Composición Musical en la Iglesia o dando volteretas ante el Señor

ARTE Y RELIGION

     Música

Archivo del Festival Mormón de las Artes 1995

Composición Musical en la Iglesia o dando volteretas ante el Señor
por Merrill Bradshaw

Traducción: Julián Mansilla

Es un gran honor para mí estar hoy con ustedes. Es un gran honor especialmente, porque un par de mis antiguos estudiantes, han dicho cosas agradables sobre mí esta mañana.

Mi artículo se titula: “Composición Musical en la Iglesia o dando volteretas ante el Señor “. Hace 27 años atrás, en el verano de 1968,  Durham Lowell publicó un artículo sobre música en la Iglesia en la revista “Diálogo  , y más específicamente sobre los compositores en la Iglesia. Él encuestó a unas 50 personas para llegar a una lista de compositores. Les pidió que nombraran a los compositores más importantes de los 138 años de la Historia de la Iglesia hasta ese tiempo. Quería el nombre de los Top 10, pero hubo un empate en el número diez así que finalmente el numero es once. Su lista también incluyó a nueve compositores adicionales que son mencionados, pero no en el Top 11. Permítanme mencionar la lista de ellos, en el orden que él lo hizo.

1. LeRoy Robertson (1896 – 1971) **^
2. Crawford Gates   (1921 – ) ^
3. George Careless (1839 – 1932)*^
4. Arthur Shepherd (1880 – 1958)*^
5. Evan Stephens   (1854 – 1930)*
6. B. Cecil Gates     (1887– 1941)*
7. Robert Cundick   (1926– )^
8. Alexander Schreiner (1901-1987)**^
9. John Tullidge (1806 -1873)*
10. (empate) Leon Dallin (1918-1993)**^ y  Merrill Bradshaw^

(* Fallecido, **Actualmente Fallecido, ^Doctorado)
Las fechas han sido agregadas por el traductor así como la corrección sobre algunas referencias erróneas.  
Los otros mencionados eran: Ebenezer Beesley*, Joseph J. Daynes*, George H. Durham*, Alfred Durham*, Gaylen Hatton^, Leigh Harline*, Cyril Jenkins*, Rowan Taylor, and Jay Welch^. Por supuesto, ha habido docenas adicionales de compositores de himnos que han contribuido a nuestra tradición. El no mencionó compositores de música para niños (como Moiselle Renstrom) o de los populares favoritos sentimentales (como Bobby Sauer famoso por su tema “when it’s springtime in the rockies”), a pesar de que compositores de estos géneros existían antes de que el artículo fuese escrito. Esto se debe, sin duda a la naturaleza de las personas que optó por preguntar en su encuesta, así como el medio en el que se trabajó.

Veinte compositores en 138 años da un promedio de un compositor nuevo cada siete años. Cinco de los 11 primeros se encontraban ya fallecidos en el momento de la encuesta. Desde entonces tres más han fallecido, quedando solamente Crawford Gates, Robert Cundick y Merrill Bradshaw. De los otros mencionados, sólo Hatton, Taylor y Welch quedan aún con vida. Gates, Cundick y Bradshaw continúan activos como compositores. Ocho de los primeros 11 obtuvieron doctorados, al igual que dos de los otros nueve.

¿Que ha sucedido desde 1968?
He compartido con ustedes una lista de compositores con los que me he familiarizado y  acortaré esta sección por una cuarta vez.
Esta lista se ha acumulado en mi trabajo con la Fundación Barlow . Unos 13 años atrás, Milton Barlow entregó a la Universidad de BYU más de un millón de dólares para apoyar la excelencia en la composición musical. Y yo he estado involucrado desde ese entonces como Director Ejecutivo de la Fundación Barlow, y nuestros fondos con la fundación se han enfocado en tres propósitos. Uno de ellos fue el subsidio de educación para los estudiantes. El segundo consistió en comisiones a compositores de todo el mundo para escribir nuevas obras. Y el tercero fue la competencia internacional. Alrededor de un tercio de nuestros fondos se han dedicado a compositores SUD  u otros compositores que escribieran música con referencias SUD. Treinta y dos de los 97 proyectos que han sido financiados incluyen compositores SUD. Hemos tratado de utilizar los fondos para crear una relación de trabajo entre los compositores y los artistas que estrenarán las obras una vez que estas estén terminadas. No tanto porque estemos preocupados por los artistas, sino porque esa asociación es buena para los compositores.

