POLEMICA Y PERDURABLE POLIGINIA – Parte II

DOCTRINA

      Poligamia

POLEMICA Y PERDURABLE POLIGINIA

Parte II

Por Mario R. Montani

Algún historiador de otra época ha dicho con cierta graciosa sutileza, y comparándolo a un río, que “el conocimiento de los mormones sobre su propio pasado tiene más de una milla de ancho pero sólo una pulgada de profundidad”. Lamentablemente, hasta que hace pocos años las cosas comenzaron a cambiar, había un buen ingrediente de verdad en el dicho.

Tomemos como ejemplo la famosa entrevista del Presidente Gordon B. Hinckley con Larry King, en 1998. El Profeta aseguró allí que la práctica de la poliginia nunca había superado una cifra que oscilara entre el 2% y el 5% de los miembros. Cualquier historiador, o persona con deseos de informarse, sabe bien que, en el apogeo de la poligamia, los valores superaban el 30% de la población. A pesar de que uno puede tratar de entender la tendencia a disminuir el impacto en un tema tan conflictivo, esa respuesta nos lleva a analizar algunos conceptos pseudo racionales y extra religiosos utilizados una y otra vez para intentar justificar o minimizar la práctica.

ARGUMENTOS PSEUDO RACIONALES QUE INTENTAN JUSTIFICAR O HACER MAS ACEPTABLE LA POLIGINIA

El porcentaje que lo practicó fue muy bajo

Este argumento parece basarse en la suposición de que un porcentaje ínfimo es más aceptable que uno alto. En vez de acercarnos a una definición moral de si estaba bien o mal, o una declaración religiosa de si Dios lo mandó o no, pasa a ser una estimación matemática, en la cual lo más importante es no superar un dígito. El Presidente Hinckley no inventó esa cifra. Más de 90 años atrás, el Presidente Joseph F. Smith había testificado algo parecido en las Audiencias Senatoriales de Reed Smoot, declarando que entre “el 3 y 4 por ciento de los hombres” estaba practicando la poligamia en ese momento. Analicemos un poco la situación: si el 3 ó 4 por ciento de los hombres está casado con 4 ó 5 mujeres cada uno, eso lleva rápidamente el porcentaje al 12 ó 15% de la población. Ni intentemos hacer el cálculo considerando que varios de ellos tenían entre 20 y 50 esposas. Si agregamos los hijos nacidos dentro de esos matrimonios, que solían ser numerosos, llegamos fácilmente a un 25% o más de la población total. Por otro lado, el Presidente Smith estaba diciendo que tal era el porcentaje en “ese momento”. Ese momento no era cualquier momento: era 14 años después que la Iglesia había prohibido formalmente los matrimonios polígamos, no cuando estaban en su apogeo. Como han demostrado los propios historiadores mormones, la cifra de participación varía teniendo en cuenta los lugares y los períodos: Lowell C. Bennion halló como casos extremos un 5% en el Condado de Davis y un 67% en Orderville. Larry Logue descubrió en Saint Gorge un 30% en 1870 y un 33% en 1880 (Tom Alexander, Centennial History of Utah y Flake, The Politics of American Religious Identity, pags. 65 y 192)

El período de la práctica fue muy breve

Quienes estimulan esta idea suelen marcar el anuncio oficial de los matrimonios plurales como origen y la promulgación del Primer Manifiesto como fin. Eso significaría unos 40 años. Otros, más flexibles, reconocen el inicio un poco antes y el verdadero fin un poco después, y hablan de unos 60 años. Pero si tomamos como extremos la primer unión polígama de esta dispensación (1831) y la completa desaparición de matrimonios múltiples de mormones activos y en buena relación con la Institución(1954) estamos hablando de más de 120 años de duración. Para una confesión religiosa que acaba de superar los 180 años de vida, 120 atraviesan su historia de punta a punta. Es verdad que a lo largo del siglo XX  los porcentuales disminuyeron y ya no se efectuaron nuevos matrimonios de esas características, pero, una vez disminuida la presión gubernamental, las parejas múltiples existentes continuaron conviviendo y ocupando un lugar en el tejido social mormón. Si a  ésto agregamos la presencia de centenares de individuos que continuaban autodenominándose “mormones”, que aceptaban la Restauración y la misión profética de Joseph Smith y Brigham Young, que leían tanto el Libro de Mormón como la mayor parte de Doctrina y Convenios, y continuaban cumpliendo con el Principio, en un espacio geográfico muchas veces compartido con los “miembros oficiales” dela Iglesia, hasta nuestros días, entenderemos que el panorama es bastante complejo para el observador externo.

