CON TODA LA CLARIDAD DE LA PALABRA

Arte y Religión

     Literatura

           Libro de Mormon

“CON TODA LA CLARIDAD DE LA PALABRA”

 Relaciones de tensión entre oralidad y escritura en el Libro de Mormón

por Mario R. Montani

“En todo creador hay cierta exigencia, oculta, permanente, que lo sostiene y lo devora, que guía sus pensamientos, le impone tarea, lo estimula en sus desfallecimientos y no le da tregua si trata de írsele”

Emile Benveniste, Problemas de Lingüística General, Siglo Veintiuno editores S.A, México, 1973, pag. 34

“Aunque un argumento no produce convicción, la falta de uno destruye la creencia. Lo que parece probado puede no ser aceptado, pero aquello que nadie tiene la habilidad de defender es rápidamente abandonado. Un argumento racional no provoca una creencia, pero mantiene un clima en el cual la creencia puede florecer”.

Austin Farrer sobre C.S. Lewis

La primer regla de la crítica histórica al tratar con el Libro de Mormón o cualquier otro texto antiguo es nunca simplificar en exceso. Por causa de su estilo narrativo simple y directo, esta historia se halla colmada como pocas otras con una asombrosa riqueza de detalles que escapan completamente al lector casualsolamente la pereza y la vanidad pueden llevar al estudiante a la temprana convicción de que tiene las respuestas finales sobre el contenido del Libro de Mormón.

Hugh Nibley, The Collected Works of Hugh Nibley, vol. 5, p.237

INTRODUCCION I DE LA DIVINIDAD DEL PAPEL

John Wilkins, inglés post renacentista nacido dos años antes de la muerte de Shakespeare, tuvo una vida abundante en obras, roles y especulaciones. Primer Secretario de la Sociedad Real de Londres, rector de uno de los colegios de Oxford, capellán de miembros de la Corte; lamentaba Borges que en las últimas ediciones de la Encyclopaedia Britannica se hubiese suprimido su artículo biográfico.[1]

El obispo Wilkins fue teólogo, criptógrafo, músico, diseñador de colmenas transparentes. Especuló sobre las bases de un idioma universal y de un posible viaje a la Luna (“Descubrimiento de un Mundo en la Luna, discurso tendiente a demostrar que puede haber otro Mundo habitado en aquel Planeta”) 300 años antes de que ocurriera. De su “Mercury, Or the Secret and Swift Messenger” (1641) está tomado el siguiente relato (se han respetado las mayúsculas arcaicas del original):

“Cuan extraño debió resultar este Arte de la Escritura en su primera Invención lo podemos adivinar por los Americanos recién descubiertos, que se sorprendían al ver Hombres que conversaban con Libros, y a duras penas podían hacerse a la idea de que un Papel pudiera hablar…

Hay una graciosa Historia a Propósito de esto, concerniente a un Esclavo indio, el cual, habiendo sido enviado por su Amo con una cesta de higos y una Carta, se comió durante el Camino gran Parte de su Carga, llevando el Resto a la Persona a la que iba dirigido, la cual, cuando leyó la Carta, y no encontrando la Cantidad de Higos de que se hablaba, acusó al Esclavo de habérselos comido, diciéndole lo que la Carta alegaba contra él. Pero el Indio (a pesar de esta Prueba) negó cándidamente el Hecho, maldiciendo la Carta, por ser un Testigo falso y mentiroso.

Después de esto, habiendo sido enviado de nuevo con una Carga igual, y con una Carta que expresaba el Número preciso de Higos que habían de ser entregados, devoró otra vez, según su anterior Práctica, gran Parte de ellos por el Camino, pero antes de tocarlos, (para prevenir toda posible acusación) cogió la Carta, y la escondió debajo de una gran Piedra, tranquilizándose al pensar que si no lo veía comiéndose los Higos, nunca podría referir nada de él, pero al ser ahora acusado con mayor fuerza que antes, confiesa su Error, admirando la Divinidad del Papel, y para el futuro promete la mayor Fidelidad en cada Encargo [2]

La tendencia presentada en esta narración (escrita tres siglos después de que Europa comenzara la fabricación del papel y dos desde la invención de la imprenta), al mostrar a la Escritura como un medio de comunicación superior al Habla, se ve acentuada con el paso del tiempo.  Basta escuchar a Henry D. Thoreau, contemporáneo de Joseph Smith, Jr, en Walden:

“El orador cede a la inspiración de una ocasión transitoria, y habla a la multitud que está delante de él, a aquellos que pueden oírlo, pero el escritor cuya uniforme vida es su constante ocasión, y a quien distraería el suceso y la multitud que inspiran al orador, habla al intelecto y al corazón de la humanidad, en cualquier siglo, y a todos los que pueden entender lo que dice. Por mucho que podamos admirar los ocasionales estallidos de elocuencia de un orador, las palabras escritas, más nobles, quedan. generalmente tan por detrás o por encima del huidizo lenguaje hablado como el cielo y sus estrellas detrás de las nubes Ahí están las estrellas, y los que pueden leerlas las leen” [3]

Para la mayoría de nosotros, humanos en los albores del siglo XXI, esclavos de la página, herederos de la letra, amanuenses arbitrarios de la “jota y el tilde”, esa continúa siendo una verdad irrefutable.

Pero ¿ha sido siempre así? O, reformulando la pregunta: ¿es así?, ¿debe ser así?

Escuchemos desde una más profunda antigüedad la voz de Platón, en Fedro. Habla a través de sus personajes, el rey y el dios Theuth o Thot, a quien los griegos llamaron Hermes Trismegisto, creador de las ciencias y las artes e inventor del lenguaje y la escritura jeroglífica:

“Muchas, según se cuenta, son las observaciones que, a favor o en contra de cada arte, hizo Thamus a Theuth, y tendríamos que disponer de muchas palabras para tratarlas todas Pero, cuando llegaron a lo de las letras, dijo Theuth ‘este conocimiento, oh rey, hará más sabios a los egipcios y más memoriosos, pues se ha inventado como un fármaco de la memoria y de la sabiduría’ Pero él le dijo: ‘¡Oh artificiosísimo Theuth! A unos les es dado crear arte, a otros juzgar qué de daño o provecho aporta a los que pretenden hacer uso de él. Y ahora tú, precisamente, padre que eres de las letras, por apego a ellas, les atribuyes poderes contrarios a los que tienen. Porque es olvido lo que producirán en las almas de quienes las aprendan, al descuidar la memoria, ya que, fiándose de lo escrito, llegarán al recuerdo desde fuera, a través de caracteres ajenos, no desde dentro, desde ellos mismos y por sí mismos. No es, pues un fármaco de la memoria lo que has hallado, sino un simple recordatorio. Apariencia de sabiduría es lo que proporcionas a tus alumnos, que no verdad. Porque habiendo oído muchas cosas sin aprenderlas, parecerá que tienen muchos conocimientos, siendo, al contrario, en la mayoría de los casos, totalmente ignorantes, y difíciles, además, de tratar, porque han acabado por convertirse en sabios aparentes en lugar de sabios de verdad”. [4]

Alcidamas de Elea, alrededor de 425 a.C., afirmaba que el escribir hacía lento el pensamiento y colocaba al espíritu en cadenas. [5]

Quinientos años más tarde, Pablo de Tarso mismo continuaba advirtiendo que la letra (gramma) mata pero el espíritu (pneuma) vivifica. Llamativamente, el término pneuma que se traduce como espíritu significa, simultáneamente, movimiento del aire o respiración de la boca, lo que lo coloca muy cerca de la “palabra hablada” y nos permite vislumbrar la cercanía semántica de Poder de la Palabra y Poder del Espíritu. “Viento”, “aliento” y “espíritu” eran lo mismo para muchos pueblos primitivos. Espíritu deriva de spiro (Yo respiro). La raiz aria ‘an’ significa  tanto viento como espíritu y sobrevive en palabras tales como animal, anima, animado, etc. En egipcio, Knef significa también viento, aliento y espíritu (el aire de vida). En hebreo nephesh ruach, y en árabe ruh y nefs tienen similar sentido. (Donald A. McKenzie “Egyptian myth and legend” Londres, Gresham publishing co. pag 188)

¿Hablar o escribir? Pareciera que la eficacia adjudicada a uno u otro sistema de comunicación está inevitablemente “filtrada” por la época y cultura de sus respectivos exaltadores o críticos.

INTRODUCCION II – UNA VOZ DESDE EL POLVO

Hace ya algunos años, Spencer W. Kimball declaraba sobre el Libro de Mormón: “Su historia contiene un mensaje vital para todas las gentes. Los arqueólogos pueden emocionarse al leer sobre las ruinas de ciudades antiguas, carreteras y edificios. Los periodistas encontrarán una crisis tras otra, ofreciendo un rico material para una infinidad de historias culminantes… Este libro sin paralelo intrigaría a los navegantes… El estudiante de economía encontrará en este insólito libro la desintegración de naciones por causa del orgullo, la vida fácil y las riquezas… El astrónomo y el geólogo podrán ver enfocadas … las señales de los cielos y las nuevas estrellas… Los ingenieros aprenderán que hace muchos siglos los hombres erigieron edificios, templos y carreteras con cemento… El educador encontrará tesoros de literatura y poesía. Este amplio volumen debería ser estudiado por políticos, gobernantes, reyes, presidentes y ministros, a fin de que observaran el surgimiento y la caída de imperios, así como la diferencia entre el verdadero arte de gobernar y la demagogia…” [6]

Es cierto que en el pasado no todos han visto al Libro de Mormón como una gran pieza de literatura. Los juicios apresurados del siglo XIX y comienzos del XX se basaban en las siguientes cuestiones cargadas de intencionalidad: “Si un texto es originado mediante un fraude, ¿que valores literarios intrínsecos puede contener?”, “Si su autoría y verdad histórica son dudosas ¿para qué perder tiempo investigándolo?”. Son clásicos los comentarios de Mark Twain al respecto. En cierta ocasión declaró que el Libro de Mormón era “cloroformo impreso” (Chloroform in print), y en otra, que si se le quitaran todos los “and it camee to pass”  (traducidos en castellano como ‘y aconteció…’ ‘y vino a suceder’ ” la biblia de Joseph Smith sería sólo un pequeño panfleto”.

Para ser justos tanto con el Libro como con su comentarista, deberíamos repasar algunos hechos fundamentales. [7] Mark Twain no era un crítico literario y mucho menos un investigador de la escritura antigua (disciplina que aún se encontraba en desarrollo), sino un autor satírico e irreverente, el gran bufón del público norteamericano en la segunda mitad del siglo XIX. Los lectores anticipaban con deleite sus gestos iconoclastas y los rasgos caricaturescos con los que dibujaba a sus contemporáneos. Por medio de libros y artículos periodísticos daba a la sociedad justamente lo que esperaba de él. No sólo los mormones cayeron bajo su filosa pluma: otros grupos, gobernantes y políticos, los propios relatos de la Biblia, así como casi toda corriente de pensamiento de la época, también recibieron sus toques de ridiculización. Basta leer la supuesta e hilarante entrevista con Brigham Young para captar que esas tremendas habilidades estaban enfocadas en el efecto a causar más que en la veracidad de lo relatado. Volviendo a lo que él denominó “la biblia de Joseph Smith” nada parece indicar que Clemens (verdadero nombre de Twain) la haya estudiado seriamente o siquiera leído. Es probable que sólo la haya hojeado y sacado algunas conclusiones de los rumores que existían sobre ella. Como bien lo señala John Welch, a la aguda mente de Mark Twain no se le hubiera pasado por alto, después de acuñar su frase “cloroformo impreso”, que la obra contenía precisamente un libro con el sugestivo nombre de “Eter”. [8]

Su desmesurado análisis de los “and it came to pass” tampoco puede ser considerado seriamente. Tomemos, por ejemplo, una edición del Libro de Mormón en alemán (“Das Buch Mormón”, 1968). Allí, la expresión “und es geschah” (and it came to pass) ha sido eliminada y reemplazada por un corchete en los lugares donde aparecía. Sin embargo, dicha edición, con tipografía más pequeña que en inglés, lejos de ser un panfleto, continúa teniendo alrededor de 500 páginas.