En cualquier caso, me ha dado la oportunidad de conocer a un montón de compositores SUD y de allí he hecho una lista de 52, incluyendo algunos que están surgiendo. La lista, pido disculpas, es muy incompleta. Hay dos o tres de mis ex alumnos que están aquí en esta audiencia, cuyos nombres se quedaron fuera, y me disculpo por eso.

Compositores SUD actualmente reconocidos

1.    Crawford Gates* Beliot, Wisconsin (Retirado, pero Todavía componiendo)
2.    Newell Kay Brown* Denton, Texas (Retirado)
3.    David Sargent* Springville, BYU (Todavía componiendo)
4.    Laurence Lyon* Monmouth, Oregon (Todavía componiendo)
5.    Robert Manookin* Orem, Utah (Retirado)
6.    Merrill Bradshaw* Provo, Utah (Retirado, pero Todavía componiendo)
7.    Newell Dayley* Laie, Hawaii & Provo, Utah (Todavía componiendo, aunque más activo en la administración)
8.    Robert Cundick* Salt Lake City, Utah (Retirado, pero Todavía componiendo)
9.    Gaylen Hatton* Fruitland, Utah (Retirado, pero Todavía componiendo)
10.    Darwin Wolford* Rexburg, Idaho (Todavía componiendo)
11.    Michael Hicks* Provo, BYU (Todavía componiendo, también interesado en la investigación con reputación nacional)
12.    Michael Runyan* Indianapolis, Indiana (Compositor en residencia, bibliotecario en la Sinfónica de Indianapolis)
13.    Tom Durham* Sandy, Utah (Todavía componiendo)
14.    Lynn Shurtleff University of Santa Clara, California (Todavía componiendo)
15.    Dan Gawtrop* Washington, DC (Activamente componiendo, Compositor en residencia con Arlington String Orchestra)
16.    Steven Jones* Orem, Utah (Componiendo muy activamente)
17.    Linda Williams Arcadia, California (Todavía componiendo)
18.    David Zabriskie Chicago, Illinois (Compositor free lance, música de concierto y música para video juegos)
19.    Robert Lee Rowberry Orem, Utah (Todavía componiendo)
20.    Rowan Taylor Whittier, California (Retirado, pero todavía componiendo, uno de los compositores más prolíficos).
21.    Brent Pierce* Fullerton, California (Todavía componiendo)
22.    Murray Boren* Formerly NYC, NY, now in Provo at BYU (Activamente componiendo)
23.    Deon Price* Culver City, California (Activamente componiendo)
24.    Francisco Estevez Madrid, Spain (Activamente componiendo)
25.    Kurt Bestor Orem, Utah (Activamente componiendo tanto en los medios como en música de concierto)
26.    Sam Cardon Orem, Utah (Activamente componiendo, mayormente en medios)
27.    Merrill Jensen Provo, Utah (Compositor free lance de películas.)
28.    Marden Pond* Provo, UVSC (Activamente componiendo)
29.    Hal Campbell* Cedar City, Utah
30.    Joseph Downing* Syracuse, New York (Syracuse University, Activamente componiendo)
31.    Kenneth Hicken* University of Lethbridge (Activamente componiendo, mayormente música humoristica)
32.    Jeff Manookian Salt Lake City, Utah (Activamente componiendo)
33.    Lloyd Miller Salt Lake City, Utah (Activamente componiendo, ethnic music)
34.    Dennis Griffin* Logan, Utah (Utah State University)
35.    LaMar Barrus Rexburg, Idaho (Dirigiendo, aunque no activo como director)
36.    Brady Allred* Duquesne University (Director de coros, todavía activamente componiendo)
37.    Will Salmon Los Angeles, California (Compositor free lance)
38.    Robert Brunner Disney Studios (Nominado a un Emmy)
39.    Harriett Bushman England, Arabia (Todavía componiendo)
40.    Helge Skjeveland Orem, Utah (Todavía componiendo)
41.    Michale Kosorok Madison, Wisconsin (Todavía componiendo)