Se introdujo por causa de la superpoblación femenina

Dicho argumento ha sido tomado prestado de otras regiones y sociedades en las que, realmente la escasez de hombres estimuló prácticas similares. Pero, ¿era esa la situación en la población mormona? No. Permítaseme acudir al Elder John A. Widtsoe, Apóstol, científico y escritor:

“Algunos miembros de la Iglesia muy poco familiarizados con su propia historia, y muchos no miembros, han elaborado motivos falaces sobre el origen de este sistema matrimonial entre los Santos de los Ultimos Días. La más común de estas conjeturas es que la Iglesia, a través del matrimonio plural, buscó proveer de esposos a su gran sobrepoblación de miembros femeninos. La presunción que implica esta teoría, que ha habido más mujeres que hombres en la Iglesia, no está apoyada por la evidencia existente. Por el contrario, parece haber habido siempre más hombres que mujeres en la Iglesia… Los registros de los Censos de Estados Unidos entre 1850 y 1940, y todos los registros disponibles en la Iglesia, muestran con uniformidad una preponderancia del género masculino en Utah y en la Iglesia.” (Evidences and Reconciliations, pag. 391)

En realidad la situación inversa parece haber ocurrido en la plenitud de la práctica. Con algunas Autoridades “acaparando” esposas (Brigham Young, más de 50, Heber C. Kimball, más de 40, el Obispo John D. Lee, 18, etc) y ante igualdad numérica de sexos en la población, a los más jóvenes se les hacía difícil encontrar una compañera al regresar de sus misiones.

El argumento ha estimulado algunas especulaciones a nivel universal y aún eterno. La población mundial también mantiene un equilibrio de género en los nacimientos. De modo que si en la eternidad llega a practicarse la poligamia será porque habrá menos hombres que mujeres dignos de alcanzar la exaltación. O porque algún otro mundo en el que las ecuaciones de género sean distintas proveerá la diferencia…

Alguien se ha tomado el trabajo de calcular lo siguiente: Si una de nuestras creencias es que los niños que mueren antes de los 8 años son herederos naturales o directos del Reino Celetial, pero al máximo nivel no puede ingresarse sin mediar un matrimonio eterno, entonces estamos en problemas. De los 7.000 millones de espíritus que han nacido en la tierra, el promedio por género estimado es de 104 varones cada 100 mujeres. Sea cual sea la incidencia de muertes antes de los 8 años, es obvio que varios millones de espíritus desincorporados masculinos no logran encontrar esposa, y ni hablemos de practicar la poliginia. Por supuesto que se trata sólo de una especulación… pero también ayuda a pensar…

Fue para cuidar de las viudas, ancianas y huérfanas.

Nuevamente, el argumento parece poco serio. Se ha dicho que el éxodo hacia el Oeste dejó muchas viudas; en realidad murieron familias completas y, por su contextura física, las que más padecieron las inclemencias del duro invierno fueron las propias mujeres. Los huérfanos, de ambos sexos, necesitaban de padres sustitutos, no precisamente de esposos. Y las estadísticas muestran que no eran justamente las ancianas las más buscadas para formar pareja. Los maestros orientadores, o sus equivalentes históricos, atendieron siempre las necesidades de viudas, ancianas y huérfanas, pero no se les requería casarse con ellas para hacerlo.