Pero algo sí hubiera sorprendido al autor norteamericano: enterarse de que lo que él consideraba una debilidad de la obra, tal como la entendía, es decir, una novela fraudulenta del siglo XIX con características épico-religiosas, era en realidad una fortaleza para lo que la obra misma declaraba ser: el registro antiguo y fidedigno de una civilización ya desaparecida.

Se asombraría también de que lingüistas, historiadores sociales y teóricos actuales de varias disciplinas coincidieran en que la expresión gramatical básica asociada con la tradición oral sería simplemente la frase ‘y luego ocurrió que…’  o sea el tan mencionado “and it came to pass…”. [9] Por supuesto, mucho tiempo debía pasar y mucha investigación realizarse antes de que esto fuese aceptado. A comienzos del siglo XX surgió en Rusia una escuela crítica constituida por poetas y lingüistas conocida como los Formalistas. Aunque en poco más de una década fueron prohibidos por el gobierno, su influencia en otros países europeos y sus enriquecedores aportes llegan hasta nuestros días. La visión de literatura que propugnaban se fundaba en el valor de la palabra per se, sin tener que ser justificada por otro campo de investigación como la filosofía o la sociología. Lo que una obra tenía para decir estaba siempre dentro de sus páginas, no fuera de ellas. De modo que, a la manera formalista, dejemos que las planchas se expresen… dejemos que la voz nos hable desde el polvo… “con toda la claridad de la palabra” (2 Nefí 32:7)

1 – ANALISIS DIACRONICO DE LA RELACION ORALIDAD ESCRITURA

La doble introducción precedente aspira a un también doble propósito. Por un lado, hacernos conscientes del sello que una sociedad determinada imprime en sus producciones artísticas e intelectuales, por ejemplo, el libro. Por el otro, recordarnos que esas producciones tienen mucho para decirnos sobre sí mismas y sobre la cultura que les dio origen sin que tengamos que obligarlas o que acudir a retorcidos subterfugios para ello. Sólo debemos encontrar preguntas adecuadas e inteligentes y dejar que se comuniquen. “Habla para que pueda conocerte” sentenció Séneca.

También hacer patente que la evaluación de una obra desde coordenadas espacio-temporales diferidas y lingüístico-culturales ajenas tendrá siempre un carácter restrictivo, parcializante y provisorio. De modo que el presente estudio tendrá como uno de sus objetivos abrir algunas puertas e indicar la presencia de otras, sin pretender agotar lo que se encuentra detrás de ellas.

Muchas respuestas en cuanto a las estructuras, lenguaje e interpretación del Libro de Mormón deberán hallarse en el marco de los estudios sobre la oralidad y su recorrido hacia una textualidad plena.

A todos nosotros, personas modernas (o post-modernas como preferirían algunos) nos gusta repetir verdades estadísticas del tipo: “en los últimos cincuenta años el hombre descubrió más cosas que durante el resto de la historia”, seguidas de sus respectivos corolarios. Y mientras dormitamos en la gloria tecnológica, nos olvidamos de que el descubrimiento más importantes para la humanidad no vio la luz en el último medio siglo, sino que se remonta unos 5000 anos atrás en la línea del tiempo. Se trata de la escritura. Más que el fuego -que muchos consideran condición sine qua non para el desarrollo tecnológico- el habla, y posteriormente la escritura, son la base de toda expresión societaria, tal como el hombre las conoce.

Escritura es la representación de palabras o ideas mediante símbolos gráficos. Si bien entre 5000 y 4000 años A.C. aparecen signos pictográficos con cierto valor comunicativo como los petroglifos (dibujos grabados en piedra), los científicos concuerdan que no es hasta el 3300 o 3200 A.C. que aparecen los primeros sistemas de escritura, particularmente en la zona de Mesopotamia. Primeramente la escritura cuneiforme (símbolos en forma de cuña) y luego la escritura jeroglífica en Egipto (De hecho, los egipcios jamás denominaron así a su escritura. El término lo acuñaron los griegos siglos más tarde como derivado de hieros = sagrado y glifos = escritura).

En el siglo XV a.C. los fenicios desarrollan el alfabeto que será tomado con ciertas alteraciones por todos los pueblos vecinos, incluyendo los hebreos. En siglo XII a.C. surgen las lenguas paleohebraicas y el arameo (de allí derivan el árabe, el hebreo, el sirio y algunos idiomas hindúes) y comienza a registrarse el Antiguo Testamento. Los griegos toman como base los signos fenicios y agregan las vocales constituyendo el primer alfabeto completo (Las versiones semitas sólo representaban las consonantes) Para el siglo VI a C., el área del Mediterráneo comienza a transformarse en una zona de desarrollo cultural con la presencia simultánea de varias escrituras. Esta es la época en la que El Libro de Mormón declara que Lehi vivía en Jerusalen. Surge el egipcio demótico, probablemente relacionado con el grafolecto utilizado por Nefí.

Sería posible clasificar a las sociedades teniendo en cuenta sus medios de comunicación. Para ello consideraremos la terminología ampliada propuesta por Vemon K. Robbins, con los aportes de Bernard Branden Scott y Robert M. Fowler. [10]

1.1 – Culturas orales: Se desarrollan únicamente en base a la palabra hablada. Los textos escritos no están presentes ni presupuestos en ese entorno cultural. El lenguaje es básicamente oral, es decir, sonido articulado. Los complementos no verbales, como la gesticulación, suelen ser sólo apoyos del lenguaje oral. Para tomar una idea de la “oceánica” inmensidad oral frente a los “islotes” de escritura baste mencionar que de las decenas de miles de lenguas que han existido en el curso de la historia del hombre, muchos miles nunca llegaron a escribirse jamás, y sólo 106 desarrollaron su cultura caligráfica al punto de producir una literatura. [11]

Hoy en día, iniciado el siglo XXI, de las más de 2500 lenguas que han sobrevivido, varios centenares no poseen forma escrita y sólo 78 han desarrollado una literatura. [12] Tendíamos a llamar a esas otras sociedades “ágrafas”, es decir, sin escritura, pero al hacerlo les asignábamos una carencia de la que ellas no tenían noticia. Es decir, les trasladábamos nuestros preconceptos culturales, pensando que si no eran como nosotros, les “faltaba” algo. Lo mismo ha ocurrido con la denominación de “literatura oral” asignada a los relatos transmitidos generacionalmente. Según Ong, equivale a describir un caballo como “automóvil sin ruedas”, ya que la utilización de la palabra “literatura” implica automáticamente la existencia de la letra, un concepto totalmente ajeno a las culturas de este tipo.

Utilizaremos entonces la frase “oralidad primaria” para aplicarla a aquellas sociedades de tradición meramente oral, sin contacto con tipo alguno de escritura. De este modo la distinguiremos de la “oralidad secundaria” que existe en nuestras sociedades (Por ejemplo, en un noticiero televisivo, donde recibimos la palabra hablada pero con base en la palabra escrita)

Los pueblos primariamente orales no han sido ni son menos inteligentes ni menos cultos. Sólo que sus formas de aprendizaje y conservación de conocimientos son diferentes de las nuestras. Estas formas incluyen entrenamiento, discipulado, repetición de lo oído, dominio de proverbios y otros elementos formularios, así como las diversas maneras de combinarlos, y participación en una especie de memoria corporativa. El poder de la palabra hablada es tremendamente grande. Hemos oído decir “Una imagen equivale a mil palabras”. Pero, si esto es cierto ¿por qué está expresado en un dicho?

1.2 – Culturas Caligráficas: Implican la consignación de la palabra en el espacio. La escritura nunca puede prescindir de la oralidad. La expresión oral, en cambio, sí es capaz de existir sin ninguna escritura. El habla se caracteriza por ser un medio fluido y flexible pero a la vez frágil en el tiempo y de corto alcance en el espacio. Los especialistas llaman a esto “fading rápido” (rápido desvanecimiento) imprescindible para que el canal comunicativo quede siempre libre para hacer posible la interlocución. La comunicación hablada es la comunicación del “aquí” y del “ahora” (hic et nunc, dirían los latinos). El mensaje solamente existe en el acto comunicativo, y su contenido depende y se adapta a las circunstancias en la cual el mismo tiene lugar. La escritura, por el contrario, otorga al mensaje una cierta rigidez que torna a sus contenidos en algo más confiable, más duradero en el tiempo y de mayor alcance en el espacio, pero a la vez menos relevante a las circunstancias del acto comunicativo. La escritura pone una distancia entre el emisor y el receptor que las culturas basadas en lo oral no conocen.

Cuando entre 1906 y 1910 Ferdinand de Saussure, el Padre de la Lingüística, dictaba su famoso curso en Ginebra (de hecho, reconstruido en base a los apuntes de sus alumnos) advirtió: “La escritura posee simultáneamente utilidad, defectos y peligros” [13] Algunos de estos “peligros” tienen que ver con el desfasaje de nuestros sentidos al momento de percibir.

1.3 – Cultura de escribas: Es una cultura local al servicio de ciertas instituciones o prácticas oficialmente sancionadas. En un primer momento produce registros de ganado y acopios de cereales, narraciones de batallas victoriosas, acuerdos de pago de tributos. Es una etapa de copiado y edición limitada. El escriba toma notas y luego “copia y edita” lo mínimo que sea necesario para cumplir su función. En un segundo nivel este tipo de cultura se va transformando en “cultura retórica -de escribas” y produce lo que se denominan “composiciones progimnásticas” (el nombre proviene de ‘progymasmata”, es decir, los ejercicios preliminares que realizaban los estudiantes de retórica)

1,4 – Cultura retórica: En sociedades de este tipo las operaciones orales (presentación y recepción auditiva) y las operaciones literarias (lectura y escritura) se encuentran íntimamente combinadas, de modo que unas imitan a otras. Existe interacción entre ambas formas de comunicación.

1.5 – Cultura lectora: Existen declaraciones pronunciadas palabra por palabra mediante la lectura de un texto escrito. En esas condiciones culturales “leer” equivale a la ecuación “leer a = ser leído por”, es decir, requiere la presencia de un “recitador” y de los “escuchas de la recitación”. La lectura es una función social, únicamente se da en voz alta. No existe la lectura introspectiva para uno mismo.

1.6 – Cultura literaria: Presupone que la gente lee textos regularmente. Dicho tipo de cultura puede existir sin imprenta, aunque no sin copias manuscritas. Comienza, al menos ocasionalmente, la lectura silenciosa. “Literacidad” es la competencia con relación a un lenguaje escrito. Dicha competencia incluye no sólo la habilidad individual de leer y escribir un texto, sino también el posible acceso y competencia con las fuentes documentales de una sociedad letrada. Como se ve, la literacidad es un concepto más amplio aún que la lectura y la escritura. Sociedades literarias, letradas o “documentales” son aquellas en las que los archivos de textos y documentos juegan un papel central y un rol de autoridad. Se intensifica el desfasaje entre oído y vista.

