DIOS UNA VEZ FUE COMO NOSOTROS AHORA

“Dios una vez fue como nosotros ahora”

De la conocida síntesis acuñada por Lorenzo Snow , “como el hombre es, Dios una vez fue y, como Dios es, el hombre puede llegar a ser” es más sencillo explicar la segunda parte de la frase que la primera. La dificultad inicial estriba en que abre la puerta a más preguntas de las que responde, incluyendo la multiplicidad y gradación de dioses. La siguiente, en que no tenemos doctrina canónica para sostenerla o profundizarla.

La posibilidad de llegar a ser dioses está implícita o explícitamente declarada en nuestras escrituras y también en una larga tradición de textos de los primeros padres cristianos. No ocurre lo mismo con la proyección eterna del pasado.

La fuente para este innovador concepto se encuentra, sin duda, en el Discurso en los funerales de King Follett, dado por el Profeta José Smith y cuya lectura completa recomiendo, incluyendo las notas de B. H. Roberts (Enseñanzas del Profeta José Smith, pags. 423-449)

Personalmente, creo que el discurso en cuestión es una joya de la oratoria filosófica y religiosa del siglo XIX. Pero no forma parte de nuestro canon de escrituras y, por tanto, no podemos considerar sus enseñanzas como “doctrina oficial” de la Iglesia en un sentido estricto. Sí podemos decir que existe una tradición doctrinal al respecto, que una corriente de pensamiento estimula esa creencia, que algunos miembros lo creen (lo cual no significa que sean mejores miembros o más perfectos que los que no lo creen).

Las palabras del profeta no fueron un discurso improvisado para unos funerales privados. Fue parte de la Conferencia General de la Iglesia en abril de 1844. Lo escucharon más de 20.000 hermanos y fue registrado por tres secretarios más varios otros santos que tomaron notas personales del mismo. De modo que hay que descartar su no inclusión como escritura en base a la incertidumbre del registro. Más aún: cuatro meses después de ser pronunciado, el discurso se publicó en Times & Seasons, órgano oficial de la Iglesia por ese entonces.

Su no canonización me parece una interesante reflexión para aquellos que opinan que todo lo que se dice en una Conferencia General (especialmente si introduce cambios conceptuales) se transforma automáticamente en escritura. En una relativamente reciente entrevista televisiva del Presidente Hinckley con el periodista Larry King ha quedado claro que no es así.

Para fortalecer mi posición sobre este asunto, me permito agregar el testimonio de David Paulsen, un catedrático e investigador mormón que fue entrevistado por la muy conservadora publicación protestante Modern Reformation en su edición de Noviembre-diciembre de 2003 en un artículo denominado “¿Son los Mormones Trinitarios? Una entrevista con David Paulsen”

Una de las preguntas realizadas por la redacción inquiría directamente: “¿Cuál es la relación entre el hombre (específicamente Adán) y Dios? ¿Es Dios un hombre exaltado? ¿Es posible para los hombres llegar a ser Dioses? ¿Fue Dios una vez un ser mortal como nosotros ahora?”

La respuesta del hermano Paulsen: “Creemos que Dios, el Padre, es, en un sentido literal, el padre de toda la familia humana. Los hombres y mujeres son creados como hijos e hijas de Dios. Somos sus hijos, no meras creaciones.  En 1995 en una proclamación oficial, la Primera Presidencia y el Consejo de los Doce Apóstoles declararon:’Todos los seres humanos, hombres y mujeres, son creados a la imagen de Dios. Cada uno es un amado hijo o hija espiritual del padres celestiales y, como tal, cada uno tiene una naturaleza y un destino divinos’

Adán es un ‘grande y noble’ hijo espiritual de Dios el Padre. El Hijo fue una vez mortal como nosotros lo somos (Juan 1:1-5,14), aunque no exactamente ya que era un Dios encarnado. Ahora se encuentra exaltado y resucitado con un cuerpo de carne y huesos (Lucas 24:36-43). Y cuando resucitemos seremos como él (1 Juan 3:2). De ese modo, los Santos de los Ultimos Días afirman la enseñanza del Nuevo Testamento y de los primeros padres de la Iglesia de que, como hijos de Dios, mediante la gracia de Cristo y el poder santificador del Espíritu Santo, podemos llegar a ser partícipes de la naturaleza divina (2 Pedro 1:4).

Adicionalmente, muchos Santos de los Ultimos Días creen que, antes de nuestra creación, Dios, el Padre, se encarnó en una tierra de modo similar a como Dios, el Hijo, lo hizo en la nuestra. Esto nos ayuda a entender por qué, tanto en el Antiguo como el Nuevo Testamento, el Padre es consistentemente presentado como una persona corporal exaltada, con forma semejante a la humana”.

En una entrevista posterior se le pregunta al hermano Paulsen: “¿Es o no doctrina mormona que Dios el Padre se encarnó en una tierra? Noté que usted eludió la respuesta en un artículo de Modern Reformation. En una reciente entrevista el Presidente Hinckley pareció no afirmar activamente que esta fuera una doctrina de la Iglesia.”

“Mi respuesta es que queda muy claro que José Smith la enseñó en el discurso de King Follett. El discurso de King Follett no forma parte del canon. Sugeriría que en un sentido estricto, la doctrina oficial debería ser confinada a los libros canónicos y a las declaraciones oficiales de la Primera Presidencia, por eso, en mi respuesta dije que muchos Santos de los Ultimos Días creen que Dios, el Padre se encarnó en una tierra de modo similar a como Cristo lo hizo en la nuestra. Personalmente creo que Dios, el Padre, se encarnó de ese modo. Pero, por supuesto, eso no es doctrina oficial de la Iglesia.”

MRM 10/2009

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