Jovenes Compositores emergiendo

42.    Michael Babbit Washington, DC (Activamente componiendo—medios, ballet)
43.    Keith Bradshaw Minneapolis, Minnesota (composer-in-residence with a consortium of Churches in MN)
44.    Glenn Palmer* Kansas City, Kansas (Activamente componiendo)
45.    Charis Bean Duke Illinois (buscando un titulo de carrera de grado)
46.    Raphael Olviera Mexico City (Activamente componiendo, estudio de postgrado en la Universidad de Mexico)
47.    Thomas Herlin Urbana, Illinois (Carrera de grado)
48.    Cameron Rose Minneapolis, Minnesota (Carrera de grado)
49.    Cheryl Christensen Austin, Texas (Carrera de grado)
50.    David Long Provo, Utah (Carrera de grado)
51.    James Worlton Provo, Utah (Carrera de grado)
52.    Todd Coleman Provo, Utah (Carrera de grado)

* Doctorado

En cualquier caso, esta lista tiene cincuenta y dos compositores en ella. Esto significa que en los últimos 27 años ha habido un promedio de alrededor de un compositor y medio nuevo cada año. Veintiséis de los cincuenta dos tienen su doctorado y once están en trabajando para recibirlo. Es muy evidente que la lista de los compositores SUD es mucho más numerosa ahora que en cualquier momento en el pasado y que es geográficamente y estilísticamente más diversa. Ya no es más centrada en Salt Lake City y Provo, y salvo la excepción de tres que viven en el extranjero, la mayoría de ellos viven en América del Norte.
Después de 27 años, está claro que la actividad de la composición en la Iglesia ha gozado de buena salud y está viva y creciendo.

Ahora me gustaría pasar a otro tema y hablar sobre los elementos comunes que nuestros compositores usan. En primer lugar permítanme decir unas palabras sobre estilo. Solía ser la moda tratar de llegar a establecer parámetros en estilo Mormón. Pero creo que, de hecho, la idea de algún tipo de referencia de estilo exclusivo es producto de una época con una fuerte necesidad de alianzas. Parece que hoy en día nos preocupa cada vez menos las escuelas de pensamiento que dominaron e intimidaron a mi generación por muchos años. Tal vez hemos descubierto demasiadas obras exitosas e inspiradoras en demasiados estilos diferentes para poder comprometemos irrevocablemente a uno solo en particular. Por otra parte, creo que no es posible ni deseable tratar de establecer la los parámetros de “un estilo” por algún tipo de manifiesto. Mi mejor alternativa es hacer algunas observaciones sobre lo que percibo como importante en relación a los estilos que eligen, tanto los compositores como las audiencias.

En primer lugar quisiera mencionar que compartimos una herencia musical común en los Himnos de la Iglesia, tanto los del himnario actual como los de himnarios anteriores. Este patrimonio es la base de la música en la Iglesia. Todo el resto de la música que hacemos necesaria e inevitablemente tiene importantes relaciones (si no es obvio) hacia nuestra tradición con los himnos.

Otra lista de compositores, por lo menos tan larga como la que di anteriormente para el arte música, puede ser montada a partir del índice del himnario, abarcando los miembros de la Iglesia que han contribuido a esta tradición. Se remonta a los primeros días de la iglesia, era muy fuerte en época de los pioneros, y que continúa hoy, aunque parece haberse convertido en algo más y más difícil el incluir en la tradición un himno nuevo. De los nuevos himnos de nuestro himnario, podemos encontrar entre los de mayor finesa “El amor de nuestro Salvador”  por Crawford Gates y Ed Hart, “Al tomar la Santa Cena”, de Dan Carter, “Creo en Cristo”, de John Longhurst, pero hay muchos otros.