1.7 – Cultura de impresión (tipográfica): Muchas características que hemos dado por sentadas en la forma de pensar y de expresamos tanto en la literatura como en la filosofía y las ciencias no son inherentemente humanas, sino consecuencia de la invención del alfabeto y la escritura. Todos los medios son prolongaciones de alguna facultad humana psíquica o física. La rueda es una prolongación del pie, el arado del brazo, la ropa una prolongación de la piel, el telescopio del ojo, el circuito eléctrico una prolongación del sistema nervioso central, el dinero, un medio para extender y almacenar el trabajo, EL LENGUAJE, un medio para acumular y transmitir EXPERIENCIA y CONOCIMIENTOS. La prolongación de cualquier sentido modifica nuestra manera de pensar y de actuar — nuestra manera de percibir el mundo. Cuando esas proporciones cambian, los hombres cambian. Mientras rige la oralidad primaria las formas de percepción son principalmente auditivas y táctiles. Cuando comienza a surgir la escritura, lo visual se equilibra con los otros sentidos. Pero con el advenimiento de la imprenta el ingrediente visual crece en forma desproporcionada disminuyendo las percepciones auditivas. Este es un motivo por el que nos cuesta comprender sociedades fundadas en desarrollos perceptivos diferentes del nuestro. El canadiense Marshall McLuhan ha estudiado profundamente estos cambios en su apasionante libro “La Galaxia Gutenberg: génesis del homo typographicus”. De modo que los medios por los que se traslada el conocimiento y la cultura no son inocuos, como se consideraba en el pasado. Eric Havelock expresó con prudencia (“…en general los medios de comunicación tienden a condicionar el contenido de aquello que es comunicado”) [14] lo que McLuhan estamparía luego con fuerza inaudita: “El Medio es el Mensaje”. La imprenta confirmó y amplió la tensión visual. Es dentro de una cultura de este tipo que adquieren sentido dichos tales como: “De lo que te dicen no creas nada y de lo que ves, sólo la mitad”

Por supuesto, estos modelos o paradigmas no son rígidos sino permeables y los procesos por los cuales se van transformando lentos y no siempre perceptibles en el lapso de una vida humana. De allí lo acertado de la propuesta de Werner Kelber:

“Separar una modalidad de comunicación como entidad distinta de todas las otras es más bien distorsionar las realidades lingüísticas. Sería más prudente prestar atención a fenómenos tales como rastros de residuos orales, la oralidad filtrada mediante la textualidad, transformación de la voz y superación retórica en los textos, cooperación y tensión entre modos textuales y orales” [15]

2 – ANALISIS SINCRONICO (JERUSALEN – 600 a.C.)

Ahora bien, ¿qué estaba ocurriendo con estos modos de comunicación en la época en que Nefí comienza su relato? ¿Qué paradigma regía la cultura de los habitantes del sureño Reino de Judá y en particular de los de su capital, Jerusalén? Es probable que estas preguntas no tengan hoy, en nuestro actual estado de conocimiento, una respuesta definitiva. Sin embargo es posible hacer algunas estimaciones y proyecciones que nos acerquen a la realidad histórica de ese período.

Para lograrlo partamos primero del presente: el 8 de Septiembre de 1999, día internacional de la alfabetización, el Banco Mundial declaró mil millones de adultos analfabetos, la mayoría mujeres. Además OXFAM (red de organizaciones no gubernamentales) denunciaba 120 millones de niños sin acceso a la escuela primaria, y otros 150 millones adicionales incapaces de leer o escribir al terminar la escuela primaria. (Siendo la población mundial de 6.000 millones, el analfabetismo representa más del 20%) Para mediados del siglo XX el 50% de la población mundial era analfabeta. [16] Si observamos algunos países específicos en la primer mitad de ese mismo siglo encontraremos los siguientes valores de analfabetismo: Turquía (1927) 91.8%, Egipto (1927) 85.7%, Sudáfrica (1921) 90.3%, India (1921) 90.5%, Afganistán, Irán, Iraq, Arabia Saudita (antes de 1950) todos superando el 90%. [17] Para mediados del Siglo XIX, en plena Industrialización, es posible que entre el 70 y 75% de la población mundial fuese analfabeta.

Cuanto más atrás profundizamos en la Historia más se agudizan estas tendencias pero también se hacen más lentas. En la actualidad, con los sistemas de comunicación y aprendizaje vigentes, en el transcurso de una década se pueden modificar los porcentajes de alfabetización drásticamente. Anteriormente tal proceso (si es que hubiese sido de interés político constante) podía llevar siglos. Con respecto a las culturas tradicionales de un pasado más remoto, los estudiosos consideran que la Grecia de la antigüedad clásica, sin duda la región más literalizada de todo el Mediterráneo, nunca superó un 5% de alfabetización. Recientes estudios, que toman en cuenta la relación entre población urbana y campesina, los índices de natalidad y mortalidad, etc., llegan a la conclusión de que Israel en el siglo I de nuestra era no pudo tener más de un 3% de alfabetizados. [18]

Si, después de pasar por el exilio y la influencia greco-romana, esos eran realmente los valores de Judea, difícilmente hayan sido mayores cinco siglos antes.

Por supuesto que si eliminamos de la estadística a la población femenina (que estaba excluida en Medio Oriente de todo proceso cultural) y a los infantes, y nos centramos únicamente en la población urbana de Jerusalén, podríamos llegar a hablar de un 8 a 10% de sus hombres adultos con capacidad de leer y escribir, con diferentes niveles de competencia.

De ese porcentaje (bajo para nuestra óptica pero muy alto para la de una cultura tradicional) un buen número debían ser alfabetizados por su función: sacerdotes, escribas, cortesanos, etc. Los escribas, antes del exilio, eran funcionarios del gobierno expertos en leer y escribir. Preparaban cartas y copiaban documentos gozando de un alto prestigio. Luego del exilio pasaron a ser intérpretes de la ley.

No existían escuelas públicas y, según la tradición, los padres tenían el deber de educar a sus hijos y lo hacían según las posibilidades y conocimiento con que contaban.

De modo que cuando Nefí nos dice: “nací de buenos padres y recibí, por tanto, alguna instrucción en toda la ciencia de mi padre”, no sólo les reconoce la vida y sus enseñanzas morales sino que liga la calidad de “buenos padres” a la altamente sofisticada educación secular que recibió. Educación que, en general, sólo estaba reservada a la elite gobernante, a sus artesanos y escribas. Que Lehi gozaba de las condiciones para brindársela tanto intelectual como económicamente se desprende de los pasajes que continúan a esa declaración inicial de Nefí. Si Lehi mismo formaba parte de la clase dirigente o si era un adinerado comerciante habitando en la región circunvecina a la ciudad podría ser objeto de especulación. Sin embargo, al menos dos detalles pueden hacernos favorecer la segunda hipótesis:

a)      Para el año 602 a.C., al momento de instaurar a Sedecías en el trono, los neobabilonios habían efectuado un primer saqueo de Jerusalén. Deportaron a 10.000 artesanos (trabajadores especializados), a toda la corte y a la mayoría de los poderosos de la ciudad, en un intento de desarraigo y eliminación de futuros conflictos. Si Lehi hubiese pertenecido a alguno de esos grupos probablemente habría sido llevado también. De hecho, la figura de Labán como un inescrupuloso dirigente militar o paramilitar de segunda línea (su armadura, espada y poder sobre más de 50 personas así lo atestiguan) complotando contra los amos extranjeros en reuniones nocturnas con los ancianos de la ciudad (situación contra la que advertía Jeremías) debería ser analizada más profundamente en ese contexto de vacío de poder.

b)      Vislumbramos una sociedad en la cual el acceso a los textos no estaba dado únicamente por la capacidad de leerlos o por el poder económico para hacerlos copiar, sino más bien por el rol social que desempeñaban sus tenedores. Es notable que Lehi, contando con la instrucción y los medios no haga mención de escrituras entre sus posesiones, mientras que sí las hallamos en poder de Labán, tal vez por alguna de las razones expuestas en el punto a).

Ahora bien, intentando responder a los planteos de este análisis sincrónico, la propuesta del presente estudio es que el Reino de Juda vivía condiciones que nos permitirían incluirlo dentro del modelo “cultura de escribas” planteado en el punto 2), y dentro de ese paradigma en una variedad “retórica – de escribas”, ya que tanto Nefí como sus continuadores textuales tenían la habilidad de expandir un discurso, reducirlo (de hecho casi todo el Libro de Momón es un compendio), comentarlo, interpolarlo y darle aplicación cambiando de contexto, todas ellas prácticas progimnásticas. Si tal era la situación, tanto el estilo como las formas hebreas del período deben haber estado altamente impregnadas de oralidad. Rastros e indicios de ella es lo que intentaremos encontrar en los siguientes puntos.

3 – MEMORIA

Diría Francis Yates en “The Art of Memory” que la influencia del arte de la memoria en la literatura es un tema prácticamente no abordado. [19]

Sin embargo los griegos tenían claro que sus nueve Musas (Calíope, que cuida la bella voz al recitar, Melpómene y Terpsícore, que custodian, respectivamente, el arte de la música y la danza, Euterpe, que vuelve el canto alegre a los corazones de los hombres, Erato, que excita en los hombres el deseo de la poesía. Urania, que eleva el canto por encima de lo humano, Polyhymia, que guarda el principio de rica variedad, Talia, que conserva la relación de la poesía con la fiesta, Clío, que otorga fama al canto) eran hijas de Mnemosyne (la memoria, la evocación). Los atributos de la poesía estaban al servicio de la memoria y no hubieran existido sin ella.

¿Cómo se pueden traer a la memoria infinidad de detalles elaborados cuando no tenemos la ayuda de la escritura? La única posibilidad: pensando cosas memorables. Pareciera ser que existía en el mundo antiguo una mayor sensibilidad hacia el significado simbólico de los modelos y metáforas sensoriales. [20] En una sociedad de residualidad oral la realidad continúa siendo principalmente temporal, dependiente de la memoria y asume una forma narrativa como en la épica. La memoria pasa a ser la capacidad habilitante, la repetición su convención y la narración formulaica una práctica de su género. El discurso de tal sociedad no es el soliloquio sino la conversación.

Según San Agustín la memoria es casi un estómago del alma (“memoria quasi venter est animi”), ya que siendo depositaría de las imágenes y sonidos realiza las transacciones en todos nuestros procesos conscientes o inconscientes. John Donne creía que: “El Espíritu Santo toma el camino más cercano para llevar a un hombre hasta Dios, despertando su memoria… [pues] la memoria es muy a menudo el pulpito del Espíritu Santo” [21]

Las bases para el redescubrimiento de la memoria y su función dentro de los sistemas orales fueron puestas por Milman Parry (1928), Alfred Lord y el hijo de Parry, Adam con sus estudios de campo tendientes a dilucidar la cuestión homérica.

“Se produjo entonces una transición apartándose de la cultura oral. Esta fue, de todos modos, una transición no hacia la cultura escrita sino hacia una condición intermedia, ni primitiva ni moderna. En ese mundo, después del período arcaico, toda la élite se apoyaba intensamente en la escritura y el resto de la población se veía afectada por ello. Pero algunas de las marcas de una cultura oral permanecieron visibles, más notoria que ninguna, el amplio uso y cultivo de la facultad de la memoria” [22]

Algunas citas del Libro de Mormón que muestran que sus autores también estaban conscientes de la situación de transición que enfrentaban:

Zarahemla dio una genealogía, según su memoria (Omni 1:18)

La anterior cita corresponde al encuentro con los Mulekitas: “y su idioma se había corrompido, y no habían llevado anales consigo, y negaban la existencia de su Creador; y ni Mosíah ni su pueblo podían entenderlos” (Omni 1:17)” (Es decir la cultura mulekita había retornado a un estadio puramente oral y su idioma había evolucionado en un sentido totalmente distinto al nefita por falta del “anclaje” de la escritura, lo que había llegado a modificar su sistema de creencias)

Porque no habría sido posible que nuestro padre Lehi hubiese recordado todas estas cosas para haberlas enseñado a sus hijos, de no haber sido por la ayuda de estas planchas (Mosíah 1:4)

(Las planchas) han ensanchado la memoria de este pueblo (Alma 3 7:8)

Las opciones para estos pueblos eran: la memoria o el olvido total.