Fue para levantar descendencia justa rápidamente.

Desde un punto de vista biológico, la capacidad de una especie para reproducirse estará siempre limitada por la cantidad de especímenes femeninos fértiles disponibles, no por la cantidad de especímenes masculinos, aunque, sin duda, éstos también hacen falta en la ecuación. Que un hombre tenga cinco esposas no producirá mayor descendencia global que si cada una de esas esposas tuviese su propio y único esposo. Más aún, algunos estudios parecen demostrar que, a medida que el número de esposas aumenta en una relación poligámica, la posibilidad de descendencia disminuye levemente comparada con la situación de ese mismo número de mujeres viviendo monogámicamente, lo cual es razonable por una cuestión de rendimiento masculino y de superposición de períodos fértiles. De modo que el “rápidamente” no califica a la poliginia por sobre la monogamia en un cuadro de igualdad numérica en los géneros. Mayor cantidad y más rápidamente deben descartarse como motivos. Un tema aparte es lo que se entiende por “descendencia justa”. En la naturaleza existe el principio de “supervivencia del más apto” por el que, en algunas especies, el macho con mejores características logra perpetuarse más que otros congéneres menos afortunados. Pero en el caso de la poliginia, la supuesta “mayor aptitud espiritual” para engendrar progenie estaba dada por la calificación en llamamientos eclesiásticos y de servicio en la Iglesia, ni siquiera por una medida de dignidad personal. Hay quienes creen que por haberse criado en hogares de líderes, esa generación aportó un importante número de nuevos líderes a la Iglesia. Es una opinión aceptable. Hay muchos ejemplos que así lo demuestran. De las excepciones, que también existieron, en general, evitamos hablar.

La poliginia, por su propia estructura, brindaba mayor estabilidad emocional y menos problemas familiares.

Los índices de divorcio en una sociedad determinada siempre se han considerado como un reflejo del estado de salud de los matrimonios en dicha sociedad. Pensemos que en el Siglo XIX el divorcio era una solución muy poco deseada, que estigmatizaba a quien tomaba esa decisión, y que la Iglesia siempre desaconsejó. No obstante, en el breve período que va de 1852 (inicio oficial y abierto de la poliginia) hasta 1890 (anuncio del 1er. Manifiesto), es decir 38 años, se produjeron más de 2000 divorcios en las familias polígamas. Brigham Young en persona otorgó 1645 de ellos. De las 72 Autoridades Generales que fueron polígamas, 39 tuvieron serios problemas matrimoniales, incluyendo 54 divorcios, 26 separaciones y 1 anulación (Utah Historical Quarterly, Invierno de 1978, pag. 4). Brigham Young tuvo 55 esposas, 10 se divorciaron. John Taylor tuvo 15, y 3 se divorciaron. Joseph F. Smith tuvo 6 esposas y la primera de ellas se divorció, acusándolo de adulterio.

Los miembros de la Iglesia no deberíamos utilizar ninguno de estos razonamientos para defender el mantenimiento histórico del Principio ya que, a pesar de su empleo por casi un siglo, no parecen contener elementos de verdad suficientes.

Analicemos ahora algunas características propias del tipo de poliginia que se practicaba entre los santos:

SUPRALEGAL

Las uniones múltiples no fueron legales en ninguno de los Estados o Países donde se las practicó. Sería fácil decir que fueron ilegales, pero prefiero el término “supralegal” pues me parece que representa mejor el sentimiento de los miembros y de la Iglesia de entonces. Si bien tenían en claro que debían “estar sujetos a los reyes, presidentes, gobernantes y magistrados; en obedecer, honrar y sostener la ley(Artículo de Fe Nº 12) y que “Dios instituyó los gobiernos para el beneficio del hombre, y que él hace a los hombres responsables de sus hechos con relación a dichos gobiernos, tanto en la formulación de leyes como en la administración de éstas, para el bien y la protección de la sociedad” (DyC 134:1), los santos creían estar obedeciendo a una ley superior (la de Dios) y que la Constitución de los EEUU garantizaría finalmente sus derechos a adorar “cómo, dónde o lo que desearan” (Artículo de Fe Nº 11).

