SI, PERO ESA ES OTRA HISTORIA…

HISTORIA

SI, PERO ESA ES OTRA HISTORIA…

Por Mario R. Montani

En un reciente artículo (“Testigo de los tiempos, luz de la verdad, vida de la memoria…”) abogaba por la necesidad de un cambio profundo en los modos de percibir las verdades históricas por parte de la Iglesia. Mi Obispo, que además cumple una función similar a la de Pepe Grillo en mi vida de Pinocho, me ha asegurado por meses que las cosas cambiaron. Y debo darle la razón… Las cosas cambiaron mucho!!

Linda King Newell y Valeen Tippets Avery realizaron una profunda investigación catedrática sobre Emma, la esposa del Profeta Joseph Smith en 1984. La volcaron en “Mormon Enigma: Emma Hale Smith” (Garden City, NY, Doubleday, 1984). Fueron censuradas y se les prohibió hablar de sus investigaciones en cualquier reunión de la Iglesia bajo pena de sanciones. Sin embargo, recientemente, en el 2009, al cumplirse los 25 años de aquella publicación, fueron honradas en una Conferencia especial de la Asociación de Historia Mormona (MHA) por su obra, con la presencia del actual Historiador de la Iglesia (un cargo eclesiástico). Me parece muy bien… Más aún, me parece fantásticamente bien!!!

Pero, permítanme ponerlo con letras en otro color:

Creo que nunca debieron ser censuradas y que no eran necesarios 25 años para revalorar su trabajo…

El Dr. Michel Quinn, uno de los “September Six” (término acuñado por el Salt Lake Tribune para referirse a seis investigadores sancionados por la Iglesia en Septiembre de 1993) inició el proceso de conflicto con las Autoridades al escribir un análisis de los matrimonios polígamos post Manifiesto (“LDS Church Authority and New Plural Marriages, 1890-1904”, Dialogue: A Journal of Mormon Thought 18 nº 1 (Primavera 1985) pags. 9-105). Hoy, Sunstone, Dialogue y otras publicaciones serias incluyen investigaciones que confirman y profundizan lo establecido por el Dr. Quinn, y sus autores no son amenazados ni excomulgados. Eso es MUY BUENO y significa que existe un avance positivo en permitir que nuevas voces sean escuchadas. Pero nada de lo que dijo Michel Quinn era falso o atacaba implícitamente a la Iglesia. Sólo que lo dijo 20 años antes… Vuelvo a la letra de color…

Creo que fue muy valiente y quizás gracias a él y a otros como él tenemos estos nuevos “vientos de libertad”. Cuando la verdad de lo que se dice pasa a estar condicionada por el momento social o eclesiástico en que se dice estamos en un ambiente muy cerrado al que le hace falta que ingrese aire por alguna puerta…

En el año 2005 se publicaron tres importantes biografías de Presidentes de la Iglesia: la alabada Joseph Smith, Rough Sone Rolling, de Richard L. Bushman, David O. McKay and the Rise of Modern Mormonism por G. Prince y W. Wright y Lengthen your Stride: The Presidency of Spencer W. Kimball, por su hijo, el Doctor en Leyes, Edward L. Kimball. Todas fueron escritas por miembros fieles de la Iglesia, pero todas contenían material histórico sensible y controvertido que veinte años antes hubiese provocado sanciones. Más aún, permítanme compartir el comentario del columnista McKay Coppins en el Deseret News del 24 de Septiembre de 2010 bajo el título: “El caso en contra de la censura mormona” (Para quienes lo ignoran, el Desert News es propiedad de la Iglesia):

“Finalmente lo hice: compré una copia de la aclamada, controversial y brillantemente escrita biografía de Joseph Smith “Rough Stone Rolling” (“Una piedra áspera que rueda”) por Richard Bushman.

Aún no he avanzado demasiado, pero ya puedo decir que este es mi tipo de libro SUD. No es sólo la sólida prosa que refleja una incomparable profundidad de investigación la que lo aparta de muchos otros escritos mormones. Es la intrépida honestidad de Bushman para retratar a un hombre al que él ve como profeta. De hecho, también el rehusarse a lavar u ocultar la historia. En cambio, Bushman aporta un enfoque atrevidamente refrescante, que describe en el prefacio del libro:

“Para un personaje tan controvertido como Smith, la objetividad pura es imposible. Lo que puedo hacer es observar con franqueza todos los ángulos de Joseph Smith, enfrentando sus errores y fallas”.

¿Y por qué no? Ningún profeta ha sido perfecto, y el error humano no descalifica a nadie para recibir divina revelación. La mayoría de los Santos de los Ultimos Días reconoce esto intelectualmente, sin embargo, en ocasiones, nos sentimos incómodos al hablar de los defectos de nuestros reveladores.

Creo que esta reticencia a reconocer lo obvio – que aún los más prominentes héroes en la historia de la Iglesia son capaces de pecados humanos – son parte de un desafortunado ciclo en el cual los historiadores mormones han evitado publicar información potencialmente “sensible” por creer que podría afectar el testimonio de algunos miembros. Como resultado, muchos mormones sólo perciben la historia de la Iglesia a través de lentes color rosa, que les impiden aceptar relatos más realistas de los hechos.