“se hará memoria de ellos otra vez entre la casa de Israel (1 Nefi 15:16)

De allí que la amonestación más frecuente de los profetas y maestros sea: ‘recordad’

“Recordad la grandeza del Santo de Israel” 2 Nefi 9: 40

Para cerrar este panorama de las formas de comunicación en el mundo antiguo, el mismo puede resumirse como la acción creciente del poder de la escritura en medio de una cultura lentamente cambiante pero con fuerte presencia de la oralidad. No es casual que los centros de la letra: Babilonia, Persia, Egipto, Grecia y Roma fueron los centros de poder militar, económico y político que sucesivamente sojuzgaron a Israel.

4 – TENSION Y COOPERACION ENTRE ORALIDAD Y ESCRITURA

Como vimos en los puntos anteriores, la oralidad y la literacidad no son mutuamente excluyentes. De hecho, según lo argumenta Ong no sólo no desplaza una a la otra sino que, por un tiempo, parece reforzarla, para luego comenzar a transformarla lentamente. Algunos ejemplos de la presencia de esta tensión:

“También has hecho grandes y potentes nuestras palabras (oralidad) al grado de que no las podemos escribir, así que, cuando escribimos (textualidad), vemos nuestra debilidad, y tropezamos por la manera de colocar nuestras palabras (oralidad); y temo que los gentiles se burlen de nuestras palabras” (Eter 12:25)

¡Oh hijos míos, quisiera que recordaseis (facultad de la memoria, relacionada con oralidad) que estas palabras (oralidad) son verdaderas, y también que estos anales (textualidad) son verdaderos! Y he aquí también las planchas de Nefi, que contienen los anales y las palabras de nuestros padres desde el tiempo en que salieron de Jerusalén hasta ahora, son verdaderas; y podemos saber de su certeza porque las tenemos ante nuestros ojos (facultad de la vista, relacionada con textualidad)Mosiah 1:6

“Por tanto, escribiré (textualidad) y esconderé los anales (textos) en la tierra Y he aquí, no digo (oralidad) más de ellos, porque ya no hay sino lamanitas y ladrones …He aquí, ceso de hablar (oralidad) concerniente a este pueblo. Soy hijo de Mormón y mi padre era descendiente de Nefi (declaración de genealogía, rasgo oral) (Mormón 8: 4,9,13)

Walter Ong en su obra “Oralidad y Escritura” ha detallado los rasgos característicos de la oralidad, lo que él denominó “psicodinámicas de la oralidad”. El análisis de esos rasgos ocupará el resto de este estudio. Son los siguientes:

4.1 – Aditivas antes que subordinadas

Con relación a las diferencias entre discurso hablado y escrito, varios lingüistas han descubierto que los textos escritos son sintácticamente más complejos que los orales, exhibiendo un mayor número de estructuras subordinadas. [23] La oralidad por otro lado es sintácticamente más simple y se basa en estructuras coordinadas para proveer cohesión e interrelación. [24]

Un ejemplo conocido del estilo oral aditivo es la narración del Génesis 1: 1-5, por todos conocida, que de hecho constituye un texto pero que guarda una organización oral reconocible. La versión de Douay (1610), producida en una cultura con huellas aún considerables de la tradición oral se ciñe de muchas maneras al original hebreo aditivo (aunque mediado a través del latín, en base al cual se produjo la versión de Douay):

“Al principio Dios creó el cielo y la tierra. Y la tierra era informe y vacía, y las tinieblas cubrían la superficie del abismo; y el espíritu de Dios se cernía sobre las aguas. Y Dios dijo: Hágase la luz. Y se hizo la luz. Y Dios vio que la luz era buena; y separó la luz de las tinieblas. Y llamó a la luz día, y a las tinieblas noche; y hubo tarde y mañana, un día “.

Podrá observarse que hay nueve “y” introductores, además de otros tres que tienen carácter de conectores copulativos simples. Lo mismo ocurre con la versión castellana de Casiodoro de Reina (1596) y su revisión por parte de Cipriano de Valera en 1602, lo que la hace casi contemporánea a la de Douay:

“En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas. Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día “.

En cambio, la New American Bible (1970), con una sensibilidad más moldeada por la escritura y la impresión, traduce:

“En el principio, cuando Dios creó los cielos y la tierra, la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, mientras un poderoso viento se movía sobre la faz de las aguas. Entonces dijo Dios: sea la luz, y fue la luz. Viendo Dios cuan buena era la luz, entonces separó la luz de las tinieblas. Dios llamó a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche, por tanto vino el anochecer y la mañana siguió al primer día

Aquí aparecen sólo dos “y” introductores, cada uno sumergido en una oración compuesta. Las versiones de Douay o de Valera transcriben el hebreo “w” como “y”, que es lo que significa, mientras que la New American lo interpreta como, cuando, entonces, mientras o por tanto, a fin de que la narración fluya con la subordinación razonada y analítica que caracteriza nuestra escritura. [25] Como recurso retórico llamaríamos a esta superabundancia de “y” polisíndeton, el cual da un valor de acción acumulada a la narrativa. ¿Aparece en el Libro de Mormón? Ciertamente. Y sin necesidad de buscar largamente, ya que está plagado de ejemplos:

“Y aconteció que vi un vapor de tinieblas sobre la faz de la tierra de promisión; y vi relámpagos, y oí truenos y terremotos y toda clase de ruidos estrepitosos; y vi que se hendieron las rocas y la tierra; y vi montañas desplomarse en pedazos; y vi las llanuras tornarse escabrosas; y vi que se hundieron muchas ciudades; y vi que muchas otras fueron abrasadas por fuego; y vi muchas que cayeron a tierra por causa de los terremotos ” (1 Nefi 12:4)

“Y sucedió que salieron a buscar los rebaños, y siguieron a Ammón; y corrieron con mucha ligereza y atajaron los rebaños del rey y los juntaron en el abrevadero otra vez(Alma 17:32)

Y nos multiplicamos en sumo grado, y nos extendimos sobre la superficie de la tierra, y llegamos a ser sumamente ricos en oro, y en plata y en cosas preciosas, y en finas obras de madera, en edificios, y en mecanismos, y también en hierro y cobre, y en bronce y acero, elaborando todo género de herramientas de varias clases para cultivar la tierra, y armas de guerra, sí, la flecha puntiaguda, y la aljaba, y el dardo, y la jabalina y todo preparativo para la guerra “. (Jarom 1:8)

En este sólo versículo aparecen quince “y”. Cinco de ellas (las que no están marcadas con negrita) serían justificables en nuestra cultura plenamente textual. Las diez restantes (marcados con negrita) no. Pero para una cultura “retórica – de escribas” ésta sería una forma no sólo estética y deseable, sino probablemente la única para poder expresar lo narrado.

4.2 Formularias antes que analíticas

Los elementos del pensamiento y de la expresión de condición oral no tienden tanto a ser entidades simples sino grupos de entidades, tales como términos, locuciones u oraciones, paralelos o antitéticos. Una vez que se ha cristalizado una expresión formularia, más vale mantenerla intacta. Sin un sistema de escritura, el pensamiento que divide en partes – es decir, el análisis – representa un procedimiento muy arriesgado. Por tanto el pensamiento oral tiene inclinación a totalizar. [26]

¿Cuáles son algunos de estos esquemas formularios? ¿Se encuentran en el Libro de Mormón?

La mayoría de ellos se relacionan con el paralelismo, un elemento siempre presente en la poesía de Medio Oriente y aún en toda la cuenca del Mediterraneo. Dentro de una amplia gama al menos podemos identificar:

4.2.1 – Paralelismo Sinónimo Simple: Es la forma de paralelismo más usual en las escrituras, en el cual la segunda frase repite o produce un eco de la primera

… porque su alma se regocijaba

y todo su corazón estaba enchido

1 Nefi 1:15

…orad a él continuamente durante el día,

y dad gracias a su santo nombre en la noche

2 Nefi 9:52

Porque no saldréis con prisa

ni iréis huyendo;

porque el Señor irá delante de vosotros,

y el Dios de Israel será vuestra retaguardia

3 Nefi 20:42

4.2.2 – Paralelismo Sintético Simple: Consiste de dos frases, la segunda de la cuales aclara, complementa o explica el contenido de la primera.

Con todo, el Señor considera conveniente castigar a su pueblo,

Sí, El prueba su paciencia y su fe.

Mosíah 23:21

Mediante esta explicación comprendemos que el castigo del Señor es equivalente a la prueba de la paciencia y la fe.

¡Oh recuerda, hijo mío, y aprende sabiduría en tu juventud;

sí, aprende en tu juventud a guardar los mandamientos de Dios!

Alma 35:35

Sabiduría = guardar los mandamientos de Dios (Síntesis)

Y me siento lleno de caridad,

Que es amor eterno.

Moroni 8:17

4.2.3 – Paralelismo de Ideas Contrastantes: Compara una idea o asunto con otro para contrastarlos. Mediante esta forma era fácil para los profetas llegar a la enseñanza de los opuestos (muerte/vida, felicidad/miseria, obediencia/desobiediencia).

Tened presente que ser de ánimo carnal es muerte,

Y ser de ánimo espiritual es vida eterna

2 Nefi 9:39

Porque os digo que todo lo que es bueno viene de Dios;

Y todo lo que es malo, del diablo procede

Alma 5:40 (ver vers. 41 para otro ejemplo)

Sí, hijo mío, te digo que no podía haber cosa tan intensa ni tan amarga como mis dolores,

Sí, hijo mío, y también te digo que por otra parte no puede haber cosa tan intesa y dulce como lo fue mi gozo.

Alma  36:21

Este esquema también puede darse en categorías más amplias:

Porque he aquí, amáis

El dinero,

Y vuestros bienes,

Y vuestros costosos vestidos

Y el adorno de vuestras iglesias

Más de lo que amáis a

Los pobres

Y los necesitados,

Los  enfermos

Y los afligidos 

Mormón 8:37

4.2.4 – Paralelismo Antitético  Aquí las ideas contrastantes aparecen como opuestos (antítesis). Ha sido una tradicional herramienta retórica para involucrar al lector. Aristóteles escribió: “esta variedad de estilo es agradable ya que los contrarios son fácilmente comprendidos, más aún cuando se colocan lado a lado, y también porque la antítesis parece un silogismo; finalmente una refutación consiste en nada más que poner juntos a los contrarios”. [27]

Sois prontos en cometer iniquidad,

Pero lentos en recordar al Señor vuestro Dios 

1 Nefi 17:45

No doy porque no tengo,

Mas si tuviera daría

Mosiah 4:17

Y no quisera que pensaras que yo sé de mi mismo;

No de lo temporal,

Sino de lo espiritual;

No de la mente carnal,

Sino de Dios.

Alma 36:4

Y un ejemplo de paralelismo antitético extendido con dos estrofas que comienzan con el condicional “si” y son seguidas inmediatamente por los resultados contrastantes, de modo que no sólo las contrapone sino que las conecta. El lector/escucha se ve obligado a realizar una comparación mental e incluso una elección entre dos ideas opuestas.