Debo señalar que algunos toman una posición extrema sobre lo que representan que re que limita la vida musical de la Iglesia por el origen que presenta por nuestros himnos. Para mí, esto es muy parecido a los sótanos de las casas que estamos acostumbrados a ver en algunos de nuestros pueblos más pequeños. La gente construyó los cimientos para su casa, y se quedó sin dinero antes de que pudieran construir la planta baja de la casa. Así se construyó el techo justo encima de los cimientos, sin paredes, sin piso y sin habitaciones por donde andar.

Pero los 50 compositores que he mencionado anteriormente son parte de una tradición que pertenece a las paredes, las habitaciones, ventanas y puertas de la gran casa del Reino. A pesar de que algunos se posicionan a una distancia considerable de sus raíces con los himnos, hacen una valiosa contribución a nuestra cultura y al orgullo que sentimos por esto en nuestra sociedad. Para poder decir que tenemos un Reino completo, necesitamos muchos tipos de música, y necesitan florecer y ser alimentados por el Reino, aún si los programas mismos de la Iglesia se enfocan principalmente en la tradición de los himnos.

En segundo lugar, hay una actitud que se desprende de los versículos de Doctrina y Convenios, donde Emma Smith recibió el llamado de recopilar un himnario para el uso en la Iglesia. En esa revelación ella es informada que “la canción de los justos es una oración para mí, y será contestada con una bendición sobre su cabeza.” (DyC 25:12-13) A partir de esa definición, yo diría que para el Señor, los esfuerzos artísticos son espirituales en el mismo sentido que las oraciones también lo son. Están, después de todo, dirigidos a él.

Cuando fui por primera vez a Provo, compramos una casa en  el barrio donde estaba la vieja capilla de Bonneville. En el salón de esa capilla había un espacio que había sido diseñado para colocar un órgano de tubos, pero el órgano en sí, aún no había sido adquirido .En su lugar, detrás de los asientos del coro y frente al salón había un hueco grande en la pared donde no llegaba a verse el techo. Este espacio se encontraba directamente debajo de la torre del edificio. Sentados en los asientos mirando hacia el frente de la capilla, uno podía imaginar fácilmente que ese espacio continuaba elevándose a través de la aguja directamente al cielo. Como miembro del coro de la Escuela Dominical, a menudo me preguntaba si el Señor mismo podría estar sentado allí, más allá de nuestra línea de visión, completando nuestras páginas de “El Libro de la Vida” en base a lo que cantábamos.

En realidad, la vida real no está demasiado lejos de la fantasía. Dios está siempre observando, escuchando, no sólo nuestras oraciones formales “de rodillas” o “brazos cruzados”, sino también a todas nuestras otras oraciones como: lo que cantamos, lo que vemos, lo que escuchamos, qué pensamos, como votamos, cuando juramos, cuando mentimos, cuando tenemos compasión, en fin, observa y evalúa nuestra vida entera, tanto lo bueno como lo malo.

Creo que todos los compositores SUD, por cualquier medio y de cualquier género, comparten una actitud de proyección hacia Dios como el último oyente por el que lo hacemos. Esto es simplemente otra manera de decir lo que se ha dicho antes del día de hoy, que en estas obras hay un deseo activo por conseguir un nivel de perfección que no siempre es fácil para el público humano de captar en la primer escucha.

En tercer lugar, en todas nuestras actividades artísticas tenemos que lograr un equilibrio de cuatro ejes entre las exigencias técnicas de la obra, lo que el artista personalmente conoce y siente, lo que nuestros oyentes saben y sienten, y el sentido en que nuestro trabajo se relaciona con Dios. Cada obra exige un toma y daca entre estas cuatro áreas. Donde los compositores difieren mucho individualmente es en el desafío de cómo distribuir los énfasis en cada área. Para algunos, especialmente en la etapa de estudiante, la principal preocupación se basa en el dominio de la técnica. Después de los días de estudiante, tal vez especialmente en el ámbito comercial, la aprobación del Señor a menudo queda desplazada a un papel secundario, y la atención es puesta en la audiencia mortal con la esperanza de una mayor aceptación de la obra. Que viene con el territorio, por supuesto.