“La Poligamia es un principio revelado desde los cielos con el mandamiento de entrar en ella de modo práctico. El principio está corroborado abundantemente en las antiguas escrituras, aprobado por Dios y sancionado por hombres rectos; y todo aquel que se ocupa en derribarlo, lucha en contra de Jehová y se convierte en un claro blanco que pide las flechas del Todopoderoso sobre su cabeza, corazón y país” (Orson Hyde, 1878, Journal of Discourses, Vol. 20, pag. 99)

“¿De dónde provino este mandamiento con relación a la poligamia? Vino de Dios… Cuando fue dado era tan religioso, y tan comprometedor para los Elderes de esta Iglesia que se les dijo que si no estaban preparados para entrar en él, y para soportar el torrente de oposición que vendría como consecuencia de ello, las llaves del reino les serían quitadas. Cuando veo a algunos de nuestra gente, hombres o mujeres, oponiéndose a un principio de este tipo…los considero apóstatas y con falta de interés en esta Iglesia y reino” (John Taylor, Journal of Discourses 11, pag. 221)

“El Congreso ha aprobado una ley que convierte la pluralidad de esposas, la bigamia, o poligamia, como gusten, en una ofensa penal. Debe entenderse claramente que esta ofensa no es pecaminosa porque el Congreso la haya declarado penal. No hay nada impuro en ella, porque Dios la ha revelado, El ha dado el mandamiento” (Franklin D. Richards, Journal of Discourses, Vol. 20, pag. 312, 6 de Octubre 1879)

Los matrimonios plurales no se efectuaban frente a ninguna autoridad civil, únicamente religiosa. Deberemos tomar nota de la diferencia abismal con la práctica de la actualidad, cuando ninguna pareja puede sellarse en el Templo si previamente no ha pasado por una ceremonia civil.

ELITISTA

Aunque la descripción parezca un poco dura, no encuentro una mejor para definir algunos de los siguientes rasgos:

Prioridad de las Autoridades de mayor rango en la elección de esposas:

Si bien hay declaraciones de que todo Elder debería prepararse para entrar en una relación poligínica, en la práctica debía ser autorizado por las Autoridades superiores. No obstante, esa autorización estaba casi garantizada para las Autoridades Generales, sus hijos varones y algunos amigos personales. Las quejas de Heber C. Kimball reclamando esa prioridad son famosas:

“Hermanos, quiero que entiendan que ya no será como ha sido hasta ahora. Los hermanos misioneros han tomado el hábito de seleccionar a las mujeres más bonitas para ellos antes de llegar aquí,  dejando las más feas para nosotros; en lo futuro tendrán que traerlas aquí  antes de tomar a ninguna de ellas y permitir que todos tengamos una justa distribución”. (Lo anterior fue dicho en una reunión de sacerdotes previa a una Conferencia General y no aparece en los registros oficiales aunque sí en varios diarios personales de los asistentes. El texto puede leerse en Apostle Heber C. Kimball, The Lion of the Lord, New York, 1969, pags. 129-130)

Tenemos una versión oficial más delicada, que parece referirse a algo ya conversado:

“Les digo a aquellos que han sido escogidos para ir a una misión, recuerden que no son sus ovejas: pertenecen a Aquel que los envía. Por lo tanto no escojan ninguna de esas ovejas, no hagan ninguna selección antes de que sean traídas a casa y puestas en el rebaño. Entiendan eso. Amen” (Heber C. Kimball, Journal of Discourses, vol. 6, pag. 256)

Tal prioridad incluía la posibilidad de desplazar a esposos de menor rango.