Si han sido justas,

Segarán la salvación de sus almas

Según el poder y redención

De Jesucristo

Y si han sido malas,

Segarán la condenación de sus almas

Según el poder y cautiverio

Del Diablo

Alma 9:28

4.2.5 – Paralelismo Alternado Simple: Cuatro frases que contienen repeticiones alternadas siguiendo el esquema A-B/B-A. Donde las ‘A’ son frases iguales, sinónimas o cercanamente relacionadas entre sí, al igual que las ‘B’

A                      Y aconteció que vi que la barra de hierro que mi padre había visto

B                      representaba la palabra de Dios,

A                      la cual conducía a la fuente de aguas vivas o árbol de la vida;

B                      y esta agua son una representación del amor de Dios; y también vi que el árbol de la vida representaba al amor de Dios.

1 Nefi 11:25

Donde A = elementos del sueño de Lehi y B = su correspondiente significado.

A                      Pues, he aquí, tan fácil es prestar atención a la palabra de Cristo,

B                      que te indicará un curso directo a la felicidad eterna,

B                      como lo fue para nuestros padres prestar atención a esta brújula

A                      que les señalaba un curso directo a la tierra prometida.

Alma 37:44

A                      Y así como hablé acerca de convencer a los judíos

B                      de que Jesús es el verdadero Cristo,

A                      es menester que los gentiles también sean convencidos

B                      de que Jesús es el Cristo, el Dios Eterno

2 Nefi 26:12

4.2.6 – Paralelismo alternado con repetición: En estos casos las líneas alternadas se repiten más de una vez:

A                      por tanto, lo azotan,

B                      y él lo soporta;

A                      lo hieren,

B                      y él lo soporta.

A                      Sí, escupen sobre él,

B                      y él lo soporta

1 Nefi 19:9

A                      y el Dios de Jacob se entrega a sí mismo como hombre

B                      según las palabras del ángel,

A                      en manos de hombres inicuos para ser levantado,

B                      según las palabras de Zenoc,

A                      y para ser crucificado,

B                      según las palabras de Neum,

A                      y para ser enterrado en un sepulcro,

B                      de acuerdo con las palabras de Zenós.

1 Nefi 19:10

 

A                      Mas si asesinaba,

B                      era castigado con la pena de muerte;

A                      y si robaba,

B                      también se lo castigaba;

A                      y si hurtaba,

B                      también era castigado;

A                      y si cometía adulterio,

B                      era también castigado;

A                      sí, por todas estas iniquidades

B                      se le castigaba.

Alma 30:10

4.2.7 – Paralelismo alternado extendido. Es una variación de los anteriores en la que se extiende el número de frases alternadas, siguiendo el patrón ABC…/ABC…

A                      Y también dice:

B                      Si mi pueblo siembra inmundicia

C                     segará el tamo de ella en el torbellino

D                     y su efecto es veneno.

A                      Y dice además:

B                      Si mi pueblo siembra inmundicia

C                     segará el viento oriental

D                     el cual trae destrucción inmediata.

Mosiah 7:30-31

4.2.8 – Paralelismo numérico: En los lenguajes semíticos los números no presentan sinónimos. De modo que los paralelismos se dan por repetición directa (a) o por acrecentamiento y múltiplos: efecto ‘a fortiori’ (b)

a)

                 He aquí, es un hombre poderoso

                 Y puede mandar a cincuenta,

                 Sí, y aún puede matar a cincuenta

1 Nefi 3:31

b)

                Y en un año millares

                Y decenas de millares de almas

                Fueron enviadas al mundo eterno.

Alma 3:26

                 Y se dirigieron por miles

                 Y decenas de miles

                 Hasta que todos hubieron llegado al sitio señalado.

3 Nefi 3:22

4.2.9 – Paralelismo circular o de repetición: Esta variante se encuentra cuando una frase es repetida en intervalos dentro de un pasaje de cierta extensión, de modo que el mensaje se reitera en un aparente “movimiento circular”.

Y pondré sobre ellos una señal para que ellos y su posteridad …

Y además: Pondré una señal sobre aquel que mezcle su simiente con la de tus hermanos…

Y además: Podré una señal sobre el que pelee contra ti …

Alma 3: 14-16

Y ahora, he aquí os digo, hermanos míos…

¿Habéis retenido suficientemente en la memoria

el cautiverio de vuestros padres?

Sí, ¿y habéis retenido suficientemente en la memoria

la misericordia y longanimidad de Dios para con ellos?

Y además, ¿habéis retenido suficientemente en la memoria

que él ha rescatado sus almas del infierno?

Alma 5:6

4.2.10 – Paralelismo de Climax: En este caso las últimas palabras de una frase se repiten al comienzo de la siguiente como si se tratase de una escalera por la que el discurso va desarrollándose y afirmándose. Suele ir acompañado de la sensación de ascenso, desde un principio simple hacia una visión eterna (climax)

Por tanto, él ha dado una ley;

y donde no se ha dado ninguna ley, no hay castigo;

y donde no hay castigo, no hay condenación;

y donde no hay condenación las misericordias del Santo de Israel tienen derecho a reclamarlos /por motivo de la expiación

Porque la expiación satisface lo que su justicia demanda…

2 Nefi 9: 25-26

Aquí el ascenso se produce desde el primer peldaño de “ley” hasta el último de “expiación”.

Y las primicias del arrepentimiento es el bautismo;

y el bautismo viene por la fe para cumplir los mandamientos;

y el cumplimiento de los mandamientos trae la remisión de los pecados;

y la remisión de los pecados trae la mansedumbre y la humildad de corazón

y por motivo de la mansedumbre y la humildad de corazón viene la visitación del Espíritu Santo,

el cual Consolador llena de esperanza y de amor perfecto,

amor que perdura por la diligencia en la oración,

hasta que venga el fin, cuando todos los santos morarán con Dios.                                                    

Moroni 8:25-26

Es notable el inicio a partir del arrepentimiento y la conclusión de climax con los santos morando con Dios. También es de resaltar el uso de Consolador como sinónimo de Espíritu Santo.

Pueden hallarse ejemplos similares en Alma 42:22-23 y Mormón 9:12-13                                       

4.2.11 – Paralelismo invertido o especular (Quiasmo) Quiasmo o Chiasmus es la traducción del griego chiasma que designa la figura de dos líneas cruzadas como en la letra X (griega chi). Como diseño retórico y gramatical se corresponde con el paralelismo invertido. Con respecto a un eje o punto central los temas y estructuras se repiten como imágenes especulares:

A            Porque he aquí, a la puesta del sol

B                    no hubo obscuridad;

C                                      y el pueblo comenzó a asombrarse

B                    porque no hubo obscuridad

A            al caer la noche

3 Nefi 1:16

A            Y sucedió que vi a otros que se adelantaban,

B                       y llegaron

C                                      y se asieron del extremo de la barra de hierro

D                                                 y avanzaron a través del vapor de tinieblas

C                                      asidos a la barra de hierro

B                      hasta que llegaron

A            y participaron del fruto del árbol

1 Nefi 8:24

Debido a que este tipo de paralelismo ha sido ampliamente estudiado por John Welch y otros en las recientes décadas, me limitaré a algunos ejemplos ya clásicos y de complejidad creciente. Mosiah 5:10-12 llamó la atención del joven Welch mientras cumplía una misión en Alemania y dedicaba sus días de preparación a participar de un curso sobre estructura hebrea en el Nuevo Testamento dictado en un Seminario Católico. Fue el primer caso de quiasmo encontrado en el Libro de Mormón. Aparecen en él seis elementos básicos que luego se repiten de forma invertida

El versículo 10 comienza: “Y acontecerá que quien no tome sobre sí el nombre de Cristo [Nro.l – el nombre] , tendrá que ser llamado [Nro.2 – llamado] por algún otro nombre; por tanto se hallará a la izquierda de Dios [Nro.3 – la mano izquierda].

“Y quisiera que también recordaseis [Nro.4 – recordar], que éste es el nombre que dije que os daría , el cual nunca sería borrado [Nro.5], sino por transgresión [Nro.6]”.

Incluso se nos da un indicador de que nos hallamos en el centro “por tanto”, que es el punto de retomo, “tened cuidado de no transgredir [6], para que el nombre no sea borrado [5] de vuestros corazones” “Yo os digo: Quisiera que os acordaseis [4] de conservar siempre escrito este nombre en vuestros corazones para que no os halléis a la izquierda de Dios [3] , sino que oigáis y conozcáis la voz por la cual seréis llamados [2] y también el nombre [1] por el cual él os llamará'”.

Nombre

…..Llamado

…………..Mano izquierda

……………………Recordar

……………………………….Borrar

…………………………………………….Transgresión

…………………………………………….Transgredir

……………………………….Borrado

…………………….Acordarse

……………Izquierda

……Llamado

Nombre

Hay fuerte evidencia de que Benjamín está haciendo esto conscientemente. La frase a la izquierda de Dios aparece sólo dos veces en el Libro de Mormón; una en Mosiah 5:10 y la segunda vez en Mosiah 5:12. De modo que la repetición es, sin duda, intencional. La intensificación que produce también es digna de notarse. Obsérvese que en la primera ocasión simplemente dice: debéis recordar que este es el nombre que dije que os daría, mientras que en la segunda mitad, desea que recuerden algo más importante, y esto es: debéis retener el nombre escrito en vuestros corazones. Se transforma en algo más personal e intenso. Veamos otro caso tomado del mismo discurso de Benjamín, que se trata de una pieza magistral de oratoria. Se halla en Mosiah 3:18-19. De hecho, colocando en la computadora las palabras del discurso del Rey Benjamín y contando el número de palabras, únicamente sus propias palabras, no las introducciones editoriales, y dividiéndolas por dos, encontraremos que este pasaje es justo el centro del discurso. Es el punto de retomo, el punto focal de todo el discurso en Mosiah 2-5. Nótense los elementos. Comienza diciendo: “los hombres beben condenación para su propias almas a menos [y esta es la importantes cláusula de condicionalidad] que se humillen y se vuelvan como niños pequeños, y crean que la salvación fue, y es, y ha de venir en la sangre expiatoria de Cristo, el Señor Omnipotente, y por medio de ella”

“Porque el hombre natural es enemigo de Dios, y lo ha sido desde la caída de Adán, y lo será para siempre jamás, [este es el punto de retorno, “lo ha sido y lo será”] a menos que se someta al influjo del Santo Espíritu, y se despoje del hombre natural, y se haga santo por la expiación de Cristo el Señor, y se vuelva como un niño’, sumiso, manso, humilde’ etc”

Con gran habilidad. Benjamín entra y sale del quiasmo pero sin llamar la atención sobre él, de modo que la forma no resulta intrusa al desarrollo del pensamiento. Esto es verdaderamente la marca de un gran maestro, alguien que, como artista, puede utilizar las formas sin permitir que ellas atraigan la atención sobre sí mismas, pero al mismo tiempo logrando que la forma produzca su magia sobre el lector, permitiéndole comprender en un segundo nivel la fuerza que se señala, especialmente en el punto de retorno:

Humillen
..  Niños

….  Sangre expiatoria de Cristo

…….  Hombre natural

……….  Dios

…………..  Lo ha sido
…………..  Lo será

………   Santo Espíritu

…….  Hombre natural

….  Expiación de Cristo
..  Niño
Humilde

Miremos otro caso. Helamán 6:7-13

A      “Y he aquí, hubo paz en toda la tierra” (6:7)

B       [Se analizan la libertad de comercio y de viajar en ambos territorios] (6:7-8)
C       “Y sucedió que tanto los lamanitas como los nefitas se hicieron sumamente ricos
D       y tenían  abundancia de oro, y de plata, y de toda clase de metales preciosos, 

          tanto en la tierra del sur como en la tierra del norte

E      Ahora bien, la tierra del sur

F       se llamaba Lehi, y

G      la del norte

H      se llamaba Mulek
I       por el hijo de Sedequías
I       porque el Señor
H     condujo a Mulek
G     a la tierra del norte,
F     y Lehi
E     a la tierra del sur (6:10)

D   “Y he aquí, había en ambas tierras toda clase de oro, y de plata, y de minerales preciosos

C   y había también ingeniosos artífices que trabajaban y refinaban toda especie de minerales; y de este modo se hicieron ricos.”(6:11)

B   [Se analiza la prosperidad económica en ambas tierra]  (6:12-13)
A   Y así pasó en paz el año sesenta y cuatro.'”(6:13)

Este quiasmo abarca el registro anual de todo el año 64 del gobierno de los Jueces. Anuncia que después  de varias generaciones finalmente hubo paz en los territorios del norte y del sur y este anuncio ha sido envuelto apropiadamente en una gema literaria. En el punto de retorno aparece la identificación de Mulek como el hijo de Sedequías, y la terminación ías al final del nombre Sedequías es un “sufijo teofórico”, el cual, en su idioma original, debe haber hecho un paralelismo con la siguiente palabra para Señor, la cual debe haber  sido Jehová. De modo que tenemos en el punto de retomo una doble mención del nombre de Jehová. La divinidad a menudo aparece como parte central de estas importantes estructuras.

