD”) Algunas corrientes de pensamiento ultra ortodoxas sí insisten en que cada palabra que sale de sus bocas es la palabra de Dios, pero la Iglesia, como Institución, se aleja cada vez más de tales afirmaciones, reconociendo que muchas declaraciones, aunque inspiradas y bien intencionadas, han estado y están teñidas de elementos personales, culturales y creencias preconcebidas que con el paso del tiempo pueden demostrarse erróneas. Por lo tanto, aconsejan ser prudentes con relación a este tema. En el texto “SOLA SCRIPTURA, SOLA ECCLESIA Y EL NUEVO MANUAL PRINCIPIOS DEL EVANGELIO” me he referido particularmente a esta situación.

Muchos libros escritos por Autoridades del pasado (y que han cumplido una función histórica importante en la sistematización y comprensión de nuestras creencias) hoy están siendo cuestionados y abandonados por no representar fielmente lo que entendemos por Doctrina.

Sumada a esta dificultad, existen muchas “creencias”, conceptos para-doctrinales que se han esparcido por todo el mundo y que, ocasionalmente, llegan a filtrarse en discursos y clases. Me he referido a algunos de ellos en la Sección “MITOS MORMONES”. La Iglesia no los avala.

Los miembros, como un derivado no deseable de nuestros propios testimonios, hemos tendido a creer que el Evangelio Restaurado tiene respuestas para todo. Hay áreas del pensamiento y del dogma en las que no existe “doctrina oficial”, aspectos en los que la Iglesia no se ha expedido y en los que, tal vez, nunca lo hará. Por una natural tendencia humana, hemos llenado esos espacios en blanco con especulaciones. Algunas de ellas muy razonables y coherentes pero sin el sello de autoridad. En ocasiones surge más de una teoría sobre el mismo aspecto doctrinal. La Iglesia no censura ni promueve ninguna de estas “corrientes de pensamiento”, pero aclara que no representan la Doctrina y que, el día en que más luz provenga de lo alto, deberán dejar de existir.

Aunque tengamos la sensación de que la Doctrina ha sido exactamente igual desde 1830, año del inicio de la Restauración, hasta el presente, la investigación histórica muestra que no es así. Las bases fundamentales de nuestra religión han evolucionado, se han corregido, se han adaptado y se han modificado con el paso del tiempo. Me he referido a esos cambios tanto en “TESTIGO DE LOS TIEMPOS, LUZ DE LA VERDAD” como en “SI, PERO ESA ES OTRA HISTORIA”.

Por otra parte, durante los últimos años, las Autoridades han estimulado la participación de los miembros en foros de discusión y sitios de la Web en los que se conversa sobre la Iglesia. La única posibilidad de interactuar civilizadamente con quienes critican nuestra historia y doctrina en el hiperespacio es conocer muy bien nuestra propia historia y doctrina. Si acudimos a esos sitios provistos nada más que con la negación de todo lo que se dice en ellos seremos considerados fanáticos zelotes y no tomados muy seriamente. Con un poco de preparación descubriremos que, muchas veces, la información que aparece allí no es falsa sino distorsionada, parcial o con un enfoque mal intencionado. Deberemos aprender a separar una cosa de la otra e intentar corregir únicamente lo que está mal, proporcionando los datos correctos.

He establecido dentro del blog algunos subtemas particularmente conflictivos, tales como “GUERRA Y PAZ”, “RAZA NEGRA Y SACERDOCIO”, “POLIGAMIA”. Para ayudar al no iniciado en cada una de esas temáticas aparecerá una pequeña introducción poniendo al tanto del “estado de las cosas” con una visión diastrática del asunto.

Finalmente, repito que no es este un blog oficial dela Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días, ni de ninguna de sus dependencias. Soy un simple miembro de la Iglesia, humano, falible y dispuesto a recibir respuesta y crítica constructiva a mis investigaciones. No obstante, puedo asegurar que intento siempre basarme en información fidedigna, chequear las fuentes y reconfirmar los contenidos hasta donde me es posible.

Esta entrada fue publicada en Doctrina.

Un comentario el “DOCTRINA (Una introducción)

  1. Raul dice:

    me encanta esta pagina.

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