ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE SECTAS

ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE SECTAS

 

 

Querida amiga:

La palabra secta en su original latino (Diccionario Spes, Bibliograf S.A., Barcelona, 1964, pag 458) significaba: “principio o método de vida, norma de conducta, modo de pensar” o “escuela filosófica”.

En nuestro actual diccionario (Diccionario Enciclopédico Máximo, Cuántica Editora S.A., Bs. Aires, 1981, pag. 546) tiene las siguientes acepciones:

1 – Doctrina particular ideada o enseñada por un maestro y seguida y defendida por otros. La secta de Pitágoras.

2 – Religión que se considera falsa, enseñada por un maestro famoso. La secta luterana.

3 – Conjunto de creyentes en una doctrina particular o de fieles a una religión que el hablante considera falsa.

 

Como se puede ver la acepción nº 1 incluye a cualquier doctrina religiosa o no. La nº 2 introduce los conceptos de verdadero/falso. De modo que una Iglesia, como la luterana del ejemplo, puede ser considerada secta.

La acepción nº 3 deja toda la responsabilidad en las manos de quien usa la palabra. Es decir: “como no crees lo mismo que yo creo, entonces debes pertenecer a una secta”. Bajo esta definición la Iglesia Católica o toda la Religión Musulmana puede ser considerada una secta si quien emite la opinión las considera falsas.

Habría que saber dentro de cuál de estas acepciones te fue preguntado si La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días (Mormona) es una secta para poder responder de la manera más adecuada.

Sin embargo, por algunas experiencias previas, me atrevería a afirmar que la pregunta es realizada desde el punto de vista de la acepción 3.

Sería bueno recordar que históricamente los primeros cristianos también fueron considerados una secta del judaísmo y tratados de ateos y revolucionarios. De modo que, nuevamente hago énfasis en que la palabra secta (con su actual carga peyorativa y despreciativa) nos da más información sobre quien la usa que sobre aquellos a quienes la aplica.

 

Si mi humilde opinión puede servirte de algo te diré que no, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días no es una secta. Es una Iglesia reconocida mundialmente con más de 14 millones de miembros y que se dedica a predicar el Evangelio de Jesucristo.

He sido misionero para nuestra Iglesia en mi juventud y no recuerdo jamás haber basado mis enseñanzas en cuán malos eran otros grupos religiosos. Simplemente “reclamamos el derecho de adorar a Dios Todopoderoso conforme a los dictados de nuestra propia conciencia, y concedemos a todos los hombres el mismo privilegio: que adoren cómo, dónde o lo que deseen” (Artículo de Fe Nº 11).

 

Esperando aportar algo a tu asignación y quedando a la espera de cualquier consulta, te saludo con afecto

 

 

Mario R. Montani

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