En Alma 41:13-15 tenemos un uso muy creativo del quiasmo. El profeta está enseñando a su hijo Corianton que el significado de la palabra restauración no es que todos serán restaurados a la felicidad; sino que se restituirá bueno por bueno, malo por malo, etc. Se trata de un quiasmo doble con el siguiente formato:

Restauración

…   Bueno Bueno
……   Recto Recto
………   Justo Justo
………..   Misericordia Misericordia
………..   Misericordia Misericordia
………   Justo Justo
……   Recto Recto
…   Bueno Bueno

Restauración

Una de las mayores composiciones en paralelismo invertido que se han analizado hasta ahora la constituye todo el capítulo 36 de Alma. Aquí habla a su hijo Helaman:

“Hijo mío, da oído a mis palabras, porque te juro que al grado que guardes los mandamientos de Dios, prosperarás en la tierra.

“Quisiera que hicieses lo que yo he hecho,[ese lo que yo aparecerá luego también] recordando el cautiverio de nuestros padres; porque estaban en el cautiverio, y nadie podía rescatarlos salvo que fuese el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob.

Por tanto [advierte] “quienes pongan su confianza en Dios serán sostenidos en sus tribulaciones, dificultades y aflicciones”.

En el siguiente par de versículos Alma explica que él sabe esto, no por la mente camal, sino por la mente espiritual; pues el ha nacido de Dios.

Luego explica cómo fue convertido. Cómo había perseguido a la Iglesia, cuando un ángel le apareció y después de hacerle ciertas declaraciones. Alma relata cómo sus miembros quedaron paralizados. Durante tres días Alma perdió el uso de sus extremidades, y mientras se hallaba en este estado su alma fue atormentada. Primeramente, temió estar en la presencia de Dios para ser juzgado por los males que había hecho. Mi mente sufrió las penas de un alma condenada, nos dice, y también que se hallaba “atribulado” en sumo grado..

Mientras Alma sufría en este estado extremo, su mente recordó a su padre hablando de un Jesucristo, un Hijo de Dios, quien vendría para expiar los pecados del mundo. Y ese fue el punto de retomo de su vida. En ese momento clamó “Oh, Jesús, Hijo de Dios, ten misericordia de mi que estoy en la hiél de la amargura”. Obsérvese que “Jesús, Hijo de Dios” se menciona dos veces justamente en el punto central de retomo del capítulo. Veamos el esquema:

Palabras

Guardar mandamientos.Prosperar

Como yo

Cautividad

Librar

Confianza,

Sostener, tribulaciones, dificultades y aflicciones

Saber

Nacido

Iglesia

Miembros

Presencia

Dolor

Atormentado

Jesús, hijo de Dios

Jesús, hijo de Dios

Atormentado

Gozo

Presencia

Miembros

Gente

Nacido

Saber

Sostener, tribulaciones, dificultades y aflicciones

Confianza

Librar

Cautividad

Como yo

Guardar los mandamientos. Prosperar

Palabra

Al hacer esto, declara que no sintió más dolor. “Dejó de atormentarme el recuerdo de mis pecados”. Dice: “Oh, qué gozo y qué luz tan maravillosa”. Incluso realiza un contraste explícito entre su gozo actual y su anterior dolor. “Sí, … un gozo tan profundo como había sido mi dolor”. Esta es una de las raras ocasiones en las que el escritor pareciera decimos: “Observen de paso cómo estoy haciendo esto. Me estoy repitiendo a mi mismo con un propósito”, dibujando una comparación explícita entre el dolor pasado y el gozo presente. Antes había temido comparecer ante Dios, pero ahora, citando a Lehi en Nefí 1:8 [y de hecho hay una extensa cita con el lenguaje de Lehi], desea entrar en la presencia de Dios y unirse a los coros en actitud de cantar y alabar al Señor. Entonces comienza a desandar lo andado, repitiéndose a sí mismo, con el regreso de su capacidad de mover sus miembros. Explica luego cómo pasó el resto de su vida predicando el evangelio, edificando la Iglesia; para que pudieran nacer de Dios así como el había nacido, y para que pudieran saber, como él lo sabía , que cualquiera que pusiese su confianza en Dios sería sostenido en todas sus tribulaciones y dificultades. Recordemos que en la primer mitad dijo “tribulaciones, dificultades y aflicciones”. En la segunda mitad dice: “sostenido en tribulaciones y dificultades de todas clases, sí, y en todo género de aflicciones”. No va a perder una sola palabra. Y coloca el para dar énfasis, como si quisiera nuevamente llamar la atención sobre el hecho de que se trata de una repetición explícita. Por tanto, declara, pondré mi confianza en Dios [esa palabra figuraba antes] y él me librará como libró a nuestros padres. Pues ellos se hallaban en cautiverio, en Egipto, en Jerusalén y en la tierra de Nefi. Por tanto, dice, hijo mío, haz como yo he hecho, pues al grado que guardes los mandamientos prosperarás en la tierra, y esto de acuerdo a su palabra. Termina con palabra, que es como comenzó. Es una obra maestra de literatura, perfectamente consistente con las formas antiguas. Es uno de los más grandes desarrollos en el uso de este estilo, una implementación exquisita de todos los principios quiásticos. Como mecanismo creador de un marco, nos dice exactamente sobre qué se produjo la conversión de Alma. Con precisión, longitud y punto de retomo, logra capturar el momento en que apela a Jesucristo, el Hijo de Dios. Este es el punto de retomo de su vida. El quería que todos, y especialmente su hijo, supieran cuál era ese punto, y lo transforma en el punto de retomo del capítulo y de todas sus bendiciones.

4.2.12 – Hysteron Proteron La función del quiasmo puede ser meramente ornamental. Pero en las literaturas griega, hebrea y otras del Cercano Oriente se eleva a niveles más elaborados, asumiendo la función de un principio constructivo, o principio estructural de la forma, al que los escolásticos de Alejandría identificaron como hysteron proteron (lo último primero). De este modo da orden no sólo a palabras y sonidos sino a ideas completas. Es básicamente un instrumento psicológico que utiliza el narrador para dar continuidad a su relato y captar la atención de quien escucha. [28] En el presente estudio reservaremos la denominación de Hysteron Proteron para la estructuración textual extensa, que supere la longitud de nuestros actuales capítulos y que puede llegar a abarcar libros enteros. Tomemos nota del esquema sobre el cual está armado el Libro de Eter:

Genealogía sintética en sentido inverso

(Eter, Coriantor, Morón, Etem, Ahah, Set, Shiblón, Com, Coriántum, Amnigadda, Aarón, Het, Heartom, Lib, Kish, Corom, Leví, Kim, Moriantón, Riplákish, Shez, Het, Com, Coriántum, Emer, Omer, Shule, Kib, Oríah, Jared) Cap. 1 Historia de Jared y su hermano

Hierofania de Mahonri (Visión del hermano de Jared en el monte de Shelem) Cap.3 PUNTO CENTRAL Comentarios de Moroni Cap. 4 y 5 Continúa la historia de Jared y su hermano Cap. 6 Genealogía detallada en sentido histórico

Jared, Oríah, Kib, Shule (Cap.7), Omer (Cap. 8) Emer (ve al Hijo de Justicia), Coriántum, Com, Het (Cap.9), Shez, Riplákish, Moriantón, Kim, LevÍ, Corom, Kish, Lib, Heartom, Het, Aarón, Amnigadda, Coriántum (Cap. 10), Com, Shiblom, Etem, Morón, Coirantor, Eter (Cap. 11) Ministerio de Eter con interpolaciones de Moroni. Destrucción pueblo Jaredita (Cap. 12 al 15)

Esta estructura, con las genealogías apuntando por ambos extremos a un punto central (la visión del Redentor) no es casual. Es una aplicación práctica del esquema mental establecido en el Hysteron Proteron. Con respecto al uso de genalogías, Ong tiene algunos comentarios interesantes:

“incluso las genealogías que provienen de una tradición de características marcadamente orales resultan generalmente narrativas. En lugar de una recitación de nombres, encontramos una secuencia de ‘engendró‘. Este tipo de agregación proviene en parte de la tendencia oral a utilizar fórmulas, en parte del gusto mnemotécnico oral de aprovechar el equilibrio (la repetición de sujeto-predicado-objeto produce un esquema que facilita el recuerdo, lo que una mera secuencia de nombres no tendría), en parte de la propensión oral a la redundancia (cada persona se menciona dos veces, como el que engendra y como el engendrado), y en parte de la costumbre oral de narrar antes que simplemente yuxtaponer (las personas no se encuentran inmóviles, sino que están haciendo algo, a saber: engendrando)[29]

Quizás el ejemplo más estudiado de Hysteron Proteron sea todo el Libro de 1 Nefí, cuyo diagrama conceptual aparece a continuación:

a)      El sueño de Lehi y sus profecías a los judíos. Cap.l

.               b) La partida de Jerusalem. Cap.2

.                            c) Nefí logra obtener las planchas. Sus hermanos son confundidos. Cap. 3-5

.                                 Escritura clave: 1 Nefí 3:7

.                                      c1) La espada de Labán “de acero finísimo”. 1 Nefí 4:9 – Arma

.                                      c2) Las planchas de “bronce”. Cap. 4-5 – Guía

.                                      c3) Zoram. 1 Nefí 4:35-37

.                                               d) Ismael y sus hijas se unen al grupo. Cap. 7

.                                                     e) El árbol y la barra de hierro. Cap. 8

.                                                            f) Lehi profetiza sobre el Antiguo Mundo y la venida de

.                                                                Cristo. Cap. 10

.                                                                   g) NEFÍ Y EL ESPIRITU DEL SEÑOR Cap.11

.                                                                        -Nacimiento,

.                                                                   g) Ministerio y Muerte de Cristo (Punto Central del

,                                                                        Evangelio)

.                                                            f) Nefí profetiza sobre el Nuevo Mundo y la venida de

.                                                                Cristo. Cap. 12-14

.                                                     e) Interpretación del árbol y la barra de hierro. Cap. 15

.                                            d) Los hijos de Lehi se casan con las hijas de Ismael, e Ismael

.                                                  muere. Cap. 16

.                                     c3) Zoram. 1 Nefí 16:7

.                                     c2) La esfera de “bronce fino”. 1 Nefí 16:10 – Guía

.                                     c1) El arco de “acero fino”. 1 Nefí 16:18 – Arma

.                           c) Nefi logra construir un barco; sus hermanos son

.                                confundidos. Cap. 17 Escritura clave: 1 Nefí 17:50

.                 b) La partida del Viejo Mundo. Cap. 18

a) Nefí advierte a los judíos y cita las profecías de Isaías. Cap. 19-22.