Por otro lado, sé de algunos para quienes toda la experiencia creativa es tan sagrada y personal que sólo el anhelo del corazón del compositor hacia Dios tiene algún significado en la creación de la el trabajo. Muchas de estas obras rara vez llegan a estrenarse, excepto en la imaginación del compositor. También sé que algunos encuentran primero su plenitud en el desafío que implican los aspectos técnicos de la obra.

Cualquiera que sea el balance que se haya elegido entre el artista, la obra, la audiencia mortal y la audiencia divina, debo afirmar aquí que la creación de cualquier obra de arte es un milagro increíblemente frágil. Después de muchos años de estudiar el proceso creativo, he llegado a la conclusión de que nadie puede explicar los impulsos que conducen al proceso creativo ni tampoco la fuente de sus ideas. De alguna manera, son unos dones espirituales, dados por Dios para la edificación de sus hijos. Incluso cuando no nos gusta una pieza específica o estilo, sigue siendo un artefacto precioso que todos debemos respetar y aprender a comprender. Hacer menos que esto es pecar gravemente contra el compositor, y puesto que es casi una oración, en contra de Dios.

En este sentido, debo decir que uno de los problemas más difíciles del actual artista SUD está en lidiar con aquellos de nosotros que reforzar nuestro gusto con las declaraciones bíblicas que son hostiles a una comprensión de lo que opinan otros santos con sus el trabajo.911Es decir, que citamos las Escrituras para condenar los esfuerzos artísticos de otro. Esta es una arrogancia que insiste en nuestros propios gustos, y ofrece el desprecio de todos los demás. Los artistas han figurativamente sudado sangre en el espíritu para crear algo hermoso con el fin de expresar sus más profundos anhelos espirituales. Malentendidos estilísticos, dan pretexto para el rechazo y prejuicio y por lo tanto la causa las profundas divisiones, incluso dentro de la comunidad artística y, sobre todo, en la Iglesia en su conjunto. En lugar de interactuar unos con otros sobre una obra, a menudo entramos en peleas a gritos, o posturas en cartas al Editor de los periódicos o aún peor en cartas a las Autoridades Generales. Deberíamos recordar que el apóstol Pedro condena a la gente que habla mal de cosas que no entiende calificándolas de “animales irracionales”.(2 Pedro 2:12).

Yo creo que la persona que hace esto es culpable de un pecado tan grave como el que engaña a su prójimo en los negocios, o que se convierte en un borracho, o que comete fornicación. Una de las cosas que Cristo repetidamente nos advierte es en contra de cierta dureza de corazón que se manifiesta cuando nos negamos a tomar el tiempo para entender o apreciar un ser humano. Para prevenir este tipo de “dureza de corazón de unos con otros” el Señor ha provisto al maestro en el sacerdocio la responsabilidad de velar por esto dentro de los miembros de la Iglesia (ver DyC 20:54)

Cuando el rey David llevaba el Arca de la Alianza hacía Jerusalén para dejarlo en un lugar definitivo, dirigió la procesión bailando y saltando de alegría ante Jehová. Llevaba un “efod”, que fue al parecer una especie de falda con tirantes utilizados en funciones sacerdotales para sostener el Urim y Tumim.

De acuerdo con la escritura, luego, cuando volvió a casa para bendecir a su familia, su esposa, Mical, estaba celosa y le reprendió porque pensó que su baile y saltos eran obscenos e inmorales, y se estaba mostrando demasiado su cuerpo ante las jóvenes mujeres que podrían haber estado viendo. Ella pensó que su posición como reina le daba el derecho a quejarse al rey.

Sin embargo, David se sorprendió y dijo de su baile: “Fue ante Jehová!” El estaba expresándose ante el Señor a su manera, y aún fue impropio para una reina al encontrar falta en esto. Las escrituras también indican que “Mical, hija de Saúl, nunca tuvo hijos hasta el día de su muerte”.No puedo evitar de sugerir que su farisaico insistir sobre las posibles ofensas de David ante Jehová por bailar de esa manera hayan sido en parte responsable de su esterilidad. Tengo que suponer que esta historia fue incluida en las escrituras para enseñarnos esto, precisamente esta importante lección: no encontrar faltas a las expresiones artísticas que las personas hacen ante el Señor.