En ciertas ocasiones, los de mayor rango eclesiástico tomaban las esposas de sus subordinados y aconsejaban a éstos buscar una nueva. Brigham Young explicó que dichas apropiaciones eran parte de la teología de Joseph Smith y que “un hombre con mayor poder y autoridad que el esposo tenía el privilegio de hacerla su esposa… sin que existiera ninguna carta de divorcio” (Conference Reports, October 8, 1861)

Jedediah M. Grant, Apóstol y Consejero de B. Young también se refirió a este particular sistema en un sermón de 1854:

“Supongan que Joseph (Smith) viniese y les dijese que quiere a vuestra esposa ¿qué dirían a eso?… Yo le diría: aquí está ella, hay muchas otras” (Journal of Discourses Vol.2, pags.13-14)

En ocasiones, quienes tenían mayor autoridad en el Sacerdocio tomaban como esposas a las novias de jóvenes aún sin llamamientos prominentes quienes debían cederlas, ya que eso garantizaba un mayor galardón para ellas en el Reino Celestial. Esta teología subyacente era tan importante que centenares de esposas adicionales fueron selladas a José Smith y Brigham Young, de manera vicaria, aunque nunca tuvieron relación cercana con ellas en vida.

Levirato

Joseph Smith se casó poligínicamente con la viuda de su hermano, Don Carlos Smith, con la idea de levantarle descendencia. Brigham Young se casó con Zina Jacobs, esposa de Henry Jacobs, quien ya había sido sellada a Joseph Smith, en lo que parece una especie de “levirato por llamamiento eclesiástico”, no por parentesco.

George Q. Cannon, consejero de Brigham Young, perdió a uno de sus hijos, David, sin que éste llegase a tener progenie. Tal como se registra en el diario personal de otro de los hijos, Abram, su padre pretendía que tomase como esposa a Mary Davis, una joven de Salt Lake City, a quien David había cortejado, para “poder darle simiente a su hermano” en lo que se constituiría en un “levirato por noviazgo” (Diario de Abram Cannon, 8 y 11 de Septiembre de 1891).

Si bien esta forma ha desaparecido junto con la poliginia, hay restos de ella que sobreviven en nuestra doctrina y práctica. Si una mujer ha sido sellada a un esposo y, luego, por viudez, vuelve a casarse, se considera que toda progenie en su nuevo matrimonio será, en realidad, descendencia de aquel con quien estaba sellada. El ejemplo más conocido es el de Rachel Ridgeway Ivins Grant, quien fue sellada póstumamente a Joseph Smith y luego se casó con Jedediah M. Grant. De modo que su único hijo, Heber J. Grant, era considerado por sus contemporáneos como hijo directo de Joseph Smith.

Poliandria

Zina Jacobs, ya casada con Henry Jacobs, fue una de las esposas plurales de Joseph Smith y continuó su vida casada con ambos y conviviendo con ambos (si bien en un caso se trataba de un matrimonio civil y en el otro de una ordenanza religiosa) en una clara forma de poliandria. Este esquema se repite en otras esposas de Joseph Smith y demás Autoridades del primer período de práctica en secreto. Pero la historia de Zina no termina allí. Más adelante, como se explicó, se selló a Brigham Young, quien dijo a su primer esposo que se buscara una nueva compañera, y tuvieron un hijo en 1850. Sellada por las eternidades tanto a Joseph Smith como a Brigham Young esa sería una forma de “poliandria celestial” para la cual no tenemos respuesta ni explicación en la doctrina de la Iglesia.

REQUERIA CIERTO GRADO DE OBEDIENCIA COMPULSIVA

En 1856, las preguntas que se realizaban para obtener una recomendación para el Templo no estaban en absoluto estandarizadas, como lo están hoy. Sin embargo la Primera Presidencia envió cartas describiendo las características de los miembros dignos, que debían “ser aquellos que oran, que pagan su diezmos anualmente, que viven vidas de santos diariamente dando buenos ejemplos ante sus vecinos. Hombres y mujeres, jóvenes y señoritas mayores de 16 años que estén viviendo vidas de santos, creyentes en la pluralidad, que no hablen mal de las Autoridades de la Iglesia, y posean total integridad hacia sus amigos”.