Comparemos las repeticiones que se producen en esta estructura. ¿Cuántas veces es atado Nefí? Dos. Una en el capítulo 7, en el desierto, y nuevamente en el capítulo 18 en el barco. ¿Cuántos utensilios de bronce se mencionan? Primero, las planchas de bronce, en la parte inicial, que son una guía espiritual del Señor; en la segunda parte, tenemos la esfera de bronce, que es otro director espiritual del Señor. ¿Objetos de acero? También hay dos. En la primer mitad la espada de acero de Laban. En la segunda mitad el arco de acero que se rompe. ¿Cuántas veces alcanza Nefí el éxito en algo que sus hermanos dicen que no podrá lograr? ¿Y cuántas veces sus hermanos intentan obstruir físicamente esas misiones? Tenemos el plan para obtener las planchas, que los hermanos objetan, y el éxito en lograrlo. Y luego, en el capítulo 17, hacia el final, construye el barco, algo que los hermanos dicen que tampoco podrá hacer. El famoso versículo de 1 Nefí 3:7 “Iré y haré lo que el Señor ha mandado” tiene un paralelo que generalmente pasamos por alto. Capítulo 17 vers.3, la segunda historia de Nefí alcanzando el éxito cuando sus hermanos fallan, también comienza con un texto que es casi igual palabra por palabra.

De modo que, si analizamos esto, hallamos elementos circundantes que se van centrando en derredor del medio exacto del libro. ¿Qué es lo que hay en el medio? Nada menos que la experiencia de Nefi con el Espíritu en lo alto de la montaña (Hierofanía o de hecho Teofanía, ya que el Espíritu es parte constituyente de la Deidad) Allí verá el nacimiento del Salvador, su ministerio terrenal y su misión redentora (Lo cual es plenamente coherente con otros centros quiásmicos que encierran profecías mesiánicas y con el propósito declarado del libro: ser testigo de Cristo) Hacia ambos lados de la Visión encontramos el sueño de Lehi y su correspondiente interpretación. Además Ismael, por ejemplo, es mencionado dos veces en el libro. En el capítulo 7, cuando van a buscar a las hijas de Ismael, y en el capítulo 16, cuando se casan con las hijas de Ismael e Ismael mismo muere. Difícilmente Laman y Lemuel hayan esperado tanto tiempo para casarse con las hijas de Ismael, seguramente no hasta el capítulo 16. En otras palabras, es posible que lo que tenemos en 1 Nefí no posea una base cronológica sino más bien artística y literaria. Y el hysteron proteron puede ser un factor importante para la manera en que esas cosas nos son presentadas. De hecho podría explicar las extensas citas de Isaías de los últimos capítulos como un posible “retomo virtual a Jerusalen” para equilibrar la estructura narrativa con el comienzo de la historia (las visiones y prédica de Lehi en la Ciudad Santa). Podría también explicar la existencia de un Segundo Libro de Nefí: ante un texto ya definido en su estructura y contenido por las convenciones artísticas y mnemotécnicas no hay otra alternativa que el inicio de otro texto.

4.3 – Redundantes o “copiosos” en vez de lineales

Prestemos atención al siguiente pasaje del Libro de Mosiah posterior al relato de la organización de la Iglesia por parte de Alma en el paraje de Mormón:

“Y ahora bien, aconteció que todo esto se hizo en Mormón, sí, al lado de las aguas de Mormón, en el bosque inmediato a las aguas de Mormón; sí, el paraje de Mormón, las aguas de Mormón, el bosque de Mormón, ¡cuan hermosos son a los ojos de aquellos que allí llegaron al conocimiento de su Redentor; sí y cuan benditos son, porque le cantarán alabanzas para siempre!” (Mosiah 18:30)

Aún hoy nos es posible captar el esfuerzo repetitivo por identificar el lugar de tales experiencias espirituales, con el agregado de esos “sí” enfáticos y la exaltación poética en el uso de los “cuan'”, pero ¿era realmente necesario mencionar seis veces el paraje cuando el método de escritura era en extremo dificultoso? ¿Tan sólo para cumplir con el esquema estilístico del paralelismo antes analizado?. Los estudiosos nos dicen que sí era necesario y que los propósitos no eran estilísticos sino mucho más profundos por un lado (los procesos mentales) y mucho más prácticos por otro (las condiciones físicas de la audiencia)

“La escritura establece en el texto una ‘línea’ de continuidad fuera de la mente. Si una distracción confunde o borra de la mente el contexto del cual surge el material que estoy leyendo, es posible recuperarlo repasando selectivamente el texto anterior. La mente concentra sus energías propias en adelantarse, porque aquello a lo que vuelve yace inmóvil fuera de ellasiempre disponible. En el discurso oral (o en el textual de marcada influencia oral,) la situación es distinta. Fuera de la mente no hay nada a qué volver pues el enunciado oral desaparece en cuanto es articulado. Por lo tanto, la mente debe avanzar con mayor lentitud, conservando cerca del foco de atención mucho de lo que ya ha tratado.

La redundancia, la repetición de lo apenas dicho, mantiene eficazmente tanto al hablante como al oyente en la misma sintonía.

La redundancia caracteriza el pensamiento y la lengua orales y en un sentido profundo resulta más natural a éstos que el carácter lineal escueto…

La redundancia es favorecida también por las condiciones físicas de la expresión oral ante un público numeroso… No todos los integrantes de un público grande entiende cada palabra pronunciada por un hablante, aunque esto sólo se deba a problemas acústicos. Es conveniente que el orador diga lo mismo, o algo equivalente dos o tres veces…

Las culturas orales estimulan la fluidez, el exceso, la verbosidad. Los retóricos llamarían a esto ‘copia’. Siguieron alentándola, por una especie de inadvertencia. Los primeros textos escritos… a menudo son rellenados con la ‘amplificación’ exasperantemente redundante según criterios modernos [30]

Recordemos que la mayor parte de los escritores del Libro de Mormón fueron reyes, sacerdotes y profetas, acostumbrados a dirigirse a auditorios extensos. Que sus estilos escritos hayan sido moldeados por sus prácticas retóricas no sería una excepción sino la confirmación de lo que ocurría en todo el Mundo Antiguo.

Otra característica de la redundancia es que, una vez establecida una secuencia formulaica, será repetida exactamente en el mismo orden o con alternancias mínimas para permitir la memorización. Una revisión de los capítulos 2 y 3 de 1 Nefi puede ser instructiva en ese aspecto:

“…y abandonó su casa, y la tierra de su herencia, y su oro, su plata y objetos preciosos… (1 Nefi 2:4)

 “…abandonando la tierra de su herencia, y su oro, y su plata y objetos preciosos(1 Nefi 2:11)

 “Descendamos, pues, a la tierra de la herencia de nuestro padre, pues he aquí, él dejó oro y plata y toda clase de riquezas(INefl 3:16)

“Y sucedió que descendimos a la tierra de nuestra herencia y recogimos nuestro oro, y nuestra plata y todos nuestros objetos preciosos(I Nefi 3:22)

“…a cambio de las cuales le entregaríamos nuestro oro, y nuestra plata, y todas nuestras cosas preciosas… (1 Nefi 3:24)

Puede observarse que la secuencia es siempre la misma: 1) tierra de herencia, 2) oro, 3) plata , 4) objetos preciosos (riquezas). La única referencia en la que no aparece el punto 1) (tierra de la herencia) es la última, porque en realidad ese elemento no forma parte del trato con Labán, lo cual nos permite vislumbrar que, pese a la aparente rigidez de este artilugio mnemónico, siempre está al servicio de la coherencia del relato.

Lo que en el ejemplo anterior se aplica claramente a una secuencia de sustantivos, en otras ocasiones ordena adjetivos calificativos:

Y aconteció que después de haber orado al Señor, vi un campo grande y espacioso ” (1 Nefi 8:9)

y también pasaba por donde brotaba el manantial hasta un campo grande y espacioso a semejanza de un mundo ” (1 Nefi 8:20)

“… y vi del otro lado del río un edificio grande y espacioso que parecía erguirse en el aire, a gran altura de la tierra(1 Nefi 8:26) “

otras multitudes que se dirigían a tientas hacia el grande y espacioso edificio(1 Nefi 8:31)

 

Con nuestra cultura de imprenta a cuestas, si en una frase escribiéramos “grande y espacioso” en la siguiente trataríamos de colocar un sinónimo como “inmenso” o “descomunal” o una estructura equivalente como “de grandes dimensiones” para no repetirnos. Pero Nefí no pertenecía a nuestra cultura sino a una en que la “claridad” y las “buenas maneras” se expresaban de una manera copiosa y redundante. “Grande” y “espacioso” tienen además entre sí prácticamente el mismo significado, al igual que sus antónimos “estrecho y angosto” que aparecen en el vers. 20. De modo que a la copiosidad sintáctica agregamos también copiosidad semántica.

Es interesante observar que algunos de los más profusos ejemplos de este tipo aparecen dentro de la variante de “discurso directo”. Es cuando el relator no nos “cuenta” lo que dijo (lo cual constituiría el “discurso indirecto”) sino que se hace a un lado como intermediario y nos permite escuchar las voces en forma directa y por lo tanto mucho más cargadas de razgos y modos orales. En el Libro de Mormón esta variante suele estar precedida de la forma “les habló, diciendo:” o alguna similar.

“Y yo, Nefi, les hablé a Laman y Lemuel, diciendo:

¿Cómo es que sois tan duros de corazón…?

¿Cómo es que no habéis escuchado la palabra del Señor... ?

¿Cómo es que os habéis olvidado… ?

¿Cómo es que habéis olvidado cuan grandes cosas el Señor…?” 1 Nefi 7:8-12

Estas preguntas cuasi retóricas vuelven a formularse en el Cap. 15 vers. 10-12. No por casualidad ambas referencias equidistantes del centro del hysteron proteron del Cap. 11

4.4 – Presencia de dichos, consejos y sentencias

La idea de originalidad no estaba presente en el Mundo Antiguo. La eficacia de un bardo, de un rapsoda, de un poeta, estaba dada por su capacidad de recordar y de reorganizar material ya existente, no por “inventar”. La tradición (los mitos para griegos y romanos, “la ley y los profetas” para Israel) era un bien comunitario, una enciclopedia social a la cual todos acudían pero no todos interpretaban o aplicaban a nuevas circunstancias. La venerada figura del “anciano” y “sabio” en general tenía que ver con su experiencia en aplicar el conocimiento tradicional a las situaciones cambiantes de la vida. Para ejemplificar lo antedicho tenemos en la lengua castellana las imágenes de Don Quijote y Sancho Panza. Mientras que el primero es un gran lector y su visión del mundo está perturbada por esas lecturas, el segundo, iletrado y sencillo, se maneja con una sabiduría oral a través de refranes y sentencias muchas veces desopilantes pero siempre atinadas y juiciosas. Por tanto no es extraño detectar en textos de base oral la presencia de esas formas:

“el que es justo es favorecido de Dios ” / Nefi 17:35

“bueno es ser instruido si hacen caso de los consejos de Dios2 Nefi 9: 29

“Por tanto, no procuréis aconsejar al Señor, antes bien aceptad el consejo de su manoJacob 4:10

“Los insensatos hacen burla, mas se lamentarán” Eter 12:26

“La maldad nunca fue felicidad” Alma 41:10

“Es por los inicuos que los inicuos son castigadosMormón 4:5

“un rey inicuo pervierte las vías de toda rectitud” Mosiah 29:23

Estos dichos, de fuerte contenido moral, aparecerán aplicados a una situación específica que los requiera, difícilmente como un catálogo abstracto de citas.