En cuarto lugar, hay una tendencia de muchos de nosotros a pensar que los grandes compositores eran grandes debido a que siguieron las reglas. Ciertamente, la habilidad técnica puede producir resultados admirables. Pero a menudo se exalta más allá de su verdadera función. Déjenme darle un ejemplo de mi propia experiencia. Una mujer vino a mí hace unos cuatro años atrás queriendo recibir lecciones de composición. Ella había estudiado teoría musical durante varios años previamente y pero había dejado los estudios para criar a su familia. Ella me dijo que quería que yo le “enseñara todas las reglas que necesitaba saber para ser capaz de componer”.

Le dije que yo sólo conocía una regla importante. Esa regla es: “cada nota que escribas tiene que ser exactamente lo que quieres que sea. Ni más ni menos”. Mi estrategia de enseñanza consistía en ayudarla a encontrar lo que ella quería escribir. Exploramos ese problema juntos cada semana durante casi un año. Al final ese tiempo ella dio un recital de su propias composiciones, obras que había escrito durante ese año. El concierto incluyó una espectacular sonata para piano de larga duración, dos diferentes suites para diversos instrumentos, un elaborado conjunto de variaciones, una pieza coral, y varias piezas de enseñanza para los niños. Fue un concierto maravilloso, que asombró a todos los que estábamos allí presentes, sobre todo, le dio la confianza a ella en lo que creía como compositora. Una semana después del recital ella se mudó a Nuevo México. Lo último que escuche de ella, es que había sido aceptada – teniendo en cuenta lo que ella había hecho en ese recital -en el programa de postgrado de composición de la Universidad de Nuevo México. Me gustaría señalar que esto se debió, no por seguir las reglas técnicamente, sino por ser fiel a su propia visión interior.

Está claro, por supuesto, que las reglas en la teoría de la música pueden ser útiles para cualquier músico en la comprensión de cómo las notas funcionan en relación con las demás y con la historia que ha llevado a la obra. Pero las nuevas obras de arte no son simplemente seguidoras de reglas. Es frecuente el caso de que sean creadoras de reglas. Es decir, se apartan de la forma en que otros compositores parecen haber hecho las cosas en el pasado.
Debemos reconocer que esas divergencias provienen de la visión interior del compositor, la que, a su vez depende de su relación con Dios.  En esencia, esto es lo que Beethoven parece haber dicho a un intérprete de Contrabajo que se quejaba por las dificultades de un pasaje casi imposible de tocar, “¿Crees que mientras me encuentro creando tormentas en los cielos tengo tiempo para preocuparme por ti y tu inservible violón?”

Algunos de los que piensan de manera restrictiva sobre la teoría de la música creen que la buena música es buena por el mero hecho de que sigue las reglas, pero eso no es el caso. En primer lugar, la música, que simplemente sigue las reglas es insoportablemente aburrida porque el espíritu del compositor no logra manifestarse. En segundo lugar, las reglas dan un número infinito de formas correctas de hacer las cosas. En tercer lugar, las reglas se han derivado de las obras de compositores en donde ellos mismos fueron los creadores de nuevas reglas. El compositor debe, por tanto, ser fiel a su propia visión, en primer lugar, y hacer uso de todas las reglas que le sean útiles para hacer que esa visión sea más clara.

Si el arte es revelación, es decir, si está inspirado, lo que necesitamos saber (una, otra y otra vez, tenemos que saber), que la técnica no es más que una herramienta que nos permite expresar el espíritu con precisión. Nunca puede ser un sustituto de nuestra relación con Dios y con el último valor que todo arte implica. Por supuesto, las personas que no tienen absolutamente ninguna técnica tienen dificultad para expresar con precisión cualquier cosa. Por otro lado, incluso los que tienen una maestría completa sobre la técnica, siempre se encuentran que necesitan mayor destreza a la hora de expresar lo más profundo de aquellas cosas significantes que tengan que decir. Voy a mencionar aquí, como ejemplo, que no importa cuán a menudo o por mucho que lo intente, me encuentro totalmente inadecuado para expresar la profundidad de mi amor por mi esposa en cualquier forma satisfactoria, ya sea verbal o musicalmente.