Es decir, que, para poder entrar al Templo, los individuos debían manifestar su creencia en la poliginia, independientemente de si la estuvieran practicando o no.

Las divergencias femeninas eran duramente combatidas desde el púlpito.

“No deseo hablar demasiado sobre este asunto, pero sí declaro, ¡ay de vosotras, Evas, si proclamáis o tenéis sentimientos en contra de esta doctrina! ¡Ay de toda mujer en esta Iglesia que dice ‘No me someteré a esta doctrina que Dios ha revelado’. Un día despertarán y dirán: ‘He perdido la corona de exaltación que podría haber ganado si tan sólo hubiese sido fiel a mis convenios y a las revelaciones de Dios. Podría haber sido coronada como tú, pero ahora deberé ir a otro reino’ (Brigham Young, 1867, Journal of Discourses Vol. 12, pag.97)

En 1884, como parte de las reuniones administrativas de la Conferencia General de Abril, el Presidente John Taylor pidió a todos los monógamos que servían en obispados y Presidencias de Estaca que hicieran preparativos para tomar esposas plurales o bien presentaran su renuncia al llamamiento que tenían  (Abraham H. Cannon Journal, Abril 6, 1884, Vol. I pag. 177-8)

Debo señalar que yo (repito: YO) no veo necesariamente la mano del Señor en muchas de estas características y particularidades instrumentales de la poliginia y a ellas me refería en la primer parte mencionando que deberíamos considerar el factor humano como un ingrediente importante de su práctica sin por ello cuestionar la incidencia divina.

Para poder concluir con esta segunda parte en la que hemos analizado características y argumentaciones del tema que nos ocupa, faltaría considerar algunas de las respuestas que la Institución ha dado en las décadas más recientes para no investigar y poner un manto de olvido sobre el Principio:

“Eso forma parte del pasado”

Sí, es cierto. También forman parte del pasado Sara y Agar, esposas de Abraham; Lea, Raquel, Zilpa y Bilha, esposas de Jacob y las múltiples esposas de varios patriarcas antiguos. Sin embargo, hablamos de ellas sin demasiado pudor en nuestras clases de la Escuela Dominical y en los cursos de Seminarios e Institutos. Mencionamos sus rivalidades, los relatos de sus nupcias, la preferencia de sus esposos por algunas de ellas y hasta los problemas domésticos ocasionados por esta situación. Pareciera que, mientras nuestra tradición es compartida por judíos y cristianos en general no hay problemas, pero cuando quedamos solos frente a la Historia, entonces sí. Deberíamos mantener cierta coherencia: si no podemos hablar de la poligamia de Joseph Smith porque es parte del pasado, tampoco deberíamos hablar de la poligamia de Moisés.

“La poligamia ya no tiene vigencia, por lo tanto no hablamos sobre ella”.

Para enfrentar esta respuesta tengo dos consideraciones: a) La poligamia sí continúa teniendo vigencia en la doctrina de la Iglesia. De otro modo un varón no podría sellarse a más de una esposa por las eternidades. b) Los sacrificios de animales tampoco tienen vigencia. No obstante, les dedicamos varias clases a sus simbolismos y detalles cuando estudiamos el Antiguo Testamento. Pregunta: ¿Son los sacrificios cruentos no vigentes más importantes que los matrimonios polígamos no vigentes?

