BORGES Y LOS MORMONES

Pero es una linda idea… (algo más sobre Borges y los mormones)

He leído con profunda atención y no poca alegría el texto de Thomas E. Lyon (“Jorge Luis Borges y los mormones”) aparecido en Páginas Locales de la revista Liahona de Abril de 2007.

Como lector y admirador de la obra de Borges he observado con anterioridad los puntos de contacto que permanentemente establecen las filosofías de muchos de sus poemas y ensayos con algunas doctrinas que nos son propias.

En su paradigmática obra “De Alguien a Nadie” publicado en 1952 como parte de “Otras Inquisiciones”, nuestro autor declara intrépidamente: “En el principio, Dios es los Dioses (Elohim), plural que algunos llaman de majestad y otros de plenitud… Elohim rige verbos en singular; el primer versículo de la Ley dice literalmente: En el principio hizo los Dioses el cielo y la tierra. … Elohim es concreto; se llama Jehová Dios y leemos que se paseaba en el huerto al aire del día o, como dicen las versiones inglesas, in the cool of the day. Lo definen rasgos humanos … es indiscutiblemente Alguien, un Alguien corporal …” (Jorge L. Borges, Obras Completas, Tomo II, pag 115, Buenos Aires, Emece Ediciones, 1994). A pesar de su admiración por la figura de Joseph Smith, Jr., es muy difícil que supiese que, más de 100 años antes, el Profeta había declarado: “Mostraré por la Biblia hebrea que tengo razón, pues la primera palabra indica una pluralidad de Dioses… Berosheit baurau Eloheim ait aushamayeen Beau auraits, que los traductores han vertido: ‘En el principio crió Dios los cielos y la tierra’- Deseo analizar la palabra Berosheit. Rosh quiere decir la cabeza; Sheit es una terminación gramatical; el vocablo Baith no se hallaba originalmente en el texto cuando lo escribió el hombre inspirado, sino que algún judío lo ha añadido después. Baurau quiere decir organizar, manifestar, hacer aparecer. Eloheim viene de la voz Eloi que significa Dios, en el número singular, y cuando se le añade la terminación heim, entonces quiere decir Dioses… El principal de los dioses organizó los cielos y la tierra.” (Enseñanzas del Profeta José Smith, pags. 461-62, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días, Salt Lake City, Utah, 1975)

En forma canónica, el mismo concepto aparece en La Perla de Gran Precio: “Entonces el Señor dijo: Descendamos. Y descendieron en el principio, y ellos, esto es, los Dioses, organizaron y formaron los cielos y la tierra” (Abraham 4:1)

A pesar de sus posiciones agnósticas, el autor de “El Aleph” fue en realidad un teísta cuyas aceptaciones y rechazos lo acercaron asombrosamente a la verdad restaurada. Todas sus elucubraciones metafísicas se producen dentro de la “cercanía lejana” (para utilizar un oxímoron a los que era tan afecto) que mantuvo con el cristianismo. Sus incredulidades teológicas tuvieron que ver con dos aspectos: la doctrina trinitaria (le parecía monstruosa la existencia de un ser que es simultáneamente Uno y Tres) y lo injusto de un infierno permanente. Ambos cuestionamientos tienen clara respuesta para nosotros. Como aprendió José Smith en la Arboleda Sagrada, los integrantes de la Trinidad son seres personales y separados, y, como explica una de las revelaciones que recibió (DyC 19: 6-12), el ‘castigo sin fin’ se refiere a la calidad y no cantidad de éste.

Las ansias por la eternidad se pueden palpar en los textos de Borges:

¿Seré apenas, repito, aquella serie

de blancos días y de negras noches

que amaron, que cantaron, que leyeron

y padecieron miedo y esperanza

o también habrá otro, el yo secreto

cuya ilusoria imagen, hoy borrada

he interrogado en el ansioso espejo?

Quizá del otro lado de la muerte

sabré si he sido una palabra o alguien.  (“Correr o ser”, La cifra, Emecé Editores, OC, vol. III, p. 322)

“Lo cierto es que vivimos postergando todo lo postergable; tal vez todos sabemos profundamente que somos inmortales y que, tarde o temprano, todo hombre hará todas las cosas y sabrá todo”  (“Funes, el memorioso”, Ficciones, Emecé Editores, OC. Vol. I, p. 489)

Su tan citada frase, “hay comunistas que sostienen que ser anticomunista es ser fascista. Esto es tan incomprensible como decir que no ser católico es ser mormón”, independientemente de sus implicaciones políticas, muestra claramente que nos ubicaba en las antípodas del pensamiento cristiano tradicionalista.

El 1 de marzo de 1975, como parte de un ciclo de conversaciones radiales que mantuvo con Ernesto Sábato fue posible rescatar estos párrafos:

BORGES: Recuerdo algo cuando estuve con los mormones en Utah. Uno de los teólogos que conversaba conmigo había llegado a la conclusión de que en el cielo uno seguía evolucionando y que posiblemente al cabo de siglos de siglos le fuera concedido el don de ser Dios y crear un mundo propio, con su zoología, botánica y sobre todo estética y ética. Y esa es la posibilidad última para los mormones.

SABATO: (Sonriendo con ironía) …, algo así como poner un negocio por su cuenta, ¿no?

BORGES: Pero es una linda idea. (Su mirada se pierde). Crear un mundo propio…

 

(Osvaldo Barone, “Diálogos Borges Sábato”,Bs. Aires, EMECE, 1976, entrevista del 1 de Marzo de 1975)

Con su visión física ensombrecida pero su mirada interior aún intacta, creo que este genio tan nuestro, creador de infinitos mundos de ficción, pudo vislumbrar algo… Así me gusta recordarlo: Pero es una linda idea… Crear un mundo propio

 

MARIO R. MONTANI

Bahía Blanca

Un comentario el “BORGES Y LOS MORMONES

  1. Luis Ángel de Benito dice:

    Yo pienso lo mismo de Borges y de su cercanía con los “misterios” de nuestra doctrina. Muchas gracias.

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