Si hay algo que los Artistas Mormones son, es la aplicación de todos las técnicas que se puedan juntar con el fin de expresar con precisión lo que es importante en su relación con Dios y con el Universo. Casi siempre, se sienten inadecuados.

No quiero decir con esto que una obra debe ser siempre abiertamente piadosa o tratar el tema religioso para ser artística. Lejos de ello. Después de todo, las composiciones no son un seminario de lecciones de escuela secundaria. Pero sí quiero repetir que toda obra de arte -sea cual sea su sujeto, cualquiera que sea su estilo-, es espiritual en el mismo sentido que orar es espiritual.

El ya fallecido Clinton Larson solía contar una historia sobre el saltimbanqui itinerante mudo en el Paris Medieval, quien vino con su troupe a participar de la dedicación de la Catedral de Notre Dame hace unos 745 años. El estaba solo en la catedral la noche anterior a su actuación cuando se encontró fuertemente conmovido por una estatua de María con el Niño Jesús. Siendo incapaz de expresar lo que sentía, hizo lo  mejor que podía hacer: dió volteretas alrededor de la estatua como una expresión de su amor y respeto. Para él, las volteretas fueron la mayor forma de espiritualidad.

La quinta área es lo que yo llamo la Estructura Profunda. Hace dos años, tuve la buena fortuna de ser capaz de pasar tres meses aquí en Sur de Utah terminando una obra de gran tamaño. Una de las experiencias frecuentes de ese tiempo era excursionar a la parte superior de Brianhead Peak. Allí se podía ver una buena parte de Cedar Breaks, y formándose a la distancia, Pine Valley Mountain. Por el camino a unos pocos kilómetros estaba el mirador, de donde se puede observar la parte superior del Zions Canyon. A unos cuantos kilómetros hacia el este está Strawberry Point.

Una cosa que siempre me impresionó de esos puntos de vista es la belleza de la geología. En la parte superior se puede ver la superficie de lo que fue una vez la capa superior de toda la región: el suelo volcánico que soporta los abetos y pinos que conforman el Parque Nacional Dixie y los campos espectaculares de flores silvestres. A unos cientos de metros por debajo de la superficie, la capa superior ha erosionado la exposición del magníficos acantilados de color rosa que son visibles en Cedar Breaks, Bryce Canyon y Strawberry Point.Desde Strawberry Point se puede ver las montañas de la Selva Kaibab que rodean el Gran Cañón.A medida que vaya por Cedar Canyon se puede ver muchas de las capas más profundas de las formaciones más espectaculares. Al llegar a la parte inferior del Gran Cañón te encuentras en las mismas capas hay en alrededor de 12.000 pies por debajo de Brianhead, y todo esto es tan hermoso que la gente viene de muchas partes del mundo para mirarlo.

No importa a donde tu vayas habrá milagros de belleza para deleitar los sentidos. Y donde tú estés parado, toda esa belleza, y mucho más, se sostiene con el suelo que esta por debajo, el cual soporta todo lo que tu ves en la superficie.

Eso es lo que pasa con las artes. Existe una superficie, que es la capa escénica que capta la atención incluso de los públicos más superficiales. Pero por debajo de la capa superior hay maravilla sobre maravilla sobre maravilla. Donde quiera que penetren bajo la superficie, las capas más profundas del arte tienen que ser consideradas como un milagro. La estructura de una obra, las formas en que la estructura es elaborada y decorada, la naturaleza de todo el sistema sobre el que gira, la derivación de las diferentes alturas, la naturaleza de las vibraciones sonoras en si mismas –son todos milagros para degustar, disfrutar y atesorar.

En las artes realmente no hay mucha diferencia en el estilo que se desarrolla, la cantidad de consonancia o disonancia que tienen, o si sus líneas son simples o complejas. Lo que importa es que todos nosotros tenemos una responsabilidad de aceptar y entender que podemos ser edificados juntos.