Con la edición de “The Joseph Smith Papers” (Los Escritos de Joseph Smith), la Iglesia está comenzando a romper este círculo, al publicar miles de páginas de historia sin considerar si encajan o no en la ordenada narrativa que algunos miembros han construido. Aún así, creo que tenemos un largo camino que recorrer.

Como periodista, debo admitir una cierta predisposición en contra de las verdades parciales y la ignorancia gozosa. (Después de todo hallar los hechos y exponer las verdades son la función primaria de mi tarea) Pero una feroz lealtad a la verdad no es la única razón para apoyar el enfoque bushmaniano hacia la historia mormona.

El hecho es que, en el mundo saturado de información en el que vivimos no nos podemos dar el lujo de practicar la “ignorancia bien intencionada”. En algún momento, a lo largo de nuestras vidas, casi todos nos veremos enfrentados a medias verdades con respecto a la historia de nuestra fe. Es mucho mejor entender el contexto completo de una cita o evento en duda que sentirnos atacados a traición por esos mismos eventos o citas.

En otras palabras, la censura es mala para el alma.”

¡Qué bien! Ese es el tipo de comentario que me gusta escuchar. Esa es la Iglesia a la que me gusta pertenecer…Vuelvo a la letra roja.

En la frase de Coppins “sin considerar si encaja o no en la ordenada narrativa que algunos miembros han construido” modificaría el “han construido” por “han sido estimulados a construir”.  Quizás para comprender la arremetida antiintelectual que comenzó a mediados de los ’80 y se extendió hasta mediados de los ’90 sólo hay que observar quién dirigía los destinos de la Iglesia durante ese período.

Otro artículo que llama la atención es el aparecido en 2009 en el sitio de Noticias de la Iglesia bajo el título “Conservación de registros: construyendo la memoria colectiva” (Newsroom, June 11, 2009)

“La nueva Biblioteca de Historia de la Iglesia es la substancia detrás del creciente énfasis en la transparencia de la interacción de la Iglesia con el público. Estas facilidades abren sus puertas a investigadores e historiadores de todo tipo para que puedan corporizar las historias de herencia mormona que han pasado por la imaginación de los Santos de los Ultimos Días de generación en generación. La Iglesia no puede llevar adelante este proyecto por sí sola. Requiere una corriente de innumerables individuos – tanto de adentro como de afuera de la Iglesia – que operen bajo sus inspiraciones personales. La historia de la Iglesia será inevitablemente contada a medida que historiadores de buena fe tengan acceso a los archivos y registros de la biblioteca…Se encuentra entre los intereses de la Iglesia el jugar un rol constructivo en el avance de los poderes catárticos de una historia honesta y apropiada. Al hacer esto, la Iglesia intenta ser relevante para las audiencias contemporáneas que operan bajo asunciones y expectativas culturalmente cambiantes. Una cuidadosa, y, no obstante, atrevida presentación de la historia de la Iglesia, que ahonde en las sutilezas y matices contextuales característicos de los escritos históricos serios, ha llegado a ser algo de creciente importancia. Si una religión no puede explicar su historia, no puede explicarse a sí misma”

Otra vez… me parece grandioso! “Transparencia”, “interacción”, “abrir las puertas”, “inspiraciones personales”, “inevitablemente contada”, “rol constructivo”, “poderes catárticos de la historia”. “Si una religión no puede explicar su historia, no puede explicarse a sí misma”. ¡Suena maravilloso! ¿Quién podría estar en contra de estas declaraciones de apertura?

Tan recientemente como en 2004, Grant H. Palmer fue suspendido después de varias décadas de enseñar en el Sistema Educativo de la Iglesia por haber escrito “An insider’s view of Mormon Origins” (Salt Lake City: Signature Books, 2002) señalando algunas incoherencias del relato oficial.

De modo que, sí: estoy encantado con los cambios. Creo que eran necesarios, largamente reclamados e ineludibles. La Historia de la Iglesia será contada desde nuevos y variados enfoques. Algunos nos gustarán y otros no. Pero la suma de todos ellos estará mucho más cerca de la Verdad que la “ignorancia fiel” que hasta ahora asumimos.

Los miembros de la Iglesia deberemos aprender que somos una parte activa de este proceso. No sólo porque ayudamos a crear la historia presente sino porque hemos madurado lo suficiente como para no necesitar intermediarios entre nuestra Historia pasada y nosotros mismos.

Pues, si el Señor es el mismo “ayer, hoy y siempre”, el Dios que conducía la Iglesia en los ’80 es el mismo Dios que la conduce en el 2010. Lo único que cambió en estos 25 años es la percepción social que no miembros, miembros (y, finalmente, líderes) tienen ahora de las verdades históricas relativas a la Iglesia. Por lo que yo sé, las políticas y doctrinas religiosas de nuestra comunidad no se definen por la percepción social de sus miembros sino por inspiración de lo alto… Sí, pero quizás esa también es otra historia…

Esta entrada fue publicada en Historia.

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