4.5 – Cajas dentro de Cajas en vez de Pirámides de Freytag

El último punto a considerar tiene que ver con la línea narrativa. Dice el infatigable Ong:

“El diagrama de Whitman de la organización de la Iliada insinúa cajas dentro de cajas, creadas por las repeticiones temáticas, y no una pirámide de Freytag” [31]

¿Qué significa todo esa palabrería? Que los estudios de C.M. Whitman (particularmente Homer and the heroic tradition, Cambridge, Mas. Harvard Univ. Press, 1963) hechos sobre la Iliada griega (no demasiado lejana en tiempo y espacio del mundo de Lehi) demuestran que la narración no avanza de la manera a la que estamos acostumbrados en nuestra cultura occidental.

La pirámide de Freytag describe una acción ascendente que acumula tensión, alcanza un punto culminante el cual a menudo consiste en un reconocimiento u otro incidente que causa una peripeteia o vuelco de la acción, y que es seguida por un desenredo o desenlace, pues esta trama lineal climática común ha sido comparada con atar y desatar un nudo.

Para un caso sencillo, tomemos el comienzo del sueño de Lehi, en el Cap. 8 de 1 Nefi: un viajero en el desierto sueña sobre un viajero perdido en el desierto. Una caja más grande que sirve de marco, contiene, a una caja más pequeña pero de idénticas características… Mamushkas rusas…

Veamos un ejemplo más complejo: la alegoría del Olivo, que ya fuera preanunciada por Lehi en 1 Nefi 10:12-14. Esta alegoría de Zenos es desarrollada completamente en el Cap. 5 del libro de Jacob. Es un resumen simbólico de la historia del Libro de Mormón (y de toda la casa de Israel). Allí aparecen: la situación corrupta del pueblo en Jerusalén (“salió el amo de la viña y vio qu su olivo empezaba a secarse” Vers. 4), el envío de profetas para prevenirle de su destrucción (“y aconteció que lo podó, y cavó alrededor de él y lo nutrió según su palabra” Vers. 5), la dispersión de grupos de la casa original de Israel (“y escondió las ramas naturales del olivo cultivado en las partes más bajas de la viña, unas en una parte y otras en otra, según su volutnad y placer” Vers. 14), que uno de esos grupos sería llevado a una tierra especial (América) (“He aquí, ésta la he plantado en terreno bueno” Vers. 25) (“lo planté en un terreno fértil; sí, el que para mi era el más escogido de todos los demás parajes de mi viña” Vers. 43), la pérdida de la promesa por parte de los Jareditas, habitantes anteriores de la tierra prometida, y su entrega al grupo de Lehi (“Y tú viste que también derribé lo que obstruía este pedazo de tierra, a fin de que yo pudiera plantar este árbol en su lugar” Ver. 44), la división entre Nefitas y Lamanitas (“y sólo parte del árbol ha dado fruto cultivado, y la otra parte del árbol ha producido fruto silvestre” Vers. 25), la labor de profetas entre esos grupos (“Podémoslo, y cavemos alrededor de él y nutrámoslo un poco más…” Vers. 27) y la destrucción final del pueblo Nefita (“y el fruto silvestre del último había sobrepujado a esa parte del árbol que produjo buen fruto, de tal modo que la rama se había marchitado y secado” V. 40). De modo que tenemos la alegoría de un profeta israelita (Zenos) (1º Caja), probablemente tomada de las planchas de bronce de Laban (2º Caja), envuelta en la estructura narrativa de un profeta ya americano (Jacob) (3º Caja), contenida en las Planchas Menores, escritas por Nefi y sus familiares inmediatos (4º Caja), las que a su vez se insertan en medio de las Planchas Mayores, compendiadas por Mormón y su hijo Moroni (5º Caja). Recordemos que el relato de Lehi, hoy faltante, era parte de las Planchas Mayores y precedía al de Nefi, de modo que las planchas Menores estaban literalmente “rodeadas” por las Mayores. Esa alegoría resume toda la historia que el propio Libro de Mormón se encargará de desarrollar. Pequeños libros dentro de grandes libros pero con el mismo contenido temático. Cajas dentro de cajas, no pirámides de Freytag.

Otros casos a considerar: el enfrentamiento entre nefitas y lamanitas, primero como profecía (historia futura), luego como desarrollo vivencial (historia presente) para culminar en la destrucción (pueblo Nefita formando parte de la historia pasada) guarda esta misma relación de estructuras inclusivas. O la figura del Salvador, cuya “caja central”, que se encuentra en 3 Nefi, está envuelta por otras cajas temáticas que la preceden (Visión de Lehi en 1 Nefi 1, Visión de Nefi en 1 Nefi 11, hasta profecías de Samuel, el Lamanita) y la continúan (Mormón 9, Eter 3, Moroni 7-11)

CONCLUSIONES

Por todo lo antes expuesto pareciera evidente que las estructuras literarias, formulaicas, acumulativas, redundantes, esquemáticas y de fuerte reminiscencia oral que se encuentran en el Libro de Mormón, se corresponden con las de una cultura retórica-de escribas, similar a la que se desarrollaba en Medio Oriente por la época datada en la propia obra. Se ha intentado dejar que “la voz desde el polvo” hable por sí misma, interrogándola desde la crítica textual, la lingüística, la sociología y la historia de la cultura.

Mucho deberá profundizarse y debatirse al respecto, incorporando nuevos y variados conocimientos al tema. Si estas conclusiones preliminares fuesen el inicio de tal debate, habrán cumplido con creces su objetivo.


[1] Borges, Jorge L., “El idioma analítico de John Wilkins”, Otras Inquisiciones (1952), Obras Completas, Tomo II, Emecé Editores S.A., Buenos aires, 1974, pag. 84

[2] Wilkins, John, “Mercury, or the Secret an Swift Messenger”, (1641), 3º edición, Nicholson, Londres, 1707, pag. 3-4)

[3]  Thoreau, Henry D., “Walden o la vida en los bosques”, Buenos Aires, Marymar, 1977, pag. 106

[4]  Platón, “Fedro”, Círculo de Lectores (Biblioteca Universal, Clásicos Griegos), Barcelona, 1995, 275 a-b

[5]  Alcidamas de Elea, “Concerniente a aquellos que escriben discursos”  (Peri ton tous graptous logus graphonton) – tomado de Readings from Classical Rhetoric. Ed. Patricia P. Matsen, Philip Rollinson y Marion Sousa. Carbondale & Edwardsville; Southern Illinois University Press, 1990, pags. 38-42

[6]  Kimball, Spencer W., “Conference Report”, abril de 1963, pag. 62-68

[7]  Teniendo en mente que los miembros de la Iglesia siempre apreciaron y estimularon la lectura de las obras literarias de Twain entre su gente y, de hecho, la versión cinematográfica de “Tom Sawyer” de 1973 tenía como protagonista principal a un joven actor mormón.

[8]  Welch, John W., “Chiasmus in the Book of Mormon”, 1994, F.A.R.M.S. Book of Mormon Lecture Series, Wel-VT1 Pag. 2

[9]  Havelock, Eric, “Preface to Plato”, Cambridge, Massachussets; Belknap Press of Harvard University Press, 1963, pag. 180

[10]  Robbins, Vernon K. Emory University “Oral, Rhetorical, and Literary Cultures:a Response” – Semeia Nº 65 an experimental Journal for Biblical Criticism; Orality and Textuality, Atlanta, Scholars Press, 1994, pag. 77-82

[11]  Ong, Walter, “Oralidad y Escritura, Tecnologías de la palabra”, 1993, Buenos aires, Fondo de Cultura Económica de Argentina S.A., pags. 16-17

[12]  Edmonson, Munro E. “Lore: an introduction to the science of folklore and literature”, 1971, New York, Holt, Rinehart & Winston, p. 323

[13]  Saussure, Ferdinand de, “Course in General Linguistic”, 1959, New York, Philosophical Library, pp. 23-24

[14]  Havelock, Eric A. “The Greek Concept of Justice: from its shadow in Homer to its substance in Plato”, 1978, Cambridge, Harvard University Press.

[15]  Kelber, Werner H., “Modalities of communication, cognition and physiology of perception: Orality, Rhetoric, Scribality”, Semeia Nº 65 (an experimental Journal for Biblical Criticism: Orality and Textuality), Atlanta, Scholars Press, 1994, pag. 195

[16]  Enciclopedia Británica publishers inc. Versailles, Kentucky – Libro del año 2000, pag. 168

[17]  Bari-Ilan, M., “Illiteracy in the Land of Israel in the First Centuries C.E.”, S. Fishban, S. Schoenfield & A. Goldschlaeger (eds) Essays in the Social Scientific Study of Judaism and Jewish Society, II, New York: Ktav, 1992, pag. 46-61.

[18]  (idem anterior)

[19]  Yates, Francis, “The Art of Memory”, 1966, Chicago, University of Chicago Press, pag. 312

[20]  Chidester, David “Word and Light: Seeing, Hearing and Religious Discourse” 1992, Urbana and Chicago, University of Illinois Press.

[21]  Donne, John “Donne’s Prebend Sermons”, Janet M. Mueller, ed., Harvard University Press, 1971, pag. 33

[22]  Harris, William V., “Ancient Literacy”, Cambridge: Harvard University Press, 1989, pag. 327

[23]  O’Donnell, Roy C., 1974, “Syntactic difference between speech and writing”, American Speech Nº 49, pags. 102-110

[24]  Kroll, Barbara, 1977, Combining ideas in written and spoken English: A look at subordination and coordination. Discourse across time and space, Southern California Occasional Papers in Linguistics Nº 5, Los Angeles, CA, University of Southern California, pags. 69-108

[25]  Ong, Walter, op.cit., pag. 43-44

[26]  Ong, Walter, op.cit. pag. 45

[27] Aristóteles, “The Art of Rhetoric”, traducc. De J.H. Freese (London:Heinemann, 1967), III, 9, 7-10

[28] Gasché, Rudolphe, Introducción a Readings in Interpretation: Holderlin, Hegel, Heidegger, de Andrzej Warminski, pag. 16

[29]  Ong, Walter, op.cit. pag. 100

[30]  Ong, Walter, op.cit. pag- 46-47

[31] Ong, Walter, op.cit. pag. 141.

2 comentarios el “CON TODA LA CLARIDAD DE LA PALABRA

  1. oastorgadsud@hotmail.com dice:

    Mario R. Montani:
    Estimado hermano, lo poco que leí de su obra me gustó.
    Felicitaciones.

  2. Federico dice:

    Hola, agradezco el minucioso trabajo que has realizado aquí, evidenciando el milagro de la traducción que hizo el joven indocto José Smith. Me gustaría saber si en algún momento puedes analizar los niveles de conocimiento de José Smith y exponerlos al mundo para que vean que fue imposible que José Smith haya inventado El Libro de Mormón. Siempre me ha gustado saber que el ” y aconteció que” o el ” y he aquí ” que son formas de hablar en las regiones semitas, y que nada tienen que ver con la lengua inglesa perteneciente a José Smith.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s