Como dijo David, es delante del Señor que estas cosas tienen su último significado. También es ante el Señor que puede ser juzgado. Digo esto como un desafío no sólo a nuestros artistas, sino también a como responden nuestras audiencias. Es necesario que tengas el Espíritu tanto a la hora de juzgar una obra de arte como cuando lo usas en cualquier otro aspecto de tu vida. Si no te gusta Schoenberg o Bach, o incluso la música western- country-(por mencionar a algunos de mi gusto) no te estás acercando lo suficientemente a e ellos para compartir su mensaje final. El día del juicio, odiaría estar de pie delante de Dios y tener a Schoenberg o Bach o Garth Brooks diciendo que no sienten que yo debería entrar en el cielo, porque no he sido justo con ellos y su música. Aunque pienso que quizás tengamos que soportar ese tipo de humillación.

En resumen, lo que estoy diciendo aquí, es lo que el Arte nos demanda a todos nosotros. No la arrogancia de lo que nos gusta y no nos gusta, sino antes que nada el inefable don de la humildad. Dios nos ha bendecido con sentidos y mentes capaces de percibir los valores en las artes. Tenemos que mirar con asombro las cosas que los demás seres humanos han hecho, nunca con desprecio. Son, después de todo, las oraciones a Dios. Nosotros debemos decir: “Amén.” Es un privilegio estar involucrado con las artes. Y una alegría.

Un día, mientras estábamos aquí en St. George, hace dos años, yo estaba ayudando a mi esposa a preparar el almuerzo cuando escuchamos a una calandria cantando ruiseñoramente como solo ellas lo hacen. Después de unos momentos, la miré con mis binoculares y la encontré en la chimenea del edificio de al lado. Mientras lo miraba, con su palpitante garganta cantando, de repente saltó en el aire y dio un salto mortal. Eso es lo significa estar activo en las artes-como un privilegio que a partir de la pura alegría de lo que podíamos hacer damos volteretas todos los días.

Yo diría, además, que si el Reino se va a construir artísticamente, el trabajo debe ser hecho por aquellos que crean. No se llevará a cabo por aquellos que son críticos farisaicamente. Si desean ver florecer artísticamente el Reino, tienen que hacer su parte, con humildad, devoción, y con toda la energía que puedan reunir en cualquier área o estilo que se sientan cómodos. Después de todo, es nuestra responsabilidad de comunicarse con los demás con comprensión y amor. Nada menos será un éxito y nada más se nos puede requerir, excepto, tal vez dar volteretas!

Referencias agregadas por el traductor:

Mormon Arts Festival 1995 Archive, “Music Composition in the Church or Handsprings before the Lord” by Merrill Bradshaw

  “Mormon Music and Musicians” Durham Lowell
Dialogue a journal of mormon thought Vol. 3, Num. 2 – Summer 1968
https://dialoguejournal.com/wp-content/uploads/sbi/articles/Dialogue_V03N02_21.pdf

  Diálogo: Un Diario del Pensamiento Mormón es una revista independiente trimestral de “Pensamiento Mormón”, que aborda una amplia gama de temas sobre el mormonismo y el Movimiento Santo de los Últimos Días. http://www.dialoguejournal.com/

  Barlow Endowment for music composition. http://barlow.byu.edu
La Fundación Barlow para composición musical es una beca establecida en septiembre de 1983 gracias a la generosidad de Gloria. y  Milton A. Barlow. Motivados por su amor por la música, los Barlow presentaron una donación importante a la Universidad Brigham Young, para fomentar la creación y apoyo de la excelencia en composición musical por la Universidad y la Facultad de Bellas Artes y Comunicaciones  de la Universidad Brigham Young.

  SUD Es una abreviación de la expresión “Santo de los Últimos Días” y se utiliza para referir tanto a un miembro de “La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días” como a cualquier cosa que se relaciona con la iglesia.

Un comentario el “Composición Musical en la Iglesia o dando volteretas ante el Señor

  1. mormosofia dice:

    Julian: Gracias por sumarte al blog. Tus aportes y comentarios son siempre bien recibidos…

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