Stephenie Meyer

Escritores Mormones

Stephenie Meyer

Por Mario R. Montani

La escritora mormona Stephenie Morgan nació en Hartford, Connecticut, el día de Navidad de 1973. A los cuatro años su familia se mudó a Phoenix, Arizona, donde realizó sus estudios, incluyendo la secundaria en el Chaparral High School de Scottsdale. Recibió el Premio Nacional al Mérito Escolar, que utilizó para ingresar a la Universidad de Brigham Young, obteniendo un grado en Filología Inglesa. Conoció a su esposo, Christiaan Meyer (Pancho), a los cuatro años, asistiendo a la misma unidad de la Iglesia en Phoenix. Más tarde se enamoraron y casaron en 1994. Son padres de tres hijos, Gabe, Seth y Eli.

Si bien siempre escribió, Stephenie jamás había logrado publicar hasta 2005, cuando su primer novela Crepúsculo (Twilight) hizo que Publisher’s Weekly la declarara una de las escritoras más prometedoras del año. La saga romántica de vampiros continuó con Luna Nueva (2006), Eclipse (2007) y Amanecer (2008). Ese mismo año inició una serie de ciencia ficción romántica con La Huésped en la que tiene otra oportunidad de desarrollar sus capacidades descriptivas y su increíble habilidad para el diálogo.

La serie Crepúsculo ha logrado reconocimiento mundial y lleva vendidas más de 100 millones de copias. Ha sido traducida a 37 idiomas y adaptada al cine con mucho éxito. En 2008 Crepúsculo vendió 29 millones de ejemplares transformándose en el best-seller del año en los EEUU. Volvió a repetir su éxito en 2009 con 26.5 millones de libros. La revista Times incluyó a Stephenie como Nº 49 en su lista de las 100 personas más influyentes del 2008 y la revista Forbes estimó sus ingresos de 2009 superando los 50 millones de dólares y en 2010 incorporando otros 40 millones adicionales. Christiaan Meyer, quien se desempeñaba como auditor, se ha retirado para ocuparse de la familia y permitir a su esposa el tiempo que su promisoria carrera le exige. Actualmente viven en Cave Creek, Arizona.

Saga Crepúsculo

Otras obras

No publicadas oficialmente

Entre sus escritores favoritos se encuentran Orson Scott Card, Jane Austen, William Shakespeare, Maeve Binchy, Charlotte Bronte, Daphne DuMaurier, L.M. Montgomery, Louisa May Alcott, Eva Ibbotson, William Goldman, Douglas Adams y Janet Evanovich.

Un artículo en la revista Times declara: “siendo una fiel mormona no consume alcohol y jamás ha visto una película prohibida para mayores. Por supuesto que no es perfecta – aunque los mormones evitan la cafeína como principio ella ocasionalmente toma una Pepsi Diet. ‘Tiene que ver con mantenerse libre de adicciones’ explica, sentada sobre un gran diván en su living. ‘Poseemos el libre albedrío, que es un gran don de Dios. Si uno se ata a algo como, digamos la cocaína, entonces ya no tenemos mucha libertad’. Los personajes en los libros de Meyer no son mormones, pero esas creencias son la clave para comprender su talento singular. La heroína de Crepúsculo es una joven llamada Bella que se traslada de Phoenix a una pequeña población del Estado de Washington. Como una recién llegada en busca de amigos establece contacto con los hermanos Cullen, quienes forman parte de un grupo local de vampiros. Bella se enamora de Edward, uno de ellos. Edward ha tenido 17 años desde 1918, tiene gran fuerza y velocidad, puede oír los pensamientos de la gente y no duerme ni respira ni envejece. Pero no es un vampiro ordinario: ha renunciado por temas morales a la sangre humana y se alimenta de animales que caza por la noche. Resistir a la tentación de atacar a Bella es una lucha constante. ‘Creo que esa es la metáfora subyacente en mis vampiros’ declara Stephenie. ‘No importa dónde te encuentres en la vida o lo que creas que debes hacer; puedes escoger otra cosa. Siempre hay un camino alternativo’. No hay bebidas ni cigarillos en Crepúsculo y lo máximo que Bella y Edward hacen entre ellos es besarse. ‘Fui presionada para incluir escenas de sexo’ dice Meyer. ‘Pero el sexo explícito puede verse en cualquier parte. Es más difícil encontrar un romance donde la pareja puede detenerse y tomarse de la mano’. Lo que convierte a sus libros en algo tan distinto es que tratan sobre el erotismo de la abstinencia. Su tensión proviene de prolongados y sobrehumanos actos de auto control. Hay una escena por la mitad de Crepúsculo en la que por primera vez Edward se acerca al cuello expuesto de Bella. ‘Que me esté resistiendo al vino no significa que no pueda apreciar su bouquet’ le dice. ‘Tienes un aroma muy floral, como lavanda … o fresia’. Apenas la toca, pero hay más erotismo en ese párrafo que en todos los besos y abrazos en Harry Potter”.

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