Con respecto a no hablar sobre ella, sería bueno recordar que, hasta 1966,  la edición de Mormon Doctrine de Bruce R. McConkie (obra, hoy, discontinuada) aseguraba: “Obviamente la sagrada práctica comenzará nuevamente después de la Segunda Venida del Hijo del Hombre y el inicio del Milenio”

“Como ya no se practica, manipulamos nuestro pasado para mostrar que nunca se practicó”

El primer manual de la serie de Enseñanzas de los Profetas que se estudia en la Sociedad de Socorro y los Quórumes del Sacerdocio fue dedicado al Presidente Brigham Young. Observando la línea temporal que acompaña la Reseña Histórica de página VII veremos que únicamente aparecen Miriam Works, su primera esposa, y más adelante, Mary Ann Angell como un segundo matrimonio, después de la muerte de la primera. Si uno no tiene información histórica adicional presupone que al quedar viudo Brigham Young volvió a casarse y esas fueron las dos únicas esposas en su vida. Pero existieron otras 53 simultáneamente. ¿Por qué es necesario esconderlas? ¿Qué es lo que hicieron de malo esas mujeres al cumplir un mandamiento que estaba vigente durante su época, según se nos enseña? ¿En qué desobedecieron para tornarse en innombrables, si sólo hicieron lo que se les enseñaba desde el púlpito que debían hacer? Como diría Sor Juana: “Queredlas cual las hacéis o hacedlas cual las buscáis…”

“No sabemos lo suficiente sobre el tema y, por lo tanto no nos pronunciamos ni hacemos declaraciones imprudentes al respecto”.

Estoy de acuerdo en que ninguno de nosotros sabe lo suficiente sobre el tema. También conozco los peligros de intentar juzgar a individuos y sociedades con parámetros modernos que no tomen en cuenta sus creencias, necesidades y realidades, de las que sabemos muy poco. Pero, al mismo tiempo, tenemos el mandato divino de “examinarlo todo” y de “conocer la verdad, que nos hará libres”. Por definición, verdad es “el conocimiento de las cosas como son, como fueron y como han de ser”. De modo que, si nuestra intención es afrontar la verdad deberemos entender cómo son las cosas (hoy, absoluta monogamia), cómo fueron (la poligamia, por qué, cuándo y por qué no más) y cómo serán (¿habrá un lugar para este particular vínculo societario en el futuro?). Nuestra Iglesia ha asumido recientemente el compromiso público de dejar de ser la “custodia” de nuestro pasado y transformarse en la “explicadora” y “facilitadora” de ese pasado… Dejemos que lo haga y ayudémosle en su propósito…

Continuará…

5 comentarios el “POLEMICA Y PERDURABLE POLIGINIA – Parte II

  1. Tutela dice:

    Conociendo todo esto… ¿No te sientes defraudado por saber que la iglesia ha hecho todo lo posible para que no sepas nada sobre este tema, lo ha negado sistematicamente he incluso demonizado a los que la han traido a la luz?
    Osea… ¿Como puede ser esto ser compatible con la VERDADERA iglesia de Jesucristo? no me importa la poligamia, me refiero especificamente al hecho de mentir, ocultar y satanizar esta información.

    • mormosofia dice:

      Estimado amigo/a Tutela:
      La Iglesia no puede ser más perfecta de lo que lo somos sus imperfectos miembros. Cuando hablamos de la Institución como supuestamente perfecta y única verdadera creo que lo hacemos en el plano ideal de su estructura o de su doctrina. En cuanto ponemos a trabajar en ella a seres humanos la perfección tenderá a diluirse. Creo que el Señor sabe muy bien que es así y nos tiene bastante paciencia. Es verdad que a todos nos gusta salir en las fotos con nuestro mejor perfil y, en el pasado, las Autoridades han ocultado cierta información pensando que su conocimiento podría debilitar algunos testimonios. Como podrás apreciarlo, no comparto esa visión y creo que los líderes están tratando, lentamente, de cambiarla. Debemos ayudar a que lo hagan…
      No me siento defraudado tal vez porque, con el tiempo, he comenzado a utilizar una barra de medir menos rígida. Fraus era la diosa de la traición en la mitología romana, y de allí vienen nuestras palabras “fraude” y “defraudado”. Era uno de los demonios que se escapó de la Caja de Pandora. Los griegos y romanos explicaban con ese mecanismo la actual situación imperfecta del mundo, como nosotros lo hacemos con la Caida.
      Prefiero utilizar la palabra “desilusionado” porque tiene una pequeña trampa. Si vivimos en una “ilusión” (algo irreal) no hay nada mejor que nos pueda ocurrir que “des-ilusionarnos” (es decir, saber las cosas como realmente son y han sido)
      Creo que la Iglesia puede ser verdadera no “a causa” de los inexplicables hechos de nuestro pasado histórico, sino “a pesar” de ellos.
      Un cariño
      M. Montani

      • Tutela dice:

        Bueno, pero una iglesia así es igual a todas las demas iglesias. Pq han tenido los tipicos errores de las demas iglesias. Y si decimos que las demas no son verdaderas, y hacer lo mismo que las demas, termina siendo tan falsa como las anteriores.

        -Cargar contra la ciencia que desafia sus dogmas.
        Me hace acordar a la católica quemando los libros.
        -Silenciar a los criticos.
        Me hace acordar a la cienciologia amenazando a los que divulgan lo que pasa dentro de la organización.
        -Fomentar la endogamia y el aislamiento de sus miembros.
        Me hace acordar a los testigos que solo se casan entre ellos.
        -Torcer las escrituras para encajar con la cultura y los valores de la época.
        Me hace acordar a todas las anteriores.
        -Explotar economicamente a los miembros, con un diezmo super obligatorio.
        Me hace acordar a varias iglesias.
        -Lideres que van presos por estafa, defraudación y pedido de captura.
        Me hace acordar a la La Iglesia Universal del Reino de Dios. (Los brasileros de la tele)

        Tendria que haber ALGO en donde la iglesia deslumbre y la verdad que no lo veo.
        Si somos benevolentes, y utilizamos la barra menos rigida un monton de iglesias empezan a encajar en la categoria de “Iglesia verdadera”. ¿Y que hacemos?

        Me hace acordar a la Biblia de Jefferson. Si le sacamos los milagros, las profesias, lo sobrenatural no queda nada, un libro comun y corriente que a nadie le interesa.

  2. Federico dice:

    Hola hno Tutela, cuando pasan estas cosas, lo unico que me viene al corazón es la veracidad del Libro de Mormón y pienso en cómo aún hoy día los líderes de la Iglesia continúan evitando nuestras responsabilidades como Iglesia frente a los Pueblos Originarios casi al 100 %, es decir que aun seguimos fallando hoy en día.

  3. Rodolfo dice:

    estimados agradesco que hayan instancias como las que se exponen en este blog..concuerdo con el administrador en que somos una iglesia con la cual el señor esta complacida en ” forma colectiva mas no individualmente” (D Y C 1:30)..temas como el expuesto solo ponen de manifiesto que como en todo tiempo , los hombres especialmente dentro de nuestra fe cometen errores de juicio en el cual se manifiestan sus proipias debilidades e imperfecciones , como lo ha expresado Hno Monatani , la razon de poner en el tapete este y otros temas no ebe ser causal para dejar de cimentar nuestro testimonio y fe en las revelaciones de los oraculos del señor…sino lo contrario , debemos examinarlo todo, desechar lo malo y dejar lo bueno, vibir de tal modo que al recibir conocimiento que a lo mejor es a veces dificl de “soportar” vayamos a nuestras casas y oremos y meditemos sobre esto… tambien pienso en que es bueno que nuestros lideres esten mostrando una mayor disposicion a hablar de estas cosas y una apertura a otros temas… sin dejar de lado las fuentes que nutren nuestra espiritualidad, la oracion diaria, el ayuno y estudio y meditacion de las escrituras….Nadie sera salvo en la ignorancia—

    agradesco al autor la gentileza y el tiempo que ha dedicado y dedica para platear estos topicos de interes…..

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